Bootstrap
Joel Coyoc

(3''parte) Un corazón arrepentido

Psalm 51:7-8
Joel Coyoc June, 5 2024 Video & Audio
0 Comments
Joel Coyoc
Joel Coyoc June, 5 2024
Estudio de Salmos 51

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
vamos a abrir nuestra biblia
en el salmo cincuenta y uno dice el salmo así ten piedad
de mí oh Dios conforme a tu misericordia Conforme a la multitud de tus
piedades, borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad,
y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones,
y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo
he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos. para que
seas reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio. He aquí en maldad he sido formado
y en pecado me concibió mi madre. He aquí tu amas la verdad en
lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Purifícame con mi sopo y seré limpio. Lávame y seré más blanco
que la nieve. Hazme oír gozo y alegría y se
recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de
mis pecados y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación,
y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores
tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame
de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación. Cantará mi lengua
tu justicia. Señor, abre mis labios y publicará
mi boca tu alabanza. ¿Por qué no quieres sacrificio
que yo lo daría? ¿No quieres holocausto? Los sacrificios
de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado
no despreciarás tú, oh Dios. haz bien con tu benevolencia
y acción, edifica los muros de Jerusalén, entonces te agradarán
los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo
quemada, entonces ofrecerán becerros sobre tu altar. Amén. Bueno,
hemos estado meditando este salmo, primero empezamos a meditar acerca
del el cómo es el lenguaje, cuáles son las Y la semana pasada comenzamos
a meditar acerca de las súplicas, los ruegos de un corazón arrepentido. Y vamos a continuar hoy con las
súplicas de un corazón arrepentido. estas continúan en el versículo
siete sin embargo es interesante que el versículo cinco y seis
preceden a las súplicas que están en los versículos a partir del
siete cuando dice eh aquí en maldad he sido formado y en pecado
me concibió mi madre y aquí tomamos la verdad en lo íntimo y en lo
secreto me has hecho comprender sabiduría eh aquí en maldad he
sido formado y en pecado me concibió mi madre en claro es que no somos pecadores
porque pecamos, sino pecamos porque somos pecadores. Eso es muy importante de saber. Es importante de saber que contrario
a lo que mucha gente ha sostenido, hay gente que sostiene que pues
el hombre es básicamente bueno. Otros dicen que es como una tabla
rasa y limpia donde se va escribiendo y se puede escribir de diferente
forma, pero la palabra del Señor no favorece ninguna de esas dos
conceptos. En verdad nacemos en maldad,
en verdad nacemos en rebelión, no hace falta que podamos decir
una sola palabra y el bebé ya es rebelde, el bebé ya se rebela
contra su madre que de pronto hace algunas cosas para protegerle
y a él no le gusta que las hagan porque él quiere ser su propia
autoridad y a veces los padres piensan qué inocente criatura,
o a veces la gente piensa ¿Por qué a la gente inocente le suceden
cosas malas? La verdad es que el único inocente
que ha habido en este mundo es el Señor Jesucristo y fuera de
eso no hay, por muy tiernos que nos parezcan, los bebés no son
para nada inocentes. Y el el salmista tenía claridad,
Dios le había dado claridad de que si hay algo que era auténticamente
suyo, lo vimos la semana pasada, ¿cuántas veces va hablando de
su maldad, su pecado como algo que es lo más propio de uno?
