de pobres pecadores. En esta
mañana busquen juntamente conmigo en sus Biblias en el libro de
Juan capítulo 5, Juan de los Evangelios en su capítulo 5. Quiero decir, la iglesia de Cancún
están bien todos los hermanos, bendito sea Dios. Él está cuidando,
guardando esa iglesia. Él está siempre manteniendo en
ese lugar. La iglesia de Titzantum, también
de igual manera, están bien, el Señor los guarda, nos guarda,
nos cuida, como a ustedes también. La iglesia de Yovahim, también,
bendito sea Dios, están bien los hermanos de allá. La iglesia
de Taxivichem, también, gracias damos a Dios que Él está obrando
por medio de su palabra allá para con estas personas que se
están reuniendo. Allá todavía no, solamente son
como tres personas que han profesado fedes en el tiempo del hermano
Walter. el hermano Cody. Pero ahora se
están congregando más personas que aún no han profesado fe. Dios sabe cuándo. Si son de él,
él va a traerlos y va a abrirles sus labios de que reconozcan
ellos que solamente Cristo los puede salvar. Él es el que salva. Esto es lo que quería expresarles
a ustedes, hermanos. Bien, si ya tienen ustedes en
sus Biblias, en el capítulo cinco, voy a darle una lectura en los
primeros cinco versículos. Ustedes pueden seguirlo con la
vista. dice el primer versículo después de estas cosas había
una fiesta de los judíos y subió Jesús a Jerusalén y hay en Jerusalén
cerca de la puerta de las ovejas un estanque llamado en hebreo
Betesda el cual tiene cinco pórticos en estos y hacía una multitud
de enfermos ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del
agua porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque
y agitaba el agua y el que primero descendía al estanque después
del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad
que tuviera y había allí un hombre que hacía que hacía 38 años que
estaba enfermo. Vamos, hasta aquí quiero llegar
en este momento. El primer versículo nos dice
que después de estas cosas, nuestro Señor Jesucristo cuando Él estuvo
en la tierra, Él no descansó. Su misión de él era siempre hablar
del Evangelio, dar testimonio de lo que él vino a hacer, dar
testimonio de lo que el Padre de todas las Escrituras es eso,
que él siempre estaba hablando, predicando, sanando, haciendo
milagros. Eso es prueba de que él es Dios,
de que él es el Santo Hijo de Dios. Pero aquí está diciendo
después de estas cosas que él había hecho un milagro. Antes
que veamos lo que él nos enseña aquí en su palabra, nos dice
que un hombre había venido a él diciéndolo que su hijo está enfermo,
ya está por morir. Y el Señor Jesucristo le dijo
a él que no, él vive. Para el hombre, para este hombre,
ese su hijo ya estaba muerto. Y él vino. Y el Señor le dijo
que no, no está muerto, él vive. Él vive. Y después de esto nos
dice la Palabra de Dios que En el versículo cuarenta y siete
de Juan capítulo cuatro dice, este cuando oyó que Jesús había
llegado de Judea a Galilea vino a él y le rogó que descendiese
y sanase a su hijo que estaba a punto de morir. Versículo cuarenta
y siete, estoy leyendo del capítulo cuatro. a punto de morir. Imagínate la tristeza, la tristeza
que hay en el corazón de este padre, de este hombre. Y entonces, versículo cuarenta
y ocho dice, entonces Jesús le dijo Si no vieres señales y prodijos,
no creeréis. El oficial del rey le dijo, Señor,
desciende antes que mi hijo muera. Él está preocupado. Desciende
rápido antes que mi hijo muera, dice. Versículo cincuenta, Jesús
le dijo, ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra
que Jesús le dijo y se fue. Con solamente decir esta palabra,
tu hijo vive. Él vive. No hay algo que el Señor
diga que no sea hecho. No hay algo que Él haga que no
dé resultado. Él para eso vino. Y después entonces,
Vemos a final de los versículos, de los tres últimos versículos
del capítulo cuatro, dice, entonces, Él les preguntó a qué hora había
comenzado a estar mejor, y le dijeron, ayer a las siete le
dejó la fiebre. Versículo cincuenta y tres. El
Padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había
dicho, tu hijo vive, y creyó Él con toda su casa. Esta segunda
señal hizo Jesús cuando fue de Judea a Galilea. Es esto que
Él había hecho cuando Él entonces nos está diciendo aquí en el
versículo uno, después de estas cosas había una fiesta de los
judíos. Esos hombres, los judíos, tenían
siempre la costumbre de ser muy respetuosos en los días de reposto. Eran ellos muy religiosos a estas
cosas y ellos estaban celebrando este tiempo. Versículo 2 dice,
y hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, un estanque
llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. Esto que está hablando aquí en
el versículo 2, donde está diciendo la puerta de las ovejas, era
el lugar que había sido preparado para que entrasen todas las ovejas
que han de ser sacrificadas. a Dios, que representa a nuestro
Señor Jesucristo, es esto. Entonces, allá tenían que entrar
todas estas ovejas, y cada una de estas ovejas tenía que ser
inspeccionado, que sean bien sanas, no tengan ninguna enfermedad,
no tengan defectos. era esta la razón porque todos
aquellos que venían a celebrar la pascua ellos tenían que venir
con un sacrificio tenían que venir entonces mucha gente venía
de lejos entonces había temor que sus animales se enfermasen
o sucediera algo en el camino entonces para eso estaban estos
animalitos allá preparados, sanos, sin defectos, para el sacrificio
a Dios. Y después entonces nos dice la
Palabra de Dios, aquí en el versículo 2, que allá está el estanque,
allá hay un estanque. Y después el versículo 3 que
leímos dice, en estos días hacía una multitud, había una multitud
de enfermos, necesitados de ser sanados. Necesitaban ser calmados
en sus dolores todos. Todos tenían una necesidad porque
estaban enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, que esperaban el
movimiento del agua. todos los que estamos aquí reunidos
hemos acudido a un hospital, hemos visto cómo están los enfermos
esperando que sean atendidos esto sucede hasta hoy en día
y aquí es lo que estamos viendo en la palabra de Dios que nos
está diciendo porque un ángel dice Versículo 4. Porque un ángel
descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua. Y el que primero descendía al
estanque después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier
enfermedad que tuviera. Quedaba sano. En estos pórticos
se hacía un gran número. de personas. Nos dice la palabra
de Dios que no eran pocos, eran una multitud, muchos. Muchos
estaban allá esperando ese momento que se agitara el agua por el
ángel. un milagro, era, se puede pensar
que es un milagro que estaban esperando ellos que sucediera,
que sucediera ya en ese momento. El agua, el agua no tiene poder,
el agua no tiene poder, pero el Señor sí tiene poder. El Señor
sí tiene poder. Es como cuando somos bautizados
en el agua. El agua no tiene poder para transformarnos,
sino es un testimonio que da el creyente de que el Señor le
ha dado vida, de que él ha creído en el Señor Jesucristo y da ese
testimonio en las aguas del bautismo. El agua no tiene poder. Pero
aquí estamos viendo esto. Entonces, versículo 5, leemos
el versículo 5, y ahí estaba un hombre, nos dice la Palabra
de Dios, que tenía 38 años, que estaba, estaba él en ese lugar,
esperando, esperando que un momento o alguien tuviera misericordia
de él para que pudiera entrar en ese estanque. Ese estanque
era llamado como el estanque de la misericordia, de la misericordia. Y nos dice que ahí estaba este
hombre, no nos dice la palabra de Dios en qué tiempo él quedó
enfermo, sino solamente dice que estaba allí durante 38 años
que estaba enfermo. La edad no nos dice cuánto tiempo
tiene. En el versículo seis, versículo
seis, muy importante, hermanos y hermanas, es aquí donde quiero
llegar, el versículo seis. Dice el versículo seis, cuando
Jesús lo vio acostado y supo que llevaba ya mucho tiempo allí,
le dijo, ¿quieres ser sano? Nuestro Señor Jesucristo no está
Él pidiendo permiso a este hombre para que Él haga una obra de
gracia en la vida de Él. No está. ¿Quién no quiere ser
sano, verá? ¿Quién sí está enfermo? ¿Quién
no quiere ser sano? Pero aquí lo que nos está enseñando
la Palabra de Dios es que Dios nos va a mostrar Su soberanía. Dios es soberano, él es soberano,
y él va a mostrar misericordia a quien él quiere mostrar misericordia. ¿Por qué él no miró a los demás? Si había bastantes enfermos allá
y él solamente miró a uno, miró solamente a un a un hombre que de éxodo, en el libro de éxodo
treinta y tres, versículo dieciocho, versículo dieciocho y diecinueve,
dice de esta manera, él entonces dijo, te ruego que me muestres
tu gloria, está hablando Moisés, Moisés está hablando aquí, y
versículo diecinueve, y le respondió, ¿quién respondió? Dios, Dios
respondió y dice en el versículo 19 Yo haré pasar todo mi bien
delante de tu rostro y proclamaré el nombre de Jehová delante de
ti y tendré misericordia Tendré misericordia, dice. ¡Qué hermoso es! Del que tendré
misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.
