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Elio Chay

Consolaos

Elio Chay November, 20 2016 Video & Audio
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Elio Chay
Elio Chay November, 20 2016

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Buenos días hermanos, vamos a
tener nuestro culto, un poquito atrasados, unos minutitos, pero
por obvia razón estamos aprendiendo. y seguramente el Señor va a seguir
capacitándonos y dándonos la sabiduría. Amén. Vamos a orar para dar inicio
al culto. El hermano Helio va a tener el
culto, el primer culto. Vamos a hacer una actividad como
si fuera del quinto domingo. Vamos a tener una predica del
hermano Helio, terminando su hijo, el hermano Cody, Quiere
dar el otro tiempo de la predicación. Después de ahí vamos a tener
un convivio para de alguna manera poder despedir a nuestros hermanos
que se van a llevar el cuerpo de nuestro hermano el día martes. Amantísimo Dios y Padre bendito,
te agradecemos por tu amor. Gracias por tu fidelidad infinita,
Padre. Te doy gracias, Señor, porque has permitido, Señor,
poder reunirnos en este día para, primeramente, alabarte y darte
toda la gloria a Dios. Te agradecemos, Señor, porque
tu fidelidad es infinita, es para siempre, Dios. Te pido,
mi Dios, que prepares nuestros corazones en estos momentos,
que vamos a poder escucharte, vamos a alabarte, Padre. Que
tú puedas utilizar, Dios, a los predicadores, puedas utilizar,
Señor, al hermano de las alabanzas, puedas darnos de tu dirección
y de tu sabiduría, Padre. Te pedimos, Dios, por los hermanos
que nos están escuchando, por medio de la transmisión, que
también, Dios, puedas Preparar sus corazones, Dios puedan poder
gozarse también junto con nosotros, Padre bendito. Bendice Señor
a la familia de hermanos Godi, Padre, en estos momentos. Tú
sabes las situaciones. Fortalecenlos, Padre, junto con
Tomá de iglesia, Padre. Pedimos Dios de tu dirección
en el poderoso y bello nombre, que es sobre todo el nombre de
nuestro amado Señor Jesús. Amén. Vamos a invitar al hermano
Joel para que nos dirija con unas alabanzas. La palabra del Señor dice a la
vata que va porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Y pues vamos a cantar algunos
himnos y que nuestra oración sea que Dios nos permita escuchar
su voz. Porque la Biblia dice que la
fe viene por el oír y por oír la palabra. Y nuestra mayor necesidad
en este tiempo es oír la voz del Señor. Vamos a cantar el
himno 114. El Señor resucitó. Y es la razón por la cual el
primer día de la semana nos reunimos. Porque un día como hoy, Cristo
resucitó. Y es el hecho que da sentido
a toda nuestra fe. La Escritura dice que si Él no
resucitó, entonces van a nuestra fe, somos los más dignos de comiseración. Pero dada la resurrección del
Señor Jesucristo, todo toma sentido. Cantamos el Señor resucitó. El Señor resucitó, aleluya. Muerte y tumba Él venció, aleluya. con su fuerza y su virtud. ¡Aleluya! Cautivo a la esclavitud. ¡Aleluya! Jesucristo se humilló, Aleluya. Vencedor se levantó, Aleluya. Mante hoy la cristiandad, aleluya. Su gloriosa majestad, aleluya. Puesto que la cruz sufrió, aleluya
Y en desolación se vio, aleluya hoy en gloria celestial. ¡Aleluya! Reina vivo e inmortal. ¡Aleluya! y al lado está de Dios, Aleluya. Donde escucha nuestra voz, Aleluya. Por nosotros rogará Aleluya Con
su amor nos salvará Aleluya Cantamos el 494 Himno 494 Cuando mis luchas terminan y ya seguro en los cielos esté. Cuando al Señor mire cerca de
mí, por las edades mi gloria será. esa será gloria sin fin, gloria
sin fin, gloria sin fin. Cuando por gracia su faz pueda
ver, esa mi gloria sin fin ha de ser. Cuanto por gracia yo pueda tener
en sus mansiones morada de paz, y que allí siempre su faz pueda
ver, por las edades mi gloria será. ¡Gloria sin fin! ¡Gloria sin fin! ¡Gloria sin fin! Cuando por gracia su paz pueda
