Buenas noches hermanos. Damos
gracias a Dios porque nos concede poder congregarnos a mitad de
semana. Vamos a abrir nuestra Biblia en el Salmo número sesenta
y siete. Salmo número sesenta y Bueno, vamos a leer los siete
versículos, solo son siete versículos. Dice la palabra del Señor, Dios
tenga misericordia de nosotros y nos bendiga. Haga resplandecer
su rostro sobre nosotros para que sea conocido en la tierra
tu camino, en todas las naciones tu salvación. Te alaben los pueblos,
oh Dios, todos los pueblos te alaben. Alégrense y gócense las
naciones. porque juzgarás los pueblos con
equidad y pastorearás las naciones en la tierra. Te alaben los pueblos,
oh Dios, todos los pueblos te alaben. La tierra dará su fruto. Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Bendíganos, Dios, y témanlo todos
los términos de la tierra. Amén. Oramos. Señor, te agradecemos porque en este tiempo en que nos has
dado la vida señor y nos has dado la salvación y por tu palabra
y por tu espíritu sabemos que tú has tenido misericordia de
nosotros sabemos que has hecho resplandecer tu rostro nos has
traído a la luz del señor Jesucristo y señor te agradecemos por ello
te agradecemos por la salvación eterna y perfecta que el señor
Jesucristo ganó para su pueblo, te damos las gracias por ello
y señor gracias porque juntamente con ellos tenemos paz, tenemos
perdón, tenemos el gozo de saber que estamos en paz contigo, de
que hemos sido justificados, perdonados, hemos sido vestidos
de la justicia del señor Jesucristo y señor gracias porque pones
también en nuestro corazón el deseo de que otras personas también
puedan oír el evangelio y si tú los has ordenado para salvación
sabemos que tú les darás vida a su tiempo y anhelamos señor
que otras personas vengan al gozo que hay en tu presencia.
Señor rogamos que esta tarde tú hables a nuestro corazón,
ruego tu ayuda en la exposición de tu palabra, ruego Señor que
recibas también nuestra gratitud, nuestra alabanza, y Señor te
rogamos que tú sigas hablando a nuestros corazones, que sigas
concediéndonos, Señor, el ver al Señor Jesucristo, danos oídos
atentos, que verdaderamente podamos escuchar tu voz. Te rogamos estas
cosas en nombre del Señor Jesús. Amén. Vamos a cantar el himno
número 114 el señor resucitó. El Señor resucitó, aleluya. Muerte y tumba Él venció, aleluya. Con su fuerza y su virtud, ¡Aleluya! ¡Caudivo a la esclavitud! Aleluya, vencedor se levantó. Aleluya. Cante hoy la cristiandad. Aleluya. Su gloriosa maquistad. Aleluya. Cristo que la cruz sufrió, aleluya. Y en desolación se vio, aleluya. hoy en gloria celestial aleluya
reina vivo e inmortal aleluya donde escucha nuestra voz por nosotros rogará. ¡Aleluya! Con su amor nos salvará. ¡Aleluya! Amén. Cantamos las Cuestes del
Rey. Sí. Las cuestes del Rey, las cuestes
del Rey, gozosas protestan lealtad. Aquel que sufrió y por ellos
murió, más vive por siempre en la eternidad. y un día por ellos vendrá honor
y lealtad honor y lealtad nosotros la crey del gran capitán Daremosle
siempre y jamás La senda del mal y el vicio fatal Jamás nos
podrán derrotar pues Él con su diestra nos protegerá, confiando
en Jesús nuestro augusto Rey, al malo podremos vencer. ¡Honor y lealtad! ¡Honor y lealtad! ¡Nosotros la Crey del Gran Capitán
daremosle siempre y jamás! Pureza y virtud, amor fraternal,
Sedad al caído mortal, al huérfano y triste socorro prestar. De Cristo Jesús por doquier hablar,
servir nuestro lema será. ¡Honor y lealtad! ¡Honor y lealtad! ¡Nosotros la Crey del Gran Capitán! al fin nuestro rey del cielo
vendrá sus huestes arrebatará y yendo en las nubes con Cristo
el Señor del Padre veremos la dulce paz y allá reinaremos con
el honor y lealtad honor y lealtad nosotros la crey del gran capitán
daremosle siempre jamás vamos a abrir nuestras biblias
en la carta del apóstol Pablo a Filemón vamos a leer del versículo uno
hasta el versículo veintiuno dice la palabra del señor Pablo
prisionero de Jesucristo y el hermano Timoteo al amado Filemón
nuestro colaborador nuestro y a la amada hermana Apia y Arquipo
nuestro compañero de milicia y a la iglesia que está en tu
casa Gracias y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo. Doy gracias a mi Dios haciendo
siempre memoria de ti en mis oraciones, porque oigo del amor
y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús y para con todos
los santos, para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento
de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. pues tenemos
gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano,
han sido confortados los corazones de los santos. Por lo cual, aunque
tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene,
más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo, ya anciano,
y ahora además prisionero de Jesucristo. Te ruego por mi hijo
Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro
tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil. el cual
vuelvo a enviarte, tú pues recibele como a mí mismo. Yo quisiera
retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis
prisiones por el Evangelio. Pero nada quise hacer sin tu
consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino
voluntario. Porque quizá para esto se apartó
de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre.
No ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano
amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en
la carne como en el Señor. Así que, si me tienes por compañero,
recibele como a mí mismo, y si en algo te dañó o te debe, ponlo
a mi cuenta. Yo, Pablo, lo escribo de mi mano,
yo lo pagaré por no decirte que aún tú mismo te me debes también. Sí, hermano, tenga yo algún provecho
de ti en el Señor. Conforta mi corazón en el Señor.
Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás
aún más de lo que te digo. Amén. Vamos a abrir nuestra Biblia
en el Salmo número dos. Salmo número dos dice la palabra
del Señor. ¿Por qué se amotinan las gentes
y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la
tierra y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra
su ungido diciendo, rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros
sus cuerdas. El que mora en los cielos se
reirá. El Señor se burlará de ellos.
Luego hablará a ellos en su furor y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi Rey sobre
Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto. Jehová
me ha dicho, mi hijo eres tú, yo te engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia
las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra.
los quebrantarás con vara de hierro, como vasija de alfarero
los desmenuzarás. Ahora pues, oh reyes, sed prudentes,
admitid amonestación jueces de la tierra, servid a que ová con
temor y alegráos con temblor. Honrad al Hijo para que no se
enoje y perezcáis en el camino, pues inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en él confían. Bueno, hemos estado
meditando ya dos secciones de este Salmo, que es el tema del
reinado del Señor Jesucristo y estábamos mirándolo como escenas
que se están ocurriendo en simultáneo en la tierra y en el cielo. En
la tierra la gente amotinándose y estábamos mirando que es una
constante desde que Adán y Eva, nuestros primeros padres, creyeron
la mentira del diablo con el intento de salir de debajo del
señorío. de aquel que es soberano. Ellos
se les dijo que iban a ser como dioses y después de eso hemos
visto a lo largo de la historia siempre es el mismo intento del
hombre, querer ser Dios para sí mismo. Estábamos pensando
en muchas de las canciones de la cultura que reflejan eso y
en expresiones como esa expresión que dice que cada uno es arquitecto
de su propio destino, pero gracias a Dios que nos ha mostrado que
todas esas cosas son mentira, gracias a Dios que nos ha abierto
los ojos para ver que la mejor noticia que nosotros podemos
tener es el señor reina el señor reina y estábamos mirando la
segunda escena que es en el cielo la gente se amotina siempre queremos
estar contra de la voluntad de Dios pero el señor es soberano
y es soberano en todo cuando pensábamos en esos versículos
estábamos pensando también en que pues hay gente que que acepta
la soberanía del Señor casi en todo, pero se niegan a aceptar
la soberanía del Señor en la salvación. Pero eso es un evangelio
diferente al evangelio que predicaba el apóstol Pablo. El evangelio
que predicaba el apóstol Pablo es aquel en que el Señor es soberano
absolutamente sobre todas las cosas. Y estábamos también aprendiendo
que es de lo que estamos estudiando en primera de Timoteo, que el
hecho de la soberanía del Señor es algo que está claramente revelado
en muchos lugares de la Escritura, no es un pasaje escondido por
ahí, sino es la constante en el Evangelio de Juan, en las
cartas del apóstol Pablo, es una constante el hecho de que
Dios es soberano en la salvación, También estábamos mirando cómo
pues el hecho de que el hombre se amotine, el hecho de que el
hombre se rebele, el hecho de que el hombre intente, intente
y no sólo intente sino pues Dios, Dios en su plan había considerado
que el hombre actuando en su maldad pues matara a Dios encarnado,
a Cristo en la cruz, y es de ese tamaño la maldad del hombre
y la furia del hombre contra el Señor sin embargo el Señor
