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Gilberto Pech

El pecado

Jeremiah 17:1-17
Gilberto Pech April, 16 2017 Video & Audio
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Gilberto Pech
Gilberto Pech April, 16 2017

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que padre hermanos muy buenos
días es un gusto muy grande volver
a visitarles en esta preciosa mañana es para mí un gran gozo
así que hermanos este gracias le damos al señor por permitirnos
estos privilegios que no merecemos, pero por su gracia nos hace participantes
de su obra de gracia. Anoche estuvimos en Teyapueblo,
regresé a casa como a las dos de la madrugada después de una
fiesta de acción de gracias, regresé y realmente Por una parte
me siento muy contento, muy gozoso por ver al hermano Terencio allá
afirme, pero realmente hermanos, este hermano está en medio de
lobos, todos son pentecosteses, está
cubierto, rodeado de pentecosteses, sus hijos, sus nietos y todos. Qué lástima. Por una parte, sí
me gozo, pero por otra, pues, me siento, sigo sintiéndome un
poco triste. Pero le damos gracias a Dios por este
privilegio grande que tenemos nosotros aquí. Por lo visto,
veo que cuando uno ya se está quedando solito, y sin que nadie
lo ayude, vemos que el pobrecito quién sabe cómo será en el futuro,
qué va a pasar con el futuro. Pero lo que vi es que decía a
los hermanos que fueron conmigo, qué bueno que uno de nosotros
o algún joven entre ellos pues se encargue de allá porque es
triste que se cierre. Pero ahora, hermanos, vamos a
abrir nuestras Biblias. Nosotros que estamos aquí, gracias
le damos a Dios que Dios levantó su iglesia aquí. Y esta iglesia
ha sido una iglesia que tiene un testimonio, un testimonio
fuerte. un testimonio que causa a nosotros
tanta alegría. Ustedes aquí son como para todos
nosotros, como un libro de Dios, porque realmente ustedes fueron
enseñados muy bien. Y esta iglesia fundada por nuestro
Señor Jesucristo, Dios escogió a su siervo para poner acá. acá
dejó bien cimentado y es lo que deseamos ver en todas las iglesias
de Dios realmente lo que deseamos ver y ha servido de mucho ejemplo
para nosotros también en Calcetó y damos gracias a Dios por esto
y esperamos que también en el futuro pues se levante otro Dios
traiga otro En esta mañana quiero tratar
con ustedes, juntamente compartamos la enseñanza de Dios en su palabra. Vamos a buscar en nuestras Biblias,
en el libro del profeta Jeremías en capítulo diecisiete. Jeremías capítulo diecisiete. En verdad a muchos ya no les
gusta escuchar acerca de pecado, en verdad, realmente en otros
grupos no les gusta escuchar que hables de pecado, que uno
predique acerca de pecado, pero a mí, personalmente a mí me gusta
y deleita mi espíritu, porque a través de esa enseñanza descubro
dónde estoy, descubro si realmente estoy donde debo estar, descubro
si estoy realmente en donde realmente Dios así lo quiso que yo esté.
Si no escuchamos de esto, no vamos a ver nada. porque lo principal para nosotros
es conocer dónde está el pecado, qué hace el pecado, cuál es su
eficacia, cuáles son sus resultados, cuál será el juicio para ese
pecado. He oído personas como insultar
un mensaje que habla de pecado. dice por qué no habla de mensajes
que solucionen problemas familiares, por qué no hablan de mensajes
que solucionen la drogadicción y otros tipos de vicios que afecta
mucho a la sociedad y al mundo. Entonces yo digo a mi corazón
no nos interesa eso, lo que nos interesa es predicar a Cristo,
que es el salvador de los pecadores. Lo que nos interesa es que el
alma del hombre, de la mujer, que sea salvo, no que sea solamente
corregido o reformado por enseñanzas que busca solucionar problemas
de matrimonio y de todo eso. Porque la persona que cree la
palabra de Dios, cree a Jesucristo nuestro Señor, estas personas
van a tener en su alma, en su corazón, la eficacia de esta
verdad que va produciendo en ellos nueva forma de vida para
la gloria del Señor, no para su propia justicia. Entonces,
vamos a leer aquí en esta parte, tengo aquí este capítulo diecisiete,
de Jeremías. Bueno, dice allá la Palabra de
Dios, porque la Palabra de Dios está en boca del profeta. Jeremías,
si leemos todo el libro de Jeremías, vamos a darnos cuenta de que
Jeremías es casi idéntico con el apóstol San Pablo. escogido
y enviado por Dios para predicar a Israel su palabra, pero él
fue tan perseguido como lo fue el apóstol San Pablo. Entonces
al hablar aquí, al principio vemos que habla del pecado de
Judá, el pecado de Judá, pero casi desde el principio, por
ejemplo en el dos, Nos dice que dos males ha hecho mi pueblo,
dijo Jehová, dos males ha hecho mi pueblo. Se apartaron de mí y construyeron
cisternas rotas que no retienen agua. Dejaron a mí que soy fuente
de agua viva. Ahora por cometer este pecado,
en el mismo capítulo nos enseña, ahora ni que te laves con agua,
con jabón, con rejilla, tu pecado va a continuar allá. Entonces Jeremías habló mucho
de esto hasta hablar del nuevo pacto, el pacto eterno de gracia. dice allá, el pecado de Judá
escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante, esculpido
