Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Salmo cincuenta y uno. Dice el Salmo cincuenta y uno,
ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia, conforme a
la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones, Lávame
más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado, porque yo reconozco
mis rebeliones y mi pecado está siempre delante de mí. ¿Contra
ti? Contra ti solo he pecado y he
hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas reconocido
justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio. He aquí
en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre.
He aquí tu amas la verdad en lo íntimo y en lo secreto me
has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo y seré
limpio. Lávame y seré más blanco que
la nieve. Hazmo ir gozo y alegría y se
recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de
mis pecados y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios,
un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti,
y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación,
y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores
tu camino, y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame de
homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación. Cantará mi lengua
tu justicia. Señor, abre mis labios y publicará
mi boca tu alabanza. porque no quieres sacrificio
que yo lo daría, no quieres holocausto, los sacrificios de Dios son el
espíritu quebrantado, al corazón contrito y humillado, no despreciarás
tú o Dios. Haz bien con tu benevolencia
a Sion, edifica los muros de Jerusalén, entonces te agradarán
los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo
quemada, entonces ofrecerán becerros sobre tu altar. empezamos a estudiar
el salmo el miércoles pasado y estábamos mirando cómo es cómo
es la forma de hablar de un corazón arrepentido y vamos a pensar
un poco en las súplicas bueno algunas de las súplicas de un
corazón arrepentido una una de las cosas que nos
deja claro este salmo es que otras veces he dicho que nuestra
necesidad es conocer a Dios Y derivado del hecho de conocer a Dios,
en base al tema de este Salmo podemos concluir que nuestra
necesidad es la misericordia de Dios. Nuestra necesidad es
la misericordia de Dios. No solamente es nuestra necesidad,
para el creyente también es su tesoro. Por eso el salmista dice
en el Salmo 63, 63, versículo 3 dice, tu misericordia es mejor
que la vida. Para la vida es un tesoro de
gran valor, sin embargo, para el creyente la misericordia de
Dios es de mucho más valor que la vida. El creyente sabe que
es solamente por la misericordia del Señor que no hemos sido consumidos,
porque nunca decayeron sus misericordias. el Señor es misericordioso y
cuando nosotros miramos lo primero que encontramos es que las súplicas
de un corazón arrepentido se dirigen son dirigidas a Dios
dice ten piedad de mí oh Dios las súplicas de un corazón arrepentido
se dirigen al Dios vivo y verdadero la única divinidad. Esa expresión
se puede considerar la divinidad en grado superior, superlativo. El Dios que creó los cielos y
la tierra. El Dios que se había revelado
a David. Nosotros podemos saber por la
escritura que pues Dios había revelado a David en una ocasión
él una oveja al fin y al cabo. pues solía desviarse. En una
ocasión él empezó a confiar en su ejército y quería hacer un
censo para saber cuánta fuerza tenía. Y a pesar de que hubo
consejos de no hacerlo, él insistió en hacerlo. Y eso trajo la disciplina
del Señor y se le hizo el ofrecimiento de que tres años lo persiguieran
sus enemigos. Y de las tres cosas que se le
ofrecieron, David escogió una. Y él dijo, no quiero que me entregues
en la mano de mis enemigos. Yo quiero que tú trates conmigo
porque tú eres misericordioso. No hay duda de que David conocía
de la misericordia de Dios. Por eso él pudo decir que su
misericordia es mejor que la vida. La oración está dirigida
a aquel Dios y verdadero, creador del cielo y de la tierra. Aquel
Dios que, como dice el versículo seis, ama la verdad en lo íntimo.
O sea, ese Dios que es santo, santo, santo. A ese Dios que
se reveló a Moisés. Y es interesante que aquellos
en que Dios obra su milagro de salvación, Dios se revela a ellos.
Ellos siempre quieren conocer más a Dios. Era la pasión del
apóstol Pablo. Él tenía todo por basura con
tal de conocer a Cristo. Cada vez más y más esa era la
pasión de su vida. en éxodo capítulo 33 podemos
ver pues que no sólo fue Pablo dice el versículo 18 Moisés hablando
con el Señor le dice él entonces dijo te ruego que me muestres
tu gloria una petición bastante atrevida que es el anhelo del
creyente el creyente anhela que cuando él va a la escritura el
ora y le pide al Señor pueda ver su gloria en la escritura.
