Hermanos, es una bendición tener
con nosotros Billy Parker y su esposa Shelly. Ella habla muy rápido. Ya le dije, habla más lento.
Los yucatecos hablan más lento. Pero habla como quiera. Que el
Señor le bendiga. Estuvimos en Yobain anoche y
predicó muy bien. Gracias a Dios para vosotros.
Todo el mundo está en progreso, ¿verdad? Estoy contento que el
niño no está allá. Bueno, Billy Parker. Venga, por favor, hermano. Y su esposa, Shelly. Se me olvidó
su esposa, Shelly. Es mexicana. ¿De qué pueblo? No, ¿de qué pueblo? ¿Ciudad?
Maramoros. Gracias, hermano. Qué gusto me
da estar aquí. Les pido que abran sus Biblias,
por favor, a hebreos. Capítulo 6 Hebreos Capítulo 6 Empezamos con versículo 13 Hebreos
6, 13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo
jurar por otro mayor, juró por sí mismo. Diciendo, de cierto
te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente y habiendo
esperado con paciencia alcanzó la promesa porque los hombres
ciertamente juran por uno mayor que ellos y para ellos el fin
de toda controversia es el juramento para confirmación por lo cual
queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa
La inmutabilidad de su consejo interpuso juramento para que
por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios
mienta, tengamos un fortísimo consuelo. Los que hemos acudido
para hacernos de la esperanza puesta delante de nosotros, la
cual tenemos como segura y firme ancla del alma y que penetra
hasta dentro del velo donde Jesús entró por nosotros como precursor,
hecho sumo sacerdote para siempre, según el orden del mequesedé. Hermanos, es precioso pasar que
empieza con la palabra ¿Por qué? Porque está hablando de continuación
de en versículo 12 a fin de que no hagáis perezosos sino imitadores
de aquellos que por la fe y la paciencia hereden las promesas. Entonces, él está dando una una
ilustración de una promesa de Dios en que es maravilloso hermanos
algo maravilloso para mirar la magnitud del amor de Dios la
magnitud del amor de Dios es lo que yo quiero mirar principalmente
en primero en su juramento a Abraham Porque en versículos 17 dice,
por lo cual queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos
de la promesa, la inmutabilidad de su consejo interpuso
juramento. Queriendo mostrar más abundantemente,
mira eso, el amor de Dios. Todo que tenemos en Cristo Jesús
fue predicado a Abraham. En Gálatas 3 dice, y la Escritura
previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles dio
de antemano la buena nueva que es el Evangelio a Abraham diciendo
en ti serán benditas todas las naciones. Él juró a Abraham ¡Qué
maravilla! Que Él juró por sí mismo a Abraham. Es algo importante a Él. La consolación de nosotros. Compara las consolaciones del
mundo. Cosas materiales. Dioses falsos. Que no pueden soportar el alma
en las tribulaciones, en tentación, en persecución. pero la consolación del Señor
puede y siempre será con nosotros. Sus consejos, sus promesas, su
juramento que estamos bendecidos en el pacto eterno. Tenemos que
decir con el apóstol Juan, mire cuál amor nos ha dado el Padre
para que seamos llamados hijos de Dios. Cuál amor que él juró
por sí mismo. Interpuso un juramento. Miramos
el propósito de un juramento tan grande así. Podemos poner
nuestra confianza en la inmutabilidad de su consejo. Que no hay nada
inconsistente en la mente de Dios hacia su pueblo. Él juró
por sí porque no hay más grande. Leemos versículo 13. la gravedad
de su reputación como Dios. En versículo 13, porque cuando
Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor,
juró por sí mismo. No hay juramento más serio. Y por una ilustración, Él da
en versículo 16, 16, por una ilustración, porque los
hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, Para ellos
el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. A fallar en un juramento hubiera
traído reproche al objeto en lo que le juró. También la fidelidad
de la persona que juró. Ellos siempre, los hombres, juran
por algo mayor que ellos. Pero Dios, sino que no hay mayor,
Él juró por sí mismo. Pero no tenía que jurar, porque
Él tenía la promesa. Pero Él juró. Yo quiero solamente
ver el intento, que Él puede darnos esta gran consolación,
este consuelo grande, que no hay otra cosa mayor que Dios,
y Él juró por sí mismo, diciendo eso. Entonces, Dios juró que
sus promesas no cambian. Sabes que en Malakías 3 dice,
Porque yo Jehová no cambio. Por eso, hijos de Jacob, no habéis
sido consumidos. Porque Dios no cambia. Él es
la inmutabilidad de Dios. No puede cambiar. No cambia.