está en la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares. mientras sus hijos se acuerdan
de sus altares y de sus imágenes de acera que están junto a los
árboles frondosos y los joyados altos sobre las montañas y sobre
el campo, todos tus tesoros entregaré al pillaje por el pecado de los
lugares altos en todo tu territorio. perderás la heredad que yo te
di y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conociste porque
fuego habéis encendido en mi furor que para siempre arderá. La ira de
Dios está contra el pecado. Pero veamos primeramente esto
del primer con cincel de hierro, no con
pluma, no con pluma, no es con lápiz sino con cincel, con cincel. Eso significa que está labrado,
está labrado y luego esculpido está en la tabla de su corazón,
con punta de diamante está esculpido en la tabla de su corazón. El
diamante es el metal más fuerte. Ahí en mi pueblo, si llegan a
pasear allá donde cortan las piedras, piedras que miden hasta
cinco metros de altura, lo cortan con diamante. Cosa muy filosa. Pero el pecado de Judá, dice
aquí, está esculpido en la tabla de su corazón. Esculpir es como
cuando los mayas labraban las piedras y le daban forma. No
es cosa fácil de borrar, no es cosa fácil de quitar, eso significa
estabilidad, es estable allí en el corazón de Judá. ¿Para
qué pensamos nosotros de esto? El pecado de Judá es lo mismo
que el de nosotros. Entonces, de tal forma como está
el pecado de Judá en su corazón, así está el pecado en nuestro
corazón. Así está el pecado del hombre
y la mujer en su corazón. Está escrito con cincel de hierro
y con punta de diamante. La estabilidad del pecado que
habita en el hombre no es posible quitarlo, no es posible evitarlo,
no es posible cambiarlo. no se puede. El pecado escrito con cincel de hierro significa
que ese pecado permanentemente estará allá, permanentemente
estará allá, lo que entonces primero debemos saber, debe saber
toda persona humana, es que cuando se trata de nuestra relación
con Dios, sin Cristo Jesús, estamos perdidos. Sin Cristo Jesús, la
ira de Dios está sobre nosotros. Esa ira divina arderá para siempre. A menos que creamos en el Señor
Jesucristo. Como dice acá, han encendido
ira en mi furor, que arderá para siempre. para siempre. Así como Dios puso la espada
encendida en la entrada del Edén, que significa la ira de Dios
contra el pecado, así también lo demuestra aquí a nosotros
que la ira de Dios está contra el pecador, contra el pecado.
No se puede desviar esto, pero vamos a ver de que mientras que
el pecado esté en el corazón del hombre, está inclinado al
mal, a la equivocación, al error, a la mentira y en todo, a la
religión y todo, lo inclina a su propio corazón en donde naturalmente
coexiste con él. Es decir, existe el pecado en
el corazón del hombre y el hombre coexiste con el pecado allá. ¿Quién hará el cambio? ¿Quién
hay que lo salve? Ser salvo no es simplemente como
aprender a orar. Ser salvo no es simplemente como
aprender a ser fieles en los servicios. Ser salvos tenemos
que pensar ¿de qué? De este pecado. ¿Dónde está este
pecado? Está en el corazón del hombre.
Y allí nadie lo va a poder quitar, ni él mismo. San Pablo dijo,
yo quisiera hacer el bien, deseo hacer el bien, pero al quererlo
hacer, hayo que el mal está dentro de mí, dice San Pablo. En otras palabras, cuando yo
miro dentro de mí, yo miro pecado. Aunque yo esté haciendo el bien,
pero cuando miro dentro de mí, lo que veo es pecado. Pablo en ningún momento dijo
que veía el bien dentro de él. Pablo tenía solamente una esperanza,
su esperanza está en Cristo, es lo que dijo, gracias a Dios
por Jesucristo, porque por Cristo entonces encontramos salvación. Sin él nuestra condición en cuanto
a relación con Dios seguimos siendo pecadores. Pido que me
disculpen por esto, así que hermanos cuando el pecado
está en el corazón, ustedes saben que en el corazón es donde se
origina todo lo que nosotros mostramos, todas nuestras obras
vienen, se originan en el corazón. Por esa razón dice la palabra
del Señor de que cuando el hombre no ha venido a Cristo, su pecado
lo sigue manejando, lo sigue influenciando, lo sigue guiando
hacia el mal. No solamente peca cuando pelea,
cuando insulta, peca hasta en la religión. Peca hasta en la
religión. ¿Por qué? Por el hecho de que
su corazón sigue igual, no ha sido regenerado, no ha sido nacido de nuevo, continúa siendo
el mismo, no ha cambiado porque simplemente es un pretendiente,
pretende, lo que muestra en cuanto a religión solamente es una pretensión,
pretende ser cristiano pero el ser hijo de Dios, Dios lo hace,
no lo hace la religión, el ser salvo lo hace Cristo, no lo hace
nuestras obras, sino Cristo nuestro Señor lo hace. Cuando habla aquí
también de que sus pecados están escritos
en la tabla de su corazón, Habla de su depravidad interna, su
depravidad es interna, es un hombre depravado. Todos nosotros
vivimos en depravación total antes de venir a Cristo. Cuando
venimos a Cristo Jesús es el que nos salvó, nos dio un cambio,
ese cambio fue obrado en nuestro corazón por el Espíritu Santo.
