vamos a abrir nuestras biblias
en el salmo ciento treinta y nueve salmos ciento treinta y nueve la palabra de Dios dice Tú me has examinado y conocido.
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme. Has entendido desde
lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi
reposo, y todos mis caminos te son conocidos. pues aún no está
la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes
toda. Detrás y delante me rodeaste,
y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado
maravilloso para mí, alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde
me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiera a los cielos, allí
estás tú. Y si en el Seol hiciera mi estrado,
he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba,
y habitar en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano, y
me asirá tu diestra. Si dijeres ciertamente las tinieblas
me encubrirán, aún la noche resplandecerá alrededor de mí, aún las tinieblas
no encubren de ti, y la noche resplandece como el día. Lo mismo
te son las tinieblas que la luz. Porque tú formaste mis entrañas,
tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré, porque
formidables, maravillosas son tus obras. Estoy maravillado,
y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo,
bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo
de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y
en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron
luego formadas, sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me
son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican
más que la arena. Despierto y aún estoy contigo. De cierto Dios harás morir a
limpio, apartados, pues, de mí, hombres sanguinarios. Porque
blasfemias dicen ellos contra ti. Tus enemigos toman en vano
tu nombre. ¿No odio, Jehová, a los que te
aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por
completo. Los tengo por enemigos. examina
me, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame, y conoce mis pensamientos,
y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. Amén. Vamos a abrir nuestras
Biblias en el Salmo ochenta y seis. Salmo número ochenta y seis. Dice la Palabra de Dios, inclina,
oh Jehová, tu oído y escúchame, porque estoy afligido y menesteroso.
Guarda mi alma, porque soy piadoso. Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo
que en ti confía. Ten misericordia de mí, oh Jehová,
porque a ti clamo todo el día. Alegra el alma de tu siervo,
porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. Porque tú, Señor, eres
bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos
los que te invocan. Escucha, oh que va mi oración,
y está atento a la voz de mis ruegos. En el día de mi angustia
te llamaré, porque tú me respondes. Oh Señor, ninguno hay como tú
entre los dioses. ni obras que igualen tus obras. Todas las naciones que hicistes
vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu
nombre, porque tú eres grande y hacedor de maravillas. Sólo
tú eres Dios. Enséñame ojo y va tu camino.
y caminaré yo en tu verdad. Afirma mi corazón para que tema
tu nombre. Te alabaré, oh Jehová, Dios mío,
con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre para siempre, porque
tu misericordia es grande para conmigo, y has librado mi alma
de las profundidades del Seol. Oh Dios, los soberbios se levantaron
contra mí, y conspiración de violentos han buscado mi vida.
y no te pusieron delante de sí, mas tú, Señor, Dios misericordioso
y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad. Mírame y ten misericordia de
mí. Da poder a tu siervo y guarda
al hijo de tu sierva. Haz conmigo señal para bien y
véanla los que me aborrecen y sean avergonzados, porque tú, Jehová,
me ayudaste y me consolaste. Amén. vamos a meditar los versículos
del cinco hasta el versículo diez que dice porque tu señor
eres bueno y perdonador y grande en misericordia para con todos
los que te invocan escucha oh jehová mi oración y está atento
a la voz de mis ruegos en el día de mi angustia te llamaré
porque tú me respondes oh señor ninguno hay como tú entre los
dioses ni obras que igualen tus obras todas las naciones que
hiciste vendrán y adorarán delante de ti señor y glorificarán tu
nombre porque tú eres grande y hacedor de maravillas solo
tú eres dios comenzamos a meditar este salmo la semana pasada Y
el tema es un clamor del corazón. Meditamos los primeros versículos. Y algo que estábamos mirando es
la escritura. La Palabra de Dios es un libro
muy realista acerca de la vida. No es un libro romántico que
nos describe las cosas de una manera idealizada. El Señor es
sumamente honesto respecto a nuestra vida. este mundo vamos a tener
aflicción pero qué bendición es saber que nosotros tenemos
un dios a quien clamar y el tema general del salmo es un clamor
del corazón y en esta segunda parte vamos a mirar cuatro cuatro
cosas acerca de un clamor del corazón Primera es un clamor
del corazón, descansa en un conocimiento real y experimental de Dios. La segunda cosa es Un clamor del corazón es suplicante,
no exigente, pues descansa en la misericordia de Dios. Y en
tercer lugar, un clamor del corazón se produce por convicciones que
crecen por la comunión con Dios. Y en cuarto lugar, un clamor
del corazón viene de un corazón optimista con respecto al futuro. Dice el versículo cinco, dice porque tu señor eres bueno
y perdonador y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
Estábamos mirando que este es un salmo de David. David es un
tipo del Señor Jesucristo. También estábamos mirando que
este también es un salmo mesiánico. Muchas de estas cosas que se
mencionan en esta oración son cumplidas en el Señor Jesucristo.
