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JC

Lo que, El que esta en Cristo sabe

Romans 6:15-23
Joel Coyoc August, 7 2022 Video & Audio
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Joel Coyoc August, 7 2022
Estudios en Romanos

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos en su capítulo
seis. Romanos capítulo seis dice la palabra de Dios que pues
diremos perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde
en ninguna manera porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo
viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que
hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados
en su muerte? Porque somos sepultados juntamente
con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó
de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente
con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos
en la de su resurrección. Sabiendo esto, que nuestro viejo
hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del
pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
Porque el que ha muerto ha sido justificado del pecado. y si
morimos con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Sabiendo
que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere,
la muerte no se enseñorea a más de Él. porque en cuanto murió
al pecado murió una vez por todas, mas en cuanto vive, para Dios
vive. Así también vosotros, considerados
muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor
nuestro. No reine pues el pecado en vuestro
cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. ni tampoco presentéis vuestros
miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos
vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado
no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino
bajo la gracia. ¿Qué pues? ¿Pecaremos porque
no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡En ninguna manera! ¿No sabéis que si os sometéis
a alguien como a esclavos para obedecerle, sois esclavos de
aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte o sea
de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque
erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella
forma de doctrina a la cual fuisteis entregados, y libertados del
pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. Hablo como humano
por vuestra humana debilidad. Que así como para iniquidad presentasteis
vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad,
así ahora para santificación presentad vuestros miembros para
servir a la justicia. Porque cuando erais esclavos
del pecado erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto
teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte,
mas ahora que habéis sido libertados del pecado, y hechos siervos
de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin,
la vida eterna. porque la paga del pecado es
muerte más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús
Señor nuestro vamos a meditar los versículos
del quince hasta el final del del capítulo Nuestro tema es lo que el que
está en Cristo, lo que el que está en Cristo sabe acerca lo que el que está en Cristo
sabe. Hay algunas cosas que Dios enseña
a aquellos que están en Cristo. el apóstol Pablo está en Cristo
y una de sus frases favoritas es estar en Cristo y él repite
por lo menos en sus epístolas unas ciento veinte veces la frase
estar en Cristo otro otro hombre que Dios salvó y pues era claro
que él estaba en Cristo y también se gozaba de predicar el Y él expresa algunas de las cosas
que él sabía, porque Cristo le enseñó, respecto a la forma en
que Pablo empieza el capítulo seis, y que empieza la segunda
división del capítulo, en el versículo quince, empieza con
unas preguntas. Cuando empieza, dice que, pues,
diremos, perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde,
y responde, en ninguna manera, En el versículo 15 dice que pues
pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia y
otra vez la expresión es en ninguna manera. Es muy probable que la
