Bootstrap
Gervacio Itza

La union del creyente con el Señor

1 Corinthians 6:17
Gervacio Itza May, 14 2017 Video & Audio
0 Comments

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Buenos días, hermanos. Gracias al Señor que nuevamente
estoy con vosotros. Para mí siempre es un gozo, es
un privilegio compartir las Escrituras con todos aquellos que desean
oír, porque no todos quieren, pero nosotros los verdaderos
creyentes deseamos siempre la palabra de Dios. Eso debe ser
el deseo del creyente, que confía únicamente en el Señor, como
terminó el Salmo, ¿verdad? Dichoso el hombre que confía
en Jehová. Dichoso. Es dichosa la persona. ¿Por qué? Porque no hay otro
donde confiar. No hay. Aquí en el mundo no tenemos
a nadie que confiar, hermanos. solamente tenemos a Dios en el
cielo, en la tierra, en todo lugar, al cual debemos confiar
totalmente, depositar toda nuestra confianza. Él es el único, gracias
al Señor, que pues sí hay, hermanos, uno, y es el único, no hay más. El único Dios verdadero, al cual
debe ser enseñado, debe ser predicado y la responsabilidad de cada
persona es creer a él, creer su palabra que nos ha dejado,
que es tan importante para cada uno de nosotros. Gracias a Dios,
como decía el hermano hace años que pues el Señor pues me llamó
para seguir su palabra, predicarla también, gracias por estas oportunidades
que hemos tenido para anunciar El Evangelio como dijo Pablo
lo que yo he recibido eso os enseño. Quiere decir que no tenemos
otro mensaje que enseñar y si la tenemos que repetir siempre
para los que lo oyen le va a hacer provecho y para mí también porque
todo es la bendición que derrama el Señor para cada uno de nosotros
por su palabra que nos ha dejado. Pablo dijo no me es molesto el
volver a escribir las mismas cosas para vosotros es provecho
no es hermanos porque porque es el cristo vivo es el cristo
que nos da todas las cosas aquí en su primera carta a corintios
capítulo seis la palabra del señor Aquel apóstol
San Pablo está hablando, hermanos, acerca de la unión del creyente,
unirse con el Señor Jesucristo. Aunque sabemos que el hombre
no es el que se une al Señor, es el Señor que vino a unirse
a nosotros. Es Él. Él es el que tuvo que
dejar todo, toda su gloria, todas las bendiciones con su Padre.
para venir a sufrir aquí en este mundo por su pueblo, hermanos. Fue terrible el sufrimiento que
llevó que la gente está jugando, hermanos, con este sacrificio
cuando ellos están presentando a un pobre Cristo que no puede
hacer nada. Cuando realmente, hermanos, ese
Cristo es el mismo Dios verdadero, es el Eterno Padre. aunque muchos
lo están negando, pero es el verdadero Dios. Y el apóstol
San Pablo aquí está hablando acerca de la unión. Habla a los
creyentes, hermanos, y nos dice su consejo en el capítulo seis
de primera de Corintios, verso diecisiete. Oye, verso diecisiete,
dice así, pero el que se une al Señor un Espíritu es con Él. El que se une al Señor es un
Espíritu con el Señor. Quiere decir que nosotros, hermanos,
cuando nos... cuando una persona se une con
Cristo ya es uno con Él, ya debe andar con Él juntamente. Su vida
es guiado por el Espíritu del Señor que está en él. Es guiado,
todo lo que vaya a hacer tiene que hacerlo de acuerdo a la palabra
del Señor. Y eso es lo que nos dicen. Este
consejo de la palabra de Dios es para cada creyente, hermanos,
para cada una de las personas que verdaderamente se han unido
al Señor. Ahora quisiera yo decir en esta
mañana cuál es ese Señor. Si usted se ha unido, ¿cuál es
el Señor al cual usted se ha unido? Porque aquí en este mundo
hay muchos que les llaman señores. Aunque sabemos nosotros, de acuerdo