Y nosotros usamos ropa, que al final, pues hasta cierto punto
es prestada. Nosotros usamos tantas cosas
que son prestadas, porque del Señor es la tierra y su plenitud
del mundo y los que en él habitan. Pero hay algo que es nuestro
y es mis pecados, mis rebeliones, mis transgresiones, mi iniquidad,
eso es verdaderamente nuestro. Una de las cosas también que
tenemos que mirar, el salmista está en la convicción de que
que en verdad se necesita una obra sobrenatural de Dios para
limpiarlo. Él no pretende limpiarse. Él
está convencido de que se necesita algo que no es cosmético, no
es algo así de poner un poco de maquillaje y la apariencia. Él está convencido de que lo
que se requiere es una obra del corazón. Y en sus súplicas él
está pidiendo, él no dice que se va a limpiar. Él le dice al
Señor, lávame más y más. La semana pasada veíamos cuando
le dice, borra mis rebeliones. Y esa palabra puede ser traducida
también como desarraigar. Él estaba diciendo ahí algo que
está bien apegado a mí hasta el fondo y necesito que tú lo
arranques de raíz. desarraigar mis rebeliones. Dice
después, lávame más y más de mi maldad. Y esas palabras que
él está expresando es algo que él está convencido que el Señor
tiene que hacerlo. Y le está pidiendo al Señor que
lo haga con la intensidad que sea necesario hacerlo. La palabra
que se usa ahí es un lavado con intensidad que Algunas personas
que suelen lavar la ropa a la orilla de los ríos, aporrean
la ropa con una madera, golpearla o pisar la ropa para que salga
la mugre. Y bueno, nosotros que somos un
poco más modernos, pues se usa una cosa que se llama cárcel
y ve cómo lava y va quitando la mugre. Y es una presión tan
tremenda que puede incluso perforar el concreto. Él está pidiendo al Señor que
haga algo intenso y todo está en contexto con lo que los hombres
que Dios les mostró al Señor Jesucristo sabían que es necesario.
El apóstol Pedro, por ejemplo, sabía, sabía que es necesario
que el Señor obre para limpiarnos, para lavarnos de maldad y después
cuando llegamos al versículo seis él va a decir algo que ya
he mencionado, que dice, he aquí tú amas la verdad en lo íntimo,
y ahí se puede entender, he aquí tú deseas la verdad en lo íntimo,
¿por qué? Porque el Señor es santo, santo,
santo, el Señor es verdadero, el Señor desea la verdad en lo
más íntimo de nuestro corazón, el Señor, como dijo el Señor
Jesucristo, sed pues vosotros perfectos como vuestro Padre
que está en los cielos, es perfecto, Y él tiene, él tiene bien claro
que el Señor, el Señor requiere el corazón. El Señor está interesado
en el corazón. Él está diciendo, tú deseas la
verdad en lo más profundo de mi ser, allí donde nadie más
puede ver sino solamente los ojos de aquel cuyos ojos son
como llamas de fuego. Solamente pueden ver ahí los
ojos de aquel que nos tejió en el vientre de nuestra madre.
Aquel que no está la palabra en nuestra boca y él la sabe
ya toda. Aquel que sabe nuestro sentar,
nuestro levantar, nuestro andar y nuestro reposo. Aquel que no
importa dónde nos vayamos, él siempre va a estar con nosotros.
Él ama la verdad, desea la verdad en lo íntimo. Y dice, en los
secretos me has hecho comprender sabiduría. Y en base a entender
la realidad de quién es él, de cuán arraigado está el pecado,
hermanos hay algo que en verdad que Dios nos ayuda a entender
que nosotros pecamos como respiramos y es la razón por la que David
está Dios lo ha lo ha convencido Dios lo ha convencido de que
él necesita una obra de gracia que él necesita ser limpiado
por el Señor porque el señor ama la verdad en lo íntimo y
lo que yo hago constantemente es estar desviado de la verdad.
Lo que yo hago constantemente es es mentira cuando yo digo
que confío en Dios, pero Dios sabe cuántas veces yo puedo decir
confío en el señor, pero a la hora de la prueba, pues entonces
Dios me muestra a mí cuánto confío en el señor. Dios va metiéndonos
en situaciones No para que él vea, porque él ve para que nosotros
podamos ver. ¿Cuánto pecado hay en nosotros?
Lo que el apóstol dice para que sometida prueba vuestra fe mucho
más preciosa que el oro el cual aunque perecedero se prueba con
fuego. Se ha hallado en alabanza y es lo que lo que en sus peticiones
David está pidiendo, lávame más y más de mi maldad. Si tienes
que darme con un palo para que salga la mugre, dame con un palo.
