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Elio Chay

Cristo lava los pies de los discípulos

John 13:1-2
Elio Chay November, 6 2022 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay November, 6 2022

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Busquen en sus Biblias, en el
libro de Juan, capítulo trece. Libro de Juan en su capítulo
trece. Dice aquí el versículo uno. En este capítulo del libro de
Juan, en su capítulo trece, Juan Bautista, habla de tres cosas muy importantes. El primero, que habla aquí en
el versículo uno, está hablando acerca de la Pascua. Y esta Pascua
sabemos y creemos que está hablando de Cristo Jesús. Él es nuestra
Pascua. Él es el cumplimiento de todo
lo que se habló en el Antiguo Testamento. Dice aquí antes de
la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado,
para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Vemos este
el primer punto que habla aquí Juan Bautista. Aquí vemos lo
que podemos entender, aquí en este primer versículo, cuando
habla de la Pascua. Esta es la Cuarta Pascua que
Nuestro Señor Jesucristo, Él estaba celebrando. Es la Cuarta
Pascua que Él estaba celebrando durante el tiempo de su ministerio.
Ustedes saben que han leído la palabra de Dios, nuestro Señor
Jesucristo, cuando llegó el tiempo que iba a ser celebrado la Pascua
en Jerusalén. Dios había dado una ley a ellos,
a todos los israelitas, a todos el pueblo de Dios, que tenían
que subir a Jerusalén para llevar a cabo este acto de la Pascua. Es la fiesta, es la fiesta que
se celebraba en ese tiempo. Entonces vemos que allá nos dice
la Palabra de Dios que subió también José y María con nuestro
Señor Jesucristo, doce años. Y terminando allá esta actividad,
cada uno regresa a su casa y nuestro Señor Jesucristo, Él se queda
allá. Cuando lo empiezan a buscar,
no lo hallan y después regresan sus papás y lo ven que está en
el templo hablando con las personas importantes, asombrados ellos,
verá. Él es Dios, Él es Dios que está
hablando con la gente y es imposible de que Él no sepa contestar lo
que se le pregunte. Y allá estamos entonces celebrando
esa Pascua. Y aquí en el libro de Juan vemos
también que nos está hablando acerca de la cuarta y última
Pascua. Es la cuarta y última Pascua
que está siendo, que va a ser celebrado. Porque nuestra Pascua,
nuestra verdadera Pascua es Cristo. Y Él ya ha sido sacrificado por
nosotros. Él estuvo en la Cruz del Calvario
y él dijo, consumado es la obra que Dios su Padre le dio para
que cumpliese aquí en la tierra, terminó. Y por lo tanto, cuando
él dijo, consumado es cada uno de su pueblo, cada una, la iglesia
del Señor Jesucristo, ya ha sido salvado en el Señor Jesucristo. Ya no hay nada, ya no hay nada.
El versículo que leímos, que leyó nuestro hermano, dice claramente
que no debemos buscar aquí en la tierra, ¿verdad? Es donde
Cristo está, donde Él está. Él está arriba, no está aquí
en la tierra. Dice aquí en el libro de Corintios,
en primera de Corintios, capítulo cinco, los que quieran buscarlo pueden
buscarlo primera de corintios en su capítulo cinco en su versículo siete dice de
esta manera limpiaos el apóstol pablo el habla exhorta a la iglesia
de los corintios y les dice a ellos aquí en el versículo siete limpiados
pues de la vieja levadura todas las cosas que venían a a que
eran sombras en el antiguo testamento los sacrificios las fiestas solemnes
todas esas cosas dice aquí Pablo le dice a la iglesia de los corintios
pues limpiados pues de la vieja levadura todas estas cosas pasaron
Ya todas estas cosas, Cristo fue el cumplimiento de estas
cosas. Para que seáis nueva masa, sin levadura. La levadura, ustedes
saben que simboliza el pecado, es el pecado. Y aquí lo está
diciendo, para que seáis nueva masa, sin levadura. Como sois,
porque nuestra Pascua dice. porque nuestra Pascua, que es
Cristo, ya fue sacrificado por nosotros. No dice todo el mundo. No dice, verá. Si no está diciendo
por nosotros. ¿Quién son vosotros? Todos aquellos
que han de creer. Todos aquellos que fueron elegidos
para vida eterna. Ellos. Ellos son los que han
de creer. Y son ellos por quien Cristo
Jesús murió. Derramó su sangre. Es por ese
pueblo. Cada Cordero de la Pascua sacrificado
había sido un tipo de Cristo en el Antiguo Testamento. Cada
uno había sido un tipo de Cristo, un Cordero, el Cordero de Dios.
