Romanos capítulo cuatro dice la palabra de Dios que pues
diremos que halló Abraham nuestro padre según la carne porque si
Abraham fue justificado por las obras tiene de qué gloriarse
pero no para con Dios porque que dice la escritura creyó Abraham
a Dios y le fue contado por justicia Pero al que obra no se le cuenta
el salario como gracia, sino como deuda. Mas al que no obra,
sino cree en aquel que justifica el impío, su fe le es contada
por justicia. como también David habla de la
bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
diciendo, bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,
y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien
el Señor no inculpa de pecado. ¿Es pues esta bienaventuranza
solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión?
¿Por qué decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia? ¿Cómo pues le fue contada? ¿Estando
en la circuncisión o en la incircuncisión? no en la circuncisión, sino en
la incircuncisión. Y recibió la circuncisión como
señal, como sello de la justicia de la fe, que tuvo estando aún
incircunciso, para que fuese padre de todos los creyentes
no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea
contada por justicia. y padre de la circuncisión para
los que no solamente son de la circuncisión, sino que también
siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes
de ser circuncidado. Porque no por la ley fue dada
a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero
del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son
de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada
la promesa. Pues la ley produce ira, pero
donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto es por
fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme
para toda su descendencia. no solamente para la que es de
la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el
cual es padre de todos nosotros. Como está escrito, te he puesto
por padre de muchas gentes, delante de Dios a quien creyó, el cual
da vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si
fuesen. Él creyó en esperanza contra
esperanza para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a
lo que se le había dicho, así será tu descendencia, y no se
debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como
muerto, siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz
de Sara. Tampoco dudó por incredulidad
de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria
a Dios. plenamente convencido de que
era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.
por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no
solamente con respecto a él se escribió que le fue contada,
sino también con respecto a nosotros, a quienes ha de ser contada. Esto es a los que creemos en
el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual
fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación. Amén. Vamos a meditar los versículos
del versículo trece hasta el versículo quince que dice porque
no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa
de que sería heredero del mundo sino por la justicia de la fe
porque si los que son de la ley son los herederos van a resulta
la fe y anulada la promesa pues la ley produce ira pero donde
no hay ley tampoco hay transgresión Nuestro tema esta tarde es, no
por la ley, no por la ley. En los primeros capítulos, el
apóstol Pablo primero ha presentado el evangelio como poder de Dios
para salvación a todo aquel que cree. También ha dicho que es
en el evangelio que la justicia de Dios se revela por fe y para
fe, para que como está escrito, el justo por la fe vivirá. Y en el capítulo cuatro él se
ha concentrado en hablar acerca de la fe y enfatizar primero
que Dios es el que justifica al impío. Y Él explica cómo es
que Dios lo hace. Dios justifica el impío sin violar
el principio más básico de justicia, que es, si se declara justo al
que es culpable, pues eso es el principio más básico de justicia
y eso es abominación. Pero Dios lo hizo de tal manera
que se hizo justicia. Y Él nos ha explicado a través
de la Escritura, mostrando no sólo que no es un concepto nuevo,
sino es algo que estaba revelado desde el antiguo pacto, algo
que estaba allí ya dado desde el mismo Génesis, el hecho de
que es por fe que Dios declara justo al impío, es por fe en
la obra perfecta del Señor Jesucristo. pero evidentemente el apóstol
Pablo insiste e insiste en hacer énfasis en que no es por la ley
y cuando hace el énfasis en que no es por la ley está haciendo
énfasis en que no es por las obras en que es por la gracia
de Dios y por eso nuestro tema es no por la ley cuando empieza
el versículo dice porque no por la ley porque no por la ley Y
el Apóstol Pablo va a mostrarnos aquí algunas cosas importantes.
Básicamente va a dejar claro el hecho de por qué fue dada
la ley. No es por la ley. No hay nada de malo con la ley.
El problema no está en la ley. Pero algo que tenemos que recordar
constantemente es que no es por la ley. No es por la ley. Y al ser humano le gusta de pronto
la ley, pero algo lamentable es que nos gusta la ley en una
manera equivocada. Y la razón por la que nos gusta
la ley en una manera equivocada es porque tenemos un corazón
que es, dice la Biblia, engañoso y perverso más que todas las
cosas. el apóstol Pedro dice que pues
los inductos inconstantes tuercen la escritura para su propia perdición,
y lo mismo ocurre con la ley, el mal uso de la ley, el problema
no está en la ley, y Pablo va a dejar claro en estos versículos
el énfasis de nuevo, no es por obras, o sea, no es por la ley,
no es por el cumplimiento de la ley, de ninguna manera es
así, Algo que no tenemos que olvidar y tenemos que recordar
es el hecho de que Dios haya dado una ley a pecadores que
merecían únicamente la muerte. Es en sí mismo un acto de gracia.
