Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstolo Pablo a los romanos en su capítulo
cinco. Romanos capítulo cinco. Dice la Palabra de Dios, justificados
pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta
gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza
de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también
nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce
paciencia, y la paciencia prueba, y la prueba esperanza, y la esperanza
no avergüenza. porque el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos
fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos
débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente apenas
morirá alguno por un justo, Con todo, pudiera ser que alguno
osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. pues mucho más estando ya justificados
en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo
enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su
hijo, mucho más estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y
no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el
Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la
reconciliación. Por tanto, como el pecado entró
en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. pues antes
de la ley había pecado en el mundo, pero donde no hay ley
no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte
desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera
de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había
de venir. Pero el don no fue con la transgresión, porque si
por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron
mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la
gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en
el caso de aquel uno que pecó, porque ciertamente el juicio
vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don
vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por
la transgresión de uno solo reinó la muerte, Mucho más reinarán
en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia
de la gracia y el don de la justicia. Así que, como por la transgresión
de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera,
por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación
de vida. Porque así como por la desobediencia
de un hombre, los muchos fueron constituidos pecadores, si también
por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.
Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase. Mas cuando
el pecado abundó, sobreabundó la gracia. para que así como
el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por
la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo, Señor nuestro. Voy a leer los primeros cinco
versículos en otra traducción que dice, por tanto, habiendo
sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos
obtenido entrada por la fe a esta gracia, en la cual estamos firmes
y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios, y no sólo
esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo
que la tribulación produce paciencia, y la paciencia carácter probado. y el carácter probado esperanza
y la esperanza no desilusiona porque el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones vamos a meditar estos versículos
y nuestro tema es la gloriosa posesión de los justificados
la gloriosa posesión de los justificados el pasaje va a hablar de las implicaciones
de la justificación. El apóstol Pablo empezó poniendo
claro que no hay nadie que sea justo delante de Dios, ya sea
que sea gentil o que sea judío, ya sea que pueda trazar su línea
genealógica hasta Abraham. Todos son culpables delante de
Dios. No hay justo ni a un uno. No hay quien busque a Dios el
apóstol Pablo también ha hablado acerca de cómo es que Dios es
el que justifica y justifica por la fe en el Señor Jesucristo
y la traducción que leí empieza diciendo por tanto habiendo sido
justificados y hay un verbo que se va repitiendo que es el verbo
dice después dice justificados pues por la fe tenemos paz para
con Dios después dice por quien también tenemos y es el verbo
tener y el verbo tener va a estarse repitiendo en estos versículos
y está hablando de algo que es una posesión que ahora tienen
los justificados porque es gloriosa Porque todas estas posesiones
vienen de un Salvador glorioso, de un Dios glorioso. a un Dios
que hace todo para su gloria, y en especial porque luego centra
todo en el asunto de la mayor posesión, que es la esperanza
de la gloria de Dios. Entonces, los justificados por
la fe tienen una posesión gloriosa. Si usted en algún momento de
su vida ha sido confrontado por el Señor, por su palabra, por
el Espíritu Santo, y usted ha sido redarguido y convencido
de pecado. Ha sido convencido que por su
pecado está bajo la justa ira de Dios y que, por lo tanto,
pues usted lo único que puede esperar de él es su ira. pero
Dios le ha enseñado que hay una sola manera a través de la cual
Dios puede declarar justo al impío y esa única manera es por
medio de la obra del Señor Jesucristo entonces usted ha sido justificado
por la fe en el Señor Jesucristo por la fe en la persona y en
la obra del Señor Jesucristo si usted ha sido justificado
de esa manera entonces usted tiene posesión gloriosa y lo
primero que se tiene como una posesión gloriosa, dice el pasaje,
es paz con Dios, paz con Dios. La paz con Dios es es necesaria porque el hombre
está en un conflicto con Dios La Biblia dice, por ejemplo,
que Dios no va a dar su gloria a nadie más. Sin embargo, los
hombres están apurados y alguna vez estuvimos apurados. Y algunas
veces nos equivocamos y pensamos que esta vida se trata de nosotros
y queremos traer gloria hacia nosotros mismos. Y eso habla
de una situación de conflicto. La Biblia dice, por ejemplo,
todos hemos pecado. Y cuando la Biblia habla de que
todos han pecado, la Biblia también habla de que Dios está airado
todos los días contra los que hacen pecado. Y eso, cuando hay
ira, es porque hay una situación de conflicto. El hombre también
está conflictuado con Dios porque el hombre, dice la Biblia, es
aborrecedor de Dios. El hombre no quiere que Dios
reine sobre él. Dios Dios reclama derecho pleno
y absoluto sobre nuestras vidas, porque Él nos ha creado. La Biblia
dice, somos suyos por creación. Dice la Biblia de Jehová es la
tierra y su plenitud del mundo y los que en él habitan. Y si
Él creó, dice la Biblia también, porque de Él, por Él y para Él
son todas las cosas. Y entonces, siendo dueño por
creación, Él tiene derecho pleno y absoluto sobre nuestras vidas.
