Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos, en su capítulo
doce. Romanos capítulo doce. Dice la palabra de Dios, así
que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,
que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo,
sino transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento,
para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta. Digo pues, por la gracia que
me es dada, Cada cual que está entre vosotros, que no tenga
más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense
de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno. Porque de la manera que en un
cuerpo tenemos muchos miembros, Pero no todos los miembros tienen
la misma función, si nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo
en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera
que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada,
si el de profecía úsese conforme a la medida de la fe, o si de
servicio, en servir, o el que enseña en la enseñanza, el que
exhorta en la exhortación, el que reparte con liberalidad,
el que preside con solicitud, el que hace misericordia con
alegría. El amor sea sin fingimiento,
aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros
con amor fraternal, en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos
a los otros. en lo que requiere diligencia,
no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozosos en
la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la
oración, compartiendo para las necesidades de los santos, practicando
la hospitalidad, Bendecid a los que os persiguen, bendecid y
no maldigáis. Gozaos con los que se gozan,
llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros, no altivos,
sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia
opinión. No paguéis a nadie mal por mal. Procurad lo bueno delante de
todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa
de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis
vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de
Dios. Porque escrito está, mía es la venganza, yo pagaré, dice
el Señor. Así que si tu enemigo tuviere
hambre, dale de comer. Si tuvieres sed, dale de beber.
Pues haciendo esto, ascuas de fuego, amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino
vence con el bien el mal. Amén. Vamos a meditar los versículos
tres hasta el versículo ocho. Versículos tres al versículo
ocho. El apóstol Pablo ha estado haciendo una transición y nos
llamó a la transformación. Y es dejarse ser transformados. Se nos manda algo en lo cual
nosotros somos pasivos y dependientes de la obra del Señor, el dejar
ser renovados por la renovación de nuestro entendimiento. Y allí
hay una palabra que aparece en nuestras Biblias como entendimiento.
El Apóstol Pablo va a pasar por el capítulo, versículo tres,
donde va a usar la misma palabra que, pues en español no la vamos
a ver igual, pero está cuatro veces la misma palabra traducida
de diferente manera. Hermanos, nuestro tema esta tarde
tiene que ver con renueva tus pensamientos. Renueva tus pensamientos
es el tema de esta tarde. Es necesario renovar nuestra
manera de pensar. De hecho, a los creyentes les
ha dado la mente del Señor Jesucristo. Y hermanos, los pensamientos
son importantes. La Biblia dice en Proverbios
capítulo 23, versículo 7, dice, ¿Cuál es su pensamiento en su
corazón? Tal es él. Y hermanos, es importante que
nosotros podamos escuchar la exhortación bíblica. Cuando nosotros
miramos el recorrer de toda la escritura, en especial el apóstol
Pablo, desde que empieza esta epístola, nos va recordando acerca
del fracaso de la humanidad, porque hemos buscado, hemos cambiado
la gloria de Dios, hemos buscado donde no está lo que nosotros
necesitamos. Corremos incesantemente buscando
descanso para nuestra alma y no lo hallamos, porque el descanso
para el alma está en el Señor Jesucristo. Él dice, venid a
mí, los que estáis trabajados y cargados, yo los voy a hacer
descansar. Corremos incesantemente tratando
de encontrar gozo para nuestras vidas, pero intentamos encontrarlo
en cisternas rotas que no retienen agua. perdemos de vista que Él
es el gozo, en su presencia hay plenitud de gozo y delicias a
su diestra para siempre. En fin, el apóstol Pablo dice
claramente, por cuanto todos pecaron, están destituidos de
la gloria de Dios. Y un tema central en esta epístola
es la gloria de Dios. El propósito de nuestra salvación
es la gloria de Dios. El propósito de la historia es
la gloria de Dios. El principio unificador de la
escritura es la gloria, la gloria de Dios. Y cuando pensamos en
