Buenos días, hermanos. Gracias a Dios que nos encontramos
una vez más aquí en este lugar. A Dios gracias siempre. Hoy en
esta mañana quiero que compartamos un tema que yo les traigo. Lo
que Dios hizo para salvarnos. Lo que Dios hizo para salvarnos. no lo que yo hice para salvarme,
ni lo que tú hiciste para salvarte. Algunas personas dicen, yo tomé
la decisión para salvarme. Eso no es correcto. Yo creo que
lo que es correcto es lo que Dios hizo para salvarme a mí
y para salvarte a ti. Y quiero compartir este texto,
esta declaración que nos hace la palabra de Dios. Recordemos
que este hombre que hizo esta declaración estaba en un lugar
oscuro, solo, medio muerto. Estaba en el vientre de un gran
pez. estaba en oscuridad, solo, desesperado,
y este hombre clama a Dios, estando en el vientre de este gran pez. Y él nos declara, él nos declara,
por medio de este libro, por medio de esta Biblia, por medio
de estas Sagradas Escrituras nos dice así en Jonás capítulo
2 versículo 10. Él dice así, la salvación es
de Jehová. Quiero que las personas que nos
están viendo y nos están escuchando Que oigan lo que están declarando
las santas escrituras. Esto no es idea nuestra. Estos
no son nuestros pensamientos. Estos son los pensamientos de
Dios. Esto es la declaración de Dios. Esto es lo que Dios declara en
su palabra diciendo la salvación es de Jehová. La salvación es
de Dios. Jehová el Padre ordenó la salvación
de todos los escogidos de Dios. Jehová el Hijo, Él ejecutó la
salvación de todos los escogidos de Dios. Jehová el Espíritu Santo
es quien aplica la salvación del Señor Jesucristo en cada
escogido de Dios. La salvación es de Jehová. La salvación no es de María.
Escúchalo aquellos que nos están viendo y oyendo. La salvación
es de Jehová. La salvación no es de María. La salvación no es de Buda. La salvación no es de Juan. no
es de Pedro, no es de Pablo, la salvación no es de la religión,
la salvación no es por las obras, la salvación no es por los ritos,
ceremonias y sacrificios religiosos. La salvación es solamente por
Dios, el Señor Jesucristo. En ningún otro hay salvación
porque no hay otro nombre dado a los hombres en que podamos
ser salvos. Somos salvos por la gracia mediante
la redención que es en Cristo Jesús. Ahora, la salvación es
de Jehová. Quiero que compartamos algunos
pensamientos sobre este caso. Si la salvación es de Jehová,
entonces toda la gloria de la salvación le pertenece al Señor. El Señor será glorificado, alabado
eternamente por todos los escogidos que Él salvó. Él salvó. La salvación es de Jehová. Él
nos salvó en la eternidad. Él nos está salvando ahora mismo. Él nos va a salvar en el futuro.
Toda la salvación y toda la gloria es para Dios, el eterno Dios
del cielo. Lo que Dios hizo para salvarnos. ¿Qué es lo que Dios hizo para
salvarnos? Primeramente, lo que Dios hizo
para salvarnos es primero, amarnos. Amarnos. Si Dios no nos hubiera
amado, nunca seríamos salvos. Nunca. Pero Dios para salvarnos,
Él tuvo que amarnos con el puro afecto de Su voluntad. Él tuvo que amarnos con amor
eterno. Él tuvo que amarnos cuando nosotros
no lo amábamos, no lo queríamos, no estábamos pensando en Él.
