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Joel Coyoc

Grande, sublime, inmensurable amor

Psalm 18:1-3
Joel Coyoc August, 27 2025 Video & Audio
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Joel Coyoc
Joel Coyoc August, 27 2025
Salmo 18

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Salmo número dieciocho dice la palabra del señor te amo oh Jehová fortaleza mía Jehová roca mía y castillo mío y mi libertador Dios mío, fortaleza mía, en Él confiaré. Mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon. Me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de él a sus oídos. La tierra fue conmovida y tembló, se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron porque se indignó él. Humo subió de su nariz y de su boca fuego consumidor. Carbones fueron por él encendidos. Inclinó los cielos y descendió, y había densas tinieblas debajo de sus pies. Cabalgó sobre un querubín y voló, voló sobre las alas del viento, puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí. Oscuridad de aguas, nubes de los cielos. Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron, granizo y carbones ardientes. Tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz, granizo y carbones de fuego. Envió sus saetas y los dispersó, lanzó relámpagos y los destruyó. Entonces aparecieron los abismos de las aguas. y quedaron al descubierto los cimientos del mundo. A tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz. Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas, me libró de mi poderoso enemigo, de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. me sacó al lugar espacioso, me libró porque se agradó de mí. Jehová me ha premiado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impiamente de mi Dios, pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad, por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista. Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso. Porque tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos. Tú encenderás mi lámpara, Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas, contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan. Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino, quien hace mis pies como de siervas y me hace estar firme sobre mis alturas. quien adiestra mis manos para la batalla, para entezar con mis brazos el arco de bronce. Me diste asimismo el escudo de tu salvación, tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido. Ensanchaste mis pasos debajo de mis pies, y debajo de mí y mis pies no han resbalado. Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta acabarlos. Los herí de modo que no se levantasen. Cayeron debajo de mis pies, pues me ceñís de fuerza para la pelea. Has humillado a mis enemigos debajo de mí. Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas. para que yo destruya a los que me aborrecen, clamaron y no hubo quien salvase, aún a Jehová, pero no lo soy yo, y los molí como polvo delante del viento, los eché fuera como lodo de las calles, me has librado de las contiendas del pueblo, me has hecho cabeza de las naciones, Pueblo que yo no conocía me sirvió, al oír de mí me obedecieron. Los hijos de extraños se sometieron a mí, los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros. Viva, Jehová, y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación, el Dios que venga a mis agravios, y somete pueblos debajo de mí, el que me libra de mis enemigos, y aún me eleva sobre los que se levantan contra mí. me libraste de varón violento, por tanto yo te confesaré en entre las naciones Okiova y cantaré a tu nombre, grandes triunfos da a su rey y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia para siempre. Amén. Vamos a a comenzar a meditar este salmo, el salmo dieciocho. Y pues es un salmo que David escribió casi al final de su vida. Y es una bendición el que pues Dios quiso bendecir a su pueblo haciendo que David dejara registrado este himno que es pues la obra del Señor en su vida. Fueron años de que el Señor estuvo con él en medio de todas sus adversidades y el Señor lo libró, siempre lo libró y Se puede notar la evidencia de un hombre que ha crecido en el conocimiento y la gracia del Señor. Y nuestro tema esta noche, vamos a meditar los primeros