Hermanos, vamos a continuar estudiando
el Salmo diez, Salmo número diez. Dice la palabra del Señor, ¿por
qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?
Con arrogancia el malo persigue al pobre. Será atrapado en los
artificios que ha ideado. Porque el malo se jacta del deseo
de su alma. Bendice al codicioso y desprecia
a Jehová. El malo, por la altivez de su
rostro, no busca a Dios. No hay Dios en ninguno de sus
pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo
tiempo. Tus juicios los tiene muy lejos
de su vista. A todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón, no seré movido
jamás. Nunca me alcanzará el infortunio.
Llena está su boca de maldición y de engaños y fraude. Debajo de su lengua hay vejación
y maldad. Se sienta en acecho cerca de
las aldeas. En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido. Acecha en oculto como el león
desde su cueva. Acecha para arrebatar al pobre.
Arrebata al pobre trayéndolo a su red. Se encoge. se agacha y caen en sus fuertes
garras muchos desdichados. Dice en su corazón, Dios ha olvidado,
ha encubierto su rostro, nunca lo verá. Levántate, oh Jehová,
Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres. ¿Por qué desprecia
el malo a Dios? En su corazón ha dicho, tú no
lo inquirirás. Tú lo has visto porque miras
el trabajo y la vejación para dar la recompensa con tu mano.
A ti se acoge el desvalido. Tú eres el amparo del huérfano. Quebranta tú el brazo del inicuo
y persigue la maldad del malo hasta que no hayes ninguna. Jehová
es rey eternamente y para siempre. De su tierra han perecido las
naciones. El deseo de los humildes oíste,
oh Jehová, tú dispones su corazón y haces atento tu oído para juzgar
al huérfano y al oprimido a fin de que no vuelva más a ser violencia
el hombre de la tierra. Amén. Bueno, estamos estudiando
la que es probablemente una mejor descripción del malo. Estamos
viendo que este Salmo habla de cómo piensa, de cuál es su característica
dominante y específicamente el versículo siete que vamos a meditar
hoy es la lengua del malo, la lengua del malo. Tenemos que recordar que una
de las bendiciones con que Dios quiso honrarnos al ser su imagen
es con el don del habla somos la la criatura que el Señor le
dio el don de la comunicación verbal y pues fuera de nosotros
no hay otra criatura que que habla y tenemos que recordar
que hay dos maneras de hablar Una es la manera de hablar que
se corresponde con el hecho de ser imagen de Dios y tenemos
que recordar que esa ha sido arruinada con la caída. Y la
manera de hablar de Dios es que pues Dios es el gran orador,
Dios es el gran orador, Dios es el creador del habla. Dios es el creador de la comunicación
verbal. Dios habla siempre con claridad
y con propiedad. Dios es el gran orador y por
su palabra él trajo todas las cosas a la existencia. La característica
de su hablar es que su hablar siempre es verdad. damos gracias
a Dios porque él nos ha dejado su palabra registrada en la escritura
y el salmo ciento diecinueve nos recuerda y dice la suma de
tu palabra es verdad y eterno todo juicio de tu justicia el
señor Jesucristo dijo santifícalos en tu en tu verdad tu palabra
es verdad el señor Dios todopoderoso nos ha hablado de diferentes
maneras dice la escritura nos habló, dice, a los padres por
los profetas, pero en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,
quien es la Palabra viviente. El apóstol Juan, cuando comienza
su Evangelio, dice, en el principio era el Verbo o la Palabra, dice,
y aquel Verbo, en el principio era el Verbo, y el Verbo era
con Dios, y el Verbo era Dios. Todas las cosas por Él fueron
hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. y esa
palabra viviente, el Señor Jesucristo, él tomó forma humana y cuando
él estuvo en esta tierra, su hablar fue siempre singular,
