Ahora vamos a abrir nuestras
Biblias en el libro de Filipenses capítulo 3. Filipenses capítulo
3. Quizás ustedes han escuchado
varias veces el discurso en este capítulo, pero la palabra de
Dios es eterna. Nunca podemos agotar un versículo. Pasamos predicando un mensaje en un texto,
podemos predicar otro mensaje en el mismo texto y podemos volver
a predicar otro mensaje en el mismo texto. ¿Por qué? Porque la palabra de Dios es
palabra de vida eterna. Entonces, si han escuchado esto,
que sean ustedes bendecidos por Dios de volverlo a escuchar. Dice así en el capítulo 3 de
Filipenses. Dice así, Por lo demás, hermanos,
gozaos en el Señor. A mí no me es molesto escribiros
las mismas cosas, y para vosotros es seguro. guardaos de los perros guardaos
de los malos obreros guardaos de los mutiladores del cuerpo
porque nosotros somos la circuncisión los que en espíritu servimos
a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús no teniendo confianza en
la carne. Aunque yo tengo también de qué
confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de
qué confiar en la carne, yo más. Circuncidado al octavo día del
linaje de Israel y de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos
en cuanto a la ley fariseo, en cuanto a celo perseguidor de
la iglesia, en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuántas cosas eran para
mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aún estimo todas
las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y
lo tengo por basura para ganar a Cristo. y ser hallado en él,
no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que
es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. A fin de conocerle y el poder
de su resurrección y la participación de sus padecimientos, llegando
a ser semejante a él en su muerte. Y si en alguna manera llegase
a la resurrección de entre los muertos, no que lo haya alcanzado
ya, sino que ya sea, ni que sea perfecto, sino que prosigo por
ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por
Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo
haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago, olvidando ciertamente
lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante. Prosigo
a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo
Jesús. Así que todos los que somos perfectos,
esto mismo sintamos. Y si otra cosa sentís, esto también
os lo revelará Dios. pero en aquello a que hemos llegado,
sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. Amén. Vamos en esta mañana a a prestar
nuestra atención a lo que tenemos para hoy, la porción de la palabra
de Dios. Tenemos como base principal el
versículo tres, este uno. El gozo de los creyentes en Cristo. Cuando la Biblia nos habla aquí
de gozo, este gozo lo tienen todos aquellos
que ya han creído al Señor Jesucristo. No los que creen en Él, sino
los que creen a Él. Porque hay una manera de creer
en él que es por religiosidad, pero hay una manera de creer
a él por salvación. Si creemos en él, solo creemos
en él, entonces eso sería por religiosidad, por ser religioso. Pero si creo a él, entonces eso
es para salvación. El que cree a Cristo, este es
salvo por Cristo. Entonces, no hay un creyente,
les digo de verdad, concéntrense en esa palabra, no hay un creyente. No digo, no hay personas en la
iglesia, sino que digo no hay un creyente
que no se goce en Cristo. Si es un creyente de verdad,
sí se goza en Cristo. Siente paz. Siente libertad. Está tranquilo. Es sereno. Tiene
seguridad. Está confiando. Sabe a quién
ha creído. y sabe que verdaderamente ha
creído. Vamos a pensar por el apóstol
San Pablo. En Pablo, si vemos a Pablo en
las escrituras, ¿cómo era Pablo antes? Un cielo perseguidor. un buen
maestro y estudiante de la religión fariseo eso era su profesión religiosa
vivió bajo la ley también procuró andar fielmente
y obediente bajo la ley de la doctrina de sus padres
y Pablo Pablo persiguió a la iglesia
de Cristo persiguió con mucho odio y desprecio a
aquellos que predicaban el evangelio ¿Dónde encuentran ellos la ley?
¿No está en la Biblia? Sí. ¿Dónde está el evangelio? ¿No está también en la Biblia?