Si tienes que pisarme para que salga la mugre, písame, pero
lávame. Y él vuelve a repetir aquí después
de de mirar ¿Cómo soy yo y lo arraigado que está el pecado
a mí? Y mirar que el Señor ama la verdad en lo íntimo, entonces
Él vuelve a aclamar y dice, purifícame con hisopo. Purifícame con hisopo. Pero hay algo distinto en estas
súplicas. En estas súplicas lo distinto
es que Él, después de hacer la súplica, Él tiene la convicción
de que Dios va a responder la súplica. Porque Él dice, purifícame
con hisopo. Y el hisopo era una planta. que
se menciona en la ley ceremonial y que se solía usar para ritos
de purificación, que eran sombras de la obra de verdadera purificación. La obra que iba a realizar el
Señor Jesucristo, cuando ellos tenían que marcar los dinteles
de la casa con la sangre del cordero para que no fueran muertos
los primogénitos, se hizo con hisopo. eso untaron la sangre
cuando alguien que estaba inmundo venía para purificarse era rociado
con sangre y con esa planta que era una planta aromática y se
esparcía la sangre y se rociaba y eran todas sombras y damos
gracias a Dios porque pues de alguna manera Dios le le le nosotros
vivimos en un tiempo de privilegio hermanos no sé, de alguna manera
Dios le dio alguna claridad a David, sin embargo, recordando las palabras
del apóstol Pedro, pues ellos indagaban qué persona y qué tiempo,
y a ellos se les indicó que no para sí mismos, sino para nosotros
administraban las cosas que ahora no son anunciadas por los que
nos han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado
del cielo, cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles, y por la gracia de Dios, David
estaba pues viendo, yo no sé qué tanto entendimiento tenía,
pero gracias a Dios, nosotros tenemos un mejor entendimiento,
y él estaba mirando la purificación que ni un ritual podía hacer,
sino el verdadero hisopo, la aplicación, el rociamiento de
la sangre del cordero, del cordero que quita el pecado del mundo,
y la palabra es purifícame con hisopo. Otra vez son palabras
insistentes, palabras fuertes, palabras, nosotros no estamos
satisfechos simplemente con tomar cualquier agua y queremos agua
purificada y el proceso de purificar agua es un proceso pues bastante
intenso donde pasa por varias etapas. Y él sabe que el Señor
no, el Señor ama la verdad en lo íntimo y yo estoy lleno de
tanto pecado, yo estoy lleno de tanta incredulidad, yo estoy
lleno de tanto amor por lo que no es Dios, frecuentemente mi
corazón se desvía detrás de lo que no es Dios. tú amas la verdad
en lo íntimo y sólo tú puedes purificar mi corazón, sólo tú
puedes quitar los ídolos de mi corazón, purifícame con hisopo
y seré limpio, purifícame con hisopo y seré limpio. Hermanos,
nuestra única esperanza de limpieza es en el versículo donde dice
borra y hablamos de desarraigar, nuestra única posibilidad de
limpieza es pasando, por la sangre del Señor Jesucristo, acudiendo
a la cruz de Cristo, viniendo a la palabra viva que es el Señor
Jesucristo y a la palabra escrita. Es interesante que no hay manera
de ser purificados. Dice, ya vosotros estáis lavados
por la palabra que os he hablado y se requiere la palabra y la
sangre del Cordero. Él nos limpia por su palabra,
es por su palabra que él va renovando nuestras mentes. Santifícalos
en tu palabra, en tu verdad, tu palabra es verdad. La necesidad
de venir constantemente a la palabra y la palabra nos va a
llevar a correr a la sangre del Cordero. Entre tanto que no vengamos
a la palabra, nosotros vamos a creer un montón de mentiras.