siempre, aún sus enemigos reconocían y decían, jamás hemos oído a
nadie hablar como él, él era distinto en su hablar, él hablaba
siempre verdad, porque él mismo es la verdad, él Él nos reveló
cómo es el Padre, podemos conocer al Padre en el rostro del Señor
Jesucristo, pero Él es cuando pensamos en la palabra viviente,
Él es la misma verdad, él es glorioso, él es majestuoso, él
siempre habló en conformidad a la palabra de Dios, la ley
estaba en su corazón y se deleitaba y todo su lenguaje, no sólo el
lenguaje verbal, sino todo su lenguaje era un lenguaje perfecto. Y eso nos habla de, y nos recuerda
que hubo un diseño para nuestro hablar, fuimos diseñados de tal
manera que al hablar nosotros pudiéramos también reflejar el
carácter de Dios, hablando siempre con propiedad, hablando siempre
la verdad, hablando siempre palabras de bendición, y sin embargo,
pues tenemos que reconocer con vergüenza y con tristeza que que la otra manera de hablar
es la que de pronto nos es muy conocida, porque Dios habla,
pero Satanás habla. Y la otra manera de hablar es
hablar conforme aquel que es padre de mentira. conforme aquel
que es padre de mentira, aquel que es homicida desde el principio,
aquel que habla siempre un lenguaje de violencia, aquel que cuando
habla mentira de suyo habla dice el señor porque es mentiroso
y es padre de mentira, él es homicida desde el principio y
este versículo siete dice hablando de la lengua del malo su boca
está llena de maldición y de engaño y fraude debajo de su
lengua hay vejación y maldad. Caídos en Adán, estamos arruinados,
estamos incapacitados de hablar en el diseño que el Señor, que
el Señor hizo para nosotros, fracasados. Dice la Biblia, por
cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, incapaces
de mostrar en nuestro hablar, en nuestro hablar, cómo es un
hablar que glorifica a Dios. Y hermanos es es necesario que
nosotros podamos mirar al Señor Jesucristo porque alguien dijo
que la lengua es un lugar muy resbaloso y todos resbalan en
la lengua y la verdad es que la Biblia nos describe una urgente
necesidad del Evangelio en el tema de la lengua, porque hay
una conexión directa entre la lengua y el corazón. De hecho,
dice el malo, dice en el versículo 13, ¿por qué desprecia el malo
a Dios? En su corazón ha dicho tú no lo inquirirás. Hay una
directa relación entre el corazón y lengua. El Señor dijo de la
abundancia del corazón habla la boca. el hombre malo del mal
tesoro de su corazón saca malas cosas y el hombre bueno del buen
tesoro de su corazón saca lo bueno y la realidad es que solo
hay uno bueno que puede sacar buenas cosas del buen tesoro
de su corazón y ese alguien es el Señor Jesucristo solamente
él es bueno y fuera de ahí nosotros tenemos que mirar como Santiago En su capítulo tres de la carta
de Santiago nos recuerda pues la necesidad, la necesidad de
venir a aquel que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Un pueblo que él amó desde la
eternidad, que escogió en Cristo, pero que vino a redimir y lo
vino a redimir de manera completa. Él vino a redimir también nuestro
lenguaje. y en el capítulo tres Santiago
escribe y dice hermanos míos no os hagáis maestros muchos
de vosotros sabiendo que recibiremos mayor condenación y aquí incluye
el hecho de que no olvidemos es una descripción del malo recuerde
que la esencia de la maldad es despreciar a Dios Y aquí está
dándonos con toda claridad la verdad de que el único que siempre
ha hablado lo bueno porque es bueno es el Señor Jesucristo
porque dice el versículo dos porque no dice muchos No dice
porque muchos ofendemos muchas veces, sino dice porque todos,
todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra,
este es varón perfecto. ¿Y quién es el que no ofende
en palabra? Ese que está fuera de todos.
