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Gilberto Pech

La predicación que salva pecadores

1 Corinthians 2:1-5
Gilberto Pech May, 21 2017 Video & Audio
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Buenos días a todos hermanos,
es un grato visitarles otra vez y también gracias a Dios por
esos avisos que hemos escuchado. Ha sido para nosotros los pueblitos
donde venimos una gran bendición la escuela aquí. porque ahora
en Calcetó, en la Escuela Dominical, está predicando el hermano Francisco,
el que asiste en la escuela también. Gracias al Señor por esto. Dios
lo está guiando también, igual que a todos los que estamos enfrente
de la obra. Somos dirigidos por el poder
de Dios, no sólo así. Entonces, hermanos, en esta mañana,
les invito para que encuentren en sus Biblias en la primera
carta del apóstol San Pablo a los Corintios. Primero a los Corintios. Espero que ustedes hermanos estén
atentos y que las dos partes, ustedes y nosotros, tengamos
enlace con la predicación, esto es lo que desea uno cada vez
que pasa en el púlpito a predicar, lo que tanto estimamos es la
atención de ustedes, que estén prestos a escuchar. En la primera carta del apóstol
San Pablo a los corintios, vamos a leer del uno hasta cinco, capítulo
dos, uno al cinco. Así que, hermanos, cuando fui
a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con
excelencia de palabras o sabiduría, pues me propuse no saber entre
vosotros cosa alguna, sino a Jesucristo y a este crucificado. Y estuve
entre vosotros con debilidad y con mucho temor y temblor. Ni mi palabra ni mi predicación
fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con
demostración del espíritu y de poder, para que vuestra fe no
esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder
de Dios. a través de los tiempos que llevamos
escuchando mensajes de otros hermanos que vienen de lejos,
ha sido para nosotros grande bendición escucharlos y por esto
podemos también continuar así como ellos también lo han mostrado
a nosotros por la gracia de Dios. Sabemos entonces por las Sagradas
Escrituras, hermanos, que el Evangelio de Jesucristo que estamos
predicando está muy por encima de la sabiduría humana. No es
comparable con la sabiduría humana. Está por encima de la sabiduría
humana. no es algo que nosotros podemos determinar o predicarlo a nuestra
manera sino que Dios, el Espíritu Santo, es el que da el mensaje
y es el que inspira su palabra para que sea predicado a su pueblo. Ustedes son el pueblo de Dios.
Ustedes son los escogidos de Dios. Ustedes son la iglesia
que Cristo compró por su propia sangre. Y Dios no nos permite
predicarles otra cosa más que su Evangelio. Así como desde
el principio fuimos salvos por el Evangelio de Jesucristo. Y
Dios nos preserva con la misma palabra del principio que creímos. Y así y así hasta el final, hasta
que Cristo venga. El evangelio que predicamos sirve
para nuestra salvación, a través de ese evangelio viene la salvación
a todos los hombres a quienes Dios ha señalado para salvación.