El evangelio no solamente es el Nuevo Testamento hasta Apocalipsis,
es desde Génesis, todo es evangelio. Pero ellos, los judíos, no lo
creen así. Y Pablo no lo creía así. Pablo, él creyó la circuncisión. y él era una persona bien preparada. Por ejemplo, les digo a ustedes,
si no estás preparado para enfrentar a un adventista del séptimo día,
ni lo intentes, porque ellos son personas que saben, conocen
mucho la Biblia de pasta a pasta, lo han estudiado científica y
teológicamente lo que está en la Biblia. pero si tú estás en Cristo Jesús,
el Señor, ahí estás descansando en él, ahí está tu fe en el Señor
Jesucristo, tu salvación es Cristo, tu justicia es Cristo, tu santificación
es Cristo, tu redención es Cristo. Entonces, nosotros respondemos
con esto, con esta verdad única, que estaba predicado desde en
el génesis hasta el apocalipsis, ellos no lo pudieron ver. ¿Por
qué? Porque un velo les cubría el
rostro. Siguieron mirando a la ley del
antiguo pacto hasta en este momento. Bueno, Pablo era un buen maestro
conocedor de la religión. cuando Dios lo llamó fíjense
bien cuando Dios llamó a San Pablo él estaba en plena persecución
tras de los que testifican el evangelio de salvación Dios cuando
lo llamó porque cuando Dios se le reveló él se cayó y se quedó
ciego a lo que él iba, no llegó, sino
que el Señor se manifestó a él y se quedó ciego. Entonces el
Señor lo llamó y dijo, Saulo, Saulo, ahí tienes el llamamiento
de Pablo, Saulo, Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo? Miren, El religioso ya derrotado,
el perseguidor ya destruido, caído. Si Dios quiere, no miraría
jamás otra vez la luz del mundo. Pero él así, estando ciego, dijo,
Señor, ahí está su confesión, Señor, ¿quién eres? Jesús se
le declaró, yo soy Jesús a quien estás persiguiendo. Pablo, dura
cosa es dar cosas contra el aguijón porque no puedes. Entonces, ahora su entrega voluntaria. ¿Qué dijo? Señor, ¿qué quieres
que yo haga? ahí está su entrega Dios no le
dijo mira Pablo regresa con tu pueblo con tus padres y sigue
la religión de tus padres sigue esa doctrina no te apartes de
ello porque la doctrina que he dado no señor pasó por por algo que la mayoría
de la gente no ha pasado por eso tenemos Mucho énfasis sobre
eso de ser creyente en el Señor Jesucristo. ¿Crees de verdad
o no crees de verdad? Pablo tenía que pasar por esa
etapa. ¿Cuál etapa? Si Cristo lo hubiera
dejado en su aprendizaje, en su conocimiento y en su todo,
como lo sabe, como lo ha aprendido todo, como lo estaba obedeciendo,
si Cristo le hubiera dicho, quédate ahí, entonces no hubiera pasado
nunca. por el camino correcto, tuvo
que pasar por la regeneración, tuvo que pasar por la renovación,
tuvo que pasar por el nuevo nacimiento y esto es la figura. Y luego el Señor le dijo al apóstol
que llamó para que ponga sus manos sobre él, le dijo, tienes
que hacerlo porque ese apóstol dijo, no señor, no me atrevo
porque es una persona mala, ha perseguido a todos nosotros,
quiere llevarnos presos o quiere matarnos y todo aquello. No,
porque este, este hombre instrumento escogido me es para
que lleve mi nombre delante de gobernadores, de pueblos, y de
todo. Y le de demostrar cuándo ha de
sufrir por mí, por causa de mi nombre. Eso es la conversión
de San Pablo. Pero hay muchos creyentes que
no pasan por el nuevo nacimiento, no pasan por la regeneración,
no pasan por la renovación, nada más dice, creo. Y ya estuvo. Bien. Vamos a bautizarte porque
crees. ¿Pero qué es lo que lo formó?
Su conocimiento, su aprendizaje, lo que ha aprendido es lo que
lo hizo. No pasó por la obra del Espíritu
Santo. Pablo es un modelo de la conversión,
para que todos podamos entender de que no solamente decir creo,
sino que pasa por la regeneración y la renovación del Espíritu
Santo. Nosotros los pastores es lo que
procuramos, nosotros somos mortales, somos falibles, somos débiles. y verdaderamente tenemos temor
de que el día que yo me vaya, toda la gente que me está siguiendo
la enseñanza, temo que no hayan creído de verdad, no hayan pasado
por el nuevo nacimiento ni por la regeneración, temo que solamente
resulte en el último día de que son solamente profesantes religiosos
y no creyentes de verdad. y eso no lo queremos, ningún
pastor quiere esto. Si un pastor se aferra en que
así debe ser, pues que sea así. Pero para nosotros no es así.
Tiene que pasar por el camino de la regeneración. A nadie ha dejado Cristo en el
estado como está en la religión. Todo el Señor lo convierte. Cristo
de amor, te amó desde la eternidad. El padre te ha dado a Cristo
desde la eternidad. Cristo te ha visto desde la eternidad
en elección. Y el padre envió a su hijo para
salvarte. Y Cristo vino para salvarte.
Cristo vino a salvar aquellos que el padre le ha dado desde
la eternidad. A estos vino Dios a salvar. Y a estos el padre va a traer
a Cristo. Porque ya eran dado a Cristo
desde antes de la fundación del mundo. La palabra salvación, la obra
salvadora no es cosa de casualidad o cosa que pueda fallar. No salva
y pierde, no salva y pierde, y pierde y vuelve a salvar, no.
No es así. La salvación ya está hecho en
Cristo el Señor. Ahora se le aplica a la persona
cuando oye la palabra del Evangelio de Cristo y eso no lo hago yo,
lo hace el poder del Espíritu Santo. No nosotros, no obligamos,
no convencemos. porque no se trata de convencer,
háblale mucho, háblale mucho. Conocí personas que se sentaban
a hablar a sus maridos desde la mañana hasta la noche y para
tratar de que se convierta. Y el hombre resiste hasta la
noche, hasta el otro día, resiste, no se rinde, pero ellos insisten
en convencer. ¿Por qué no se convierte? Porque
la conversión no lo hace el hombre, lo hace el Espíritu Santo. Así que, mis amados hermanos,
esto es lo que tenemos en esta mañana, el gozo, el creyente,
de verdad que es creyente, se goza en el Señor Jesucristo.
