segunda carta de Pablo a Timoteo
en su capítulo dos le vamos a dar lectura de los
versículos uno hasta el versículo trece dice la palabra del señor
tú pues hijo mío esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús
lo que has oído de mí ante muchos testigos. Esto encarga a hombres
fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú puedes
sufrir penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno
que milita se enreda en los negocios de la vida a fin de agradar a
aquel que lo tomó por soldado. y también el que lucha como atleta
no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador para participar de
los frutos debe trabajar primero. Considera lo que digo y el Señor
te dé entendimiento en todo. Acuérdate de Jesucristo, del
linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi Evangelio,
en el cual sufro penalidades hasta prisiones a modo de malhechor,
mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo soporto
por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la
salvación que es en Cristo Jesús, con gloria eterna. palabra fiel
es esta, si somos muertos con él, también viviremos con él,
si sufrimos, también reinaremos con él, si le negaremos, él también
nos negará, si fuéramos infieles, él permanece fiel, él no puede
negarse a sí mismo. Es una una carta para mí en lo
personal es una carta muy emocionante al pensar, recuerda el contexto,
es la carta de un apóstol Pablo ya anciano despidiéndose de su
amado hijo Timoteo, un joven pastor, alguien que era pues
la transición entre el tiempo del fundamento de los apóstoles
y los pastores para la iglesia. Y el apóstol Pablo está, en cierto
modo, despidiéndose y ya dando instrucciones finales y recordando
cosas importantes a su amado hijo. Y estamos mirando que,
si lo abordamos desde la perspectiva de un modelo de paternidad, pues
llamándole a la realidad de que la vida cristiana es una guerra. Él está usando la figura de un
soldado y si pensamos que no simplemente es guerra para, no
sólo para los que están en el ministerio, sino es una guerra
para todo creyente. Estamos en medio de una guerra
espiritual y el apóstol Pablo ha hablado de la figura militar,
El apóstol Pablo conocía muy bien a los militares de su tiempo.
Es probable que bastante tiempo él estuvo encadenado, no en este
periodo de prisión, sino anteriormente cuando estuvo bajo arresto domiciliario
a un soldado romano que lo custodiaba de manera constante. Y ahora
está en una prisión oscura y tenebrosa ahí en la capital del imperio,
esperando su pronta ejecución. Y después de abordar la figura
del soldado, es interesante que el apóstol va a tomar tres figuras.
La primera que ya estuvimos meditando es la del soldado. Y la siguiente
es un luchador de lucha olímpica o lucha grecorromana. Y por último,
la figura de un labrador. Y en el versículo cinco Pablo
le va a decir, y también después de terminar con lo del soldado,
el que lucha como atleta no es coronado si no lucha legítimamente. El apóstol Pablo toma constantemente
figuras de los antiguos Juegos Olímpicos. En diferentes cartas
de él aborda el tema del ejercicio, en la primera carta abordó el
tema del ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad
para todo aprovecha. En otras cartas ha hablado y
ha dicho que hay gente que está corriendo en el estadio, pero
no todos llevan el premio. Corred de tal manera que lo tengáis. También ha dicho que él lucha
no como quien golpea la aventura, sino que golpea su cuerpo y lo
pone en servidumbre. Y va abordando diferentes disciplinas
deportivas que tenían que ver con lo que eran los antiguos
Juegos Olímpicos. Y una de las cosas que es importante
es que varias de esas disciplinas eran hasta cierto punto parte
de lo que era el entrenamiento de las personas que llegaban
a formar parte del ejército, de los ejércitos en aquel tiempo.