a las Escrituras, hermanos, que solamente tenemos un Señor. Tenemos un Señor. Él es el Señor
del cielo y de la tierra. Y ese es el Señor de todo el
mundo, de toda la gente. aunque no lo reconozcan. ¿Por
qué? Porque ellos no lo conocen, porque
no se ha revelado a ellos. Pero a los que ya se reveló,
esa gente ya conoce que ese es el único señor. Es el único señor. Y al decir señor, él es dueño. Él es dueño de su vida, de sus
acciones, de todo de ustedes. si de veras crea a él, si de
veras se ha unido a él. Es como les dije al principio,
realmente no soy yo el que me he unido a él, sino él vino a
unirse a nosotros, él vino a unirse a mí y esta unión me ha hecho
ser partícipe de él, de todo lo que es de él es mío, se dieron
cuenta. Yo creo que si pensamos un poco,
es el matrimonio. Es el matrimonio que llegamos
a tener. Cuando una persona se une legalmente, de acuerdo a
la ley, todo lo que es de él es de la esposa. Y ese es el
Señor Jesucristo, hermanos, que se ha unido a nosotros. Toda
bendición, todo lo que le pertenece a él, nos pertenece a nosotros
también. ¿Cuál es este señor? El señor,
hermanos, al que nosotros debemos unirnos, ese es el que dice en
Juan 15. Separados de mí, nada podéis
hacer. Separados de mí, nada podéis
hacer. Eso quiere decir que, en verdad,
hermanos, si la gente llega a pensar Fuera del Señor Jesucristo, ¿qué
podemos hacer? Porque Él es el que da la vida. Él es el que da la vida, de Él
estamos recibiendo la vida en el cuerpo, hermanos, de Él. Y todo lo que vamos a hacer,
si no tuviéramos vida, fuerza y todo, ¿qué haríamos? Nada.
Y desde allá debemos reconocer que fuera del Señor Jesucristo,
nada podemos hacer. Ahora, el creyente, hermanos,
que está unido a él, debe pensar que gracias a él, por él, es
que nosotros estamos en esta mañana. Gracias a él que podemos
nosotros oír, dichosos los oídos, dichosos los ojos, dichoso el
entendimiento que Dios nos da, hermanos, para entender su palabra. Es triste cuando la persona no
lo puede entender. Es triste cuando la persona no
lo puede oír. Es triste cuando la persona no
se ha unido al Señor Jesucristo. Tiene un Cristo, tiene un Señor
que no sirve, que no da nada. Con el Señor todo lo tenemos,
hermanos. Este señor es el mismo que Pablo
enseñó. No me avergüenzo del Evangelio. El Evangelio es Cristo. El Evangelio
es el Señor Jesucristo. Él lo habló en Romanos 1.16.
No me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios. Es poder de Dios. para salvación
a todo aquel que cree. Es el poder de Dios, hermanos.
Ese es el Señor mismo. Y es también la única verdad. El Señor es la única verdad.
No hay. No hay más verdad. Él es la verdad, hermanos. Es
lo que dijo Juan 14, 6. Yo soy el camino, la verdad y
la vida. Él es la verdad, no hay. No importa lo que enseñen las
personas. Llegaron dos, que son de los
últimos santos. Llegaron a la puerta, ¿podemos
pasar? No. Si no me trae la verdad del Señor Jesucristo, no quiero
oír más de ustedes. Hablan en su libro de Mormón,
que haya eso que debemos leer y todo eso. Les digo, con la
palabra de Dios es suficiente. Ahora, solamente una cosa les
digo, si no se apoyan en el Señor Jesucristo, eso deben predicar. Ustedes deben anunciar el Evangelio
que el Señor dejó. Porque en ningún otro hay salvación.
¿Por qué? Porque en el Señor está la salvación
únicamente. Yo no quiero escuchar más de
ustedes. Como estaba yo estudiando, yo
estoy preparando mi mensaje para predicar. Yo soy pastor y yo
estoy enseñando a Cristo. No estoy enseñando a ningún hombre.
Yo no agarro libros de otras personas para enseñar, sino lo
que dice la Palabra de Dios. Claro, puedo hablar experiencia
de una persona, pero nunca voy a decir, Él es la verdad, ¿no?