ver Esa mi gloria sin fin ha de ser Gozo infinito será contemplar
todos los fieles que allí estarán. Haz la presencia de Cristo gozar,
por las edades mi gloria será. Esa será gloria sin fin, gloria
sin fin, gloria sin fin. Cuando por gracia su faz pueda
ver, esa mi gloria sin fin ha de ser. Vamos a cantar el himno 26 Castillo fuerte es nuestro Dios Castillo fuerte es nuestro Dios,
defensa y buen escudo, con su poder nos librará en todo trance
agudo. Con furia y con afán acosan a
Satan Por armas deja ver astucia y gran poder cual el no hay en
la tierra Nuestro valor es nada aquí, con él todo es perdido. más con nosotros luchará de Dios
el escogido. Es nuestro Rey Jesús, el que
venció en la cruz, Señor y Salvador, y siendo el solo Dios, Él triunfa
en la batalla. Y si demonios miles están prontos
a devorarnos, no temeremos porque Dios sabrá cómo ampararnos. ¡Muestren su vigor! ¡Satán y su furor! ¡Dañarnos no podrá! ¡Pues condenado es ya! ¡Por la palabra Santa! Esa palabra del Señor que el
mundo no apetece. Por el Espíritu de Dios, muy
firme permanece, nos pueden desfocar Damos gracias a Dios porque pues
el Señor es es fiel y porque el señor siempre
tiene cuidado de sus ovejas, de su pueblo. damos gracias a
Dios porque podemos experimentar que el Señor provee lo que necesitamos
en el momento que lo necesitamos y pues hemos podido experimentar
su gracia, experimentar el poder conocerle como el Señor que es
consolador también damos gracias a Dios por el amor que los hermanos
pastores de los pueblos han expresado y que Dios ha puesto en su corazón
de estar también sean instrumentos para proveer alimento y cuidado
de esta parte del pueblo de Dios que somos aquí en esta iglesia. Y pues esta mañana el pastor
Helio va a compartir la palabra de Dios. Buenos días tengan todos.
Les invito a que abran sus Biblias en el libro de... Quiero leer
solamente un versículo en el libro de Isaías capítulo cuarenta. En Isaías capítulo cuarenta ustedes
que siempre han estudiado la palabra de Dios Saben ustedes
ese versículo, verá, dice el Señor, consolaos, consolaos,
pueblo mío. La iglesia de Mérida, este lugar que es del
Señor, verá, tiene un dolor muy grande. Pero Dios dice en esta
mañana, consolaos, consolaos, pueblo mío, dice el Señor. Nuestro
consuelo solamente proviene de nuestro Señor Jesucristo. Él
es quien nos da la fortaleza, Él es quien nos consuela en los
momentos de tribulación, en los momentos de dolor, en todo momento
de aflicción, Él está con nosotros. Y Él ha dado ese consuelo en
los corazones de cada uno de ustedes. sobre todo lo que ha
sucedido, verán. Vamos a ver en el libro de Juan,
capítulo 3. En el libro de Juan, capítulo
3. Yo he pedido al Señor que Él
me dé la fortaleza para poder predicar su palabra a su pueblo
en esta mañana, porque siento que no hay un dolor muy grande
en mi corazón como también ustedes. Y yo sé que él me dará la fortaleza
que necesito para poder predicar su palabra a cada uno de ustedes. Este es nuestro anhelo y este
es nuestro deseo. Yo sé que nuestro hermano que ya no
está con nosotros, él luchó por el Evangelio. Él peleó por el
Evangelio. Él fue fiel por el Evangelio. Y él está feliz donde él está. Él luchó, peleó la batalla, siempre
la ganó. Y este es un ejemplo para cada
uno de ustedes, a seguir fielmente en la enseñanza que el Señor
ha dado a través de su siervo que ya no está aquí, pero un
día los que perseveraremos le veremos, estaremos con él. Así es. Entonces, dice aquí en
el libro de Juan capítulo tres en su versículo dieciocho, Juan
capítulo tres en su versículo dieciocho, dice de esta manera,
El que en él cree, no es condenado. El que en él cree, ya no es condenado. Muchas personas, ellos dicen
que creen, que creen en Dios, creen en Cristo, o creen en su religión, Pero
eso no es la salvación. Ese no es la salvación. Creer