y Pablo va a decir algo muy breve en el capítulo 5 abordando el
tema de la lucha. O sea, piense en que en este
tema que está hablando de la lucha está hablando de un previo
a gente que iba a estar inscrita ya como militares en el ejército
y los griegos tenían la costumbre de que los jóvenes a partir de
los 12 años y hasta los 20 años eran entrenados, recibían entrenamiento
aquellos que podían participar en las olimpiadas. Y el apóstol
Pablo dice, y también el que lucha como atleta no es coronado
si no lucha legítimamente. El que lucha como atleta no es
coronado si no lucha legítimamente. específicamente cuando le hacen
mención ahorita de la lucha, pues esta lucha tenía ciertas
pautas, ciertos lineamientos, en la lucha grecorromana pues
no se permitían patadas, todo era en la parte superior del
cuerpo y había que pelearlo dentro de un círculo del cual no debían
de salir, no se valía morder, y usted podía dejar pues destrozado
al enemigo pero si lo mordía pues algo era seguro, usted no
iba a ser coronado porque no estaba luchando legítimamente. Pero hay dos aspectos importantes
de lo legítimo de esta lucha y es que para participar en los
Juegos Olímpicos, en cualquiera de las otras disciplinas, pero
también en esta de la lucha era necesario ser hombre libre y
hablar griego. Esa era parte. Si usted iba y
usted no era hombre libre y se lograba meter ahí, pues aunque
usted ganara, pues difícilmente iba a ganar porque no iba a tener
el entrenamiento. Pero si ganaba, si de alguna
manera usted pudo ver un tutorial que no había en ese tiempo y
usted lograba ganar, de todos modos no iba a ser coronado.
Y es interesante que Pablo está refiriendo, dice, el que lucha
como atleta no es coronado si no lucha legítimamente. Hermanos,
cuando pensamos en hombres libres, damos gracias a Dios porque los
que están en Cristo y solamente los que están en Cristo son hombres
libres. El Señor Jesucristo dijo, todo
aquel que practica pecado, esclavo es del pecado, y el esclavo no
queda en casa para siempre, Juan capítulo ocho, dice, el hijo
sí queda para siempre, así que si el hijos libertare, seréis
verdaderamente libres, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres. Y hermanos, una una de las cosas
necesarias para tener libertad es el evangelio, es Cristo Jesús,
Es interesante que el Señor Jesucristo habló estas palabras no con gente
que no sabía de Dios. Era gente que sabía de Dios.
Cristo habló estas palabras no con gente que no conocía la Escritura. Habló con gente que eran maestros
de la Escritura. Y vamos a mirar Juan capítulo
8. en el versículo treinta y uno
el que es el señor Jesucristo dice dijo entonces Jesús a los
judíos que habían creído en él si vosotros permanecieras en
mi palabra seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la
verdad y la verdad os hará libres hay otra ocasión en el evangelio
de Juan que el señor Jesús la Biblia dice que mucha gente creía
en él Y está en Juan capítulo dos, versículo veintitrés al
veinticinco dice, estando en Jerusalén, en la fiesta de la
Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que
hacía, pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía
a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio
del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre. Y lo
que en estos pasajes es importante destacar es, Hay una cierta fe
que no es el don de Dios. Hay una cierta fe que es el asentimiento
intelectual, entender y captar cosas y aceptarlas intelectualmente. Una de las cosas que no vamos
a olvidar que Pablo ha enfatizado tanto en la primera como la segunda
carta es la fe no fingida. Esa fe que no es producto de
un análisis intelectual, Recuerde que cuando predicamos no estamos
tratando de argumentar con la gente para convencerle y llevarle
a tomar una decisión porque la fe no fingida es don de Dios
y acá hay gente que cree pero el Señor no se fía de ellos porque
su fe en verdad no era una fe auténtica, no era el don del
Espíritu Santo, estaban impresionados de las señales y una de las cosas