También es un acto de misericordia el haber dado la ley y haberla
dada con un propósito y el propósito correcto de la ley. Y el apóstol
Pablo, después de haber vivido equivocado con la ley, Dios,
Dios el Espíritu Santo le enseña cuál es el papel correcto de
la ley, cuál es el uso y el propósito por el cual Dios ha dado la ley,
pero Él hace énfasis, y yo creo que tenemos que hacer constantemente
énfasis en recordar que no es, no es por la ley, no es por la
ley, no es por la ley, Dios Dios había dado una promesa y
Dios es fiel en cumplir sus promesas. Dice la Biblia, si fuéramos infieles,
él permanece fiel, él no puede Él dijo, el fruto que está en
medio del huerto no lo vas a comer, porque el día que de él comas,
ciertamente morirás. Y Dios cumplió esa promesa. A
partir de que ellos comieron, en ese momento ellos murieron
espiritualmente, quedaron destituidos, separados de Dios por el pecado,
pero destituidos de la gloria de Dios, incapaces de mostrar,
de vivir para lo que Dios los había creado. Dios los había
creado para manifestar su carácter. Dios los había creado para magnificar
su carácter, mostrar su carácter. Dios los creó para su fama, para
ser conocido a través del hombre. Pero el hombre pecó y quedó incapacitado,
imposibilitado, destituido. Se le quitó la capacidad de mostrar
el carácter de Dios Y el hombre, pues, no tenía por qué tener
más promesas. Dios cumplió su promesa. El día
que comas, ciertamente morirás. Y en ese momento que murieron
espiritualmente, quedaron incapacitados totalmente de vivir para aquello
que Dios les creó. Y físicamente también empezaron
a morir lentamente. Y dice la Biblia, está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el
juicio. Sin embargo, Dios tenía un plan
que estaba llevando a cabo. A Dios no le tomó por sorpresa
el pecado del hombre. Dios había elegido un pueblo
en Cristo desde antes de la fundación del mundo. aquellos que están
inscritos en el libro de la vida del Cordero lo están desde antes
de la fundación del mundo. Cristo ya había sido destinado
como un Cordero sin mancha y sin contaminación para rescatar a
su pueblo de sus pecados, y eso no en el momento en que el hombre
pecó, sino desde antes de la fundación del mundo, antes que
el mundo fuese. Dios desde la eternidad tenía
un plan que está llevando a cabo. Y en ese plan, Dios revela una
promesa. Tan pronto el hombre peca, Dios
revela una promesa. En Génesis capítulo 3, versículo
15, viene la primera proclamación del Evangelio, y de lo que había,
Dios iba a llevar a cabo a través de la simiente de la mujer, que
después, cuando Dios habla a Abraham, y Dios le hace promesa, de nuevo
a Abraham y a su simiente, y Dios hace promesa. En este pasaje,
el apóstol Pablo, guiado por el Espíritu Santo, nos va a mostrar
Dios hace promesa. ¿A quién hace promesa? Y primero
muestra cómo Dios hace promesa a Abraham. debiendo cumplir únicamente
la promesa que él había hecho, lo cual no afectaría su carácter,
dejando morir a toda la humanidad y pasar una eternidad recibiendo
su justa ira, eso no hacía ni una afrenta al carácter de Dios,
Dios había dicho lo que iba a hacer, Dios iba a cumplir, pero Dios
en su plan había planeado no sólo mostrar su justicia, no
sólo mostrar su justa indignación sobre el pecado, sino él había
planeado mostrar la riqueza de su misericordia, y en esa rica
misericordia y gracia Dios da una promesa, y la promesa que
le da a Abraham dice, el versículo 13 es, que sería heredero del
mundo, Y en Génesis capítulo dos, versículo tres, se nos muestra
la promesa que se le da a Abraham, dice el Señor a Abraham, bendeciré
a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren, maldeciré,
y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Serán
benditas en ti todas las familias de la tierra. Y es en la simiente
de Abraham que ocurre tal bendición. la bendición que puede llegar
a todas las familias de la tierra. Dice el pasaje, la promesa que
Dios dio a Abraham o a su descendencia no fue por la ley, no por la
ley Dios dio una promesa. La promesa que se había dado
en el único mandamiento que Dios dio es el día que comas vas a
morir, pero no por ninguna ley Dios hace una promesa y es la
promesa de dar bendición a gente que sólo tenía que tener condenación. de dar bendición espiritual a