no pierde la paz el Señor estábamos estudiando la semana pasada el
Señor ríe el que mora en los cielos se reirá el Señor se burlará
de ellos y la frase que está en nuestra Biblia el Señor puede
ser traducida y en el idioma original una traducción más exacta
sería mi señor, no simplemente el señor, es el poder mirar a
David en su relación que es la relación de los creyentes, es
mi señor, no es El creyente no está frustrado por el hecho de
que él sea el señor, sino el creyente tiene una sumisión gozosa,
es un honor y es un privilegio poder referirse a él como mi
señor, mi señor se burlará de ellos. Y vamos a considerar hoy,
estábamos considerando que esa es la escena en el cielo, en
el trono, y vamos a considerar otra parte de la escena en el
cielo. Algo que es importante que nosotros podamos mirar también,
que todo este Salmo va a reflejar, es que el hombre es, el hombre
tiene un protagonismo en la historia de la redención. Es interesante
que detrás, detrás del hombre sabemos, sabemos que no tenemos
lucha contra carne y sangre, sino contra huestas espirituales
de maldad. Y sabemos que detrás del conflicto
del hombre pues está el príncipe de este siglo y el espíritu que
opera en los hijos de desobediencia. Sin embargo, este Salmo, cuando
nosotros lo leemos completamente, nos vamos a dar cuenta que en
realidad ni siquiera se le menciona. Eso es importante porque tenemos
que asumir que el ser humano es responsable. Hay gente que
pretende que Satanás tiene un papel protagónico y sin embargo
él tiene un papel pero él está como detrás y el ser humano es
responsable. Hay gente que de pronto dice
expresiones después de pecar dices que el diablo me lo hizo
hacer. otras personas creen que para cada pecado hay cierto demonio
y se la pasan echando el demonio de la ira, el demonio, pero esta
no es la visión de la escritura, ni en este Salmo, ni en ninguna
otra parte de la escritura, el ser humano es responsable, los
demonios y Satanás son una circunstancia más así como lo es el calor,
como lo es la enfermedad, ellos no ponen nada en nuestro corazón
simplemente hacen que salga lo que ya estaba ahí. Ahora cuando
pasamos al versículo siete dice es notorio que es el hijo que
está hablando y dice yo publicaré el decreto, yo publicaré el decreto. y cuál es ese decreto dice Jehová
me ha dicho mi hijo eres tú yo te encendré hoy yo publicaré
el decreto Jehová me ha dicho mi hijo eres tú yo te encendré
hoy hermanos nosotros sabemos por el evangelio de Juan Y bueno,
por los cuatro evangelios, que lo que el Señor hizo cuando vino
a esta tierra fue justamente publicar ese decreto. El decreto
de que él es hijo de Dios, hijo en un sentido distinto al ser
humano. Nosotros, por la gracia de Dios,
que hemos oído el evangelio y el Señor en su misericordia nos
ha dado el don de la fe, por causa de la obra del Señor Jesucristo
hemos sido adoptados como hijos, pero él no es un hijo adoptivo.
Y es todas las veces que el Señor Jesucristo estuvo hablando para
anunciar el decreto. Los judíos, los religiosos, entendían
perfectamente lo que el Señor Jesucristo estaba diciendo. Y
hermanos, justamente Esto nos indica el grado de la depravación
total, porque no es que ellos no entendían, es que ellos preferían
mantener su puño levantado, es que ellos no querían que el Señor
Jesucristo reine. Y vamos a mirar algunos pasajes,
Juan capítulo 8. una cosa hace igual a toda la
raza humana y lo que hace igual a toda la raza humana es rebelión
contra Dios, no importa si nunca ha leído las sagradas escrituras
o si la ha leído, tanto si la ha leído como no, La característica
común es rebelión contra Dios. El señor en este caso está hablando
con personas que habían leído la escritura y dice, versículo
cuarenta y ocho, respondieron entonces los judíos y le dijeron,
no decimos bien nosotros que tú eres samaritano y que tienes
demonio. respondió Jesús, yo no tengo demonio, antes honro
a mi padre y vosotros me deshonráis. ¿Qué está haciendo Jesús aquí?
