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Milton Howard

Cristo Crucificado

Colossians 3:11
Milton Howard August, 17 2008 Audio
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En Primera de Corintios, 2, 2,
el apóstol Pablo dice, pues me propuse no saber entre vosotros
cosa alguna, sino a Jesucristo, y a este crucificado. Déjenme
decirles esto ahora sin el conocimiento salvador de Cristo. Todo conocimiento
es nada. El único conocimiento que vale
la pena tener es aquel que concierne a Cristo y este crucificado. Aquel alma que ha sido iluminada
por el Espíritu de Dios busca remedio por su pecado, y lo encuentra
solamente en Cristo crucificado. Pablo siempre habla de la muerte
de Cristo y este crucificado, porque en la muerte de Cristo
nosotros vemos la persona de Él, es decir, quién es Él, y
es el Dios hombre, tanto Dios como si no fuera hombre. y tanto
hombre como si no fuera Dios. Como el apóstol dijo en Hebreos
1, 3, el cual siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma
de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra
de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados
por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en
las alturas. Es Quien murió que lo hace tan
importante. Su sangre es la sangre de uno
quien es Dios como hombre. Y si no es Dios, lo que hizo
no es nada, no tiene ningún valor. También en esta muerte hay un
precio digno de las demandas de Dios. Jesús, quien es Dios
manifestado en la carne, es aquel sacrificio. Es lo que da a Su
sacrificio ese valor infinito. Nosotros sabemos que en el día
que Cristo fue crucificado, Habían dos más crucificados juntos con
Él, pero ninguno de ellos pudo salvarnos. Es Cristo nada más,
es, por eso digo, es quien murió que puede cumplir las demandas,
porque solamente Su sacrificio tiene el valor infinito. Fue
un sacrificio que Él ofreció, no en las cortes del cielo, que
pagó de la abundancia de sus riquezas, sino se humilló a sí
mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. No hay riquezas en el cielo ni
en la tierra que puede redimir una sola alma. Dios tendrá que
dejar de ser Dios para salvarnos en otra forma. Los apóstoles
declaran que el precio de la plata y oro, y la sangre de los
toros y de los machos cabríos, no tienen valor suficiente para
salvar a nuestras almas. En esta muerte de Cristo hay
mérito y satisfacción que es aceptado por Dios. Por Su muerte
una satisfacción fue hecha a Dios. Ésta fue el rescate que Cristo
pagó por Su pueblo. Un rescate es un precio adecuado
pagado por un sustituto, y Él se dio a Sí mismo para salvar
nuestra vida. Es el precio que requiere Dios. No es una opción, sino es el
único precio que Dios acepta. Cristo sufrió el castigo que
nosotros debíamos haber sufrido. Esta muerte y satisfacción es
lo que Cristo hizo a Dios, no a nosotros. Los sacerdotes del
Antiguo Testamento rociaron el propiciatorio hacia Dios. Cristo no murió para ganar nuestra
simpatía, murió para que el Dios Santo pudiera salvar nuestras
almas. Murió para que Dios sea el justo
y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Su muerte
no es un patrón, sino un pago. Su muerte no es un ejemplo que
seguimos, sino es una expiación quitando nuestro pecado. Su muerte no revive, sino redime. Nuestro problema es con la ley
y con la justicia santa de Dios, y no podemos ir libres hasta
que alguien pague nuestra deuda del pecado delante del Dios santo. Ahora Dios puede recibirnos y
perdonarnos porque el Señor Jesucristo pagó nuestra deuda del pecado
a quien fue debido. Y cuando Dios cargó en Cristo
el pecado de todos nosotros, no cargó en él la maldad de nuestro
pecado, no cargó en él la suciedad de nuestro pecado, sino cargó
en Cristo la culpa y el castigo de ello. Y Cristo tomó nuestros
pecados, y los clavó a Su cruz, y respondió por nosotros. En
esta muerte hay completa satisfacción. Por eso Pablo dijo al pastor
Timoteo, pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la
fe y el amor que es en Cristo Jesús. Por eso, por la abundancia
del valor de Su muerte, digo que hay una completa satisfacción. Su muerte es más que suficiente
para pagar la deuda de mis pecados. A veces duda si puede pagar su
deuda, no dude. Eso sería no valuar la redención
de Cristo. Sería pensar que hay más poder