importantes que perdían el punto y el propósito de la señal, pero
lo más grave es que eran personas que tenían fe, como tanta gente
tiene fe hoy, pero hay algo que no llena el
requisito para luchar legítimamente como atletas, aún son esclavos. y aquí el señor en el pasaje
que leímos primero está hablando a los a los judíos que habían
creído en él y note que estos judíos escuchan al señor y cuando
él dice y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres y
ellos dicen le respondieron linaje de Abraham somos y jamás hemos
sido esclavos de nadie ¿Cómo dices tú seréis libres? Jesús
les respondió de cierto de cierto os digo que todo aquel que hace
pecado esclavo es del pecado. Y una realidad no importa, no
importa si tú puedes trazar tu línea genealógica y de veras
tu ADN tiene ADN de alguna de las tribus de Israel, eso no
importa. Todo aquel que hace pecado, esclavo
es del pecado. Y dice, y el esclavo no queda
en la casa para siempre, el hijo sí queda para siempre. Así que
si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé que
sois descendientes de Abraham, pero procuráis matarme, porque
mi palabra no haya cabida en vosotros. Hermanos, recordemos No se trata
de conocer de Dios. No se trata de conocer la Escritura. Tampoco se trata de tener ADN
judío. Recuerde que el verdadero Israel
es la simiente, la simiente de Abraham. Y Pablo en la Carta
a los Gálatas dice, no dice simientes como si hubiera muchas, sino
dice simiente la cual es Cristo. Y el verdadero Israel son todos
los que están en Cristo y ellos son verdaderamente libres, libres,
verdaderamente libres. Y Pablo está diciendo el que
lucha como atleta no es coronado si no lucha legítimamente. Y
una condición para luchar legítimamente como atleta en la vida cristiana
es ser verdaderamente libres. ¿Y cómo podemos ser verdaderamente
libres? Conociendo la verdad. Conociendo
la verdad. ¿Y qué importancia que tiene
la verdad? Vivimos en un tiempo, hermanos,
donde se ha hecho mucho énfasis en que la verdad es un asunto
relativo. La gente dice, pues, cada quien
tiene su verdad, pero eso no es así. El Señor Jesucristo dice
con toda claridad, yo soy el camino, yo soy la verdad, yo
soy la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Y hermanos, la verdadera libertad está en el Señor Jesucristo. Y recuerden, nosotros hemos nacido
en esclavitud definitivamente, porque solamente hay uno que
no ha pecado y ese es el Señor Jesucristo. él fue tentado en
todo según nuestra semejanza pero sin pecado y fuera de ahí
nosotros nosotros hemos nacido en pecado hermano una noticia
importante es si has venido al señor Jesucristo eres verdaderamente
libre el asunto es que a veces nos dejamos enredar el asunto
es que hay hay varias figuras que ejemplifican aquellas ataduras,
y normalmente las ataduras son ataduras de mentira. Cuando el
Señor dijo, Lázaro ven fuera, y Lázaro pudo salir, pero el
Señor Jesús mandó algo. y lo que dijo es desatadle porque
pues los judíos no enterraban con unas sabanitas sino pues
hacían una momia embarañado con un montón de de de de una especie
de vendas y especies aromáticas y pues probablemente Lázaro pudo
avanzar de donde estaba sepultado hasta la pero el señor dijo desatadle
y hermanos si tú has confiado en el señor Jesucristo el Señor Jesucristo te ha hecho
verdaderamente libre. No obstante, tenemos que recordar,
hermano, nosotros hemos nacido en arrogancia. Nosotros hemos
nacido en mentira. Nosotros hemos nacido en pecado.
Nosotros llevamos un fariseo adentro. Nosotros necesitamos
que el Señor Jesús diga de repente, de vez en cuando y constantemente,
hipócrita, saca primero la viga de tu ojo. Y hermano, una de
las cosas que tiene que suceder es el mismo Señor que nos ha
hecho libres. Necesitamos nosotros seguirle
mirando y seguir mirando su verdad para poder luchar, no solamente
libre, usted puede ser libre, pero usted no puede luchar ni
una lucha grecorromana si usted está como salió Nicodemo de la
tumba. hay que soltarlo y desatarlo. Y una de las cosas importantes,