Sin embargo, hay conflicto, hay guerra entre Dios y el hombre,
porque de pronto el hombre se cree dueño de sí mismo. Hoy es
común escuchar a gente que se atreve a decir, mi cuerpo es
mi decisión. Y su cuerpo, pues tristemente
no es su cuerpo, porque de Jehová es la tierra y su plenitud el
mundo y los que en él habitan. Así que nadie está en lo correcto
cuando está diciendo, mi cuerpo es mi decisión. lo que sí está
diciendo, está haciendo una declaratoria verbal de que está en conflicto
con el Creador, de que está en rebelión directa contra Dios,
y el hombre se la pasa siempre pues intentando negar lo que
su conciencia le dice, que él sabe en su corazón que hay Dios,
porque él no quiere que Dios reine sobre él. Y en verdad que
esta es una guerra de necedad, pero el hombre no lo puede entender
en su pecado. nosotros lo podemos entender
ahora por la gracia de Dios, que es una necedad, en verdad
intentar luchar y pelear contra un Dios que es todopoderoso. Por eso el Señor le dijo a Pablo,
dura cosa te es dar cosas contra el aguijón. Es necio pretender
vivir en conflicto con Dios y en verdad la raza humana, habiendo
caído en Adán, pues está en guerra, en guerra contra Dios. No obstante,
la justificación nos da como resultado el poder
tener una posesión gloriosa, y es glorioso el poder saber
que estamos en paz con Dios. El poder saber que Él es un Dios
de amor, que Él es un Dios que hizo todo para su gloria. El
poder saber que lejos de rechazar a Dios, Él es el sumo bien, que
en Él es donde se haya en verdad el gozo. Recordar que la Escritura
nos dice, en tu presencia hay plenitud de gozo, y Dios nos
ha derrotado, y nos ha derrotado ganándonos para sí. Dios, podemos
gozar de paz con Dios, y no debemos dejar de mirar que esas posesiones
gloriosas es por medio de nuestro Señor Jesucristo. es por medio
de su obra, es por él mismo que nosotros podemos estar en paz
con Dios. Dice la Biblia, hablando acerca
de la paz con Dios, en Efesios 2, 14, 16, no sólo es por medio de él y
por él, sino él mismo es nuestra paz, dice la escritura, porque
él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando
la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades,
la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en
sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre haciendo la paz y mediante
la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando
en ella las enemistades. Mediante la cruz, reconciliar
con Dios, llevar a paz con Dios, ya sea que hayas nacido judío
o que hayas nacido gentil, puedes tener paz con Dios por medio
de nuestro señor Jesucristo, por medio de la fe en la persona
y en la obra de nuestro señor Jesucristo, él mismo es nuestra
paz, él es el príncipe de paz, Isaías más él herido fue por nuestras
rebeliones molido por nuestros pecados y aquí está describiendo
todo el ambiente de guerra y de conflicto con Dios y dice el
castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros
curados todos nosotros nos descarriamos como ovejas reclamando derecho
para nosotros hacer lo que nos da la gana haciendo cualquier
cosa menos la voluntad de Dios dice cada cual se apartó por
su camino, mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. El castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Hermanos, paz
con Dios. Es maravilloso lo que Dios hizo.
