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Gilberto Pech

La palabra de esta salvación

Acts 13:26-48
Gilberto Pech January, 22 2017 Video & Audio
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Gilberto Pech
Gilberto Pech January, 22 2017

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Gracias al Señor por dar ese don de cantar. Las alabanzas cuando son salidas
del corazón y son resultados de la experiencia de lo que es
nuestra salvación, canta verdaderamente a Dios. pero cuando no proviene
del conocimiento de Él, todo es en vano. Los cantos y las
alabanzas tienen que ser causados por el conocimiento que Dios
ha puesto en nuestro corazón de Jesucristo nuestro Señor. En esta mañana, hermanos, es
un gran gozo volver a verles a ustedes. Doy gracias a Dios
por esto. Y quiero decirles, les amamos tanto. La iglesia de Jalquetoc les quiere
mucho y también les envía saludos igual como los que están aquí
con nosotros. Han deseado siempre estar también. En esta preciosa mañana que Dios
nos regala, vamos a abrir nuestras Biblias en el libro de los Hechos
Apostólicos, capítulo trece. Este capítulo maravilloso de
este mensaje de hechos es algo que nos llena de grande bendición. Primero vemos que en su inicio
de este capítulo vemos la gran comisión cuando San Pablo y Bernabé
fueron enviados. pero mucho más vemos como el
Espíritu Santo de Dios habló al corazón de los que estaban
orando y les dijo que aparten a Pablo y Bernabé para el servicio
que Dios ha escogido para ellos y fueron enviados después de
la oración de los demás en el templo y luego empiezan entonces
la misión. En su primera predicación, desde
el versículo cuatro hasta doce, vemos que fue convertido una
persona, el proconsul. Y entonces, Vemos que el apóstol San Pablo
inicia otra vez en este versículo, es decir, yo escogí esta parte
para compartir con ustedes en esta mañana. Después de haber
explicado cómo Dios levantó a Jesús por salvador a Israel, luego
entonces empezó lo demás. Dice así, versículo 26, varones hermanos, hijos del linaje
de Abraham y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es
enviada la palabra de esta salvación. A vosotros es enviada la palabra
de esta salvación. Y esto es lo que vamos a ver
en esta mañana, la palabra de esta salvación. Hermanos, primero, como ustedes ya saben, la salvación por la que somos
salvos es una gran obra de Dios. y esto es de acuerdo a su origen,
esto es de acuerdo a su antigüedad porque fue prometido antes que
viniese a nosotros. Y esta palabra de salvación vino
a nosotros porque así estaba prometido. es conforme a la promesa
de Dios. Por esto necesitamos cada día
oír este Evangelio. Nunca nos debemos cansar de oír
Evangelio, porque el Evangelio, la palabra del Evangelio es nuestra
salvación Es nuestro sustento cada día,
también es nuestra preservación. Dios mantiene a su pueblo firme
en la fe de Cristo. No nosotros mismos nos esforzamos,
aunque realmente tenemos que hacerlo, pero es Dios el que
nos preserva hasta el final. Porque cuántas tentaciones ya
hay en este mundo, ¿verdad? Muchas tentaciones se cruzan
el camino de uno cuando cree la Palabra de Dios. Pero Dios
nos libra de todo. Porque esto es según su propósito
divino. Así que, ¿lo que es la Palabra
de salvación? ¿Lo que es la Palabra de salvación?
O preguntamos, ¿qué es? Yo declaro lo que es la Palabra
de salvación. La palabra de salvación, hermanos,
es el testimonio de que Jesús es el salvador prometido. Esa
es la palabra de salvación, de que Jesús es el salvador prometido,
el salvador de Israel. Ese Israel a quien se refiere
las escrituras no se refiere únicamente al Israel terrenal
o al Israel literal, sino se refiere a la descendencia de
Abraham, no solo conforme a la carne, sino la descendencia de
Abraham conforme a la fe. Porque todos los que son de fe
son descendientes de Abraham. Así estaba en la promesa. En
el Génesis capítulo 12 vemos donde dice la palabra del Señor. En ti serán benditas todas las
familias de la tierra. Ahí están judíos, ahí están gentiles. Es decir, ahí estamos también.