gente que lo único que debía tener era maldición de parte
de Dios, de bendecir a un pueblo ricamente y de darle una herencia
a un pueblo que lo único que merecía era que Dios los pisoteara
y descargara por toda la eternidad su justa ira por causa de haber
pecado contra él y sin embargo Dios hace una promesa, la hace
a un hombre Abraham que no era alguien distinto que nosotros,
Era un hombre también con un corazón engañoso y perverso más
que todas las cosas. Era un hombre que la Biblia dice
que era un idólatra que estaba en Uro de los Caldeos adorando
ídolos y Dios lo llama allí por su misericordia. No es que Abraham
era alguien mejor que los demás, es la rica misericordia de Dios
que le hace una promesa y no la hace por la ley, porque Dios
está siguiendo un plan Y resulta que en ese plan él no ha revelado
aún la ley. La ley no ha sido dada. Cuando
Dios le hace una promesa a Abraham y dice en romanos, en el versículo
que estamos leyendo, dice, a Abraham o a su descendencia. A Abraham
o a su descendencia. Así que, en primer lugar, la
promesa cuando se le da a Abraham, se le da esa promesa no por la
ley, no es condición de la ley, ni siquiera ha sido dada la ley,
pero se le da a su descendencia. Y cuando nosotros miramos la
descendencia, Dios va revelando y va enseñando al apóstol Pablo,
y el apóstol Pablo dice en Gálatas 3.16 Ahora bien, a Abraham fueron
hechas las promesas, y a su simiente, no dice, y a las simientes, como
si hubiesen muchos, sino como de uno, y a tu simiente, la cual
es Cristo. Y eso de que sería heredero del
mundo, esa promesa de que sería heredero del mundo es en Abraham
era la bendición para todas las familias de la tierra, para el
mundo de los redimidos de Dios, pero a tu simiente, no dice simientes,
no dice tus descendientes, sino tu descendiente, el cual descendiente
es el Señor Jesucristo, y lo dice no en plural, sino en singular,
porque es una simiente, es el Señor Jesucristo, Él que es el
verdadero Israel, a Él se le hace la promesa, la promesa de
ser heredero del mundo. Y cuando nosotros leemos el Salmo
capítulo 2, versículos 7 al 9, Si usted puede leer en casa este
salmo precioso, que es un salmo que habla del Señor Jesucristo,
de lo que ocurrió en la primera venida del Señor Jesucristo,
y dice... Al final, en versículos siete
y nueve, el padre hablando dice, yo publicaré el decreto, Jehová
me ha dicho, mi hijo eres tú, yo te engendré hoy. Pídeme y
te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya, los confines
de la tierra. Los quebrantarás con vara de
hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás. pideme y te
daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines
de la tierra y esa es promesa hecha a la simiente es a la simiente
de abram que es el señor jesucristo que se le hizo esa promesa se
le prometió una esposa y se le dio una esposa que estaba en
Apocalipsis el apóstol Juan viendo una gran multitud que nadie podía
contar que era de todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo
y de toda nación. Ahora, también tenemos que entender
que cuando habla de esa promesa hecha a la simiente, tenemos
que entender lo que Dios enseña al apóstol Pablo por el Espíritu
Santo y vemos en Gálatas capítulo 3, versículo 19, versículo 29
dice y si vosotros sois de cristo ciertamente el linaje de abram
sois y herederos según la promesa hermanos esa promesa que se le
hizo a la simiente es para aquellos que están en esa simiente aquellos
que son descendientes también de abram en el sentido espiritual
porque están en cristo son han recibido promesa y que bendición
el poder saber hermano hay promesa de dios y esa promesa no es por
la ley hay promesa de dios después de la promesa que fue el fracaso
del hombre siempre que dios dio una ley el hombre fracasó en
la ley. Adán y Eva fracasaron en la ley
y lo único que debían tener de promesa es morir eternamente,
recibir la justa ira de Dios. Pero aparte de la ley y aparte
de la ley mosaica, antes que se diera esa ley, Dios dio una
promesa a Abraham y esa promesa no fue, no fue como un requisito
de que hay que cumplir la ley, sino fue en base a lo que el
versículo nos dice después, cuál es la base, o sea, de qué principio
es la promesa. Esa promesa está hablando de
la promesa de participar de la herencia del Señor Jesucristo.