Ahora cuando se refiere, o sea cuando habla acerca del escrito,
está su pecado en sus altares, se refiere a la religión, a la
religión, estas son sus reacciones o su propensión
exterior al pecado, su propensión exterior al pecado, es decir,
es propenso al mal. Se ve de que no ama a Dios, no
quiere a Dios, no oye a Dios, no desea a Dios y no quiere buscar
a Dios. Cuando quiere buscar a Dios busca
el mal, va en el camino de pecado siempre. ¿Por qué? Porque es
depravado. Bueno, ahí nos enseña también
la posición del pecado en su corazón, es la causa de la depravación
total del pecador. Persistente en desobediencia,
persistente en incredulidad, persistente en pecar y apartarse
de Dios, es lo que nos dice Génesis 6, 5. Nos dice la palabra de
Dios, le dolió a Jehová haber creado hombre, se arrepintió,
porque vio que el corazón del hombre es propenso continuamente
solamente al mal. Y entonces, por eso vemos que
persiste, dice el versículo 2, mientras sus hijos se acuerdan
de sus altares y de sus imágenes de acera, esa es la persistencia,
es decir, ellos persisten en sus prácticas, en sus tradiciones
religiosas, ellos son tercos, no lo olvidan, en vez de confiar
en Jehová continúan en su religión tradicional, en su paganismo
y en todo. Pero a Israel fue enseñado acerca
de Dios y Jehová es su Dios y es nuestro Dios. Pero ellos entonces
son rebeldes y perseveraron en continuar las tradiciones de
sus padres. Eso no era lo que sus padres
seguían, pero al ser introducido entre ellos, esto lo aprendieron
porque tenían el corazón dispuesto para esto, luego continuaron
en sus falsas religiones, persistieron en esto, no se dieron entendidos
cuando Jehová Dios les enseñaba y los hablaba, por eso también
dice en otra escritura de que si hubieras aprendido a mi voz,
entonces te hubiera ido bien. porque yo te tomaba de la mano,
te guiaba, pero no me entendiste. Propenso sólo a pecar y apartarse
de Dios. Realmente cuando escuchan la
verdad, ellos crujen sus dientes como lo vemos hasta en el libro
Hechos Apostólicos. Al escuchar al apóstolo, o sea,
al escuchar a Esteban, que persistió en predicar en la palabra de
Dios, les mostró su pecabilidad. Ellos odiaron a Esteban, crujían
sus dientes porque no quieren escuchar su verdad. Pero lo que
dijo Esteban todo era verdad. Entonces aquí Jeremías hablaba
de la verdad al pueblo de Israel, al pueblo de Judá, que es Israel. Eso es lo que estaba haciendo
Jeremías, hablar la verdad a ellos, que les duela o no, pero Jeremías
es llamado por Dios para predicar la verdad, y no hay otra cosa
que predicar, sino predicar al hombre su verdad, la verdad de
que él está en una situación grave, gravísimo delante de Dios,
si no se arrepiente de su pecado. Y entonces, es cuando entonces
Seremías fue tan perseguido y amenazado. Se levantó muchos enemigos en
su contra, pero a él no le importó esto, sino le importó hablar. Como Jehová dijo también, a Isaías
clama voz en cuello, no te calles, súbete en la parte alta y proclama
al pueblo, dile a mi pueblo su pecado. dile a mi pueblo su pecado. Cuando llegó el evangelio de
Jesucristo al mundo, Jesús dijo esto. El tiempo se ha cumplido
y el reino de los cielos ha llegado. ¿Cuál fue su primera palabra
para la recepción de este reino? Dijo, arrepentíos y creed el
evangelio. Esto es el mensaje que siempre
predicamos nosotros, mostrarle la verdad al hombre. Hay una
perdición, una condenación, un juicio sobre el pecado, pero
hay un salvador que vino para salvar a esos pecadores que Dios
ha ordenado para vida eterna, y esas personas van a ser salvos. Por eso se predica el evangelio
en todo el mundo, para que los escogidos de Dios vengan a Cristo. Vamos a ver aquí en dos declaraciones
que la Palabra de Dios nos muestra. Vean versículo desde cinco. Dice ahí, así ha dicho Jehová,
maldito el varón que confía en el hombre y pone carne por su
brazo y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama
en el desierto y no verá cuando viene el bien, sino que morará
en los sequedales del desierto y en tierra descoblada y deshabitada". Aquí nos muestra dos declaraciones
el profeta, Esto es el seguimiento del mensaje
por cuando ellos persistieron en su falsedad, en su falsa religión,
siguieron la mentira, aprendieron la confianza y como vemos hoy en día la humanidad
persiste en su propia justicia, persiste en creer que por sus
propias obras pueden ganar la salvación. y pueden ser salvos,
pueden ser respetados por Dios por su propia justicia. Por esta
razón Dios hace la diferencia entre cómo es confiar en los
ídolos, es decir, confiar en las vanidades que confiar en
Dios. Por esta razón hace el Señor
la diferencia diciendo, maldito, maldito el varón que confía en el hombre. ¿Qué es confiar en el hombre?