Y este evangelio de Jesucristo está muy por encima de toda sabiduría,
muchas personas basan sus predicaciones del evangelio en sabiduría, sobre
la base de sabiduría, sobre la base de la ciencia humana, pero
nosotros sabemos que a través de la ciencia humana es ahí donde
la palabra de Dios está adulterado, es ahí donde se echa a perder
todo por la sabiduría humana. El evangelio no es sabiduría
humana, es la palabra de Dios, es la palabra de Dios. Ante el
evangelio, Queda deshecho toda sabiduría humana, lo sabemos
con el mismo capítulo donde estamos, ¿verdad? Queda totalmente destruido la
sabiduría del mundo, queda deshecho delante del Evangelio de Cristo
nuestro Señor. Este evangelio solamente puede
ser conocido por revelación del Espíritu Santo y por el poder
de Dios, por más que tengamos nosotros diferentes maneras o
diferentes ilustraciones que decir pero la palabra de Dios es revelado
al corazón, no por medio de las manias de dar un discurso por medio de
filosofía sino que por la guía del Espíritu Santo, no estamos
hablando solos, el Espíritu de Dios está hablando con nosotros,
entonces este mensaje solamente puede ser conocido cuando el
Espíritu Santo de Dios revela al corazón del hombre. dice,
la palabra del evangelio, la palabra del evangelio que predicamos
es Cristo Jesús, nuestro señor. La palabra del evangelio es Cristo. Cristo crucificado. La palabra
que predicamos es la palabra de la cruz. La palabra de la
cruz. Ninguna distancia puede evitar
su revelación cuando el Espíritu Santo lo quiere revelar. No hay
distancia, no hay, no hay, este, imposibilidades, por ejemplos,
yo no, no entiendo, yo no comprendo, yo no, tú no vas a comprender,
te lo va a revelar el Espíritu Santo. No porque lo comprendas,
no porque lo entiendas, sino porque el Espíritu de Dios te
lo revelará al corazón. Y así es como se conoce el Evangelio
que predicamos. Vemos aquí el apóstol San Pablo,
el tema de su mensaje es Cristo crucificado. Cristo es poder
de Dios y sabiduría de Dios. Esto es el que está por encima
de toda sabiduría. Y solo por su muerte y por su
obediencia viene la salvación a todos los que él ha ordenado
para vida eterna. Aquí el apóstol San Pablo se
presenta de una manera muy este, muy notable como él muestra de
que él no depende de sí mismo, como él demuestra de que su predicación
no depende de su capacidad mental, no depende de su capacidad de
sabiduría ni de ni de entendimiento. Y lo dice como anulando su propia
capacidad, su propio yo en este mensaje. Dice, así que hermanos,
cuando fui a vosotros para anunciar el testimonio de Dios, no fui
con palabra, con excelencia de palabra o sabiduría. Nosotros
no podemos sacar de nosotros palabras de excelente sabiduría,
no la tenemos, no lo sabemos, damos gracias a Dios por esto,
no tenemos sabiduría humana, no tenemos esa capacidad de filosofía
o ciencia para ponerlo aquí ante su pueblo si no tenemos solamente
su palabra. pues me propuse dice no saber
entre vosotros cosa alguna sino a Cristo crucificado. Así que
hermanos habla de su debilidad habla de su debilidad estuve
entre vosotros con debilidad y mucho temor y temblor. Debilidad, hermanos, significa
que el predicador es nadie, es nulo, no es nada. El predicador no es nada. En
ningún momento debemos nosotros poner nuestra confianza en el
predicador. o el que está parado a predicar
no es a quien debemos creer, no podemos, no debemos nosotros
este clavar nuestra atención solamente por el predicador sino
por la palabra que nos está predicando, es ahí donde debemos estar nuestro,
poner nuestro punto de vista para que nosotros podamos seguir
la palabra de Dios, entonces cuando habla de su debilidad
se refiere de que él es nadie. Las escrituras sagradas dicen
que estos tesoros que Dios nos ha regalado para predicar, están
depositados en vasos de barro, Así que nosotros somos tan frágiles,
somos tan débiles, pero el poder es de Dios. Dios tiene poder,
el poder de revelar su palabra es de él, pertenece a Dios. Cuando dice, habla de su fragilidad,
su debilidad, mucho temor y temblor, esto significa una obediencia
completa a los propósitos de Dios. porque el evangelio que
Dios nos ha dado a predicar es un evangelio de propósito, es
un evangelio que conforma al decreto de Dios en la salvación