tres versículos. Ciertamente, el Salmo empieza con la expresión, te amo, oh Jehová. El tema es grande, sublime, inmensurable amor. Grande, sublime, inmensurable amor. No, no el amor de David, pero el amor de Dios. El amor de Dios es el que es grande. Dios es grande, es infinitamente grande. Y su amor es infinitamente grande. Hay un himno que cantamos que dice grande, sublime, inmensurable amor. Inmensurable es que no puede ser medido, no hay manera de medir el alcance del amor de Dios. Alguien ha dicho que el amor de Dios es tan largo como toda la eternidad, es tan ancho que abarca agente de todo linaje, de toda lengua, de toda nación, está tan profundo que nos rescató de la profundidad de la caída en Adán, y es tan alto que nos ha sentado bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Y lo que quisiera que nosotros pudiéramos observar es ¿Cómo ese amor grande, sublime y mensurable obra en el pueblo del Señor? ¿Obra en personas como David? ¿Y ha obrado a lo largo de la historia en todos los redimidos? verdad que es la obra de un amor grande y sublime la única que puede hacer cantar a alguien que nació enemigo de Dios y que de pronto pueda decir te amo oh Jehová eso es en verdad un milagro y es un efecto de ese amor que es grande sublime e inmensurable amor de alguna manera aquí lo está cantando David pero los redimidos del Señor lo han lo han cantado Saúl de Tarso era también un enemigo y en todas sus cartas hay palabras de adoración que reflejan como siendo un enemigo ahora él puede cantar y decir te amo Te amo, Okiova. En verdad, pues, la única explicación es el amor eterno del Señor, porque esto es contrario a la naturaleza del hombre. En el Salmo catorce, versículo uno al tres, nos describe cómo es la naturaleza del hombre. El hombre, pues no tiene la intención de buscar a Dios, en su corazón se la pasa negando a Dios porque aborrece a Dios. Dice el necio en su corazón no hay Dios, se han corrompido, hacen obras abominables, no hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si había algún entendido que buscara a Dios. todos se desviaron, a una se han corrompido, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Buscar a Dios porque se ama a Dios es bueno, pero no hay ninguno. Y David está dentro de toda esa humanidad, era así su naturaleza hasta que Dios, Dios le mostró su grande, sublime e inmensurable amor. Ahora, Una de las cosas es que esto es sumamente grave, porque el hombre, pues, por creación, él debe amar a su Creador. Es más, la ley lo requiere. Dice Deuteronomio, capítulo 6, versículo 4 al 5, dice hoy Israel Jehová nuestro Dios Jehová uno es y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma y con todas tus fuerzas y aquí hay un hombre que que contrario a su naturaleza está expresando en todo este salmo lo que la ley requiere dice éxodo veinte versículo tres al seis Dice, no tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. y la ley requiere que se ame al señor, pero pero nacemos aborreciéndole y el señor dice que visita la maldad hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, pero dice y hago misericordia a millares a los que me aman y guardan mis mandamientos y hago misericordia a millares a los que me aman y guardan mis mandamientos y damos gracias a Dios porque nosotros podemos entender por qué puede haber millares que aman al Señor y es justamente porque el Señor les ha hecho misericordia. Es ese milagro que está en la vida de David que habiendo nacido aborrecedor de Dios, habiendo nacido alguien que está buscando lo que se requiere, lo que se necesita, en cualquier otro lugar menos en Dios, Dios le ha querido revelar su grande inmensurable amor y es por eso que él ama a Dios y nos vamos a dar cuenta que cuando el Señor Jesucristo estuvo en esta tierra allá en Mateo veintidós treinta y seis al cuarenta un maestro de la ley le hizo una pregunta y le dijo le preguntó al Señor Mateo veintidós treinta y seis al cuarenta Le dice, maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Ese es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante, amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. hermanos la ley lo requiere y el señor Jesús volvió a reiterarlo pero para el hombre esto es contrario a su naturaleza y no