expresión que Pablo está utilizando que está traducido en nuestras
Biblias en ninguna manera. Es una expresión bastante fuerte
que probablemente en ninguna manera en español no logra, no
logra comunicar lo que Pablo, o sea, la expresión es tan fuerte
como es un rotundo, ¿no? Es algo que probablemente no
se logra expresar de la manera más completa. Y pensando en eso,
Este pastor Spurgeon escribió y dijo, la gracia que no cambia
mi vida, no salvará mi alma. También escribió, Dios ha cambiado
tanto la naturaleza por su gracia, que cuando pecas, serás como
un pez en tierra seca. Estarás fuera de tu elemento
y desearás volver al estado correcto otra vez. No puedes pecar, pues
amas a Dios. El pecador puede beber el pecado
de la manera que el buey bebe el agua, pero para ti será como
la salmuera del mar. Podrías ser tan necio para probar
los placeres del mundo, pero no serán placeres para ti. El apóstol Pablo nos deja algunas
cosas muy claras que Dios le había enseñado a él por estar
en Cristo. y que yo creo que algunos por estar en Cristo ya
sabemos, pero es importante que podamos escucharlas y volverlas
a escuchar y volverlas a recordar. Recordar constantemente aquellas
cosas que el Señor nos ha enseñado. Y el apóstol Pablo sabía las objeciones
que personas hacían. En todo tiempo había, ha habido
personas que se introducen encubiertamente y que convierten en libertinaje
la gracia, la gracia de Dios. Y sólo de mentes así puede venir
pensamientos como estos que Pablo está respondiendo con un rotundo
no. Y la primera cosa que los que
están en Cristo saben es que el pensamiento de pecar porque
no están bajo la ley, sino bajo la gracia, es inconcebible. El que verdaderamente está en
la gracia de Dios no puede concebir en su mente el hecho de que no
estar bajo la ley, sino estar bajo la gracia, es autorización
para pecar. y cuando él hace la pregunta,
pecaremos porque no estamos bajo la ley, la manera en que presenta
el verbo es el hecho de alguien que está consciente de que está
bajo la gracia, pero que deliberadamente se propone a pecar, y la respuesta
que sabe el que está en Cristo es que eso es algo inconcebible,
algo totalmente inconcebible. El que está en Cristo también
sabe dice Pablo, o no sabéis que si os sometéis a alguien
como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien
obedeceis, y el que está en Cristo sabe que se es esclavo de aquel
a quien se obedece. Se es esclavo de aquel a quien
se obedece. Y aquí el apóstol Pablo define
dos posibilidades de ser esclavo. nosotros nacimos caídos en adán
y por lo tanto muertos espiritualmente esclavizados vendidos al pecado
nuestro amo era el pecado desde nuestra más tierna edad desde
nuestra más tierna infancia. La Biblia dice que a todos los
designios del corazón del hombre se le continúa solamente el mal
desde su más tierna infancia. La Biblia dice que los impíos
se descarriaron desde la matriz. Y en forma práctica, yo he comentado,
por ejemplo, cuando uno puede ver pequeños bebés que ni siquiera
pueden hablar, pero son capaces de mentir sin decir una sola
palabra, de manipular a sus padres sin poder hablar, de rebelarse
contra la autoridad de sus padres actúan para protegerles y no
tienen la edad ni la ni la fuerza para imponer su voluntad pero
expresan su pecaminosidad porque nacemos nacemos esclavos del
pecado pero el que está en cristo sabe sabe que ser esclavo del
pecado tiene como fin la muerte. El apóstol Pablo, de hecho, cierra
esta sección recordándonos la paga del pecado es la muerte. El Señor dijo a Adán que si él
pecaba, él iba a morir. Dice, el día que comas del fruto
que te he dicho que no comas de él, ciertamente morirás. Y
efectivamente, Adán murió y con él toda la humanidad. Nosotros
nacimos en esclavitud del pecado. Podemos reflexionar y recordar
tiempos y aún recordar en el presente la batalla que se libra
contra el pecado y saber que en verdad el pecado es esclavizante. La gente suele hablar de adicciones. La verdad es que todo pecado
es adictivo y esclavizante y esa es la condición en que se nace.