Él nos amó soberanamente. Él nos amó porque Él quiso amarnos. Nos amó no por buenas obras. Nos amó no porque somos buenas
personas. Nos amó porque Él quiso amarnos
y nos amó incondicionalmente. El Señor nos amó con Su gran
amor. Gran amor es ese amor con que
Dios nos amó, con que Dios nos amó. Jeremías dijo, con amor eterno
te he amado. Ese es el amor con que Dios ama
a su pueblo, ama a su iglesia. Es con ese amor que Dios ama
a cada uno de sus escogidos. Amor eterno. Amor eterno. Dios empezó con
nosotros amándonos. Y por este amor eterno, Él nos
escogió para la salvación. Él nos escogió para la salvación. La elección de Dios es para la
salvación. La elección de Dios no es la
salvación, sino para la salvación. La elección es para salvación,
no es para condenación. No hay elección para condenación,
sino para salvación. lo que Dios hizo para salvarnos. ¿Qué es lo que Dios hizo para
salvarnos? En segundo lugar, para que Dios
nos salvara, primero nos amó, ahora en segundo lugar, el Señor
para que nos amara, Él envió a su Hijo. Él dio su Hijo, su
único Hijo, para que su Hijo sea el sustituto de todo su pueblo
escogido. para que su pueblo no fuese condenado
eternamente en el infierno por sus pecados, Dios el Padre en
amor entregó a su propio Hijo para que su Hijo fuese la Cruz
del Calvario por los pecados de todas aquellas personas que
creen de todo corazón en el Señor Jesucristo. La palabra de Dios dice, porque
de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito
para que todo aquel que en él cree no se pierda más tenga vida
eterna. Dice que Dios amó a sus escogidos,
amó a los pecadores. Piensen en un momento, piensen
en un momento. Que Dios te amó. Que Dios me
amó. Este hombre, esta persona que Dios amó, esta
persona que Dios amó es ingrato, malagredecido. Esta persona que Dios amó es
un impío. Es un pecador malvado. Es un pecador que odia a Dios
en su corazón. Pero Dios lo amó. Dios envió
a su hijo por este impío. para que este impío no vaya eternamente
en el infierno por causa de sus pecados. El Señor Jesucristo, quien no
hizo pecado, quien no conoció pecado, hizo pecado. para que todo su pueblo, todos
los escogidos de Dios, toda persona que creyese en el Señor Jesucristo,
fuese hecho en él la justicia de Dios. Si estás creyendo en
Cristo de todo corazón, eres la justicia de Dios. Tienes la
justicia de Dios. Eres justo delante de los ojos
de Dios. ¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla, verdad! Nacimos
en pecado. Nacimos corrompidos, corruptos,
malvados, injustos. El Señor Jesucristo en su muerte en el Calvario,
en su vida y muerte. Somos hechos en él la justicia
de Dios. Dios imputa la justicia de su
Hijo sobre aquel que cree de todo corazón en el Señor Jesucristo. Bienaventurado aquella persona
que es hecho la justicia de Dios en feliz, dichosa, es la persona que está vestido con la justicia
del Señor Jesucristo. El apóstol Pablo pregunta ¿Quién
te va a acusar? ¿Quién te va a acusar delante
de la justicia de Dios? ¿Quién te va a acusar en este
mundo que eres un impío, eres un injusto? Dios ya te justificó. Si Él ya te justificó, significa
que eres justo delante de sus ojos. que no tienes pecado delante
de sus ojos. Cristo llevó tus pecados. Cristo
pagó tus pecados. Significa que Dios te ve en la
persona de su Hijo, el Señor Jesucristo. Por eso Dios te ha
hecho acepto en su amado Hijo. porque Dios no te mira en tu
persona, ni en mi persona, sino en la persona de su amado Hijo,
el Señor Jesucristo. La obra consumada del Señor Jesucristo
en la Cruz del Calvario El precio que Él pagó por nuestra
redención es suficiente, es suficiente. Hizo satisfacción a la santa
justicia de Dios. Por eso Dios, por eso Dios te
puede justificar, te puede santificar, te puede limpiar, te puede perdonar,
te puede aceptar. porque la justicia del santo
y justo Juez del Cielo ha sido satisfecho con la muerte, con
la sangre de su Hijo, el Señor Jesucristo. Cristo fue entregado por nuestras
rebeliones y resucitado para nuestra justificación. Su resurrección
es una declaración que el precio que él pagó es suficiente ya
está pagado tu deuda está pagado mi deuda Cristo lo pagó todo
no dejó algo para que yo lo pague, no yo no tengo nada que pagar
Cristo lo pagó todo Él es mi sabiduría Él es mi justificación
Él es mi santificación. Él es mi redención. En Él no me falta nada. En Él no me falta que yo haga
ritos, ceremonias. Estoy completo en Él. Tú también. Si estás confiando plenamente
en el Señor Jesucristo, estás completo en Él. No te preocupes. No te preocupes, sigue confiando
en el Señor Jesucristo. Sigue confiando en el Señor Jesucristo. Ahora, la salvación es de Jehová,
nos está declarando la palabra de Dios. ¿Qué hizo Dios? para salvarnos. Primero, Él nos amó y en segundo,
Él entregó a su Hijo para que muriese en nuestro lugar. ¿Qué hizo Dios para salvarnos?