la palabra de Dios nos dice que hasta los demonios creen y tiemblan
ante la presencia de Dios. Y aquí claramente nos está diciendo
la palabra de Dios que el que cree no es condenado. ¿Quiénes
entonces son los que han de creer? Son aquellos que fueron ordenados
para vida eterna. Ellos han de creer. Y ellos han de venir para oír
el Evangelio. Es cuando entonces, si Dios muestra
su misericordia sobre los sobre un pecador, él va a entender
el Evangelio, va a oír el Evangelio. Entonces, es cuando cree por
medio de la fe que el Señor ha dado. Porque una persona solamente
que dice que cree, eso no le da una seguridad hacia una vida
eterna. No tiene una seguridad, pero
la seguridad la que da nuestro Señor Jesucristo es así, es la
vida eterna. Cuando crees es porque has sido
salvado en ese momento, es porque has sido salvado. Nos dice la
palabra de Dios que en la segunda venida de Cristo, en su venida,
Él va a encontrar a los elegidos y Él los va a llamar. Son aquellos que creyeron, son
aquellos que fueron ordenados para vida eterna. Ellos creen
y en la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, Él los llamará. Él los llamará. Dice en el libro
de Daniel, dice, y muchos de los que duermen en el polvo de
la tierra, dice, serán despertados unos para vida eterna. ¡Qué bendición, verá! de que
un día cuando el Señor venga, todos aquellos que han creído
en Él serán levantados, despertados para reinar juntamente con nuestro
Señor Jesucristo. Esa es la vida eterna. Esa es,
verá. Aquí vemos, verá, en el libro
de Daniel, capítulo 2, en su versículo 2, es donde estoy leyendo. y muchos de los que duermen en
el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros
para vergüenza y confusión perpetua. ¡Qué tristeza, verá! Es para
aquellos que están viviendo en rebelión
en contra de la palabra de Dios. ¡Qué esperanza hay para estas
personas! que están viviendo en su incredulidad
cuando el Evangelio está siendo proclamado, está siendo predicado. Cuando el Señor dijo, id y predicar
el Evangelio a toda criatura, es responsabilidad de toda persona
acercarse y oír donde se está predicando el Evangelio. Es responsabilidad
nuestra. Ahora, En la salvación, Dios,
Él es el dueño. La salvación es
de Jehová. Pero cada uno de nosotros somos
responsables de acercarnos y oír donde se está predicando el Evangelio. Eso es. Entonces, dice aquí,
verá, dice la palabra de Dios. Vuelvo nuevamente en Juan capítulo
tres, versículo dieciocho. Claramente nos dice la palabra
de Dios. El Señor dice que Él dirá en
aquel tiempo a los que están a su derecha, venid benditos
de mi Padre. Él un día dirá esto a favor de
su pueblo, venid benditos de mi Padre. Mateo capítulo 25,
versículos 31 y 34. Y nos sigue diciendo la palabra
de Dios. Y a los que están a su izquierda
les dirá, apartados de mí, malditos. Qué tristeza es, verá. Dios es
soberano. Dios es soberano. Él dijo, ahacobamé, masesahuaborresí. Dios es soberano. Y si Él hace esto, Él sabe. Él sabe. Entonces vemos aquí
la palabra, que nos enseña la palabra de Dios. Ya ha sido,
dice, el que en él cree no es condenado, pero el que no cree
ya ha sido condenado. El que no cree ya ha sido condenado. Ya no hay esperanza para una
persona que muere de su incredulidad. Ya no hay esperanza. La palabra
de Dios nos enseña que hoy es día, hoy es el día, no mañana,
no mañana. Hoy es día de salvación, no mañana. Nadie tiene un mañana seguro,
nadie. Si supiéramos que mañana podemos
ver la luz de un nuevo día, ¿qué cosa verá? Pero estamos en las manos de
Dios. ¡Estamos en las manos de Dios! Y Él tiene contado nuestros
días. Y Él sabe cuándo Él nos ha de
llevar a Su presencia. Él sabe, hermanos. Él sabe. pero nunca nos desamparará, nunca
nos dejará. Doy gracias a Dios por ver la
fortaleza de nuestro hermano Eduardo y de nuestro hermano