Confiar en nuestra propia capacidad, confiar en nuestra propia justicia,
confiar en nuestras propias obras, confiar en nuestro propio sacrificio. esto está más propenso la humanidad
hoy en día, por eso los salones religiosos están todos llenos,
porque les gusta que les digan que por lo que hiciste vas a
ser salvo o por lo que demuestras vas a ser salvo por tu propia
justicia, porque tú eres justo. al maldecir las personas que
confían en el hombre, confiar en el hombre, confiar en sí mismo,
personas ensimismadas y pero vemos que cuando ellos debieron confiar
en su Dios que es Jehová porque no hubo otro Dios para Israel
sino Jehová, en vez de confiar en Jehová confiaron en el poder
del hombre, en el caso de ellos confiaban en el poder de Egipto,
confiaban en la multitud de gentes, confiaban en el arma, en la guerra,
en el poder de la nación más grande pero no confiaron en el hombre en la actualidad confía
en su propio poder, en su propia capacidad, en su propia determinación. Podemos ver también así como
por ejemplo confiaba en los hombres del Nuevo Testamento, el que
oró junto con el publicano, vemos cómo él confiaba en él. El fariseo confió en el hombre
que es el mismo, porque confiaba en lo que él hace. Y como también
Caín confió en él mismo. Pero a Jehová no le agradó eso.
Caín confió en su propia capacidad. Él nunca pensó de que el pecador
no se puede acercar a Dios sin sacrificio y sin sangre. Pero
Abel, sí. Por esto Abel fue aceptable ante
Dios. Nosotros no nos hemos acercado
a Dios sin sacrificio. Gracias a Dios por Jesucristo,
nuestro sacrificio es Cristo. Y nos acercamos a Dios por la
sangre de Cristo, no por nuestra justicia. Nos acercamos a Dios
por el poder de Cristo. Confiamos en Cristo. confiamos en Cristo, no confiamos
en nosotros, no confiamos ni aún en la religión, no confiamos,
sino solamente en Cristo. Es esto que cada uno de nosotros
debe persuadirse, si confía en Dios, confía en Jesucristo, o
confía en la religión, no sé cómo, algunos de ustedes llamarían
esta congregación como una congregación religiosa, no lo sé pero es más correcto
que nos llamemos cristianos porque somos de Cristo. cuando habla de que el resultado
de la confianza esta va a resultar como la retama en el desierto,
creo que ninguno de nosotros conoce cómo es la retama, aquí
en Yucatán no hay, en Estados Unidos no sé si hay. Pero la
retama según hemos consultado los comentarios, nos han platicado
de que la retama es una planta que ni fue sembrado en el desierto,
está solo, sin nadie, en el total desamparo, a nadie le interesa,
nadie lo recoge porque nadie lo sembró. Nadie lo sembró, no
produce semilla ni nada, completamente a nadie le importa. Eso es un
total abandono. Entonces, cuando el hombre confía
en su propia capacidad, en su propia justicia, ahí es donde
va a acabar. Porque será totalmente dejado
ahí. No le importa a Dios esa persona
que no confía en Él. Dios los que él ama los salva,
los guarda y para ilustrarlo, nosotros los que creemos a Cristo
no somos como la retama en el desierto, nosotros somos de alguien,
nosotros nos sembró alguien somos propiedad de alguien cada uno
de nosotros somos semilla del evangelio de cristo porque por
medio de nosotros vamos difundiendo la verdad a otras personas aquel
que confía en su propia capacidad, en su propio poder es como la
retama, es decir, no hay atención para esas personas de parte de
dios, están en el total abandono, es como decir es nadie. nadie, pero el que está en Cristo
Jesús ya es propiedad de Dios. Como dice en el Salmo capítulo
1, 1 hasta 3, será como árbol plantado junto a las corrientes
de las aguas. que da su fruto en su tiempo
y su hoja no cae. Allí tienes al verdadero penitente,
al verdadero piadoso. Este es el verdadero piadoso.
Nunca abandona su lugar, nunca se marchita. ¿Por qué? Porque
él está sembrado por alguien. Porque la vida dice, como árbol
plantado, Allá donde fuimos vimos muchos árboles, muchos pinos,
millares y millares de pinos todo el camino, pero no fue sembrado
por el hombre. Es la naturaleza de la selva
allá, los bosques de allá, puro pino. Es diferente un árbol que
fue sembrado por alguien, lo que está sembrado junto a las
corrientes de las aguas fue sembrado por alguien y Cristo no lo ilustra
en San Mateo 13 en cuanto al sembrador. Fue sembrado y va
a producir semilla y esto sí le importa a Dios. Pero aquel
que confía en su propio poder no confía en Dios, no. Por esa
razón dice, será como la retama en el desierto. Pero a diferencia
de él veamos lo siguiente, la segunda declaración. Bendito
el varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová, porque
será como el árbol plantado junto a las aguas que junto a las corrientes
echarán sus raíces y no verá cuando viene el calor, sino que
su hoja estará verde y en el año de sequía no se fatigará
ni dejará de dar fruto. Ahí está la descripción de cómo
son aquellos que son verdaderos piadosos, aquellos que sus corazones
ya son regenerados, ya son convertidos a Cristo. Es como dijo también
Jeremías acá mismo, en el capítulo cuatro. Si van a servir a Jehová,
sírvanlo de verdad. Y luego dijo el Señor, vayamos
a verlo en el capítulo cuatro, lo que Jehová Dios dijo a esta
gente. Dice así versículo uno, si te
volvieras, oh Israel, dice Jehová, vuélvete, vuélvete a mí. Y si quitares delante de mí tus
abominaciones, no anduvieras de acá para allá. Y jurares vive
Jehová en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones
serán benditas en él, y en él se gloriarán. Porque así dice
Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén, Harad campos para
vosotros, no sembréis entre espinos. Luego versículo 4, circuncidaos
a Jehová, quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de
Judá, moradores de Jerusalén, no sea que mi ira salga como
fuego y se encienda y no haya quien la pague por la maldad
de vuestras obras. Si te has de volver, vuélvete
a mí. Es decir, no finjas creer. No finjas el arrepentimiento,
no lo practiques. El arrepentimiento practicado
no llegará a Dios. No es volver a Dios. Un arrepentimiento
que se practica, eso no es volver a Dios. Por eso dijo, hará campos
para vosotros. No sembréis entre espinos. Es
decir, no practiques la religión sin conversión. No practiques
nada de la religiosidad sin que te conviertas de verdad a Cristo. Por eso nos muestra también la
necesidad, la necesidad de la, de la regeneración. ¿Por qué
es necesaria la regeneración? Porque el pecado Como dijo el
hermano el otro día, el pecado de que hablamos es verdadero
pecado. Y para esto necesita también
verdadera salvación. No es religión, sino verdadera
salvación, porque el pecado es verdadero pecado en realidad.