La tercera cosa que hizo Dios para salvarnos es regenerarnos. Regenerarnos. Regenerarnos. La palabra de Dios dice, Él no
de mí. Él, el Dios soberano, el Dios
misericordioso, el Dios de amor, el Dios de gracia, Él de su voluntad
nos hizo nacer por la palabra de verdad. Él de su voluntad, Él de su querer,
de su propósito. Él nos hizo nacer para una esperanza
viva, una esperanza eterna, una esperanza perdurable para siempre. Él de su voluntad nos hizo nacer
por su palabra. El nuevo nacimiento, el nuevo
nacimiento es hecho. por Dios el Espíritu Santo, el
Autor Supremo del Nuevo Nacimiento es el Espíritu Santo de Dios. Usando esta palabra no usando
mis palabras, usando la predicación de esta palabra, hace nacer aquellas
personas a quienes Él quiere que nazcan de nuevo. La salvación
es de Jehová, nos está declarando la palabra de Dios. La religión
La religión reforma la conducta o la vida de los religiosos. Muchas personas que se hacen
religiosos cambian de conducta. Son reformados por la religión.
¿Pero qué hace el Espíritu Santo? El Espíritu Santo su obra es
regenerar. Reformación no es regeneración. Regeneración no es reformación. No es. Los escribas y los fariseos
eran personas reformadas por la religión. pero no eran regenerados. Hay cierta diferencia. Si no somos regenerados, no pertenecemos
a la familia de Dios. No somos de la familia de Dios. Nicodemo, Nicodemo un fariseo. un hombre respetado, un hombre
reformado, tenía una vida, una conducta, podemos decir, intachable. Pero cuando vino a Jesús a platicar
con él, el Señor le habló, el Señor le
dijo, Nicodemo, Esto no es solamente para Nicodemo, sino para todos
nosotros. Nicodemo, el que no nace otra
vez, no puede entrar, no puede ver, ni entrar en el reino de
Dios. Nicodemo pensaba, estoy reformado,
no vivo como los otros, como las otras gentes, tengo una conducta
intachable, pero Nicodemo no estaba en el
reino de Dios. Nicodemo estaba perdido en sus
pecados. Nicodemo no conocía a Dios en
su estado natural. En su reformación, Nicodemo no
tenía esperanza de la salvación. El Señor le habló y le dijo,
es necesario nacer otra vez para ver y entrar en el reino de Dios. Sorprendido fue Nicodemo. Sorprendido, ¿verdad? Es lo que
queremos anunciar también a todo el mundo. Tú puedes tener una
vida reformada, pero si no has nacido de nuevo, no conoces al
Señor. No conoces quién es el Señor
Jesucristo. No conoces qué es lo que ha hecho.