de pecadores. Su tema no son de artes científicas ni filosóficas, no
de la moralidad seca, Su mensaje es salvación para
pecadores y para esto es necesario predicar a Cristo crucificado. Su estilo de predicación son
pronunciados no con lógicas, sino con la verdad
dirigida por el Espíritu de Dios. para poder creer o recibir este
evangelio tiene que ser por la obra de la gracia del Espíritu
Santo, no por el ingenio de la voluntad humana o la convicción
o la convención, sino por el mismo mensaje. Si el mensaje
lo lleva Dios a tu corazón, Si no eres salvo pero Dios te edifica
con esto. Dios te fortalece con esto. Dios te hace crecer con esto. Dios te hace madurar con esto. Nunca es en vano escuchar la
palabra de Dios. La revelación de Cristo crucificado
o la convicción de pecado o la
unión viva la fe salvadora en Cristo solamente, todas estas
cosas que dije son obras del Espíritu Santo, son obras del
Espíritu Santo, no es nuestra obra. Así que hermanos, vamos
a tratar de ver este pequeño discurso. En primer lugar, este
discurso se llama la predicación que salva pecadores. La predicación que salva pecadores
es el testimonio de Dios acerca de su hijo Jesucristo. Es la
predicación que salva pecadores, el testimonio de Dios acerca
de su hijo. El testimonio de Dios, recuerden,
viene de Dios, está libre de sabiduría humana, está libre
de ciencia carnal, está libre del arte de la persuasión lógica. El testimonio de Dios es inmediatamente
pronunciado. Jesucristo nuestro Salvador. Esta predicación es el testimonio
de Dios acerca de Jesucristo. Es la predicación que está sujeta
a la revelación del Espíritu Santo. Es la predicación que
está hecho con temor y temblor. Es la predicación que obedece,
obedece profundamente los propósitos de Dios. al dar su mensaje tiene
propósito, y su propósito es salvar a su pueblo perdido en
pecado. Es salvar a sus ovejas, salvar
a esos que él ha llamado para salvación, salvar a aquellos
por quienes Cristo vino, y esas almas que Cristo vino a salvarles
es dado por el padre desde la eternidad. y fueron dados a Cristo
y Cristo los vio desde la eternidad los vio en su pacto de gracia
los los vio en en su elección los dio los vio en predestinación
los vio en llamamiento los vio en justificación los vio en quienes dará cristo todas estas
gracias a aquellos aquellos quienes el padre le ha dado y estos al
escuchar su mensaje son estos que vendrán a cristo porque serán
traídos entonces por el poder del espíritu santo. Una persona
que que dijo que ya sabe mucho, ya sabe mucho, yo ya repasé a
los pastores, ya, ya, yo ya sé bastante, muchísimo evangelio
ya sé. He visto grandes predicadores
en televisión, en internet, y en todo, y dijo esta palabra, por
esto estoy seguro, cien por ciento estoy seguro de que si uno no
es pentecostés, no va a ser salvo jamás. ¡Qué cosa! para los creyentes en el Señor
Jesucristo. No hay otro medio, no hay otro
nombre, no hay otra predicación que pueda salvar pecadores, sino
Cristo crucificado. Ese es el que salva pecadores.
Por eso, El Evangelio que predicamos no la estamos cuidando nosotros. No tenemos que cuidar el Evangelio
que estamos predicando. Hay mucha mentira, mucha maldad,
mucha chafa. Hay muchos impostores en el mundo
que quieren hacerse pastores. mi pueblo hay uno, hay como cuatro
grupos de pentecostales allá, nosotros estamos ahí, los testigos
y todo, son como seis grupos, pero a este señor le preguntaron
un día, oye, porque tú eres pentecostal, no vas en ese grupo, no, no quiero
ir. no me gusta, y porque no vas
en ese otro, tampoco me gusta, y no vas con los bautistas, no
me gusta también, entonces que es lo que quieres, porque te
reúnes solito en tu casa con tu familia, es que no puedo,
no quiero ir en ningún grupo, porque lo que quiero no es ir
en un templo, lo que quiero es ser pastor, dice él, quiere ser
pastor él, que por eso no asiste en ninguno de esos grupos que
hay, pronto va a formar otro grupo esa persona son personas
que por sí mismos se hacen pastores son personas que realmente no
ha entendido que es el evangelio cuál es la finalidad del evangelio el evangelio que predicamos está
libre de la ciencia carnal del arte de la persuasión de la lógica