Ese que es único. Ese que es el unigénito del Padre
lleno de gracia y de verdad. Ese que es el resplandor de su
gloria y la imagen misma de su substancia. Ese que está afuera
y es nuestra esperanza. ese es el señor Jesucristo, aparte
de él, ahí estamos todos, todos, ofendemos muchas veces, si alguno
no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también
de refrenar todo el cuerpo, y ese es el señor Jesucristo, y aquí
nosotros ponemos freno en la boca de los caballos, para que
nos obedezcan y dirigimos así todo su cuerpo, mira también
las naves, aunque tan grandes y llevadas de impetuosos vientos,
son gobernadas con muy pequeño timón por donde el que las gobierna
quiere. Así también la lengua es un miembro
pequeño, pero se jacta de grandes cosas. Y recuerde la conexión
corazón-lengua. Hermanos, nacimos soberbios,
por eso tenemos una lengua que se jacta. Si hubiéramos nacido
humildes, pues no habría problema con nuestra lengua, pero nacimos
soberbios y por eso nuestra lengua se jacta. Y dice, He aquí cuán
grande bosque enciende un pequeño fuego, y la lengua es un fuego,
un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros
miembros y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de
la creación. Y ella misma es inflamada por
el infierno, porque toda naturaleza de bestias y de aves y de serpientes
y de seres del mar se doma y ha sido domada por la naturaleza
humana. Pero ningún hombre puede domar
la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena
de veneno mortal. Hermanos, es un mal, dice, pero
ningún hombre puede domar la lengua. solo Dios hombre, solo
el Señor Jesucristo, lo que es imposible para los hombres es
posible para Dios y hermanos este pasaje nos está enfatizando
la necesidad del evangelio para redimir nuestra comunicación,
nuestra lengua, y cuando miramos dice que la boca de la lengua
del malo, su boca está llena de maldición, llena de maldición,
llamamos maldiciones en esa palabra que está ahí como
maldición está incluido también blasfemia y maldición se puede
entender con referencia al prójimo el malos deseos hacia el prójimo
y recuerde que el Señor Jesucristo igualó la cuestión de el carácter
externo de la ley con el carácter espiritual de la ley y pues teniendo
malos deseos como el desear mal a alguien, pues es igual que
concretar un hecho externo, pues tristemente personas muertas
espiritualmente no pueden ver la distinción, personas muertas
espiritualmente se sienten bien de no haber concretado hechos
concretos que sean visibles, incluso pues nuestra lengua se
jacta de que no somos como otros, que en cambio ellos sí han hecho
cosas que se ven externamente. Su boca está llena de maldición.
Y hermanos, es porque en el corazón hay deseos que conectan y nos
hacen tener deseos del mal hacia personas. Y nosotros podemos
recordar a este respecto al único que fue bueno, a él lo maldecían
y él respondía con bendición, a él lo maldecían y él encomendaba
la causa aquel que juzga justamente. Pero en su corazón había algo
que gobernaba su corazón y él, para él, era de infinito valor
hacer la voluntad de su padre. Era de infinito valor el que
su pueblo pudiera conocer cómo es su padre. Para él era importante,
importantísimo y de la mayor importancia la fama y el honor
de su padre. Y ese deseo intenso por la gloria
de su padre es lo que producía bendición en lugar de maldición
y hermanos hemos hemos de clamar al señor Jesucristo para que
cada día abra nuestros ojos y podamos ver lo que es de infinito valor
lo que es de infinito valor es Cristo mismo Él es de infinito
valor y que Dios obre de tal forma que también podamos tener
la misma valoración que él tuvo por la gloria de Dios, el poder
recordar en momentos en que somos tentados, porque sí que somos
tentados, y poder recordar y pedir al Señor que nos ayude a recordar. Quizá las palabras tal vez no
siempre salgan, pero recuerde que no importa si las palabras
se escuchan o no se escuchan, el salmista dice en el Salmo
139 no está la palabra en mi lengua y ya tú la sabes toda