ello, es necesario que haya un cambio radical. de nuestra mente. Y el Señor obra ese cambio. Él
da un corazón nuevo. Y no obstante, Él no nos cambia
violentamente de la noche a la mañana. Él ha decidido hacerlo
a través de un proceso en el cual Él nos va revelando al Señor
Jesucristo y Él va cambiando nuestra mente. Y vamos adquiriendo
cada vez la manera, una manera bíblica de pensar. Y cuando pensamos
en la gloria de Dios, tenemos que pensar cuatro cosas. El creyente
procura ser intencional en hacer todo lo que hace para la gloria
de Dios, aún las cosas más, digamos, que pudiéramos pensar irrelevantes,
como comer y beber. El apóstol Pablo dice claramente,
si comes o bebes o haces cualquier otra cosa, hazlo todo para la
gloria de Dios. La segunda cosa importante es,
solo podemos hacer todo para la gloria de Dios si estamos
movidos por el amor a Dios, porque Él nos ha amado primero. Lo hemos
experimentado, que Él nos ha amado. Primero respondemos en
amor. Estamos interesados en Su gloria por amor. El amor es el combustible que
puede, el único combustible que puede movernos a vivir para la
gloria de Dios, el amor del Señor. De hecho, el apóstol Pablo lo
dice en diferentes lugares, cuando él dice, el amor de Cristo nos
constriñe, pensando esto, que uno murió por todos y por todos
murió, para los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel
que murió y resucitó por ellos. Un tercer aspecto es, es que
tenemos un propósito y el propósito es que los atributos que adornan
su carácter sean evidenciados en nuestra vida. Recuerde que
el Señor Jesús dijo en Mateo 5.13 al 16 Dice, vosotros sois la sal de
la tierra. Pero si la sal se desvaneciere,
¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino
para ser echada afuera y hollada por los hombres. Vosotros sois
la luz del mundo. ¿Por qué? Por causa de nuestra
unión con Cristo. Él es la luz del mundo. Y si
estamos unidos a Cristo, somos la luz del mundo. Una ciudad
asentada sobre un monte no se puede esconder. ni se enciende
una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero
y alumbra a todos los que están en casa. Así, alumbre vuestra
luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras
y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. y el
deseo del Hijo de Dios que ha experimentado su amor es que
Él reciba todo el reconocimiento. Queremos que Él sea famoso, que
Él sea admirado, que Él sea valorado, que la gente pueda captar que
para nosotros Él es lo más valioso, lo más precioso, lo más hermoso. Ahora, para eso es necesario.
El apóstol Pablo hace un llamado. Y el llamado, dice él, digo pues,
por la gracia que me es dada. Lo que Él nos llama ahí es a
renovar nuestros pensamientos. ¿Y qué pensamientos tenemos que
renovar? En primer lugar, el Señor, a través del apóstol Pablo,
dice, renueva tus pensamientos acerca de ti mismo. Renueva tus
pensamientos acerca de ti mismo. Dice el apóstol Pablo, digo,
pues por la gracia que me es dada a cada cual que está entre
vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe
de tener". Y aquí, tener concepto más alto
de sí que el que debe de tener es, ahí está la palabra que él
había usado ahí como entendimiento, que está en el versículo anterior,
y aquí está, pues para tener un concepto, pues es necesario
pensar. Y aunque nuestra traducción no
está como pensar, está implícito. Yo pienso, por eso tengo un concepto
de mí. Y el Apóstol Pablo está diciendo
aquí, no tengas una forma de pensar que no sea correcta acerca
de ti mismo. No pienses con un concepto más
alto acerca de ti. Ten pensamientos correctos. No
pienses más elevado de ti de lo que debes pensar. Hermanos,
Todos nosotros tenemos una fuerte tentación a valorarnos más. Nosotros creemos ser mejores
de lo que realmente somos. Nosotros, cuando hablamos de
situaciones que pasan, generalmente procuramos culpar a otros porque
nosotros creemos que somos mejores. nosotros solemos mirar lo que
nos hacen y a veces miramos que nosotros somos unas víctimas
pobrecitas que todos los demás están en nuestra contra y tendemos
a tener un concepto más alto y aquí hermanos está algo que
es necesario porque si hay un punto de contradicción entre
la psicología humanista y la palabra de dios está justamente
aquí Casi todos los problemas que la gente tiene, los psicólogos
dicen es que tiene baja autoestima. Que le da miedo hablar y se esconde
y no quiere relacionarse es que pobrecito tiene baja autoestima.
Y casi todos nuestros problemas hoy la gente dice que tiene baja
autoestima. Hace algunos años se hizo una
competencia de matemáticas a nivel mundial con jóvenes de secundaria.