hermanos, es clamar al Señor para que cada día su luz y su
verdad resplandezcan en nuestro corazón. Hay un versículo en
Efesios, capítulo cuatro, versículo veinticinco, que dice, por lo
cual, dice, desechando toda mentira, hablad verdad cada uno con su
prójimo. hermanos una de las cosas que
necesitamos es necesitamos clamar al señor que ya nos ha hecho
libres si has confiado en cristo eres libre eres libre ya de la
maldición del pecado eres libre para acercarte a la presencia
del señor donde hay plenitud de gozo y delicias a su diestra
para siempre eres libre para tener todo lo que se requiere
como dice una de las cartas del apóstol Pedro que todas las cosas
que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por
su divino poder para que por ellas participemos de la naturaleza
divina y hermanos no obstante nosotros batallamos con mentira
nosotros nos creemos tantas mentiras desde aquellas que nos hacemos
nosotros solitos muchos de nosotros no logramos reproducirnos espiritualmente,
porque pensamos, nadie hace las cosas como yo, si yo no las hago,
nadie, y además en cierto sentido es cierto, nadie las hace como
tú, hay muchos que Dios les ha dado capacidad para hacerlas
mejor que tú, pero la mentira que creemos no es esa. nosotros
creemos que nadie lo hace tan bien como yo lo hago, pero la
verdad del Señor dice que tengamos, en cuanto a honra, prefiriendo
a los demás, dice, y considerar a los demás como qué, como superiores,
pero nuestro corazón nos miente y no avanzamos porque tenemos
esa atadura de pensar Nadie hace las cosas tan bien como yo las
hago. Y si no lo hacen como yo lo hago,
no está bien hecho. Hermanos, Efesios 4.25 dice,
desecha toda mentira. Esa es mentira. Y hermano, la
posibilidad de desechar esa mentira es la palabra escrita y la palabra
viviente. venir al Señor Jesucristo y mirar
y creer la verdad. Nadie hace las cosas como el
Señor Jesucristo. En verdad, nadie las puede hacer
mejor que el Señor Jesucristo. Y poder recordar en su obra como
padre, como madre, como hermano, como pastor, como maestro de
niños, en su obra, simplemente soy un instrumento. Y por supuesto
que Dios tiene quien lo haga mejor que yo, pero me quiso privilegiar
por misericordia. Y recordar que el Señor no depende
de lo que yo estoy haciendo, porque un día el Señor, a veces
vivimos como si nosotros no llegamos o si no estamos, la obra del
Señor se va a estancar. Y esas mentiras que nos hacen
vivir atados. Y la verdad, hermano, es que
un día el Señor, pues de pronto con todos tus planes y todo lo
que tengas, un día el Señor va a decir, ¿sabes qué? Te llevo
a casa. y te vas a dar cuenta de algo,
la obra del Señor va a seguir. El Señor ha sepultado a sus siervos,
pero nunca ha sepultado su obra. Y hermano, la verdad es que confiar
en que si el Señor ha empezado una buena obra en nuestros hijos
y en nosotros, hermano, él la va a perfeccionar, hermano, necesitamos
desesperadamente la verdad, si elijos libertad, no simplemente
cuando venimos una vez al señor Jesucristo, sino constantemente
necesitamos estar mirando y conociendo al señor Jesucristo para hacer
para ser personas que podemos luchar legítimamente ser ser
griego y ser hombre libre si tú has nacido por la palabra,
si tú has nacido porque el Señor te ha dado vida juntamente con
Cristo, porque has puesto toda tu confianza en el Señor Jesucristo,
ya no estás desgastado por pensar cómo vas a hacer con tu salvación,
porque Cristo ha hecho todo para tu salvación, porque Cristo en
la cruz dijo consumado es el Señor consumó la obra de salvación
porque el Señor Jesucristo dijo mis ovejas hoy mi voz y yo las
conozco y me siguen y yo les doy vida eterna y no perecerán
jamás ni nadie las arrebatará de mi mano la verdad es que puede
ser libre de esos afanes porque el Señor Jesucristo es nuestra
justicia porque él es nuestra redención nuestra santificación
es todo lo que necesitamos pero hermanos van a seguir viniendo. Batallamos con mentiras de nuestro
entorno cultural familiar, con mentiras de nuestro entorno.