Juel, que están fielmente al frente de esta iglesia. ¡Qué bendiciones,
hermanos! Dios les dé su bendición a cada
momento, a cada uno de ustedes, hermanos, y les dé la fortaleza
para seguir adelante. Seguimos nuevamente. Entonces
vemos que un día nuestro Señor, Él dirá, venid benditos de mi
Padre. Y a los que están a su izquierda,
les dirá, apartados de mí. Eso. Está en Mateo capítulo veinticinco
versículos cuarenta y uno y cuarenta y seis. Pues en este texto vemos
a los creyentes cuando dice que el que cree no es condenado. El que cree no es condenado,
es lo que dice la palabra de Dios. Vemos que los creyentes,
sin ninguna condenación, están delante de Dios, son libres. Ahora entonces puedes entender
por qué razón el apóstol Pablo dijo que ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. Los que no andan según
la carne, ¿verdad? ¡Qué bendición es! Y si estamos
viviendo de esta manera es por la gracia de Dios, no es porque
seamos mejores que los otros. Es porque la gracia de Dios está
en nosotros y seguimos, somos guiados por el poder del Espíritu
Santo. ¡Eso es! Porque si no fuera por
la gracia, hermanos y hermanas, Seríamos como los que están andando
en la calle sin credulidad. Pero gracias damos al Señor. Pablo dijo, por gracias soy salvo
y esto no es de vosotros. Es el regalo más grande que Dios
nos ha dado. Inmerecedores. Yo no merezco
esto que Dios ha hecho en mi vida. No lo merezco. pero puedo
entender que por la gracia somos lo que somos. Somos lo que somos. Entonces, el creyente o el pueblo
de Dios un día, Dios no mira pecado en él. No mira pecado
en él. Ahora cuando él mira a su pueblo,
mira a Cristo. Mira la sangre. que fue suficiente
para alabarnos de nuestros pecados y presentarnos limpios y santos
delante de Dios el Padre, sin mancha. Y dice la palabra de
Dios, y nunca más me acordaré de sus pecados. Esa es la obra
y la garantía que Cristo nos ha dado a todo su pueblo. de que un día estaremos delante
de la presencia de Él. Él dijo, voy pues a preparar
lugar para que donde yo esté, vosotros estéis. Ese lugar está
preparado, está listo. Ese lugar nadie te lo puede quitar. Ese lugar está preparado, está
señalado para ese gran día. El Señor vino por nuestro hermano
Cody. Él vino por nuestro hermano Cody. Él está ahora durmiendo
en la presencia de nuestro Señor. Él está allá en el lugar y un
día estaremos allá. Pero vemos también en este versículo,
verá a los incrédulos ya condenados, sin esperanza ellos, sin esperanza. El Señor dijo, venid, benditos
de mi Padre. Son aquellos que creen. Son aquellos
que han creído. Son aquellos que han sido lavados
en la sangre de Cristo. Son aquellos que el Señor les
ha dado ese nuevo nacimiento. Son ellos. Son ellos que vienen. Ahora, ¿pero quién va a creer? ¿Quién va a creer? Si muchas
personas hoy en día dicen, yo creo en Cristo, yo creo en Dios. Y la palabra de Dios nos enseña
que el verdadero creyente no cree en Cristo y no cree en Dios,
sino cree a Dios y cree a Cristo. Hay una gran diferencia en esto. Y vean aquellos que creen. Dice en Juan, capítulo 1. Mas a todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios. Aquí podemos ver, verá la obra,
la gracia de nuestro Señor Jesucristo, obrando en la vida de pecadores. Y es cuando ellos creen por medio
de la fe que Él nos da. Sin fe es imposible agradar a
Dios. La fe es muy importante. La fe
va unido con el creer, ¿verdad? No podemos apartar la fe sin
creer o no podemos creer sin la fe. Sí. La fe va unido con
el creer. en la Palabra de Dios. Entonces
vemos que Él es quien nos da la potestad de ser hechos hijos
de Dios, y no es el hombre, y no es la religión, sino es Dios. Es Dios. Y también vemos quién
va a creer, dice la Palabra de Dios en Hechos capítulo 13, versículo
48, dice de esta manera, que creyeron todos aquellos que fueron
ordenados para vida eterna. ¿Son los que fueron elegidos?