Y en algunas naciones donde no se habla mucho de esta cuestión
de la autoestima, se compitió en matemáticas y también se hizo
un test para ver cómo se estimaban los jóvenes y resulta que nuestros
jóvenes occidentales nuestros jóvenes de este lado del mundo
donde nosotros vivimos sacaron las más altas notas en el concepto
que tenían de sí mismo y las peores notas en matemáticas los
orientales pues no se valoraron muy bien a sí mismos pero tuvieron
las notas más altas en matemáticas Hermanos, tenemos una tendencia.
Eso sucedió. No es que los orientales son
mejores. orientales o no orientales, tenemos,
por supuesto que nuestra cultura occidental ha enfatizado esto
en los últimos años, pero sean orientales o occidentales, el
hombre se valora mucho mejor de lo que debe y la prueba lo
tenemos en la escritura. No vamos a ir a otro lugar, sólo
en la epístola de Romanos. Nos vamos a dar cuenta de cuán
consciente el apóstol Pablo era de exhortar en cuanto a esto,
porque la jactancia, el sobrevalorarnos, el era consciente que es un peligro
para uno mismo y es un peligro para la salud de la iglesia.
Podemos ir recorriendo por ejemplo Romanos capítulo 3 versículo
27. ¿Por qué es que el apóstol Pablo,
guiado por el Espíritu, está poniendo el dedo en ese lugar?
Porque ese es el problema del hombre. La psicología humanista
está equivocada. No nos valoramos en poco, nos
valoramos demasiado. Ese que casi no habla y teme
relacionarse es porque teme hacer el ridículo porque se valora
mucho a sí mismo. No habla porque teme a quedar
mal y decir algo de lo cual se avergüence. De pronto una persona
comete suicidio y la gente dice es que tenía baja su autoestima.
No, él se estimaba demasiado, al punto de que a él no le importó
sus hijos. Él quería no sufrir más porque
para él era de valor supremo terminar con todo sufrimiento,
al punto que no le importó lo que sufra su esposa, no le importó
lo que sufran sus hijos, no le importó nada más que sí mismo.
No es que él deseaba morirse, es el que él deseaba intensamente
no sufrir más. Y no hay nada de malo en desear
que los sufrimientos se acaben, pero hay todo de malo cuando
le deseamos más que a Dios y a su gloria. Y ahí está una persona
valorándose tanto a sí mismo. al punto de que pierde toda sensibilidad,
deja de ser sensible con todo lo que va a acontecer, porque
no adora al Dios del Cielo, y Él se está pareciendo cada vez más
a quien adora. Y por eso el apóstol Pablo va
poniendo el punto y dice, por ejemplo, versículo 27, ¿dónde
pues está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley?
¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Recuerde que habíamos hablado
de eso. La fe es incompatible con la jactancia. Es que no tenemos
nada de qué jactarnos. No se nos eligió porque nosotros,
pues, íbamos a creer. Creímos porque se nos eligió.
De lo contrario, nosotros hubiéramos seguido derecho de acuerdo a
nuestra naturaleza. Habríamos seguido rechazando
al Señor. El apóstol Pablo salió una mañana para matar a los cristianos
en Damasco. Y Él hubiera llegado allí y los
hubiera matado y después hubiera seguido. Pero Dios, Dios lo había
elegido para salvación y Él le dio vida, Él le dio el don de
la fe. Cuando nosotros miramos Romanos
capítulo 11, versículo 18, El apóstol Pablo dice a aquellos
creyentes que no eran judíos, sino gentiles, les dice, no te
jactes contra las ramas, y si te jactas, sabe que no sustentas
tú a la raíz, sino a la raíz a ti. La jactancia, otra vez. Eso quiere decir que no es que
nos valoramos poco, el problema es que nos estimamos demasiado,
pensamos demasiado bien de nosotros mismos. Nosotros vamos al versículo
20 del capítulo 11, y dice, bien por su incredulidad fueron desgajadas,
pero tú por la fe estás en pie. No te soberbescas, sino teme. Y otra vez, advirtiendo, porque
es un peligro para nuestro corazón. Somos dados a la jactancia, a
la soberbia, a la arrogancia. Ese es el peligro, el peligro
de la jactancia. Versículo 25 del mismo capítulo
11. Porque no quiero, hermanos, que
ignoréis este misterio para que no seáis arrogantes en cuanto
a vosotros mismos. Que ha acontecido a Israel endurecimiento
en parte hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.
Llegamos al capítulo 12, y el apóstol Pablo nos está diciendo
aquí, no tengas más alto concepto de sí que el que debes de tener.