Piénsenos en el concepto de cambiar. Todo cambio es para lo mejor
o para lo peor. Pero Dios es perfecto e inmutable. Entonces no hay cambio con Dios.
Lamentaciones 2 dice, por la misericordia de Jehová no hemos
sido consumidos porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana. Grande
es tu fidelidad, la fidelidad de Dios. Gloria a Dios. Isaías 46 dice eso. Acordaos
de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos porque yo soy
Dios y no hay otro Dios y nada es semejante a mí que anuncio
por venir desde el principio y desde la antigüedad lo que
aún no era hecho que digo mi consejo permanecerá y haré todo
lo que quiero. Dios es soberano. No hay cambio. La inmutabilidad de Dios es inmutable. Él ha declarado desde el principio
lo que iba a pasar en este mundo. Y su intención hacia su pueblo,
los escogidos, no ha cambiado y no va a cambiar. Vamos a ver las dos cosas inmutables
en versículo 18. Veímos el amor de Dios. Veímos
tan grande es el amor, la inmutabilidad de Dios. Veímos que Él no puede
cambiar. Él no va a cambiar. Sus intenciones
no cambian. Su amor no cambia hacia nosotros. Pero miramos esto, pero miramos
la segunda cosa. Las dos cosas son su promesa
y su juramento. Miramos esto, su juramento, pero
miramos ahorita su promesa. Ahorita vemos esto. Su promesa está puesta en Génesis
22, 14 y 18. Vamos a verlo por un momento. Génesis 22. Tú sabes que en esta situación,
Abraham acababa de hacer el paso más grande de su vida. Fue una
prueba por él y su fe. Porque él fue dicho a ofrecer
a su hijo y fue una prueba de su fe. Él obedeció al Señor con
sus ojos puestos seguramente, fijados en el Señor. Y Dios paró
eso. Estaba en una prueba, como te
dicen, como les dicen. Y esto es, en verdad, esas cosas
son sombras y tipos de, por nosotros, el sacrificio de Cristo Jesús. Y miramos eso. Las dos cosas
inmutables y la promesa de Dios, que es en Génesis 22, 14 a 18. Leímos. Y llamó Abraham al nombre
de aquel lugar. Jehová proveerá. Por tanto, se
dice hoy en el monte de Jehová será provisto. En el monte de
Jehová será provisto. Es la palabra Jehová iré. Va
a ser provisto. Abraham vio el día en que según
Romanos 8 dice que el que no escatimó ni a su propio hijo
sino lo entregó por nosotros mismos. por nosotros Cristo Jesús
eso es un tipo Abraham y Isaac era un tipo y sombra de Cristo
Jesús que cuando Dios no escatimó a su hijo y ofreció él por nosotros
y mire eso Versículo 15 de Génesis
22. Y llamó el ángel de Jehová a
Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo, Por mí mismo
he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me
has rehusado tu hijo, tu único hijo, Desierto, te bendeciré
y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo
y como la arena de estado en la orilla del mar. Tu descendencia
poseerá las fuertes de sus enemigos y en tu semiente serán benditas
todas las naciones de la tierra por cuanto obedeciste a mi voz. Gloria a Dios. Muchas veces Dios
haya dicho a Abraham que su descendencia va a ser multiplicada como las
estrellas en Génesis 15, la arena del mar en Génesis 22 y el polvo
de la tierra en Génesis 13. En solamente en esas situaciones,
solamente estas ilustraciones del Señor pueden dar a Abraham
esta confianza en la promesa que las estrellas o la arena,
la pulver de tierra va a ilustrar la promesa de Dios. En Génesis
17, 5, Dios cambió su nombre de Abraham a Abraham porque le
hizo un padre de muchedumbre de gentes. Era la manera que
Dios estaba ilustrando la multiplicación de descendientes espirituales.
Porque en Galatas 3 dice, Si vosotros sois de Cristo, ciertamente
linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. También en
3.7 Sabe, por tanto, Que los que son de la fe, estos son hijos
de Abraham. La descendencia son los descendientes
multiplicados, los espirituales. La bendición es salvación en
Cristo Jesús, su semiente. En Génesis 22, 18, miramos a
bendiciones para todas las naciones en su semiente. ¿Quién es Cristo? Génesis 22, 18. En tu semiente serán benditas
todas las naciones en la tierra por cuanto obedeciste a mi voz. ¿Y por qué yo sé que ese es Cristo?