La verdad es el Señor Jesucristo, es Él, no hay más verdad. Entonces
no hay que dar oídos a esos falsos hermanos que están negando al
mismo Señor Jesucristo. El Señor, Él vino a dar su vida
por nosotros, Él dio su vida en la cruz del Calvario, Él es
la verdad, Y este señor es una noticia nueva para cada pecador,
porque en él hay perdón. Colosenses 1.19 dice, en que
tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Allá está, él es el único que
verdaderamente perdona el pecado, lo olvida, y es una nueva noticia
para un hombre. que Dios le revela esta verdad,
hermanos. Es una noticia nueva. Y eso es
lo que queremos también, que esta noticia pueda llegar, que
es el único Señor donde se puede encontrar, porque Él dio su vida
por nosotros. Él entregó el cuidado que tiene
este Señor por aquellas personas que se han unido. Él dio hasta
su vida por ellos. Él da su vida, hermano. Tanto
que nos cuida a nosotros. En el Salmo que le dio el hermano,
el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende. Ese es un coro que se canta,
creo que algunos lo saben, ¿verdad? El ángel de Jehová acampa alrededor
de los que le temen y los defiende. Gustad y ved que Jehová es bueno.
Ese es un corito. Entonces, gracias a él, hermanos,
él está siempre atento a nosotros, nunca se separa. Esa unión desde en ese momento
cuando Él se ha unido a nosotros y nos hemos unido, Él está siempre
atento a cada una de sus ovejas, a cada una de aquellas personas
que verdaderamente le creen. Unidos a Él es dejar todo para
seguir a este Señor. Cuando una persona se une, dé
a todo. Pedro dijo en Mateo 19, 27 al
29, Pedro dijo, hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué
vamos a recibir? Todo lo tenemos, si idealmente
has dejado todo, el que se une al Señor tiene que dejar todo,
hermanos, padre, hijos, religiones, costumbres, hay que dejar todo,
seguir a Cristo. Es el único, ahí estamos todos
completos, no nos hace falta en Él. ¿Qué más queremos? Aunque todos nos dejen, Él está
con nosotros. Él nunca va a abandonarnos, Él
está siempre hermanos, gracias a Él. que nunca se va a desatender
a su pueblo al que se ha unido a él. Gracias a Dios por esta
bendición tan grande que tenemos del Señor Jesucristo. Unidos por su gracia, Pablo dijo
en Primera de Corintios 15, 10, Por la gracia de Dios, soy lo
que soy. Por la gracia de Dios, soy lo
que soy. ¿Es usted un creyente? ¿De veras que crea a Cristo?
Es por la gracia de Dios. No, no vino de la religión. No vino de las obras. No vino
de lo bueno que eres. No vino de dejar pecados. No, hermanos. Hay gente que dice,
tienes que dejar de tomar, tienes que dejar de hacer esto para
que seas de Cristo. No. El Señor nos recibe así como
somos y Él hace por su gracia como Él quiere de nosotros. Eso
es lo bueno hermanos, que no nos vamos a mejorar nosotros.
Lo que Dios hace es completo. No va a hacer falta nada en nosotros.
Gracias a Él. Entonces por eso la unión es
por su gracia. Como Pablo dijo, por la gracia
de Dios soy lo que soy. Y su gracia, dice, no ha sido
en vano para conmigo. Gracias. Todo lo que he hecho
es por la gracia del Señor. ¿Qué es la gracia? Favor que
no merecemos. La gracia es favor que no merece
el hombre. Yo no lo merezco. Yo no soy digno,
hermanos. Nadie es digno. Nadie puede decir,
yo sí, porque pues yo vivía bien, no insultaba, no buscaba pleito,
nada de esto. Es que nos hace, acepto el Señor,
como esté usted. Por eso los fariseos se molestaron
en aquel tiempo, porque el Señor se llevó con ladrones, se llevó
con gente mala, convivió con ellos, estuvo comiendo con ellos. Él no dijo, no me voy a llevar
con esta gente porque me van a contaminar. No, el Señor nunca
dijo eso. Él convivió con ellos. Y gracias a Él, ha hecho de nosotros
lo que nunca podemos ser en verdad, por la gracia del Señor. Entonces,
es un favor que no merecemos, por eso dijo Pablo, la salvación
es por gracia. En Efesios 2, 8, por gracia soy
salvo por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de
Dios. Es por la gracia del Señor. La
gracia de Dios es soberana. ¿Por qué decimos que es soberana,
hermanos? Porque Él nos da a quien quiere. lo da a quien quiere. No, no dice, este si merece,
se lo voy a dar. Este porque es una persona, una
bella persona, se lo voy a dar. No, este porque está preparado,
tiene estudios, se lo voy a dar. En cambio, este ni sabe nada,
¿por qué se lo voy a dar? No, hermano, es soberana su gracia
y él se lo da a quien quiere. No ve al hombre. su condición
porque si llega a ver como ya les dije no somos dignos no merecemos
nada de esta gracia hermanos pero gracias a él dice yo tengo
misericordia del que yo tengo misericordia en romanos habla
el apóstol 9 verso 16 yo tengo misericordia del que yo tenga
misericordia me compadezco del que yo me compadezca no depende
del que quiere. Porque en realidad nadie quiere.