El creyente cuando viene a la iglesia ora para que el Señor
le permita ver su gloria en la predicación. El creyente está
esperando ese día en que va a ver al Señor cara a cara y ser hecho
conforme a su semejanza. Y esa petición está aquí en Moisés
que dice te ruego que me muestres tu gloria. Y el Señor, el verdadero,
le dice, él entonces dijo, y él, y le respondió, yo haré pasar
todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová
delante de ti, y tendré misericordia del que tendré misericordia,
y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más, no podrás
ver mi rostro, porque no me verá hombre y vivirá. Y Jehová, y
dijo a un Jehová, he aquí un lugar junto a mí, tú estarás
sobre la peña y cuando pase mi gloria yo te pondré en una hendidura
de la peña y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado después
apartaré mi mano y verás mis espaldas más no se verá mi rostro
y era el anhelo de Moisés ver el rostro del señor pero no podía
porque nuestro Dios es fuego consumidor porque Dios es dice
después en el versículo seis del siguiente capítulo treinta
y cuatro, dice y pasando Jehová delante de él proclamó Jehová,
Jehová fuerte, misericordioso y piadoso, tardo para la ira
y grande en misericordia y verdad, que guarda misericordia a millares,
que perdona la iniquidad, la rebelión, el pecado, y que de
ningún modo tendrá por inocente al malvado, de ningún modo tendrá
por inocente al malvado. Y la razón de que él no podía
ver su rostro es porque nadie podía ver el rostro de Dios y
vivir por causa del pecado, siendo él tres veces santo, él consumiría
todo aquello que no es santo como él es y él sería consumido. Y Es interesante que Dios había
tenido misericordia de David. Dios le ha mostrado su misericordia
a pesar de ser, a pesar de que David era culpable, a pesar de
que David estaba enseguecido por un tiempo hasta que Dios
en su misericordia envió a Natán y lo confrontó. el Señor reafirma
su misericordia y el Espíritu Santo le hizo recordar la misericordia
y él clama y dice y su clamor está dirigido a ese Dios que
se había revelado a Moisés ese Dios que cuando proclama su nombre
dice que él es él es versículo seis dice Jehová Jehová
fuerte misericordioso y piadoso, tardo para la ira y grande misericordia
y verdad, que guarda misericordia a millares y perdona la iniquidad,
la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente
al malvado. David, David sabía, David conocía
la ley del Señor y él sabía que el Señor no da por inocente al
malvado. Dios en su misericordia le dice a Natán, has pecado,
pero no, no morirás. ¿Por qué? Porque Dios, Dios había
revelado a él, él conocía al Dios de misericordia. Y el corazón arrepentido conoce
al Dios de misericordia y su clamor se dirige a ese Dios de
misericordia que es santo, que es justo, que es recto, que de
ningún modo tendrá por inocente al culpable. ¿Y cómo se dirige? Bueno, la oración está motivada
por el conocimiento de Dios como vimos en el pasaje. Es es interesante
que lo que David está orando aquí en este salmo es idéntico
a lo que Dios había revelado a Moisés y por su palabra Dios
se había dado a conocer y David sabía que Dios es misericordioso,
que Dios es piadoso y por eso él clama y su primer clamor es
ten piedad, ten compasión de mí. Hermanos, la manera adecuada
de acercarnos Quería yo decir algo que estaba omitiendo. Nosotros
leemos el Salmo y ahí dice un encabezado que dice, el músico
principal, el Salmo de David, cuando después que se llegó a
Betsabé y vino a él Natán el profeta, y nosotros sabemos el
contexto histórico de este Salmo, pero quisiera que por un momento
hiciéramos un esfuerzo por olvidarnos del contexto histórico, porque
La verdad es que Dios los guarde de pensar en nuestro corazón.