Uno puede pensar en algún presidente o en algún rey que indulte o
dé perdón a un traidor, y lo perdona pero después pues no
lo quiere tener el hecho de que lo perdone no es que lo vuelva
a tener cerca lo va a tener siempre lejos de él pero qué maravilloso
es que él es nuestra paz y él no es que simplemente nos dio
un indulto sino él nos trajo a su familia nos trajo nos trasladó
del reino de las tinieblas al reino de su amado Hijo. Nos hizo
coherederos con Cristo. Somos su familia. El Señor Jesucristo
no se avergüenza de llamarnos hermanos. Él nos ganó para sí
y es una bendita y gloriosa posesión que el justificado por la fe
en el Señor Jesucristo tiene y es estar en paz con Dios. El creyente puede cantar y decir,
estoy bien con mi Dios. Y podemos dormir sabiendo que
pues algún día algo va a hacer que nuestra vida aquí se termine.
Pero estamos bien con nuestro Dios. Es una bendita posesión
de aquel que ha sido justificado solo por la fe, solo por Jesucristo. Es su bendita posesión el poder
saber que va a ocurrir lo que la Escritura dice, está establecido
que los hombres mueran una sola vez y después de esto, juicio,
pero él sabe que él está en paz con Dios, sabe que él ha sido
atraído hacia Dios con lazos de amor, sabe que por la obra
del Señor Jesucristo, pues, él tiene vida eterna, y la ira de
Dios ya no está más sobre él, Esa ira ha sido descargada en
el Señor Jesucristo. Cristo ha ocupado el lugar de
Aquel que ha sido justificado, de Aquel que Dios le ha mostrado
la necesidad de ser declarado justo, y Dios le ha mostrado
que Él es incapaz es incapaz de presentarse como justo por
sí mismo. Y aquel único que es capaz es
el Señor Jesucristo. Y eso es una posesión gloriosa
de los justificados. La segunda cosa que nos presenta
la Escritura aquí como una posesión gloriosa es, dice, por quien
también tenemos entrada por la fe a esta gracia. por quien también
tenemos entrada por la fe a esta gracia, dice, en la cual estamos
firmes. Y la posesión gloriosa de los
justificados es la entrada y la permanencia a la gracia. La entrada
y la permanencia a la gracia. Algunos estudiantes que presentaban
examen de admisión a las facultades y solían decir una frase, dice,
lo importante no es entrar, lo importante es permanecer. Porque
sabían que implicaba, pues, una vez entrando, implicaba un supremo
esfuerzo el poder mantener y terminar. Y no obstante, hay algo que no
tenemos que perder de vista, hermanos, es por la gracia de
Dios, es por la justificación, por la fe, que entramos a la
gracia. Pero es por esa misma justificación,
por la fe que permanecemos en la gracia. Y toda nuestra vida
tiene que ser por la gracia de Dios. Y cuando pensamos en lo
glorioso de esta posesión que nos ha sido dada por la justificación,
por haber sido justificados por medio de nuestro Señor Jesucristo,
Tenemos que recordar cómo era en el antiguo pacto. nosotros estaríamos demasiado
lejos los judíos podían estar un poco más cerca y después había
un lugar donde podían entrar los sacerdotes pero al trono
de la gracia solamente podía entrar el sumo sacerdote y no
sin antes haber ofrecido sangre y a pesar de que él podía entrar
no tenemos que olvidar que él tenía que llevar unas campanitas
que indicaban que él estaba vivo y que además tenía una cuerda
porque él estaba ya adentro pero él podía ser fulminado en ese
lugar y entonces había que sacarlo a través de una cuerda. Pero
hermanos, qué gloriosa posesión, el poder escuchar cuando dice,
me mostrarás la senda de la vida, en tu presencia hay plenitud
de gozo, delicias a tu diestra para siempre, y la senda de la
vida es el Señor Jesucristo. Cuando empieza el versículo dos
dice, por quien también tenemos, y está haciendo referencia al
Señor Jesucristo otra vez, no perdamos de vista las veces que
está haciendo énfasis, es en el Señor Jesucristo, es por medio
del Señor Jesucristo, es por el Señor Jesucristo, Es por él
que tenemos entrada a esta gracia, y no sólo entrada, sino una permanencia
firme en la gracia. Somos salvos por la gracia, y
perseveramos por la misma gracia, porque Dios es un Dios de gracia.