No tengas más alto concepto de sí que el que debes de tener.
Y si vamos al versículo 16 del capítulo 12, dice, unánimes entre
vosotros, no altivos, sino asociandos con los humildes. No seáis sabios
en vuestra propia opinión. hermanos los peligros y recordar
hermano no nos la sabemos de todas todas nadie de nosotros
se la sabe de todas todas no seas sabio en tu propia opinión
hermano es la constante podríamos ir y recorrer la escritura y
podríamos ir por todos los proverbios Y se nos va a ser evidente que
la abundancia de esta exhortación es porque no es que tenemos baja
autoestima, es que nos valoramos demasiado. Nos valoramos demasiado
al punto que el joven rico puede venir y decir, ¿qué bien debo
hacer para heredar la vida eterna? Y no es hasta que miramos que
somos un fracaso total, no es hasta que miramos que en verdad
no hay nada que podemos ofrecer, que estamos en la ruina espiritual,
hasta que Dios nos muestra que somos horribles a sus ojos, que
nosotros podemos venir al Señor Jesucristo y decir con el salmista,
bueno me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado
andaba. Pero ahora, guardo tus mandamientos. ¡Qué bendito milagro! Sólo el Señor puede producir
eso. Sólo el Señor, cuando se revela,
es la constante. Usted ve a Manoa pensando que
va a morir, porque él es un hombre pecador, porque vio su pecado.
Él dejó de valorarse bien a sí mismo. Él fue consciente del
peligro que él era para sí mismo. Isaías es exactamente lo mismo.
Él ve la gloria de Dios, y cuando él ve la gloria de Dios, ve la
mancha de su pecado tan grande como es. Por eso el salmista
puede venir y decir al Señor, te vengo a confesar mi pecado
que es grande. No minimizamos el pecado cuando
el Señor nos ha humillado y podemos mirar y podemos recordar que
aún estando en el Señor somos propensos a olvidar y por eso
el apóstol Pablo está recordando y recordando y llamándonos a
renovar nuestra mente. Renueva tu mente, renueva tus
pensamientos acerca de ti mismo. ¿Cómo estamos pensando de nosotros
mismos? Y más interesante que el apóstol
Pablo se pone de ejemplo cuando hace este llamado. El apóstol
Pablo pudo haber mandado Pero el apóstol Pablo decide hacer
algo y dice, digo pues, por la gracia que me es dada. ¿Sabe
cuál era la gracia que le había sido dada al apóstol Pablo? La
gracia, no sólo de la salvación, sino la gracia del apostolado. Hermano, si algo podía hacer
una posición más alta en la iglesia, pues era ser un apóstol. Pero el apóstol Pablo, por esa
misma gracia que había obrado en su corazón, él no se para
y dice, y lo que él está diciendo es, estos hermanos no es mi opinión,
esto es instrucción del Señor, que me ha sido dado por gracia,
por el apostolado que por gracia me ha sido dado. Por eso te estoy
diciendo que es necesario que se renueve tu mente, que pienses
pensamientos bíblicos acerca de ti mismo. que pienses de ti
con sabiduría bíblica que no te estimes más de lo que realmente
te estimas hermanos esto es sabiduría bíblica si Dios lo dice es porque
esto es una realidad en nuestras vidas aunque nos parezca quizá
extraño aunque todo el mundo diga lo contrario esta es la
verdad de la realidad del hombre y se nos llama a dejarnos renovar
por la Palabra de Dios. Que la Palabra de Dios y la obra
del Espíritu Santo obren en nuestra vida la necesidad de estar sumergidos
en la Palabra, alimentándonos y nutriéndonos, nutriendo esta
nueva naturaleza y poder, en la Palabra, seguir viendo al
Señor Jesucristo. Hermanos, los peligros que tenemos
es, si dejamos por algo, dice el Señor, puesto los ojos en
Jesús, el autor y el consumador de nuestra fe. ¿Y dónde vamos
a ver al Señor Jesucristo si no es en las páginas de la Escritura?