Y algo que deja claro este versículo 5 es un corazón que está clamando
en su aflicción, un corazón que está diciéndole a Dios la realidad
de su condición, un corazón que no confía en sí mismo sino en
la misericordia de Dios, un corazón que sabe que su alegría sólo
la puede dar Dios, pero estamos viendo aquí un corazón que conoce
a Dios. un clamor del corazón descansa
en un conocimiento real y experimental de Dios. Y si nosotros pensamos
que este es un salmo de David y este es un salmo que habla
del Señor Jesucristo, pues es evidente que lo que está declarando
aquí es la razón por la cual él clama buscando su alegría
en el Señor, es porque él conoce a Dios. Hermanos, Hablamos de un conocimiento experimental,
no teórico. Una cosa es poder leer y tener
información y saber y poder repetir que Dios es bueno. Poder saber
intelectualmente que Dios es perdonador. Saber intelectualmente
que Dios es grande en misericordia. pero y será real si usted lo
sabe académicamente eso es real pero algo que es hermoso es que
el pueblo de dios en el caso de david y del señor jesucristo
están escribiendo desde una perspectiva de alguien que no sólo lo conoce
como algo real de una manera teórica sino de una manera experimental
ellos habían experimentado en su vida Sabemos también que la
mayor necesidad de todo ser humano es conocer a Dios. Pero no sólo
es necesidad de todo ser humano, sino es el mayor deseo de los
hijos de Dios. Los hijos de Dios, si algo desean,
es conocer a Dios. Lo vemos en diferentes de los
hombres de Dios, algunos agradecidos de haber conocido. Job decía,
por ejemplo, de oídas, te había oído, pero ahora mis ojos te
ven. Él está diciendo, antes tenía un conocimiento un tanto
teórico, pero él dice, ahora mis ojos te ven, he experimentado,
te he visto, te has revelado, por lo cual me aborrezco y me
arrepiento en polvo y ceniza. El apóstol Pablo pudo ver a Dios
en la faz de Jesucristo. Y después de eso, él expresó
claramente que el mayor deseo de su corazón era conocer al
Señor Jesucristo. Todo lo demás era basura con
tal de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, decía el apóstol Pablo.
Y nosotros sabemos lo importante que es el conocimiento de Dios,
conocer a Dios. Y por la gracia de Dios sabemos
que la única posibilidad de conocerle es en el Señor Jesucristo, porque
Él es el resplandor de su gloria. Él es la imagen misma de su substancia. Ahora, tanto David como nuestro
bendito Señor Jesucristo, conocían a Dios no desde una cuestión
teórica, no porque lo habían escuchado muchas veces, sino
porque ambos habían experimentado en su vida. Y cuando pensamos
en un clamor del corazón que descansa en conocimiento real
y experimental de Dios, podemos mirar que en primer lugar el
versículo dice un conocimiento experimental y real de que Dios
es bueno. Era una realidad tanto para David
como para el Señor Jesucristo, que Dios es bueno. De hecho,
Cristo es la expresión misma encarnada de la bondad de Dios.
El hecho de que Cristo se haya despojado de su gloria y haya
venido a este mundo a respirar el polvo de esta tierra, a humillarse
hasta lo sumo y a hacerse obedientes a la muerte y muerte de cruz,
es la más grande expresión de que Dios es bueno. Dios es bueno
con pecadores que lo único que merecen es condenación. Y Dios
es bueno en términos generales, porque Dios hace salir su sol
sobre justos y sobre injustos. Dios hace llover sobre justos
y sobre injustos. Dios es bueno. Toda buena dádiva
y todo don perfecto desciende justamente de Dios, del Padre
de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.
Y es seguro que el Señor Jesucristo sabe, en experiencia propia y
en sí mismo, que su Padre es bueno. Y Él es la misma expresión
de esa bondad. Sabemos también que era la experiencia
del salmista. El salmista escribió muchas veces
en otros lugares alabata a Jehová porque Él es bueno, porque para
siempre es su misericordia. Hermanos, una de las cosas importantes
es que el pueblo que conoce a Dios sabe, el pueblo que ha sido salvado
en el Señor Jesucristo sabe por experiencia propia que Dios es
bueno. Por eso es que el pueblo de Dios
se está deleitando cada día en su palabra, porque está deseando,
como niño recién nacido, la leche espiritual no adulterada, para
crecer, para salvación. ¿Por qué? porque el pueblo del
Señor ha gustado, ha experimentado, no que simplemente ha escuchado,
ni que lo ha escuchado cantidad de veces, sino que lo ha experimentado
en su corazón, Dios es bueno, ha experimentado la benignidad,
la bondad del Señor, y él está allí con un deseo por la palabra
de Dios para nutrir y alimentar su alma, porque él sabe que no
sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca del Señor, siguiente cosa que nos muestra acerca del conocimiento
experimental de Dios para poder clamar a Dios, se clama a Dios
cuando se sabe que Él es bueno, pero se clama a Dios cuando se
sabe que Él es no sólo bueno, sino es perdonador. Él es perdonador,
bueno y perdonador. Y aquí nosotros podemos mirar
que era una experiencia también real en la vida de David, el
Salmo treinta y dos, versículo uno y dos, Dice, «Bienaventurado aquel cuya
transgresión ha sido perdonada y cubierto su pecado. Bienaventurado
el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad y en quien espíritu