Y algo que no tenemos que perder de vista es, hermanos, la gracia
no es algo aparte de Dios, es el mismo carácter de Dios. Dios
es un Dios de gracia. Y Hebreos 4, 14, el 16, hablando
acerca de de esta misma realidad que está
mencionando el apóstol Pablo. Dice, por tanto, dice, tenían
un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos. Jesús, el hijo de
Dios, retengamos nuestra profesión, porque no tenemos un sumo sacerdote
que no pueda comparecerse de nuestras debilidades, sino uno
que fue fue tentado en todos según nuestra semejanza, pero
sin pecado. acerquémonos pues confiadamente
al trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro acerquémonos pues confiadamente hermanos qué
bendición de poder entrar al trono de la gracia que podamos
recordar esta es una posesión que no cualquier persona tiene
Es una posesión gloriosa que fue ganada por el Señor Jesucristo. Dice en el Salmo 16, me mostrarás
la senda de la vida. Y la senda de la vida es el Señor
Jesucristo. Nadie puede ir al Padre si no
es por el Señor Jesucristo. Hermanos, allí se halla la gracia
suficiente para enfrentar cualquier situación que nosotros podamos
tener en esta vida. Hay ocasiones en que nosotros
podemos sentir que Dios está lejos. Pero hermano, eso es solamente
algo que usted siente. Pero esa no es la realidad. El
único que experimentó esa realidad fue el Señor Jesucristo por causa
de nuestros pecados. Dios cumple sus promesas, y Dios
nos ha abierto el acceso, el Señor Jesucristo, por el Señor
Jesucristo podemos entrar a esta gracia, y podemos permanecer
firmemente en esta gracia, y que el hecho de recordar eso, el
hecho de saber que hemos sido justificados, nos haga vivir
constantemente en este beneficio, en esta posesión, el poder venir,
hay un himno que dice, está el hombre desprovisto de paz, gozo,
y santo amor, es porque no llevamos todo a Dios en oración, y que
eso nos haga recordar, hermano, la oración es, a veces decimos
que orar no cuesta nada, bueno, orar costó la sangre del Señor
Jesucristo. Es porque Cristo murió en la
cruz, es por los méritos del Señor Jesucristo que nosotros
oramos, y hacer uso de eso que él ganó para nosotros, el que
podemos entrar y permanecer en la gracia de Dios. Después, Hebreos, capítulo cinco,
16 15 al 19 dice habiendo esperado
con paciencia alcanzó la promesa porque los hombres ciertamente
juran por uno mayor que ellos y para ellos el fin de toda controversia
es el juramento para confirmación por lo cual queriendo dios mostrar
más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad
de su consejo interpuso juramento para que por dos cosas inmutables,
en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo
consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza
puesta delante de nosotros, la cual tenemos como segura y firme
ancla del alma y que penetra hasta dentro, hasta dentro del
velo. Versículo veinte, donde Jesús
entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre,
según el orden de Melquisedec. Hermanos, Ya no necesitamos de
un sumo sacerdote humano con sangre y repitiendo eso cada
año. Cristo ha entrado y nos ha abierto
el acceso. Podemos venir al trono de la
gracia y eso es una posesión que pertenece al pueblo que ha
sido justificado. La tercera cosa que el justificado
por la gracia de Dios, por la fe en el Señor Jesucristo, posee,
es la esperanza de la gloria de Dios. La esperanza de la gloria
de Dios. Dice nuestro pasaje dice después de hablar de la
firmeza en la gracia dice nos gloriamos en la esperanza de
la gloria de Dios y nos gloriamos en la esperanza de la gloria
de Dios recuerde que el Señor nos creó
a su imagen para reflejar su gloria y Pablo ya dijo por cuanto
todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios y recuerde
que Pablo también en otro lugar de la escritura en Efesios dice
que antes estábamos sin esperanza y sin Dios en el mundo y después
de que Adán y Eva pecaron escucharon la voz de Dios que paseaba por
el huerto y Adán y su mujer hicieron algo no podían soportar la gloria
de Dios y se escondieron. En Isaías y en muchos otros pasajes
