apóstol Pablo a los romanos capítulo
cuatro dice la palabra de Dios así que
pues diremos que halló Abraham nuestro padre según la carne
Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse,
pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura?
Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Pero al
que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda. Mas el que no obra, sino cree
en aquel que justifica el impío, su fe le es contada por justicia. Como también David habla de la
bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
diciendo, bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas
y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien
el Señor no inculpa de pecado. ¿Es pues esta bienaventuranza
solamente para los de la circuncisión o también para los de la incircuncisión?
porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia,
¿cómo pues le fue contada, estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en
la incircuncisión. Y recibió la circuncisión como
señal, como sello de la justicia de la fe, que tuvo estando aún
incircunciso, para que fuese padre de todos los creyentes
no circuncidados. a fin de que también a ellos
la fe les sea contada por justicia. Y padre de la circuncisión, para
los que no solamente son de la circuncisión, sino que también
siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes
de ser circuncidado. porque no por la ley fue dada
a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero
del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son
de la ley son los herederos, vana resulta la fe y anulada
la promesa, pues la ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco
hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que
sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda
su descendencia, no solamente para la que es de la ley, sino
también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre
de todos nosotros. Como está escrito, te he puesto
por padre de muchas gentes, delante de Dios a quien creyó, el cual
da vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si
fuesen. Él creyó en esperanza contra esperanza para llegar
a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había
dicho. Así será tu descendencia. y no se debilitó en la fe al
considerar su cuerpo que estaba ya como muerto, siendo de casi
100 años, con la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco
dudó por incredulidad de la promesa de Dios, sino que se fortaleció
en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también
poderoso para hacer todo lo que había prometido, por lo cual
también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente
con respecto a Él se escribió que le fue contada, sino también
con respecto a nosotros, a quienes ha de ser contada, esto es, a
los que creemos, en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor
nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones y
resucitado para nuestra justificación. Vamos a meditar los versículos
del diecisiete hasta el versículo veinticinco. Y nuestro tema esta
tarde es el Dios a quien creyó Abraham. El Dios a quien creyó
Abraham. dice en el versículo diecisiete
después de que cierra paréntesis el apóstol Pablo dice delante
de Dios a quien creyó delante de Dios a quien creyó y está
hablando de Abraham viene hablando de él desde el versículo dieciséis
dice Abraham el cual es padre de todos nosotros y dice entre
paréntesis como está escrito te he puesto por padre de muchas
gentes delante de Dios a quien creyó el Dios a quien creyó Abraham No existe sino sólo un Dios,
el único Dios vivo y verdadero, el único Dios que se ha revelado
en su creación y se ha revelado en su palabra. Hoy en día está
de moda que la gente dice, llámale Dios, llámale como quieras, lo
importante es que creas. No es así. No es que hay muchos
dioses y todos pueden creer en el Dios que quieran. Existe un
solo Dios, el único Dios vivo y verdadero, el único Dios que
creó los cielos y la tierra. La Escritura dice, nuestro Dios
está en los cielos, todo lo que quiso ha hecho. Él es el que
creó todo cuanto existe. Y no existe tal cosa como pensar
de que lo importante es creer en quien creas y llamarle como
le quieras llamar, porque el Dios verdadero se ha revelado,
como el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, como
el Dios de Israel, como el Dios fuerte y celoso, el Dios creador
y sustentador de todas las cosas. Ese es el Dios a quien creyó
Abraham. Otro asunto importante es, no
es la cuestión de creer en Dios. La Escritura misma se encarga
de decirnos. Es necesario creer en Dios, por
supuesto, y es una necesidad no creer en Dios. Es interesante
que la Escritura no dice que hay ateos. La Escritura dice,
dice el necio en su corazón, no hay Dios. Ante la evidencia
contundente, por supuesto que es una necesidad no creer en
Dios. Dios es, y la Biblia empieza
no discutiendo acerca de la existencia de Dios, sino dando por un hecho
que Dios es. Dice, Dios en el principio creó
los cielos y la tierra. También nos dice en el Evangelio
de Juan, cuando empieza a escribir el apóstolo Juan, él dice, en
el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo
era Dios. Todas las cosas por él fueron
hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él
estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. En el
principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo
era Dios. Hablando de Dios, el Hijo. Dios el Padre, Dios el Hijo,
Dios el Espíritu Santo, es el Dios a quien creyó Abraham. Y
claro que es necesario y es necio no creer en Dios, pero la Biblia
dice con claridad crees que Dios es uno, pues haces bien en creer. Sería necio que no creyeras,
pero el diablo también cree, y no sólo cree, tiembla, tiene
temor de Dios. Pero la Biblia es clara cuando
va hablando, y por ejemplo aquí dice claramente a quién creyó. Una cosa es creer en Dios, pero
creerle a Dios, y es necesario creerle a Dios. En otras palabras,
es necesario depositar plena confianza en Dios. ¿Y qué es
lo que hizo Abraham? Abraham depositó por la misma
obra de Dios, Dios llamó a Abraham, Dios lo había elegido desde antes
de la fundación del mundo en el Señor Jesucristo. Y Dios a
su tiempo lo llamó y Abraham creyó a Dios. ¿Y quién es ese
Dios a quien creyó Abraham. Es interesante que el apóstol
Pablo va a dejar muy claro que el asunto aquí no es la exaltación
de Abraham, sino el punto es, si bien habla de asuntos de responsabilidad
con las cuales Abraham respondió a Dios, y que son asuntos con
los cuales el creyente debe responder a Dios, pero el punto que va
a ser exaltado El punto que va a ser puesto en relieve, como
debe de ser, es el Dios a quien creyó Abraham. Es allí donde
tenemos que poner toda nuestra admiración. Y cuando nosotros
miramos la vida de Abraham, tenemos que responder en adoración, no
a Abraham, sino al Dios a quien Abraham creyó. Lo primero que
nos enseña el pasaje dice, delante de Dios a quien creyó, el cual
da vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si
fuesen, el cual da vida a los muertos y llama a las cosas que
no son como si fuesen. El Dios a quien creyó Abraham
es un Dios que se reveló a Abraham y Pablo no está usando las mismas
palabras con las que Dios se reveló a Abraham, pero está implícito
lo que Pablo está diciendo. En Génesis capítulo diecisiete,
versículo uno, Dios había venido revelándose varias veces a Abraham
y hablando varias veces a Abraham, y en Génesis diecisiete, versículo
uno, dice, era Abraham de edad de
99 años, cuando le apareció Jehová y le dijo, yo soy el Dios todopoderoso,
anda delante de mí y sé perfecto. El Dios a quien creyó Abraham
es el único Dios vivo y verdadero que es todopoderoso. Y él le
dice, yo soy el Dios todopoderoso. Y por supuesto, por eso Pablo
está diciendo que ese Dios Todopoderoso es el que da vida a los muertos.
Sólo Dios Todopoderoso es aquel que puede dar vida a los muertos. Dios Todopoderoso. Dice ahí en
el versículo 17, dice, el cual da vida a los muertos. Y el Dios
Todopoderoso es el único que da vida a los muertos. lo podemos
ver desde la creación Dios tomó del polvo de la tierra y creó
al hombre del polvo de la tierra y pues ahí estaba un hombre de
polvo de la tierra pero estaba muerto Y Dios sopló en su nariz
aliento de vida y fue alma viviente. Y el hombre vivió. Y después
de allí, pues, Dios es el que da vida a toda persona en el
sentido físico, pero Dios, Dios es el que da vida también en
el sentido espiritual. Y es un atributo que comparte
el Padre, también el Hijo. En el Evangelio de Juan dice,
como el Padre da vida a quien quiere, así el Hijo da vida a
quien quiere. Y va a llegar el tiempo, dice,
cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oyeren
su voz vivirán. Y, hermanos, Dios es el que da
vida a los muertos. Él es Dios Todopoderoso. El Dios
vivo y verdadero es Dios todopoderoso. Él es aquel que no sólo promete. Nosotros solemos hacer promesas
y no siempre podemos cumplir todo lo que prometemos. Nosotros
pues hacemos y cumplimos lo que podemos. Pero Dios es todopoderoso
y su poder se manifiesta en el hecho de que Él da vida a los
muertos. dice cuando termina el el pasaje
dice versículo veinticuatro dice sino también con respecto a nosotros
a quienes ha de ser tomada esto es a los que creemos en el que
levantó de los muertos a Jesús Señor nuestro y él dio vida al
Señor Jesús cuando estaba muerto porque él ofreció su vida en
favor de su pueblo y es un atributo que él comparte con el Padre,
porque Dios lo levantó, el Padre lo levantó de los muertos, pero
la Biblia dice, Jesús dijo, yo tengo poder para poner mi vida
y tengo poder para volverla a tomar, este mandamiento recibí de mi
Padre. Nadie me quita mi vida, yo de mí mismo la pongo. Cristo
no murió en la cruz porque no podía defenderse de los romanos.
Cristo murió en la cruz porque había decidido hacer la voluntad
de su Padre. Y él era el sacrificio, era el
cordero que estaba destinado desde antes de la fundación del
mundo. No olvide, él es el Dios Todopoderoso. Pedro intentó defender
al Dios Todopoderoso con su espada, y el Señor le dijo, guarda tu
espada. No hace falta tu espada. No crees
que puedo pedir una legión de ángeles, pero entonces, ¿cómo
se cumpliría la Escritura? No es por falta de poder que
el Señor Jesús fue a la cruz. Él dice, nadie me quita mi vida,
yo de mí mismo la pongo. Él es todopoderoso. Y el Padre
le levantó de entre los muertos, pero Él mismo había recibido
el mandamiento de poner su vida y de volverla a tomar. Él es
Dios. Ese es el Dios en quien creyó
Abraham, el Dios todopoderoso. Y no solo es el Dios que da vida
a los muertos, sino es aquel que llama a las cosas que no
son como si fuesen. Él llama a las cosas que no son
como si fuesen. Hermanos, Dios es muy distinto
que nosotros. Nosotros estamos sujetos al tiempo.