Está publicando el decreto, está haciendo público el decreto de
que Dios es su padre, dice y vosotros me deshonráis, pero yo no busco
mi gloria, hay quien la busca y juzga, de cierto de cierto
os digo que el que guarda mi palabra nunca verá muerte. Entonces
los judíos le dijeron, ahora conocemos que tienes demonio.
Abraham murió y los profetas, y tú dices, el que guarda mi
palabra nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro
padre Abraham, el cual murió y los profetas murieron? ¿Quién
te haces a ti mismo? Respondió Jesús, si yo me glorifico
a mí mismo, mi gloria nada es. Mi padre es el que me glorifica,
el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no
le conocéis, mas yo le conozco. Y si dijere que no le conozco,
sería mentiroso como vosotros. Pero le conozco y guardo su palabra. Abraham, vuestro padre, se gozó
que había de ver mi día, y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron
los judíos, aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?
Jesús les dijo, de cierto, de cierto os digo, antes que Abraham
fuese, yo soy. dice el versículo cincuenta y
nueve, el versículo cincuenta y nueve es una prueba clara de
que ellos entendieron perfectamente lo que Cristo estaba diciendo.
Tomaron entonces piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió
y salió del templo y atravesando por en medio de ellos se fue.
¿Por qué querían apedrearlo? Porque ellos estaban entendiendo
que estaba hablando y dando pues el decreto que está ahí profetizado
en el Salmo dos, ellos entendían perfectamente que él estaba hablando
de una relación distinta, una relación de padre-hijo que lo
hacía igual a Dios y ellos consideraban que eso era una blasfemia. Sin
embargo, el Señor estábamos en primera de Timoteo mirando que
fue justificado por el Espíritu y no es que simplemente el Señor
Jesucristo decía cosas, es que las obras que Él estaba haciendo
respaldadas por el poder del Espíritu Santo pues estaban testificando
y el problema que se va haciendo muy evidente aquí ante la misma
Proclamación del decreto por parte del Señor Jesucristo es
la dureza del corazón del hombre. Tenemos un corazón, hermanos,
sumamente duro que hoy está hecho polvo. Es solamente por el poder
del Señor, del Evangelio. Es solamente por la misericordia
del Señor. Ellos eran religiosos habían
leído la escritura y digo religiosos que habían leído la escritura
porque no hay hombre que no sea religioso aún los que nunca han
leído la escritura y que se creen muy seculares realmente son religiosos
el hombre es religioso por naturaleza y hay una dureza pero el señor
estuvo proclamando el decreto y dice versículo capítulo once de San Juan, la resurrección de Lázaro. y
el Señor está ahí proclamando el decreto fue su ocupación cuando
estuvo tanto por la proclamación audible como por las obras y
dice versículo cuarenta y uno entonces quitaron la piedra de
donde había sido puesto el muerto y Jesús alzó los ojos a lo alto
y dijo padre gracias te doy por haberme oído Padre, gracias te
doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes,
pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor para
que crean que Tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó
a gran voz, Lázaro, ven fuera. Y el que había muerto salió,
atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto
en un sudario. Jesús le dijo, desatadle y dejadle
ir. y está el Señor Jesucristo y
fue la ocupación del Señor Jesucristo proclamar el decreto mi hijo
eres tú que él es hijo de Dios recuerde que la confesión de
Pedro fue tú eres el Cristo el hijo del Dios viviente tú eres
el Cristo el hijo del Dios viviente Y un pasaje que ya hemos visto
en Mateo capítulo once donde el Señor dice te alabo padre
porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos
y las revelaste a los niños si padre porque así te agradó y
constantemente el Señor estuvo proclamando por la palabra hablada
y por sus obras ese decreto de que él es él es hijo del Señor,
hijo de Dios y dice después el decreto no es simplemente que
es hijo, sino en el sentido que lo entendían los religiosos judíos,
en el sentido de esa relación especial porque el decreto dice
yo te engendré hoy, yo te engendré hoy. Hermanos, la condición del
hombre cambia sus circunstancias, pero
no cambia el corazón. Hoy tenemos, pues vivimos en