de la Escritura dice cómo la gente va a decir, cubrirnos de
la gloria de Dios y del Cordero. La gente va a decir a los montes,
caed sobre nosotros. Pero hermanos, la esperanza,
nos gloriamos, fuimos destituidos de la gloria de Dios, pero justificados
por la fe. Ahora, no solo tenemos paz para
con Dios, no solo tenemos entrada y permanencia en la gracia, sino
tenemos una esperanza, y esa esperanza es la gloria, la gloria
de Dios. La gloria de Dios, hermanos,
esa gloria que es, me me sorprende el pasaje que dice que Cristo
fue resucitado por la gloria de Dios. Y eso habla de una gloria
que es inmensa, que es infinita, que es poderosa. La gloria de
Dios es interesante que hoy nosotros necesitamos símbolos que nos
hablan de la gloria de Dios. La Biblia dice que los cielos
cuentan la gloria de Dios. Sin embargo, en el futuro, en
el estado eterno, dice la Biblia, uno de los elementos que hoy
nos recuerda la gloria de Dios es el sol. Pero en el futuro,
en el estado eterno, no va a haber sol, porque Dios y el Cordero
son suficientes. No va a haber luna. Y esa es
nuestra esperanza, la esperanza de la gloria de Dios. en contraste con aquellos que
el pecado hace pedir a los montes que nos cubran de la gloria de
Dios, en contraste es el anhelo del corazón del creyente. El
creyente sabe que su esperanza es ver al Señor Jesucristo. En primera de Juan capítulo tres,
versículo doce, el apóstol Juan dice, amados, dice, ahora somos
hijos de Dios. Versículos antes, él dice que
Vamos a buscar el pasaje 1° de Juan. El capítulo dos, versículo veintiocho,
dice, y ahora, hijitos, permanecete en él, y damos gracias a Dios
porque por él podemos permanecer, tenemos permanencia. Dice, para
que cuando se manifieste tengamos confianza para que en su venida
no nos alejemos de él avergonzados. La gloria de Dios. Después capítulo
tres, versículo dos, dice, amados, ahora somos hijos de Dios, y
aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que
cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos
tal como él es. Hermanos, cuando veamos su gloria,
vamos a ser transformados, y ser como él es. Mateo trece cuarenta
y dos cuarenta y tres, El Señor Jesús dice, habla ahí del contraste, dice,
el mismo contraste que habla Cuam, dice el Señor Jesús. desde el versículo cuarenta y
uno dice enviará el hijo del hombre a sus ángeles y recogerán
de su reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen
iniquidad y los echará en el horno de fuego allí será el lloro
y el crujir de dientes entonces los justos resplandecerán como
el sol en el reino de su padre el que tiene oídos para oír oiga
hermanos la esperanza de la gloria de dios la esperanza de la gloria
de dios que bendiciones saber que somos un pueblo con esperanza,
un pueblo que ha entendido que es en la gloria de Dios, que
es el sumo bien, un pueblo que Dios nos ha hecho probar que
en verdad Él es bueno. Dice la Biblia, el Señor es jehová
es bueno para siempre su misericordia dice la escritura también desead
como niños recién nacidos la derecha espiritual no adulterada
para que por ella crezcáis para salvación si es que has gustado
que el señor es que el señor es bueno y en verdad por la gracia
de dios hemos entendido que es bueno entender que todo en esta
vida no se trata de nosotros, se trata de la gloria de Dios,
se trata de la fama del honor de Dios, de eso se trata esta
vida, se trata de vivir mostrando su carácter y lo podemos hacer
por el poder del Espíritu Santo que nos ha sido dado. porque
él está obrando en nosotros y nos regocijamos y sabemos, Dios nos
ha hecho entender que entre más glorificamos a Dios, más gozo
podemos experimentar, que el gozo está en la presencia de
Dios, y que entre más confiamos en Dios, más le glorificamos,
entre más gozamos de Dios, más le glorificamos. Cuando nosotros
podemos hallar el gozo en Dios es cuando nosotros podemos amar
a nuestro prójimo, cuando nosotros Encontramos que todo lo que nosotros
necesitamos está en Dios, que Él es nuestra justificación,
Él es nuestra santificación, Él es nuestra redención, Él es
nuestra sabiduría, Él es nuestro gozo, Él es nuestra esperanza.