Y bueno, por esta razón interviene la necesidad de la regeneración
de nuestra alma, de nuestro corazón hacia Dios. triste es que uno
en el transcurso de tantos años no le ha causado ningún efecto
la palabra de Dios, sabiendo con la enseñanza de Dios de que
el mensaje de Jesucristo es para que nosotros seamos salvos de
nuestros pecados. pero uno insiste en que es buena
su religión y su religión es muy recomendable a otros y nunca
habla de su conversión a Cristo nuestro Señor. Entonces vemos
que las declaraciones divinas de Dios nos manifiestan la necesidad
de la regeneración, la necesidad del nuevo nacimiento, porque
la Biblia enseña de que uno tiene que volver a nacer, tiene que
nacer otra vez, porque la vida tiene que decir esto y Nicodemo
contesta, Señor cómo va a ser posible esto, cómo puedo nacer
de nuevo siendo ya viejo, cómo puedo volver en el vientre de
mi madre y volver a nacer, es que ese nacimiento nuevo no se
trata de que esta estatura, este cuerpo se convierta en un niño
o que vuelva en el vientre de la madre. No de eso se trata.
Se trata de la conversión realmente a Cristo. Se trata de nacer de
nuevo, pero es obra del Espíritu Santo. No podemos producir en
nosotros mismos esa obra. Esto pertenece a Dios, como toda
la salvación del hombre pertenece a Dios. ¿Cómo puedo producirme
en mi propia personalidad nacimiento nuevo por mi religión? Entonces
por más que yo trate sobre problemas de drogadicción, que deja esto,
deja lo otro, deja esto y practica esto, practica lo otro y si lo
haces todo ya eres nuevo, o si no, decirle a la gente cuando
yo te bautice en la pila bautismal, es que al sacarte ya naciste
de nuevo. es una mala enseñanza eso, no
es eso el nacimiento nuevo, el nacimiento nuevo o la regeneración
alguien lo produjo en nosotros, alguien tiene que producirle
en el pecador, no se lo puede producir a sí mismo porque él
es el pecador, alguien tiene que hacerlo y le debe venir de
afuera. Vemos que las escrituras declaran
de que esa obra pertenece al Espíritu Santo, Desde el principio,
cuando inicia ese proceso, primero Dios nos revela a Jesucristo
en nuestro corazón, y el Espíritu Santo de Dios es el que lo trajo
a nosotros. No decidimos creerlo, el Espíritu
Santo lo trajo a nosotros, lo reveló a nuestro corazón. Y en
ese momento la eficacia del poder del Espíritu Santo entonces nos
torna hacia Cristo. Cuando la verdad llega en el
corazón, cuando Cristo llega al corazón del hombre, todas
esas pretensiones se acaban, la falsedad se acaba. Ya no voy
a seguir las indicaciones de mis costumbres o de mi religión
antigua, sino voy a seguir lo que el Espíritu Santo ya ha puesto
aquí. Esto es obra del Espíritu Santo. Lo dice allá en Ezequiel treinta
y seis, veintiséis, y también en el libro de Tito, capítulo
tres, pero vamos a ver primeramente Ezequiel treinta y seis, veintiséis. Dice versículo veintiséis, os
daré corazón nuevo, pondré espíritu nuevo dentro de vosotros, quitaré
de vuestra carne el corazón de piedra, os daré un corazón de
carne, pondré dentro de vosotros mi espíritu, haré que andéis
en mis estatutos y guardéis mis preceptos y lo pongáis por obra. Toda la obra del creyente Es
fruto del Espíritu Santo. No es su propia justicia. Es fruto del Espíritu Santo. La obra del creyente no es su
propia obra. Esto es influenciado por el Espíritu
Santo. Pero no se puede a menos que
esto ocurra en el creyente. Si el oyente sabe oír, va a buscar
estos principios y no va a poner sus ojos en la religión, sino
va a buscar estos principios, esta obra gloriosa del Espíritu
Santo. Cuando haga el Espíritu Santo
esto en nuestro corazón, ya todo cambia. Yo prediqué como cinco
años religión. Cuando yo tenía dieciocho años,
yo no sabía qué predicar. Me hablaban ancianitos que vienen
de los pueblos, oigo como hablan, pues hable también igual, ni
siquiera era yo creyente. Pero Dios siempre envía a sus
hijos, a sus enviados, los trae. bendito sea Dios que llegó a
nosotros, sino también ahora estaríamos también en el mundo,
no simplemente en la calle, andando en vicios, sino en la religión
del mundo, en la religión del hombre, porque la religión es
todo hombre, es hombre, la religión es hombre, por esa razón aparece
en el Apocalipsis el seis, seis, seis, siempre es hombre, la religión
se basa en hombre, El juicio de la religión está en el hombre.