No tiene discusión en su mente, no saca argumentos como espada
para atacar. ¿Por qué? Porque él tiene una
seguridad en Cristo el Señor. No está luchando contra su mente
ni contra otros que hablan de Cristo. No está luchando, no
tiene argumentos en contra de Dios porque él ya cree a Cristo. Por eso el creyente verdadero
se goza en el Señor Jesucristo. No está preocupado. Nos preocupamos
por cosas materiales en nuestra casa, pero de nuestra salvación
estamos seguros. Dice la palabra de Dios, aquí
el Espíritu Santo por medio de San Pablo, por lo demás, hermanos,
gozaos en el Señor. A mí no me es molesto escribir
las mismas cosas y para vosotros es seguro. Todos los creyentes
en el Señor Jesucristo se gozan en él. Están en él descansando
su fe. Están contentos y conformes con
su Salvador y Señor porque hayan en él una plena seguridad que
no pudieron alcanzarlo ni obtenerlo por medio de de sus propios gustos,
porque la voluntad humana nunca quiere que se haga la voluntad
de Dios. Hasta adelante la palabra de
Dios piensan que las cosas deben ser como como él lo quiere, no
como Dios lo quiere. Los descontentos en Cristo no
son de Cristo. Los descontentos en Cristo no
son de Cristo, porque los que creen a Cristo están contentos,
están felices, están felices, son seguros en Él. Los descontentos
en Cristo no son de Cristo, porque no creen a Cristo, no tienen
a Cristo, nada tienen que ver con Cristo. Sólo por religiosidad
quieren acercarse. ayer en la tarde visité a una
enferma, estuve junto a su lecho haciendo oración pero aquí al
lado de ella, su nuera y sus hijos tienen puesto una tremenda
imagen de la Virgen de Guadalupe. Pensaban ellos que voy a odiar
esa cosa, voy a decirles que no entro porque está esa cosa,
pues qué me puede hacer, no hace ni bien ni mal. Va a decir que
no va a entrar el pastor, no señor, tengo que entrar. Que
haiga lo que haiga allá, que se presenta hasta Satanás, voy
a estar, voy a entrar allá adentro. Entré, ahí hice la oración. ¿Por qué? Porque estamos seguros
en Cristo. No andamos con desconfianza.
Andamos felices en Cristo Jesús. Los creyentes en Cristo se gozan
en Cristo. Tienen todo en Cristo. Y cada
creyente mira todas las cosas en Cristo. No baja su vista de
Cristo para mirar dentro de él y preguntarse, ¿será que puedo? ¿será que voy a poder? ¿será
que estoy bien? No señor, él está bien en Cristo. No existe esto en el que cree
a Cristo el Señor. Por lo que Cristo es para los
creyentes, ¿qué es Cristo para los creyentes? Es el salvador
de pecadores. ¿Eso es Cristo para mí? ¿Eso
es Cristo para usted también? Eso es, si estás creyendo, eso
es Cristo para usted. Y seguramente que no aceptarías
ninguna otra basura que esto, sino a Cristo solamente. ¿Qué pondremos en nuestro caso
si estamos seguros en Cristo? ¿Qué pondremos en nuestro caso
en lugar de las enseñanzas, en lugar del aprendizaje, en lugar
de sacrificios, en lugar de ordenanzas? En lugar de evitar cosas y practicar
otras cosas, ¿qué vas a poner en su lugar? Estoy preguntando
a los que están en Cristo, los que creen a Cristo, ¿qué vas
a poner en lugar de todo esto? Estás vacío de buenas obras,
estás vacío de, estás lleno de malas obras, no lo has dejado
y si continúas acá y no has tenido nada, estás vacío de todo. Si estás creyendo a Cristo, no
te preocupes, estás seguro en Cristo. Cristo ha hecho todo
por ti, hermano y hermana. Y Cristo ha dado todo por ti.
Sobreabundante y suficiente por tu salvación. Nada que usted
haga te hará salvo. Nada de lo que usted haga te
va a recomendar a Dios. El que te recomienda a Dios es
Jesucristo el Señor. Por lo que Cristo es para el
creyente, para nosotros, Cristo es nuestro Señor y Salvador,
Salvador de pecadores. Por lo que Cristo tiene para
todos los que crean. Hemos escuchado el primer canto,
nada me faltará, ¿verdad? Nada me faltará. ¿Por qué? Porque
estoy con mi buen pastor. Cristo es mi buen pastor y no
me falta nada. No estoy tratando de decirles
que te van a faltar tus muebles y tus comodidades en casa o tu
comida material. No de eso me refiero. No de eso
me refiero. Me refiero a su salvación. todo lo necesario para tu salvación
está solamente en Cristo el Señor. Amén. No lo vas a encontrar en
ninguna otra parte, solamente está en Cristo. Solamente está
en Cristo. Lo que Cristo tiene para los
creyentes. Lo tiene todo. Y ahí viene tu rey, le dicen
a Jerusalén, de animal, un asno. Y ese es el príncipe. Este es
el rey. ¿Por qué viene de esa manera? Debe venir en carruaje, lujoso,
adornado y todo. Pero no, él viene humilde. Pero es príncipe de paz, no lo
olviden. es príncipe victorioso, él no
viene para ganar, viene por lo que es suyo, su iglesia. No viene para luchar para ganarlo,
no, es suyo y él viene pacíficamente. Es hermoso mirar todas las cosas
en Cristo. Él tiene todas las bendiciones
para darnos. Ahí hay bondad, ahí hay humildad,
ahí hay mansedumbre. Qué dulce, qué dulce acercarse
al Señor, qué fácil es acercarse al Señor. Como decimos nosotros
en maya, no puedes acercarte ni a la puerta de su casa. porque
sacudiría su puerta después. Pero acércate a Cristo primero,
acércate a él en el pesebre. Es fácil acceso. Es el príncipe
salvador. Fácil de que te acerques a él.