Cuando lo vemos a Él como el sumo bien, entonces, entonces... Dios es glorificado, y nuestra
esperanza es verle un día. Nuestra esperanza es no recuperar
lo que Adán perdió, sino lo que él tiene para nosotros es mucho
más que lo que Adán perdió. Adán podía pecar o no pecar.
Sin Cristo sólo podemos pecar. Pero en Cristo, Él nos va a llevar
a no poder pecar, a poder vivir semejante a Él. Y vivir semejante
a Él es deleitarse en hacer la voluntad de su Padre. El Señor
Jesús vino y su propósito fue glorificar al padre, y él lo
hizo siempre. Él le dijo, te he glorificado,
gloríficame con aquella gloria que tuve al lado tuyo. Hermanos,
qué dicha de poder vivir en verdad para lo que él nos nos creó,
vivir para su gloria, y vivimos para su gloria cuando recordamos
constantemente que él es el sumo bien, cuando recordamos que él
es el único digno de admiración, cuando nosotros miramos cómo
se nos muestra la gloria de Dios en el apocalipsis. y la multitud
que está delante del trono y que está poniendo sus coronas delante
del trono y exaltando y proclamando y hablando con admiración de
quién es Dios, el Dios todopoderoso, glorioso, el que es digno de
recibir toda la gloria, la honra, y el honor. Ahora, la cuarta
cosa es la gloriosa posesión de los justificados es poder
gloriarse en las tribulaciones, poder gloriarse en las tribulaciones. nos podemos gloriar en las tribulaciones
porque el sufrimiento del Señor Jesucristo
da sentido a nuestro sufrimiento. Hermanos, muchas veces tendemos
nosotros a tratar de que las tribulaciones pasen lo más pronto
posible. Es nuestra tendencia. Queremos
vivir feliz y relajado. Dios tiene un propósito, pero
una posesión gloriosa que nosotros tenemos es que podemos gloriarnos
en las tribulaciones. El versículo dice que no solo nos gloriamos en
la esperanza de la gloria de Dios, hay un I allá, dice Y no sólo esto, o sea, no sólo
la esperanza en la gloria de Dios, y no sólo esto, sino que
también nos gloriamos en las tribulaciones. También nos gloriamos. Nos gloriamos en la esperanza
de la gloria de Dios, y nos gloriamos en las tribulaciones. El hecho
de que tenemos esperanza en la gloria de Dios nos lleva a gloriarnos. Y quisiera comentar algo acerca
de esto, porque gloriarnos puede ser algo que se usa en un término,
en un sentido negativo. Pero es interesante que cuando
nos gloriamos porque hemos sido justificados sólo por la fe,
sólo por el Señor Jesucristo, Entonces, yo estoy hablando de
que en mí no hay mérito. Yo tengo esperanza, y esa esperanza
no se debe. Yo, si yo me glorío y estoy seguro
y puedo salir y decir, ¿y saben qué? Yo tengo esperanza de la
gloria de Dios. Y no importa qué es lo que me
esté sucediendo, yo tengo esperanza en la gloria de Dios. Y algo
que es maravilloso es cuando toda mi confianza, toda mi fe
en que tengo esa esperanza es por lo que Cristo hizo, es por
la persona del Señor Jesucristo. Eso es algo adecuado. La palabra
lleva la indicación de jactarse y también de gozarse. Y nos gozamos,
vivir con gozo porque somos un pueblo con esperanza. Pero vivir
con gozo y también jactarnos en las tribulaciones. Dice, y
no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones.