En esa promesa. Y Dios envió este mensaje para
nosotros. los que hemos creído, podemos
testificar de que Dios lo trajo a nuestro corazón. La Palabra
del Señor nos muestra y nos confirma en estos lugares de las Sagradas
Escrituras. El versículo anterior que les
mencioné es el 23 de allá y luego vamos a consultar en el libro
de Sámateo 1.21 porque dice la palabra del Señor ahí. Llamarás
su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Él salvará a su pueblo de sus
pecados. ¿Quiénes son su pueblo? ¿Todo
el mundo? No. Tiene su pueblo. Tiene su
pueblo. Su pueblo siempre ha sido su
pueblo. Esos hombres que somos nosotros
nos perdimos. Nos descarriamos cada uno por
su propio camino. Mas Cristo vino a salvarnos.
Cristo vino a salvarnos. Dice en el en este hechos versículo
cuarenta y siete porque así nos ha mandado el
Señor diciendo te he puesto para luz de los gentiles a fin de
que seas para salvación hasta lo último de la tierra es lo
que está en la promesa de Dios La palabra de esta salvación
es el Evangelio para salvación a todo el que cree. Esa es la
palabra de esta salvación. Según Romanos 1.16. Ustedes ya
lo saben de memoria, ¿verdad? Porque no me avergüenzo del Evangelio
porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que en
él cree. Esta es la palabra de salvación. Y esto es conforme a las escrituras. Lo que está conforme a las escrituras
es la palabra de salvación. Y nos preguntamos, ¿qué es esto? Es conforme a las escrituras.
Ustedes ya se la saben también. La muerte de Cristo. Cristo murió
por nuestros pecados. La sepultura de Cristo. Cristo
fue sepultado por nuestros pecados. La resurrección de Cristo porque
Cristo resucitó como salvador triunfante. Esa es la palabra de salvación. Esta palabra de salvación es
el testimonio de que Cristo vino al mundo para salvar pecadores.
Cristo no vino al mundo por otro motivo. Cristo vino al mundo
para salvar pecadores. Ahí están las buenas nuevas.
Ahí están las nuevas de gran gozo porque vino a salvar pecadores. Dice San Pablo, de los cuales
yo soy el primero. Aquella persona que no ha sido
salvo por esta palabra, ¿cómo nos van a predicar la palabra
de salvación? No puede, no entiende que es
la salvación. Pero si ha sido salvo el mismo,
entonces sabemos que predicará esta palabra. La palabra de esta salvación
es la dispensación de la misericordia de Dios. La gracia salvadora
de Cristo. Dispensación es el tiempo cuando
es predicado el Evangelio de Cristo. No es la dispensación de la ley. La palabra del Evangelio no es
la palabra del Sinaí. La palabra del Sinaí contiene
ira, contiene maldición, o la palabra del Evangelio no es así. Cristo dijo, vayan y aprendan
lo que significa misericordia quiero y no sacrificio. Se lo dijo a las personas que
estaban juzgando a Jesús por juntarse con pecadores. Cristo
es salvador de pecadores, y con quien se juntó fueron pecadores
también. Mas aquellos orgullosos que se
creían justos ante Dios, se quedaron reprobados delante de Él. Es lo que Cristo ordenó que sea
predicado. Esta es la palabra de esta salvación. Lo que Cristo ordenó que sea
predicado. Ustedes saben que en San Marco
16, 15 y 16, nos dice, Y di predicar el Evangelio a toda criatura,
todo aquel que en él cree será salvo por él, y el que no cree
será condenado. Bueno, ahora vamos a mirar, esta
es la palabra de salvación, ahora vamos a mirar a quien es enviada
esta palabra de salvación. ¿A qué clase de gente es enviada
esta salvación? La palabra de esta salvación
es enviada a gente pecadora. Es enviada a agentes repugnantes. Es enviada a personas depravadas. Y es lo que fui yo. Es lo que fuimos
todos. Cuando no entendíamos esto, Abrazamos
religiones pensando de que con esas religiones tal vez quede
yo limpio de mi pecado. Ni siquiera entendía que es ese
pecado que yo dije. Pero cuando Cristo reveló esto
a nuestro corazón entendimos quienes somos. Y nos damos cuenta
de que esta palabra de esta salvación es enviado a verdaderos pecadores. que están totalmente perdidos
y muertos en delitos y pecados como aquellos huesos secos en
el valle. Los huesos secos en el valle,
ustedes lo han leído también, ¿verdad? ¿Qué le dijo Dios al
profeta? ¿Vivirán estos huesos secos?