Bueno, yo nunca he hecho los pecados que hizo David. Y hermanos,
olvidando, olvidando los pecados de David y pensando Si no supiéramos
el contexto histórico de todos modos es la oración de un corazón
arrepentido y un corazón arrepentido es don de Dios. El arrepentimiento
para vida es don de Dios y es interesante que aquellos que
Dios se reveló a ellos clamaron de la misma manera. clamaron
aborreciéndose y apelando solamente a la misericordia de Dios fue
el clamor de aquel publicano que decía Señor se propicio a
mí el pecador es el clamor de aquel que después de querer justificarse
Dios se reveló a él y él dijo, de oídas te había oído, ahora
mis ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento en
polvo y ceniza. ¿Por qué me aborrezco y me arrepiento?
Porque estoy viendo que si hay algo que caracteriza mi vida
es pecado. Desde mi más tierna infancia,
es más, desde el momento mismo de mi concepción, como dice el
salmista en el Salmo En el versículo cinco, he aquí en maldad he sido
formado y en pecado me concibió mi madre. Cuando estábamos mirando
la semana pasada el lenguaje y su lenguaje es que él habla
como algo que es propio de sí mismo y lo que es propio de él
es iniquidad, es rebelión, es pecado. En el Salmo veinticinco Versículo 7 dice el salmista,
de los pecados de mi juventud y de mis rebeliones no te acuerdes,
conforme a tu misericordia acuérdate de mí por tu bondad. Una persona
que por la gracia de Dios vivía consciente de saber mi juventud
estuvo llena de pecados. Mi madre me concibió en pecado.
Qué distinto de aquel joven rico que pensaba eso de la ley es
pan comido. Eso todo lo he guardado desde
mi juventud. Desde mi más tierna edad yo he
guardado todo eso. pero qué bendición que es cuando
el Señor se revela y nosotros podemos entender una verdad importante
que es no somos personas buenas que de vez en cuando hacemos
cosas malas, somos depravación total, nacemos enemistados contra
Dios Y hermanos, la única manera de acercarnos, dado que somos
culpables, y Él no tendrá por inocente al culpable, es ten
compasión de mí. Yo decía que olvidáramos un poco
a David y el contexto histórico, y que pudiéramos pensar y clamar
al Señor para que Él haga tal obra que esta oración sea nuestra
oración. Decía yo la semana pasada que
hay cosas que no hacemos constantemente. nos congregamos tres veces a
la semana, celebramos la cena del Señor una vez al mes, pero
hay algo que deberíamos hacer constantemente y clamemos al
Señor para que haga la misma obra que hizo en David, la misma
obra que hizo en Pablo, la misma obra que hizo en Job, porque
quiero recordarles algo, hermanos, el único hijo consentido del
Señor es Cristo, no hay otro hijo consentido, lo que hizo
en Job, él lo hace en sus hijos, lo que hizo en Pablo, lo que
hizo en Moisés, lo que hizo en David, y es qué gracia maravillosa
que esta oración sea nuestra oración frecuente, que frecuentemente
podamos No, una de las cosas que marca este salvo no es simplemente
el hecho de hablar y estar de acuerdo con Dios porque hemos
pecado, sino lo que marca este salmo más que todo es dolor por
haber pecado, dolor por haber pecado. Confesamos nuestros pecados
y nos ponemos de acuerdo con Dios, pero una de las cosas que
no tenemos que olvidar, Dios ya lo sabe, todo nuestro pecado
Él lo sabe. Entonces, la marca determinante
de este Salmo es sentir dolor al pecar. Que Dios nos guarde
de pensar, yo no he hecho tales pecados como David. Hermano,
hemos hecho tales pecados como David. Porque no hace falta tener
autoridad de rey y esconderse y mandar a que alguien muera.
Nosotros asesinamos también en nuestro corazón. Y es tan asesinato
lo que hacemos en nuestro corazón o con nuestras palabras, como
el que se hace externamente con un cuchillo o con una pistola.
Nosotros, el Señor Jesucristo dijo, cualquiera que mire a una
mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón. Y recuerde que
el Salmo también enfatiza que lo que Dios quiere es el corazón. Dios no quiere las cosas externas.
Dios no quiere que vivamos una actuación. Dios está interesado
en el corazón. Él dice, dame, hijo mío, tu corazón. ¿Por qué hago énfasis en esto?