Nuestro entorno está lleno de mentiras. Es interesante que
quedamos de pronto inmovilizados por la mentira y no avanzamos. Y necesitamos ver al Señor Jesucristo. Necesitamos ver que en Él debe
estar todo nuestro gloriarnos. El pasaje con el que empezamos
el culto dice tú o Dios eres mi rey hermanos necesitamos recordar
constantemente luchar legítimamente es luchar con libertad y luchar
con libertad es vivir como criaturas porque constantemente nosotros
queremos vivir jugando a ser a ser Dios de pronto nosotros
queremos vivir controlándolo todo queremos que las cosas se
hagan como sufrimos, de pronto no llegas y piensas cuando llegue
va a ser todo un desastre porque yo no había llegado y pensamos
que de pronto escuchas a personas decir si yo no estoy, qué va
a hacer, no sabe buscar su ropa, no sabe hacer esto, nada sabe
hacer, pero la verdad es que de pronto un día Dios se lleva
al cielo a quien pensaba así, si es creyente, Y resulta que
la otra persona vive veinte, veinticinco años más, pero en
la pobre cabeza de la persona pensaba, ese pobre se va a morir
si yo me quito de su lado. Y nos vamos creyendo tantas,
pero tenemos que recordar, tú eres tú o Dios eres mi rey. Tú estás sentado en el trono
y estás gobernando absolutamente todo. En él está mis almas, mi
salvación, manda salvación. Hermano, La verdad es que nosotros
no podemos conseguir salvación sino clamar, dice manda salvación
a Jacob y damos gracias a Dios porque nosotros vivimos después
de la cruz. Y nosotros hemos visto ya la
respuesta total a esta oración, Dios ha mandado salvación para
el verdadero Israel. Dice, por medio de ti sacudiremos
a nuestros enemigos, en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios,
porque no confiaré en mi arco ni mi espada me salvará. pues
tú nos has guardado de nuestros enemigos y has avergonzado a
los que nos aborrecían. En Dios nos gloriaremos todo
el tiempo y para siempre alabaremos tu nombre. Hermano, si tú te
fijas en el contexto del Salmo, es un contexto de guerra. gente
que por la gracia de Dios confía y es la confianza lo que nos
hace poder luchar legítimamente. El primer requisito para luchar
legítimamente es tener la ciudadanía de Israel,
ser conciudadano de los santos. El primer requisito es ser un
hijo de Dios El requisito es haber confiado en Cristo, es
conocer a Cristo quien es la misma verdad para ser libre,
y es continuar mirando al Señor Jesucristo y confiando en el
Señor Jesucristo y disfrutando lo que Él te permite. Él te permite
ser esposo, disfrútalo. Él te permite ser padre, disfrútalo. Él te permite ser hijo, ser miembro
de una iglesia, disfrútalo. y haz todo lo que Él te dé a
la mano para hacer, recordando que eres simplemente un instrumento,
recordando que el tesoro es el Señor Jesucristo. Luchar legítimamente, era necesario
ser libre, ser griego, ser libre, hablar griego. Hermanos, una
de las cosas importantes es, para luchar legítimamente la
guerra espiritual, es necesario hablar el lenguaje del amor. Si no hablas el lenguaje del
amor, pues no vas a luchar legítimamente. ¿Y cómo podemos hablar el lenguaje
del amor? nuevamente es en Cristo. Conoceréis
la verdad y la verdad os hará libres. El apóstolo Juan escribe
y dice, un mandamiento nuevos doy que os améis unos a otros,
¿cómo? Así como yo os he amado. Dice, en esto hemos conocido
lo que es amor en que él entregó su vida por nosotros. Amados,
si Dios nos ha amado así, nosotros hemos de amarnos igual los unos
a los otros. Nadie tiene mayor amor que este
que uno ponga su vida por sus amigos. El que no ama no ha conocido
a Dios porque Dios es amor. Hermano, la lucha, luchar legítimamente
es gira en torno al Señor Jesucristo. Gira en torno a que el Señor
Jesucristo nos dé un lenguaje de amor porque conocemos a Dios. Gira en torno a el tema de toda
la Escritura. El tema de toda la escritura
es que nosotros tenemos una batalla entre la fidelidad a Dios o los
ídolos. Dice el apóstol Pablo cuando
termina su carta a los jefes, dice la gracia sea con todos
los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Y está diciendo lo mismo que
el apóstol Juan cuando termina su primera carta. Hijitos, guardaos
de los ídolos. ¿Qué es lo que puede alterar
nuestro amor a Dios? Nuestros ídolos. ¿Es lo que altera
nuestro amor a Dios? el Señor está haciendo una obra,
hermanos, aquellos que hemos venido a Cristo, el Señor está
haciendo la obra de romper nuestros ídolos. Él está rompiendo uno
a uno nuestros ídolos. Él nos está capacitando para
luchar legítimamente. Él nos está enseñando día a día
a hablar el lenguaje del amor. Y una de las cosas importantes
para hablar el lenguaje del amor, hermano, es nuevamente ver al Señor Jesucristo