Si no es en la exposición de la Palabra. Y ver al Señor Jesucristo
como Él es glorioso, precioso, el más digno de alabanza, el
más misericordioso y compasivo. Aquel que es capaz de amar a
personas en que no hay nada amable. Aquel que es capaz de poner su
vida y sufrir lo que nosotros debíamos de sufrir. Aquel que
es capaz de abonar a nuestra cuenta todo el éxito que él tuvo. Él muere por nuestro fracaso
y nos da su éxito. Él muere por nuestra injusticia
y nos viste de su justicia. hermanos sin más necesidad de
tener que estar intentando taparnos con hoja de higuera no hace falta
no hace falta hojas de higuera porque el cordero ha sido sacrificado
y él ha provisto una ropa adecuada para poder estar delante del
padre él nos ha vestido de su justicia ver al señor jesucristo
y con nosotros le vemos y el llamado es no dejes de verle
pon tus ojos en el señor jesucristo Cuando veamos al Señor Jesucristo,
es difícil que nosotros pensemos más de nosotros mismos que lo
que debemos de pensar. Pero cuando nosotros quitamos
la mira y empezamos a ver al vecino, a nuestra esposa, a este,
a otro, hay mucho peligro. Podemos llegar a pensar, oh,
en este edificio yo soy el ejemplo de marido. No hay otro como yo.
Pero cuando miro a Cristo, tengo que decir, yo soy un fracaso
de marido. como hijos si nos empezamos a mirar entre nosotros
vamos a pensar yo soy el hijo modelo cualquier padre quisiera
tener un hijo como yo pero cuando miramos al señor jesucristo que
es el que complace el corazón de su padre hermanos Cuando miramos
eso, tenemos que mirar, soy un fracaso como hijo, soy un fracaso
como esposo, soy un fracaso como padre, pero gloria a Dios. Cristo
cargó con mi fracaso. Él murió en esa cruz. Él es el
único que en verdad es digno. Él debe ser admirado porque Él
siempre hizo la voluntad de Su Padre. Porque Él siempre obedeció
a Su Padre, aunque le costara la vida misma, Él obedeció a
Su Padre. Cómo a los que somos hijos, yo
no sé si usted puede recordar cómo nos costaba obedecer. Y
eso que yo recuerde, nunca estuvo en peligro mi vida, cuando mi
padre me llamaba a obedecer, pero cómo que me costaba. Pero
el Señor Jesucristo fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Y qué bendición saber que Él murió mi muerte. Y hermanos,
mantenernos humildes porque le estamos viendo a Él. Porque sabemos
que nuestra capacidad no está en nosotros. Nuestra competencia
no proviene de nosotros. Y hermanos, llamar constantemente
a algo que es necesario que miremos y que el apóstol Pablo, por la
gracia de Dios, modela tan claramente. Nuestra cultura nos hace decir
cosas como el gran apóstol Pablo. Hermanos, yo les quiero recordar,
no existe esa cosa que decimos nosotros, grandes hombres de
Dios. Existen pequeños siervos de un
gran Dios. Yo estoy seguro de algo, el apóstol
Pablo no permitiría muchas cosas que nosotros decimos de él. Él
no estaría de acuerdo con nosotros de escucharnos decir el gran
apóstol Pablo. Él decía yo soy el más pequeño
de todos los apóstoles. Yo soy como un abortivo. Y soy
el más pequeño de todos porque además yo fui un perseguidor
de la iglesia. Él modelaba por la gracia de
Dios. Y hermanos, él no era hijo consentido
del Señor. El Señor sólo tiene un hijo consentido.
Y ese hijo es el Señor Jesucristo. Él es el que dice, este es mi
hijo amado, en él tengo complacencia. Pero después del Señor Jesucristo,
todos nosotros podemos experimentar lo que Dios hizo en el apóstol
Pablo. Cuando imagino al apóstol Pablo Yo creo que en sí mismo,
antes que el Señor lo salvara, por supuesto que probablemente
daba miedo encontrarse con él, porque dice la Biblia que respiraba
amenazas, o sea, que estaba como un toro furioso. Imagino a alguien que era sumamente
arrogante y además tenía con qué No era fácil quizá argumentar
con él, pero el Señor lo transformó. Y él tenía claro y decía, por
la gracia de Dios, soy lo que soy. Y su gracia no ha sido en
vano conmigo. Él decía, tenemos este tesoro
en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios
y no de nosotros. No que nuestra competencia proceda
de nosotros mismos, sino nuestra competencia procede de Dios.