Porque en aquel tiempo estaban las personas que hacían las cosas
externamente y por eso Jesús les estaba enseñando el sentido
espiritual de la ley, el espíritu de la ley. Hermanos, una de las
cosas que necesitamos es que Dios nos dé tal convencimiento,
que sea nuestra convicción personal, no simplemente memorizar las
palabras de David y decir, he aquí en maldad he sido formado
y en pecado me concibió mi madre, sino que sea la convicción de
mi corazón, soy un pecador. Hermanos, no somos No porque
pecamos somos pecadores. Algunas veces se puede pensar
que es porque pecamos que somos pecadores. Porque somos pecadores
es que pecamos. Esa es la realidad. Y hermanos,
él clama por compasión. La manera de llegar ante el Señor
es con un sentido de vergüenza porque
hemos pecado. El sentido es la manera en que
llegó el publicano. Estaba lejos y no quería levantar
la vista, porque Dios había puesto en su corazón convicción de pecado.
Fue lo mismo que sucedió con Isaías cuando Dios le mostró
su gloria. hermano su gloria es que él es santo, santo, santo,
su gloria es que él es misericordioso, que él es piadoso, que él es
lento para la ira, pero su gloria es que tampoco que él nunca va
a tener por inocente al culpable y cuando nosotros pensamos a
veces solemos cometer el error de pensar hice pecado y no pasó nada y
yo quiero decirte algo Dios no tiene prisa Dios no tiene prisa. Algunas veces Dios fulmina a
alguien como hizo con Ananias y Zafira. Algunas veces Dios
fulmina a alguien como hizo con Uzzah cuando tocó el arca del
pacto. Algunas veces Dios abre la tierra y se traga a la tribu
de Coré. Pero Dios no siempre está dando pescozones cada vez
que pecamos. Porque Él tiene toda la eternidad. Él tiene toda la eternidad. Y
una de las cosas importantes es que Dios obre nuestro corazón
y nos haga mirar. Claro que somos culpables de
pecados como los pecados de David. Por supuesto que somos culpables.
Nosotros, yo soy culpable de la muerte del Señor Jesucristo.
David mató al marido de Bezabé. Pero la peor maldad de David es que
por culpa de sus pecados, Cristo murió al igual que nosotros. Era necesaria la muerte del Señor
Jesucristo. Y esa, la muerte del Señor Jesucristo,
es la expresión de su misericordia. La palabra que se traduce misericordia
es como cuando alguien que está en una posición muy elevada se
inclina para mostrar favor a alguien que está muy por debajo. Y eso
es lo que el apóstol Pablo nos dice, el que no estimó el ser
igual a Dios como cosa que aferrarse, sino que se despojó, él se inclinó
y vino para favorecernos. Esa es hecha vida la misericordia
de Dios Y todas sus súplicas están con respecto al carácter
de Dios. Él está clamando, teme compasión,
conforme a tu misericordia, porque Dios se ha revelado como aquel
que es misericordioso. Después dice, conforme a la multitud
de tus piedades, borra mis rebeliones, la multitud. Y esa palabra multitud
puede ser entendida como infinito. Sus piedades son infinitas, su
bondad es infinita. dice borra mis rebeliones, esa
palabra borra mis rebeliones puede ser traducida también como
raer, como arrancar de raíz lo que hace el huracán cuando tira
esos enormes árboles y salen con todo y la raíz y el salmista
le está pidiendo algo drástico al señor, el salmista entiende
que cuántas veces él está refiriéndose como algo propio, su maldad,
su pecado, su iniquidad, y él entiende que es algo tan arraigado
que solamente el poder de Dios puede desarraigar, desarraiga,
arranca mis rebeliones, arranca mis rebeliones, Y una de las
cosas importantes, dice David, porque yo reconozco mis rebeliones.
Hermanos, ahí va implícita también un clamor de un corazón arrepentido. Dice el salmista en otros salmos,
dice, ¿Quién puede reconocer sus propios errores? Líbrame
de los que me son ocultos. Hermanos, hay algo que es seguro
y es Necesitamos clamar al Señor para que el Espíritu Santo nos
redarguya de pecado, para que nosotros vengamos y podamos decir
como David, contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho
lo malo delante de tus ojos. En lugar de seguir pensando que
es culpa de otro que me hizo enojar, o es culpa de otro que
nadie nos puede hacer pecar, nosotros tomamos la decisión
de rebelarnos contra Dios. Cuando pensamos en rebeliones,
tenemos que recordar que para los creyentes, dice, dad gracias
en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en
Cristo Jesús. Y solo el que está en Cristo
puede ser agradecido. Y cuando descuidamos el hecho
de permanecer en Cristo, indudablemente va a salir algo que es rebeliones. ¿Y cómo se expresan las rebeliones?