¿Por qué nos gloriamos en las tribulaciones? No porque somos
masoquistas, no porque hayamos placer en sufrir, sino porque
el sufrimiento del Señor Jesucristo le da sentido a nuestro sufrimiento. ¿Por qué? Porque sabemos, dice,
sabiendo que la tribulación produce paciencia. Y la otra traducción
que leí hace un rato dice, sabiendo que la tribulación produce paciencia
y la paciencia carácter probado y el carácter probado esperanza
hermanos no sólo el pueblo de dios tiene tribulaciones en esta
tierra si usted va a un hospital y se pone a checar cuánta gente
es del pueblo de dios allí pues pues están por igual va a haber
gente que es del pueblo de dios y gente que no es del pueblo
de dios a gente que es del pueblo de dios le da cáncer y a gente
que no es del pueblo de dios también le da cáncer en la guerra
mueren creyentes mueren gente que no es creyente que no ha
sido justificada sin embargo damos gracias a dios porque sabemos
sabemos que nuestro sufrimiento tiene sentido por la obra del
señor jesucristo y sabemos que dios deliberadamente Nos dice
Primera de Pedro que si es necesario tengamos que ser afligidos. Y
cuando Dios ve que es necesario, Dios deliberadamente trae la
aflicción a nuestras vidas. Una ocasión escuché a una persona
que estaba explicando y decía que el siervo de Job estaba equivocado
cuando dijo, fuego de Dios cayó del cielo. Y decía él que estaba
equivocado porque no era fuego de Dios, era fuego del diablo.
La verdad es que es una tragedia pensar de esa manera, pero en
verdad el diablo no tiene nada. aún el diablo es diablo de Dios,
y en verdad Job podía ver a Dios como la causa primaria de sus
sufrimientos. Y Dios tiene un propósito en
el sufrimiento de aquellos que son justificados y podemos gloriarnos
en la aflicción, no por la aflicción en sí mismo, sino por lo que
Dios está haciendo. Si usted se da cuenta, vamos
a regresar de donde venimos. Dice que el carácter probado
o la prueba produce esperanza y hermanos y es que nosotros
somos muy dados a poner y a buscar esperanza en tantas cosas que
no en dios que no en la gloria de dios y el único lugar donde
buscar esperanza debe ser en la gloria de dios y dios está
obrando para que nosotros podamos mirar cuántas veces estamos poniendo
nuestra esperanza, no en las cosas eternas, sino en las temporales. ¿Cuántas veces estamos poniendo
nuestra confianza, no en las cosas de arriba donde está Cristo
sentado a la diestra de Dios? ¿Y cuántas veces estamos buscando
en lugares totalmente equivocados, pero Dios está obrando para hacernos
bien? Recuerde que en el capítulo ocho,
versículo veintiocho al veintinueve, Habla Pablo acerca de esto cuando
dice, y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les
ayudan a bien, esto es, a los que conforman su propósito son
llamados. Y regresa a la esperanza, la esperanza de la gloria de
Dios, dice, porque a los que antes conoció también nos predestinó
para que fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo. Y es
cuando él nos revele plenamente, no como a través de un espejo,
cuando podamos mirar cara a cara, es en ese momento que vamos a
ser transformados a su imagen. Y hermanos, en medio de la aflicción
poder recordar las verdades de la Escritura que dicen que cuando
se ponga como en una báscula nuestras aflicciones del tiempo
presente comparados con el peso de gloria pues las aflicciones
van a volar porque no no pueden soportar el eterno peso de gloria
que nosotros se han de manifestar hermanos esperanza eso es por
el evangelio por el evangelio podemos nosotros vivir y decir
como el apóstol pablo que dice en segunda de corintios 6 9 al
10 dice como desconocidos, pero bien
conocidos, como moribundos, más sea aquí, vivimos, como castigados,
más no muertos, como entristecidos, más siempre gozosos, como pobres,
más enriqueciendo a muchos, como no teniendo nada, más poseyéndolo
todo. Hermanos, esta es la realidad
del creyente, podemos pasar tiempos de aflicción, pero podemos estar
siempre gozosos al final el gozo no significa el sufrimiento no
puede quitarnos el gozo y el gozo es el hecho de que tenemos
entrada a la gracia y permanencia en la gracia, al trono de la
gracia, a la presencia misma de Dios, que el Señor Jesucristo
nos ha abierto ese camino. Hermanos, que Dios nos lleve
a hallar deleite en el Señor. Las cosas pueden ponerse terribles
y es probable que se pongan cada vez más terribles y se están
poniendo, de hecho, terribles. es apropiado que nosotros oremos
por las autoridades y por los que están en eminencia, pero
nuestra esperanza no está en las próximas elecciones políticas.