nos termina de sorprender pues que Dios haya querido mostrar un amor así de grande a sus enemigos el apóstol Pablo nos dice más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros. Dice a su tiempo cuando aún éramos enemigos, cuando aún éramos débiles, Cristo murió por nosotros. Y la respuesta pues es el amor de Dios, ese amor sublime, inmensurable, grande, amor de Dios, y lo sabemos porque primera de Juan capítulo cuatro nos va a decir pues con todas sus letras y con toda la claridad de que no es que el hombre haya amado a Dios es un milagro el que un hombre nacido de Adán pueda cantar con gozo y decir te amo oh Jehová y dice primera de Juan capítulo cuatro versículo diez hasta el versículo diecinueve dice va a empezar justamente diciéndose en qué consiste el amor y dice en esto consiste el amor no en que nosotros hayamos amado a Dios porque David puede cantarte amo Jehová porque Jehová lo amó a él primero. Porque Dios tuvo misericordia de él es que él puede decir, te amo, Jehová. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y Su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en Él y Él en nosotros, en que nos ha dado de Su Espíritu. Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Y Juan está describiendo aquí ese grande, sublime, inmensurable amor. Dice, todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo, de donde el que teme no ha sido perfeccionado en el amor. Y versículos diecinueve para cerrar con lo que empezó dice nosotros le amamos a él porque él nos amó primero. ¿Por qué es que está cantando David y su canción empieza te amo oh Jehová? porque Dios lo amó primero porque es para el pueblo de Dios esa expresión con amor eterno te he amado por tanto te prolongué mi misericordia y hermanos solamente un milagro del señor puede producir antes hay un salmo que dice puse luego cántico nuevo en mi boca alabanza a nuestro Dios antes teníamos canciones tristes y lamentables pero cuando él nos mostró su amor cuando él nos dio vida, cuando él nos atrajo hacia el Señor Jesucristo, es que por su gracia, nosotros podemos decir, te amo, Okiova, y tenemos que reconocer que de este lado de la gloria, pues no le vamos a amar como es debido, siempre vamos a estar en deuda de amor, pero si hay amor en nosotros para él es porque él nos amó primero. En segundo lugar, ese grande, sublime, inmensurable amor es el que nos muestra quién es el gran yo soy para aquellos que le aman. Y eso los lleva a cantar. David está cantando. Este es un canto de alabanza. Es una acción de gracias. De hecho, nuestras Biblias dicen ahí, que es acción de gracias y dice pues va a decir él después va a empezar a dar una descripción de cómo el señor se le ha manifestado y él ha conocido a Dios y No hay palabras que alcancen a expresar lo que este hombre de Dios ha experimentado y ha conocido en carne propia. Incluso va a ser, ya dijo, después de decir, te amo, Ojehová, fortaleza mía. Y es una sensación de propiedad. Él es, el Señor es, es mío. Y esa es la obra del Señor. Recuerde que cuando Dios abrió los ojos de Tomás su primera expresión fue Señor mío y ese ese sentido de propiedad de pertenencia y va a empezar a ser redundante porque no alcanzan las palabras para expresar lo que Dios le ha revelado y él va a decir Jehová roca mía Jehová roca mía Dios se le reveló y él pudo conocer que el Señor es es la roca Hay un pasaje que hemos leído, no sé si la semana pasada, pero está en Deuteronomio 32, 3, 4. Lo leímos cuando estábamos aprendiendo de la verdad en Tito, porque la verdad pues es el Señor, pero referente a la roca dice, Deuteronomio treinta y dos, tres, cuatro, dice, y fíjese que es alabanza, el pueblo que conoce al Señor, dice estas cosas cantando y alabando al Señor, porque el nombre de Jehová proclamaré, engrandeced a nuestro Dios, él es la roca, él es la roca. Hermanos, tenemos seguridad y confianza, un lugar estable, un cimiento seguro solamente en el Señor. El único lugar de confianza es el Señor porque pues hasta la tierra tiembla. pero el Señor es la roca cuya obra es perfecta porque todos sus caminos son rectitud Dios de verdad y sin ninguna iniquidad en él es justo y recto hermanos recuerde que Cristo es la roca sobre la cual se está edificando la iglesia él es la roca hay