Queja. Nos quejamos del clima, nos quejamos
de todo, nos quejamos si hay frío queremos que haya calor,
cuando hay calor queremos que haya frío, si hay lluvia pues
queremos que no llueva o queremos que llueva con nosotros, nos
es conveniente que llueva. De pronto decimos cosas tristes
y espero que Dios nos guarde de hacerlo. La gente dice está
loco el clima. Los creyentes no podemos decir
que está loco el clima, porque la providencia del Señor, el
Señor providencialmente está gobernando. El Rey está en su
trono. Y esas cosas parecieran simples,
deslices, pero un corazón arrepentido dice, es rebelión contra ti. Un corazón arrepentido siente
cuando se rebela contra el Señor. Y hermano, reflexionemos, ¿qué
es aquello que me quita el gozo y que mi corazón, aunque me cuido
de decirlo, hay queja en mi corazón? ¿De qué no estás contento? Es
rebelión. Y clamar al Señor para que nos
haga reconocer, dice, yo reconozco mis rebeliones. Toda queja procede
de un corazón que es rebelde, o sea, no estoy satisfecho. Yo
creo que las cosas pueden ser mejor, y no son mejor porque
no se están haciendo a mi manera, y eso es rebelión contra Dios. Y uno de los clamores es, Señor,
obra por tu espíritu. De tal forma que puede llamar
una de las cosas, hermanos, no somos católicos romanos. El católico
romano cree que hay pecaditos y hay pecadotes. La Biblia muestra que el pecado
es pecado y el pecado es grave porque es primeramente contra
Dios. Es porque yo deseo, amo algo
más que a Dios y es que peco contra mi semejante. David sí pecó contra Betsabe
y pecó contra Urias, pero primeramente pecó contra Dios. Y hermano,
una de las cosas que hemos de clamar que el Señor nos enseñe,
el pecado no es juego. Estamos en una cultura que juega
con el pecado. Estamos en una cultura que usa
el pecado para vender. Estamos en una cultura que hace
chistes con el pecado. Y nosotros hemos escuchado y
que Dios nos guarde de pensar que el pecado es simplemente
un desliz, que el pecado es simplemente, el pecado es la razón por qué
Cristo murió en la cruz. El pecado es la razón por qué
Cristo murió en la cruz. De tal forma que Él murió en
la cruz por mi pecado. Yo soy el culpable de que Cristo
haya muerto en la cruz. mis rebeliones, mis iniquidades,
mi maldad, es la razón por la cual Cristo murió en la cruz. El único santo inocente, el Jehová
del Antiguo Testamento que en Isaías repetidas veces dice que
va a venir a salvar a su pueblo. Ese Jehová que delante de él
iba a ir una voz que clama en el desierto, es ese Jesucristo
que se hizo hombre. y que se cumplió la profecía.
Y es él que vino como el Salvador, que tomó forma humana y ocupó
nuestro lugar y murió por nuestros pecados. Hermanos, nosotros tenemos
una bendición muy grande sobre David. Nosotros vivimos de este
lado de la cruz. Yo no sé qué tanta luz tenía
David, pero sin duda usted y yo tenemos mucha más luz que la
que tenía David. Pedro dice que los profetas que
profetizaron de la gracia destinada a vosotros y se inquirieron y
diligentemente indagaron acerca de esta salvación. Uno de esos
profetas era David y se escudriñando qué personas y qué tiempo indicaba
el espíritu de Cristo. Sin embargo, se les dijo que
no para ellos mismos, sino para nosotros. Hermano, a pesar de
vivir antes de la cruz, él sintió dolor por su pecado. Con cuánta
más razón debemos orar al Señor para que nos duela pecar. para
que nos lleve a aborrecer lo que Dios aborrece. Cristo murió
en la cruz porque Dios de ningún modo tendrá por inocente al culpable.