en el pecado condenar que en la sangre de Cristo salvarle. No es para animarle a continuar
en el pecado, porque hay algunos que dicen, bueno, si la gracia
es tan abundante, seguiré pecando, pero esto no es para animarle
a continuar en pecado sino para consolar al buscador. Hay en
la sangre de Cristo un tesoro infinito, capaz de salvarle. Hay en la sangre de Cristo un
rescate suficiente para redimir cada pecador. Si no es salvo,
no es porque su sangre no es suficiente, o no tiene poder
salvar, sino porque nosotros rechazamos el único remedio que
Dios acepta. Y en esta muerte hay remisión
del pecado. eso es quitando nuestro pecado. Porque esto es mi sangre del
nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los
pecados. La sangre de Cristo puede hacer
lo que océanos de lágrimas y volúmenes de oraciones nunca pueden hacer. Sin derramamiento de sangre no
se hace remisión. La sangre de Cristo solamente
puede hacernos limpios. La sangre de Cristo nos limpia
de todo pecado. Dios no perdonará sin la satisfacción
por la sangre de Cristo. Y en esta muerte hay reconciliación
y paz con Dios. En Etesios dos, versículo trece,
el apóstol dice, Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en
otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre
de Cristo. porque Él es nuestra paz, que
de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,
aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados
en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos, un solo
y nuevo hombre haciendo la paz, mediante la cruz, reconciliar
con Dios, ambos en un solo cuerpo matando en ella, las enemistades. El pecado nos separó de Dios,
pero la muerte de Cristo nos devuelve. Por eso digo que hay
en esta muerte una reconciliación y paz con Dios. Pablo dijo en
Romanos cinco porque si siendo enemigos fuimos reconciliados
con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, estando reconciliados,
seremos salvos por Su vida. En esta muerte hay inmunidad
y seguridad de todos los juicios contra nuestros pecados. Imagínense
eso, ya el pecado no puede tocarnos. Si la sangre de las figuras pudieran
dar a Israel tanto consuelo, y dejarlos acostarse en la noche,
seguros del Dios ofendido, cuando pasó sobre Egipto, cuánto más
la sangre de Cristo. El juicio de Dios contra nuestros
pecados es quitado por la sangre de Cristo, porque trae misericordia
y libertad de toda miseria. En esta muerte hay virtud para
abrir el cielo a nosotros, haciendo camino de acceso a la presencia
de Dios. Imagínense eso para nosotros.
Hebreos 10, así que, hermanos, teniendo libertad para entrar
en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el
camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto
es, de Su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa
de Dios, acerquémonos, con corazón sincero, en plena certidumbre
de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados
los cuerpos con agua pura. Es la sangre de Cristo que abre
este camino, que abre la vela, que nos da entrada al Lugar Santísimo. Sin esta sangre no hay acceso
a Dios. Esta sangre es la llave que abre
el cielo. Cuando Pablo dijo que no propuso
saber nada sino a Jesucristo, y este crucificado, dijo que
la muerte de Cristo era su rescate, sus heridas su bálsamo de galar,
sus llagas sus curaciones, y su sangre fue su fuente en la cual
pudo lavarse para ser limpio. y si no tenemos parte en esta
sangre, estamos deshechos, sin esperanza. Es solamente esta
sangre que puede curar mi alma. Cuando vemos esta fuente abierta,
clamaremos con la mujer de Samaria, «Señor, dame esa agua, para que
no tenga yo sed». Si es como dijo el apóstol, pues
me propuse no saber entre vosotros cosa alguna, sino a Jesucristo,
y este crucificado, porque es quien es Él, y lo que Él hizo,
que da tanto valor a Su muerte para quitar nuestros pecados."
Milton Howard
About Milton Howard
Milton Howard is pastor of Kitchens Creek Baptist Church in Ball, LA. The church is located on Hwy 165 at Kitchens Creek Road. You may contact him at P. O. Box 740, Ball, Louisiana, 71405, telephone (318) 640-5580, or email at KCBC2BALL@aol.com. The church web page is located at http://members.aol.com/kcbc2ball/index.html

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