Pero Dios está por encima del tiempo, y para Él las cosas son. Él dijo, yo soy el que soy, porque
Él es siempre presente. Y nuestras cabezas tan pequeñas,
es muy difícil poder comprender la eternidad, porque nosotros
estamos creados en el marco del tiempo. Pero Dios llama las cosas
que no son como si fuesen. Y le dice, Abraham, te he puesto
como padre de muchedumbre. Y ya era un hecho. Estaba hecho,
aunque él no tenía, en el mundo temporal de los hombres, pues
él no tenía ni siquiera un hijo. Pero ya estaba hecho. Dios lo
dijo. Hay algo que es maravilloso y
es que nos escogió en Cristo desde antes de la fundación del
mundo, y ya estaba hecho. Él puede llamar a eso tal y como
es, y Él le llamó a Él Padre de Muchedumbres. De hecho, Dios
le cambió el nombre. Su nombre era Abraham, y le llamó
Abraham porque significa Padre de Muchedumbres, y Dios lo hizo
porque ya estaba hecho. Él, el Dios Todopoderoso, llama
a las cosas que no son como si fuesen, porque para Él ya son. Él está fuera del marco temporal,
me emociona cuando pienso en Apocalipsis dice que hablando
justamente de Abraham que iba a ser padre de muchedumbre y
esa muchedumbre un día el apóstol Juan la vio y dice que delante
del trono del cordero había una multitud que nadie podía contar
y era de todo el linaje lengua pueblo y nación hermano qué maravilloso
es pensar que Juan nos vio ya estaba hecho y nosotros ni siquiera
habíamos nacido Dios Todopoderoso llama las cosas que no son como
si fuesen. Él había destinado a Cristo como
un cordero que iba a ser manifestado. Nada es casual en el plan de
Dios. Siempre es bueno recordar, Dios Todopoderoso no tiene plan
A, plan B y plan C. Nosotros hacemos plan A, plan
B, plan C y a veces fallan hasta el D y todos los planes. Pero
Dios tiene plan A y su plan se cumple y nadie lo puede estorbar.
El hombre opera de acuerdo a su naturaleza pecaminosa en oposición
a ese plan, pero lo único que logra hacer es avanzar el plan
de Dios. Recuerde, por ejemplo, cómo Él
llama a las cosas que no son como si fuesen. Y recuerden su
maldad los hermanos de José, pues tomaron a José y lo vendieron
e hicieron todo en oposición al plan de Dios, pero lo que
no sabían es que lo que estaban haciendo ellos era avanzar el
plan de Dios. Los hombres, en el tiempo que
el Señor Jesús vino a la tierra, en oposición aparente al plan
de Dios, pues crucificaron al Señor Jesucristo. ¿Pero qué hicieron? Se cumplió lo que ya estaba escrito. Lo único que el hombre hace actuando
en su necedad y aparentemente en su oposición, pues es avanzar
el plan de Dios. Dios puede llamar a las cosas
que no son como si fuesen. Ya está hecho. Tal vez no lo
podamos entender. No nos preocupemos, hermano.
La Biblia le enseña. Es así. Lo creemos por fe. Y
ese es el Dios a quien creyó Abraham. El Dios a quien creyó
Abraham es aquel en quien se puede creer con esperanza. El
Dios a quien creyó Abraham es aquel en quien se puede creer
con esperanza, aunque no haya ninguna razón humana para tener
esperanza. Eso es lo que Pablo está diciendo.
Dice, dice, él creyó en esperanza contra esperanza para llegar
a ser padre de muchedumbre de gentes conforme a lo que se le
había dicho así será tu descendencia hermanos una una no había ni
una razón humana para tener esperanza por eso Pablo está diciendo dice
creyó en esperanza contra esperanza cuando Dios llamó a Abraham no
era un adolescente Cuando Dios llamó a Abraham, él era ya un
hombre mayor de edad. Era un hombre ya, podemos decir,
de la tercera edad. Y Dios le hace una promesa y
le dice, te voy a hacer padre de naciones, de mucha gente.
En varias ocasiones Dios le dice, un día le dice, si puedes contar
las estrellas del cielo, así va a ser tu descendencia. Si
puedes contar la arena que está en la orilla del mar, así va
a ser tu descendencia. Pero no había, humanamente hablando,
no había esperanza de que eso ocurriera, porque este hombre
pues era un anciano. Por si fuera poco, su esposa
era también una anciana. Y esa no era la cosa más extrema,
sino que aparte de ser una anciana, pues además era estéril. Y entonces, pues no había razón
humana para tener esperanza de que esa promesa se iba a cumplir,
pero Dios al que creyó Abraham es el Dios Todopoderoso. Es aquel
Dios en que podemos creer aunque no haya una razón humana. Podemos
tener esperanza en su promesa aunque no haya razón humanamente
hablando para tener esperanza. Y hermanos, eso es exactamente
lo que ocurre con el pecador. El pecador, en verdad, cuando
Dios le habla, él puede mirar, y él puede mirar que no hay humanamente
hablando esperanza. Porque el hombre, si hablamos
de cumplir la ley, pues somos estériles. No podemos dar un
fruto de cumplimiento de la ley. Si hablamos de qué nos hizo para
mostrar su carácter, somos un fracaso para mostrar su carácter.