Y esas mentiras van a desviar nuestro corazón. A veces creemos
que el descanso está en que absolutamente nadie nos interrumpe. A veces
pensamos que el descanso está en una maquita, una limonada
y nada de interrupciones. Pero la verdad es que el descanso
está en el Señor Jesucristo. Venid a mí, los que estáis trabajados
y cargados, y les voy a hacer descansar. A veces pensamos que tenemos que tener la aceptación
o agradar a determinada persona. Y hermanos, necesitamos la palabra. que nos haga mirar las mentiras
que creemos porque vamos siguiendo deseos creyendo mentiras e inclinándonos
ante ídolos y el Señor es el único que puede purificar nuestro
corazón por su palabra que nos lleva al arrepentimiento y venimos
arrepentidos buscando que él nos purifique por su sangre purifícame
con hisopo, purifícame con hisopo, clamando por esa purificación
que nosotros de este lado de la cruz sabemos que es en el
Señor Jesucristo. es interesante que la el el salmista
ya sabía que no eran las cosas externas porque él después va
a referirse en el versículo diecisiete no quiere sacrificios que yo
lo daría por supuesto que la ley exigía los sacrificios pero
el salmista tenía Dios Dios había revelado al salmista y él sabía
que el señor estaba interesado más en su interior que no tenía
ni un valor a hacer aquello externo aunque la ley lo dijera si internamente
no No había una obra sobrenatural, porque el Señor ama la verdad
en lo íntimo y Él está pidiendo, pero no sólo pide, sino Él dice
después, y seré limpio. ¡Qué bendición de poder clamar,
pero también tener la certeza! de que el Señor va a responder
esa oración. Si nosotros clamamos que Él nos purifique, tengamos
la certeza que tiene el salmista aquí, dice, purifícame con hisopo
y seré limpio. Anteriormente él estaba clamando
y clamando y clamando, pero ahora él está clamando y está con una
convicción que sólo el Señor puede poner en el corazón. Si
yo te pido que me limpies, yo voy a ser limpio. Purifícame
con hisopo y seré limpio. Hermanos, nosotros tenemos la
bendición de haber oído al Cordero que quita el pecado del mundo.
Y es interesante que el Señor Jesús dice, Si Dios te limpia,
si Dios le pides que te purifique, en verdad ten la seguridad que
el Señor te va a purificar. David, el Señor había dado convicción
en el corazón de David, que el Señor lo iba a purificar. Purifícame
con hisopo y seré limpio. Dice después, otra vez suplicando.
Hermanos, toda esa súplica es por entender su naturaleza y
que el Señor nos ayude. Es crítico el hecho de poder
entender la doctrina de la depravación total, poder comprender que en
realidad no somos personas que de vez en cuando hacemos cosas
malas. Somos personas que pecamos constantemente
y los que han creído en el Señor Jesucristo son justos y pecadores. Ya hemos sido justificados por
la sangre del Señor Jesucristo, pero aún, aún somos pecadores
y requerimos el hecho de mirar cada día. de poder tener un claro
concepto de nosotros mismos. Si no hay un claro concepto de
nosotros mismos, difícilmente vamos a orar como David oraba,
con esa intensidad, lávame, lávame y seré más blanco que la nieve.
Y otra vez orando con certeza, lávame y seré más blanco que
la nieve. Irmanos, tenemos que ser purificados
por la sangre de Cristo y por la palabra. Tenemos que ser lavados
por la sangre de Cristo y por la palabra. Es necesaria la palabra,
es la palabra que va a ir desarraigando. La raíz de nuestro pecado son
los deseos y las mentiras en nuestro corazón que tienen que
ser desarraigadas y tiene que haber una nueva raíz en el corazón. Dice, lávame y seré más blanco
que la nieve. Y de nuevo, que el Señor nos
ayude a no estar contentos con poca cosa. David no está contento
con poco. Y los hombres que Dios ha salvado
nunca estuvieron satisfechos con poco. Moisés le dice al Señor,
muéstrame tu rostro. Hermanos, quiere el Señor que
ninguno de nosotros esté contento con simplemente que venimos y
hacemos las cosas que hacemos, sino que en verdad hay un hambre
en nuestro corazón de que en verdad el Señor esté obrando
en nuestro corazón, purificándonos con hisopo. y haciéndonos limpios,
que el señor esté obrando y esté lavándonos y haciéndonos, dice
él, no como la nieve, sino más blanco que la nieve, más blanco
que la nieve. Y la nieve, pues, es blanca,
pero la nieve pronto le cae humo y enseguida cambia de color.