Está hablando de la promesa de ser del pueblo de Dios, de ser
de ese pueblo escogido por Dios, de ese pueblo por el cual el
Señor Jesucristo dice en la Biblia llamar a su nombre Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. Él vino y Dios cumplió
su promesa, su promesa de darle un pueblo. de darle un pueblo
de todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo y nación. Y si
bien Pablo empezó diciendo que no es por la ley, Pablo no se
cansa de ser redundante porque necesitamos que se sea redundante
y que no nos equivoquemos. Ya dijo que no es por la ley,
pero termina diciendo... Va a repetir de nuevo y va a
decir sino por la justicia de la fe,
no por la ley, Dios dio promesa a Abraham, a su descendencia
que es el Señor Jesucristo, y a aquellos que están en Cristo, Dios dio
promesa no por la ley, sino por la justicia de la fe, por la
justicia de la fe, y vuelve a recordarnos, creyó Abraham a Dios y le fue
contado por justicia creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia
y hermanos es es por la justicia de la fe cuando pensamos en la promesa
que se hizo al Señor Jesucristo hay algo que ciertamente es toda
la verdad y es que Cristo cumplió la ley pero algo interesante
es aún La relación del Padre con el Hijo y el hecho de que
Dios el Hijo cumplió la ley perfectamente descansa en un solo asunto y
descansa en la fe que el Hijo tenía al Padre. Aún el alcance
de las promesas por parte del Señor Jesucristo, las promesas
que su Padre le había hecho, es cierto, Él cumplió plenamente
la ley, pero la base de ese cumplimiento de la ley era plena confianza
en su Padre. es la fe que nos salva, la fe
que el Señor Jesucristo tuvo. Él confió plenamente y sus enemigos
lo reconocieron. Ellos se burlaban en son de burla,
decían, se encomendó a Dios, líbrele a Él, pues en Él confiaba,
y Dios le libró. Él murió, fue sepultado, y al
tercer día, Dios le levantó de entre los muertos. La razón por
la cual él siempre hacía lo que al Padre le agradaba, porque
él siempre cumplió la ley, porque él tenía una relación de plena
confianza con su Padre. Dios, el Padre, es el único digno
de confianza, y él se deleitó en confiar en su Padre. Y eso
fue lo que le llevó al cumplimiento cabal y completo de la ley. lo
que llevó, nos llevó en nuestro padre Adán al fracaso, es fue
justamente una relación de desconfianza. Dios había dicho no comas de
este árbol porque el día que de él comas ciertamente morirás.
Y Adán y Eva mientras confiaban en Dios pues podían tener una
relación con Dios, pero la gran afrenta fue que dudaron de aquel
que era el más digno de confianza, y creyeron aquel que es mentiroso
y padre de mentira. Ellos dudaron y desconfiaron
de aquel que es dador de la vida, y ellos confiaron en aquel que
no sólo es padre de mentira, sino que es homicida, que es
homicida desde el principio. y ellos pusieron su confianza
en el mentiroso. Dejaron de confiar en el único
ser que es digno de confiar. Pero el Señor Jesucristo alcanzó
la promesa. Sí, Él cumplió la ley, pero lo
que estaba detrás de ese cumplimiento de la ley era una relación de
verdadera confianza. Él confiaba plena y totalmente
en su Padre. Y alguien, alguien dijo una ocasión
que estaban viajando en un avión Y de pronto empezó a haber turbulencia
y todas las personas estaban turbadas y preocupadas por la
turbulencia. Y había un niño que estaba muy
apacible y tranquilo. Y alguien le preguntó si él no
tenía miedo. Y él dijo, yo no tengo miedo
porque mi papá es el piloto. Y él tenía confianza. Y el Señor
Jesucristo, por eso es que Él pudo ser tentado en todo según
nuestra semejanza. Y Él nunca pecó, porque Él tenía
plena confianza en Su Padre. Él se encomendó a Dios, líbrele
a Él, pues en Él confiaba. Y Él le libró. La promesa era,
no permitirás que tu santo vea corrupción. Y Él, dice nadie
me quita mi vida yo de mí mismo la pongo el padre me ha dado
poder yo confío en el poder que me ha dado el padre yo tengo
poder para poner mi vida y para volverla a tomar y él se encomendó
a dios y él ahí terminó en la cruz y dijo padre en tus manos
encomiendo mi espíritu plenamente, totalmente confiado, sin ninguna
sombra de duda, en que el padre iba a cumplir su promesa, y es
la razón por la que él no quedó en la tumba. El tercer día, el
padre le levantó de entre los muertos. Allí está la base de
la promesa que Dios había hecho en la plena confianza, no por
la ley, aunque la ley era necesario que sea cumplida. Hermanos, no
hay ningún problema con la ley. El problema está con nosotros.