Él nos creó para que estemos mostrando cómo es Él. Nosotros
deberíamos estar mostrando que Dios es lento para la ira. Yo
no sé usted, pero Dios soy iracundo. Dios nos creó para que estemos
mostrando que Él es Dios de paz. pero yo suelo ser algo pleitista. Dios nos creó para que pudiéramos
estar hablando y mostrando que Dios es veraz, y de pronto no
siempre hablamos verdad. Dios nos creó para mostrar que
Él es misericordioso, y a veces nos atrevemos a juzgar en nuestra
mente y pensar qué se merece alguna persona. Irmanos, esa
no es natural, no es algo humanamente posible que el hombre pueda llegar
a tener alguna esperanza de vida eterna. Si es en el hombre mismo,
pues no hay esperanza, porque el hombre no puede cumplir la
ley de Dios, no solo no puede, la Biblia dice, no puede y no
quiere, la mente carnal es enemiga de Dios, el hombre está en rebelión
contra Dios, y pues, humanamente hablando, somos una humanidad
sin esperanza, pero puedes creer en Dios que hace las cosas contra
toda, contra toda esperanza, porque la esperanza es dependiente
de lo que Dios hace, y no de lo que el hombre puede hacer, cuando el apóstol Pablo va a
mencionar las dos cosas que acabo de mencionar, uno, su cuerpo
que estaba ya como muerto, pues en realidad, él era un hombre,
dice, de hecho, Pablo dice esas palabras, dice, versículo diecinueve
dice, y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo que
estaba ya como muerto, siendo de casi cien años, o la esterilidad
de la matriz de Sara. Y recuerde, Sara se rió cuando
el Señor dijo que el siguiente año ella iba a dar a luz un bebé
y ella se rió. Y el Señor dijo, ¿por qué se
rió Sara? ¿Hay algo que sea difícil para mí? Y en verdad, no hay
nada que sea difícil para el Señor. El Señor es todopoderoso. Él todo lo puede. Y el Dios,
el Dios a quien creyó Abraham, es un dios que a quienes llama por su palabra
les continúa hablando pacientemente y revelándose. El dios a quien
creó Abraham es un dios que llama por su palabra. Dios llamó a
Abraham cuando estaba en Ur de los Caldeos y lo llamó para que
saliera de su tierra y de su parentela y que fuera a la tierra
que Dios le iba a mostrar y Dios, si uno va leyendo en Génesis,
va a uno a notar que Dios le llamó, no es que Abraham era
alguien distinto, sino Dios en su misericordia, Dios en su gracia,
llamó a un pecador idólatra, igual que los demás que estaban
en Ur de los caldeos. La Biblia nos menciona que Abraham
pues era un adorador de ídolos. Después de Adán, cuando caímos
en Adán, todos somos adoradores de ídolos. Sea que tengamos algunas
cosas hechas o no las tengamos, adoramos ídolos. Y bueno, Abraham
no era alguien diferente, pero Dios en su gracia y su misericordia
le llamó porque lo había elegido en Cristo desde antes de la fundación
del mundo. Y Dios le llama de manera paciente. Si usted va leyendo desde el
capítulo doce, usted se va a dar cuenta de que Dios lo llama,
viene saliendo y viene hasta su papá, después muere el papá,
y después él por fin sale y sigue caminando hasta llegar a, como
Dios le había dicho. Y Dios va hablando, y es importante,
Dios es paciente, pero llama, el Dios a quien querió hablar
es el que llama por su palabra. esta semana estaban unas personas
hablando y hermanos que Dios nos guarde de cosas la palabra de Dios es la palabra
de Dios y que Dios nos guarde de caer en cosas que pueden ser
como seres humanos quizás somos dados a la especulación y a las
cosas espectaculares y en verdad que hay cosas muy espectaculares
que no nos parece que lo sean Estaban hablando esta semana
en unas noticias y decían de un hombre que era fundador de
la iglesia satanista en Sudáfrica y que supuestamente él fue a
un lugar y una persona le habló del amor de Dios y lo abrazó
y dice que él vio al Señor Jesucristo y entonces porque él vio a Jesucristo
él creyó. Hermanos, La fe viene por el
oír y por oír la Palabra de Dios. Cuando hablamos de ver al Señor
Jesucristo, hablamos de verlo con ojos de fe. Y son ojos de
fe que nos son dados cuando se nos habla la Palabra de Dios.