Tiene la mansedumbre, la paciencia, el amor y la bondad. Fácil de
tratar con él. ¿Por qué? Porque vino a salvarte
de tus pecados. Por eso Cristo vino de esta manera. Cristo tiene todo para darnos.
Y por su posición en Cristo. El
creyente se goza por su posición en Cristo, ¿verdad? ¿Qué posición
tiene usted en Cristo? Eres su oveja Eres su oveja Eres
su redimido Si lo eres, entonces tienes posición en Cristo. Es
decir, estás en Cristo por redención, por elección, por predestinación,
y estás en Cristo infaliblemente hasta el tiempo eterno. Él te
va a preservar todos los días de tu vida. Qué glorioso es estar
en Cristo, creer a Cristo como nuestro único salvador. Bueno,
los creyentes se gozan en el Señor, no se les olvide, los
que creen, los que tienen argumentos que presentar y discutir, tienen
alguna cosa que le parece mal, que le parece este chueco, que
no le parece correcto y toda la cosa, esa persona está perdida,
no está en Cristo, está en la letra, no está en Cristo. como claramente dijo Cristo.
Ustedes creen, escurrían las escrituras para ver y ustedes
se encuentran de que en en las escrituras hayan vida eterna.
Sin embargo, este que es la vida eterna, no quieres venir a él
para que lo tengas, solo te detienes en la palabra. Si la vida dice
que Cristo es la vida eterna, entonces, agárrate de Cristo,
acércate a entregándole a él tu vida, confiando
en él. Los creyentes se gozan en el
Señor Jesucristo. ¿Por qué nos gozamos? Voy a preguntarle,
¿se gozan ustedes en Cristo Jesús por su deidad? ¿Cuándo se gozan en Cristo por
su deidad? Yo me gozo en Cristo por su deidad. Cuando hablamos de la deidad
de Cristo quiere decir que Jesucristo para mí es verdadero hombre,
aleluya. Amén. Porque vino a mi semejanza
en vez de que yo vaya a él. Yo no pude hacerme semejante
a él nunca por mis pecados, más él siendo humano vino a mi semejanza. ¿Qué es eso? Vino semejante a
mí, es mi pariente. es mi pariente, lo tengo muy
cerca por su humanidad, aleluya, gloria a Dios, lo tengo muy cerca,
estoy muy cerca de él por su humanidad, por eso me glorío
en su deidad y verdadero Dios, qué gloria más grande quiere
el creyente cuando Cristo vino a nuestra semejanza y vino encarnándose
sin dejar su divinidad. Estando con Cristo, Cristo con
nosotros, es Dios con nosotros. Quiere decir que la divinidad
está tan cerca de nosotros en el Señor. Dios mismo, el habitante
del trono, el habitante celestial, vino a través de Cristo. Por
eso, nos gloriamos en su deidad. Como Dios, tiene toda nuestra
salvación. Él lo decidió, él lo planeó y
él lo realizó. Como hombre derramó su sangre
por nuestros pecados. Por eso me gozo en su deidad. ¿Ustedes se gozan también? pues, los creyentes se gozan
en Cristo, se gozan en su plenitud. ¿Cuánto se goza en la plenitud
de Cristo? Nos estamos gozando ahorita o
están pensando alguien sobre mí. No, piensen lo que les estoy
diciendo. Y confíen en la palabra de Dios
que estoy predicando, ¿No ven que elegante estoy? No
se fijen en eso. Concéntrense en la palabra de
Dios. Nos gozamos en su plenitud, ¿cierto? ¿Por qué? Porque de él, en esa
plenitud, estamos cada día absorbiendo gracia sobre gracia para sobrevivir
en medio de un mundo corrupto, perdido profundamente en el pecado.
¿Por qué vivimos así hasta ahora, creyentes? porque nos mantenemos
absorbiendo de la gracia de Dios. De su plenitud, ¿qué dice San
Juan 1, 14 hasta 16? De su plenitud, ¿tomamos todos? Gracias sobre gracia. ¿Nos gozamos
en su plenitud o no? Ahora, ¿nos gozamos en su cuerpo? ¿Cómo es que se gozan en su cuerpo?
Nos gozamos en el cuerpo de Cristo. Nos gozamos por su cuerpo. ¿Saben
por qué? Porque somos carne de su carne. Estamos en él. Somos hueso de
sus huesos. No es por eso se goza el creyente.