Nuestra esperanza no está en ningún cambio social o político.
Nuestra esperanza está en el hecho de que nosotros tenemos
esperanza de la gloria de Dios, en el hecho de que sufrimos,
pero Dios está obrando en nuestro sufrimiento para llevarnos a
mirar lo que en verdad es valioso. para que nosotros podamos mirar
que no hay lugar donde tener seguridad aquí, sea que sea económica,
sea que sea la que sea, el bienestar del país o condiciones de trabajo,
todo eso puede cambiar de un momento a otro, pero nosotros,
Dios está obrando para hacernos recordar que nuestra confianza,
el único lugar seguro, la única persona digna de confianza es
Dios. Y nos recuerda también que al
final nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo
Jesús. Dice cuando termina el apóstol
Pablo aquí, dice Y la esperanza no avergüenza, porque el amor
de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo que nos fue dado. Y él nos dice más adelante, que
lo vamos a estudiar, dice, sabemos que nada nos puede separar del
amor de Dios que es en Cristo Jesús. Esas tribulaciones nos
podemos gloriar en ellas, porque ni la muerte, ni la vida, ni
lo alto, ni lo profundo, ni lo presente, ni lo porvenir, ni
ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios
que ha sido derramado en nuestros corazones, el amor de Dios que
es en Cristo Jesús. Y hermanos, el énfasis del apóstol
Pablo en todo esto, todo esto es en Cristo Jesús, por medio
de Cristo Jesús, por la obra de Cristo Jesús, y se obtiene
por medio de la fe, y es la bendición de saber que legalmente somos
justos delante de Dios, porque Cristo nos ha vestido de su justicia,
porque Él ha cubierto nuestro pecado, porque su sangre nos
ha limpiado de todo pecado. y qué qué importante que es asegurarnos
quizá no sabías que estabas en guerra con Dios o piensas que
tú no estás en guerra con Dios pero qué importante asegurarte
de que por la fe en la obra del Señor Jesucristo esa guerra puede
llegar a término puedes venir rendido y caer rendido delante
del Señor clamando por perdón clamando por limpieza de la sangre
de Cristo clamando para que esa paz que el Señor Jesucristo ganó
sea otorgada para ti y que no solamente sea pagada tu deuda.
Qué maravilloso es lo que el Señor nos ha dado en el Señor
Jesucristo. Si tuviéramos una gran deuda
y alguien la pagara por nosotros, no es eso lo que hizo el Señor
Jesucristo. Porque una vez pagada su deuda, usted estaría en ceros. Pero el Señor nos hizo millonarios.
Él pagó la deuda y nos sentó, nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales. Y todo es por nuestro Señor Jesucristo. por medio de él, por él, por
su obra, por su justicia, él es quien ha ganado todo esto,
y es una posesión que clamemos al Señor para que nos ayude a
hacer uso de ella cada día, a poder venir en oración al Señor cada
día, a presentar nuestras luchas, nuestras cargas, a poder entrar
y descargar en él, a poder venir a él y clamar por oportuno socorro. No estamos condenados a vivir
por el pecado, porque podemos hallar oportuno socorro, porque
no nos ha sobrevenido tentación que no sea humana, pero fiel
es Dios que no va a dejar que seamos tentados más de lo que
podemos resistir. Y todo, repito, es por medio
del Señor Jesucristo y por la fe en su obra. Vamos a orar.
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