No es, por más que nos parezca espectacular, es algo desviado
pensar que este hombre vio con sus ojos al Señor Jesucristo. Dios habla pacientemente y lo
hace por su palabra. Dios habló a Abraham y algo que
Dios hace, Dios, si usted va leyendo toda la historia, Dios
habla frecuentemente a Abraham y le habla y le recuerda la promesa. ¿Y por qué Dios estaba haciendo
eso? Dios seguía revelándose y mostrándose a Abraham En una ocasión, Dios le dijo,
le habló de la descendencia. Y él preguntó cómo iba a conocer
y cómo él iba a saber que Dios iba a cumplir. Y Dios se iba
mostrando, mostrando su carácter. Y Dios le dijo a Abraham que
trajera algunos animales y que los partiera por la mitad. Y
ahí estaba Abraham espantando para que los sopilotes no se
comieran los animales. Y de pronto, al caer la tarde,
Abraham estaba cansado. Y de pronto él se estaba durmiendo
y de pronto él vio una llama de fuego que cruzaba entre los
animales divididos. Y eso significaba algo. Lo vas a saber porque yo soy
un Dios que cumple su palabra. Es interesante que solo estaba
la llama de fuego que representaba al Dios a quien creyó Abraham.
Y normalmente los que hacían un pacto, un convenio, partían
los animales, debían pasar ambos juntos, porque lo que estaban
diciendo, así nos pase como estos animales, si no cumplo mi parte.
Y lo que Dios estaba diciendo, este pacto no depende de Abraham,
sino depende de mí. Es el Dios que dice algo y lo
cumple, y es poderoso. Dios va hablando y recordándole
su promesa. y Abraham le hacía preguntas
al Señor y por qué Dios estaba revelando y hablándole porque
la fe viene por el oír y por oír la palabra de Dios hasta
que Abraham llega a ser aquel que dice la Biblia creyó a Dios
y su fe le fue contada por justicia y porque Dios se revela así pacientemente
y sigue hablando constantemente aquellos que él ha llamado es
que Es que por eso Abraham se fortaleció en fe, dando gloria
a Dios. El mérito está en el Señor, que
lo había elegido y constantemente le estaba hablando. Y hermanos,
si Dios te ha llamado, Dios te sigue hablando. Y qué importante
que clamemos al Señor, que ponga en nuestro corazón deseo de seguirle
escuchando. El mérito está en la obra del
Señor, Es el Señor el iniciador de la obra. Él comenzó en nosotros
la buena obra. Él produce en nosotros el querer
como el hacer. Pero Él se pudo fortalecer en
fe dando gloria a Dios porque Dios estaba obrando, estaba obrando
y hay una responsabilidad humana. Si Dios nos ha llamado, hemos
de responder. Dice la Biblia en lo que requiere
diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu. Hermanos, si Dios
te ha llamado, Y Dios te sigue llamando, clama al Señor, que
respondas con diligencia a Su voz, de seguirle escuchando.
No hay manera de que nos fortalezcamos en fe, dando gloria a Dios, sino
es viendo cómo Dios hacía con Abraham, que Él le hablaba, Abraham
escuchaba. Dios hablaba, Abraham escuchaba
y Abraham obedecía. Y la fe fue creciendo. Dice Pablo
también, dice, se fortaleció en fe dando gloria a Dios. Y
hermanos, damos gloria a Dios cuando Jesús habló de la muerte
de Pedro dijo dando a entender con qué muerte le iba a glorificar
y cómo es que glorificamos a Dios en la vida o en la muerte y pues
glorificamos a Dios Pedro iba a glorificar a Dios porque iba
a mostrar que Dios es digno de confianza y que antes de negarle
antes de dudar de sus promesas es mejor morir Y eso trae gloria
a Dios. El apóstol Pablo también decía,
para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Y él estaba
dispuesto a morir por la causa de Cristo porque sabía que él
es digno de confianza. Esteban Se pudo ver en su rostro
como el rostro de un ángel. ¿Por qué? Porque se estaba haciendo
presente el hecho de que él estaba mostrando que Dios es digno de
confianza. Dios es digno de confianza y
cuando nosotros confiamos Nos fortalecemos en fe cuando damos
gloria a Dios, y entre más gloria damos a Dios, más es fortalecida
nuestra fe. Pero hermanos, eso no sucede
sin escuchar la palabra. Eso no sucede por estar esperando
ver cosas espectaculares, de tener visiones o sueños. Eso
sucede escuchando la voz de Dios. mirando y clamando al Señor para
que nos dé ojos de fe, para poder mirar quién es Dios en el pasaje
que yo estoy leyendo. ¿Qué está haciendo Dios en este
pasaje? ¿Qué aspecto de su carácter se está mostrando? Clamando a
Dios cuando las cosas son difíciles y preguntarle, Señor, ¿quién
eres en medio de esta circunstancia? ¿Qué es lo que haces y qué es
lo que dices? Cuando El calor de las circunstancias aprieta
nuestras vidas. ¿Qué hace Dios y qué dice Dios
cuando no hay salud física? ¿Qué hace y qué dice Dios cuando
yo estoy muy cansado? Y poder recordar y clamar al
Señor que nos recuerde sus promesas. Si estamos de pronto muy, muy
cansados, recuerda. Dice Jesús, venid a mí, los que
estáis trabajados y cargados, y yo les voy a hacer descansar.
Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y ahí haréis
descanso y paz para vuestras almas. Dice después, por ello
llegó al convencimiento pleno de que el Dios a quien creyó
era plenamente capaz de hacer todo lo que prometió. Dice en
el versículo 20, tampoco dudó por incredulidad de la promesa
de Dios, sino que se fortaleció en fe dando gloria a Dios, plenamente
convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que
había prometido. plenamente convencido de que
era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.
Hermanos, eso no quiere decir que en ningún momento hubo una
sombra de duda en cuanto... Él creyó verdaderamente la promesa
de Dios. Sus luchas de él fueron que a
veces él luchaba con el hecho de cómo Dios lo va a hacer. Y,
hermanos, él fue un hombre con pasiones como las nuestras. Dios
le dio el don de la fe. Dios hizo crecer su fe revelándose,
hablándole, porque por medio de la fe es por el oír y por
oír la palabra de Dios. Hay gente que cree que para poder
crecer en su fe tiene que ir a un lugar donde vea milagros.
Y, hermanos, milagros ocurren todo el tiempo, pero muchas veces
lo que queremos ver es cosas espectaculares. Y milagros ocurren,
milagros espectaculares, porque cuando Dios salva a un pecador,
eso es un milagro espectacular. Si Dios levantara a alguien de
enfermedad paralítico o resucitara un muerto, eso no es tan relevante. Al final se va a volver a morir.
Lázaro fue resucitado, pero él no siguió viviendo todavía. Él
al final volvió a morir. Pero cuando Dios da vida espiritual
a un muerto, eso es por los siglos de los siglos. Eso es que le
ha dado vida porque Él ya está en esa multitud que vio Juan,
que nadie puede contar de todo linaje, de toda lengua, de todo
pueblo y de toda nación. Y sí tuvo sus luchas como las
nuestras, por supuesto. Él cayó en ciertas prácticas
que culturalmente eran aceptadas, pensando en que de esa manera
se podía cumplir la promesa. Y bueno, lo que hizo, como nosotros
hacemos cuando nos desesperamos, dice una... Un escritor de una poesía dice,
días hay, dicen, que triste estoy porque no hay provisión. Dice,
y por la ansiedad, dice, quiebro yo con él mi comunión. Dice,
tratando de ganar con mi saber vencido estoy, mas en Cristo
por su gran poder victoria tengo aquí. ¿Y cuántas veces entramos
en ansiedad y queremos arreglar nuestra vida con nuestra sabiduría? Abraham no fue la excepción.
Sin embargo, él sabía Dios va a cumplir su promesa. Y en algún
momento hizo caso alguna idea de su esposa que el hecho de
que culturalmente se aceptara eso en ese tiempo, pues no quiere
decir que era lo correcto. Y tuvo sus complicaciones eso,
de tener un hijo con la criada. y no era esa la manera, no es
a través del esfuerzo humano, es a través, Dios cumple su promesa
y Dios hace su promesa de manera sobrenatural y hasta que fuera
del tiempo y fuera de toda probabilidad, porque Sarah era estéril, dio
a luz un hijo, dio a luz a Isaac y él llegó a estar plenamente
convencido de que Dios hace todo lo que promete, Dios un día le
dice a Abraham que sacrificara a Isaac. Y si
bien eso es una figura de lo que el Padre Celestial hizo,
también es muy probable que había algo de una relación quizá un
poco idolátrica en el corazón de Abraham. Dios, para que Abraham
pudiera amar a Isaac, tenía que amar primero a Dios con toda
su alma, con toda su mente, con toda su fuerza. Y un día Dios
le pide a Abraham que sacrifique a Isaac al único. Imagínese,
después de tanto tiempo, después de la esterilidad, los años,
y que Sarah ya no tenía ovulación, pues Dios hace un milagro. Y
ahora que el hijo milagro es un adolescente, Dios dice, ¿sabes
qué, Abraham? Ahora vas a ir al monte, que
te voy a decir, y ahí vas a sacrificar a Isaac, a tu único. Y Dios le
dice, al que amas, a ese me lo vas a sacrificar. Imagínense,
Abraham creía que Dios da vida a los muertos, porque Hebreos
dice que eso era lo que pensaba Abraham. De todos modos, Dios
no siempre hace las cosas como nosotros creemos que las va a
hacer. Y dice la Biblia que ellos salieron e iban llevando la leña,
y llegó un momento en que Isaac preguntó, ¿está todo para el
sacrificio? ¿Y el cordero? Y Abraham respondió
y le dijo, Dios se proveerá de cordero, hijo mío. Y ese cordero,
Dios se proveerá, Dios mismo, Cristo, el Hijo de Dios, es el
cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Isaac no es
que no murió porque había un carnero allá atorado. Sí, ese