La ley es justa y buena, dice el apóstol Pablo también. La
ley nos debe de gustar, pero debemos clamar al Señor para
que gustemos de ella de la manera correcta. para que entendamos
para qué fue dada la ley dice la biblia o cuánto amo yo tu
ley todo el día es ella mi meditación hermano cuando empezamos a conocer
a dios en cristo jesús vamos a amar la ley de dios porque
la ley es el carácter de dios manifestándose dice el salmo
dice la ley de jehová es perfecta que convierte el alma cuando
Dios nos da ojos para mirar y hacemos uso correcto de la ley, vamos
a mirar que la ley apunta al Señor Jesucristo, que la ley
apunta a aquel que fue capaz de cumplirla, porque Él confiaba
plenamente en su Padre. Ahora, Pablo va a seguir haciendo énfasis
y va a decir, en segundo lugar, lo que nos va a decir es, porque
si los que son de la ley son los herederos, van a resulta
la fe. Y está otra vez, hermano, amigo,
no te equivoques. No hay herederos que lo sean
por la ley. Por la ley nadie va a ser heredero. Nadie va a ser heredero por la
ley. el Señor Jesucristo hizo todo
lo que hizo por amor a su Padre, y el Padre hizo todo lo que hizo
por amor a su Hijo, y entre todo eso que hizo fue que cumplió
la ley, porque Él y el Padre son uno, y Él podía mostrar consistentemente
siempre el amor de Dios, porque Él es uno con el Padre, Él fue
siempre fiel, porque Dios es fiel, porque Él es Dios, son
uno, elaboró siempre la verdad, porque Él mismo es la verdad,
Él hizo siempre lo que al Padre le agrada. Él se deleitó en hacer
lo que el Padre le agrada. Y los que son herederos, no los
son por la ley. Pablo está otra vez clavando
el mismo clavo y dejando, no es por la ley. Ahora, ¿por qué
no es por la ley que son los herederos? Porque si fuera así,
entonces la fe resultaría vana. Y no es por la ley para que la
fe no resulte vana. es por fe, es por fe, por plena
confianza. Adán vino el engañador y lo hizo
dudar de aquel único que es digno de ser confiado, el único en
que debemos confiar plenamente. Y Adán dudó de aquel en que se
debía confiar. Pero el mismo engañador y mentiroso
vino al Señor Jesucristo Es interesante que Adam estaba en un huerto
lleno de comida, donde él podía comer de todos los frutos, y
solamente había uno que no podía comer. Y viene el engañador y
lo pone y lo cuestiona. Pero el segundo Adán, el Señor
Jesucristo, estaba en un lugar donde no había ningún fruto que
se pudiera comer. Después de 40 días de no probar
alimento, viene el gran mentiroso y engañador y le dice, si eres
el Hijo de Dios, pues manda que esta piedra se convierta en pan.
Y él confió plenamente en su padre. Y él estaba siendo tentado
para hacer un espectáculo de lo que él podía hacer. Pero él
quería, él sabía algo. Él estaba en esta tierra para
mostrar el carácter de su padre. No se trataba de él, de su fama
y de mostrar lo que él podía hacer, sino se trataba de hacer
la voluntad de su padre. Y él respondió, conforme a la
palabra de Dios escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Y eso estaba
sucediendo porque había una estrecha relación de amor y de confianza,
el hijo confiando plenamente en su padre. Y cada una de las
tentaciones fue totalmente lo opuesto a cómo Adán fue tentado. Pero Cristo, Cristo venció toda
tentación. Y fue por la confianza en su
padre. Fue por la fe que él triunfó
sobre el pecado, sobre el diablo y sobre la muerte. No por las
obras de la ley. Ahora Pablo nos empieza a mostrar
aquí para qué fue dada la ley. Dice, porque la ley, versículo
15, produce ira. La ley produce ira. Hermanos,
la ley no es algo nosotros podemos guardar. Muchas veces la distorsión
que hacemos de la ley es porque tomamos sólo lo que dice la ley
en el sentido de la letra, aquello que se puede cumplir delante
de la gente y de pronto alguien puede agarrar y traer a una señora
que encontró en el adulterio y decir maestro, Moisés dijo
que hay que apedrear a esta mujer y lo puede uno decir porque pues
a mí nunca me han visto hacer eso. y el Señor les muestra cuán
incapaces son de cumplir. El mal sentido de la ley es creer
que es lo que las personas ven. Y el Señor les dice, en otro
lugar de la Escritura, oíste, fue dicho a los antiguos, no
cometerás adulterio. Pero yo les digo que cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón. Hermanos,
es muy probable que muchos de aquellos que fueron a buscar
a esa mujer, sorprendida en adulterio, además de que fue una trampa,
Una trampa tanto para la mujer como para hacerle una trampa
al Señor Jesús. Se jacaban de que cumplían la ley. Pero lo
único que trae la ley, en verdad, la ley trae ira. ¿Y por qué trae
ira? Porque al final la ley ha sido
dada para mostrar una cosa. Somos incapaces de cumplir plenamente
el carácter de Dios. Dios es fiel en todo tiempo. Y algo tenemos que reconocer
es, dice Jesús, le fue dicho a los antiguos, no cometerás
adulterio, pero cualquiera que mira a una mujer para codiciarla
ya adulteró en su corazón. Ellos podían jactarse de decir
que no habían hecho eso, pero ellos un día le preguntaron a
Jesús si era lícito dar carta de divorcio por cualquier cosa.