Y él está pidiendo una limpieza más blanca que la nieve. Y eso
nos hace pensar qué es, qué es lo que Dios le había mostrado.
pues Dios le había mostrado la gloria, la hermosura de su
santidad. Él había tenido una visión en
su corazón y yo creo que todos los creyentes de todas las épocas
han tenido una visión de la santidad de Dios y entonces han mirado
que necesitan una blancura más que la nieve. Recordemos en el
monte de la transfiguración el Señor Jesucristo su rostro era
resplandeciente y su vestido tan blanco que ningún lavador
la podía hacer tan blanca y él está diciendo Señor Señor, Tú
requieres una blancura, no como la nieve. Tú requieres una justicia
mayor que la de los escribas y los fariseos. y él está pidiendo
que el Señor obre en su corazón, en su interior, y lo haga más
blanco, y él está seguro con la convicción, será así. Si tú
clamas al Señor que te lave, ten por seguro que será así.
Si el Señor está obrando en tu corazón, puedes clamar con la
misma convicción que él lo hizo, lávame, y con toda seguridad
seré más blanco que la nieve. Con nosotros miramos esto mismo
en la carta del apóstol Pablo a Tito. La gracia de Dios se ha manifestado.
La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos
mundanos vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. ¿Por qué? porque hemos clamado
para que la gracia de Dios obra esa gracia manifestada en el
Señor Jesucristo, que nos salva, pero también nos enseña a renunciar
a la impiedad y a los deseos mundanos, para que vivamos en
este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada
y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos
de toda iniquidad. ¿Qué bendición? ¿Por qué podía,
por qué él estaba mirando al futuro? Y él sabía que si él
dice, purifícame, tú me vas a purificar. Dice, purifícame con hisopo y
seré limpio. Lávame y seré más blanco. ¿Por
qué? Porque él estaba viendo lo que está diciendo el pasaje.
Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad
y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Esto habla y exhorta, reprende con toda autoridad. Nadie te
menosprecie. hermanos ahí está la seguridad
con la que estaba orando en el futuro verdadero cordero de Dios
que quita el pecado del mundo y por su gracia nosotros vivimos
ya después de que ese cordero fue ya sacrificado dice después
lávame y seré más blanco que la nieve y después dice házme
oír gozo y alegría házme oír gozo y alegría hermanos una de
las cosas por supuesto que el creyente puede tener momentos
de aflicción de hecho cuando el señor nos convence de pecado
hay aflicción pero es la antesala a la alegría y que el clamor
de nuestro corazón sea que él nos haga oír gozo y alegría hazme
oír gozo y alegría y se recrearán los huesos que has abatido una una de las cosas tristes es que el pecado no confesado
abate el espíritu pero somos materia y somos el espíritu y
el cuerpo interactúan y en muchas ocasiones el mantener el pecado
sin confesar afecta nuestra salud también se da casos de enfermedad
que de pronto pues se hacen todos los análisis médicos y el doctor
dice está todo bien y está bien, sin embargo, la persona dice
que le duele su espalda o le duele y tiene tantos dolores
y por más estudios que se hagan y el Salmo treinta y dos que
leímos hace un rato dice, bienaventurado aquel cuya transgresión
ha sido perdonada y cubierto su pecado, hazme oír gozo y alegría,
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad
y en cuyo espíritu no hay engaño. Y dice, versículo tres, mientras
callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día, porque
de día y de noche se agravó sobre mí tu mano. Me volví, se volvió
mi verdor en sequedales de verano. Hermanos, hay muchas veces consecuencias
físicas. Sin embargo, es que el pecado
cansa y llevar la carga del pecado es fatigoso. Llevar la carga
del pecado, mucha gente termina con peso de conciencia y mucha
gente termina suicidándose por pecado no confesado. Mucha gente
termina con colon irritable y tantas cosas que son problemáticas,
pero dice hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que
has abatido. Hazme oír gozo y alegría. Y hermanos,
el gozo y la alegría es el evangelio, que aunque cuando inicia aflige,
al final hay gozo y hay alegría. Las personas como Job, Job pudo
experimentar aflicción, Y después de su aflicción, él pudo experimentar
alegría y él pudo decir de oídas, te había oído ahora mis ojos
te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza.