No conoces dónde está ahora. No lo sabes. Estás muerto en
tus delitos y pecados. Estás ciego. Estás sordo. Es una persona que no puede entender
las cosas de Dios. Hay que nacer de nuevo para entrar
en el reino de Dios. Para entrar en el reino de Dios. Jesús está diciendo, cualquiera
persona que no nazca de nuevo no puede ver ni entrar en el
reino de Dios. ¿Qué es el reino de Dios? El
reino de Dios no consiste en reglas religiosas. El reino de
Dios no es reglas religiosas. No son reglas para comer. Ni
son reglas para beber. ni son reglas para vestir. El
reino de Dios, el reino de Dios es paz y gozo en el Espíritu
Santo de Dios. Toda persona que ha nacido de
nuevo tiene comunión con el Señor y tiene comunión con los unos
y los otros que conocen al Señor. Ahora, la última cosa, la salvación
es de Jehová. ¿Qué es lo que Dios hizo para
salvarnos? En cuarto lugar, Dios. Dios para salvarnos. Él nos dio
la capacidad. Él nos dio la fe. Él nos hizo
creer en su amado Hijo. Ver a su Hijo como el autor y
consumador de nuestra salvación. ¿Cómo creíste? Yo no te pregunto cómo creíste
en Dios. Yo te pregunto cómo creíste a
Dios. ¿Cómo es que crees a Dios? ¿Creíste
a Dios por tu propia cuenta? ¿Por tu propia voluntad? ¿Por
tu propia habilidad? No. No. Dios El Espíritu Santo,
Dios, usando su palabra, Él nos dio la fe para que nosotros podamos
mirar a su amado Hijo como el autor y consumador de nuestra
salvación. El Señor nos dio la fe. La fe
es un don de Dios, no es un don del hombre, a Dios. Es un regalo
de Dios a ti. Es un regalo que Dios te dio
a ti, la fe. La fe no es de todos. La fe es
solamente para los escogidos de Dios. Y esta fe salvadora,
esta fe preciosa, nos es dada por la gracia de Dios. Por gracia
ustedes son salvos. por medio de la fe y esto no
es de ustedes, que bueno como lo dijo Pablo. Esto no es de
ustedes, es don de Dios para que nadie se gloríe, para que
toda la gloria sea para el Señor quien nos amó y dio su Hijo,
nos regeneró y nos dio la fe para que creamos en su amado
Hijo. La fe salvadora viene por la
palabra de Dios. La fe es por el oír y el oír
la palabra de Dios. La palabra de Dios. Nuestra fe,
hermanos, nuestra fe no es la causa de nuestra justificación. Nuestra fe no es la causa de
nuestra santificación delante de Dios. Nuestra fe no es la
causa de ser perdonados. Nuestra fe no es la causa de
nuestra salvación. No es la causa. La fe del Señor Jesucristo, óiganlo,
la fe del Señor Jesucristo es la causa de nuestra salvación,
de nuestra justificación, de nuestra santificación, de nuestra
redención, de nuestro perdón. Es la fe del Señor Jesucristo,
la causa de nuestra salvación, para que nadie se gloríe en sí
mismo. Cuando Dios nos da la fe, cuando
Dios nos da la fe, el hombre, él lo ejercita. Él lo ejercita creyendo en el
Señor Jesucristo. Dios es el que en vosotros produce
el querer y el hacer por su buena voluntad. La salvación es de Jehová, nos
está declarando la palabra de Dios. El Señor que nos ha salvado
en la eternidad. El Señor que nos está salvando
ahora mismo. El Señor que nos va a salvar
cuando Él viene por su pueblo, por su iglesia. el que comenzó en vosotros la
buena obra, él mismo la perfeccionará en el día del Señor Jesucristo. ¡Qué seguridad! ¡Qué seguridad! No depende de mí, no depende
de mi poder, depende todo del poder y de la gracia del Señor. El Señor Jesucristo nos está
asegurando diciendo, yo el buen pastor, yo soy el que doy vida
eterna a mis ovejas y ninguna de mis ovejas perecerá para siempre. Ninguna oveja de Cristo se perderá. Todos serán salvos. Todos llegarán al cielo. Todos
verán la cara del Señor Jesucristo, quien es Dios bendito. Todos confiemos, hermanos, únicamente
en el Señor Jesucristo. No confiemos en nosotros mismos,
en nuestra carne. No confiemos en nuestra obediencia. Toda la esperanza de nuestra
salvación está en el Señor Jesucristo. Él es nuestra esperanza de gloria. La salvación es de Jehová desde
el principio y al final. Que Dios les bendiga.
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