una un coro por ahí que dice Cristo es la roca de mi salvación, su bandera sobre mí es amor, él es la roca de salvación, él es el fundamento de la casa espiritual, él es la roca sobre la que se está edificando la iglesia y eso habla de estabilidad, eso habla de que no importa lo difícil que las cosas se puedan poner, la iglesia está segura, su salvación está segura. Y no intentemos, si los vientos soplan muy fuerte, pues no intentemos estar parados sobre la roca, tendamos totalmente sobre la roca. Y dice Primera de Corintios 10.4, dice y todos bebieron la misma bebida espiritual porque bebían de la roca espiritual que los seguía y la roca era Cristo y en el sentido de la roca no sólo la solidez, la estabilidad, pero también esa roca de donde emana el agua de vida, el agua que puede satisfacer la sed del pueblo del señor. Después él va a decirnos, después de decir roca, va a decir castillo mío, castillo mío y mi libertador. Y va a repetir otra vez fortaleza que ya lo dijo y fortaleza Castillo son lugares de protección militar, son lugares diseñados específicamente para proteger durante una batalla. Y el salmista, bueno, David fue un militar y sabía de esas cosas, pero para él su seguridad no estaba en el poder militar. En algún otro salmo, él dijo, unos confían en caballos, confían en carros, en caballos, pero nosotros confiamos en el nombre de Jehová para él. Y aquí es es interesante que él está marcando en cuál es el lugar donde nosotros podemos tener seguridad y cuántas veces. pues hacemos dioses ajenos, de pronto corremos a buscar seguridad en otro lugar donde no hay seguridad, de pronto corremos a buscar protección donde no hay protección y si bien aquí está hablando no solo en el sentido temporal, el señor es el protector del pueblo en el sentido temporal, pero sobre todo en el sentido eterno y espiritual. Dice, castillo mío y mi libertador, Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré. Y él es roca, mi roca, él es mi fortaleza, él es mi todo eso se lo está diciendo aquel que es el gran yo soy, aquel que tiene existencia propia, aquel que no necesita nada fuera de sí mismo, aquel que no fue sino es el mismo de ayer, de hoy y de siempre, aquel que es el alfa y la omega, él es mi Dios, él es mi escudo, él es el poder que me salva dice la fuerza de mi salvación en el versículo dos mi escudo y la fuerza de mi salvación mi alto refugio y cuando pensamos en en los enemigos hermanos y toda esta alusión que se está haciendo tenemos que pensar en primer lugar gracias a Dios que nos ha mostrado ese amor, ese amor que es sublime, grande, sublime e inmensurable, porque nosotros nacimos enemigos de él y esa esa batalla contra él ha cesado, porque Cristo es nuestra paz, porque hemos sido justificados, porque en esa lucha desigual, pues se requería el hecho de que hubiera, pues, un juicio, pero el escudo, la roca, el castillo, la fortaleza, el poder de nuestra salvación pues es el Señor Jesucristo y ya todo ese juicio cayó sobre el Señor Jesucristo y somos salvos del lugar donde más necesitamos salvación es siendo pecadores, seres salvos de un Dios que es santo, santo, santo, de un Dios que sus ojos no pueden mirar la iniquidad, de un Dios que aborrece a los que hacen iniquidad, pues la bendición más grande es que en su amor él haya dado lo que se necesitaba. No hay refugio que pueda resistir la ira de Dios, sino solamente el Señor Jesucristo. no hay fortaleza que pueda resistir contra la ira de Dios, aunque los hombres digan a las montañas, caed sobre nosotros y cubridnos del que está sentado en el trono y del cordero, pues las montañas no van a ser suficientes para que las personas escapen de la ira del Señor y el Señor es el poder de la fuerza de nuestra salvación, es nuestro alto refugio. después tenemos que recordar en cuestión de enemigos, que el Señor nos haga mirar la necesidad que tenemos de ver al Señor así, también con respecto a nuestra propia vieja naturaleza que es salvaje y de la cual necesitamos, necesitamos el poder del Señor para salvarnos en esta lucha contra la vieja naturaleza que nos incita contra contra el espíritu y pues hay enemigos y adversarios porque estamos ya reconciliados con Dios pues está Satanás, está el mundo que también son salvajes, no obstante