¡Qué bendición tan grande! Es que Dios miró a este hombre,
pero Él ya lo había visto desde la eternidad. Él ya lo había
conocido. Él ya sabía dónde estaba su oveja
y fue en busca de esa oveja. Él ya lo conocía y cuando llegó,
lo miró, lo vio. Él lo vio. Allá están los demás. No quiere decir que no los haya
visto. Claro que los vio. Pero él vino
por éste y él los vio. Él vio a este hombre que necesitaba
de misericordia como cada uno de aquellos que fueron elegidos
a vida eterna. Ellos un día tendrán la misericordia
de Dios como aquellos que han creído. Ellos que han creído
han recibido la misericordia de Dios. Entonces vemos aquí,
verá lo que está diciendo en el libro de Moisés, que dice
Dios tendré misericordia del que yo tenga. Eso dijo Pablo
también en el libro de Romanos capítulo 10, capítulo 9, uno
de los dos versículos dice que no depende del que quiere ni
del que corre sino de Dios que tiene misericordia. Es Dios. Hermanos, muchas personas hoy
en día tratan de hacerse cristianos. Tratan de hacerse creyentes. Es Dios, hermanos, es Dios, hermanas,
quien Él se te va a revelar y se te va a dar a conocer, y cuando
Él se te revele, entonces vas a conocerle que quién es Él,
y vas a entender entonces por qué has creído en Él, porque
fuiste elegido a vida eterna. Ese es el Evangelio, ese es el
mensaje que nos enseña la Palabra de Dios. Los esfuerzos humanos
no tienen que ver nada para la vida eterna. Es Dios quien lo
da. Dice Jonás, la salvación es de
Jehová. Es de Él. Él da la vida eterna. Pero aquí le pregunta nuestro
Señor Jesucristo a este hombre, ¿quiere ser sano? Y Él, Él dice
lo que Él, lo que es su necesidad. Él dice su necesidad. Versículo
7 dice, Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta
en el estanque cuando se agita el agua, y entre tanto que yo
voy, otro desciende antes que yo. Él dijo la verdad. él dijo su necesidad, él dijo
su completa inhabilidad para valerse por sí mismo, él miró
a aquel, aquel que estaba frente a él, no le conocía, no sabía
quién era, pero él lo miró, lo vio, y le planteó, le dijo sus
cosas, su necesidad, Este hombre, él no conocía a Cristo. Y tampoco tenía ideas del poder
de Cristo, de nuestro Señor Jesucristo para sanar. Así que él contestó
de esta manera. Él contestó de esta manera. No
tengo quien me ayude. Él habló con la verdad. Esto
muestra cuando él dice, mientras yo lucho para llegar a ese lugar,
otro desciende. es la naturaleza del ser humano,
¿verdad? Es la naturaleza que él quiere
siempre, no le importa aquel que está allá, no le importa. Recuerdo esto, me viene a la
mente en este momento cuando se se publicó que íbamos a ser
vacunados por el COVID y llegamos eh nos avisaron que íbamos a
ser Queremos llegar primero. Es la
naturaleza. Queremos llegar primero. Hay
muchos que están de edad avanzada, están allá, pero estás en la
cola, ¿verdad? Es la naturaleza del ser humano.