un mundo más sofisticado que el de otros tiempos, pero aún
hoy hay gente que está procurando negar la deidad del Señor Jesucristo,
el que sea el Hijo de Dios. Algunos lo hacen sin haber leído
nunca la escritura, otros lo hacen a pesar de haber leído
la escritura, incluso algunos se atreven a torturar la escritura
para su propia perdición. Hay gente que habla del Señor
Jesucristo como la primera creación de Dios, pero el decreto es yo
te engendré hoy. El Señor Jesucristo no es creación,
de lo contrario, Él no podría ser creador, sino es el Hijo
eternamente engendrado del Padre. Él no es creado, yo te engendré
hoy. es hoy porque el Señor está por
encima del tiempo. Nosotros necesitamos tiempo y
nosotros tenemos referencia al pasado y al presente, pero para
el Señor es un eterno hoy. Nuestra mente no puede entender
eso porque nosotros funcionamos con el reloj y con el tiempo,
pero en la eternidad, que siempre es presente, el Padre engendró
al Hijo. Él es el Hijo engendrado del
Padre. Él tomó forma humana. Él no comenzó
a existir el día que vino a la tierra. Él ya existía desde la
eternidad. El apóstol Juan, porque Cristo
publicó el decreto, pues el apóstol Juan lo aprendió bien y el apóstol
Juan escribe en su evangelio y dice en el principio era el
verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Todas las
cosas por él fueron hechas y sin él nada de lo que ha sido hecho
fue hecho. Él es el eterno Hijo de Dios,
uno con el Padre, Creador de todas las cosas. Después dice, el Padre le ha dicho al Hijo,
pídeme y te daré por herencia las naciones, pídeme y te daré
por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de
la tierra. Dice, los quebrantarás con vara de hierro, como vasija
de alfarero los desmenuzarás. Pídeme y te daré por herencia
las naciones. Hermanos, damos gracias a Dios
que, bueno, esta es una promesa hecha al Señor Jesucristo. Y
el Señor está, cuando Él resucitó antes de ir al cielo, Él dijo,
toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra, por tanto,
id y haced discípulos a todas las naciones. Y el señor está
viendo el fruto de la aflicción de su alma. El señor está gozoso
de mirar como aquellos que por los cuales él vino a dar su vida
están siendo salvos cada día y ninguno de ellos se va a perder. Él vino, él es el árbol cien
por ciento fructífero que él da su fruto en su tiempo y no
se va a perder ningún fruto de la aflicción de su alma. Dice
Isaías cincuenta y tres que va a quedar satisfecho cuando mire
el fruto de la aflicción de su alma. El Señor le dijo, pídeme y te daré por
herencia las naciones. Para el creyente es un gozo saber
que estamos siendo privilegiados. Hermanos, no es
una obligación, es triste cuando uno escucha que en algunos lugares que pues algunas personas piensan
que son iglesias, le dicen a la gente de derechos y obligaciones
y eso es triste, porque el creyente sabe que tiene derecho a una
sola cosa, el creyente tiene derecho al infierno, ese es todo
el derecho que tiene, todo lo demás es misericordia, todo lo
demás es misericordia y el creyente no tiene obligaciones, Para el
creyente no es una obligación congregarse. Para el creyente
es un gozo congregarse, estar en la comunión de los santos.
Es un gozo venir y escuchar la proclamación del evangelio. Para
el creyente no es una obligación leer la escritura. Para el creyente
es su deleite. El creyente que ha probado que
el Señor es bueno desea la lectura de la escritura. Para el creyente
no es una obligación ofrendar. Para el creyente es un gozo ofrendar.
Así que, que no nos hablen de derechos y obligaciones. El creyente
recibe una gran misericordia y tiene grandes privilegios.
Y cuando pensamos en lo que se le ha dado al Hijo, herencia
a las naciones, el creyente tiene un privilegio y ese privilegio
es que hemos sido hechos nación santa, real sacerdocio, pueblo
adquirido por Dios, ¿para qué? Para que anunciéis las virtudes
del que os llamó de las tinieblas a luz admirable. Hermanos, he
ahí lo que estábamos aprendiendo en Timoteo, orar por todo tipo
de personas, de toda posición ya sea que sea de posición social
alta, media, baja, de toda raza, de toda nación, porque el Señor,
el Señor tiene un pueblo. Recuerde que dijo a Abraham,
en tus simientes serán benditas todas las familias de la tierra.