¡Qué hermoso, qué maravilloso! Es que soy parte de él. Soy carne de su carne y hueso
de sus huesos. Eso es lo que nos dice en Efesios
5.30. Nos gozamos también en su justicia. ¿Por qué nos gozamos en su justicia?
Porque miren, otra maravilla. Miren, por su justicia, ahora
ustedes, todos nosotros se creemos por la justicia de Cristo. Fíjate. Ahora somos hechos justicias
de Dios en él. ¡Qué maravilla! Hay algo en el
creyente verdadero que está desconectado con Cristo, ¿cómo lo ven? ¿Hay
o no hay? No hay. Totalmente y absolutamente
el que cree de verdad está conectado con Cristo. Así que, Nos gozamos en su justicia,
porque en su justicia somos hechos justicia de Dios por medio de
él, en Cristo nuestro Señor. Bueno. Nos gozamos en su intercesión.
¿Cuántos se gozan en la intercesión de Cristo? Los que creen de verdad
sí se gozan en su intercesión y esto no se les quita ni acá
ni acá ni en todo su ser. Están encarnados con las virtudes
y gracias de Dios. Con que Dios nos salva y nos
sostiene. Nos gozamos en su intercesión. ¿Por qué? Porque en su intercesión
nadie nos va a condenar. por su intercesión siempre somos
confesados delante del padre como justos aunque no somos justos
somos confesados delante del padre como santos en él aunque
no lo parezcamos por eso nos gozamos en su intercesión
Cristo intercede por los creyentes nos gozamos en su amor escuchamos
también el canto aquí amor Si entendieron ese canto, escuchamos también de su amor.
Pues el creyente se goza en el amor de Cristo. ¿Dónde tiene Cristo su amor? Lo puso en nuestro corazón. Dice la Santa Virgen, nosotros
le amamos a él. pero porque él nos amó primero. Es que el amor con que amamos
a Dios es la respuesta de su amor que está dentro de nuestro
corazón. Y nos gozamos en su amor. ¿Cuántas mujeres se gozarían
si sus maridos la dejaran de amar? ¿No le muestra su amor? ¿Cuántos se pueden gozar sin
el amor del marido? Creo que no se gozarían. No señor. Pero gracias le damos a Dios
que su amor a nosotros es eterno. Siempre es nuevo, siempre es
nuevo como la misericordia es nueva cada día. El amor de Dios
es nuevo cada día y su amor nunca se agota, nunca se acaba, su
amor sigue con nosotros. Nos dormimos y Dios nos ama. Despertamos, Dios nos ama. Vamos al trabajo, Dios nos ama. Regresamos, Dios nos ama. Estamos
enfermos y gimiendo porque sufrimos enfermedad, sin embargo, Dios
nos ama. Su amor no se aparta de nosotros.
Pues el que cree a Cristo de verdad, se goza en el amor de
Cristo. San Juan, este capítulo quince,
trece, nos dice de su amor. Este romano cinco, cinco, nos
habla de su amor derramado en nuestro corazón. el cual me amó y se entregó así
mismo por mí. Mi romano cinco treinta y cinco
hasta su último versículo que nos va a separar de este amor
no hay nadie no hay nadie gracias a Dios que nos llena de su gozo. El que sí hace caso al reino
de Dios, el que sí ama la iglesia de Dios, porque cada miembro
de la iglesia debe amar la iglesia, debe procurar que la iglesia
permanezca junto, no separado. ¿Por qué? Porque amamos lo que
Cristo engendró, lo escuchamos en la lectura. Cada creyente,
Dios lo engendró. Y si dices que amas a Dios, más
no amas a los que Él ha engendrado, entonces no amas a Dios para
nada completamente. Completamente. Estás mintiendo.
Entonces nos gozamos en su reino, ¿verdad? ¿Por qué? ¿Cuál es su reino para nosotros
los que creemos? Su reino no es obra. Su reino
no es comida. Su reino no es vestido. Su reino
es justicia. paz y gozo. Y si están gozando
en Cristo, entonces sí, se gozan en el reino de Dios. Tienen conciencia
de que es el reino de Dios. Por eso digo, hermanos, cuando
un, cuando una persona, un creyente muestre indiferencia a las cosas
de Dios, Lo que cada miembro debe hacer no es expulsarlo, no es recriminarlo. Si lees la Biblia, cada vez que
Dios trajo castigo al mundo, primero dijo arrepiéntense. Antes
de eso no trajo Dios castigo. Así que si amas la iglesia, amonesta,
amonesta con amor. con aprecio. No lo eches para
afuera, ni digas, ni le digas, váyase, ya no te quiero aquí,
me eres estorbo. No, nadie es estorbo para Cristo. Esa alma Cristo lo salvó. Y tiene
que cuidarlo porque es de él, le pertenece a él. ¿Qué debemos
hacer? Juntarnos siempre con Él y más
juntarnos con Él porque no queremos que ninguno se aparte. No es la voluntad de Dios que
se pierda alguno de estos pequeños, o sí. No, ¿verdad? No es la voluntad de Dios eso.