hermano necesitamos nosotros recordar cuando yo miro al Señor
Jesucristo voy a aprender a hablar el lenguaje del amor y el lenguaje
del amor es un lenguaje que cuando habla no mira a su hijo así con
enojo y dice tú necesitas conocer a Dios sino el lenguaje del amor
es un lenguaje que ve a Cristo y cuando ve la santidad y la
hermosura de Cristo mira su propia fealdad y cuando se voltea y
mira la fealdad de su hijo es que ya miró la suya y dice hijo
vamos a orar porque nosotros necesitamos desesperadamente
conocer a Dios. Qué distinto es decir necesitamos
apuntar al hijo y decirle tú necesitas conocer a Dios y sabe
qué ganas de conocer a Dios le da al hijo cuando le hablamos
de esa manera. No muchas. Gracias a Dios que el Señor no
depende de nosotros para hacer su obra. Él hace su obra a pesar
de nosotros. Pero qué bendición que nosotros
luchemos legítimamente. Qué bendición que viendo a Cristo
podamos amar y salir con el apóstol Pablo a decir y tener la conciencia,
el lenguaje del amor es el único que nos puede hacer tener la
verdadera conciencia de que el más grande pecador en mi casa
no es mi esposa. si no soy yo, que distinto es
cuando yo hable y yo recuerde Dios ha tenido rica misericordia
conmigo, entonces, y solo entonces estoy capacitado para hablar
con un lenguaje de misericordia. El amor el amor, Dios es amor,
el que no ama, no ha conocido a Dios. Qué importante que es
recordar constantemente el evangelio y recordar cómo el apóstol dice
el amor de Cristo nos constriñe pensando esto que uno murió por
todos y por todos murió ¿para qué? Para que los demás ya no
vivan para Cisno, para aquel que murió y resucitó por ellos.
Y hermano es que de pronto nosotros estamos pensando pues es que
si yo me pongo a amarlos se van a aprovechar. es que no estás
viendo al Señor Jesucristo. Y una cosa importante, hermano,
es que el amor de Cristo nos constriña, que estemos seducidos
por el amor de Cristo, que nuestro motivo sea el amor de Cristo,
y entonces seremos capaces de hablar un lenguaje de amor con
la confianza de que la victoria es del Señor y no es a ver si
habrá victoria. Hermano, el Señor resucitó y
está sentado a la diestra del Padre. Cuando empezamos a ver
lo del soldado, yo les comenté, la gente se inscribe a los ejércitos
y la gente va a la guerra. Y no importa qué tan fuertes
sean los ejércitos, ejércitos muy fuertes a lo largo de la
historia han sido derrotados por ejércitos muy inferiores.
Así que la gente, sea del país que sea, siempre va en incertidumbre.
Pero los creyentes van a la guerra con la plena certidumbre. Esta
es una batalla ya ganada. El Señor ha triunfado. El Señor
está a la diestra de Dios, el Señor tiene ya un nombre que
es sobre todo nombre, y es cuestión de tiempo para que toda rodilla
se doble y toda lengua confiese que Cristo es el Señor. Y hermanos,
esas cosas son la verdad que nos hace libres, el poder vivir
con la verdad de que la victoria es nuestra, si estás en Cristo,
la victoria es nuestra. Y hermanos, clamar constantemente
al Señor que tenga nuestros ojos abiertos para verle. En verdad,
no se puede llegar a enfatizar más que nuestra necesidad es
una sola. El mundo nos hace sentir que
necesitamos tantas cosas, pero nuestra necesidad es una y es
conocer a Dios en el rostro del Señor Jesucristo. Incluso la
Biblia dice, esta es la vida eterna, que te conozcan a ti,
el único Dios verdadero y a Jesucristo, tu hijo, a quien has enviado.
Dice el apóstol Juan, hizo además muchas otras señales en presencia
de sus discípulos, las cuales no están escritas pero las que
se han escrito, se han escrito para que sepáis que Jesús es
el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en
su nombre. Y hermanos, conocer. El apóstol
Pablo tenía como pasión de su vida, él no quería nada más,
todo lo tenía por pérdida, y lo único que quería era conocer
a Cristo. Conocer a Cristo. Y hermano,
decía yo hace un rato que que Los griegos tenían un periodo
de ocho años para entrenar a la gente y a partir de los 20 podían
participar en los Juegos Olímpicos. Damos gracias a Dios porque el
Señor nos ha provisto, no de ocho años, sino de aquí hasta
que el Señor nos lleve. Nos reunimos cada semana, cada
vez tres veces a la semana, pero Hermano, gracias a Dios vivimos
en un tiempo en que usted puede acceder a predicaciones que están
archivadas y seguir escuchando el evangelio. Damos gracias a
Dios porque si hay un tiempo en que tenemos acceso, usted
puede leer libremente hasta el día de hoy en esta ciudad la
palabra de Dios sin que nadie lo moleste. Y oremos para que
el Señor nos haga conscientes mi necesidad. Yo voy a poder
luchar legítimamente si mantengo mi dependencia del Señor Jesucristo.