La Palabra de Dios nos dice que el Cordero de Dios fue inmolado
desde la eternidad. fue dado, antes que el pecado
existiera en el mundo, antes que Adán pecara, ya el Cordero
ya había sido preparado para este tiempo, en el tiempo de
Dios, no en el tiempo del hombre, sino es en el tiempo de Dios.
El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Cuando hablamos de esta manera,
cuando quita el pecado del mundo, sabemos que en todo el mundo
Dios tiene su pueblo. Yucatán, Campeche, Estados Unidos,
otros países, Dios tiene su pueblo. que va a creer, le va a servir,
le va a adorar, le va a obedecer, y es por esa razón cuando dice,
cuando hablamos de todo el mundo. Hay otro, un versículo que habla
de esta manera en Juan 3, 16, cuando dice, porque de tal manera
amó Dios al mundo, ¿verdad? Está hablando, no en término
general, a toda, a toda la raza humana, ¿no? Hay que entender
esto, que no es para el pueblo. El que cree, dice, no todos creen. que bueno, verá, que todo el
mundo crea, la gente que está en el mundo crea, pero no todos,
no todos van a creer, van a creer, ¿quiénes? Aquellos que fueron
ordenados para vida eterna, ellos van a creer, fueron ordenados,
y puedes pensar, bueno, ¿yo cómo puedo saber si yo fui ordenado,
fui elegido? Escucha la Palabra de Dios. Escucha
la Palabra de Dios. Estate en el lugar donde es predicado
la Palabra de Dios. Y un día, Dios, sentirás el llamado
del Señor. Sentirás el llamado. Entonces,
es cuando, entonces sepas que fuiste elegido desde la eternidad,
porque ya crees en el Hijo de Dios. crees en su obediencia,
crees en su muerte, y crees en su sangre, y crees que Él resucitó,
y cuando Él resucitó, tú resucitaste juntamente con Él para vida eterna. Es lo que nos enseña la palabra
de Dios. Esa es la obra que Cristo Jesús hizo. Nuestro Señor Jesucristo,
Él sabía que su hora ya estaba, ya había llegado. La hora ya
había llegado. Es Dios, ¿verdad? Él sabe, Él
sabe todo. No hay nada que Él no sepa. Dice en el libro de, aquí en
el libro de Juan, siempre en su capítulo doce. dice Juan capítulo
doce, siempre aquí eh Juan del de los evangelios en su versículo
veintisiete, Juan capítulo doce, versículo veintisiete, veintisiete
dice, ahora está turbada mi alma, Cristo Jesús está hablando, él
está diciendo, ahora está turbada mi Más, dice, más para esto he llegado
a esta hora. Más para esto el tiempo de su
muerte, de su sacrificio es para esto. Imposible que él diga no. Él para esto vino y tiene que
morir. La semilla, una semilla que pones
en la tierra, esa semilla para que pueda dar fruto, tiene que
morir, tiene que desaparecer, ponerlo en la tierra, ¿verdad?
Y después sale una nueva vida dando nuevas semillas, ¿verdad? Así es nuestro Señor Jesucristo. Él tenía que morir. en la Cruz
del Calvario, pero vemos entonces también aquí, cuando nos dice
aquí donde estamos nosotros leyendo, vamos a verlo más adelante, vamos
a ver esto más adelante. Nuestro Señor Jesucristo, Él
vino al mundo para redimir, para redimir un pueblo. Estábamos
dispersos, como aún los que aún no han creído, están dispersos
en el mundo. Y así éramos antes de creer,
antes de oír la voz de nuestro Señor. Dice en el libro de Efesios,
capítulo dos, dice que así éramos antes, lo mismo que los demás.