carnero en ese momento fue la provisión, pero en verdad él
no murió porque Cristo, Cristo ocupó su lugar. La historia no
terminó allí. Allí el padre pues quitó a su
hijo del altar y puso al carnero aquel que estaba atorado. Pero
esa historia terminó dos mil años más adelante en el Monte
Calvario. Y allí el padre y el padre no
detuvo el cuchillo ahí el padre descargó toda su
ira por causa de los pecados de su pueblo, que él estaba llevando
sobre sí mismo. Recuerde que la escritura dice,
todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó
por su camino, o lo que es lo mismo, cada quien hizo lo que
le dio la gana sin tener en cuenta a Dios, dice, pero Jehová cargó
en él el pecado de todos nosotros. Recuerde, llamará su nombre Jesús
porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Y Abraham antes
de ir, le dijo a su criado, yo y el muchacho iremos, adoraremos
y volveremos. Y Abraham lo que pensaba es,
pues yo lo voy a sacrificar y el Señor lo va a resucitar. Y bueno,
el Señor en verdad lo resucitó por causa de que otro ocupó su
lugar. Por causa de que otro murió por
él. Dice la Biblia en Hebreos que en sentido figurado, y vamos
a ver el pasaje en Hebreos capítulo once. Dice el versículo 17, Por la
fe a Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac. Note que no
dice casi ofreció, él ofreció. En su corazón él ya había entregado
a su hijo al Señor. Dice, Y el que había recibido
la promesa ofrecía a su unigénito, habiéndosele dicho, En Isaac
te será llamada descendencia. pensando que Dios es poderoso
para levantar a un de entre los muertos de donde sentido figurado
también le volvió a recibir. Isaac ya estaba atado sobre el
altar y el cuchillo estaba levantado y Dios detuvo su mano porque
Dios nunca ha pedido precisamente sacrificios de humanos y el sacrificio
ni el sacrificio de un humano podrá quitar un pecado. Aquel
sacrificio adecuado tenía que ser humano 100%, pero Dios 100%. Y ese fue el Señor Jesucristo.
Y digamos, en sentido figurado, ¿en verdad? en un sentido figurado,
si hablamos en la muerte física, pero en un sentido espiritual
no tiene nada de figurado. Isaac estaba muerto en delitos
y pecados, igual que todos nosotros. Dice, pero Dios, que es rico
en misericordia, por el gran amor con que nos amó, nos dio
vida juntamente con Cristo. Hermanos, si Cristo te ha salvado,
eso es un milagro más grande que levantar un paralítico. Si
Dios te ha dado vida, es vida eterna. Vivir por siempre con
el Señor y ser parte de esa multitud que a Abraham se le prometió
sería el Padre. Y ese es el Dios a quien creyó
Abraham. El Dios a quien creyó Abraham. En cuarto lugar, el
Dios en quien confió Abraham es el Dios que declara justo
a quien confía en su obra de salvación. El Dios en quien confió
Abraham es el que declara justo. Cuando se reveló a Abraham, le
dijo, yo soy el Dios Todopoderoso, anda delante de mí y sé perfecto. Hermanos, nosotros sabemos que
él fue perfecto, pero su perfección fue la del Señor Jesucristo. Porque si usted lee la historia
de Abraham, En sí mismo, él no fue perfecto. No es perfección
mentir y decir, es mi hermana, con tal de que no me hagan daño
y poner en peligro a su esposa. No es perfección practicar una
práctica como de tener un hijo con su criada, aunque estaba
normalmente aceptado en su cultura. Eso no es perfección. En verdad,
él no fue justificado delante de Dios por sus obras, su perfección
fue la perfección del Señor Jesucristo, él fue perfecto en Cristo, él
creyó a Dios y le fue contado por justicia y no sólo a él,
dice el pasaje allí dice Por lo cual también su fe le fue
contada por justicia. Por lo cual también su fe le
fue contada por justicia. Hermanos, creer a Dios, al Dios
a quien creyó Abraham, es necesario. Es necesario. Y no solo se le
tomó a él su fe por justicia. No sólo él fue declarado justo
delante de Dios, a pesar de que él era un pecador culpable. Él
era un pecador culpable de no haber amado a su esposa como
Cristo ama a su iglesia. Cristo no salva el pellejo con
tal de exponer a su esposa. Cristo ama a su esposa hasta
la muerte y muerte de cruz. Y nosotros vemos que Abraham,
igual que todos los que somos esposos, somos un fracaso como
esposos. Porque no damos la medida. Porque la medida no es amar a
mi esposa como dice algún libro por allí, o como lo hizo mi papá,
o como lo hizo mi abuelo, o no es incluso si mi esposa está
contenta con eso. La medida es amar a mi esposa
como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella.