Vamos a Gálatas otra vez. Gálatas 3. Gálatas 3. versículo 16. Galatías 3, 16. Ahora bien, a
Abraham fueron hechas las promesas, y a su semiente. No dice a las
semientes como si hablase de muchos, sino como de uno y a
tu semiente la cual es Cristo. En Cristo sus semientes serán
benditas todas las familias de la tierra. Es la bendición de
salvación. El pueblo de Cristo en la bendición
de salvación por su semiente Abraham. Su semiente de Abraham
que es Cristo Jesús. Gloria a Dios. La salvación. Solamente hay un pacto de la
gracia y esto está dado a nosotros en nuestra cabeza, Cristo Jesús. Aun Pablo dice en Gálatas 3,
versículo 8. Miramos esto, Gálatas 3, versículo
8. Versículo 8. Y la Escritura, proviendo que
Dios había de justificar por la fe de los gentiles, dio de
antemano la Buena Nueva, el Evangelio, a Abraham, diciendo, En ti serán
benditas todas las naciones. Dios dio el Evangelio antemano
a Abraham. En Galatías 3, 13 y 14, Cristo
fue colgado al madero para que en Cristo Jesús la bendición
de Abraham alcanzase a los gentiles. En esto es el nuevo pacto en
mi sangre, dijo Cristo. Su sacrificio en la cruz del
Calvario. Nuevo pacto en mi sangre, dijo
Cristo. El pacto de la gracia está ilustrado
en diferentes maneras en el Antiguo Testamento con diferentes personas,
pero está hablando sobre el Nuevo Pacto. Miramos a 13 y 14 de 3
de Gálatas. Cristo nos redimió de la maldición
de la ley, hecho por nosotros maldición, porque está escrito
maldito todo el que es colgado en un madero. para que en Cristo
Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles al fin
de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Abraham hizo el sacrificio con
sus ojos de fe puestos seguramente en el Señor. Pablo Apóstol dijo
que las promesas son por ellos que son de la fe de Abraham,
la fe que es un regalo de Dios. Dios en su amor dio esa promesa
y juramento, las dos cosas, para darnos fortísimo consuelo con
Abraham. El fortísimo consuelo, ¿para
quiénes? ¿Para quiénes es el fortísimo
consuelo? En versículo 18 de nuestro texto
en Hebreo 6. ¿Por quién es este fortísimo
consuelo? Que Dios no va a cambiar su promesa. Y su promesa es de la salvación
por el pueblo de Dios. En Cristo Jesús. ¿Para quién
es? Dado a nosotros. Mira esta confirmación
en este pasaje. Eso está dado a nosotros. Miren
las frases y compáralos entre el versículo 17 y el versículo
18. Tenemos la promesa por herencia. Hermanos, miren el versículo
17. Por lo cual queriendo Dios mostrar más abundantemente a
los herederos de la promesa, La inmutabilidad de consejo interpuso,
de su consejo, interpuso el juramento para que por dos cosas inmutables,
en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos, tengamos
nosotros, gloria a Dios. Un fortísimo consuelo los que
hemos acudido ¿Para quién es la promesa de la salvación que
Él prometió en Abraham por Cristo Jesús? El Evangelio en que Él
fue colgado en madero para quitar la maldición de la ley, la ley
que todos hemos quebrado, por nosotros, por el pueblo de Dios. Gloria a Dios que tengamos un
fortísimo consuelo que hemos acudido para hacernos de la esperanza
cuesta delante de nosotros. Tenemos la promesa por herencia
porque estamos en el Hijo, el fiador y mediador del pacto de
la gracia. para que tengamos un fortísimo
consuelo. Ese consuelo es para nosotros
que somos débiles. Vemos en nuestras vidas y no
vemos mucha evidencia a veces de una obra de gracia y el enemigo
viene y con sus flechas y trata de devorarnos. A veces caemos
en pecado y no obedecemos la palabra de Dios. Luego Dios nos
dirija a un texto como eso. y las promesas preciosas de su
palabra de Dios. Gloria a Dios. Y los textos como
Juan 10, cuando él dijo mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco
y me siguen y yo les doy vida eterna y no perecerán jamás ni
nadie les arrebatará de mi mano Mi Padre que me las dio es mejor