tener esa certeza y esa seguridad él es mi fortaleza, entonces ¿qué voy a hacer? correr a la fortaleza, él es mi libertador, confiar en él, cuando pensamos en el libertador tenemos que recordar el Juan capítulo ocho y podríamos pensar en muchos otros pasajes pero Juan capítulo ocho dice versículos treinta y dos treinta y uno dice dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él si vosotros permaneciérais mi palabra seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres y la verdad quien es Cristo él es el mi libertador dice Versículo treinta y cuatro, de cierto, de cierto os digo que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado, y el esclavo no queda en la casa para siempre, el hijo sí queda para siempre, así que si elijos libertades, seréis verdaderamente libres. Y hermanos, si hay batalla contra el pecado, Hay que venir al Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo es nuestro libertador, no solo de la pena del pecado, sino también del poder del pecado. Y al final, Él es el que nos va a liberar de la presencia del pecado. Ni alto refugio. Y la idea es un lugar difícil de alcanzar. Muchas de las ciudades como Jerusalén se intentaban construir en lugares altos donde fueran difícil de alcanzar. Y pues el más alto lugar y el lugar más difícil de alcanzar es refugiarse en el Señor. Y note que Él no está mencionando algo que el Señor le da, sino el Señor es, Él es, y es importante que nosotros recordemos, aquí no lo está mencionando, pero en otros lugares de la Escritura se menciona, así como aquí se menciona, Él es mi fortaleza, Él es mi libertador, Él es mi Dios, Él es mi escudo, Él es el poder que me salva. Él es nuestro gozo, él es nuestra paz, él es todo lo que nosotros requerimos, lo que nosotros necesitamos está todo en el Señor. Y hermanos, qué bendición que el Señor siga abriendo nuestros ojos y que nos siga poniendo el deseo de conocerle y de experimentar. ¿Y cómo David llegó a la conclusión de esto? Pues a través de muchos enemigos y de muchas pruebas. él ya está al final de hecho la introducción del si usted ve dónde se ubica en segundo de Samuel que leímos los primeros cuatro versículos en segundo de Samuel veintidós es este mismo salmo y se ubica ya casi al final de los días de David Y aquí hace una mención que está en segundo de Samuel antes de empezar el Salmo dice al músico principal Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que lo libró Jehová de mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl. Y note que en este Salmo todavía hay esperanza porque faltaba un enemigo que enfrentar donde ya más nadie le podía acompañar que el Señor y nada más el Señor y es la muerte. Pero qué bendición que él tenía el refugio en el Señor y conocía al refugio. Ahora, cuando llegamos al versículo 3, Dice, invocaré a Jehová quien es digno de ser alabado y seré salvo de mis enemigos. Y cuando pensamos qué grande y sublime e inmensurable amor que nos hace invocar a Jehová, que nos hace invocar a Jehová. ¿Por qué? Porque él ha querido en su misericordia abrir nuestros ojos para ver quién es Jehová. Antes estábamos con mucha necedad, con mucha rebelión y a pesar de que teníamos noción de quién es él, no teníamos en realidad un pleno conocimiento de él, pero cuando él se revela y una vez que él se revela y se sigue revelando y sigue poniendo en el corazón del hombre, en el corazón de su pueblo el deseo de conocerle, cada vez vamos a ser más dados por ese amor que siga abriendo nuestros ojos a que en momentos de dificultad hagamos lo que una vez él nos impulsó a hacer por primera vez que es invocar a Keová. ¿Y por qué invocar a Keová? Porque le estoy conociendo y cada vez que le conozco más estoy conociendo que él es digno dice, digno de ser alabado, y él es digno de ser alabado porque no hay refugio como él, porque no hay roca como él, porque no hay escudo como él, no hay salvador como él, no hay nadie que sea digno de confianza como él, no hay alguien más fuerte que él, él es él es de otra categoría, él está por encima de toda su creación, él es, él es el señor Dios todopoderoso, el señor digno de suprema alabanza, y le voy a invocar porque él es digno de ser alabado. Y muchos otros salmos nos dicen eso, por ejemplo, el salmo ciento