Y había culpables que debían de ser fulminados. Pero Dios,
que es Dios de gracia y de misericordia, vino, se inclinó hacia nosotros
en la persona del Señor Jesucristo. Vino y vivió la vida que usted
y yo no somos capaces de vivir. Él fue tentado en todos según
nuestra semejanza, sin embargo, nunca pecó. Y después, al final,
Él murió como culpable, porque Él ocupó nuestro lugar. Y está
ahí David sintiendo ese dolor, y quiere el Señor que nosotros
sintamos un mayor dolor, y que nuestra oración sea, Señor, arranca
de raíz, despoja mi condición pecaminosa, que eso mismo nos
lleve a orar y aclamar Señor deseamos que Cristo venga porque
cuando Cristo venga se acabará toda lucha contra el pecado no
podremos pecar más cuando Cristo venga se acabará aquel clamor
que es el mismo clamor del apóstol que dice miserable de mí quien
me va a liberar quien me va a arrancar de este cuerpo de pecado doy
gracias a Dios por el Señor Jesucristo que es la misericordia hecha
carne Y después dice, lávame más y más de mi maldad y límpiame
de mi pecado. Lávame más y más. Y hermano,
no intente usted resolver sus problemas con el pecado. No es
algo cosmético, es una cirugía a corazón abierto. Arranca, desarraiga,
límpiame, lávame. No es algo que podemos hacer
por nosotros mismos. Es tan grande nuestra maldad
que solamente algo sobrenatural y poderoso puede limpiar nuestro
corazón. Solamente el hecho de que el
Espíritu Santo aplique eficazmente el Evangelio. Que nuestro corazón
sea lavado con la sangre del Señor Jesucristo. Entonces, seremos
bienaventurados. Seremos bienaventurados. Límpiame
de mi pecado. Recuerde, bienaventurados los
del limpio corazón porque ellos verán a Dios. ¿Y dónde podemos
limpiar nuestro corazón? Sólo Él puede hacerlo. Y que
nuestro clamor sea, lávame más y más de mi maldad. Y que la
prueba de que nos hemos arrepentido es que el arrepentimiento continúa.
Que vamos a continuar arrepintiéndonos hasta que Cristo venga. Y quiera
el Señor que que nos conceda, que nuestra confesión no sea
como el culto tres veces a la semana, que no sea como la cena
del Señor una vez al mes. Y hermanos, clamar con ese mismo
clamor que tuvo Moisés, muéstrame tu gloria. hermano él ha mostrado
ya su gloria a Dios nadie le vio jamás el unigénito hijo que
está en el seno del padre él le ha dado a conocer y vimos
su gloria gloria como del unigénito del padre lleno de gracia y de
verdad y clamar para que cada vez que vengamos estemos conscientes
yo entro aquí por la abundancia de tu misericordia yo oro a ti
porque eres rico en misericordia y que siempre podamos venir pensando,
Señor, ten compasión de mí. No es que necesitamos su compasión
una vez y para siempre, necesito su compasión mientras yo esté
en este cuerpo, porque estoy en una condición de miseria mientras
estoy en este cuerpo. Soy salvo por gracia, pero sigo
siendo un pecador. Soy justo por la justicia del
Señor Jesucristo, pero aún hay una batalla con el pecado. Y
nuestra oración para que llegue aquel tiempo, ese deseo que expresa
el apóstolo Juan cuando dice, amados, ahora somos hijos de
Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él porque le veremos
tal como Él es. Y hermano, clamar, no hay manera
si Cristo no se nos revela. No hay manera si Cristo no se
nos revela. Si Cristo no se nos revela, seguiremos como Job discutiendo
y pensando que en nosotros hay justicia. Pero cuando Cristo
se revela, no hay más orgullo, no hay más discusión, sino simplemente
soy culpable, he pecado, me aborrezco. Ahora te conozco. Bueno me es
haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado
andaba. Isaías, hay de mí que soy muerto, que sea siempre nuestra
respuesta y que sea siempre nuestra oración cuando vamos a la escritura.
Hermanos, que Dios nos guarde de ir a la escritura para encontrar
otra cosa que no sea el Señor Jesucristo. Si vamos a la escritura
y estamos encontrando cosas que no es el Señor Jesucristo, hay
de nosotros. Cristo ha venido y se ha revelado.
Oremos al Señor.
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