que todos y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos. ¡Qué grande promesa! Cuando Cristo
nos salve, seguro estamos. en la promesa de Cristo Jesús,
en los manos del Salvador que es en las manos de Dios y nadie
puede quitarnos de sus manos. Es la promesa de Cristo Jesús,
es la promesa de Dios que no va a cambiar porque es inmutable
y sus promesas no cambian. Por eso no estamos consumidos. Isaías 49 dice, aquí en las palmas
de mis manos Te tengo esculpida. Delante de mí están siempre tus
muros. La promesa de Dios es consuelo
para el alma. Saben ustedes que en el Salmo
119, se deshace mi alma, como dijo David, se deshace mi alma
de ansiedad susténtame según tu palabra es lo que Dios está
haciendo aquí con promesas en la palabra de Dios tan grandes
así como eso hemos acudido para hacernos miramos eso hemos acudido
para hacernos en el refugio que tenemos mira esto aquí en versículo
18 para que por dos cosas inmutables
en las cuales es imposible que Dios mienta tengamos un fortísimo
consuelo los que hemos acudido para hacernos de la esperanza
puesta delante de nosotros. Hemos acudido, hemos acudido. Esa es una ilustración de uno
jurando por las ciudades de refugio en el Antiguo Testamento, jurando
con toda su alma por las ciudades de refugio. Fueron siete ciudades
que también son tipos de sombras, perdón, seis ciudades que son
tipos de sombras de Cristo. Nuestro refugio está en Cristo,
hermano. Es en Cristo. Cristo Jesús es
nuestro refugio. Y hemos acudido por refugio,
por la fe que Él nos da, la fe salvífica. Es la fe de Jesús.
que Él nos da como regalo, pero es la fe de Jesús, la fidelidad
de Jesús. Fuimos a Ciudad de Refugio a
Cristo de la esperanza puesta en versículo 18. La expectativa
confiada en nuestro futuro, la herencia, como dijo Pedro en,
primero de Pedro, en un capítulo, capítulo uno, por ejemplo, pero
no vemos, déjeme leer, incorruptible esa herencia, incorruptible,
incominar, contaminada, inaccesible, reservada, y la que estamos guardados
por el poder de Dios también, dijo Pedro. En la que estamos
guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzarla. No cambia la promesa, no cambia
la herencia, y no cambia que estamos guardados. Esa es máxima
seguridad que tenemos en Cristo Jesús. Gloria a Dios. La esperanza
es siendo conformado a Cristo Jesús últimamente, ¿no? Es siendo
conformado a Él. en primera de Juan capítulo 3
dijo amados ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
lo que hemos de ser pero sabemos que cuando él se manifieste seremos
semejantes a él porque le veremos tal como Él es. Seremos glorificados
juntos y glorificando a Él para siempre. Esa es la esperanza
que estamos esperando nosotros. Esta es la esperanza. Esta es
la meta, la glorificación de nosotros, la última salvación
y glorificando a Él para siempre, estar juntos con Él. En Colosenses
1 dijo, a causa de la esperanza, que os está guardado en los cielos,
de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del Evangelio,
que es la esperanza. Versículo 27 de Colosenses 1,
Cristo en vosotros. la esperanza de gloria con Cristo
Jesús. Cristo en vosotros, la esperanza
de gloria. Glorificados juntos con Cristo
y el prospecto de adorándole para la eternidad. Wow. Se refiere a otros capítulos,
por ejemplo, en Hebreos 3, 6. 3, 6. Miramos esto, una página
por el otro lado. Pero Cristo como Hijo sobre su
casa, la cual casa somos nosotros si retenemos firme hasta el fin
la confianza y el gloriarnos en la esperanza. Está reforzada
en Hebreos 2, sabes, en Hebreos 2, 3. Mira, Hebreos 2, 3. Hebreos 2, 3. ¿Cómo escaparemos
nosotros si descuidamos una salvación tan grande? Es la salvación. Esta esperanza es en la salvación,
la última salvación que tenemos. Bueno, vamos a estar en la cual
habiendo sido anunciada primeramente por el Señor y nos fue confirmada
por los que lo oyen. Esa esperanza, confiante expectación,
no es una esperanza como estamos hablando en día de hoy, ¿no?