Quiero leerlo. No quiero solamente leer, nada
más. Hablar así por hablar, dice aquí,
dice, en el libro de Efesios capítulo dos, dice, en los cuales,
dice, en los cuales anduvisteis en otro tiempo siguiendo la corriente. siguiendo la corriente de este
mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu
que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales,
dice, entre los cuales, está diciendo, también, todos nosotros
vivimos en otro tiempo, en los deseos de nuestra carne, haciendo
la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por
naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Si crees, no porque fuiste mejor
que el que no ha creído, es por la gracia. Por la gracia de Dios,
eres lo que eres, y no porque somos mejores. Si estamos reunidos
hoy en esta noche, perdón, en esta mañana, es por la gracia
de Dios. Es Él. Es por Él. Porque ya vimos
nuestra triste condición antes, ¿verdad? Así éramos todos. La
carne siempre está en el estado con Dios, no quiere nada. La carne siempre anhela seguir
los deseos de este mundo. Pero gracias damos. Gracias damos
a nuestro Señor Jesucristo, que Él nos ha hecho nuevas criaturas. Las cosas viejas que aquí pasaron,
todas son hechas nuevas. No nosotros lo hacemos, es Dios,
es el Señor Jesucristo quien lo hace por medio de la predicación
de su bendita palabra. Por eso es necesario la predicación
del Evangelio. Muy necesario el mensaje del
Evangelio. Entonces vemos que nuestro Señor
Jesucristo, Él, Él amó. Amó a los suyos, amó a sus ovejas,
amó a sus escogidos. Como Él los amó, nos dice la
palabra de Dios, que los amó eternamente. No es un amor temporal. nos da gozo cuando leemos aquí
en la palabra de Dios que él nos amó eternamente, él no nos
amó temporalmente, las cosas que vemos aquí en el mundo son
temporales, pero cuando él dice te amé con amor eterno, es la
manera que él ama a su pueblo, es la manera que él amó a su
iglesia eternamente y para siempre, él amó, amó a su, a su iglesia, es inmutable. Ese amor es inmutable,
que no cambia, no cambia. Dios no cambia en lo que Él ha
dicho. Él nos amó continuamente y eternamente,
incluso hasta la muerte. Un día este cuerpo que tenemos
terminará. terminará porque la palabra de
Dios dice que fuimos tomados del polvo y al polvo regresaremos. Pero el alma, el alma eso es
del Señor. El alma es del Señor. Ahora,
este es el primer versículo que vemos aquí cuando habla acerca
de la fiesta de la Pascua, de la fiesta solemne dedicado a
Dios. Ahora el versículo 2 dice de
esta manera, regreso en Juan de los Evangelios, Capítulo trece,
versículo dos dice, y cuando cenaban, ellos estaban reunidos
allá en ese lugar. ¿Dónde estaban reunidos? No dice
aquí dónde estaban reunidos, solamente nos dice que estaban
antes de la fiesta de la Pascua. Ellos estaban comiendo, estaban
comiendo. Y cuando cenaban, como el diablo
ya había puesto en el corazón de Judas Escariote, hijo de Simón,
que le entregase Ya leímos, verá, en el capítulo doce de Juan,
donde el Señor Jesucristo dijo que su alma está turbada, su
tiempo, Él ya sabe que su tiempo ya está llegando para cumplir
la voluntad de Dios su Padre. y aquí vemos entonces ahora eh
veo deja es este versículo eh termina y ahora entra el versículo
dos en este tema acerca de lo que Judas va a hacer de lo que
él va a llevar a cabo su su acto de de Judas muchos creen que
este incidente ocurrió antes de la cena ¿qué es esto? después va a tocar el punto de
lavar los pies de los discípulos. Son estas tres cosas que vamos
a ver en esta mañana, tres cosas, ya vimos uno, ahora estamos viendo
lo que Judas él va a hacer, lo que Judas él ya, ya el diablo
dice que el diablo ya había puesto en el corazón de Judas lo que
él va a hacer. Es terrible, hermanos y hermanas.
En este el mundo donde vivimos tenemos una lucha tan grande. Tenemos una lucha tan grande.