Oh Dios, ¿qué diré yo? Yo soy mortal. ¿Qué diré? Por mí como mortal, no. No es
posible. Pero si Dios manda, será hecho. Será hecho. Y por esa razón, Él mismo dijo
al profeta con toda la confianza de su corazón, Señor, Tú sí lo
sabes. ¿Qué sucedió? Entonces Ezequiel
profetizó, dice, conforme a lo que Dios le dijo y las cosas
fueron realizadas. Profetizó conforme Dios se lo
dijo y las cosas fueron hechas. Los huesos secos todos fueron
hechos completamente nuevas personas. y se pusieron todos de pie un
ejercito muy grande y ese es el pueblo de Israel. Ahí en esa
figura estábamos todos, estábamos todos en esa figura de los huesos
secos. Así estábamos cuando vivimos
sin Cristo y sin Dios en este mundo vagando por las religiones
y las costumbres y las cosas de la gente del mundo. que no
conoce nada de Dios. Así estábamos, muertos en delitos
y pecados. No podíamos hacer nada por nuestra
propia salvación. Para ser salvos tenía que ser
alguien y que lo haga de misericordia porque nos lo merecimos. Nos
lo merecimos. Ahí estábamos allá dentro de
ellos, en figura estábamos todos ahí. ese gran ejército que Dios
levantó, que levantó y lo mostró al profeta Ezequiel. Así será el ejército de Cristo
cuando todos los creyentes se han levantado de los muertos.
Así será un ejército tan grande, de tal manera que nadie lo puede
contar, el número de ellos. Así que hermanos, Esta palabra de salvación es
enviado a personas indignas, es decir, que no merecen porque
son repugnantes. De igual modo como los antidiluvianos
cuando fue decidido el juicio del diluvio, no se retuvo la
mano de Dios para hacerlo. De igual manera como cuando Dios
convirtió en cenizas a Sodoma y Gomorra de igual manera Dios hubiera
hecho con nosotros porque somos lo mismo de igual manera que
no son dignos ellos de salvación ni los antidiluvianos ni la gente
de Corea ninguno son dignos de salvación y Dios hubiera hecho
lo mismo con nosotros Pero Dios tuvo misericordia de
nosotros. Bendito sea su nombre. Tuvo misericordia de nosotros.
No nos eliminó, no nos aniquiló. Tuvo misericordia de nosotros.
Grande bondad, ¿verdad? Y grande paciencia, larga paciencia,
¿verdad? ¿Cuánto tiempo nos soportó? hasta
que creímos y cuánto tiempo nos soportará hasta el final, hasta
que Cristo venga. Qué bendición tan grande es el
nuestro. Estamos viviendo esas bendiciones
del Señor. Bueno hermanos, este, así que
esta palabra de esta salvación fue enviado a personas totalmente
perdidos y depravados como los huesos secos. A pecadores verdaderos
tales como lo declaran las escrituras, las sagradas escrituras, dijo
el profeta, dijo Dios al profeta Isaías clama a vos en cuello
Grítale a este pueblo su pecado. La Santa Viga nos muestra en
Isaías 1, 4 hasta 6 por qué ustedes quieren ser castigados. Oh gente
pecadora, no hay nada sano en vosotros desde la planta de los
pies hasta la coronilla de la cabeza. no hay nada sano en vosotros. Nada está vendada, nada está
curada, todo está podrido. Eso es lo que éramos. Eso es
lo que éramos. Es para verdaderos pecadores
tales totalmente desprovisto de toda posibilidad o méritos
propios para ser salvos. Las Escrituras Sagradas nos declaran
para que podamos entender de que nosotros no poseemos ninguna posibilidad
de que merezcamos salvación delante de los ojos de Dios. Nos declara
pecadores, la ley nos declara culpables, el juicio va a caer
sobre nosotros en el día final. Pero miren, miren, Dios tomó los pecados
de su gente, de su pueblo, los colocó sobre Cristo su Hijo y
Él murió por nuestros pecados, por todos esos pecados. La ley
divina de Dios que exigía toda demanda fue satisficiada por
el sacrificio de Cristo el Señor. Y Dios fue satisfecho con eso
y en el poder de esa obra Dios nos envía a su salvación por
medio de Cristo. Es para verdaderos pecadores.