El poder de la religión es el hombre, siempre es hombre, hombre.
Como vemos hasta hoy, como tienen a los hombres como Dios. Bendito sea Dios que llegó la
verdad a nosotros. Llegar hizo a nosotros. No lo teníamos hasta que Dios
lo envió a nosotros. Dios vio que su pueblo perece,
tiene sed, tiene hambre de la verdad, entonces Dios trajo esa
agua viva. por medio de sus siervos. Gracias
a Dios por esto. Ese es motivo de glorificar su
nombre santo. Así que el Espíritu Santo es
el que obra en nosotros. ¿Cómo se logra el nuevo nacimiento?
Yo no lo voy a hacer. Bueno, otros religiosos dirán
con por medio de reformación. Reforma tu nadie ha logrado esto, el mejor
de los educados no lo han logrado hasta que el Espíritu Santo de
Dios llega, entonces hace esta obra porque le pertenece, la
salvación de nosotros pertenece a Jehová, su principio, su continuación
y su final. todo pertenece a Dios el que
empezó en nosotros la buena obra la va a perfeccionar yo soy débil
pero el Espíritu Santo es todopoderoso yo soy carne por el Espíritu
Santo es Dios obra de mi corazón y por esta razón estamos aquí
por el poder del Espíritu Santo no nos deja solos no nos abandona
solos hablamos porque hablamos su verdad predicamos porque predicamos
su palabra. Él nos envió. Él nos habla al
corazón. No van a pensar que nosotros
practicamos cosas sobrenaturales. Dios nos habla a nuestro corazón. Pero así sin la Biblia, ¿cómo
me va a hablar Dios? Sin la Biblia, ¿cómo me va a
hablar Dios? Tengo que abrir su palabra. Tengo que leerla. Y en ese proceso, Dios nos habla. Nos muestra dónde está la verdad. Nos muestra cómo es. ¿Qué es
el mensaje? ¿Cuál es el mensaje que necesitamos?
Dios lo enseña. No nosotros mismos. Nos habla
Dios de verdad al corazón cuando estamos inclinados a su palabra.
Porque su palabra es verdad. Así que, hermanos, Dios conoce
el corazón de los hombres, porque aquí dice, después de hacer las
dos diferencias entre el que confía en Jehová y el que no
confía en Jehová, el hombre que confía en el hombre es diferente
al varón que confía en Jehová. Los que confían en Jehová son
los que confían en Cristo Jesús nuestro Señor, son los que creen
para salvación. No, no, no son los que practican,
son los que creen para salvación. Estos fructificarán, abundarán
en gracia porque los ríos de lo que haga son ríos de gracia,
son ríos de bendición. ¿Acaso no somos bendecidos por
Dios con toda bendición espiritual en los lugares celestiales? Entonces
soy, soy una planta de Jehová, soy una planta de Jehová plantado
en Cristo Jesús donde hay agua de vida. es lo que ha hecho Dios
conmigo, con todos ustedes que creen a Cristo. Demos gracias
a Dios de que estamos en Cristo. Ahí está la fuente de la agua
viva, la fuente de vida, la fuente de gracia, es Cristo el Señor. Dice las escrituras que de su
plenitud tomamos todos que cosa, gracia sobre gracia. Dice la
Biblia que si venimos y bebemos su agua que es él, en nuestro
interior, ¿qué dice? Correrán ríos de agua viva. ¿De
qué se trata esto? Ríos de bendición, las bendiciones
de gracia con que somos bendecidos. Y dice la Biblia por esto, todas
las cosas, todas las cosas ayudan a bien a los que conforme a su
propósito son llamados, todas las cosas nos ayudan a bien. ¿Cuánta bendición hay para nosotros? ¿Saben ustedes cuáles son esos
ríos de gracia, de bendición? Sí lo saben, ¿verdad? Por ejemplo,
el río de perdón. ¿Hay mucho perdón para nosotros?
Ríos de misericordia. Hay misericordia de Dios para
nosotros. ¿Para quién es la misericordia?
Para los pobres, los que estamos en Cristo Jesús. Pero si yo confío
en mi propio poder, yo no tendré parte de esas bendiciones. Pero si creo a Cristo, esas bendiciones
son míos en Cristo. Esas bendiciones son suyos en
Cristo. Pero entonces, otra vez el Señor dice, fíjense lo que
dice, verso nueve, engañoso es el corazón, más que todas las
cosas. ¿Quién la conocerá? ¿Quién sabe
si cree de verdad o no cree de verdad? ¿Quién sabe si realmente
confía en Cristo o no confía en Cristo? ¿Quién sabe? La respuesta
es de Dios, porque Dios mira nuestro corazón. Mira dónde está
la fe. ¿Entiendes? Porque Dios ha traído
fe a nuestro corazón y esta fe está mirando solamente a Cristo. Es como la placa que capta nuestra
radiografía, ¿verdad? Ahora la fe que está en nosotros
que Cristo nos ha dado por su gracia, ahora lo que se refleja
ahí es Cristo el Señor, aleluya, bendito sea su nombre. El que
refleja allá, el que se ve ahí en el corazón del creyente es
Cristo, porque ahí está puesto sus ojos en Cristo Jesús. y todas
las bendiciones que Dios nos ha dado en Cristo, es de nosotros. Pero Dios conoce esos corazones. ¿Quién confía? ¿Quién no confía?