Y en el momento, en el momento que uno descuide su vida espiritual,
el mal está presente. Dice el libro de Pedro que él
está andando alrededor nuestro como un león rugiente, buscando
a quien devorar. Y esa es la verdad. Esa es la
verdad. Hay que tener mucho cuidado.
Por eso debemos siempre estar atentos a nuestras responsabilidades
como hijos de Dios, como creyentes. El versículo tres, quiero tomar
este versículo tres, ya vimos aquí que nos dice que el diablo
ya había puesto en su corazón de Judas Iscariotes lo que él
iba a hacer, va a entregar al Señor. Versículo tres dice, sabiendo
Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos
y que había salido de Dios y a Dios iba. Él tenía que regresar. Nuestro Señor Jesucristo, Él
tenía que regresar de donde Él vino. Él dejó su gloria, se despojó
de su gloria y Él vino aquí en el mundo. Él, como hombre, como
Dios hombre, vino aquí en el mundo. Él sabe todas las cosas. Sabía
que el Padre, en su propósito del pacto, le había dado todas
las bendiciones y todo el poder. Le había sido dado a nuestro
Señor Jesucristo. Le había dado poder y autoridad
sobre todas las personas y las cosas que están aquí en la tierra,
como también en el cielo. Se le dio a Él todo el poder.
de dar vida también. Ese es uno de los dones de nuestro,
de los atributos de nuestro señor Jesucristo, dar vida. Él para
esto vino. Él no vino a condenar el mundo,
sino el mundo ya ha sido condenado, es condenado. Él vino a salvar
lo que se había perdido. Él vino a dar vida y él por eso
dio su vida para dar muchas vidas. es el fruto, ¿verdad? De su sacrificio. Nos dicen en el libro de Juan
uno trece, dice, dice, el padre ama al hijo y todas las cosas
ha entregado, todas las cosas ha entregado en las manos de
él, de nuestro señor Jesucristo. El señor Jesús sabía que el padre
le había enviado, le había enviado aquí en la tierra, que solamente Él podía hacer,
la obra de la redención de un pueblo que Dios entregó en sus
manos, que Él sería victorioso y que regresaría triunfante a
la gloria de donde Él vino. Después de cumplir su obra de
sacrificio aquí en la tierra, nuestro Señor Jesucristo, Él
regresó nuevamente de donde Él vino. es lo que nos dice en el
libro de hechos, pero él también dijo claramente que él regresaría
nuevamente. El santo hijo de Dios dijo a
sus discípulos y a todo aquellos a la iglesia que él un día regresará. ¿Qué va a regresar a hacer? Va a regresar a buscar a todo
aquellos por quien él murió. él va a levantar a los que han
muerto en la fe y a los que aún vivimos dice la palabra de Dios
seremos transformados seremos transformados tal como él es
qué gozo esto va a ser cierto esto es verdad hermanos y hermanas
qué será de aquella persona que muere en su incredulidad. ¿Qué
será de aquella persona que está en enemistad con Dios? ¿Cuál
será su fin de él? Nos dice la palabra de Dios que
mismo el Señor él un día apartará. Él pondrá a su derecha las ovejas
y pondrá en su izquierda a los cabritos. a él se le ha dado
todo el poder, toda la gloria, él es en la tierra y en el cielo,
y él va a hacer todo conforme a su santa voluntad. Él va a
hacer un juicio legal. donde no hay corrupción, ¿verdad? Aquí los juicios son, siempre
hay corrupción, pero Dios, él es justo, él es justo. Versículo tres y cuatro dice,
sabiendo Jesús que el padre le había dado todas las cosas en
las manos y que había salido de Dios, y Dios iba, y a Dios
iba, se levantó de la cena, y se se la ciñó, luego puso agua en
un lebrillo y comenzó a lavar los pies de los discípulos y
a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Ahora pasa
este, ahora a otro punto, es al lavado de los pies. El título de esta enseñanza es
el lavado Cristo lava los pies de sus discípulos. Este es el
título. Cristo lava los pies de los discípulos. Y ahora pasamos aquí a este punto,