no hay engaño». David experimentó esto. Él sabía que Dios es bueno y
perdonador, que Él es grande en misericordia. No simplemente
porque lo escuchó muchas veces, sino porque él lo experimentó
en su propia carne. Él sabía que Dios es bueno y
es perdonador. Y esta es la realidad para todo
creyente, porque ha experimentado ese gran perdón. Y él sigue recurriendo
cada día y buscando cada día el ser perdonado. Primera de
Juan, capítulo 2, versículo 1 y 2. Dice, hijitos míos, estas cosas
os escribo para que no pequéis, y si alguno hubiere pecado, abogado
tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo. Y eres la propiciación
por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también
por los de todo el mundo. Y si este Salmo es un Salmo mesiánico,
pues claro que el Señor Jesús sabe, porque Él mismo es Dios,
porque Él mismo es la propiciación por la cual el Padre perdona
los pecados de su pueblo. Si no fuera por Él, pues no habría
perdón de pecados. Sin derramamiento de sangre,
no hay remisión de pecados. Y Él es la propiciación por nuestros
pecados. Él es el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Hermanos, qué importante que
es el poder llegar y clamar verdaderamente desde el corazón. No simplemente
hacer oraciones que salen de nuestra boca y nada más, sino
oraciones que salen de un corazón. de un corazón porque conoces
al Dios que estás clamando. Que gran bendición que tenemos
de no ser como aquellos que estaban allí adorando en un altar al
Dios no conocido, sino que gran bendición del pueblo de Dios
que clama al Dios que conoce, a un Dios que es bueno, que es
perdonador, que es grande en misericordia. Y si este Salmo
es mesiánico, podemos confiar porque el Señor Jesucristo es
la razón por la cual hay perdón. si no fuera por el señor Jesucristo
y su sangre, si no fuera por el cordero de Dios que quita
el pecado del mundo, hermanos, no habría perdón, sino una horrenda
expectación de fuego, una triste situación de encontrarnos con
el Dios vivo, porque fuera del señor Jesucristo, horrenda cosa
es encontrarse con el Dios vivo. Sabemos, sabemos que David también
sabía esto, el Salmo cincuenta y uno, Dice, ten piedad de mí, oh Dios,
conforme a tu misericordia, conforme a la multitud de tus piedades,
borra mis rebeliones, lávame más y más de mi maldad, y límpiame
de mi pecado, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está
siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo hay
pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, para que seas conocido
justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. Y aquí
en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
Y aquí tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has
hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo y seré
limpio, lávame y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo
y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde
tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades. Crea en mí,
oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvación, y Espíritu noble me sustente. Hermano, claro que David sabía,
por experiencia propia, que el Señor es bueno, y perdonador,
y grande en misericordia. Él sabía, Él lo había experimentado.
Y hermanos, que Dios nos ayude a tener experiencia plena. Porque
nuestros pecados han sido perdonados por su nombre. Porque hemos entendido
que Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Porque hemos entendido que aparte de la gracia de Dios, lo único
que sabemos hacer es pecar. Porque hemos entendido que lo
único que es mío, verdaderamente mío, es mi pecado. Eso es todo
lo que yo tengo, y que sabemos que Él es perdonador porque el
Espíritu Santo nos redargulle de pecado, y en lugar de culpar
a otros, en lugar de decir, pues, ¿cómo quieres que reaccione si
me hacen enojar? No, nadie nos hace enojar. Uno decide enojarse.
En lugar de echar culpas, venir en confesión de pecados y experimentar
el pecado contra ti, y experimentar que él es bueno y que es perdonador,
y experimentar ese perdón, y dejar de vivir en angustia, en aflicción,
y volver a experimentar el gozo de la salvación. Hermanos, esa
es la realidad del creyente. El creyente está constantemente
viniendo a Dios en arrepentimiento y fe y recordando y aprendiendo
y experimentando cada vez que Él es bueno y es perdonador. La tercera cosa es, un clamor
del corazón descansa en un conocimiento real y experimental de que el
Señor es grande en misericordia. El Señor es grande en misericordia,
¿para quién? Para todos los que le invocan.
El Señor es grande en misericordia para todos los que le invocan.
Eso es algo que el rey David sabía, no porque se lo habían
contado, él lo sabía de experiencia propia. Podemos ver 2 Samuel
24, 12. Él cuando pecó con Bezabé, el
Señor le perdonó y le dijo, no morirás, y no murió, pero él
sabía que debía morir por su pecado. que es lo que corresponde
a cada pecado por insignificante que se nos parezca porque no
hay pecado chico ni grande todo pecado es grande porque es una
gran ofensa al rey de reyes y el señor de señores y él aprendió
y dice segundo de samuel capítulo 24 versículos 12 al 14 David había cometido pecado de
confianza en la carne, de confianza fuera de Dios. Él estaba dejando
de confiar en Dios y empezando a confiar en su poderío militar.