La voluntad de Dios es que estemos todos juntos. La herramienta
o el vehículo o los agentes que tienen que hacer esto somos los
que permanecemos firmes. Bueno, nos gozamos en Cristo.
Bueno, el apóstol San Pablo dijo, a mí no me es molesto decir las
mismas cosas, y para vosotros es seguro. ¿De qué cosas? Las
cosas del Evangelio. ¿De qué cosas? Las cosas del
Evangelio. los que creen al Señor Jesucristo,
proseguirán conociendo a Cristo, proseguirán en el evangelio del
principio sin cambiar en ningún momento, sin cambiar las cosas
del evangelio. Lo dice San Juan, primer Juan
uno uno hasta cuatro y dos uno, dos versículos siete, el mismo
evangelio que dijo Pablo, dijo San Pablo, yo no me avergüenzo
del evangelio porque el evangelio es poder de Dios para salvación
a todo aquel que cree. Bueno, ¿qué tal si dejamos un
momentito el evangelio y ahorita vamos a predicar ordenanzas? Las ordenanzas nunca se van,
nunca van, delante o primero que pasar por la conversión.
Si no ha pasado por la conversión
no hay ninguna ordenanza porque las ordenanzas primero antes
que la conversión va a anular la necesidad de la salvación.
Vas a llevar un alma de Cristo como llevarías un robot o un
muñeco. y no un creyente. Las cosas del evangelio. El mismo
evangelio de Pablo que dijo no me avergüenza. Dice acá no me
avergüenzo de repetirlo una y otra vez. Nadie debe tener vergüenza
de repetir el evangelio una y otra vez. Nadie debe avergonzarse
en creerlo y seguirlo creyendo, creyendo hasta el fin. ¿Qué es
lo que crees? El evangelio. Bueno, ¿y la ley? La ley hablaba de este evangelio. Y ahora tenemos la ley del espíritu
de vida en Cristo Jesús que es el evangelio. Bueno, ¿y las ceremonias? La ceremonia fue cumplida en
Cristo cuando estuvo en la Cruz del Calvario, lo que representó
en el Antiguo Testamento. Ya está hecho todo. Bueno, No avergüenza creer este
evangelio ni seguir creyéndolo, creyéndolo hasta el final. En
eso debemos persistir y perseverar siempre. En medio de cualquier
circunstancia debemos perseverar creyendo este mismo evangelio. El evangelio que no avergüenza
oírlo y volverlo a oír otra vez. El mismo evangelio. No cambiar. Este evangelio es palabra de
vida eterna. No es palabra en el papel, es
vida eterna. Comunica vida eterna, fomenta
vida eterna en el corazón del oyente a quien Dios le ha abierto
los oídos por el poder del Espíritu Santo. Y ha depositado allí su
palabra. Y esas personas lo saborean,
les gusta y quieren el evangelio siempre. Este evangelio no avergüenza
oírlo porque es la palabra de gracia, gracia de salvación. No es ley. El evangelio no nos
trae ira de Dios, no nos trae castigo, no nos trae condenación. La ley manifiesta la ira divina
de Dios contra el pecador. pero el evangelio nos trae la
paz de Dios, nos trae salvación por gracia, no por cumplimientos
de ordenanzas, sino por medio de la fe en el Señor Jesucristo. Así que este evangelio no avergüenza
oírlo porque es la palabra de gracia salvadora. Esta es la
palabra de gracias salvadora y yo lo veo todo completo en
esta palabra porque por gracias soy salvos por medio de la fe
y esto no de vosotros pues es don de Dios. No por obras para
que ninguna persona se jacte, se gloríe y que diga que es mejor. No, porque somos hechuras suyas
creados en Cristo Jesús para que goza. Para buenas obras,
ay, es esto lo que me falta, enseñar las buenas obras. Me
preocupo. Ahora voy a encargarme de enseñar
esas buenas obras que dice aquí en este texto. Mira bien la verdad. Somos hechuras suyas en Cristo
Jesús. Somos creados de nuevo a la imagen
de Cristo Jesús. Toda buena obra fue creado nosotros aquí está el amor aquí
está la bondad aquí está la paciencia Dios me ha creado de nuevo a
la imagen de Cristo Jesús mi señor No tengo que oír dictaduras
o cosas dictaminadas que tengo que evitar y cosas que tengo
que obedecer. No, está creado aquí y lo voy
a hacer ordenadamente tal como lo produce la eficacia del evangelio
que estoy escuchando. Esto es el evangelio de poder. No solo para salvarte al instante
de tus pecados, sino para conducirte siempre en la salvación y que
no te apartes ningún momento de Cristo tu Salvador. ¿Dónde
están las buenas obras? ¿Hay buenas obras? ¿En el creyente
hay buenas obras? ¿Sí? Sí hay, ¿verdad? ¿Lo vas a practicar? Dígame de verdad, ¿lo tienes
que practicar? Le dice Rolando, ¿sí? No, cuando Dios me creó
a la imagen de su Hijo, lo creo todo aquí. Ahora, ¿quién me lo
va a exigir? Nada. ¿Quién lo va a obligar?
