Bootstrap
David Pledger

Confia solamente en El

Luke 4:16-30
David Pledger February, 8 2015 Video & Audio
0 Comments

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Es un privilegio para nosotros
tener al pastor David Pledge en esta mañana y él va a traer
el mensaje. Es un gran placer para mí estar
aquí otra vez y visitar con todos ustedes y mis hermanos Walter
y Cody Sus esposas también. Y me gustaría hablar en español,
pero no puedo. Cuando hablo en español, yo hablo
tan rápido que ustedes no pueden. Es un chiste. No. Yo voy a hablar en inglés y todo
va a cambiar. Lucas capítulo 4. Vamos a leer de Lucas capítulo 4, del
16 al 30. Vino a Nazaret donde se había criado y el día de reposo, entró en
la sinagoga conforme a su costumbre y se levantó a leer. Y se le
dio el libro del profeta Isaías, y habiendo abierto el libro,
halló el lugar donde estaba escrito. El Espíritu del Señor está sobre
mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres.
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad
a los cautivos, y vista a los ciegos, a poner en libertad a
los oprimidos, a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando
el libro, lo dio al ministro y se sentó, y los ojos de todos
en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles,
Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros. Y todos
daban buen testimonio de él y estaban maravillados de las palabras
de gracia que salían de su boca y decían, ¿no es este el hijo
de José? Él les dijo, sin duda me diréis
este refrán, médico, cúrate a ti mismo de tantas cosas que hemos
oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.
Y añadió, de cierto os digo que ningún profeta es acepto en su
propia tierra. Y en verdad os digo, Que muchas
viudas habían en Israel en los días de Elías, cuando el cielo
fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre
en toda la tierra. Pero ninguna de ellas fue enviado
a Elías, sino una mujer viuda en Zarephath de Sidón. Y muchos
leprosos habían en Israel en el tiempo del profeta Eliseo,
pero ninguno de ellos fue limpiado sino Naman el Sirio. Al oír estas
cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira y levantándose
le echaron fuera de la ciudad y le llevaron hasta la cumbre
del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos
para despeñarle. Mas él pasó por en medio de ellos
y se fue. Jesús nació en Belén, y su madre y José,
les fue dicho por Dios de ir a Egipto, y cuando era el tiempo,
se les dijo que ellos regresaran a Palestina, y a la ciudad de Nazaret. Él estaba allí como unos treinta
años, es decir, tenía treinta años de edad, y luego fue bautizado
por Juan, y estaba en el desierto por cuarenta días, tentado por
Satanás, Ahora regresa a Nazaret. Entró a la sinagoga, como lo
hizo todos los sábados. Le dieron el rollo, lo abrió
y leyó del texto que acabamos de leer. Hubieron tres reacciones de las personas que estaban en la
sinagoga. Las mismas personas, pero hubo
tres diferentes reacciones. Dos reacciones vemos en versículo
22. Primero, todos daban buen testimonio
de él. Esa fue la primera reacción. La segunda reacción estaban maravillados
de las palabras de gracia que salían de su boca. Y esa era la segunda reacción. Y la tercera reacción, en versículo
28, al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de
ira. Ahora quiero que me sigan. Primero, vieron testimonio de
él. Segundo, se maravillaron de sus
palabras. Y tercero, se llenaron de ira. Las mismas personas. Así que
quiero que veamos estas tres cosas. Todos dieron testimonio de Él. ¿De qué dieron testimonio? La palabra en versículo veintidós
dice, Todos daban buen testimonio de Él. ¿Y qué era lo que ellos daban
testimonio? ¿De qué daban testimonio? Su
testimonio de ellos era que la escritura que él leyó, que proviene
de Isaías capítulo sesenta y uno, que esa escritura se refería
al Mesías. Yo no creo que ellos creían que
Él era el Mesías. No dieron testimonio de que Él
era el Mesías, pero dieron testimonio que la Escritura que Él leyó
hablaba del Mesías. El título, Mesías, es del Antiguo Testamento y significa
anointed. No decimos el Señor Jesús Mesías. Decimos el Señor Jesús Cristo. Cristo es lo mismo que el Mesías. Uno es del Antiguo Testamento
y uno es del Nuevo Testamento. Los dos significan lo mismo.