Mandó a hacer un censo para tener quietud en su corazón de saber
cuánto poder militar tenía. Y eso fue una ofensa a Dios,
que es el más digno de confianza. ¿Cuántas veces nosotros no hacemos
igual? Pero dice el pasaje allí, versículo
12 al 14, dice, Ve y di a David, así ha dicho
que va, tres cosas te ofrezco. Tú escogerás una de ellas para
que yo la haga. Vino pues Gat a David y se lo
hizo saber y le dijo, ¿quieres que te vengan siete años de hambre
en tu tierra? ¿O que huyas tres meses delante
de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿O que tres días haya
peste en tu tierra? Piensa ahora y mira qué responderé
al que me ha enviado. Entonces David dijo a Gat, en
grande angustia estoy. Caigamos ahora en mano de Jehová
porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en mano
de hombres. Hermanos, David sabía que era
preferible que el Señor tratara con él porque el Señor es grande
en misericordia. Espero hermanos que nosotros
hemos experimentado eso, que Él es grande en misericordia,
que nosotros hemos experimentado al punto, como dice el Salmo
63.3, tu misericordia es mejor que la vida. Si hay algo que
es mejor que estar vivo es experimentar la misericordia del Señor. Tu
misericordia es mejor que la vida. Hermanos, que podamos tener
una verdadera comprensión de lo que significa la misericordia
de Dios. Y no podremos tener una comprensión
de la misericordia de Dios si Dios no nos da un entendimiento
de qué es el pecado. Y como Dios está airado con el
pecado y aborrece a los que practican iniquidad, entretanto no comprendamos
eso. Entretanto el Espíritu Santo
no nos haga comprender la depravación de nuestro corazón difícilmente
podremos comprender la misericordia, la gran misericordia de Dios. El Salmo 57, 10 dice, y podríamos pasarnos la noche buscando
lo que Él había experimentado de la misericordia de Dios, Pero
dice el versículo 10, porque grande es hasta los cielos tu
misericordia y hasta las nubes tu verdad. Hermanos, hemos experimentado
eso en nuestra vida. No simplemente escucharlo y escucharlo
y escucharlo, sino experimentar realmente que el Señor, su misericordia
es grande hasta los cielos. Grande, grande, su misericordia
es grande. El apóstol Pablo sabía algo.
Él sabía. Él dice en Efesios capítulo 2
versículo 4. Hermanos, es el clamor de nuestro
corazón que en realidad no se olvide. David no era un hijo
consentido. Pablo tampoco era un hijo consentido.
El único hijo consentido del padre es el Señor Jesucristo.
Entonces, si David supo que Dios es grande en misericordia, usted
y yo podemos saberlo también. Si Pablo aprendió que el Señor
es grande en misericordia, usted y yo podemos experimentarlo también. Dice el apóstol Pablo allí en Efesios
capítulo dos, versículo cuatro, Pero Dios que es rico en misericordia.
Pero es importante que leamos la última frase del versículo
3. Vamos a leer todo el versículo 3, dice, entre los cuales, también
todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra
carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos,
y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. pero Dios que es rico en misericordia
por su gran amor con que nos amó aún estando nosotros muertos
en pecado nos dio vida juntamente con cristo por gracia soy salvos
hermanos el creyente ha experimentado y el creyente no se jacta el
creyente no se siente mejor que absolutamente nadie el creyente
porque sabe de la gran misericordia de la rica misericordia de dios
sabe que él es lo mismo que los demás es tan pecador como los
demás es tan corriente como los demás no hay nada especial Lo
único especial es la gracia de Dios. El tesoro es la gracia
de Dios. Hermanos, eso es lo único que
nos hace diferentes. Él sabe porque ha experimentado
esa gran misericordia. El apóstol Pablo decía que él
era indigno porque él había sido perseguidor de la iglesia, pero
él era consciente de qué es lo que él era sólo por la rica misericordia
de Dios y que él era lo mismo que los demás. Ahora, La verdad es que Cristo también
sabe esto de manera experimental, porque Él es la encarnación de
la misericordia de Dios. Él es uno con el Padre, entonces
Él es también rico en misericordia. Él sabe de manera experimental
esto, Él es Dios. Pablo sabía que él tenía un corazón
del cual procedía un clamor del corazón y la primera vez que
el corazón clama la primera vez que el corazón invoca porque
el Señor dice es grande misericordia para con todos los que le invocan
y por eso el apóstol Pablo escribe Porque todo aquel que invocar
el nombre del Señor será salvo. ¿Y por qué es que alguien invoca
el nombre del Señor? Pues alguien invoca el nombre
del Señor porque Dios ha querido tener misericordia de él. Y en
su misericordia Dios le da vida, le da arrepentimiento para vida,
y ese corazón clama por primera vez al Señor. y esa persona recibe
salvación porque Dios es rico en misericordia y porque en misericordia
rica que no tiene nada que ver con él ha querido tener misericordia
de él y él ha clamado por primera vez es como el bebé cuando nace
lo primero que hace lo hacen llorar El primer clamor del corazón
que tiene vida es clamar por salvación, es invocar el nombre
del Señor y experimentar lo que está diciendo el Salmo, que el
Señor es grande en misericordia para con todos los que le invocan,
con todos los que le invocan. Y lo único que nos puede llevar
a eso es cuando el Señor en gracia nos da vida, abre nuestros ojos
y miramos, soy miserable, Mientras no miramos miseria, mientras
creamos que tenemos algo, será triste. Es necesario que en verdad
el Señor quiebre todo orgullo y podamos caer rendidos ante
el Señor mirando que la misericordia es para miserables que están
en bancarrota y poder clamar al Señor. Cuando pensamos en lo que implica
el conocimiento real y experimental, la pregunta es, ¿conozco verdaderamente
a Cristo? Esta pregunta es de suma importancia.
No es si conoces la religión. La pregunta no es si conoces
la Biblia. No es si conoces el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Los fariseos conocían la Escritura, al punto de que habían contado
sus letras. Ellos sabían cuántas veces aparecía el nombre de Dios.