y una de las cosas que ellos hacían era que de pronto pues
ya que sus esposas estaban poco grandes y ya no les eran tan
agradable a la vista pues ellos se fijaban en alguien más jovencita
entonces esperaban cualquier causa para darle una carta de
divorcio quizá porque se pasó de sal la señora en los frijoles
entonces la divorciaban y se casaban con la más jovencita
y lo que ya habían hecho antes era adulterio, porque habían
codiciado a otra mujer que no era su mujer y lo habían hecho
jugueteando con la ley y torciendo la ley. Y el Señor les dijo,
no es necesario que toques a la mujer para cometer adulterio.
Si la miras con ojos lascivos, ya has adulterado en tu corazón. No tienes que cometer la acción.
Todo el mundo puede pensar cuán respetable eres, pero la opinión
del mundo no es lo que importa. El hombre mira lo que está delante
de sus ojos, pero Dios mira el corazón. Y lo importante es la
mirada de Dios. Aquel ante cuyos ojos todas las
cosas están desnudas. Hermano, cuando empezamos a mirar,
que hay una sola cosa que hacemos. La única cosa que hacemos todos
los días es quebrantar la santa ley de Dios. Porque cuando quebrantamos
uno, quebrantamos todos los mandamientos de Dios. Y hermanos, la ley produce
ira. El propósito de la ley es que
produce ira. ¿Por qué produce ira? Porque
servir la ira de Dios, porque Dios nos hizo para mostrar su
carácter, y la ley produce ira, y si tú insistes, y más cuando
te engañas, más cuando te engañas como estaban engañados y como
hemos estado engañados en algún tiempo, porque todos hemos pasado
tiempos en que creemos que cumplimos la ley, todos hemos pasado tiempos
en que sentimos mejor que los demás, algo que nos hace sentir
mejor que los demás es sentir, yo sí soy capaz, Y lo decimos
a veces cuando vemos a alguien cometer un pecado que nos escandalice,
decimos, ¿cómo pudo ser capaz? O a veces cuando nosotros mismos
hacemos, cuando nos asustamos, decimos, no creí que era capaz
de hacer eso. Hermano, somos capaces de hacer
cualquier pecado. Somos personas con un corazón
engañoso y perverso, incapaces, incapaces de cumplir la ley.
La ley produce ira. Dios nos llama a hablar verdad
en todo tiempo. y muchas veces podemos mentir
sin siquiera abrir la boca no necesitamos abrir la boca no
necesitamos ni siquiera saber hablar para mentir los bebés
manipulan a sus padres y mienten y no saben decir ni siquiera
mamá y papá y pueden de pronto manipular a sus padres ese es
el corazón del hombre y por esa razón la ley no fue dada sino
para producir ira la ley fue dada dice porque donde no hay ley tampoco
hay transgresión y uno pudiera decir cómo es que está Pablo
diciendo esta cosa que donde no hay ley tampoco hay transgresión
y tiene todo el sentido porque la ley es la que pone los límites
y Dios en su misericordia puso la ley ya que el hombre estaba
incapacitado de vivir para lo que Dios lo creó el hombre estaba
incapacitado para poder ser alguien que amara inmediatamente que
Adán pecó lo primero que hizo fue pues ponerse enfrente de
su mujer y acusarla. Y no solamente acusar a su mujer,
sino indirectamente acusar a Dios mismo. En lugar de asumir responsabilidad
y decir, he pecado, he comido del fruto que dijiste que no
comiese. Inmediatamente Adán agarró y dijo, la mujer que me
diste, ella me dio y yo comí. Y le estaba diciendo a Dios,
Dios, es tu culpa. Si tú me hubieras dado otra mujer
que no sea esa, pues yo no hubiera comido. Y, hermanos, empieza
el pecado y la incapacidad de vivir, de ser como Dios es, la
incapacidad de ser fiel, la incapacidad de vivir en paz porque Dios es
Dios de paz, la incapacidad de ser lento para la ira, la incapacidad
de ser misericordioso, el hecho de sentirnos mejores que otras
personas. Y, hermanos, ¿cómo lo sabemos?
Dios misericordiosamente dio una ley para que pudiéramos mirar
cuándo estamos pasando la línea. y en verdad que cuando el Espíritu
Santo obra en nosotros Cuando el Espíritu Santo obra en nosotros,
nos hace ver que lo único que hacemos todos los días es quebrantar
la santa ley de Dios. Por eso no es por la ley, porque
la ley nadie de nosotros es capaz de cumplirla. Y no somos capaces
de cumplirla por una razón. Hay incredulidad en nuestro corazón.