Significa ungido. En el Nuevo Testamento, Había hombres que fueron ungidos
a tres oficios, profeta, sacerdote y rey. En Cristo Jesús, quien es el
mediador del nuevo pacto, todos estos oficios se encuentran en
Él. se reúnen o se unen en Él. Estos tres oficios, profeta,
sacerdote y rey, todos se encuentran en Cristo Jesús. Las Escrituras dicen que hay
un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, el
hombre Jesucristo. ¿Qué es un mediador? Una definición
muy sencilla. Es alguien que va entre el Señor
Jesucristo. Es el que va entre Dios y los
hombres. El media entre Dios y el hombre. Él media entre Dios y el hombre
como profeta, sacerdote y rey. En el Antiguo Testamento, el
profeta era un mediador de la verdad. Él recibió la verdad
de Dios y se la daba al pueblo. En el Antiguo Testamento, el
sacerdote era un mediador del favor y la bendición de Dios. de parte del pueblo, trayendo
ofrendas y sacrificios y oraciones. Y el sacerdote es el que pronunciaba
la bendición sobre el pueblo. El Rey del Antiguo Testamento
mediaba en la autoridad de Dios. Él ejecutaba la ley de Dios y
protegía al pueblo de sus enemigos. Así que el profeta trajo la verdad de Dios a los
hombres. El sacerdote tomó la ofrenda
de Dios en nombre de los hombres. Y el rey Él gobernaba sobre el pueblo
y protegía al pueblo. Todos estos tres oficios se reúnen
en Cristo. En el Antiguo Testamento, esos
hombres fueron ungidos con aceite. Cristo fue ungido con el Espíritu
Santo. Eso es lo que dice aquí en nuestro
texto, versículo 18. El Espíritu del Señor está sobre
mí por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres. En la traducción en inglés, cada
uno de estos oficios, estos tres oficios, se presentan o se introducen
en los versículos 18 y 19 con la misma palabra. Es la palabra
para el predicar. En la traducción en español, noto que solo una vez
que vemos la palabra predicar, Noto que solamente una vez se
utiliza esa palabra, predicar. La primera vez aquí, es dar buenas
nuevas. A ver. Sí. Verso 18. por cuanto me ha ungido para
dar buenas nuevas a los pobres. Es profeta. Y el mismo texto,
pregonar libertad a los cautivos. Lo ven allá, pregonar libertad
a los cautivos. Eso es el rey. Y por fin, en versículo 19, como
sacerdote, Él predicó el año agradable del
Señor. para aquellos que son necesitados. Es los pobres en espíritu los
que necesitan el evangelio. Es aquellos que están en deuda
que necesitan ser librados de esa deuda. Y es aquellos que
están en cautividad que necesitan ser librados del
poder del pecado. El Evangelio, el mensaje de Cristo,
son buenas nuevas a todos los que están descritos
en estos versículos. Primeramente, son pobres. Segundo,
están quebrantados de corazón. Tercero, están cautivos. Luego están ciegos y están oprimidos. Todo esto tiene que ver con los
pecadores a quienes Cristo vino a salvar. Por naturaleza, cuando nosotros
entramos en este mundo, todos nos miramos a nosotros mismos
como ricos. No necesitamos nada. Somos ricos
en nosotros mismos y somos de corazón erguido. Y pensamos que
somos libres. Y pensamos que podemos ver y
podemos entender. Y creemos que somos fuertes.
Es la obra del Espíritu Santo que convence a los hombres de
pecado y nos hace saber y sentir que estas palabras describen
nuestras condiciones espirituales. Una persona puede tener millones
de pesos, Pero es pobre en espíritu. Pero el hombre no se mira a sí
mismo como pobre hasta que el Espíritu Santo se lo muestra.
Él es el que nos muestra que somos pobres en espíritu. Que
tenemos un corazón duro. Somos esclavos, y creemos que
podemos ver, pero no podemos ver. Podemos ver la Biblia, podemos
ver las palabras, pero no entendemos, aparte de la obra del Espíritu
Santo. Para conocer nuestra pobreza
espiritual, y reconocerlo. Si la salvación,
la salvación de mi alma, la salvación de tu alma, si sólo te costara
dos centavos, no lo podrías comprar. No tenemos nada que pueda agradar
a Dios. ¿Por qué? porque tenemos pecado. Todo lo que nosotros hacemos
está manchado con el pecado. Todo lo que nosotros pensamos,
todo lo que nosotros tocamos, todo lo que nosotros hacemos
es pecaminoso porque nosotros somos pecadores. Otra vez, Si la salvación te costara solamente
dos centavos, no podríamos ser salvos. Tenemos más de dos centavos
en nuestras bolsas, pero no estoy hablando de esto. Hablando espiritualmente, Lo que Dios requiere, lo que
Dios requiere es perfección, absoluta perfección, sin ninguna
falta. No tenemos eso. Los que son cautivos se les tiene
que dar a sentir tiene que sentir que está en
esclavitud, que está bajo el poder de Satanás, y los ciegos
tienen que ser nacidos de nuevo para poder ver, para poder entender
y comprender las cosas que son de Dios. Los oprimidos Es como el hombre en la parábola
de nuestro Señor, el buen Samaritano. Usted se acuerda de ello. Un
hombre estaba yendo por el camino, y unas personas lo agarraron,
lo golpearon, lo robaron y lo tiraron en una zanja. La religión vino, pasó por allá
la religión, pasó allá también el sacerdote. Ellos no podían
ayudarle. Él no podía ayudarse a sí mismo. Pero el buen samaritano, y yo
amo cómo se lee, el buen samaritano fue allí a donde estaba él. Eso es Cristo. Nosotros somos
como ese hombre que está ahí tirado en la sangre. No tenemos
nada. No podemos hacer nada para agradar
a Dios. Y Cristo, Él vino a donde estábamos
nosotros. Y ese buen samaritano lo levantó. Es lo mismo que tiene que sucedernos
a nosotros. Así es que, primeramente, su
primera reacción de ellos, ellos daban testimonio que las escrituras
que él leyó hablaban del Mesías. Pero la segunda reacción, ellos
estaban maravillados de sus palabras de gracia. En Salmo 45, versículo
2, la profecía del Mesías, Eres el más hermoso de los hijos
de los hombres. La gracia se derramó en tus labios. Por tanto, Dios te ha bendecido
para siempre. Dios ha bendecido a él, y Dios
ha bendecido a todos los que están en él. Ellos estaban maravillados
a sus palabras graciosas. Y su reacción fue, ¿no es este el hijo de José?