No sé cómo hundan con esto. No es que los hombres no son
pecadores todos de igual manera. La Biblia dice, por cuanto todos
pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. Yo hago la diferencia, no porque
diferimos de otros. Como la gente que no está aquí,
así somos nosotros. Sin diferencia, no hay diferencia. Somos lo mismo. Todo hombre,
todo ser que nace en este mundo es pecador. Por herencia de este
Adán. Cuando digo verdaderos pecadores
es cuando ya son iluminados por la luz de Dios. Esos pecadores
no pudieron ver nunca realmente que es un pecado. Los pecadores
que no son verdaderos pecadores a los que me refiero es que piensan
que sus pecados son aquellos hechos que ellos miden. Miden sus pecados por medio de
lo que hacen, por medio de su conducta. ¿Qué clase de conducta
soy? Entonces es lo que me hace pecador.
¿Qué clase de obras hago? Entonces, eso es lo que me hace
pecador. Si hago lo malo, me hace pecador.
Si pienso lo malo, me hace pecador. Si cometo adulterio, eso me hace
pecador. Miden sus pecados por sus hechos. Mas el verdadero pecador mira
su pecado por la luz, por la luz de la misericordia de Dios. por la luz de la gloria de Dios,
así como Isaías. Isaías vio la gloria de Dios
en el templo y su palabra fue, estoy muerto. Así estamos nosotros antes de
venir a Cristo. Estábamos muertos, pero Dios
limpió su pecado. Limpió su pecado porque realmente
reconoció su pecado. Es para verdaderos pecadores
como David. David confesaba su pecado al
Señor, ¿verdad? Capítulo 51 de Salmos. Como el
hijo pródigo verdaderamente es pecador, se dio cuenta cuando
estaba en la profundidad de la miseria más miserable. Porque siendo persona tan fina
y tan limpio, su esperanza era agasajarse con
las con las algarrobas de la comida de los cochinos porque
nadie le daba. Más él se dio cuenta de que él
es un rebelde. de que él es un hombre malo y
depravado porque vive su papá en otro lugar y su papá tiene
suficiente dinero y bienes. Muchas personas gozan la delicia
de su casa, más él estaba pereciendo. Es una locura, ¿verdad? Por esa
razón, él se reconoció como un gran pecador verdadero. Porque
él, él, se dio cuenta cuando iba a llevar eso en su boca y
lo aburrió y luego me levantaré dijo me doy cuenta me levantaré
volveré a la casa de mi padre pero cuando yo llegue ahí no
le voy a decir padre vine a ti porque merezco que seas que seas
tu mi papá merezco que tú me llames tu hijo no es lo que dijo
ahí está el verdadero pecador llegaré ahí y le diré padre perdóname
porque he pecado contra el cielo y contra ti así que no me trates
como tu hijo trátame como a tus trabajadores más el padre que
esperaba con brazos abiertos a su hijo lo recibió lo recibió
con amor lo recibió con misericordia lo recibió con bondad. ¿Cuál
es el otro medio que merece uno así? Ninguno. Ninguno. No esperamos que seamos recibidos
por otro medio más que por la misericordia de Dios. Para verdaderos pecadores como
el publicano, el publicano oraba y dijo Dios se propicio a mi
pecador. Favor de Dios. Lo que pidió este
hombre es lo que Dios exactamente dio. Dice la vida en primera
de San Juan 4.10 de que Dios ha dado a su hijo en propiciación
por nuestros pecados. ¿Lo dice? ¿Lo han leído? Si lo
dice. Dios dio a su hijo en propiciación
por nuestros pecados. Esta es la muestra de su amor.