versículo cuatro y cinco. Versículo cuatro y cinco. En el Antiguo Testamento esto
era costumbre. Esto era costumbre que se tenía
que hacer. Las personas en ese tiempo, pues
ellos andaban siempre casi puro caminando. No había medios como
hoy en día, ¿verdad? Y entonces había una costumbre
que cuando entraras en un lugar, en una casa, había que lavar
el polvo de los pies. Esa era la costumbre. Pero aquí
vemos entonces, sin embargo, al Eterno Rey, al Rey de Reyes,
Cristo, el Eterno Rey de Gloria, se levanta de su asiento de honor. en su asiento de honor se levanta,
poniendo a un lado su manto, él mismo se ciñe, él mismo se
ciñe de esa gran toalla que ha de servirle y comenzó a lavar
los pies comenzó a lavar los pies del señor del perdón de
sus discípulos con esa ternura y con ese amor Un rey haciendo
esto. No debiera, ¿verdad? Pero vemos
a Cristo Jesús haciendo esto, con ternura y con mucho cuidado,
los pies polvorientos de cada discípulo que había venido a
Él. Esta tarea nunca era hecha por
superiores, sino era hecha por personas inferiores. Estas personas
inferiores lo hacían a las personas superiores, grandes, lo hacían. Así como una esposa, ¿verdad?,
como una esposa está siempre sumisa a su esposo. Entonces encontramos aquí que
después de que nuestro Señor está lavando los pies de los
discípulos, vemos a Pedro oponiéndose. oponiéndose donde él no quiere,
no quiere él que se ha lavado los pies. Versículo seis dice
de esta manera, entonces vino a Simón Pedro y Pedro le dijo
Señor tú me lavas los pies Él dice, Juan capítulo trece, versículo
seis, él vino, el Señor Jesucristo vino, y Pedro le dice, ¿tú me
lavas los pies? Tratando de decir no, ¿cómo es
posible? Tú no puedes hacer eso conmigo. Pero era necesario, era necesario. Nuestro Señor Jesucristo llegó
a él. Pedro, quien siempre había sido
una persona muy valerosa, ¿verdad? Podemos llamarlo de esta manera.
siempre él había, había hablado él a cada momento por los demás
apóstoles, en fin, él siempre era una persona que era, era,
eh, eh, hablaba, era una persona que siempre hablaba. Él preguntó
sorprendido y asombrado, señor, tú me lavarás los pies. ¿Tú me
lavarás los pies? Pedro se conocía a sí mismo como
es él delante de Dios. Y cada uno de nosotros también,
hermanos y hermanas, conocemos nosotros mismos cómo estamos
delante de la presencia de Dios. Somos impuros. Con pecado aún todavía. ¿Quién
puede decir que no tiene pecado? No. Todos tenemos pecado. Por esa razón, Juan, él dice
en primera de Juan, apóstol, dice claramente, si decimos que
no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y le hacemos
mentiroso a él. Porque aún existe el pecado. Pedro se conocía a sí mismo como
un hombre pecador. Él estaba viendo su triste condición
delante de Dios. Él sabía que el santo Hijo de
Dios es Dios mismo encarnado y estaba delante de Él. Vean
qué es lo que dice Lucas capítulo 5. Lucas capítulo 5. Veamos la razón
por qué Pedro se estaba oponiendo. En su versículo ocho, Lucas capítulo
cinco, versículo ocho, dice de esta manera, viendo esto Simón
Pedro cayó de rodillas ante Jesús diciendo, apártate de mí señor,
porque soy hombre pecador. ¿Cómo es que Pedro él se reconoció
que él es pecador? ¿Cómo es? Es la gracia. Es la gracia de Dios. Que le
enseñó cómo él está aún todavía aquí en este mundo. Y Pablo él
también lo dijo. Él dijo claramente de los cuales
yo soy el primer pecador. Si hay algún pecador aquí en
la tierra, él dijo, yo soy el primero, yo me eh me pongo el
número uno como pecadores. Así es, hermanos, y Pedro es
lo que estamos viendo aquí en el libro de Juan, aquí en el
versículo seis, vino a Simón Pedro y le digo, señor, tú me
lavas los pies, Respondiendo Jesús, versículo siete, y le
dijo, lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, más lo entenderás