Esa es la condición uno pudiera ver a una persona y pensar que
cuando tenga una mala consecuencia esta persona puede pues dejar
el pecado y la verdad es que podemos observar y mirar que
hay personas que al tener malas consecuencias durante algún tiempo
se abstienen de ciertos pecados pero por muy malas que sean las
consecuencias sabemos que no son suficientes personas en esclavitud,
por ejemplo, del alcohol que de pronto sufren algún accidente
que los asusta mucho, y a veces pueden durar algunos meses y
se abstienen hasta que pasa el susto. Y la verdad es que el
pecado es esclavizante, pero ese amo paga con la muerte. La paga del pecado es muerte. Placeres momentáneos, placeres
simple y sencillamente de vivir este momento como si la vida
fuera aquí y ahora pero la paga del pecado es muerte y esa es
la condición de aquel que nace de adán porque está en cristo
ya sabe porque ha sido libertado y él sabe que se es esclavo de
aquel a quien se obedece ya sea el pecado para muerte, o sea,
de la obediencia para justicia, de la obediencia a Dios para
justicia, el vivir en obediencia a la ley de Dios, no por el hecho
de obtener algo en sí mismo, porque fuera del Señor Jesucristo
nadie es capaz de obediencia, pero si se obedece es para, para justicia. Ahora, la tercer cosa que el
que está en Cristo sabe es, sabe obedecer de corazón a aquella
forma de doctrina, porque Dios ha obrado de manera sobrenatural
en él. Hermanos, nosotros proclamamos el evangelio
y proclamamos la gracia de Dios, proclamamos al Señor Jesucristo,
El apóstol Pablo decía, yo sé en quién he creído. Nunca dijo,
yo sé qué he creído, sino en quién he creído. Y una de las
cosas que hemos de clamar a Dios es asegurarnos que en verdad
hemos obedecido de corazón a aquella forma de doctrina, que en verdad
Dios ha obrado sobrenaturalmente en nuestro corazón. estar seguros
de ello, asegurar nuestros corazones, asegurarnos de que en verdad
nosotros, por la gracia de Dios, hemos escuchado la voz del buen
pastor, y no simplemente la voz de hombres, porque podemos escuchar
por años voz de hombres, y podemos repetir de manera exacta lo que
es la sana doctrina, podemos repetir las doctrinas de la gracia,
podemos hablar de la elección soberana, podemos saber los los
puntos del evangelio, pero saberlos de una manera intelectual, hermano,
asegurarnos de que en verdad de que en verdad hay una obediencia
de corazón, hay una obediencia porque una cosa es poder citar
la doctrina, una cosa es poder citar las expresiones de nuestra
declaración de fe, y poder ser tan exactos, y poder ser tan
correctos, pero que eso sea simplemente algo que nosotros podemos decir.
El oro puede repetir cosas, pero no tienen ni un significado para
él. Y una de las cosas tristes y trágicas que puede ocurrir
con nuestra vida es ser ortodoxos. Aquellas personas doctores de
la ley fariseos eran ortodoxos y sin embargo crucificaron al
señor Jesucristo. Irmanos, clamar para que Dios
obre en nuestro corazón, no estar contentos de simplemente pasar
años sentados en una iglesia escuchando. Asegurarnos de que
nosotros en verdad escuchamos la voz de Dios cuando se predica
el Evangelio. Que el clamor de nuestro corazón
sea, Señor dame oídos para oírte, dame ojos de fe para ver al Señor
Jesucristo. obedecer de corazón aquella forma
de doctrina. Es algo más que simplemente percibir
conocimiento y poder expresar conocimiento. Es algo más que
simplemente poder contestar un cuestionario y responder de manera
correcta, incluso citar las bases bíblicas. Tiene que haber una
obra en verdad sobrenatural. Y dice el apóstol Pablo, explicando
esa obra sobrenatural, dice, pero gracias a Dios. Y él estaba
hablando de algo que podía ver, que era claro en la vida de los
creyentes de aquella iglesia. Él daba gracias a Dios porque
en esos hermanos había la evidencia de una obra de Dios en sus corazones.
No era que simplemente se ceñían a una doctrina y podían recitar
y hablar y defender ortodoxamente la doctrina. sino que en primer
lugar Dios los había entregado dice a la cual fuisteis entregados
y aquí está el verbo en voz pasiva no es el sujeto el que hace la
acción sino alguien más es el que hace la acción y aquí está
hablando del Señor del Señor de Dios el Padre Dice el Señor
Jesucristo, nadie viene a mí si el Padre no le trae. Dice,
a la cual fuisteis entregados. Y es Dios el Padre el que entrega
a sus ovejas al Señor Jesucristo. Y asegurarnos de que en verdad
estamos escuchando y nos estamos deleitando en verdaderamente
escuchar la voz de Dios. La obra sobrenatural es que somos
entregados. es algo que nosotros no podemos
hacer sino que el Padre hace de entregarnos al Señor Jesucristo,
fuiste entregados y después dice libertados Hermano, no es simplemente
citar las cosas correctas y las verdades correctas. Eso es bueno,
es necesario. Pero asegurarnos de que eso sea
carne en nuestro corazón, es la vida del Señor Jesucristo.