Pídeme y te daré por herencia las naciones y como posesión
tuya los confines de la tierra. Y hermanos, la, el Señor va,
Satanás vino como siempre el padre de mentira para decirle
al Señor todo esto te lo voy a dar si postrado me adoras y
la verdad es que pues eso es del Señor no le podía dar al
Señor algo que le pertenece algo que su padre en el pacto eterno
de gracia le había prometido darle como posesión suya a las
naciones y los confines de la tierra Y el versículo nueve dice los
quebrantarás con vara de hierro como vasija de alfarero los desmenuzarás. Y si bien esto es una referencia
a la segunda venida del Señor Jesucristo, cuando él no va a venir otra
vez como un cordero, él va a venir
como el león de la tribu de Judá, también es una referencia a lo
que el Señor está haciendo cuando salva a su pueblo, porque ¿quiénes
éramos su pueblo antes? Pues éramos personas también
amotinadas, también éramos personas que queríamos que se haga nuestra
voluntad, aún a veces peleamos con Dios porque no nos agrada
su voluntad, sin embargo el Espíritu Santo obra en nosotros, de hecho
hay personas que tristemente, tristemente porque así como los
judíos de aquel tiempo con la Biblia en su mano pues no querían
ver ni escuchar el decreto que el mismo Señor Jesucristo estaba
proclamando y hoy día hay personas que con su Biblia en su mano
sacando de contexto versículos quieren decirnos que oremos obligando
al Señor que haga lo que nosotros queremos cuando oramos, los creyentes
oran para que su corazón se alinee con la voluntad del Señor porque
él es mi Señor, porque el Espíritu Santo me ha enseñado que su voluntad
es buena, es agradable y es perfecta y por eso el Señor Jesús dijo
cuando oremos vamos a orar Padre nuestro que estás en los cielos
santificado sea tu nombre, venga tu reino, sea hecha tu voluntad
como en el cielo así también en la tierra, no le decimos al
Señor sana al enfermo, lo tienes que sanar porque lo prometiste,
nosotros le decimos al Señor, Señor deseamos que sanes al enfermo,
de verdad deseamos que traigas alivio a su circunstancia, a
su situación, pero Señor sabemos que al final de cuentas tu voluntad
es lo mejor, tu voluntad es buena y agradable y perfecta y te pedimos
que hagas tu voluntad. De la misma forma oramos cuando
oramos por la salvación de personas, deseamos que el Señor No deseamos
que el Señor le tenga misericordia, sino que le extienda la misericordia.
Porque si el Señor no le tuviera misericordia, estuviera ya muerto.
Y lo que estamos pidiendo, Señor, extiéndele tu misericordia. Y
si es tu voluntad, nuestro deseo es que lo salves. Nuestro deseo
es que lo atraigas hacia ti con lazos de amor. Nuestro deseo
es que hagas resplandecer tu rostro, que él pueda ver al Señor
Jesucristo. Y estamos gozosos de orar por
personas. Ahora, Dice, estaba mencionando los
quebrantarás con vara de hierro, con vasija de alfarero los desmenuzarás. Decía yo que sí es una referencia
a la segunda venida, pero es lo que el Señor está haciendo
con nosotros. Nosotros estábamos rebeldes, estábamos también no
queriendo que el Señor reine sobre nosotros. Nosotros en algunos
casos fuimos, el Señor fue obrando de manera gradual, Dios obra
de maneras distintas la salvación de diferentes personas, pero
al final Dios hace algo. Nos quebranta con vara de hierro. ¿Qué es lo que el Señor no rechaza? ¿Qué es lo que el Señor no rechaza?
El corazón contrito y humillado. Y un corazón contrito y humillado
es un corazón que ha sido desmenuzado, es una voluntad que ha sido sometida. Y usted puede ver de pronto Saulo
de Tarso saliendo de Damasco con un corazón de piedra, con
una rebelión inmensa, dispuesto a terminar con la iglesia del
Señor Jesucristo hasta donde fuera necesario perseguirlos.