No es esperanza que ojalá que esto va a pasar. Y ojalá que
nuestro equipo gana, como Shelly, ojalá que América gana, ¿right? Que gane. Entonces, no es este
tipo de esperanza. Esa es una confidente expectación. Bueno, es como... No, pero estoy hablando de confidente
expectación. Es la fe. Está puesta en la persona
y obra de Jesucristo. Nuestro Señor y Salvador, hermano. Esta es seria. Está puesta en
la persona y obra de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, quien
se fue al cielo como nuestro sumo sacerdote cuando el velo
de su cuerpo fue rompido por nosotros. Tenemos la justicia
de Dios, justicia que fue ganada por Cristo como hombre cuando
estaba aquí. Él ganó esta justicia. Él obedeció
la ley perfectamente. Esta misma ley donde nosotros
hemos rompido vez tras vez tras vez. No podemos obedecer la ley,
pero Cristo la obedeció perfectamente. Tenemos el manto de su justicia. Si uno está en Cristo, tenemos
este manto de su justicia que Él ganó. cuya obra redentora
por su pueblo aseguró nuestra salvación, cuya resurrección
fue la declaración pública que su obra era perfecta y no falta
nada. Y Dios Padre aceptó y era completamente
satisfecho con su sangre y su justicia. Su justicia era satisfecha. Su justicia de Dios, su justicia
divina de Dios era satisfecha. Su ira estaba gastada. Su ira por su pueblo en la cruz
del Calvario. Somos declarados justos, justificados
en su sangre. Por él seremos salvos de la ira
de Dios, dice Romano 5. Por él, por su sangre, vamos
a ser cerrados, seremos salvados por su sangre, justificados en
su sangre, por él seremos salvos del aire de Dios. Vamos a ver
una descripción de la esperanza, la ancla, versículo 19 en nuestro
texto, versículo 19, la cual tenemos como segura y
firme ancla del alma, que penetra hasta adentro el velo. La descripción
de esta ancla, de esta esperanza y donde está puesto en versículo
19. El autor de Hebreos tiene dos
ilustraciones en mente en estos pasajes que siguen después de
eso y La primera es de un barco en la tormenta. La necesidad
de poner la ancla en el lugar, en el puerto donde las aguas
están calmadas y donde la ancla puede asegurar que el barco no
se desplace. Necesitamos una ancla para mantenernos
firmes en la batalla. La esperanza del Evangelio, Cristo
en vosotros, es nuestra ancla porque Él es la esperanza de
nuestra herencia en la gloria. Está segura y firme porque es
la obra de Dios en nuestras almas. No es una obra de nuestra fe. Esto no es una obra. El hombre
no tiene la capacidad y no tiene el poder y no tiene la fe. El
hombre está huyendo del Señor con todas sus ganas, con toda
su fuerza. Y el hombre está muerto en los
delitos y pecados. El hombre nunca puede ni percibir
las cosas del Señor Jesús, dice 1 Corintios 2. No es una obra de nuestra fe,
sino la fe que es el regalo de Dios, la fe de Cristo. Es esta
fe. En 2 Corintios 16, dice el mismo
Señor el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre,
el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por
gracia. ¿Y de dónde está puesta esta
ancla, este ancla de nuestra esperanza? ¿Dónde está puesta?
Versículo 19. Que penetra hasta dentro el velo,
el lugar santísimo. Nuestra ancla está en la obra
de Cristo, en el propiciatorio verdadero donde Jesús entró por
nosotros. Nuestra esperanza es segura porque
está puesta en Cristo Jesús. Él es el objeto de la esperanza
del creyente. Él satisfizo la justicia de Dios,
su sangre. Él placó la ira de Dios. La esperanza
está en los méritos y mediación de Cristo Jesús. Él entró el
velo para interceder por nosotros a través del sacrificio que Él
ofreció en Calvario. Nuestra esperanza está fijada
en Él y su sangre. Hebreos nueve, 11 y 12 leemos
Hebreos 9 11 y 12 miremos Pero estando ya presente, Cristo,
sumo sacerdote de los bienes vinideros, por el más amplio
y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no
de esta creación, y no por sangre de machos cabrillos ni de becerros,
sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el lugar
santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Oh, hermanos,
como dijo Romano, siendo justificados gratuitamente por su gracia,
mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios
puso como propiciación, mismo como está hablando aquí, por
medio de la fe en su sangre, que Él entró una vez, en este
lugar en el cielo y dio a su sangre en el propiciatorio. La otra figura es de alguien
que corre adelante de unos para asegurar el camino por otros
que pronto vendrán. Miramos para atrás en nuestro
texto versículo 19 y veinte, esta vez, la cual tenemos como
segura y firme ancla del alma, que penetra hasta dentro del
velo de este lugar santísimo, adentro del velo está puesto
nuestra ancla, donde Jesús entró por nosotros como precursor,
hecho sumo sacerdote para siempre, según la gloria de Melquisedec.