cuarenta y cinco tres dice, ¿por qué es digno de ser alabado? Dice, grande es Jehová, y este salmo dice no simplemente alabado y digno de suprema alabanza y su grandeza es inescrutable y hermanos que qué bendición que el señor abre nuestros ojos y que ya sabemos a dónde ir y yo estoy seguro que David fue muchas veces desde la primera vez cuando el señor habló a su corazón y le dio vida y fue cuando fracasó y cuando escribió el salmo cincuenta y uno y al final de sus días Él seguía yendo al Señor que es su refugio, al Señor que es su amor, aquel que le dice te amo o que obá fortaleza, porque él es digno de ser alabado. Pero también dice no sólo porque es digno de ser alabado, sino porque hay algo que es cierto y es seguro. Si tú clamas, si tú invocas, vas a ser salvo. Dice al finalizar y seré salvo de mis enemigos y seré salvo de mis enemigos. Hermanos, qué bendición del Señor que se ha revelado a nosotros a pesar de que nosotros éramos rebeldes contra él y nos ha mostrado que él es el dios de salvación, el dios de salvación eterna, el dios de salvación temporal. hermanos, recuerde, el que no descatimó ni a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará con él también todas las cosas? Y necesitamos recordar, necesitamos recordar que así como un día venimos para ser salvos, con salvación eterna, para ser salvos de la pena del pecado, como dice en Romanos diez trece, dice, porque todo aquel que invocare el nombre del Todo el que invoca el nombre del Señor será salvo, salvo de la pena del pecado. salvo del poder del pecado, y salvo de la presencia del pecado, y salvo de situaciones temporales. En tanto el Señor tenga aún algo que nosotros debemos hacer aquí en esta tierra, Él nos va a estar salvando de cada situación temporal, y llegará un día en el cual no nos salve más de situaciones temporales, pero nos salvará a través, muchas veces nos va a salvar de la muerte. pero va a llegar un momento en que nos va a salvar a través de la muerte y vamos a tener el más grande bien que se puede hacer al pueblo de Dios, ser llevados a la presencia del Señor, poder verle ya cara a cara, ya no tener que andar más por la fe, sino andar ya por la vista, todo será hecho ya una realidad. y era la convicción también de del apóstol Pablo en segunda de Timoteo cuatro diecisiete dieciocho recuerde dice segunda de Timoteo cuatro diecisiete dieciocho el apóstol Pablo dice pero el señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por mí fuese cumplida la predicación y note cómo está diciendo algunas cosas parecidas a a David por supuesto que él no está en en un en un pues en poesía, está en una carta, pero está hablando de la fortaleza, dice, y me dio fuerzas para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen, y así fui librado de la boca del león, y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. Hermanos, mientras Pablo tenía algo que hacer aquí, el Señor lo iba librando de la muerte. Y cuando el Señor vio que estaba concluido lo que Dios le había dejado para hacer, lo salvó a través de la muerte. Y se cumplió lo que en su corazón había, que él sabía que él siempre iba a magnificar a Cristo en su cuerpo, o por vida o por muerte. Hermano, quiera el Señor que cada día nosotros podamos crecer en el amor del Señor, clamar al Señor para que cada día nos haga mirar ese amor que es grande, sublime, inmensurable, no nuestro amor, el amor del Señor, y que eso haga que nuestro amor crezca, no es el amor de David aquí el que es grande, sublime, inmensurable, es el amor del Señor, el que lleva a David a experimentar esto. Y hermanos, termino con esto, recuerde que ni David ni Pablo, ni ninguno de los hombres de la escritura, son los hijos consentidos del Señor. Porque a veces pensamos que ellos eran de otra clase de gente, o ellos eran los consentidos, y a veces pensamos, ¿cuándo nosotros? El hijo consentido del Señor es el Señor Jesucristo. Y lo que Dios hizo en Pablo, lo que Dios hizo en David, lo que Dios hizo en Elías, que era un hombre con pasiones semejantes a las nuestras, Eso es lo que Dios quiere hacer en nosotros, que el Señor nos conceda poder experimentar cada vez más su grande, sublime e inmensurable amor. Vamos a orar.

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