¿Y qué hace el Señor? Pues al mediodía el Señor deja
su corazón polvo y tiene que ser así. De lo contrario, nosotros
seguiríamos con toda nuestra arrogancia, seguiríamos con nuestra
cara todavía levantada hacia arriba, seguiríamos orando como
oraba aquel que confiaba en sí mismo y menospreciaba a los demás
con un corazón altanero. Y podemos pensar en muchos, muchos
casos de personas, en nosotros mismos, ¿Cómo hubo tiempos en
que teníamos enojo al escuchar el Evangelio? Cuando pensábamos
que no podía ser así, que algo estaba mal con el Evangelio.
No nos gustaba el Evangelio tal y como es el Evangelio. ¿Y qué
pasó? Algunos, así como a Pablo, fue
así violentamente. En otros, el Señor fue golpeando,
golpeando hasta que hasta que llegó un momento en que nos hizo,
nuestro corazón se quebró, se quebró y fue desmenuzado, un
corazón contrito y humillado, un corazón quebrantado y esa
es, es la obra, la obra hecha por la proclamación del evangelio,
por la aplicación eficaz del Espíritu Santo al corazón y bueno,
algo que va a ocurrir hermanos es que Bueno, Saulo, ahí en el
polvo, dijo, ¿Quién eres, Señor? Recuerde a Tomás que decía, si
no viera la marca de los clavos y metiera mi mano en su costado,
no creeré. Y después, cuando el Señor le dijo, pues, venga
a meter tu dedo, y su corazón fue quebrancado. Y él dijo, Señor
mío y Dios mío. podemos pensar cada uno en cómo
el Señor ha obrado y no una cosa que no tenemos que olvidar es
fue su misericordia su misericordia es porque el Señor es rico en
misericordia es porque el Señor ha querido mostrarnos su gloria
en el Señor Jesucristo y es que hemos sido quebrantados sin embargo
un día todos serán quebrantados. Damos gracias a Dios porque Él
ha querido quebrantarnos ahora y el Señor dice si hoy oyere
su voz no endurezcáis nuestro corazón, no endurezcas tu corazón
porque hoy es día de salvación mañana no mañana no sabemos nadie
sabe qué va a pasar mañana pero hoy es día de salvación Y al
final de cuentas es grandioso que el Señor va a quebrantar
todo corazón porque va a llegar un día en que todos van a decir
Cristo es Señor. Pero qué bendición que ahora
con el Señor que es rico en misericordia por la proclamación del Evangelio
obra en nuestro corazón, ahora decimos Cristo es Señor y entramos
a su presencia donde hay plenitud de gozo, ahora recibimos perdón,
ahora somos lavados en la sangre del Cordero, ahora somos vestidos
de la justicia del Señor Jesucristo, pero llegará un día en que la
gente va a tener ya un corazón quebrantado también, pero solamente
va a ser para gloria de la justicia del Señor porque el Señor va
a ejecutar venganza sobre todos sus enemigos y clamemos al Señor para que las personas que nosotros amamos
puedan si así es la voluntad del Señor decir mañana o tal
vez pasado mañana o el tiempo que el Señor quiera que nosotros
seamos fieles en clamar para que el Señor desmenuce sus corazones
y que nosotros podamos con gozo vivir el privilegio de orar por
ellos y de hablarles el Evangelio. No presionarles, no tenemos que
presionarles, pero si nos dan oportunidad de escuchar, hablemos
el Evangelio. El poder no está en que nosotros
les podamos manipular, Nosotros no podemos desmenuzar un corazón
con vara de hierro, eso lo puede hacer el Señor por la proclamación
del evangelio. Nosotros podemos doblar nuestras
rodillas, orar por ellos, clamar para que el Señor les extienda
su misericordia y cada vez que nos den la oportunidad de hacerlo,
disfrutar del gozo de predicarles el evangelio de la salvación. Dice el Salmo sesenta y siete, dice Dios tenga misericordia
de nosotros y nos bendiga haga resplandecer su rostro sobre
nosotros hermanos estamos gracias a Dios porque estamos de este
lado de la cruz y esto si el Señor te ha dado el don de la
fe esto es una realidad ya en nosotros dice para que sea conocido
en la tierra tu camino qué bendición que nos ha resplandecido para
qué para que sea conocido en la tierra su camino. ¿Por qué?