En el medio es el versículo veinte, donde Jesús entró por nosotros,
Otra figura es alguien que corre adelante de unos para asegurar
el camino porque los otros pronto vendrán. En esa manera, Cristo
es nuestro precursor. El precursor es uno que corre
adelante, corre adelante de un ejército. Carlos Spurgeon describió
uno que se fue para anunciar la victoria de la batalla ganada.
Cristo ganó la batalla en sí mismo. Por nosotros, él ganó
la batalla solo. Su presencia garantiza que van
a ser otros después, porque él se fue como precursor. La obra
de Cristo, nuestro sumo sacerdote, en versículo 20, donde Jesús
entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre,
según el orden del Mekesedek. También Él estaba para preparar
el lugar por nosotros como nuestro sumo sacerdote. Su sacerdocio
es según el orden del Mekesedek. Y nunca cambia, en versículo
20b, parte B, nunca cambia porque según el eterno sumo sacerdocio. Hebreos 7, 24, miramos esto,
Hebreos 7, 24, casi el mismo lugar en tus Biblias. Mas este por cuanto permanece
para siempre tiene un sacerdocio inmutable. Jesús ofreció un sacrificio
para satisfacer la justicia de Dios cuando Él se ofreció a Sí
mismo por nuestros pecados. Miramos Hebreos 7, 26 y 27, Porque
tal sumo sacerdote nos convenía, santo o inocente, sin mancha,
apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos, que
no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes,
de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego
por los del pueblo, porque eso lo hizo una vez para siempre
cuando ofreciéndose a sí mismo. Porque déjeme leer esto otra
vez, la última parte. Porque esto lo hizo una vez para
siempre ofreciéndose a sí mismo. Jesús tuvo que ofrecer su sacrificio
una sola vez, ganando la redención eterna para su pueblo. Y no por
sangre de machos cabríos. La Biblia dice no por sangre
de machos cabríos ni de beceros, sino por su propia sangre. Entró
una vez por para siempre en el lugar santísimo, habiendo obtenido. Eterna redención. por nosotros. Él nos hizo perfectos
para siempre con una sola ofrenda en Hebreos 10, 14. Él está sentado
a la diestra del Padre. Su presencia, sus heridas, sus
oraciones por nosotros. Su presencia garantiza la victoria
por nosotros. Sus heridas pide por nosotros,
hermanos, y sus oraciones por nosotros. ¿Adónde tienes tú tu
esperanza? ¿En cosas de la religión falsa? ¿En tus obras? ¿Tú piensas que
en tus obras? Que vas a balancear cuentas con
el Señor. Obras nunca salven. Religión
falsa nunca salve. Cristo es el Salvador. Cristo
salva con su sangre, con su justicia. Él satisfizo la justicia de Dios. Él satisfizo la ira de Dios. La ira de Dios fue derramada
sobre su Hijo en la cruz del Calvario. para salvar su pueblo
de su ira, de la ira de Dios. ¿A dónde tienes tú la esperanza?
En la justicia y sangre de Cristo Jesús. Hay un hombre en la gloria
y estamos representados en él. Nuestra ciudadanía está en el
cielo con él, sentamos en él posicionalmente en nuestro sumo
sacerdote. Gloria a Dios. Gracias, hermanos. Bueno, hermano, qué buena. Solo hay un evangelio, ¿verdad?
Amén. No me canso del mismo evangelio. Yo estoy siempre clavando el
mismo clavo. La misma redención en Cristo
Jesús. El va a justicia nuestra que
está sobre el trono. Su presencia ya es una garantía
para nosotros. Él no tiene que decir nada. No
tiene que decir como alguien una vez tuve que decir a los
hermanos Cristo no está ya diciendo padre, por favor, perdónanos,
porque Pepe no sabe lo que está haciendo. Por favor, pero. Es
su presencia ya garantía. La salvación de Pepe, de todos
los demás que creen en el Señor Jesucristo, su presencia ya es
seguridad nuestra. Hay un hombre sobre el trono
de Dios. Ese hombre es Jesucristo, el
Dios hombre Jesucristo. Ahora vamos a hacer despedida
con una oración.
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