Nadie lo sabe, pero Dios sí lo sabe. Dijo Jehová, yo Jehová,
yo Jehová lo conozco, yo lo sé todo. Yo que escudriño la mente
y el corazón, yo lo sé todo. Y ahora la palabra de su juicio
dice, y yo daré el pago cada quien conforme a sus obras. Eso nos quiere decir que no se
refiere a nuestras obras de justicia, conforme a lo que tienes, lo
que crees. Si tu obra son hechas en Dios,
como dice San Juan, porque esta misma palabra es lo que lo mismo
aparece en el libro de San Juan. Entiende? El que no cree a Cristo,
el que crea a Cristo, no es condenado. Pero el que no crea a Cristo
ya ha sido condenado. Esa es la palabra del Evangelio.
No, no, no hay otro. Solamente tiene dos manecillas
el reloj, el marcador de horario y el marcador del minutero. No hay otro. No hay otro. El que cree en Cristo es salvo,
pero el que no cree es condenado de por sí. ¿Cómo vino la condenación? porque vino la luz al mundo,
no lo creyeron. ¿Por qué no lo creyeron? Porque
no quieren ser descubiertos sus obras. Si el evangelio lo primero
que descubre, que abre, es el conocimiento del pecado. Muestra
dónde está el pecado y muestra al pecador su salvador que es
Cristo. Pero si no hay mensaje del evangelio,
el hombre no va a conocer jamás su pecado si no se le dice la
verdad. Así que Dios conoce la verdad que hay en cada corazón. Lo que mira Dios es nuestro corazón,
no es lo que hacemos, no es lo que estamos diciendo. Lo que
está en nuestro corazón Dios ya lo vio, Dios ya lo vio todo
y Él es justo en pagar a cada uno conforme a sus obras. Si
nuestras obras son de fe en Cristo, entonces no seremos condenados.
Pero si nuestras obras no son de fe en Cristo, son obras de
la carne. Sabemos que las obras de la carne
no es amistoso con Dios, ¿verdad? Los pensamientos de la carne,
la ocupación en la carne es enemistad contra Dios. porque no le agrada
a Dios, no se sujeta a Dios, ni tampoco puede sujetarse a Dios. La carne no se puede sujetar
a Dios. Los que piensan en la carne,
los que se ocupan en la carnalidad no alcanzarán salvación. Dios
conoce el corazón del verdadero piadoso y conoce el corazón del
que no lo es, del que es falso. Y Dios castigará también eso. Dios castigará. Pero salvará a Dios al verdadero
penitente, al verdadero piadoso, Dios lo salva. Porque aquel que
viene a Cristo por arrepentimiento y por fe, es la nueva criatura
en Cristo. no primeramente va a venir. El venir no es la condición para
que sea nueva criatura, no es la condición para que sea aceptable,
sino que se levantan y viene el arrepentimiento porque esto
ha sido ya hecho en su corazón. Primero la vida, luego el primer
paso. Es lo que hizo este, este, Lázaro,
¿verdad? Primero recibe la vida, luego
da el primer paso. ¿Pero qué es lo que produce esto?
La palabra de Dios. ¿Cómo? Jesús lo llamó. Lázaro,
y el que está muerto, vivió. ¿Qué es la siguiente palabra?
Ven fuera, la acción de la fe. ¿Pero por qué ya recibió vida?
¿No nos dio vida Dios en Cristo Jesús cuando estábamos muertos
en delitos y pecados? Sí, por eso venimos a Él, porque
Él nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y
pecados. Y toda persona que vive confiando
en sí mismo está muerto en delitos y pecados. No tiene vida. ¿Hacia
dónde va? Pues hacia la muerte eterna,
porque está muerto en delitos y pecados. Pero venir a Cristo,
no venimos a Cristo para morir, venimos a Cristo para vivir,
porque en Cristo Jesús sólo hay vida y vida eterna, vida eterna. Bueno, finalmente vemos cómo
dice el profeta, vemos cómo el profeta dice que él no se avergüenza
no se avergüenza. Él no se avergonzó de decir la
verdad. ¿Qué pasa a nosotros en nuestros
días? ¿Qué pasa a nosotros en los días? ¿Qué pasa en el mundo de nuestros
días? Cuando el hombre se cansa a predicar así como estamos predicando,
se larga de su lugar y se va va en pos de una de una predicación
errada una predicación de mentiras porque buscan manias para engañar
a la gente porque se cansan a predicar esto pero así como San Pablo
el profeta también nos habla de que él no se avergüenza de
esto no se avergüenza Él tiene muchos enemigos, pero Él no se
avergüenza, porque su esperanza de Él está puesta en Jehová. Nuestra esperanza es Cristo. Pues, ¿no dice las Escrituras
de que nuestra esperanza de gloria es Cristo formado en vosotros? Así es, así es. Mi esperanza
es Cristo. por fe. Su esperanza es Cristo
en ustedes por fe. No, no tenemos otra esperanza
en otra parte. Solamente en Cristo es nuestra
esperanza. Y la esperanza del profeta es
lo mismo la esperanza del apóstol San Pablo. vea el verso trece. Oh Jehová esperanza de Israel
todos los que te dejan serán avergonzados y los que se apartan
de mí serán escritos en el polvo porque dejaron a Jehová manantial
de aguas vivas. Sáname oh Jehová y seré sano,
sálvame y seré salvo porque tú eres mi alabanza. Esto es lo que dice la confianza
de él que está en Jehová. Y esta esperanza del que predica
es la esperanza que está dando a los oyentes también. La esperanza
mía en Cristo es la misma esperanza suya en Cristo si crees el evangelio
de Cristo. Y no la religión, sino si crees
el evangelio de Jesucristo, nuestro señor. Así que pero la gente que oye este tipo
de predicación se burlan, se burlan de estos mensajes. Dicen
ustedes ni saben nada, nosotros sabemos más que ustedes. Ustedes
no predican sobre la verdad, nosotros predicamos la verdad.