y una de las cosas que hemos de recordar hermano no hay necesidad
de intentar esconder algo porque Dios nos conoce y nos ama y nos
ha amado con amor eterno a pesar una de las cosas que hemos de
recordar es que en verdad fracasamos, pero Cristo es la propiciación
por nuestros pecados, y si confiamos en el Señor Jesucristo, su sangre
no solo nos da el perdón y nos limpia, sino ese hablar que admiraba
aún a sus enemigos, ese hablar de hablar siempre verdad, ese
hablar de decir siempre las palabras correctas en el momento correcto,
porque hemos de reconocer que nosotros A veces decimos lo correcto
pero no en el momento correcto. Y el que hizo siempre las cosas
de manera perfecta y correcta es el Señor Jesucristo. Y esa
perfección en el hablar, esa perfección de hablar siempre
con propiedad, esa perfección de decir siempre la verdad porque
Porque él no temía al hombre, ni estaba afanado con agradar
al hombre. Lo que era de infinito valor
para él no era lo que pensaran las personas de él, sino era
la gloria de su padre. Y hermanos, necesitamos en fe,
confiar de que no sólo él limpia mi corazón del pecado, sino confiar
en que él me ha vestido de su justicia. Cuando eso lo olvidamos,
empezamos a entrar en círculos viciosos, porque el que encubre
su pecado no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta
alcanzará misericordia. Hermanos, la misericordia está
en el hecho de poder tener claridad he pecado, he pecado es un gran
acto de misericordia de Dios el que nos haga mirar que hemos
pecado, de lo contrario caminamos jactándonos de grandes cosas
y engañados, engañados, pero qué gran misericordia es cuando
el Señor te hace consciente y en lugar de estar con los ojos levantados
al cielo y la lengua jactándose de grandes cosas poder clamar
y decir Señor hay deseos en mi corazón, no llegaron a mi lengua,
pero tú ya lo sabes todo. Ten, sé propicio a mí, el pecador. Y hermanos, una de las cosas
que va a ser el evangelio es, no es exactamente el hecho de
que, de que dejemos de pecar de este lado de la gloria, pero
nos va a hacer cada vez más conscientes de cuán propensos somos al pecado. Nos va a hacer más propensos
a decir con Pablo, soy un miserable, pero doy gracias a Dios por Jesucristo. Nos va a hacer el milagro, es
un milagro que alguien reconozca cuán pecador es. Lo común es
jactarnos de grandes cosas. Lo común es salir y decir, señor,
esos mandamientos, Eso es pan comido, eso es todo. Yo ya lo
guardé todo desde que era un niño. Pero cuando el Señor, cuando
el Señor te muestra realmente quién eres, entonces hay humildad
y reconoces no sólo delante de tu prójimo, sino delante de Dios,
de Dios, que eres un miserable necesitado de la gracia, del
perdón y de la limpieza y de la justicia del Señor Jesucristo.
llena está su boca de maldición cuando pensamos estábamos hablando
de la maldición con respecto al prójimo y todo está en función
de los deseos de nuestro corazón hermano cada vez me pienso y
me me hay cosas que Dios me ha permitido mirar en su palabra
y en la vida real y que el señor nos ayude a ser
cuidadosos con lo que deseamos porque y que el Señor haga tal
obra que nuestros deseos sean las cosas que de verdad son de
valor. Un día el pueblo de Israel tuvo
un deseo intenso de comer carne y dijeron, ¿podrá poner mesa
en el desierto? y el señor les dio lo que deseaban
y ellos estaban cuestionando el poder del señor y el señor
dijo pues les voy a dar carne ya que carne quieren y no les
voy a dar para un día ni para dos ni para tres sino hasta que
les salga por sus narices y aún estaba la carne en sus bocas
cuando empezaron a morir y hermanos en verdad que el señor nos haga tal obra que deseemos lo que
es verdaderamente valiosos, lo valioso es aquello que no se
ve con estos ojos. Y necesitamos clamar al Señor
porque por la caída estamos tan metidos en el mundo material
que a veces pensamos que este mundo material es lo verdaderamente
valioso. Pero lo valioso es la fama y
el honor del Señor. El Señor es el ser más digno