Porque somos un pueblo para anunciar las virtudes del que nos llamó
de las tinieblas a luz admirable. En todas las naciones tu salvación,
porque juzgarás a los pueblos con equidad y pastorerás las
naciones en la tierra. Te alaben los pueblos, oh Dios,
todos los pueblos te alaben. La tierra dará su fruto, nos
bendecirá Dios, el Dios nuestro. Bendíganos, Dios, y témalo todos
los términos de la tierra. Hermanos, esto debe alegrar el
corazón del creyente. Es nuestro privilegio el pensar
y orar para que las naciones se alegren y se gocen en el Señor. ¿Y cómo? Pues como ha sido hecho
con nosotros, a través de la proclamación del evangelio, a
través de proclamar el evangelio ahora que es tiempo de salvación. Y después dice en Apocalipsis,
19. El cumplimiento ya total de este
pasaje. Entonces vi el cielo abierto
y aquí un caballo blanco y el que lo montaba se llamaba fiel
y verdadero y con justicia juzga y pelea y ese es el Señor Jesucristo. Sus ojos eran como llama de fuego
y había en su cabeza muchas diademas y tenía un nombre escrito que
ninguno conocía sino él mismo y estaba vestido de una ropa
teñida en sangre, y su nombre es el Verbo de Dios. Y los ejércitos
celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le
seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda
para herir con ella las naciones, y él las regirá con vara de hierro,
y él pisará el lagar del vino del furor de la ira del Dios
Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo
tiene escrito este nombre, Rey de Reyes y Señor de Señores. Y hermanos, al final, ese es
el final, pero qué bendición que el Señor está haciendo lo
mismo en este tiempo a través de la proclamación del Evangelio. Y hermanos, que quiera el Señor
que, pues, gocemos del Evangelio. Quiere el Señor que es una realidad
ya hecha. Estamos del otro lado de la cruz.
Ellos decían el Señor haga resplandecer, tenga de nosotros misericordia.
Y si estamos en Cristo, Cristo es la máxima expresión de la
misericordia del Señor. Y el Señor ha mostrado su misericordia
en el Señor Jesucristo. Ahora, clamar al Señor para que
sea una realidad en cada una de las personas, en cada uno
de nosotros. Clamar al Señor para que, si
es su voluntad, sea una realidad en la vida de personas que conocemos
y que nos impulse el deseo. No sé a usted, pero a mí me emociona
cuando leo el Salmo 63. Me emociona y me hace pensar
en Orar por toda clase de personas, orar por aquellas personas que
amamos, orar por pueblos donde no se está predicando el evangelio
para que se predique con fidelidad el evangelio. Hermanos, no dejemos
de orar. Hay un pueblo que sabemos, pero
hay muchos más que tal vez no lo sabemos de manera exacta.
Pero hermanos, hay una escasez de predicación fiel del evangelio. Hay un montón de lugares donde
hay gente que se está reuniendo y se está congregando y se les
está enseñando derechos y obligaciones, porque no se está predicando
el Evangelio. El creyente sabe que sólo tiene
derecho a algo. solo tiene derecho a la condenación
eterna. Ese es todo el derecho que el
creyente puede reclamar. El creyente sabe que todo lo
demás es porque Dios es rico en misericordia, porque Dios
es Dios de gracia. Y el creyente, más que obligaciones,
está gozoso porque tiene privilegios, porque Dios está obrando una
transformación. Y uno de esos privilegios es
ser participantes. Qué bendición de ser participantes.
de esto que el Señor, el Padre prometió al Señor Jesucristo.
Todas las naciones. Y que sea el anhelo nuestro que
nosotros estemos experimentando ya gozo. Hermanos, no es, no
es nada más poesía en tu presencia de plenitud de gozo. Delicias
a tu diestra para siempre. No es simplemente poesía. Tú
guardarás en completa paz. Es realidad. Es realidad en el
Señor Jesucristo. Estás en el Señor Jesucristo.
sino ven al Señor Jesucristo, clama al Señor Jesucristo que
te extienda, que tenga misericordia de ti, clama al Señor Jesucristo
que te dé arrepentimiento para vida, clama que te dé el don
de la fe, no olvidemos la fe, esa fe no fingida es don de Dios,
vamos a orar.
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