Y eso está pasando aquí, aquí a este hombre. Había mucho egoísmo,
había mucho egoísmo allá. Cada uno estaba luchando por
sí mismo. Es la mentalidad del ser humano. Entre tanto que yo voy, otro
desciende antes que yo, dice él. Versículo ocho. Jesús le
dijo, levántate, toma tu lecho y anda. El Señor Jesucristo, cuando Él
habla, Él habla con poder. Cuando llegó donde estaba puesto
el cuerpo de Lázaro, él gritó y dijo, Lázaro, ven fuera. Lázaro le oyó y estaba muerto. En el momento que él estaba hablando,
dio vida y este hombre, Lázaro, se levantó. Él se levantó. Por esa razón, el apóstol Pablo,
él dijo claramente que el Evangelio que él predica es poder de Dios
para salvación a todo aquel que cree. Es poder de Dios, el Evangelio. Y aquí el Señor Jesucristo le
está diciendo a este hombre, levántate, toma tu lecho y anda. Yo creo que este hombre no dudó. Yo creo que este hombre no dudó.
Él obedeció. Él obedeció. Él obedeció a este
mandato que el Señor Jesucristo le dio. Levántate, toma tu lecho
y anda. ¿Por qué razón primero vemos
que le dice levántate? Esto fue un mandato, fue una
orden dado a Él por el Señor Jesucristo. Y de igual manera
también cuando el Espíritu Santo llega en la vida de un pobre
pecador, cuando Él dice, levántate, ese hombre se levanta y viene
y le confiesa que ha creído en el Señor, que Él es el único
como su Salvador sobre todas las cosas. Mira la sangre de
Cristo. Mira la sangre de Cristo, que
ha sido lavado sus iniquidades, sus pecados. Eso es lo que miramos,
¿verdad? Es lo que miramos. Levántate,
le dice. Él creyó en lo que se le dijo. Y después le dice aquí, toma
tu lecho. ¿Por qué razón le dijo toma tu
lecho? ¿Por qué has estado aquí en este
lugar durante 38 años? Ahora ya no vas a estar en este
lugar. Toma tu lecho, ya no lo vas a
necesitar porque ya no vas a estar en este lugar. Este lugar ya
no te corresponde. Así es cuando el Señor nos llama. Dejamos el mundo, verá, es lo
que dice, y venimos a Él. Venimos a Él, solamente a Él,
dejando las cosas atrás, las cosas viejas pasaron y aquí todas
son hechas nuevas. ¡Qué hermoso es! Solamente el
Señor puede hacer esta obra. Yo no puedo hacer una obra de
este en la vida de los hermanos. No, es Dios, es el Señor, es
el Espíritu Santo por medio de su palabra quien obra. Es Él. No tenemos poder nosotros para
hacer estas cosas. Eso está indicando, entonces,
que no se quedaría en ese lugar entre los enfermos y moribundos
que están en ese lugar. Ya no. Él ya no va a estar allá,
sino que él habría un cambio de vida en él. Vean qué es lo
que dice Segunda de Corintios. Si tengo bien esta cita, vamos
a ver. Segunda de Corintios. Capítulos 6, según la de Corintios
en su capítulo 6, versículo 14 hasta el 18. No os unáis en yugo desigual
con los incrédulos, porque qué compañerismo tiene la justicia
con la injusticia, y qué comunión la luz con las tinieblas, y qué
concordia Cristo con Belial, o qué parte el creyente con el
incrédulo. El Señor le dice, toma tu leche
y anda, ya no vas a estar allá. Tú ya no perteneces a ese lugar. Es otro, es otro ahora tu lugar. Y anda. Esa palabra que le dice
anda, es anda en la luz. Anda en la luz que ha sido iluminado. Pablo dijo a Él de esta manera,
Él es el quien resplandeció en nuestros corazones para el conocimiento,
para el conocimiento de Cristo, en la faz de Jesucristo, Él. Y es de lo que le dice a este
hombre, anda en la luz, así como Él es luz, el Señor Jesucristo,
Él es la luz del mundo. Y todo aquel que cree en Él,
tiene esta luz. Tiene esta luz. No está en tinieblas. Él está en luz. Y este hombre,
en lo que le dice, en lo que le está diciendo, en el libro de en el libro de
romanos en el libro de romanos dice de esta manera si ustedes
quieren buscarlo y les invito a que busquen libro de romanos