Nadie quiere, hermanos. ¿Por qué? Porque si la gente
quisiera, este lugar sería chico para poner a la gente. Pero lo
que la gente quiere, lo llenan, hermanos, con gente. Porque eso
quieren. Eso le agrada el cuerpo. Pero
lo que no le agrada el cuerpo, no lo quiere. gracias a él, que
por su gracia, hermanos, somos lo que somos. ¿En quién vino
la gracia? Juan 1.17 nos habla que la ley
vino por Moisés y la gracia, la verdad, vinieron por medio
del Señor Jesucristo. Se puede decir que él es pura
gracia, hermanos. No hay nada de ley en él. Todo
totalmente es misericordia, es gracia, es amor, es todo hermanos
el Señor. La ley no hay amor en ella, no
hay gracia, no hay misericordia en la ley. Por eso es triste
si la persona se aferra en estas cosas porque nunca va a alcanzar
nada. En el Señor Jesucristo tenemos
todo. Unidos con el amor, Él nos ha unido con su amor. Aunque
sabemos que, hermanos, el amor es de Él. Realmente nosotros
sí tenemos amor, pero ese amor no es igual al amor de Dios.
No es. No es igual, hermanos. Él, realmente,
hermanos, Él es el que nos amó primeramente. Porque nadie, nadie
puede amarlo. En Juan nos habla, dice 4.19,
Él fue quien nos amó primero. Si ahora yo lo amo, si usted
lo ama, es porque Él ya le amó primero. ¿Por qué? Porque nunca lo buscó usted a
sí mismo. Si lo está buscando ahora, porque
ya le buscó. Si usted está unido a Él ahora,
es porque Él ya se unió contigo. Él vino a buscarnos, Él vino
a unirse a nosotros. Lo que jamás haría el hombre,
porque lo que nosotros estamos buscando es una religión mejor,
es algo mejor en este mundo, pero no lo hay hermanos, el único
mejor es el Señor Jesucristo, Él es la verdad, Él es todo como
estamos viendo. Este amor se mostró, no solamente
dijo yo les amo, no, en Romanos 5, 8 dice más Dios muestra su
amor con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros. Imanice, ¿hasta qué grado llegó
el amor de Dios por su pueblo? ¿Hasta qué grado llegó su amor,
hermanos, entregar su vida? ¿Usted entregaría su vida por
un asesino, por un criminal, hermanos, amigos? ¿Entregaría
su vida a uno? El Señor lo hizo. El Señor lo
hizo por nosotros. Quizás diga, yo nunca he matado
a nadie. Si llega a ver la ley, hermanos,
hay veces cuando tú miras, puedes matar a una persona, o mirar
a una persona, lo puedes matar. Lo que no, realmente, hermanos,
cuando habla de lo que es la espiritualidad de la ley, es
mucho más duro que la acción. Porque solamente mirando, ya
todo se ha cometido el pecado, hermano. Solamente con el pensamiento. Y uno puede decir, no, yo no
lo he hecho. Pero sí, hermanos, ya está visto por Dios. Lo que usted ha hecho, quizás
ni lo recuerda, pero con el Señor, ya está puesto en lista. El amor
entonces del Señor por nosotros, al amar los hermanos, Él nos
amó y Él entregó su vida. entregó su vida por nosotros.