Él pudo ver que él no era tan bueno como había pensado. Él
pensaba que podía ver, a pesar de que la Biblia dice que él
era hombre justo y temeroso de Dios, desde una perspectiva humana
eso no es suficiente se requiere una justicia mayor que esa que
tenía Job cuando empezó el libro de Job y hasta que él vio la
hermosura del señor en toda su gloria el señor se reveló a él
y él dijo de oídas te había oído ahora mis ojos te ven por tanto
me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza él oyó gozo
y alegría cuando pensamos en el profeta Isaías el profeta dice Dios le mostró su gloria y con
él vio su gloria dice en el versículo cinco entonces dije ay de mí
que soy muerto porque siendo hombre inmundo de labios y Dios
le mostró lo mismo por lo cual David está orando de la manera
que está orando Dios le mostró que dice siendo hombre inmundo
de labios y habitando en medio del pueblo que tiene labios inmundos
han visto mis ojos al rey Jehová de los ejércitos y voló hacia
mí uno de los serafines tenían en su mano un carbón encendido
tomado del altar con unas tenazas y tocando con él sobre mi boca
dijo y escuchó Isaías gozo y alegría porque lo que escuchó fue he
aquí que esto tocó tus labios y es quitada tu culpa y limpio
tu pecado hermano el gozo y en la alegría está en el poder tener
escuchar de la voz del buen pastor escuchar ha sido quitada tu culpa
ha sido limpio tu pecado eso es oír gozo y alegría cuando
nosotros pensamos en aquella mujer adultera que escuchó también
gozo y alegría dice el señor Jesús dónde están los que te
condenaban ninguno te condenó ninguno ni yo te condeno vete
y no peques más y porque el señor no no la condenó ella oyó gozo
y alegría ella vio al mismo gozo y a la alegría el señor es nuestro
gozo y nuestra alegría y él le dijo ni yo te condeno porque
él cargó su condenación Él era el que podía tirar la piedra
porque él era el único sin pecado, pero él no vino, él vino a buscar
y a salvar lo que se había perdido, él vino a dar su vida por sus
ovejas y esta mujer era una de sus ovejas. ¿Por qué podía orar
David y decir, purifícame con hisopo y seré limpio? Lávame
y seré más blanco que la nieve. Por la misma razón que Jesús
le dijo a esta mujer que vio gozo y alegría cuando le dijo,
ni yo te condeno, vete y no peques más. ¿Y por qué podía ir? Porque
él la había limpiado, porque él la había purificado. gozo
y alegría, hazme oír gozo y alegría. El ladrón en la cruz escuchó
gozo y alegría. Y cuando escuchó gozo y alegría,
Marcos dice que los dos que estaban en la cruz le injuriaban. Pero
Mateo narra que llegó algo, un momento en que uno de los dos
dejó de injuriar. ¿Y por qué dejó de injuriar?