Esta predicación que salva a pecadores es la predicación que está sujeta
en obediencia completa al propósito de Dios. ¿Qué es lo que se respeta
en la predicación del evangelio? Se respeta predicándolo conforme
a lo que el Padre decretó para salvación. Se predica con respeto
a lo que el Hijo de Dios cumplió en la cruz. Se predica con respeto y obediencia
a lo que el Espíritu Santo obrará en revelación. El Espíritu de Dios no va a revelar
a Jesucristo en el corazón de una persona a quien Dios no conoció
en decreto. Y Cristo Jesús en la cruz no
murió por alguien que no está en el decreto del Padre. Ahora,
al predicar el Evangelio, estamos conscientes de que Dios va a
llevar este mensaje al corazón de aquellos a quien el padre
decretó salvar, que en el pacto de gracia destinó para salvación. No va a revelarlo en cualquier
corazón, en cualquiera persona, en un sentido sí es en cualquiera
persona, ¿verdad? Pero delante de Dios es, es visto
todos aquellos, son vistos por orden de salvación. están ordenados
para salvación, y éstos van a creer realmente en Cristo Jesús, a
éstos el Espíritu Santo llevará el mensaje. No va a revelarlo
en el corazón de uno que no esté en el plan de Dios. Todos nosotros
en este mundo sabemos que para hacer un trabajo necesitamos
hacer un plan, y Dios hizo su decreto. hizo su pacto, hizo
su promesa, y todos los que son vistos en esas promesas de Dios
y en su decreto, en su pacto eterno de gracia, a estos Cristo
vino a salvar. Y Cristo derramó su sangre para
salvarlos. La predicación que salva pecadores
es la predicación que está inspirada por el Espíritu Santo, no habilitada
por la ciencia humana. es la predicación inspirada por
el Espíritu Santo. La predicación que salva pecadores
es la predicación que ama y quiere la salvación de pecadores, no
solamente su multitud, porque hay gentes hambrientos de dinero
y lo que quieren es que haiga montones de gente en su congregación. ¿Qué es lo que buscan? no están
buscando la salvación de los oyentes, sino más bien la perdición,
como dice hermano Walter, dos o tres veces más perdidos, los
hace más hijos del diablo, porque les predica mensajes falsificados,
mensajes falsificados, de manera que la predicación que salva
pecadores es la predicación que obedece completamente los planes
divinos de Dios, los decretos de Dios. Vamos a segundo lugar,
la palabra, la predicación que salva a pecadores es Cristo crucificado. La predicación que salva pecadores
es Cristo crucificado. La palabra de la predicación
que salva pecadores ahora es Cristo crucificado. No cambia. La palabra de la predicación
que salva pecadores es Cristo crucificado. Solo por medio de
Cristo crucificado viene la salvación para pecadores. No hay otro nombre. no hay otro medio, no hay otro
evangelio, el evangelio es Cristo crucificado, es la palabra de
la cruz, lo que nadie quiere, lo que la mayoría de los, de
los farsantes predicadores no quieren predicar esto, más harían
una campaña de sanidades y de otras cosas, muchas actividades
inventan y no predican el evangelio, el evangelio en ese caso queda
a un lado, y lo que impera entre ellos es exhibir sus obras, mostrar
a la gente que tiene milagros y hace milagros. Pero cada momento
de nuestra vida, Dios hace milagros en nosotros. Está haciendo Dios milagro en
nuestra vida, en nuestra personalidad, tanto físico como espiritual,
Dios hace su milagro en nosotros. ¿Cómo Dios trae a nuestro corazón
ese gozo? Ese gozo de su salvación. ¿Cómo
Dios lleva a nuestro corazón ese gran privilegio? Saber de que por medio de la
fe, Dios nos tiene. Dios nos tiene. y que nosotros
estamos en Cristo, en su hijo, y estando en Cristo, también
somos sus hijos, aleluya. También somos sus hijos. Siendo
injustos, pero en Cristo somos justificados. Siendo inmundos,
pero en Cristo somos santificados. Entonces, hermanos, es una, es
una maravilla de Dios de que nos muestra a nosotros, con todos
ustedes, el mensaje que salva pecadores. El mensaje que salva
pecadores es la palabra de la cruz, único. Nadie lo quiere,
pero nosotros lo queremos. Es lo único que hay para nuestra
salvación. Es la palabra de fe que predicamos,
la palabra de fe que predicamos, el evangelio de salvación. Nadie puede ser salvo por otro