Él sufrió lo que debiera yo de sufrir, lo que debiera usted
de sufrir. Él lo sufrió, por eso Pablo dijo, con Cristo estoy
juntamente crucificado. ¿Y ahora ya no vivo yo? En otras
palabras, cuando dijo él, ya no vivo yo, es que él sabe que
su vida le pertenece a su Señor. Le pertenece a su Señor, porque
está unido a Él. Entonces, es lo mismo que tenemos
que pensar, si estoy unido a Él, mi vida le pertenece a Él, todos
mis hechos, todas mis palabras, todo mi andar debe pertenecer
al Señor Jesucristo. Eso es lo que debe pensar un
verdadero creyente, hermanos. Ya no vivo yo, ya. Ya ese vivir
que digo yo, ya está muerto, pero vivo para Cristo Jesús. Eso debemos, hermanos, pensar. El amor es inmutable, no puede
ser cambiado. El amor es eterno, como dice
Jeremías 31, 3, con amor eterno te he amado. Nunca será vencido
ese amor, es amor eterno. Ni la muerte, ni la vida, dice
el apóstol San Paz, ni ángeles, ni nada en este mundo puede vencer
el amor con el cual Cristo nos amó a nosotros para dar su vida
ahí en la cruz. del Calvario. El amor es incomparable. No hay amor que se compare con
ella. No hay amor, hermanos. El Señor
Jesús dijo en Mateo 5, 44, ama a tu enemigo. ¿Pudiera usted
hacer eso? ¿A quién amó el Señor? A sus
enemigos. Y recuerden que dice la palabra,
hasta que se ha puesto el último de sus enemigos bajo sus pies,
él viene. Somos, nosotros somos enemigos.
Él no fue bien recibido, a los suyos vino y los suyos lo rechazaron,
lo despreciaron, ya no quieren nada con él. Pero él fue terco, vino hasta
entregar su vida por ellos. y nadie lo quiere hermanos. Él
no solamente lo dijo sino lo mostró amando a esos enemigos
que le gritaron crucifícale, no queremos nada con él, no queremos
que éste reine. Pero él es rey, él es señor,
él es todo hermanos, aunque no lo quieran. Porque nosotros no lo tenemos
que hacer ni nadie en este mundo. porque Él es el que ha hecho
todo, todo lo que tenemos nosotros. Él es incomparable al amor. Nosotros no podemos amar a nuestro
enemigo, tan siquiera ama uno a aquel que ama también. Pero
un enemigo no lo amaría, desearía que la muerte de su enemigo,
pero el Señor no. Yo os digo, amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen. Y no solamente lo dijo, que en
la cruz que dijo, perdónalo Padre, porque no saben lo que hacen. Perdónalos Padre, imagínense,
no saben. Es cuando dice, veo esas palabras,
¿cómo no va a saber esa gente lo que está haciendo? Yo digo,
¿será posible que no lo saben? Si lo saben, hermanos, en la
carne, pero no lo saben en lo espiritual, porque si llegan
a saberlo, no lo harían. Una persona que llega a saber,
¿por qué no estamos contra del Evangelio? Porque ya Dios nos
ha revelado y ya lo conocemos, ya sabemos, hermanos. Pero antes,
como dijo Pablo a los efecios, éramos así, hijos de ira. Estamos contra de él. Y Él por
Su gracia ha hecho lo que nunca podemos ser nosotros. Gracias
a Dios, nunca debemos dejar de dar gracias por lo que Él ha
hecho de nosotros. De seguro que por más grande
sea la religión, por más grande la consegración que según el
hombre haga, nunca va a llegar de lo que Dios le está dando
por Su gracia. Nunca, hermanos. Y claramente
lo vemos en los fariseos. Todos los que sabemos, hermanos,
hemos leído, los fariseos andan santamente según ellos, pero
nada lograron de la justicia de Dios. Por eso el Señor dijo,
si vuestra justicia no fuera mayor que la de los fariseos,
no entrarais. Entonces necesitamos al Señor
Jesucristo en nuestro corazón. Entonces Él
Él, hermanos, en Efesios 2.15 dice, aboliendo en su carne las
enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanza para
crear en sí mismo en un solo hombre, un nuevo hombre, allá
en la cruz lo clavó. Clavó esa enemistad en su cuerpo,
hermanos. Y ahora yo soy de él. Yo soy su amigo. Él es realmente
mi hermano, por la gracia de él. Unidos con él por la salvación. Él nos dio esa salvación también. ¿Por qué? Porque nunca buscamos
salvación en él. La salvación lo busca uno en
las religiones, en las tradiciones, en las obras, en todo lo que
hace, en pagar algo. Eso es lo que busca la persona,
hermano. Pero no está buscando salvación