Y esto es lo que pidió este hombre publicano. Descendió a su casa,
dice la Santa Vida, ya justificado antes que el otro, porque el
otro se va a la gloriada. Hablo de verdaderos pecadores
porque hay personas que, sin entender el pecado, empiezan
a confesar sus hechos empiezan a confesar, no buscan a Dios
con arrepentimiento y con fe, sino que quieren acercarse a
Dios por medio de mejoramientos de conducta, por medio de educaciones
de conducta, y quieren ellos mismos reponer o componer sus
hechos para que agraden a Dios. Pero ese no es el verdadero pecador. El verdadero pecador es el que
viene en busca de Cristo, que es el único Salvador. Viene con
hambre y viene con sed, porque éste sí será saciado, como dice
la Biblia. Bueno, vamos a mirar en tercer
lugar lo que comporta la palabra de esta salvación. Lo que comporta
la palabra de esta salvación, versos 38 y 39. Dice así, sabed pues esto, varones,
hermanos, que por medio de él se os anuncia perdón de pecados,
y que todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis
ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree. Lo que comporta
la palabra de esta salvación, número uno, comporta verdadero
perdón. Comporta verdadero perdón. Digo
verdadero perdón porque no es como muchas veces nosotros perdonamos
o imaginamos perdonar. Dios perdona y cuando Dios perdona
nunca jamás volverá a recordar tus pecados. dijo no me acordaré
de sus pecados es lo que dice la palabra de Dios veamos allá
en el libro de hebreos capítulo 10 versículo 16 Ya la tienen al alcance de su
vista. Dice así. Esto es el pacto que
haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor. Pondré mis
leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré. Añade. Y nunca más me acordaré de sus
pecados y sus transgresiones. La palabra De esta salvación
comporta primeramente verdadero perdón. Verdadero perdón. Verdadero perdón al verdadero
pecador que viene con fe y arrepentimiento. Alcanzará verdadero perdón de
la gracia de Dios. Comporta perdón lo que en la
ley fue condenado en Cristo será perdonado. Pero no solamente
es perdonado sino en base de que Cristo obtuvo nuestro perdón
por su perfecta obediencia. Cristo por su perfecta obediencia
nos salva de la ley y de nuestros pecados. La revelación del Evangelio es
la revelación de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Es
de la misma manera que cuando caminamos dentro de la oscuridad
no vemos nada, pero cuando encendemos una lámpara podemos ver claramente. Ayer les presento un ratito este
ejemplo. Entramos en los túneles en la
cueva porque ahí trabajamos. Entramos ahí, exploramos para
que descubras lo maravilloso, lo precioso, lo más bonito que
hay abajo de la tierra, abajo de nosotros. Tú tienes que inclinar
tu cabeza y a veces tienes que acostarte, pero ahí no se ven
ni los dedos de la mano. ¿Quieres conocerlo? Necesitas
luz. Necesitas luz. Así, así resplandece
la luz del Evangelio realmente en el corazón de la criatura
a quien Dios lo ha revelado. ¿Entiendes? Y así como nosotros
vemos los objetos que estamos abocando, la persona bendecida de esta
manera, lo primero que va a ver, no es su bondad, lo primero que
el hombre descubre bajo la luz del evangelio bajo la luz de
la gloria de este conocimiento lo que va a descubrir no es no
es su bondad propia va a descubrir su pecado se va a dar cuenta
por fin de que realmente es un hombre depravado se va a dar
cuenta por fin de que es abominable es aborrecible milagro es que
Dios no lo ha azotado con un con un trueno. Por eso seguimos vivos porque
Dios tuvo misericordia en nosotros. Así que lo primero que conoció
Isaías fue su pecado. Cuando vio la gloria de Dios,
entonces conoció su pecado. También nosotros cuando resplandeció
esa luz en nuestro corazón, entonces vimos nuestro pecado, nuestra
maldad, y vimos también dónde está nuestro Salvador. Vino junto,
nos mostró dónde está nuestro Salvador, entonces nos llamó
a venir a Él. Y venimos a Él. Eso es un proceso
milagroso. Muy grande, maravilloso, cuando
Dios te llama a venir a Él a través del conocimiento de su verdad.