de admiración, es el ser más valioso de toda la eternidad. y que nuestro anhelo sea por
el Señor mismo, porque cuando a Él anhelamos, entonces va a
haber un buen tesoro en el corazón y el lenguaje va a ser transformado. Y dice después, bueno, hablando
ya de blasfemia, cuando pensamos en blasfemia hermanos pues a
veces pensamos en alguien que está insultando con palabras
y claro que eso es blasfemia pero alguna de las blasfemias
están aquí por ejemplo dice Versículo seis, dice en su corazón,
no seré movido jamás, nunca me alcanzará el infortunio. Eso
es blasfemo. ¿Por qué es blasfemo? ¿Eso es
decir que yo soy Dios, el único que no será movido jamás? es
Dios y cualquier hombre que pretenda decir o atribuirse a sí mismo
un atributo de Dios pues está blasfemando. Después dice el
el versículo trece ¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón
ha dicho tú no lo inquirirás y eso es blasfemia. Tan es blasfemia
que el Salmo 139 dice exactamente todo lo contrario. Y esas blasfemias son blasfemias
que no necesariamente llegan precisamente a la lengua, aunque
estando en el corazón, pues de pronto pueden llegar a la lengua. Y hermanos, ¿cuántas veces actuamos
así como Dios no lo va a ver y Dios ya lo vio? Dios sabe las
cosas desde la eternidad pasada. Y a veces nosotros no decimos
esas cosas con nuestras palabras, pero que el Señor obre de tal
forma que Dios, haciéndonos conscientes
de quiénes somos y quién es Él, pues podamos orar lo que oraba
el salmista en el Salmo 139. Que el Señor nos ayude a tener
la convicción de nuestro corazón con la que empieza el Salmo 139.
El Salmo 139 empieza con Señor tú me has examinado y conocido. Señor tú me has examinado y conocido.
Y todo el Salmo 139 describe exactamente lo contrario de esta
blasfemia. Y al final termina con una oración. A pesar de que tengo la convicción
de que tú me has examinado y conocido, yo te quiero pedir algo, Señor,
examíname. Aunque no te lo pidas, tú lo
haces. Pero yo quiero pedírtelo. Yo quiero pedirte que me examines
porque soy consciente de cuán propenso al mal soy. Aparte de ti, lo único que puedo
hacer es pecar. Y él termina después de decir
todo ese salmo maravilloso de alabanza donde le está diciendo
Señor dice tú me has examinado y conocido tú has Vamos a leerlo. Dice, Okeová, tú me has examinado
y conocido. Tú has conocido mi sentarme y
mi levantarme. Has entendido desde lejos mis
pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi
reposo y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está
la palabra en mi lengua. Y aquí, Okeová, tú la sabes. Toda. Toda. antes que esté en
nuestra lengua, a lo mejor nunca llega a estar en la lengua, solo
en nuestro pensamiento, porque cuál es su pensamiento en su
corazón, tal es él, y la manera en que nosotros actuamos, pues
es de acuerdo a la manera en que nuestro corazón piensa, y
dice, Pues dice, he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda, detrás
y delante me rodeaste y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento
es demasiado maravilloso para mí, alto es, no lo puedo comprender. Dice, ¿a dónde me iré de tu espíritu
y a dónde huiré de tu presencia? Si subiera a los cielos, allí
estás tú, y si en el Seol hiciera mi estrado, he aquí, allí tú
estás. Si tomara las alas del alba y
habitar en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano y
me asirá tu diestra. Si dijeres ciertamente las tinieblas
se encubrirán, aún la noche resplandecerá alrededor de mí. Aún las tinieblas
no encubren de ti y la noche resplandece como el día." Y al
final, el salmista llega al final y en el versículo 23 dice, clama por lo que él sabía que
el señor hace. Dice, examíname, oh Dios, y conoce
mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos. Hermanos, qué
bendición entender cuán propenso soy al mal. No importa que yo
tengo convicciones porque es evidente que cuando él empieza,
empieza con una convicción. A pesar de que tengo convicciones,
eso no me hace que deje de depender al contrario. Las convicciones
verdaderas nos deben llevar a una dependencia mayor del Señor.