Ustedes no tienen la verdad, nosotros sí lo tenemos. Vemos
cómo tuercen su verdad, cómo mezclan el evangelio con la carnalidad. y es donde ellos, a ellos se
les descubre más cuando mezclan la realidad con la carnalidad,
con el evangelio, con la religión. Se pueden, pueden ser vistos
allá, más el profeta, su confianza está en Dios. La persistencia
del creyente debe estar siempre en Cristo Jesús, sin apartarse
de él. Se apartan muchos de Cristo,
pero ustedes como creyentes persisten, perseveren en el Señor Jesucristo,
perseveren. Esta enseñanza no solamente está
enseñando el profeta, está enseñando lo que él también es lo que tiene
en su corazón. Beá del siglo XVI, más yo no
he ido en pos de ti para incitarte a castigo, ni de ese día de calamidad
tú lo sabes, lo que de mi boca ha salido fue en tu presencia. No me aparté. Esto es siervo
fiel, porque todo lo que prediqué tú lo sabes. Fue bajo tu conocimiento
lo que prediqué. Todo es verdad. Yo no me aparté
de esto. ¿Qué dice el apóstol San Pablo
en el Hechos 20? Dice, yo no he rehuido anunciaros
todo el consejo de Dios. De manera que yo estoy limpio
de la sangre de todos ustedes, porque nunca dejé de predicarles
el mensaje de Jesucristo. El profeta dice, yo no, no, no
he oído, yo no me he apartado de esto. Todo lo que dije fue
en tu presencia. Todo lo que dije fue por tu conocimiento. Todo lo que hablé fue de acuerdo
contigo, fue de acuerdo contigo. Por tanto, dice, no, no me seas
tú por espanto, pues mi refugio eres tú en el día amado. El refugio
del creyente. es Dios. Mi refugio es Cristo. Su refugio es Cristo el Señor. Y esto, esto es seguro para nosotros. Cuando estamos en Cristo, la
multitud que viene en religiosidad no nos asusta. Pero hay pequeños
grupitos que dicen, ay, ¿por qué estamos aquí siempre tan
poquitos? ¿Por qué no somos muchos? Están
pensando en ser muchos. Confía en la multitud, eso es
confiar en el hombre, no en Dios. Los que confían en Jehová están
conformes con Cristo el Señor. Cristo es suficiente para nuestra
salvación, no necesitamos más. Luego dice, no me avergüence
yo, avergüéncense ellos, pero yo no me avergüence. Realmente
no nos avergonzamos predicar el Evangelio porque es potencia
de Dios para salvación al que cree. Eso es lo que Dios nos
ha dado para predicar. Enseñamos a todo hombre de que
aprenda no a confiar en sí mismo, no a buscarse a sí mismo, sino
a confiar a Cristo. confiar a Cristo. No hay cosa
más alta para nosotros que la fe de Jesucristo. La fe de Cristo
está por encima de todas las cosas. Y aquella persona que
cree a Jesucristo ha vencido al mundo. Su fe ha vencido al
mundo porque ha creído en el nombre, el unigénito Hijo de
Dios, el cual fue hecho por Dios para nosotros justicia, santificación
y redención. Este es nuestra esperanza. Él
es nuestra confianza. ¿Dónde está mi confianza? Es
Cristo mi confianza. ¿A quién alabaré? A Cristo. porque
esta gloriosa obra motiva nuestro corazón para su alabanza, para
su alabanza, para su gloria. Esto hemos visto mucho aquí,
porque los himnos de alabanza son realmente alabanzas a Dios,
porque hay muchos coros que se puede tachar todo porque no contiene
ninguna alabanza que glorifique el nombre de Dios. A veces le
decimos a alguien, este no les gusta, y dicen, no es canto siempre,
no es un canto siempre, sí es un canto, pero checa las palabras,
ves que no alaba a Dios. Nosotros debemos glorificar el
nombre de nuestro Señor Jesucristo, porque Él nos ha hecho suyos. Dios nos ha creado en Cristo. Somos de Él, como les dije en
el transcurso del mensaje. Nosotros somos ahora, aquel que
está sembrado junto a las corrientes de las aguas. Vivimos junto a
ríos de bendiciones. Solo búscalo con fe. Amén. Lo tienes. Está en Cristo. Esfuérzate
en esta gracia. En buscar todas estas gracias
de bendición en Cristo. No las busques dentro de ti porque
no lo hay. No hay ninguno en nosotros. Solo
en Cristo lo encontrarás. Ahí lo tienes. Así que hermanos,
que el Señor los bendiga mucho y gracias por dar de nuevo este
lugar. Gracias.

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