Yo voy a poder luchar legítimamente si me mantengo cada día conociendo
la verdad. porque entre más conozca la verdad
tendré una mayor y mayor y mayor libertad para luchar legítimamente. En verdad, hermano, no conocer
la verdad y vivir de nuestra imaginación es desgastante. Hay gente que vive de su imaginación
y tristemente ni vive ni deja vivir. Hay gente que está preocupada
y bien preocupada, invirtiendo su tiempo en espiar a los demás,
y viendo y midiendo si el largo de su falda está bien o no está
bien, o el largo de su pelo está bien. Hermano, que Dios nos guarde
y tal vez, tal vez pensemos que eso está muy lejos de nosotros,
pero hermano, la verdad es todos llevamos un fariseo adentro y
si lo deja despertar, téngame por seguro que no lo va a dudar
en despertar. Todos de pronto somos de hacernos
nuestras interpretaciones de la Biblia y querer que la gente
viva. Hermano, la escritura tiene un solo significado. Oremos para
que el Señor nos guíe a ese significado que es la verdad, el que el Padre,
el Espíritu Santo guió a los escritores. Después la escritura
puede tener múltiples aplicaciones, pero el sentido de la escritura
es único. Y clamemos al Señor, hermano,
porque la verdad, la verdad hace libre. y si usted va a pelear
legítimamente tiene que ser libre y solamente si elijas libertad
conoceréis la verdad y la verdad os hará libres y el lenguaje
que hay que hablar es el lenguaje de amor, el lenguaje de amor. Hermano, Cristo vino a redimir
también nuestro lenguaje. Cristo vino a redimir nuestro
lenguaje. Una de las cosas que debemos de orar es, hermano,
la cosa que más hacemos nosotros es hablar. Desde que damos buenos
días hasta que damos buenas noches y algunos todavía nos acostamos
y seguimos hablando entre sueño. Pero muchas personas piensan
que nosotros tenemos problemas de técnica para hablar y la verdad
es que no es así. No tenemos ni un problema de
técnica. Nosotros sabemos lo que queremos decir y logramos
lo que queremos decir. No hace falta decir malas palabras. A veces con palabras de diccionario
herimos personas. Pero, hermano, recuerde que de
la abundancia del corazón es que habla la boca. Y si la ley
del Señor está en nuestro corazón, su palabra, si estamos meditando
constantemente su palabra, tenga por seguro que vamos a hablar
de la abundancia del corazón si en la palabra estoy yendo
para encontrar a aquel que es amor y cada día me estoy encontrando
con aquel que es amor y su amor me constriñe tenga por seguro
que lo que va a salir es amor y si después de pasar mucho tiempo
con la biblia lo que sale no es amor venga corriendo al señor
jesucristo en arrepentimiento y fe hermano quiero insistir
hermano no vayamos a la escritura para encontrar argumentos para
discutir con mi esposa y mostrarle que está mal no vaya a la biblia
a buscar argumentos para discutir con algún hermano y mostrarle
que usted tiene la razón ni con sus hijos dios dio su palabra
para revelar al señor jesucristo y cualquier otra cosa que nosotros
vayamos a hacer a la escritura que no sea ver a cristo es equivocado
vaya con la intención de que sus ojos sean abiertos y usted
vea cada vez más al Señor Jesucristo. Que sea el clamor de nuestro
corazón, abre mis ojos para ver las maravillas de tu ley, y las
maravillas de su ley es el carácter del Señor Jesucristo. el carácter
del Señor Jesucristo que es suficiente para toda necesidad humana. Él
nos salva de la condenación del pecado. Él es nuestra sabiduría,
nuestra santificación, nuestra justificación, nuestra redención.
Él es todo lo que necesitamos y en él es que se hayan satisfechos
los anhelos más profundos del alma. Vamos a orar.
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