Nosotros sabemos que él no era el hijo de José, pero ellos suponían
que era el hijo de José. Ellos no sabían nada, of his
virgin birth. They must have reasoned like this. We've seen
him for years. He's come into the synagogue every Saturday. And now they
marvel at his words. But remember, fue inmediatamente después de
su bautismo, cuando él fue ungido con el Espíritu Santo, y gracia
fue derramada en sus labios, y él fue ungido con el Espíritu
Santo, sin medida. Ahora la tercera reacción, versículo
28, Al oír estas cosas, todos en
la sinagoga se llenaron de ira. Todos se llenaron de ira. Se
levantaron para destruirlo. ¿Qué sucedió? ¿Qué sucedió que causara que
ellos cambiaran de este grupo religioso Primero dieron testimonio,
luego se maravillaron, y ahora están llenos de ira. Y su intención de ellos era destruir
a Cristo. Las mismas personas que dieron
buen testimonio a Cristo, Las mismas personas que se maravillaron
de sus palabras, y ahora estas mismas personas están llenas
de ira. ¿Qué cambió? Cristo no cambió. Ellos cambiaron. Ellos cambiaron por lo que Él predicó. Recuerden
esto. Cristo nunca fue odiado por lo
que hizo cuando Él alimentó a los pobres, cuando Él sanó a los
enfermos, cuando Él dio vista a los ciegos. Él fue odiado,
no por obra buena, sino por lo que Él dijo. Primero, Él fue
odiado. Él fue aborrecido, odiado, porque
Él confesó que Él es Dios. Pero en este caso, ellos cambiaron porque Él habló de la gracia
soberana de Dios. Mientras Él hablaba, del Mesías,
y el bien que Él haría, eso está bien. Pero cuando Él dijo que
la aplicación de la salvación es la obra soberana de Dios,
que es Su obra especial, que es su obra particular. En
otras palabras, Dios tiene misericordia de quien quiere tener misericordia. Él no me debe a mí la misericordia. Él no te debe a ti la misericordia. Él no le debe a ninguna persona
la misericordia. Nosotros perdimos esto en nuestro padre
Adán. Cuando Adán desobedeció a Dios,
nosotros no merecemos la misericordia. Y recuerden esto, si tú mereces
la misericordia, entonces ya no es misericordia. ¿Entienden
eso? Si tú mereces la misericordia,
eso es justicia. La misericordia es inmerecida. Y Dios dijo que Él tendría misericordia
del que tendría misericordia. Nuestro Señor dio dos ejemplos. Y en ambos ejemplos, Él habló
de personas gentiles. Una era una viuda en los días
de Elías. Y lo que nuestro Señor dijo, recuerden, no llovió tres años
y medio. Había una sequía. Dios no envió
su profeta a una viuda en Israel, pero envió su profeta a una viuda,
una mujer gentil, y Dios le dio a ella comida. por todo el tiempo la duración
de la hambruna. Dios no hizo eso para ninguna
persona, para ninguna viuda en Israel. Él lo hizo por una viuda. Había muchos leprosos en Israel
en los días de Elisha. Y no limpió a ningún leproso. Pero
envió a su profeta a un hombre gentil, Naman. Y él fue el limpiador
de la leprosidad. Esto muestra Que Dios es soberano. Él es soberano en su salvación. Él da salvación a quien Él quiere
dar salvación. No era la manera del Señor. No era el manerismo del Señor,
sino la verdad. la verdad que el hombre natural
aborrece. Puedes salir aquí en la calle.