No es simplemente el poder tener la capacidad de repetir verdades.
Si no es en verdad Cristo en nosotros la esperanza de gloria.
Y cuando somos entregados al Señor Jesucristo, también somos
libertados del pecado. Dice el Señor Jesucristo Jesús en el capítulo ocho, versículo
treinta y cuatro, treinta y seis, de el evangelio de Juan, dice,
Jesús le respondió, de cierto, de cierto os digo, que todo aquel
que hace pecado, esclavo es del pecado, y el esclavo no queda
en la casa para siempre, el hijo sí queda para siempre, así que
si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libre. Hermanos,
si no está habiendo verdadera libertad del pecado, en la fe,
porque puede ser que declaras las verdades de manera ortodoxa,
pero si el pecado está controlando tu vida, estás haciendo al Señor
mentiroso, y el Señor no puede mentir, Él es la verdad, y Él
dijo que si Él te da libertad, vas a ser verdaderamente libre.
Y el apóstol Pablo está hablando aquí de esa obra sobrenatural
cuando el Padre entrega a una oveja al Señor Jesucristo. Aquí está expresando la doctrina
como la persona misma del Señor Jesucristo. Porque cuando eres
entregado a esa forma de doctrina, cuando hay esa obra en tu corazón,
se cumple lo que dijo el Señor Jesucristo, si el Hijo te da
libertad, eres verdaderamente libre. Y si no eres verdaderamente
libre, recuerda lo que Dios enseñó a Espurgio, la gracia que no
cambia mi vida, no salvará mi alma. La gracia que no cambia
mi vida, no salvará mi alma. No estás en aquella forma de
doctrina en que, al ser entregados por el Padre, al venir al Señor
Jesucristo, se cumple lo que dice Cristo, si el Hijo te da
libertad, eres verdaderamente libre, y conoceréis la verdad,
y la verdad os hará libres. Primera de Juan, capítulo 3, Versículos 6 al 9 dice, Todo
aquel que permanece en él no peca. Todo aquel que peca no
le ha visto ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe. El que hace justicia es justo
como él es justo. El que practica el pecado es
del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para
esto apareció el Hijo de Dios para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios
no practica el pecado porque la simiente de Dios permanece
en él y no puede pecar porque es nacido de Dios. Y esto, hermano,
es palabra de Dios. Y si esto no está siendo una
realidad, clama al Señor que te conceda en verdad, que escuches,
que escuches su voz y no simplemente estar confiado de tener un conocimiento
intelectual de la verdad. La gracia que no transforma tu
vida no va a salvar tu alma. No solamente nos deja libres
del pecado y en la ociosidad, muchas personas en el contexto
de la cultura evangélica creen que la vida cristiana es no hacer
y tienen una lista grande de no hacer, pero dice que la obra
sobrenatural que Dios hace, no solo es libertarnos del pecado,
sino, dice, la segunda parte del versículo dieciocho, vinisteis
a ser siervos de la justicia. sabe obedecer de corazón aquella
forma de doctrina, porque Dios ha obrado. Dios ha obrado entregándolo
a ella. Dios ha obrado libertándolo del
pecado. Dios ha obrado haciéndolo siervo
de la justicia. Hermanos, siervo de la justicia. El apóstol Pablo, cuando empieza
esta epístola, habla de él como siervo de Jesucristo. Cristo
es la justicia de Dios. Y estamos viviendo como siervos
de la justicia. en verdad, viviendo como el Señor
Jesucristo, aquel que no vino para ser servido, sino para servir
y dar su vida en rescate por muchos. Vivir como siervo de
la justicia significa reflexionar antes de hacer lo que yo tenga
que hacer y pensar en la verdad que dice la Escritura, como dice,
si comes o bebes o haces cualquier otra cosa, hazlo todo para la
gloria de Dios. Recordar y reflexionar cómo el
Señor Jesucristo vivió en esta tierra. Él vivió, y dice la Biblia
en Isaías, que la justicia es el ceñidor de su cintura. Y una
de las cosas que le caracterizó a él es que él siempre hacía,
no lo que le agrada, sino siempre hacía la voluntad del Padre.