ni por nadie más, sino por Cristo Jesús, Cristo crucificado. Por la obediencia perfecta y
completa de Cristo en la cruz, somos salvos por su obediencia,
no por el nuestro, sino por la obediencia de Cristo. Y una obediencia
perfecta, sin que falte nada, sin ningún, sin ningún este defecto,
lo hizo perfectamente. Y vemos que cuando Cristo fue
crucificado, Cristo en el madero, vemos el tributo de obediencia
perfecta dado por Cristo a nuestro favor ante la ley de Dios y vemos
a Cristo muerto y sepultado vemos el sacrificio hecho por nuestra
salvación por libres de nuestros pecados, libres
de la paga de nuestros pecados, libres del poder de la ley y
libres de la muerte. Dios nos hizo libres por su Hijo
Jesucristo. Al morir en la cruz mostró la
satisfacción completa de las demandas de la ley que era para
nosotros pero nunca lo pudimos cumplir y no lo hubiéramos cumplido
jamás pero Cristo en la cruz lo cumplió perfectamente todo
sin fallar por eso somos salvos Cristo demostrada, sacada a luz para
ser predicado a todo su pueblo que ha de venir a él y los que
ya están con él. Cristo resucitado es la salvación
para pecadores que el Señor llamó para salvación. Y esta es la
victoria del creyente. Cristo resucitado es la victoria
del creyente. Aquí entendemos lo que dice San
Pedro entonces. Si nosotros creemos a Cristo
Jesús, entonces hemos vencido al mundo. ¿Por qué? Porque estar
en Cristo es estar por encima de todas las cosas. Ahora veremos el propósito de
la predicación de San Pablo, la predicación del Evangelio,
la predicación que estamos haciendo. El propósito de la predicación,
hermanos, es salvar pecadores, no perderlos. es darles el mensaje
adecuada y necesariamente para que al creer en este mensaje,
entonces encuentre realmente la salvación de su alma. Hay oyentes que al escuchar el
mensaje del evangelio, lo que encuentran en el mensaje es una
religión. ¡Qué triste! ¡Qué triste! porque la predicación
no tiene en propósito traer a nuestro oído una nueva religión, no lo
que predico no es religión, es Cristo crucificado, y al escuchar
su mensaje, sabemos que el propósito de ese mensaje que escuchamos
es para la salvación, es el propósito de nuestra predicación,
el de Cristo, el de todos los apóstoles también. Este propósito
es propósito de Cristo, es su propósito, venir, nacer, vivir,
testificar, predicar, padecer por nosotros y morir por nosotros,
resucitar por nosotros y subir a la gloria otra vez, de donde
vino. Ese es propósito por lo que vino,
es su propósito salvar pecadores. No sabemos si vino por otra cosa,
pero sabemos por las escrituras que Cristo vino a salvar pecadores
al mundo. Dice San Pablo, de los cuales
yo soy el primero. Cristo crucificado es el evangelio
de salvación para todo aquel que cree. Este evangelio nos
presenta a uno a uno que es justo Cristo, a uno que es justo, muriendo
por otro que es El justo y el inocente muere
por el culpable. Según la ciencia humana eso no
es justo. Realmente así es, pero por la
justicia de Dios así fue necesario. Cristo al venir a salvar pecadores,
no solamente a mostrar ejemplo, como dicen los testigos de Jehová,
sino que Cristo al venir en este mundo, primeramente tomó nuestra
naturaleza humana, se unió ahí. He ahí la reconciliación de la
naturaleza humana con Dios. Esa unión perfecta de las dos
naturalezas en una sola persona es el que nos reconcilia con
Dios. Y es el que reconcilia a Dios
con nosotros porque somos pecadores. Por esto, hermanos, cuando Cristo
vino y ser castigado en la cruz por nosotros, imaginamos que
no era justo su castigo, pero lo es. ¿Saben por qué? porque
entonces mis pecados es su pecado. ¿Me entiende? Y su justicia es
mi justicia. Bendito sea su nombre. Y así
Cristo entonces fue castigado, murió en la cruz por culpa de
quién, cuál es su delito. La Biblia dice Jehová cargó sobre
él todos nuestros pecados y él los llevó por su amor y su misericordia
para dar salvación a aquellos que vivían bajo la culpabilidad
del pecado, bajo delitos y pecados. Cristo al venir al mundo hacer
toda esta obra tiene en propósito de salvar Nunca vamos a pararnos
a predicar con otro propósito, a predicar una religión, sino
predicamos a Cristo crucificado porque esto es propósito del
Padre, es propósito del Hijo, es propósito del Espíritu Santo.