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón. Pruébame y conoce
mis pensamientos y ve si hay en mí camino de perversidad y
guíame en el camino eterno. Hermanos, es blasfemia actuar
como si hay algo que Dios no ve. pero tenemos que reconocer
que hay momentos en nuestra vida en que de pronto estamos así
como si Dios no ve, no, no ha llegado a nuestra lengua, pero,
pero estamos actuando de esa manera. Así llena su boca de
maldición y estábamos explicando maldición y blasfemia como parte
de eso. Y después dice y de engaño y
de engaño. Hermano, aquí hay algo que Quisiera
que pudiéramos reflexionar mucho y pedirle al Señor que nos ayude. Una cosa que no debemos de olvidar
es, caídos en Adán, nosotros nacimos con un corazón engañoso
y perverso más que todas las cosas. Así que nuestra primer
fuente de mentira está muy cerca de nosotros. Una de las cosas
importantes, hermano, la salvación implica que el Señor nos salve
también de nosotros mismos porque somos nuestro peor enemigo. A
veces pensamos que el enemigo está enfrente o está al lado.
y fallamos mucho en mirar que el enemigo está nosotros somos
nuestro peor enemigo nosotros somos el predicador que más escuchamos
y qué importante que es el que nosotros nos estemos predicando
un evangelio verdadero y para eso necesitamos clamar al señor
necesitamos clamar al al al señor para que para que nos libre del
engaño porque el engaño está muy cerca Aparte de que nuestro
corazón es engañoso y perverso, estamos inmersos en una cultura
que constantemente nos está mintiendo. Y algunas personas han dicho
que una mentira que se repite mil veces se hace verdad, y eso
no es verdad, pero lo que sucede es que empezamos a aceptarlo
como si fuera verdad. La mentira, aunque se diga cien
mil veces, seguirá siendo mentira y que Dios nos dé tal discernimiento
que podamos meditar con la palabra y pedirle al Señor para que nuestra
lengua se libre, esté limpia de engaños. Nuestro corazón tiene
que ser limpio de engaños. Efesios 4, 25. note como el apóstol Pablo va
a hacer una conexión y va a hablar de la importancia de la renovación
que él habla en muchas otras partes de la escritura y que
el mismo señor habló cuando dijo santifícalos en tu verdad tu
palabra es verdad y en el versículo diecisiete el apóstol va a empezar
a decir dice esto pues digo y requiero en el señor que ya no andéis
como los otros gentiles que andan en la vanidad de su mente Y va
a decir, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida
de Dios, por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de
su corazón. Los cuales, después que perdieron toda sensibilidad,
se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase
de impurezas. hablando a los creyentes, dice,
más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le
habéis oído y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad
que está en Jesús, en cuanto a la pasada manera de vivir,
despojaos del viejo hombre. Hermano, una cosa importante,
¿en dónde está la verdad? Versículo veintiuno, conforme
a la verdad que está en Jesús, en Jesús. Hermano, la verdad
no está en nuestro corazón, así que cuestiona tu corazón. Al
que no debes cuestionar es a Cristo Jesús, la palabra viviente y
la palabra escrita que nos ha sido revelada, esa que Dios nos
guarde de cuestionarla. Pero tu corazón, cuestionalo. a la cultura, cuestionala, cuestiona
la cultura. Dice, en cuanto a la pasada manera
de vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme
a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
y vestíos del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad. versículo veinticinco por lo
cual desechando la mentira hablad verdad cada uno con su prójimo
hermanos nacimos con un corazón lleno de engaños pero el señor
nos ha dado un nuevo corazón una nueva naturaleza y ha puesto
en nosotros la necesidad de mirar la verdad está en Jesús y nos
invita a desechar la mentira y algo que en oración es es necesario hacer porque
cuando leemos el versículo desechando la mentira a veces solo pensamos
en la cuestión de de cuando hablamos no mentir pero hay algo que va
a ser inevitable hermano si creemos mentiras inevitablemente vamos
a hablar mentiras ayer Un ejemplo, ayer estaba platicando con los
hermanos y pensábamos, es común que de padres a hijos y en generaciones
se van traspasando algunas mentiras. y en la península de Yucatán
se suele pensar que cuando un bebé se le hunde acá porque se
está deshidratando, algunos viejitos le han dicho a sus hijos y sus
hijos siguen repitiendo que metiéndole el dedo por acá se le puede levantar
y lo que puede hacer es una lesión y pues si no desechas la mentira,
pues le vas a decir a tus hijos y eso va a ir pasando de generación
en generación y es mentira. No importa cuán sinceros sean
los abuelitos en decir eso, pues estaban equivocados en su apreciación
y es una mentira. Hermanos, orar al Señor y pedirle,
muéstrame cuántas mentiras yo estoy creyendo y muéstramelo
pasándolo por por tu palabra para poder desechar la mentira
y poder hablar verdad. con el prójimo porque si estoy
creyendo mentiras hermano lo más seguro es que voy a hablar
voy a transmitir mentiras y hermano hay tantas y tantas y tantas
mentiras y que el señor obre de tal forma que a la luz de
su palabra nosotros empecemos a interpretar y las cosas la
mentira se va propagando por ejemplo usted va recorriendo
el periférico y usted va a encontrar unos letreros enormes que dicen
una familia unida a qué edad Lo mismo que el deporte da según
esos letreros. Y lo mismo que te da el estudio.