Hay falta de una plena confianza en Dios. Cuando Dios obra, Dios
da la fe. Dios da la fe, Dios le dio fe
a Abraham, y esa fe le fue contada por justicia. Y Dios, Abraham
empezó a obrar consecuentemente con la ley. Pero no es que alcanzó
la promesa, ni se le dio la promesa, ni se le puso la condición de
cumplir la ley, porque nadie ha sido jamás en esta tierra
capaz de cumplir la ley, sino solamente el Señor Jesucristo. Y no olvidemos algo, hermano
lo hizo, por la confianza en su padre. Es la plena confianza
en Dios lo que nos va a llevar a ser consecuentes. hermano nuestra
necesidad es de cada día clamar al señor que nos haga crecer
en confianza transferir totalmente nuestra confianza y no olvidar
no es por las obras de la ley no es por las obras de la ley
y uno de los peligros porque porque pablo está trayendo a
luz y hablando de abraham hermano una de las cosas que debemos
clamar a dios que nos haga no hacer es lo que estaban haciendo
los judíos. Tenían tanta confianza en Abraham,
tanta admiración a Abraham, que perdían de vista algo. Abraham
es igual que nosotros. Abraham, David, Moisés, ninguno
de ellos fue distinto a nosotros. Elías, dice Santiago, fue un
hombre con pasiones semejantes a las nuestras. hay uno que fue
distinto y ese uno que fue distinto es el Señor Jesús fue tentado
en todo según nuestra semejanza pero sin pecado Lo que ocurrió
en Abraham debe apuntarnos a ver a Dios, su gloria, su misericordia,
su gracia. A ver cómo Dios le dio a Abraham
el don de la fe. Y no empezar a admirar a Abraham,
sino alabar a Dios por lo que hizo en Abraham. Que Dios nos
guarde de admirar a David y poner la confianza en David. Ellos
decían, nosotros somos hijos de Abraham. Nosotros no somos
nacidos de fornicación. Y el Señor les dice, pues si
ustedes fueran hijos de Abraham, pues ustedes entenderían mi lenguaje.
Ustedes me amarían, pero ustedes procuran matarme. Y hermanos,
que Dios nos guarde de que cuando miremos lo que Él hace en personas,
demos gloria a Dios y no empezar a poner a las personas y dejar
de mirar que es Dios quien obró en Abraham, Dios quien obró en
Isaac y en cada uno de los hombres del Antiguo Testamento que todos
fueron pecadores con corazones engañosos y perversos. Si la
Biblia dice que David tuvo un corazón conforme al corazón de
Dios, pero la Biblia habla de las cosas también en las cuales
él se apartó del Señor y Dios en su amor le disciplinó y le
trajo. Y si él tenía un corazón conforme
al corazón de Dios, no fue por mérito de él, fue por gracia
de Dios. No fue porque él sí cumplió la
ley, fue por la gracia de Dios que le dio el don de la fe, que
él pudo ver y confiar en el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo. en aquel que confió plenamente en el Padre. Hermano, la fe que
nos salva. La fe que nos salva es la fe
del Señor Jesucristo. Él confió plenamente. Todo lo
tenemos en Cristo. Él cumplió la ley por nosotros.
Él confió plenamente en su Padre. Hermanos, las promesas que se
nos son dadas, son dadas por causa de la fidelidad, de la
fe con que él confió en su Padre. siempre ha sido, no por la ley,
el propósito de la ley ha sido de encerrarnos y que nosotros
estemos desesperados cuando alguien entiende que no es, cuando alguien
entiende plenamente que los hijos no siempre honran a los padres
y que no honrar a los padres es sumamente grave cuando entendemos
que no siempre hablamos verdad y que hablar verdad no significa
simplemente lo que decimos con nuestra boca sino significa toda
una integridad de la vida cuando miramos que no podemos no amamos
como él nos ha amado lo que tenemos que hacer el propósito es que
quedemos encerrados y poder gritar sálvame No puedo. Yo no puedo. El propósito de la ley es llevarnos
al punto de ver, soy incapaz. Soy incapaz. Peco de pensamiento. Soy totalmente incapaz de cumplir
tu ley. Soy totalmente incapaz de vivir
consistentemente confiando en ti. Pero yo confío en que Cristo
lo hizo. Mi confianza está en lo que Cristo
hizo en la cruz. Yo creo, ayuda mi incredulidad. La fe del creyente es una fe
preciosa porque es don de Dios. Pero por cuanto es nuestra, también
está llena de debilidad. Y nuestro clamor debe ser, Señor,
haz crecer cada día mi confianza en Ti. Y no confíes, no tengas
fe en tu fe. confía en la fe del Señor Jesucristo. La promesa no es por obras, la
promesa no es por la ley, la promesa es por confiar en la
fidelidad, en la fe del Señor Jesucristo. Si Cristo cumplió
la ley a cabalidad fue por la plena confianza que él tenía
en su Padre y por ser uno con el Padre. Hermanos, cuando pensamos
en la ley produce ira, sabemos que la ley produce ira porque
en la cruz del calvario la ley fue satisfecha la ley demandaba
muerte del culpable y cristo murió porque él cargó nuestra
culpabilidad y ahí es la prueba de que la ley la ley produce
ira fue por causa de la ley que mostró todas nuestras transgresiones
transgredir es pasar el límite cruzar la línea y todos nosotros
si algo hemos hecho es pasar la línea Pero dice la Biblia,
todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó
por su camino, cada quien hizo lo que le dio la gana. Y vivimos
así, haciendo lo que nos da la gana, porque aborrecemos a Dios.