¿Son los que fueron predestinados para vida eterna? Esa palabra verá de la predestinación. Muchas personas no creen en ello. Muchas personas no creen en ello. Pero es la verdad el Evangelio.
Es la verdad el Evangelio. Entonces son ellos que han de
creer. Esas personas que fueron ordenados
para vida eterna. ¿Cuándo van a creer? La palabra
de Dios dice tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el
día de tu poder. Así es. Haga lo que yo quiera
hacer. Mis mejores obras No me van a
salvar, no. Todo proviene de Dios, en el
Señor Jesucristo. La salvación es de Jehová, todo
proviene de Él. Pero no todos van a creer, no
todos han de creer. Porque si todos hubieran creído
en el Señor Jesucristo, nadie lo hubiera despreciado cuando
Él estuvo en la tierra. En el libro de Juan, capítulo
1, versículo 11, dice, a los suyos vino y los suyos no le
recibieron. Es la incredulidad, ¿verdad?
Ahí está, imagínense ustedes. Con sus ojos carnales, ellos
están viendo a Dios. Dios hombre, ¿verdad? Ahí podemos entender, si Dios
no se te da a conocer, no lo puedes conocer. Pero cuando Él
se te da a conocer, ahora puedes conocerle a Él. tal como Él es,
y si conoces a nuestro Señor Jesucristo, conoces a Dios el
Padre, conoces a Él, porque Él es el mismo, es Dios, Hombre,
venido aquí en la tierra a nuestro Señor Jesucristo. Los elegidos,
ellos han de oír, ellos han de seguir el Evangelio que Dios
les ha dado, El Evangelio que Dios les ha revelado. Ellos van
a oír y van a seguir y no se apartarán. Qué cosa verá. No se apartará. En el libro de. De Salmos. Me viene este versículo
es Salmos. Capítulo 23, si no me equivoco,
donde dice cuando el buen pastor, cuando las ovejas se descarrilan,
él viene y con su vara los corrige nuevamente. Así es el Señor. Él nos corrige, no estamos solos.
Él nos está siempre conduciendo para seguir en ese camino, que
es Cristo Jesús. Él nunca nos dejará y siempre
nos cuidará y nos mantendrá en ese camino. Entonces, los elegidos,
ellos van a escuchar y han de seguir el Evangelio. No se desviarán,
no se apartarán. Para terminar en esta mañana,
dice del libro de Romanos, capítulo 10, Romanos capítulo 10, en su versículo 10 dice, en aquel de quien no han oído. Es la gran necesidad, verá, de
la predicación del Evangelio. Porque el Evangelio es el que
salva. Pablo dijo, es poder de Dios
para salvación a todo aquel que cree. Esta es la razón por qué
el Señor Jesucristo ha dado el Evangelio para ser predicado. Es para traer a su pueblo Y a
través de la predicación del Evangelio, el Espíritu de Dios
toma la palabra y lo aplica en el corazón de la persona. Y la persona cree. Cree mediante la fe que Dios
da. Y sigue diciendo. ¿Cómo pues invocarán a aquel
en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien
no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien
les predique? Es una gran necesidad, hermanos. Hay una gran necesidad en esta
tierra para predicar el Evangelio. Hay una gran necesidad en muchos
lugares. En muchos lugares no ha sido
oído el Evangelio. Pero el Señor dijo que su Palabra
llegará. Llegará hasta los confines de
la Tierra. Y cuando Él venga, no hay alguien
que diga, no escuché. No escuché, porque su Palabra
se predicará en todos lugares. Que Dios les bendiga.

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