Dice San Pablo, aquel que mandó que de las tinieblas resplandeciese
su luz, es el que resplandeció nuestro corazón. para iluminación
del conocimiento de Dios en la faz de Jesucristo. A ver, ahí
vimos a Dios, ahí encontramos nuestra salvación y nuestro Salvador
Jesucristo. A la luz del conocimiento de
Dios. Todo hombre es pecador. Y todo
hombre está destituido en la gloria de Dios. Pero por Cristo
nuestro Señor somos admitidos. La segunda cosa que comporta
es verdadera justificación, comporta verdadera justificación esta palabra de salvación, comporta
verdadera justificación. Todos los que trataron de ser
justificados bajo la ley y no pudieron ser justificados bajo
la ley, en Cristo son justificados por medio de la fe. y son justificados
por la gracia sin ninguna condición demandada de parte de Dios hacia
ellos, o sea, que cooperen, sino que es todo dependiente de la
gracia de Dios. En nada pudimos cooperar en esas
cosas, no podíamos cooperar por cuando somos injustos delante
de los ojos de Dios. verdadera justificación para
verdaderos injustos. La vida dice que Cristo murió
por nosotros cuando éramos pecadores, no cuando somos buenos. Y Cristo
ha sido hecho por Dios, por nosotros, justificación, santificación
y redención. Así que en Cristo Jesús los que
no lograron justificación bajo la ley, en Cristo Jesús son justificados
gratuitamente por su gracia en el Señor. En Romanos 3.24 nos
lo dice la Palabra de Dios, porque esto es la manifestación de la
justicia de Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. para
que Él sea el justo y el que justifique a aquel que es de
la fe de Cristo. Gloria al Señor. Tenemos la fe
de Cristo. Cristo Jesús, aunque es justo,
pero Él murió por el injusto. ¿Para qué? Para que nosotros
los injustos, pues, hemos hecho justicia de Dios. Bendito sea
su nombre, porque nos ha hecho justicia de Dios. Vemos a San
Pablo, ¿verdad?, testificando. Nosotros, nosotros que sabemos,
que sabemos que por la ley nadie será justificado bajo la sobra
de la ley, Entonces buscamos a Cristo. Venimos a Cristo para
ser justificados, ya no por las obras de la ley, sino por la
fe de Cristo. Esto es lo que buscaba. Declararon
de que ellos en realidad vivían bajo la ley. San Pedro también. Y muchas, muchas personas más
que fueron convertidos a Cristo en aquel tiempo. Trataban de
buscar justificación por las obras cuando la ley no justifica
a nadie, a lo contrario dice maldito todo aquel que no permanece
en la ley y cumple las cosas que están escritas en él. Pero
¿qué pasó? Cristo nos libró de la maldición
de la ley. Ahora, la verdadera justificación
para el creyente es una verdadera justificación porque luego entonces
¿quién lo condenará? Verdadera justificación. ¿Quién
lo condenará? Dios es el que justifica. ¿Quién los acusará? Cristo murió
por ellos. No se puede. Por eso, la instrucción
para todo hombre es como lo que San Pablo dijo. El apóstol San
Pablo dice, yo rechacé todas aquellas cosas que eran para
mi ganancia, las prácticas bajo la ley, los ritos y ceremonias,
y ya las tiré a la basura, ahora las tengo ahí en la basura tirados,
porque ningunos me justificaron. Las tiré ahí para que yo pueda
estar vacío de todas estas cosas en el Señor Jesucristo. Busqué
a Cristo para que, para que en Cristo Dios me halle, me halle,
en Cristo por la fe sin mis obras y sea yo justificado por la justicia
que viene de Dios, no por la justicia que viene de los hombres.