Algunos lo que les da la gana de hacer es decir que no hay
Dios, otros lo que les da la gana de hacer es decir que pueden
llegar a Dios a través de portarse bien, de hacer buenas obras,
de ser muy religiosos. Y eso es hacer lo que les da
la gana. Y todo eso es ofensivo a Dios. Sin embargo, Dios hizo
algo. Dice, nos descarriamos como ovejas,
cada cual se apartó por su camino, mas Jehová, el Padre, cargó en
él, en el Hijo, el pecado de todos nosotros. El castigo de
nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados.
el Señor Jesucristo experimentó esa ira de la ley no obstante
que él cumplió la ley y se deleitó en hacerlo y lo hizo por plena
confianza en su padre no obstante él en la cruz experimentó la
ira que la ley produce hermanos la ley produce ira y ahí Cristo
recibió esa ira Dios el Padre descargó toda su ira sobre su
único hijo hermanos cuando recordemos esto clamemos que el Señor haga
cada día crecer nuestra confianza únicamente en el Señor Jesucristo
y que Dios nos guarde, que Dios nos guarde de distorsiones de
la ley y de hacer ley las cosas que admiramos de las personas.
Hermanos, si vemos lo que Dios hace en hombres, demos gloria
a Dios, demos gloria a Dios. El único que merece toda la gloria
y todo honor es el Señor Jesucristo. En la salvación de un pecador,
toda la gloria es para Cristo, pero en el crecimiento en gracia,
toda la gloria también es para el Señor Jesucristo. Él es digno. Y nosotros, que Dios guarde nuestros
corazones, de que siempre podamos agradecer a Dios por lo que Él
hace en la vida de nuestros hermanos, en la vida de hombres que Él
ha llamado, pero Él es el que es digno de ser alabado, de ser
honrado, de ser glorificado. Que toda nuestra confianza esté
en el Señor Jesucristo, no por la ley, no por la ley y no por
la ley, porque no podemos cumplir la ley nadie nadie aparte del
señor jesucristo es capaz de cumplir la ley cuando dios nos
salva empezamos a hallar deleite en la ley pero no porque esperamos
alcanzar algo por la ley porque va creciendo nuestra confianza
y podemos decir oh cuánto amo yo tu ley todo el día es ella
mi meditación porque en tu ley veo tu carácter y me deleito
y por el poder del Espíritu Santo yo puedo crecer, en crecer confiando
en ti, yo puedo obedecer tu ley. Si no es por crecer en confianza,
hermanos, no obedecemos la ley. Cuando desconfiamos de Dios pensamos,
bueno, si cumplo la ley se van a pasar, van a abusar de mí.
Pero cuando tú escuchas que es Dios quien te llama, tú vas a
crecer en confianza y no vas a pensar en lo que pueda pasar,
sino vas a confiar. No importa que la demás gente
piense lo que sea como pensaban de Cristo. Se encomendó a Dios,
librele a Él. Y no es que estaban adorando
al Señor aunque lo estaban haciendo. Estaban burlándose. Su intención
primaria era burlarse. Pero ninguno de cuantos confían,
y ese pasaje es aplicado al Señor Jesucristo, será avergonzado.
Y el Señor confió plenamente en su Padre y no fue avergonzado.
El Padre le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre
todo un nombre para que en el nombre del Señor Jesús se doble
toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra
y debajo de la tierra. Y toda lengua confiese que Jesús
es el Señor. Así que vamos a orar y a pedir
al Señor que nos enseñe cuál es el propósito de la ley, que
nos enseñe a recordar que la ley es para encerrarnos y gritar
desesperados, Jesús, sálvame, yo confío en ti, confío en tu
obra en la cruz y nada más. Oramos.
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