Él hallaba placer en hacer la voluntad del Padre. Y poder estarnos
preguntando constantemente, ¿hay evidencia de una obra sobrenatural? Porque me detengo siempre a pensar,
¿qué es lo que al Padre le agrada? poder reflexionar y pensar antes
de hacer lo que haga. Estoy haciendo lo que estoy haciendo
motivado en dar gloria a Dios. Estoy haciendo lo que estoy haciendo
buscando el poder del Espíritu Santo y haciéndolo con el propósito
correcto que es dar gloria a Dios. Eso es ser siervo de la justicia. La cuarta cosa que el que está
en Cristo sabe es sabe recordar sabe recordar lo
cual le ayuda a entender. El apóstol Pablo dice después, hablo como humano por vuestra
humana debilidad, que así como para iniquidad presentáis vuestros
miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para
santificación presentad vuestros miembros para vivir, para servir
a la justicia. y Pablo está ayudando a entender
y dice lo voy a hacer pues hablando en términos humanos por su debilidad
humana y Dios aquel que está en Cristo lo enseña, lo enseña
a recordar la forma pasada en que vivía Y podemos ver qué es
lo que le recuerda. Una de las cosas que debemos
recordar es las ganas con que presentábamos nuestros miembros
al pecado. Con qué entusiasmo las personas,
por ejemplo, antes de estar en Cristo, planeaban sus parrandas. ponían todas las ganas en hacer
lo que había que hacer para pecar, y lo que Pablo está diciendo
es, con esas mismas ganas, con esa misma intensidad con que
servías al pecado, con esa misma intensidad con que hablabas cosas
que eran ofensivas, con esas mismas ganas piensa en la manera
en que vivías, y dice, con esas mismas ganas recuerda para presentar
con esas mismas ganas, recuerda y clama al Señor que con ese
mismo entusiasmo puedas presentar a tus miembros para servir a
la justicia. Hermanos, clamar al Señor, el
apóstol Pablo en otro lugar dice lo que requiere de diligencia,
no perezosos, fervientes en espíritu sirviendo al Señor. Una característica
de aquellas personas que están muertas en Adán es que son inútiles.
Pero si estamos en Cristo, el que está en Cristo no es inútil.
Y no hay necesidad de que alguien le tenga que marcar la tarea
o decirle qué es lo que tiene que hacer. El que está en Cristo,
Dios pone en su corazón y siempre va a tener maneras de servir. Siempre Dios lo va a guiar y
él va a servir con entusiasmo. No hace falta que alguien lo
esté checando, le haga una lista o lo cite para que haga algo.
Él va a ver necesidad, va a orar y él va a estar sirviendo a Dios
y lo va a hacer con intensidad y recordar, recordar Pablo está
usando algo que... para ayudarnos a entender algo
que usted conoce porque usted lo ha experimentado, es las maneras
en que usted usaba con entusiasmo sus miembros para servir al pecado.