Puedes hablar a cualquier persona que quieras. Puedes hablar de Dios el Creador
y la gente va a estar de acuerdo contigo. Puedes hablar de Cristo muriendo
en la cruz por pecadores y la gente va a estar de acuerdo contigo. Pero cuando tú le digas que Él
da salvación a quien Él quiere, ese es entonces cuando el hombre
natural, su ira, sale frota. Un predicador dijo, hombres tendrían a Dios en cualquier
lugar excepto el trono. Y Dios nos reconcilia. Cuando
Él nos salva, Él nos reconcilia con esta verdad,
que Dios es soberano. Él puede salvarme, o Él puede
pasarme de alto, y Él sigue siendo Dios, y Él sigue siendo bueno. Dios es soberano en la salvación,
en salvar a quien Él quiere. Lo que no leemos, este día cuando
Él estaba en la sinagoga, leemos que dieron testimonio
de Él, que maravillaron de Sus palabras, que se llenaron de ira, pero
no leemos que una persona, ni una persona en esa sinagoga,
clamó en ese día y dijo, Señor, yo soy pobre y necesitado, ten
misericordia de mí. No leemos de ninguna persona
que dijo, Señor, yo estoy cautivo en el pecado. Yo le debo a Dios
una deuda, una deuda a la justicia de Dios por mis pecados. Y yo no puedo pagar esa deuda. Señor, ten misericordia de mí. No leemos de ninguna persona
que clamó pidiendo misericordia. Todos ellos podían buscar falta con Dios ejercitando su soberanía,
pero ninguno pidió misericordia. Cuando hablamos de la elección
de Dios, las personas que odian la verdad quieren pensar y quieren
decir que lo que nosotros estamos diciendo Ahí están todas estas personas,
y estas personas quieren ser salvas, y Dios no los quiere
salvar. Lo que nosotros decimos es lo
que la Biblia enseña. Si Dios no hubiera escogido a
su pueblo para salvarlos, nadie sería salvo. Lo que nosotros decimos... Quiero
ilustrar esto. Aquí está un hombre. Y este hombre
muere. Y está puesto en esta mesa. Y luego entra una persona. Y
tiene medicina. Y esta medicina... le va a dar vida a este hombre.
Así es que lo asienta junto a él y le dice, toma esta medicina
y vas a vivir. ¿Cree usted que alguno va a tomar
esa medicina? No puede. Está muerto. No lo quiere. Alguien tiene que
darle esa medicina. Dios tiene que hacer que nosotros
queramos, que nosotros tengamos la voluntad, y cuando Él obra
en nuestro corazón, entonces queremos ser salvos. Y queremos
ser salvos en una manera que glorifica a Dios. Y solamente hay una manera, y
Cristo es esa manera. ¿Y qué tal tú? ¿Conoces tú o sabes? ¿Sientes
tu necesidad de un salvador? Cristo es el salvador. Y es un salvador voluntarioso.
No solamente es poderoso para salvar, él puede salvar. Quiero darles una ilustración. Tenemos diez nietos. Esto pasó
ya hace mucho tiempo. Cuando uno tenía cuatro años,
él vino a nuestra casa en domingo. Mi esposo estaba preparando el
almuerzo. Y yo estaba viendo el periódico.
Y él estaba ahí por su cuenta solo. Y él tenía pedazos de papel
pequeños como este. Tenía cuatro años. Y él estaba
escribiendo. Y me trajo uno a mí. Y él me dijo, mira, toma. Aquí,
papá. Toma, papá. Lleva esto a la agencia de autos. Y te van a dar un auto. Él tenía la voluntad. Él tenía
la voluntad de darme un carro. Pero no tenía la habilidad de
hacerlo. No tenía el dinero. Cristo, Él
puede. Él puede salvar al pecador más
vil, y también Él tiene la voluntad. Los hombres no son salvos, porque
no quieren ser salvos, aparte de la gracia de Dios. Cuando
una persona quiere ser salva, Él es salvo. cuando confía en Cristo. Ninguna persona ha mirado a Él
y ha estado desilusionado. Él está dispuesto
para salvar a cada uno aquí que mira a Él. que confía en Él únicamente. Olvídate de lo que has hecho,
lo que estás haciendo, o lo que vas a hacer, y mira a Cristo
únicamente. Hay salvación en Él. Gracias, Cody. Gracias, hermano. Una gran bendición.
David Pledger
About David Pledger
David Pledger is Pastor of Lincoln Wood Baptist Church located at 11803 Adel (Greenspoint Area), Houston, Texas 77067. You may also contact him by telephone at (281) 440 - 0623 or email DavidPledger@aol.com. Their web page is located at http://www.lincolnwoodchurch.org/

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!