Si predico otra cosa, debo entender de que Dios no va a estar conmigo.
¿Por qué? Porque no está de acuerdo a la
voluntad de Dios. El mensaje que está de acuerdo
a la voluntad de Dios es predicar a Cristo crucificado para la
salvación de su pueblo que él vino a salvar. Ahora, la finalidad de la predicación,
uno, es por la salvación y dos, como lo ven ustedes allá en sus
Biblias, dos, es para que la fe de los que oyen la fe de los
creyentes, entonces se encuentre una base sólida. Encuentren un
fundamento perfecto. Encuentren un fundamento indestructible. Un fundamento eterno. No sencillamente
en una religión que el hombre mismo hace. creó en su mente,
sino sobre una base sólida, para que la fe de los que oyan no
esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder
de Dios. Por esta razón, San Pablo dijo,
fui con debilidad, con mucho temor y temblor. Ni mi predicación
fue así de esta manera, sino que con demostración del espíritu
y de poder. El mensaje de Jesucristo se predica
en el poder de Dios. El verdadero fundamento de la
fe del creyente es Jesucristo crucificado. Es el verdadero
fundamento. Y nadie va a poner otro fundamento
que eso. Y todos los que hemos creído
en el Señor Jesucristo, hemos creído a él, a Cristo nuestro
Señor, estamos edificados, estamos fundados sobre la roca eterna
que es Cristo nuestro Señor. La roca de los apóstoles es Jesucristo. Nuestra roca es Jesucristo. Nuestra
fe está fundada sobre esa roca. Y si nuestra fe está fundada
en esa roca, quiere decir que es indestructible. Esa fe es
una fe que permanecerá para siempre firme en Cristo, su roca eterna. No va a ser destruido, no va
a caer, no va a ir de un lado para otro, sino va a estar firme
en el Señor Jesucristo. Tristemente escuché también de
un amigo hace una semana ahorita, como a estas horas estamos platicando
con alguien y pregunté de él y me platicaron, era un muchacho
cuando llegaba allá con nosotros, se comportaba muy bien, una persona
muy religiosa, muy dedicado, al escuchar la semana pasada
de que él se perdió. regresó, dicen ellos regresó
al mundo. Dicen ellos que se echó a perder
otra vez. Es una pena, ¿por qué? Porque
ellos siguieron la ciencia, siguieron las formas religiosas, y cuando
eso se acabó, entonces ellos vuelven otra vez a su lugar.
¿Por qué? Porque su fe de ellos fue fundado
sobre la religión, no sobre Cristo nuestro Señor. Y para que el
creyente encuentre firmeza es en Cristo el Señor. Jesús le
dijo a a San Pedro sobre su confesión cuando Pedro le dijo tú eres
el Cristo el hijo de Dios viviente también a ti te digo que tú eres
Pedro lo que significa una piedra pequeña y sobre esa esta roca
que has confesado la roca de tu fe edificaré mi iglesia de
manera conforme creen van siendo edificados sobre el fundamento
de la fe que Dios ha dado, no sobre lo que nosotros decidimos,
sobre lo que nosotros imaginamos, sino sobre lo que las escrituras
nos enseñan, amén. Yo lo predico, los hermanos que
vienen lo predican, no porque lo hemos averiguado, no porque
lo descubrimos, no porque lo hemos aprendido, uno puede aprender
todo el año sin poder entenderlo porque no le es revelado. Por
lo que predicamos nosotros, lo predicamos no porque lo descubrimos
por ciencia, nosotros no somos los médicos, los químicos que
trabajan en este la química, ¿verdad? En los laboratorios,
ellos usan lupa para ver las cosas. Nosotros no usamos nada
de esto, el mensaje de Cristo, lo recibimos del Espíritu Santo. Y al darlo, lo damos también,
así como lo hemos recibido. Lo recibí por revelación de Dios,
lo predico por revelación de Cristo, porque sé que que Cristo
revelará a aquel a quien él quiere revelar. Es el mensaje de la
predicación que salva pecadores. Que Dios les bendiga hermanos.

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