Ellos sabían tantas doctrinas correctas, pero ellos no conocían
a Cristo. A pesar de que el Antiguo Testamento
está lleno de Cristo, ellos crucificaron al señor de la gloria del cual
habla el antiguo testamento qué importante que es que nuestro
corazón estemos seguros de que conocemos a dios en la faz de
jesucristo porque lo que está en juego no es cualquier cosa
es la misma eternidad la biblia dice y esta es la vida eterna
que te conocen a ti el Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado.
Juan 17, 3. Asegurémonos de que en verdad
conocemos a Cristo, de que en verdad no simplemente hemos oído.
Asegurémonos y clamemos al Señor para que Él obre lo que obró
en Job. De tal forma que podamos decir,
de oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven. Que nos
suceda lo que le pasó a Felipe. Que podamos ser satisfechos de
esa inquietud que Él dijo, muéstranos al Padre y nos basta. Y que podamos
ver al Padre en Jesucristo y escuchar, hace tanto tiempo que estoy contigo
y no me has visto. El que me ha visto a mí, ha visto
al Padre. Yo y el Padre uno somos. Asegurémonos,
asegurémonos, clamemos que el Señor quiera darse a conocer,
que podamos tener ojos de fe para ver al Señor Jesucristo,
que podamos decir después, bueno me es haber sido humillado. Antes
que fuera humillado, descarriado andaba. En segundo lugar, un
clamor del corazón es suplicante, no exigente, pues descansa en
la misericordia de Dios. Dice el versículo seis, escucha
o Jehová mi oración y está atento a la voz de mis ruegos. Un corazón
que clama al Señor, un clamor del corazón es suplicante, no
exigencias, no es un corazón de alguien que se pone a declarar
cosas o a reclamar cosas como mucha gente enseña. Es un corazón
que suplica porque sabe que lo único que merece de Dios es condenación,
porque tiene claro algo. Aquí el tono en que él está hablando
es ruegos. Ruego no es lo mismo que exigencia.
Ruego es alguien que se vea en necesidad. Ruego, ruega a alguien
que sabe que no merece lo que está pidiendo. Ruega a alguien
que incluso sabe que es lo que merece. pero que sabe que hay
algo que le proporciona la posibilidad de venir y rogar. Y él sabe que
ese algo es la misericordia. Dice, escucha ojo y va mi oración,
está atento a la voz de mis ruegos. Pues sabe claramente que aparte
de la gracia y misericordia, no hay nada que él pueda decir,
ni siquiera rogar, ni siquiera rogar. No exige, no decreta,
no reclama, ruega. no dice cosas como alguna gente
dice señor si de veras existes no ese no es un corazón de alguien
que Dios está dando vida el corazón que alguien de alguien que el
señor está dando vida le da vida y él sabe que Dios existe y que
vive y lo que pregunta es quién eres señor no es alguien recuerdo
una ocasión un hombre que estaba contando que él pues él decidió
servir a Dios y de pronto él necesitaba viajar y sus llantas
estaban que si las picaba el mosco se rompían. Dice que él
empezó a orar y dijo Señor tú has prometido que vas a proveer
todo lo que me falta así que yo necesito llantas y tienes
un problema Tienes que proveerme las llantas. Eso no es lo que
se encuentra en la Escritura. El Señor que conocemos no tiene
absolutamente ningún problema con nosotros. El Señor no tiene
ningún problema, y no importa si el mosco pinta ya las llantas
y se rompen, el Señor no tiene ningún problema. No es malo ir
y orar por las llantas que van a pinchar el mosco y se van a
romper, pero cuidado con la forma en que nos dirigimos al Señor. Ni siquiera merecemos mencionar
su nombre. ¿Cómo podemos ir y decir de esa manera? Eso no es lo que
muestra la Escritura. No es un clamor del corazón jamás. Si bien la Escritura dice que
debemos orar por todo para no estar afanosos por nada, es llegar
con ruegos, presentar nuestra necesidad, decir al señor nuestra
necesidad, pero cuidado con las exigencias, porque nosotros nos
acercamos a él por misericordia. Quisiera que notáramos algunas
cosas, él está rogando, pero si usted mira el versículo tres,
usted se va a dar cuenta porque está rogando por la misericordia
de Dios. Versículo tres dice, ten misericordia
de mí, oh Jehová. Cuando vemos el versículo 5,
la primera, la segunda parte del versículo 5 dice... hablando del Señor que ya mencionamos
y grande en misericordia para con todos los que me invocan
yo te puedo invocar y vengo no porque tenga nada que exigirte
porque nada merezco de ti sino tu condenación pero puedo presentar
mis necesidades porque por la obra de Cristo tú has hecho promesas
para mí y yo ruego ruego por tu misericordia si vamos al versículo
13 la primera parte dice versículo 13 primera parte dice
porque tu misericordia es grande para conmigo y él está rogando
por la misericordia de dios tu misericordia es grande para conmigo
no hay exigencias versículo 15 dice más tu señor dios misericordioso
y clemente lento para la ira y grande en misericordia versículo
16 dice mírame y ten misericordia Hermanos, que Dios nos haga recordar,
la misericordia de Dios es algo importante que podamos entender
y comprender. Hay un hombre de Dios que cuando
lo saluda a la gente y le preguntan cómo está, su respuesta es, yo
estoy mucho mejor de lo que mereciera. Y dice que algunas personas le
han dicho, usted tiene baja autoestima. Dice, no, no tengo baja autoestima.