Según esos letreros, una familia unida te da vida. El deporte
te da vida. El estudio te da vida. Y a más
veces son mentiras. Cristo da vida. El deporte te
puede ayudar a tener una mejor calidad de vida. Pero el deporte
no da vida. El dador de la vida es el Señor.
Y como esas, hermano, hay cantidad de mentiras. Y nosotros tenemos
que ir interpretando todo con la palabra del Señor. Porque
lo que está implicando este tipo de cosas es que el deporte, si
te da vida, pues te puede dar también libertad. Pero la verdad
es que el ladrón no viene sino para matar, hurtar y destruir. Y note cómo van las mentiras.
Y Jesús dice, yo he venido para que tengan vida y para que la
tengan en abundancia. Hermanos, Cristo es el que da
vida y que Dios nos guarde de captar esas mentiras y de pronto
nos volvamos promotores deportivos en lugar de anunciar las virtudes
del que nos llamó de las tinieblas a luz admirable. Que Dios nos
guarde de promover que una mejor educación va a resolver los problemas
de la humanidad. No hay nada de malo en ser educado,
pero ser educado no va a hacer libre a nadie de la esclavitud
del pecado. Hay tanta gente, tanta gente
trata de explicar las causas de por qué alguien es ladrón
y a veces se piensa porque nació pobre o porque nació en una familia
con pocas oportunidades, pero de pronto uno se topa con ladrones
que han robado de manera impresionante. y nacieron en familias privilegiadas
y fueron a Harvard y después ocuparon pues la máxima posición
de autoridad que se puede ocupar en este país y robaron. Entonces la educación no puede
es mentira, no está en las oportunidades, no está en la educación, está
en el corazón del hombre y es el evangelio, es el evangelio,
la esperanza del hombre, es el evangelio, nuestra esperanza
de poder ser redimidos en nuestro lenguaje. Dice, debajo de su
lengua hay vejación y maldad, debajo de su lengua hay vejación
y maldad. Hermanos, todo esto está conectado
con el hecho de de perder el piso y olvidarnos
que somos simples criaturas. Todo está relacionado con versículo
4, por la altivez de su rostro uno busca a Dios. No hay Dios
en ninguno de sus pensamientos. Todo está relacionado con versículo
6, dice en su corazón, no seré, no seré removido jamás. Sentirse
un Dios y entonces los demás pues somos, si yo soy un dios,
pues los demás me deben, me deben no más que respeto. Y hay vejaciones,
es un maltrato verbal, es humillar a las personas, es menospreciarlas. Hermanos, una cosa es la verdad
y es nosotros no somos, no somos inconmovibles, no importa si
te sientes en la plena flor de tu edad, quizá muchos de los
que estamos aquí ya de pronto nos empieza a doler algunas cosas,
pero quizá cuando éramos más jóvenes en algunos momentos hemos
pensado de esa manera, de ser inconmovibles, pero la realidad
es no importa si nada te duele y si estás muy fuerte y estás
en la flor de la vida, Somos de ayer, somos como la flor del
campo que hoy salió y pasó el viento por ella y su lugar no
lo conocerá más. Hermanos, somos imagen de Dios,
pero somos imágenes arruinadas por nuestro pecado. Somos imágenes
de Dios, pero somos imágenes que Dios hizo de simplemente
polvo de la tierra. Por la gracia de Dios somos imágenes
que hoy están siendo restauradas por la obra del Señor Jesucristo.