Nadie. Voluntariamente. ¿Por qué? Porque así lo produce en nuestro
corazón. Ahí está todo. Así que hermanos, este es el
evangelio que no avergüenza testificarlo también. ¿Por qué no avergüenza
testificarlo? Porque esta es la verdad. ¿Cómo
ves que es la verdad? Porque veo ahí cómo caen los
falsos y cómo se levantan los que estaban caídos. ¿Es verdad
eso? ¿Cómo caen los que son falsos
y cómo se levantan los que están caídos? Si lo quieres leer por
completo en el en el libro de San Juan capítulo ocho versículo
este treinta y uno y treinta y dos hasta el treinta y seis,
¿Vas a ver? ¿Vas a ver ahí? Después habló
Jesús aquellos que que aparentemente habían creído en él, en él, óiganlo,
habían creído en él. Pero al al probarlos y seréis verdaderamente mis discípulos.
¿Qué significa? Me están siguiendo, pero no son
ustedes mis discípulos, pero si permanecieren en mis palabras,
entonces seréis en verdad entonces mis discípulos. ¿Qué dijeron?
Conocer la verdad y la verdad os harán libres. ¿Qué dijeron
ellos? No, nunca hemos sido esclavos de nada. ¿De qué vamos a ser
libres? ¿Qué les dijo Jesús? Todo aquel que hace pecado es
que esclavo de pecado. Entonces, ahí se probó y más
adelante sigue la lectura, va a saber cómo se enfurecieron
contra el señor. ¿Por qué? Porque no eran de verdad
creyentes, no creyeron de verdad, sino creyeron como religiosos,
a su manera. Entonces, hermanos, Esta verdad
del evangelio nos guarda de la autojustificación, lo dice San
Pablo en el filipenso, no le leímos o no chequenlo. Lo dice
San Pablo. Esta verdad del evangelio nos
guarda la autojustificación, es decir, no me da chance para
autojustificarme, porque no me puedo justificar, yo no puedo
ser justo por sí mismo delante de Dios, solo por la justicia
de Cristo, soy declarado justo delante de Dios. no por mi justicia,
sino por la de Cristo. Así es que me libra, esta verdad
me libra de justificarme a mí mismo. Nos guarda la confianza
en la carne y de la carnalidad. Nos guarda de que confiemos en
la carne. No tenemos nada en que confiar
en la carne. Yo no me aferro en lo que la
carne hace. Me aferro en lo que Cristo ha
hecho por mí. Y todos ustedes también. deberán
aferrarse en Cristo solamente porque Él ha hecho todo por esa
salvación. Y no hay dónde tomar fuerza,
dónde sostenerme, solamente en Aquel que hizo mi salvación,
el cual es Cristo Jesús. Nos guarde la confianza en la
carne y de la carnalidad. Nos guarda de la justicia por
las obras de la ley. Lo dice todo allí en la lectura
que hicimos. Nos guía únicamente a Cristo,
a la justicia que es de Dios por medio de la fe de Cristo
el Señor. Allí nos encamina, no a la carnalidad. Aquí no cabe
nada de la carnalidad porque la salvación es obra de Dios
y es por la gracia de Dios. Nos guía únicamente en Cristo,
en la justicia que es de Dios por medio de la fe en el Señor
Jesucristo. Nos guarda en la vanagloria también
de la ociosidad y del libertinaje. Hay una parte así aquí que debo
decir delante de todos la ociosidad se refiere de que el creyente
está así que porque es salvo por gracia pues fíjate en esto
te conozco y te puedo ver que no tienes nada que ver con Cristo
y no has creído de verdad porque si has creído de verdad estarían
libre tus brazos y obrarías conforme a la voluntad de Dios. Actuarías
buscando siempre a tu Salvador. Actuarías siempre delante de Dios como un creyente
verdadero que está perseverando en la gracia. Así que hermanos,
nos guarda de la vanagloria y de la ociosidad, nos guarda del
libertinaje, sólo el evangelio y siempre el evangelio, sólo
Cristo y siempre Cristo es el gozo del creyente. es el gozo
de creyente, si no es Cristo, a Dios no hay nada de gozo, no
hay nada de gozo, solo el el evangelio es seguro, dijo San
Pablo, y para vosotros es seguro. ¿Qué es lo que es seguro para
nosotros? La religión, no, las prácticas,
no hay nada de seguridad, mis actos no hay nada de seguridad,
no hay nada de seguridad en eso, La seguridad nos lo da el evangelio
en Cristo nuestro Señor, porque el evangelio es poder de Dios
para salvación al que cree. Esto que es las cosas del evangelio,
¿cuáles son estos? Por ejemplo, el sacrificio de
Cristo, ¿verdad? La sangre de Cristo, la muerte
de Cristo, la sepultura de Cristo, la resurrección de Cristo, la
exaltación de Cristo Jesús nuestro Señor. Este es el evangelio que
debemos escuchar. No un evangelio que necesita
nuestra colaboración, sino un evangelio que da todo. Un evangelio
que te da todo, que te muestra todo lo que es la verdad por
tu salvación para que tú te sientas seguro en esa posición. Como le dije, creyente se goza
por su posición en Cristo. Creo que hay hay este El apóstol
San Pablo ha dicho esto también. Cuando la vida dice, si alguno
está en Cristo nueva criatura es, eso es una posición del creyente.