Dios me ha enseñado su misericordia, y estoy mucho mejor de lo que
mereciera estar. No importa si me duele algo,
lo que merezco es el infierno, y estoy mucho mejor que eso.
No importa si estoy arruinado económicamente, pero eso no es
lo que yo merezco. Estoy mucho mejor. Es saber y entender la misericordia de
Dios, y eso nos va a llevar a orar de manera adecuada. Hermanos,
no hay lugar para las exigencias, no hay lugar para decretos, lo
único que decreta es Dios. El creyente, su clamor es ruego,
él ruega al Señor. Ahora, un clamor del corazón
se produce por convicciones que crecen por la comunión con Dios. Dice el versículo siete, en el
día de mi angustia te llamaré porque tú me respondes aquí implica
comunión con dios una comunión que empezó el primer día que
clamó el primer día que invocó al señor y fue salvo y a partir
de ahí el experimento dios contesta las oraciones yo le invoqué él
me salvó yo le invoqué él me ha salvado de la condenación
del pecado él me está salvando del poder del pecado él me salvará
de la presencia del pecado Estoy creciendo a la imagen del Señor
Jesucristo. Así que cuando yo vuelva a estar triste y angustiado,
ya sé qué es lo que tengo que hacer. Si Él responde, yo tengo
que volver a invocar. Y va creciendo la confianza.
Entonces, Dios te saca de la angustia y alegra otra vez tu
corazón. David decía, vuélveme el gozo
de tu salvación. Y sabe, eso es lo que llevó a
David a escribir muchos de los himnos que están en el himnario
que usaba el pueblo de Israel. ¿Qué? Comunión con Dios, el ir
creciendo y experimentando, experimentas en tu salvación, y sigues, y
sigues viniendo y confiado, y ya sabes dónde hay que ir cuando
estás angustiado, cuando estás angustiado, pues no hay que ir
corriendo inmediatamente la primera persona que pase, lo que hay
que ir es al trono de la gracia, porque él responde, ¿Cómo lo
sabía? Lo experimentó, y lo siguió del corazón se produce por convicciones
que crecen por la comunión con Dios. La otra convicción es la convicción
de que no hay otro como Él. Dice el versículo 8. Oh Señor, ninguno hay como Tú
entre los dioses. Ninguno hay como Tú entre los
dioses. Vamos a llegar a la convicción
de algo porque estamos en comunión con Dios y estamos experimentando
y conociendo al Señor al punto de llegar a no hay ninguno como
Tú. Yo no quiero estar satisfecho
con poco. No hay nadie que pueda llenar a mi corazón porque no
hay ninguno como Tú. Por eso Él puede decir también,
¿a quién tengo yo en los cielos sino a Ti? Fuera de Ti, nada
deseo en la tierra. Recuerde, nadie como Él. ¿Y cómo se sabe que nadie es
como Él? Pues, comunión cada día. Cada día y experimentar
como él nos sostiene en medio de las batallas, en medio de
las aflicciones, en medio de los dolores, ir experimentando
que no hay ninguno como él. Eso empieza en el momento de
la salvación. Hermanos, algunas veces cometemos
equivocaciones. Hay gente que cree e invita a
personas para que vengan a escuchar, por ejemplo, si va a venir alguien
que fue un asesino, un drogadicto, un narcotraficante y va a dar
su testimonio. Y pensamos que ese es un gran testimonio. Bueno,
no importa si yo no fui un drogadicto ni nada de eso, mi testimonio
es un gran testimonio, porque nadie es como el Señor, y mi
pecado es grande igual que el del drogadicto, no es menor.
Y el Señor me ha dado la convicción de que no hay nadie como Él.
No hay nadie como Él. Dice después, dice el versículo
10, la primera parte, porque tú eres grande y hacedor de maravillas. La convicción de que no hay otro
como Él, ninguno como tú en los dioses. Su grandeza, el Señor
es grande. Hermanos, crecer en la convicción
de que Dios es un Dios grande. ¿Y qué importante es eso, hermano?
Dependiendo del concepto que nosotros tengamos de Dios, van
a ser nuestros problemas. Si nosotros tenemos un concepto
de un dios pequeño, vamos a tener grandes problemas, pero si tenemos
un concepto de un dios grande, pues nuestros problemas van a
ser menores. Mirar su grandeza y crecer en
esa convicción de que tenemos un dios que es grande, un dios
que es grande porque estamos caminando con él y mirando y
experimentando su grandeza en nuestra vida. La convicción, la convicción,
versículo diez, la segunda parte, tercera
parte, solo tú eres Dios. La convicción de que solo él
es Dios. Hermanos, qué precioso es que
dice el apóstol Juan Higuitos, guardados de los ídolos. ¿Y sabe
qué es lo que nos guarda de los ídolos? Cuando la comunión con
Dios nos lleva al punto de mi convicción es que sólo tú eres
Dios. Sólo tú eres Dios. Sólo tú eres
digno de confianza. Sólo tú eres digno de mi amor.
Sólo tú eres digno de que yo me refugie en ti. Sólo tú eres
Dios. Y eso es lo que nos guarda de
los ídolos. Sus obras son inigualables. Versículo 8, segunda parte. Ni
obras que igualen tus obras. Y hermano, no piensen necesariamente
en que a veces pensamos en cosas grandes como grandes sanidades.