No es amar a mi esposa hasta que yo esté cansado, sino hasta
la muerte. Y, hermanos, nadie de nosotros es suficiente para
eso. No somos mejores que Abraham y su fracaso como esposo, pero
su fe le fue contada por justicia. Él fue perfecto delante del Dios
Todopoderoso porque él creyó en Aquel que es el Cordero de
Dios que quita el pecado del mundo. Ahora, no sólo eso es
para Abraham, eso es para todos aquellos que creemos en el Dios
a quien creyó Abraham, porque el Dios a quien creyó Abraham
es el que da vida a los muertos, y es el que dio vida al Señor
Jesucristo. Y si tú crees, dice, si tú crees a los que creemos
en el que levantó de los muertos a Jesús nuestro, a Jesús Señor
nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones,
si tú crees que Jesucristo fue entregado por tus transgresiones,
Jesús, después de haber cumplido toda la ley, después de haber
vivido una vida perfecta, después de hacer todo lo que toda la
humanidad fracasó en hacer, después de haber hecho siempre la voluntad
de Su Padre, Él murió en una cruz como si hubiera hecho todo
lo contrario, porque estaba cargando los pecados de Su pueblo. Y si
esa fe es contada, por justicia, no sólo a Abraham, sino a todos
los que creen que él fue entregado por nuestras transgresiones y
resucitado para nuestra justificación. Él fue levantado de los muertos
porque él dio satisfacción a la justicia del Padre. Se hizo justicia. Hermanos, hay quejas siempre
de que no hay justicia. pero justicia habrá. Ningún pecado
nunca quedará sin castigo. No importa cuál pecado sea, No
importa quién haya hecho ese pecado. Si tú crees en el Señor
Jesucristo, tus pecados han sido castigados en el Señor Jesucristo.
Pero el que rehúsa creer en el Hijo de Dios no verá la vida,
sino la ira de Dios está sobre él. Hay gente que dice, aquí
lo haces, aquí la pagas. Eso es mentira, hermano. Aquí
lo haces y no aquí lo vas a pagar. Lo vas a pagar por toda la eternidad
en el infierno. Así como el padre descargó su
ira sobre su hijo por causa de los pecados de su pueblo, aquellos
que persistan en rechazar al Hijo de Dios, aquellos que quieran
seguir creyendo y creyendo que es igual de válido creer en cualquier
Dios, se van a enfrentar a la realidad, y la realidad siempre
se impone. y es realidad. Está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el
juicio y eso simple y sencillamente es la realidad y es realidad
absoluta. Lo quieras creer o no lo quieras
creer, esa es realidad absoluta. El Dios a quien creyó Abraham
es el único Dios todopoderoso. Es el que ha establecido un día
para que los hombres mueran y después de morir el juicio. pero qué
bendición que hoy es día de salvación, hoy es día en que puedes creer
a Dios, creer a Dios que es todopoderoso, que es poderoso para dar vida
al que está muerto en sus delitos y pecados, y que Él da vida por
causa de la obra que el Señor Jesucristo hizo en la cruz, y
lo que le es necesario es que creas que Él murió por tus transgresiones,
por tus pecados, que tú debiste estar en aquella cruz, pero Él,
por amor y por misericordia, se ofreció voluntariamente a
ocupar tu lugar. confiar en que Él vive hoy para
declararte en justicia y creer, clamar al Señor que te conceda
el don de la fe, que te conceda ese don que le concedió a Abraham,
que te conceda el don de que Él se rebele delante de ti, que
te conceda vida, que te conceda arrepentimiento para vida. Hermano,
aún la fe es don de Dios. Clama al Señor que te dé fe. Es tan grave la caída. que el
hombre está muerto por su caída y el muerto no puede hacer absolutamente
nada para sí mismo. Dios tiene que hacerlo todo y
la noticia es Dios lo ha hecho todo y si Él te está llamando,
ven a Él. Si Él te está llamando, Él es
paciente. No obstante, Él es paciente para con nosotros, no
queriendo que ninguno perezca. No obstante, hoy es el día de
salvación. Hoy es el día aceptable. Si hoy oyes Su voz, no endurezcas
tu corazón. Clama, clama al Señor Jesucristo,
clama al Señor que te dé fe en la obra perfecta del Señor Jesucristo. Es sólo por fe, es sólo por gracia. Cerrando el capítulo 5 de Romanos
hermanos, el capítulo 4, el énfasis del capítulo 4 es, somos pecadores
culpables. Dios justifica al pecador. Dios justifica al pecador y no
lo hace por las obras de la ley. Lo hace solamente por la fe,
la confianza en la obra del Señor Jesucristo. Es mediante la fe
y no es por las obras. Si fuera por las obras, pues
nadie de nosotros podría. Porque las obras obligan a que
se cumpla la ley a perfección. Y la perfección, solamente el
Señor Jesucristo es perfecto. Y aquellos que confían en Él,
son cubiertos de su justicia. Aquellos que confían en Él, son
cubiertos de su perfección. Aquellos que confían en Él, se
les da el don del Espíritu Santo para crecer a la imagen del Señor
Jesucristo. No lo olvidemos. Es sólo por
fe, sólo por medio de la fe. Es por gracia, sólo por medio,
y es importante, por medio de la fe. Y esto es un regalo de
Dios. No es por obras para que nadie
se gloríe. No es por obras, es por la obra
del Señor Jesucristo. Porque Dios no espera nuestro
mejor esfuerzo, Dios demanda perfección. Cristo es perfecto. Hermanos, Cristo es el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo, es la propiciación por
los pecados. No hay otra manera de salvación. No hay absolutamente otra manera
de salvación. No hay otro nombre dado a los
hombres en que podamos ser salvos, sino solamente en el nombre del
Señor Jesucristo. Entonces, que podamos creer,
que Dios nos conceda a cada uno que estamos aquí, creer al Dios
a quien creyó Abraham. Vamos a orar.
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