Si estás en él, verdaderamente eres nuevo. El que está en Cristo ninguna
condenación hay para él. Ese también es una posición,
pero si estás. si estás, si no estás, eso es
en vano para todos, si estás de verdad. Para vosotros esto
es seguro, las cosas del evangelio, para los que creen en Cristo,
es seguro para nuestra salvación, es seguro para nuestra justificación,
es seguro para nuestra santificación, es segurísimo para nuestra enseñanza,
Es seguro para nuestra perseverancia, pero es seguro para nuestra glorificación. No fallará. Cristo lo comenzó
en nosotros, la salvación, y Cristo lo perfeccionará en su día. Amén. Los creyentes en Cristo
en esto se gozan. Cristo en el creyente, el creyente
en Cristo. Los que tienen esto se gozan
de salvación, se gozan del amor de Cristo, se gozan de libertad,
se gozan en todo en el Señor Jesucristo. Para que uno tenga
participación de estas gracias y bendiciones de Dios, tiene
que creer a Cristo, soltar todo aquello, que tiene y confiar
solamente en Cristo. Como dice exactamente aquí el
apóstol, eran muchas cosas, eran para mí, cuántas eran para mí
ganancia, los que yo practicaba, las que yo hacía, los que yo
obedecía, la religión de mis padres y todo mi celo y todo
aquello, todo era basura. No me dio la salvación nunca,
es lo que significa, y lo tengo por basura. Lo he tirado todo
por la basura. Ya no las tengo. Me deshice de
todas. ¿Para qué? Para ganar a Cristo. Para que así Dios cuando me mire,
no me mire en mis obras, no me mire en mi carne, que me mire
en Cristo. No lleno de mis obras, sino vacío
de mis obras, pero lleno de Cristo. Lleno de Cristo. En este mundo
tan perdido, nada es seguro para nadie. Nada es seguro para nadie. Sólo Cristo es seguro y esto
para los que creen. Sólo el Evangelio es seguro para
los que creen. Esto si no cambia, Fíjense, amados
hermanos, en Calcetoga lo dije varias veces, las personas que
vinieron los amo tanto porque Cristo los ama y yo los tengo
que amar. Cuando uno se quería jalar, yo
tengo que ir, tuve que ir en busca y tuve que volver a traerlo. Seriamente, Obraba a Dios en
mi corazón para hacer esto. Si está enfermo, ahí me van a
ver junto a su lecho. ¿Por qué? Porque eso es lo que
Cristo me puso que yo haga. Amar y apacentar a sus ovejas. Les he dicho siempre, cuando
yo falte, ustedes ya saben, Dios ya les abrió los oídos y ya les
depositó su palabra. Los creyentes son depositarios
del evangelio de Cristo. Al momento que entra veneno,
se levanta, se levanta y se opone. ¿Por qué? Porque oye que eso
no es la voz de Cristo. Eso no es el evangelio. Uno ya
sabe escuchar y entiende lo que oye, entonces no va a aceptar
cualquiera cosa. pues es nosotros que predicamos
la palabra de Dios, siempre tenemos que predicar el evangelio. Si
vengo mañana otra vez aquí, voy a predicar el evangelio. Siempre
voy a predicar el evangelio, no otra cosa. ¿Por qué? Porque es el evangelio que necesitamos. Nada, nada es seguro para nosotros. Lo que es seguro es el evangelio. Es Cristo el Señor. Las cosas
que el evangelio nos enseña. sin cambiar de principio, sin
cambiar su autor, sin cambiar los medios y propósitos, sin
cambiar los fines y resultados, porque todo tiene resultados,
y sus resultados siempre es para la gloria de Cristo. Por eso
hay cosas que me duelen, a veces como les dije, como seres humanos
somos débiles, a veces por ver que no está bien las cosas, decimos
cosas que están fuera de la realidad, pero luego entendemos de que
No debe ser así, porque todo lo que hagamos debe ser para
la gloria de Cristo. Y si Cristo no es glorificado
en eso, entonces no lo hagamos ni lo digamos siquiera. ¿Por
qué? Porque no se glorifica a Dios
en eso. Estamos puestos para glorificar a Cristo, cuidar sus
ovejas, apacentarlos y guardarlos, porque Él los quiere, los amó,
dio su vida, derramó su sangre por las ovejas. y vale mucho
para Cristo el Señor. Son las perlas que encontró.
Y derramó su sangre, pagó por ella. Así que, amados hermanos,
si alguno no ha sido salvo, si alguno no ha creído este evangelio,
ahora es el momento de que lo crea. Es el momento de que lo
confiese. Es el momento de venir a Cristo. Y si alguno siente que ¿Quiere
venir a Cristo? Es que Cristo ya vino a él. Es la señal de que Dios ya lo
trajo a Cristo. No tiene que hacer otro acto,
sino ya sabe de que esta es la evidencia de que es para mí.
¿Sí me entendieron? Que Dios les bendiga, hermanos.
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