Pero hermano, las obras del Señor son grandes. Y una de las cosas
que Dios nos guarde de menospreciar cuando un pecador se arrepienta
y fiesta en el cielo, dice la Escritura. ¿Sabe por qué? Porque
es una gran obra. Cuando la Biblia habla acerca
de obras que el Señor hizo, Dios hablaba, por ejemplo, para crear
el mundo, Él fue hablando. Pero en la obra de salvación
dice que Él desnudó su santo brazo. Y una gran obra es nuestra
salvación. Sus obras son inigualables, son
grandes obras. Hermano, no estemos contentos
si no has experimentado su gran obra de salvación. Siempre me
gusta recordar Si yo llego tarde y les digo
que fue porque se me cayó un tornillo en el periférico y me
atropelló un trailer, ustedes se van a reír y no me van a creer.
Pero algunos nos atrevemos a decir que hemos tenido un encuentro
con el Señor Jesucristo y nuestra vida sigue igual. Si un camión
me transformaría totalmente si yo me encuentro con él, pues
no es posible que nos encontremos con el Señor Jesucristo y nuestra
vida siga igual. Si te has encontrado con el Señor
Jesucristo, debes ser transformado radicalmente. Más que él dijo,
si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Sus obras son inigualables. Y no nos conformemos con menos
que su gran obra de salvación en nuestra vida. Él es hacedor
de maravillas. y la gran maravilla de nuestra
salvación. Versículo 10, cuando empieza,
porque tú eres grande y hacedor de maravillas. Hermanos, que
estemos maravillados de nuestra salvación y que no nos acostumbremos
a nada. Hermanos, es una gran bendición
de Dios el que nosotros podemos congregarnos y nadie nos lo impidió.
Es una... en verdad que nosotros podamos
ver que eso es milagro del Señor, porque todo el sistema de este
mundo se opone Cuando uno mira en la Biblia desde el principio
los que creen en la salvación por obras están enojadísimos
con los que creen en la salvación por la gracia. Y lo primero que
hizo un creyente de obras fue matar a un creyente de gracia.
Y eso no ha cambiado. Eso sigue igual. Y hermanos,
el hecho de que Dios nos conceda esta gracia es una maravilla
del Señor. No lo normalicemos. Ayudemos
a nuestros hijos a ir y ver un refrigerador lleno de comida.
Es una maravilla del Señor. Es milagro. Hermano, no en todos
los lugares la gente va y abre un refri y hay comida. Eso no
es natural, aunque nos acostumbramos. No es natural, eso es una maravilla
del Señor. Sus obras son maravillosas y
que el Señor nos ayude a estar asombrado verdaderamente de que
Él obra maravillas, empezando con la gran obra de nuestra salvación. Ahora, un gran, un clamor del
corazón viene de un corazón optimista con respecto al futuro. Dice
el versículo 9, Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán
delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre. Hermano, eso alegra
mi corazón. A pesar de que uno puede ver
que mayor cantidad de países hoy se están volviendo progresistas
y están intentando hacer leyes que frenen el avance del Evangelio,
y a pesar de que parece que todo el mundo se está pintando de
rojo, en especial nuestro continente, con gobiernos que son contrarios
al Evangelio, con gente que está haciendo leyes contrarias al
Evangelio, Y no obstante, somos optimistas, porque sabemos que
las promesas del Señor se van a cumplir, y vemos el futuro
con optimismo. Los creyentes estamos llenos
de optimismo, aunque ruja toda la maldad, aunque nos persigan
por causa de Cristo, estamos con optimismo viendo el futuro,
porque se va a cumplir un día todas las naciones que el Señor
hizo, vendrán y adorarán delante del Señor y glorificarán su nombre. Hoy los creyentes somos llamados
a que si comemos o bebemos, hacemos cualquier otra cosa, lo hagamos
para la gloria de Dios. Pero va a llegar el día en que
todas las naciones redimidas, las naciones que hiciste, Hermanos,
el apóstol Pablo escribe en Efesios 2.10 y dice, ¿Por qué somos hechuras
suyas creados en Cristo Jesús? ¿Para qué? Para buenas obras,
las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Y el Señor Jesús dice, Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,
para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos. Hermanos, qué optimismo de poder
seguir viviendo así y saber que nada nos va a poder separar del
amor de Dios que es en Cristo Jesús. De saber que ni la muerte,
ni la vida, ni lo presente, ni lo porvenir, ni ninguna cosa
creada nos puede separar de su amor y del propósito por el cual
nos ha salvado que es vivir para su gloria. Somos optimistas con
respecto al futuro, porque sabemos algo. Todas esas naciones que
él hizo para sí, que son hechura en Cristo Jesús para buenas obras,
van a llegar a cumplir esto que dice en este pasaje. Van a adorar,
dice todas las naciones que hiciste, vendrán delante de ti, Señor.