capítulo 8 cuando el señor él hace una obra hace una obra de
gracia en la vida de un pecador de un perdido él hace perfecta
Él hace una obra perfecta. No empieza algo y lo va dejando
a medias. No, él hace una obra perfecta. Dice aquí en el libro de Romanos
capítulo 8. dice de esta manera, ahora pues
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,
es declarado, ya no hay condenación para aquellos que han creído
en el Señor Jesucristo y los que no andan conforme a la carne
sino conforme al Espíritu. Hay un cambio, ¿verdad? Ya es
conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de
vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte. Porque lo que era imposible para
la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios envió a su
Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado
condenó el pecado en la carne, para que la justicia de la ley
se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu. conforme al Espíritu. Si seguimos
leyendo, vamos a ver más, verá, en el versículo 14 dice aquí
de esta manera, porque todos los que son guiados por el Espíritu
de Dios, estos son hijos de Dios. Todos los que son guiados por
el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. Antes, hijos de ira,
hijos rebeldes. Llega la gracia, la misericordia
de Dios. Pasas a ser hijo de Dios. Qué bendición es tener un Padre,
un Padre Todopoderoso. Es Dios, es Dios. Todo aquel
que ha creído en el Señor Jesucristo ya tiene un Padre, es Dios el
Padre, tenemos un Padre. Nuestro Señor Jesucristo, Él
es el nuestro hermano, es nuestro hermano mayor, ¿verdad? Podemos
decirlo de esta manera. Ahora dice aquí, versículo nueve,
regresamos en el libro de Juan. Vimos el versículo 8, que le
dijo, levántate, toma tu lecho y anda. Versículo 9 dice, y al
instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo, y
era día de reposo. Y era día de reposo, aquel día. Era un día de reposo, que para
los judíos era muy importante. Y así debe de ser, verá, en aquel
tiempo Dios lo dijo. Debe uno ser muy cuidadoso, respetuoso
a las cosas. Pero lo que esto nos enseñó,
estaba enseñando la palabra de Dios el día de reposo, es Cristo
Jesús. Él es el cumplimiento de todas
las escrituras en el Antiguo Testamento. Cristo Jesús es tu
reposo. En Él reposamos a diario. No esperamos un día especial,
verá, para reposar, no. Cristo es tu reposo día tras
día, durante vivas. Y es lo que está enseñando la
Palabra de Dios, pero los judíos no lo entendían ellos. No lo
entendían, no se les reveló a ellos esta verdad. La salvación que
llegó, que llega a un hombre. Este hombre al instante fue sanado. Al instante fue sanado. La salvación
del Señor es al instante y completa. Es al instante y completa. Por esa razón dice Colosenses
que en él estamos completos. No necesitamos nada. La obra
que Cristo Jesús hizo en la cruz del Calvario cuando dijo consumado
es. Todo quedó terminado. Todo quedó
terminado. Ahora una persona para que pueda
venir a Dios el Padre es a través de Cristo. Es a través de Cristo. No por obras para que nadie se
gloríe, sino es en Cristo. Por medio de la fe. Por medio
de la fe. Miramos a Cristo, la ofrenda,
la expiación que Él hizo por el pecado. Fue perfecta. Y es,
es lo que estamos viendo, ¿verdad? Que le dice el Señor a este hombre,
levántate, levántate. Anda. Un enfermo que sale de
una cirugía en una clínica, le dicen, cuídate, tienes que tener
un tiempo, no vas a alzar esto, no vas a hacer esto. Pero el
señor, y él dijo, levántate, anda. Es una obra perfecta que
Él hace en la vida de su pueblo. Cristo no pone al pecador que
cree en una condición donde puede ser salvo, no. Él salva con una
salvación perfecta y eterna en el momento que verdaderamente
Él da la vida. En el momento que Él da la vida,