Esto es verdadera justificación. Ahora, en cuarto lugar, los mensajeros
de esta palabra de salvación. ¿Quiénes son los mensajeros de
esta palabra de salvación? Los que Dios ha escogido, no los
que escogieron ser siervos de Dios. Los mensajeros de esta
palabra de salvación son aquellos a quienes Dios llamó, son aquellos
a quienes Dios envió, son aquellos a quienes Dios inspiró y los
llenó de su verdad. les mostró las cosas secretas
y todo son aquellos que acuden siempre delante del rey para
obtener información todos los días de su vida luego para poder
ir al pueblo de Dios y presentar la palabra del Señor glorificando
el nombre de Cristo como los trabajadores de de de los residentes
de los municipios. Ellos cada día acuden al más
grande a preguntar qué trabajo van a hacer. Los enviados siempre
acuden a Dios buscando su luz, buscando su dirección, buscando
su palabra, buscando su inspiración. No irán hasta que no lo encuentren. Van a levantarse para ir a predicar
cuando estén listos. Estos mensajeros Dios los envía
de acuerdo a su corazón, de acuerdo al corazón de Dios. Esto podemos
verlo en Jeremías 3, 15, donde dijo al pueblo rebelde, Dice la Santa Biblia, y les enviaré pastores, ¿qué dice
la Biblia? Conforme a mi corazón. ¿Cuánto ama Dios su obra? ¿Pero cuánto ama Dios a los que
él envía? Son hombres conforme a su corazón,
al corazón de Dios. No al corazón del hombre, sino
conforme al corazón de Dios. Es grande y maravilloso Dios
para con nosotros. Ayer este hermano Rogelio me
hablaba acerca de cosas bonitas y buenas. Dijo algo que me llenó todo mi
corazón y me hizo llorar. Porque realmente nosotros estamos
aquí predicando la palabra de Dios, pero realmente Dios sabe,
Dios cuánto tiempo vamos a predicar. pero mientras estamos vamos a
predicar esta verdad porque para esto Dios nos llamó para hacerlo
así que estos mensajeros la iglesia de
Dios deberá conocerlos también y damos gracias a Dios de que
ustedes tienen un crecimiento en este conocimiento porque ustedes
ya saben discernir verdad ya saben distinguir los mensajes
y los mensajeros también. Y gracias damos a Dios por esto,
porque Dios da la capacidad. Así también allá con nosotros,
en Calcetó fue algo más fuerte, porque antiguamente venían personas
que quieren predicar Les dieron chance de predicar, pero luego
ellos lo bajaron y le dijeron nunca vuelvas más aquí. Gracias a Dios por esto, porque
eso solamente lo hace Dios. Dios lo hace en nuestro corazón,
porque Dios nos abre los ojos, nos abre el entendimiento. Amamos
la obra de Dios. ¿Cómo vamos a permitir que personas
vengan a torcer la enseñanza de Dios? No se puede. No se puede. Tenemos que ver a los siervos
enviados por Dios, los mensajeros, los que traen este mensaje. Estos
son los profetas, apóstoles y pastores. Lo dice la Santa Blanca, ¿no
es cierto? Estos son los mensajeros que Dios ha levantado. Pero hay
muchos pastores que se hacen pastores. Hay profetas que se
proclaman profetas. Y hay que se proclaman apóstoles. Aunque ya pasó ese tiempo. Pero
se proclaman así. En esta noche va a predicar el
apóstolo fulano. Otra noche va a predicar el profeta
fulano. No, no, Dios ha puesto quien
predique y esos van a predicar su palabra. Esos mensajeros son los que declaran
al hombre su pecaminosidad, declaran al hombre su depravidad, declaran
al hombre su corrupción, declaran al hombre las consecuencias de
su pecado tan claramente, de una forma que provoca el corazón
se rompa aquel corazón oculto que nunca se ha revelado. Son
hombres que presentan la misericordia de Dios después de mostrar la
pecaminosidad. Porque la solución de esto es la misericordia de Dios. Pero
el hombre debe saber su maldad, debe saber su pecado, debe saber
su depredidad. También debes decirle, debes
hablarle de la misericordia de Dios. ¿Cómo es que puede ser
salvo? Tienes que declararle que es
pecador y puede ser salvo. ¿Cómo va a ser salvo? No tiene
méritos. No tiene justicia propia. Ninguna
de sus obras lo justificará. Preséntale a Jesucristo. Preséntale
a Jesucristo cómo es digno. Cómo es digno Jesucristo. Que
Cristo vino al mundo a salvar pecadores. Que Cristo murió por
pecadores. Que Cristo resucitó por pecadores. Murió por gente pecadora. Así
que si te has dado cuenta de que tú eres ese pecador, esto es tuyo. Esto es tuyo, sin
dudarlo más, porque esa es la verdad. Vas al médico con cáncer
y vas y dices, ojalá que el doctor que no me lo diga porque no lo
quiero oír. No, el doctor te va a examinar,
debes saber qué es lo que tienes. Debes dejar que te examinen,
que te declaren lo que tienes. Si el medico no te examina, no
va a buscar que hacer contigo. Tienes que conocer lo que tienes
y también el medico. Para que el medico pueda curar
la enfermedad. Así nosotros los pecadores necesitamos
oir nuestro pecado, pero necesitamos oir nuestra esperanza. Tengo
esperanza, Isaías 50i. 4, 6 nos dice, o sea, 5 nos dice,
¿podemos acaso ser salvos? Es lo que diría una persona que
ha visto su pecado. ¿Podríamos acaso ser salvos?