Eso Dios lo va a hacer. El apóstol Pablo escribió y dice,
estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la
buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Hermano,
asegurémonos también de que la buena obra que está allí, de
veras es buena. Y asegurémonos de que es una
obra que el Señor ha empezado y no nosotros mismos. Porque
si la obra la empezaste tú, no va a llegar a buen término. Pero
si el Señor la ha comenzado, esa obra se va a terminar, porque
el Señor no empieza nada que no termine. Dice, esa es nuestra
gran esperanza y optimismo. Primera de Juan, capítulo uno,
versículo tres, dice, habla de este tiempo y dice, amados, ahora
somos hijos de Dios, aún no se ha manifestado lo que hemos de
ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes
a Él, ¿por qué? Porque le vamos a ver tal como
Él es. Hoy el Señor está escribiendo su ley en el corazón de su pueblo.
Hoy la ley no es algo que nos aprieta desde afuera. Si no es
algo que Dios escribe en nuestro corazón y estamos deleitosos
porque queremos ser como Cristo que tuvo deleite en dijo Él tu
ley está en medio de mi corazón y él se deleita y el creyente
se deleita en vivir en la ley de Dios no para ser salvo sino
porque es salvo. Porque tiene el poder del Espíritu
Santo. Y hermanos, cuando lleguemos a aquel momento glorioso que
dice la Biblia y describe, será llena la tierra de su gloria.
Hermano, qué bendición maravillosa. A pesar de que los enemigos del
Señor rugen. a pesar de que parecen poderosos
y tienen mucho dinero y se sienten dueños del mundo, el Señor se
ríe. El Señor se está riendo de ellos
y en un momento Él va a ejecutar venganza de sus enemigos. Somos
optimistas, hermanos, con optimismo a pesar de que todo parezca oscuro,
de esperar aquel momento que dice Isaías capítulo 11, versículo
9, y que repiten en algunos otros
lugares y zahías. dice no hará mal ni dañará en
todo mi santo monte porque la tierra será llena del conocimiento
de jehová hermanos conocer a dios llena del conocimiento de jehová
como las aguas cubren la mar y allá en abacú donde dice será
llena la tierra de su gloria como las aguas cubren la mar
En Hebreos capítulo 8, 8, versículo 12, que el autor de los Hebreos
cita Jeremías 31, 31 al 34, donde habla del nuevo pacto, donde
el Señor va a escribir las leyes en su corazón y nadie va a decir
a su hermano, conoce a Dios, porque todos me conocerán. Hermanos, esos son los redimidos,
aquellos que están de todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo
y nación. las naciones que han sido creadas como nueva creación
en el Señor Jesucristo. Hermanos, asegurémonos de que
hay este optimismo en nuestro corazón porque hay una obra que
el Señor ha empezado, que el Señor nos está transformando
cada día de gloria en gloria, que nos estamos deleitando de
que el Señor escribe su ley en nuestros corazones. De que no
estamos confiando en guardar la ley, sino confiando en quien
cumplió perfectamente la ley. De asegurarnos que conocemos
y hemos experimentado de manera práctica que el Señor es bueno
y hemos probado su bondad. Y que eso se está viendo porque
somos como bebés que estamos deseando la palabra y más la
palabra. Estamos cada día, estamos como
el salmista de madrugada, te buscaré, desear y anhelar su
palabra. de poder estar seguros de que
hemos experimentado que él es perdonador y la prueba de ello
es que estamos cada día buscando su perdón que hemos entendido
su misericordia y estamos seguros que él es grande en misericordia
y que hay una convicción en nuestro corazón de que no somos distintos
que nadie ni mejores que nadie que somos grandes pecadores por
eso es que hay un gran salvador y que no merecemos sino condenación
pero que cristo es la expresión misma de misericordia Él debiendo
pisotearnos y ejecutar venganza, él vino y vivió lo que nosotros
somos incapaces de vivir. Y después de vivirlo, él fue
a una cruz como alguien que hubiera hecho todo lo contrario, como
alguien que no cumplió la ley. Él fue hecho maldición por causa
nuestra. Su riqueza de misericordia fue lo que le hizo despojarse
y venir a este mundo a hacer lo que usted y yo no podemos
hacer. Él cumplió a la perfección la ley. Él cumplió las obras
que demanda la salvación. Somos salvos por sus obras y
por su obra de redención. Él sufrió nuestro castigo. Él cargó nuestros pecados en
su cuerpo sobre el madero. El Padre lo quebrantó en la cruz.
El Señor derramó toda su ira por causa de nuestro pecado.
Que el Señor obre en nosotros de tal forma que nos haga en
verdad comprender qué es el pecado, en verdad comprender la indignación
de Dios sobre el pecado para que podamos comprender y decir
con los escritores bíblicos que su misericordia es alta hasta
el cielo, que su misericordia es grande, que Él es rico en
misericordia, para que podamos decir de verdad en nuestro corazón
que su misericordia es mejor que la vida, Cristo es la misericordia
de Dios hecha carne. Él sufrió nuestro castigo. Él
dice la Biblia que nosotros nos apartamos, cada cual por su camino,
cada quien hizo lo que le dio la gana, pero el Señor cargó
en él el pecado de todos nosotros. Hermanos, que eso pueda ser una
experiencia real en nuestra vida y podamos clamar, no como esas
personas que clamaban a un Dios que no conocen, sino al Dios
que conocemos, que nos amó con amor eterno, a ese Dios que se
hizo como nosotros y vino a vivir la vida que no podemos y confiar
en Él y solamente en Él. Vamos a orar.
Comments
Your comment has been submitted and is awaiting moderation. Once approved, it will appear on this page.
Be the first to comment!