Porque al principio él veía a alguien débil, lastimado, herido. Veía como nosotros veíamos, sin
atractivo para desearle, pero en un momento el Señor quiso
revelarse a él y él vio vio el gozo y la alegría. En un momento
él vio al cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él
estaba en un momento estaba burlándose, pero en un momento cuando él
vio la hermosura del Señor Jesucristo, él pudo mirar su propio pecado
y él pudo ver a Dios en la cruz. Dice, no tienes temor de Dios,
le dijo a su compañero, porque estaba viendo ya no más a un
hombre en debilidad, sino estaba viendo la gloria de Dios en el
Señor Jesucristo. Y en ese momento él dice, no
tienes temor de Dios estando en la misma condenación, nosotros
merecemos, nosotros tenemos iniquidad, tenemos rebelión, mis pecados,
y él está pagando por mis pecados. Él vio en esa cruz al rey de
la gloria, porque él le dijo, acuérdate de mí cuando vengas
en tu reino. Y hermano, se escuchó gozo y
alegría. De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. ¿Por qué? Porque dijo, purifícame
con hisopo y seré limpio. ¿Por qué iba a estar en el paraíso?
Porque estaba limpio. Porque había sido cubierto su
pecado. Había oído gozo y alegría porque
es bienaventurado aquel cuya iniquidad ha sido perdonada y
cubierto su pecado. Y hermano, no hay mayor alegría
que saber que ha sido perdonado por la sangre del cordero. Gozo
y alegría. Y el gozo y la alegría, la paz
y el descanso están en el Señor Jesucristo. En Mateo capítulo
once. dice el en el versículo veinticinco
en aquel tiempo respondió Jesús y dijo te alabo padre señor del
cielo y de la tierra porque escondiste estas cosas de los sabios y de
los entendidos y las revelaste a los niños seguramente había fariseos y
gente muy entendida ahí alrededor de la cruz pero ellos no vieron
lo que ese ladrón vio dice el señor dice sí padre porque así
te agradó todas las cosas fueron entregadas por mi padre y nadie
conoce al hijo sino el padre ni al padre conoce alguno sino
el hijo y aquel a quien el hijo lo quiera revelar. Hermanos qué
importante que es que clamemos al señor que no nos contentemos
no estemos contentos con menos que en verdad ver lo que vio
el ladrón. que en verdad ver lo que vio
Job que en verdad ver lo que vio David para poder clamar como
ellos clamaron porque aquí dice dice todas las cosas me fueron
entregadas por mi padre y nadie conoce al hijo sino el padre
ni al padre conoce a algunos sino el hijo y aquel a quien
el hijo lo quiere revelar y al ladrón en la cruz Cristo el hijo
le quiso revelar al padre Y algo sucedió con ese ladrón, oyó gozo
y alegría y tuvo descanso. Dice venid a mí todos los que
estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar. No podemos
ir a Cristo si no vemos lo que vio David. Mientras no veamos
lo que vio David, Cristo no va a ser hermoso para nosotros.
Cristo será pues Cristo. Pero cuando veamos lo que vio
David, lo que vio Job, lo que vio Isaías, lo que vio el ladrón
en la cruz, entonces Cristo será precioso y veremos el descanso
está en el Señor Jesucristo. Estoy cargado de pecado, respiro
con la misma frecuencia que peco. El Señor nos hará consciente
de eso y nosotros vendremos corriendo al Señor Jesucristo. Venid a
mí, todos los que estéis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso
y humilde de corazón, y hallaréis descanso y paz para vuestras
almas. Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. Venid a mí,
todos los que estáis trabajados y cargados. ¿Quiénes son los
que vienen? Aquellos a quienes son como niños y que pueden mirar
su condición y pueden mirar cuánto pecado hay, cuánta necesidad
tenemos de ser limpiados, desesperadamente de clamar, purifícame, lávame,
límpiame, arranca, borra mis pecados. Y entonces vamos a venir
al Señor Jesucristo y vamos a oír gozo y alegría, un gozo que nadie
ni nada nos puede quitar, el gozo de estar en su presencia,
porque con pecado no se puede estar en su presencia, pero cubierto
con la justicia del Señor Jesucristo, lavado en la sangre del Cordero,
confiando en Cristo y solamente en Cristo, podemos entrar a su
presencia y experimentar plenitud de gozo, delicias a su diestra
para siempre. Podemos experimentar descanso,
descanso, ese descanso de saber que el Señor ha llevado mis cargas,
el Señor ha pagado por mis pecados, el Señor ha quitado mi culpa,
ha sido, y vamos a leer el versículo uno del Salmo treinta y dos, Bienaventurado aquel cuya transgresión
ha sido perdonada y cubierto su pecado. Bienaventurado el
hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad y en cuyo espíritu
no hay engaño. Podemos oír gozo y alegría y
podemos experimentar esta bienaventuranza si solamente confiamos en el
Señor Jesucristo, si solamente miramos y miramos Hay tanto pecado
en mí. Soy incapaz de vivir para lo
que el Señor me ha creado. Me hizo para reflejar siempre
su carácter, pero frecuentemente reflejo lo que no es su carácter.