Si nuestras justicias son como tragos de inmundicia. ¿Podemos
acaso ser salvos? Sí. Si Cristo te salva, sí. si Cristo te salva si es el salvador
de pecadores y si tú eres ese pecador es tuyo la palabra de
salvación pero si te consideras justo siempre te vas a considerar
justo nunca has reconocido tu pecado entonces nunca serás salvo
porque eso constituye un rechazo a la obra de Dios son los que
declaran a los hombres que la obra de nuestra salvación es
una gran obra. Declaran a los hombres de que
la salvación del pecador es una gran obra. Y esa obra no es obra
de nosotros, es obra de Él. Yo soy salvo por obras. Ustedes
son salvos por obras, pero no por vuestras obras, sino por
la gran obra de Cristo. Lo que Cristo hizo en la cruz.
Cristo se ofreció por sí mismo, no fue obligado. Él voluntariamente
se dejó, se entregó por nosotros. Cristo fue crucificado, clavaron
sus dos benditas manos en la cruz. Porque tu pecado es grave,
por eso tenía que ser así. Fueron clavados sus pies porque
tus pecados son graves. No son pecaditos o pecadillos. Son pecados de verdad que te
consumen desde tu nacimiento hasta morir. Después de morir
te seguirá consumiendo y en el infierno continuará consumiéndote. Jamás serás salvo si no acudes
a Cristo. Cristo murió por esos pecadores. Por esta razón Les dije que los
que declaran a los hombres su pecado, les declaran la misericordia
de Dios en Cristo Jesús. Esa gran obra es lo que Jesús
hizo. Al ser clavado en la cruz derramó
su precioso sangre, al ser abierto su costado y todo coronado con
espinos. El Cristo sangrante que se fue
cubierto su divino rostro con sangre que no se le quedó parecer
ni hermosura en él. Ese es lo que está haciendo ahí. Es tu salvación. Lo que Cristo
hizo ahí es tu salvación. No es un circo para gustarlo
en pantalla. Es una verdadera obra y gran
obra por tu salvación. Si quieres ser salvo, esa, lo
que Cristo hizo, es tu salvación. No hizo Dios otra cosa. Ese es
tu Salvador. El que fue colgado en la cruz.
Pero resucitó al tercer día. Pero ahorita estás sentado a
la dieza de Dios en las alturas. Ese es el Cristo que es nuestro
Salvador. Los que anuncian mensaje de gracia,
amor, justicia, perdón, misericordia, redención, son los mensajeros
de Dios. Los que glorifican el nombre
de Cristo en su palabra. ¿Cuál es, último punto, cuál
es la eficacia o resultado de esta palabra de salvación? Veamos
en el versículo cuarenta y ocho de allá. Los gentiles, oyendo esto, se
regocijaban y glorificaban la palabra del Señor y creyeron
todos los que estaban ordenados para vida eterna. ¿Cuál es el
resultado? La conversión de su pueblo, la
salvación de sus escogidos. La Biblia declara claramente
¿Cuánta gente acudieron a escuchar? Casi toda la ciudad. Pero miren, los israelitas a
quienes selectivamente se les dijo a ustedes, se les debió
dar primero esta palabra, ya que ustedes la rechazaron, pues
volvimos a los gentiles, porque escrito está también. Te he puesto para luz a los gentiles
a fin de que seas para salvación hasta lo último en la tierra.
Cuando escucharon los gentiles estas palabras, ellos se regocijaban. Y en su regocijo creyeron todos
los que estaban ordenados para vida eterna. Ahí tienes el pueblo
de Dios. Aquí está el pueblo de Dios creyéndolo,
¿no es cierto? Aquí está el pueblo de Dios creyéndolo.
Aquí está el pueblo de Dios que ha juntado para él. Habita dentro
de este pueblo. Es de su maravillosa habitación. La congregación de sus redimidos. Porque ellos lo adoran. Así que
hermanos, la palabra de esta salvación es la palabra del Evangelio. Cristo vino al mundo para salvar
pecadores. Bendito sea Dios. Gracias al
Señor por su palabra, gracias también hermanos por su paciencia.
Que Dios los bendiga a todos.

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