en el Señor Jesucristo. Pero por su gracia, Él nos dio
la salvación. Él nos salvó por su gracia. Él nos salvó de la condenación. Pablo dijo en Romanos 8.1. Ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesús. Está claro. Que la condenación, hermanos,
fuera de Cristo, está condenado la persona. Pero con Cristo no
somos condenados. Aún en esta vida veo lo que pasó
en el Antiguo Testamento con aquellos hombres que fueron echados
en el horno. De veras, hermanos, estar con
el Señor en todo nos libra. Es dichoso el hombre que confía
en él. Es dichoso. ¿Por qué dice la Biblia que ni
un cabello? ¿Lo puede usted creer? Para muchos
es increíble eso. Pero es la Palabra de Dios, hermanos,
que lo dice. Es la Palabra de Dios. Si usted
crea a Dios, tiene que creerlo. de veras que no hubo ni olor
de humo a esas gentes que salieron, esas personas que negaron adorar
esa imagen que había levantado el rey. Y aquel hombre Daniel en el foso imagínese animales hambrientos cómo es que el ángel de Dios
tapa la boca de esos leones y no hacer daño a Daniel. Es una gran
maravilla, hermanos. Y el rey preocupado por el Daniel
pudo tu Dios a quien tú confías diariamente, a quien tú estás
pidiéndole tres veces al día, no solamente cuando se le acuerda,
la mañana, el mediodía, en la noche, Cuando estoy pensando
en eso, hermanos, es como el desayuno, el almuerzo y la cena.
Es su comida, es realmente, esa es la comida del creyente, hermanos.
Yo así le digo a los hermanos, el Señor debemos servirlo, si
es posible, todos los días debe uno hacerlo, porque esa es la
manifestación de que de veras creemos. Porque Él nunca se descuida
de nosotros, ni un segundo, hermanos. Ni un segundo se descuida de
nosotros. Gracias al Señor. Entonces, él
salvó a Daniel. Y claramente, entonces dijo Pablo,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
Si tienes al Señor Jesucristo, no puedes ser condenado. Aunque
la persona te diga, estás condenado. Porque no es suficiente con ese
Cristo que enseñas. Si confías en Él, en Él estamos
completos. No hay nada. En Juan 3.18 dijo,
el que en Él cree no es condenado, pero el que no cree ya ha sido
condenado. No lo tienen que condenar nadie.
Tienen que condenar a la persona. ¿Por qué? Porque ya está condenado
por no creer a Cristo Jesús. Porque en Él, hermanos, tenemos
vida eterna. porque Cristo fue condenado por
los pecados de su pueblo. Ciertamente, dice Isaías, llevó
él nuestras enfermedades, sufrió nuestras dolencias, más él fue
herido por nuestras rebeliones y molido por nuestros pecados. Y el castigo de nuestra paz fue
sobre él. Todo eso, por eso, gracias a
él, hermanos, que por él es que tenemos nosotros realmente esta
salvación que no merezco, que usted no merece. Somos salvos
de todo lo que venga en este mundo. Cristo cargó nuestros
pecados en la cruz. Él dice en Pedro, 1 Pedro 2,
24, quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero para que nosotros estando muertos a los pecados vivamos
a la justicia y por cuya herida fuisteis sanados. por lo que
Él sufrió en la cruz del calavario. Unirse a Cristo, hermanos, es
una gran bendición, porque todo lo tenemos en el Señor Jesucristo. No nos hace falta nada. La salvación
es una salvación eterna. Es una salvación eterna y es
salvo para siempre. No se puede perder porque todos
los que Dios ha salvado son salvos eternamente. Entonces, si usted
está unido a Cristo, es un hombre dichoso. No dude, nadie le ponga
en duda. Recuerde que Cristo es el único.
Y eso es lo que nos enseña la palabra de Dios desde Génesis
hasta Apocalipsis. que en Cristo estamos completos.
La ley no puede salvar a nadie, no puede hacer al hombre nuevo,
pero Cristo sí, nos ha hecho nuevo cuando nos hemos unido
a él. ¿Por qué? Porque su Santo Espíritu
es el que obra en nosotros, hermanos, para querer y el hacer su buena
voluntad. Tiene a Cristo, síguelo. Es el
único al cual nosotros necesitamos. Pero si no, siempre le exhorto
a creer. Crea a él. Crea su palabra. Crea lo que Él ha dicho. Él es
suficiente. No hay otro Señor que Él, el
Señor del cielo y de la tierra. Gracias a Dios.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!