Me hizo para mostrar siempre cómo es Él y no puedo hacerlo. Pero Cristo vino y lo hizo. Él
vino y vimos su gloria como del unigénito del Padre lleno de
gracia y de verdad. Él consistentemente hizo siempre
todo lo que yo no soy capaz. Él se deleitaba todo el tiempo
en hacer la voluntad de su Padre. Y si yo confío en que Él lo hizo
por mí y que yo reconozco que soy pecado y más pecado, y que
no hay la capacidad en mí. Y aparte, yo creo que él murió
ocupando mi lugar, como dice, todos nosotros nos descarriamos
como ovejas, cada cual se apartó por su camino. Mashivá cargó
en él el pecado de todos nosotros. El castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Si yo confío
que Cristo es el que murió la muerte que merecía yo morir,
entonces puede ser bienaventurado. será quitada tu culpa. Vas a
escuchar lo que escuchó Isaías, es quitada tu culpa y limpio
tu pecado. Vas a escuchar lo que escuchó
el ladrón, hoy vas a estar conmigo en el paraíso porque estás lavado
en la sangre del cordero. habrá gozo, un gozo eterno, que
nada ni nadie puede quitar, un gozo eterno, que no importa si
se está en la prisión, se puede escribir y decir regocijaos en
el Señor, otra vez les digo, regocijaos, dad gracias en todo,
porque esa es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo
Jesús, que si la condición del país va mal, no nos puede quitar
el gozo, porque es el gozo de la salvación, el gozo siempre
está en la Biblia relacionado con la salvación, hermanos, gozo,
el gozo de saber que estamos en paz con Dios, porque Cristo
ha cargado mi maldición, porque Cristo ha hecho lo que soy incapaz
de hacer, porque Cristo me ha vestido de su justicia, y yo
estoy gozoso en el Señor Jesucristo, él es mi gozo y él es mi esperanza,
y aunque la higuera no florezcan, en las vides haya fruto, aunque
las vacas sean quitadas de los corrales y las ovejas de la majada,
con todo, yo me gozaré en Jehová, en el Dios de mi salvación. engrandece
mi alma al señor y mi espíritu se regocija en donde no en que
todo salga bien no en que todo se haga como a mí me gusta que
se haga mi espíritu se regocija en dios mi salvador no importa
que nada salga como a mí me gusta soy salvo cristo ha limpiado
mis pecados he clamado que me lave y sigo clamando que me lave
porque de este lado vamos a necesitar clamar hasta que él venga y la
prueba de que hemos venido a Cristo es que seguimos viniendo a Cristo,
la prueba de que nos hemos arrepentido es que vamos a pasar el resto
de nuestra vida hasta que Cristo venga arrepintiéndonos y que
Dios nos ayude a mirar nuestro pecado para reconocerlo porque
A veces nos parece que no pecamos, necesitamos clamar al Señor para
que abra nuestros ojos, sigamos viendo la belleza de Cristo,
porque cuando veamos la belleza de Cristo, entonces vamos a mirar
como Isaías, ay de mí. Cuando miremos lo que miro, vamos
a decir, yo me aborrezco, yo vengo solo por tu misericordia
y por la multitud de tus piedades. Vamos a orar.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!