Recuerde eso y clame al Señor para que con ese mismo ánimo
y entusiasmo presente sus miembros ahora, justamente para hacer
lo contrario, para servir a la justicia. La otra es, recuerda,
recuerda qué fruto tenías de esas cosas. El que está en Cristo
debe recordar cuál era el fruto de estar presentando a los miembros
al pecado. Dice... Que así como para iniquidad presentasteis
vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad,
así ahora, para santificación, presentad vuestros miembros para
servir a la justicia. Porque cuando erais esclavos
del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto
teníais de aquellas cosas de las cuales os avergonzáis? Porque
el fin de ellas es muerte. No olvides, servías con entusiasmo
sólo para hallar algo, la muerte. La muerte, no solamente muerte
física, sino muerte espiritual, la separación eterna de tu alma
con Dios, la ira de Dios por toda la eternidad. Recuerda,
pero otra cosa que tiene que caracterizar cuando recuerdes,
hermano, si recuerdas esas cosas, debes recordarlo y sentir vergüenza. Cuidado que recordemos y sientas
orgullo. Porque eso es peligroso. Dice, debes recordar con vergüenza
la manera en que con tanto entusiasmo usábamos los miembros para servir
a la inmundicia. Recuérdalo con vergüenza. Hay
algo que algunas personas tristemente creen que es un honor haber vivido
una vida de perdición y de pecado. Algunas personas incluso creen
que es necesario para dar un testimonio. Y es no entender que el pecado
es pecado. No importa si no fueron pecados
espectaculares. el pecado es una grave afrenta
delante de Dios. El pensar que necesitamos haber
hecho lo que la gente cree grandes pecados. El pecado es grande,
inmenso. Por eso es que Cristo tuvo que
morir y sólo Él pudo satisfacer la justicia porque es una gran
afrenta. Y qué bendición es que Dios nos
haya librado de no ser Dios hace su propósito con cada persona,
pero usted no necesita pararse y contar cosas. Lo que debemos
experimentar al recordar el pasado es vergüenza, recordar que el
fin era muerte. El que está en Cristo reflexiona
cuando recuerda que ha sido libertado del pecado y ha sido hecho siervo
de la justicia, ahora tiene como fruto la santificación y como
fin la vida eterna. Y reflexionar, hermano, reflexiona. Y el reflexionar es, está habiendo
evidencia de que cada vez estoy creciendo a la semejanza del
Señor Jesucristo. En verdad, En verdad es que hay
un deleite en hacer lo que al Padre le agrada. Esta frase que
leí hace un rato que dice, Dios ha cambiado tanto tu naturaleza
por su gracia, que cuando pecas serás como un pez en tierra seca. Dice, estarás fuera de tu elemento
y desearás volver al estado correcto otra vez. No puedes pecar, pues
amas a Dios. El pecador puede beber el pecado
de la manera que el buey bebe el agua, pero para ti será como
la salmuera del mar. ¿Podrías ser tan necio? para
probar los placeres del mundo, pero no serán placeres para ti. Y si sí son placeres, pues clama
al Señor. Clama al Señor que en verdad
haga una obra sobrenatural. Sólo Él puede obrar. Sólo Él
puede entregarte a esa forma de doctrina. No que tú tengas
esa forma de doctrina como algo que dominas, que puedes repetir,
sino que tú mismo estés entregado. y entregado a la misma persona
que es esa doctrina, el Señor Jesucristo, porque cuando tú
estás entregado a él, él va a cumplir que si él te liberta, vas a ser
verdaderamente libre, libre, y vas a conocer la verdad y ser
libre. La evidencia, el hecho de que se está cada día manifestando
el fruto del Espíritu Santo, dice la Biblia ahí en Gálatas,
capítulo cinco, versículo veintidós a veinticuatro, dice, más el
fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,
fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley,
porque eso es el cumplimiento de la ley, porque eso es la manifestación
del fruto del Espíritu Santo, porque eso es el carácter del
Señor Jesucristo, porque eso es vivir para la gloria de Dios,
dice, pero los que son de Cristo han crucificado la carne con
sus pasiones y deseos. Dice, tenéis como fruto la santificación,
el crecimiento en la gracia, Tenemos como fruto el ser participantes
de la naturaleza divina. Y tenemos todo lo que necesitamos.