ya eres salvo, ya eres salvo. Versículo 10 dice, entonces los
judíos dijeron a aquel que había sido sanado, es día de reposo,
no te es lícito llevar tu lecho. En vez que estos hombres se regocijen,
Se regocijen, den gracias a Dios, porque este hombre que estaba
postrado 38 años, ahora ya camina. A ellos no les importó ver esto,
sino ellos lo primero que vieron, no te es lícito cargar tu lecho. No te es lícito. Ellos estaban
más preocupados por sus tradiciones y sus costumbres religiosas. Hoy en día también muchas personas
están más preocupadas por sus costumbres religiosas. Ellos
creen en ello. En vez de creer en el Señor Jesucristo,
ellos creen en otra cosa. Así es la naturaleza del ser
humano, hermanos y hermanas. La naturaleza del ser humano
es apartarse de Dios, apartarse de Dios. Pero cuando la gracia
llega es, dejas el mundo y vienes a Cristo, sigues a Cristo. Esa es la obra que Dios hace. Estos hombres estaban cegados
por su autojusticia y sus propias obras. Ellos no tuvieron compasión
por este pobre hombre. Ellos no mostraron misericordia
que había sido sanado. No tenían interés en la gracia
de Dios. Lo que había, lo que se había
manifestado. No hicieron ninguna averiguación.
¿Qué pasó? ¿Cómo sanaste? ¿Quién te sanó? Ellos sí preguntaron. ¿Quién
te dijo que tomes tu lecho y anda? Ellos sí lo preguntaron. Pero
no le preguntaron ¿Cómo fuiste sanado? ¿Fue sanado? ¿Y quién? ¿Lo había sanado? No les importaba a ellos. Para
terminar en el versículo 11 y 12, dice de esta manera. Él respondió,
el que me sanó, él mismo dijo, toma tu lecho y anda. El que
me sanó, dice él. Es Cristo. Él tiene autoridad. Él dijo que se le dio la autoridad
en el cielo como en la tierra. Él tiene el poder, el Señor Jesucristo. Y Él le dijo a este hombre que
lo hiciera. Él sabía qué día era aquello. Pero a Él, Él le dijo, levántate,
toma tu lecho. Versículo 12, entonces le preguntaron,
¿Quién es? Que te dijo, toma tu lecho y
anda. ¿Quién es? Ellos están preguntando
quién es. Versículo trece, el que había
sido sanado, ¿sabía quién fue? El que había sido sanado, no
sabía quién fue. Fue ese. No lo sabía. ¿Quién es aquel? Porque Jesús
había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. Después
de esta obra, después de esto, versículo 14 dice, le halló Jesús
en el templo. Este hombre ahora ya no estaba
postrado donde estaban los demás enfermos, ¿Dónde tenía la esperanza
de que un día alguien lo metiera en ese estanque? No. Ahora él
estaba en el lugar, en el lugar correcto. Después la halló Jesús
en el templo y le dijo, mira, has sido sanado, no peques más,
no peques más. Qué enseñanza tan hermosa, ¿verdad?
El hombre se fue. El hombre, él se fue gozoso. Yo me imagino y creo que él se
fue gozoso y dio aviso a los judíos que Jesús era aquel que
le había sanado. Él no emudeció, sino él declaró
que aquel que le había sanado era Jesús. era Jesús. Así es también el creyente que
ha nacido de Dios, él no se avergüenza de testificar de Cristo. No se
avergüenza, sino él da testimonio de Cristo, de lo que es Cristo,
de lo que él hace, de lo que él ha hecho y de lo que él hace
en la vida de un pecador y de su pueblo. Y después dice aquí,
y Jesús le respondió, mi padre hasta ahora trabaja y yo trabajo. Por esto los judíos aún más procuraban
matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también
decía que Dios era su propio padre, haciéndose igual de Dios. Esto les causó enojo a estos
hombres. La verdad, hermanos, la verdad
siempre causa enojo a aquellos que no han conocido a Dios. Para
ellos la verdad es como una espada o un látigo que les llega a ellos. Pero cuando Dios te da su gracia,
ahora todo viene a cambiar. Testificas de Cristo lo que es
Cristo Jesús. Que Dios bendiga su santa palabra.
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