Hemos sido redimidos, pero nada más. Él es Dios. Dice Santiago
nos ubica en este sentido también. Santiago cuatro versículo once
al doce dice hermanos no murmuréis los unos de los otros el que
murmura del hermano y juzga a su hermano murmura de la ley y juzga
la ley pero si tú juzgas a la ley no eres hacedor de la ley
sino juez eso es blasfemia porque dice
uno solo es el dador de la ley que puede salvar y perder pero
tú quién eres para que juzgues a otro uno solo es el dador de
la ley ¿quién es? Dios él es el único dador de
la ley y fuera de eso nosotros pues nosotros mismo Santiago
dice ¿qué es vuestra vida? Es neblina que se aparece por
un poco de tiempo y todo lo que sale de nuestra lengua tiene
su raíz en lo que creemos en nuestro corazón. Si yo siento
que soy incomovible, que soy fuerte, que ya cumplí la ley
desde que era niño, pues lo que va a salir de mi boca es menosprecio
al prójimo, inevitablemente. Pero cuando Dios me muestra que
soy un miserable, que lo único que puede hacer a parte de la
gracia de Dios es pecar, cuando Dios me muestra el sentido que
su ley no es simplemente letra, sino que tiene un espíritu y
que el Señor, la ley es más que simplemente lo que podemos mostrar
ante las personas. Recuerde las palabras del Señor
Jesús cuando dijo, oíste que fue dicho a los antiguos, no
cometerás adulterio, pero yo les digo que cualquiera que mira
a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón. Y esos
que se jactaban de grandes cosas, pues eran personas que que pensaban
que con una conformidad externa ya estaba hecho. ¿Por qué? Porque porque nacieron como nosotros,
soberbios, y Dios pues los pasó por alto. Pero aquellos a los
que Dios ha abierto los ojos podemos decir, Señor, sé propicio
a mí, el pecador. Yo no he cumplido tu ley desde
que era joven y por mí mismo nunca la voy a poder cumplir.
Yo necesito que alguien cumpla esa ley por mí. Yo estoy sucio
por la falta de cumplimiento. Y tú lo ves porque tú me has
examinado y conocido. Y yo necesito la limpieza que
puede dar la sangre de Cristo. Cantamos el himno, ¿qué me puede
dar perdón? Y un nuevo corazón solo de Jesús,
la sangre. Hermano, el énfasis es el corazón. Que no nos distraigamos con la
lengua. La lengua evidencia el corazón, pero el asunto es el
corazón y un especialista en corazón es el Señor Jesucristo. Él ha prometido quitar de nosotros
un corazón de piedra y poner un corazón de carne. Él ha prometido
que aquellos que vienen a él les va a ser mansos y humildes
de corazón. Él ha prometido que su sangre
nos limpia de todo pecado. Él ha prometido que es fiel y
justo para limpiarnos. Él ha ganado justicia para vestirnos
y nuestra esperanza está en el Señor Jesucristo. No Creo que
nunca vamos a enfatizar suficiente la cuestión de vestirse de la
justicia de Cristo. Pero es necesario que lo escuchemos,
hermanos. Si se nos olvida eso, empezamos a cubrirnos con hojas
de higuera y no vamos a llegar a ningún lado. Va a ser un estancamiento
y círculos viciosos. Si Dios te ha revelado el Evangelio,
y has entendido que el único que ha cumplido la ley y que
el único que Dios ve agradable es a su hijo y aquellos que están
en su hijo, entonces podemos venir con confianza al trono
de la gracia para hallar el oportuno socorro, en lugar de irnos a
esconder o de echarle la culpa a otro. Vamos a orar.
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