Dice la Biblia, todas las cosas que pertenecen a la vida y a
la piedad nos han sido dadas por su divino poder para que
por ellas participemos de la naturaleza divina. Y como fin,
como fin, la vida eterna. Como fin, la vida eterna. Y reflexionar
en ello mismo. Hermano, muchas veces pensamos
en la vida eterna simple y sencillamente, como ir al cielo cuando te mueras.
Pero, ¿qué es la vida eterna? El Señor Jesucristo dijo, y esta
es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero
y a Jesucristo, tu Hijo, a quien has enviado. Mi pregunta es,
hermano, ¿te estás deleitando cada día en conocer a Dios en
Cristo Jesús, clamando cada día al Señor y pidiéndole, Señor,
ayúdame a tener mis ojos fijos en ti? Dice la escritura que
pongamos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
Estás cada día clamando al Señor que te dé ojos de fe para ver
al Señor Jesucristo mientras vas meditando su palabra. Estás
clamando al Señor para que Él se te revele cada vez que estás
en el culto y puedas ver cada vez lo lo hermoso, lo magnífico
que es el Señor Jesucristo, lo digno de admiración, lo digno
de confianza que es el Señor Jesucristo, es el lugar de tu
gozo, tu tesoro, tu deleite, la vida eterna es conocerle,
estás hallando placeres, ese es el verdadero placer de tu
vida, el conocer a Cristo Jesús, el apóstol Pablo había llegado
a ese fin cuando él dijo todo para mí es basura y una sola
cosa quiero es conocer a Cristo Jesús mi Señor por amor del cual
lo he perdido todo es esa la expresión y el deseo de nuestro
corazón hermano tenemos como fruto la santificación y como
fin la vida eterna que sea el gozo y el anhelo de nuestro corazón
y termina el apóstol Pablo Bueno, hay otra de las cosas que el
apóstol Pablo citó, dice, pero el fundamento de Dios está firme,
teniendo este sello, conoce el Señor a los que son suyos, y
aparte de iniquidad, todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
Y termina el apóstol Pablo diciendo, y recordando, la paga del pecado
es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús,
Señor nuestro. La paga del pecado es muerte. Si tu vida está caracterizada
por una esclavitud al pecado. Clama al Señor que te libere.
Clama al Señor Jesucristo que ha dicho, si elijas libertades,
seréis verdaderamente libres. No importa si te sabes la doctrina
y la puedes recitar, si estás esclavizado al pecado, es tiempo
de clamar al Señor que te salve, porque la paga del pecado es
muerte. Recuerda, la gracia que no cambia
tu vida, no salvará tu alma. La paga del pecado es muerte.
El que sirve al pecado, que su amo es el pecado, la paga que
ese amo da es muerte. Pero hay un regalo, una dádiva,
el regalo de Dios, que solamente está en el Señor Jesucristo.
Cuando el Padre te entrega al Señor Jesucristo, nadie viene
a mí si el Padre no le trae. El que a mí viene, no le he hecho
fuera. Y ese Señor Jesucristo que cumple lo que dice. Si Él
te da libertad, vas a ser verdaderamente libre. Clamar al Señor que eso
que hemos aprendido, eso que hemos escuchado, eso que quizá
podemos recitar y decir con tanta precisión, en verdad sea carne
en nuestro corazón, en verdad sea vida en nuestro espíritu,
que sea más que un simple conocimiento, sino en verdad sea el poder haber
comido al Señor Jesucristo. Él dijo, el que no come mi carne
y bebe mi sangre, no tiene parte conmigo y que en verdad pueda
ser tal nuestra experiencia de en verdad clamar al señor si
él te está dando oídos para oírle clama al señor clama al padre
que te traiga el señor Jesucristo clama al señor que te dé el don
de la fe y el arrepentimiento para vida porque la paga del
pecado es muerte más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo
Jesús Señor nuestro vamos a a orar

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