después. Más lo entenderás después. ¿Cuántas cosas no entendemos? ¿Cuántas cosas se nos habla y
no entendemos? Pero vamos entendiendo cada día. Vamos entendiendo cada día, cada
día. Pedro había confesado que el
Señor Jesús era el Cristo, era el Hijo de Dios. es lo que dice
Mateo capítulo dieciséis, versículo quince, no lo voy a leer para
no seguir atrasándome. Pedro pensaba que era demasiado
por debajo de la de nuestro Señor Jesucristo, él estaba pensando,
yo estoy estoy por los suelos, tú eres rey, eres rey, y por
lo tanto, ¿cómo es posible que tú vengas a lavar mis pies? Yo
soy, soy indigno delante de ti. No soy digno, lo que él estaba
diciendo. Que le lavara los pies de una
criatura inútil. de una criatura inútil. Es como
él se estaba se estaba comparando. Y es lo que vemos que dice en
el versículo siete, cuando el Señor le dice, le responde, que
él no va, no puede entender las cosas. El Señor estaba lavando
los pies de sus discípulos, pero Pedro no entendía el significado
y la enseñanza de estas cosas. Él no lo estaba, no lo estaba,
no lo había aprendido. Él no sabía qué era. Cristo le
dijo, lo que yo hago tú no lo comprendes ahora, más lo entenderás
después. Después lo entenderás. Todo lo
que yo estoy diciendo, dice el Señor. aún el Señor Jesucristo,
Él dijo de esta manera, Él dijo, aún tengo muchas cosas que deciros
ahora, pero no los podrás sobrellevar, no los podrás sobrellevar. Ahora
se nos enseña Cada día que acordamos reunirnos en este lugar, verá,
como en Tizantún, sábado y domingo nos reunimos, se nos está enseñando,
se nos está enseñando. Es muy poco, verá, lo que se
nos graba, se nos queda, verá. Recuerdo una ocasión que nuestro
hermano Cody, él dijo que nuestra cabeza es como un cubo que está
lleno de huecos, muy poco se puede quedar allá, verá, y así
es. Por esa razón necesitamos ser
enseñados cada día hasta que Cristo Jesús venga, hasta que
Él venga. Es necesario ser enseñados. ¿Cómo
debiéramos nosotros aprender a esperar el tiempo del Señor
en su tiempo? Cada uno esperamos en el tiempo
de nuestro Señor Jesucristo, esperamos. Él hará, Él hará siempre
según su voluntad. Mientras nosotros que vivamos
en este mundo, sometámonos pacientemente a su palabra, sometámonos pacientemente
a su palabra, y qué otro, su voluntad, su voluntad. Versículo ocho dice, Pedro le
dijo, voy a terminar aquí en el versículo
ocho, dice aquí versículo ocho, Pedro le dijo, no me lavarás
los pies, Jamás. Pedro le dijo, no me lavarás
los pies. Jamás. Jesús le respondió, si
no lavare, no tendrás parte conmigo. Una persona, una persona tiene
que ser limpiado, limpiado de su pecado para que pueda tener
parte con Dios. Nadie puede estar en la presencia
de porque es pecado, y Dios es tres
veces santo, y tiene que ser el pecador limpiado. Y la única
manera que el hombre pecador va a ser limpiado es a través
de la sangre de Cristo Jesús. Esa sangre que fue derramada
en la cruz del Calvario, es esa sangre que dijo Dios el Padre,
este es mi hijo amado en quien tengo complacencia. Nunca dijo
Dios el Padre esto acerca de los sacrificios de animales,
no. Pero en la ofrenda, en el sacrificio de Cristo, Dios se
complació. Y la santa ley de Dios fue honrada. Fue honrada. Y ahora, por lo
tanto, cada uno de nosotros nos venimos ante Él. Venimos en la presencia de Dios
a través de nuestro Señor Jesucristo. No venimos por otros méritos. Venimos únicamente por medio
de nuestro Señor Jesucristo. Él dijo, yo soy el camino y la
verdad. Él es el único camino para llegar
a Dios el Padre. No hay otro medio. Si alguien
está pensando que hay otro medio para llegar a Dios el padre,
está en un error. Cristo Jesús es el único camino
para llegar a Dios el padre. Que Dios les bendiga.

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