Y hermano, ¡qué bendición! Pero esa bendición está al alcance
de todo aquel que cree. Esa bendición es de los hijos,
y si como hijos nos hemos extraviado, clamemos al Señor para que nos
haga volver. Recuerde, el Señor Jesús dice,
venid a mí, los que estáis trabajados y cargados, y yo los voy a hacer
descansar. Y note que Él dice algo interesante,
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y haréis
descanso y paz para vuestras almas. Hasta que aprendemos cómo
es Él, y nos humillamos delante de Él. Porque Él es digno. Y entonces podemos hallar descanso
y paz para nuestras almas. El apóstol Pablo está diciendo,
piensa de ti con pensamientos sensatos. Dice, sino que piense
de sí con cordura. O sea, con sensatez, con sano
juicio. Hermanos, el pecado es locura.
El pecado es locura. De hecho, el apóstol Pablo había
dicho que el culto racional es que todo lo que hagamos con nuestro
cuerpo sea un sacrificio vivo. Lo único racional es vivir para
la gloria de Dios. Buscar la propia gloria no es
gloria. hermano, es locura, pero aquí, por la gracia de Dios,
los que estamos en Cristo, estamos siendo vueltos de la locura,
y estamos pensando con sensatez, aunque a la gente de afuera le
parezca que nosotros somos los locos, en verdad, nosotros estamos
volviendo a la cordura y a la sensatez, y Él nos llama por
la palabra de Dios, por el poder del Espíritu Santo, por la obra
de Cristo, puedes pensar de ti mismo de forma sensata. pensar
no más alto, pensar con cordura, con sensatez. Dice después que pensemos con sensatez y dice
conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Hermano,
recordar, Dios ha repartido fe. Aún la fe es don de Dios. No
hay lugar para la jactancia. Hermano, hemos creído porque
Dios quiso darnos el don de la fe. No creímos porque fuimos
más listos que otros. no creímos porque somos más inteligentes
aunque hay gente cuando predica dice toma la decisión más inteligente
de creer no no se trata de eso dice la biblia por gracia soy
salvos por medio de la fe y esto no es de nosotros vosotros pues
es don es regalo de dios no por obras para que nadie se gloríe
después el apóstol pablo nos llama a renovar nuestros pensamientos
con respecto a los demás renovar nuestros pensamientos con respecto
a los demás. Dice, porque de la manera que
en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen
la misma función, así nosotros siendo muchos somos un cuerpo
en Cristo y todos miembros los unos de los otros. Hermano, el
Señor nos llama. a través del apóstol Pablo, por
la gracia, pudiendo él mandar, nos llama, por la gracia, diciéndonos,
esto no es mi opinión, esto es dado del Señor. Que sea renovada
la manera en que ves a los demás. ¿Y cómo ves a los demás? Vemos
a los demás, no como menos importantes, sino como miembros todos de un
mismo cuerpo. Mire la cosa más sin sentido. cuando uno de nosotros se para
y dice yo soy más importante está diciendo yo soy más importante
que yo y eso no tiene sentido porque nosotros ya no somos partículas
individuales nosotros somos miembros de un cuerpo si estamos en cristo
Recuerde el Apóstol Pablo en primera de Corintios capítulo
12 habla al respecto y va diciendo que somos todos miembros los
unos de los otros y que el ojo no le puede decir a la mano no
te necesito o al pie no te necesito y dónde va a quedar el cuerpo
si todo es una oreja. Hermanos pensar correctamente
acerca de los demás. Pensar correctamente acerca de
los demás y pensar que Dios nos ha puesto en un cuerpo, en que
somos miembros los unos de los otros. En pensar que Dios me
ha puesto como miembro de un cuerpo para bendecir a los otros.
Es interesante que nosotros trabajamos con nuestras manos. para ganar
dinero, para ir a comprar comida, para alimentar, pues no sólo
a nuestras manos. El trabajo de nuestras manos
alimenta a nuestro cerebro, alimenta a nuestros pies, y la mano no
se molesta de que el beneficio del trabajo llegue al pie. El
pie, la mano no está diciendo yo soy más importante, porque
la mano no iba a llegar a donde teníamos que trabajar si el pie
no iba. Y hermano, el señor en su sabiduría
está utilizando una figura bastante clara de cómo somos necesarios
y cómo tenemos que pensar uno de otros. O sea, el hecho de
que pensamos con nuestra cabeza no quiere decir que nuestra cabeza
es más importante. Una cabeza por sí sola, pues
yo creo que es algo horrible. Imagínese usted de pronto encontrarse,
de pronto, una cabeza sola. no sólo es horrible, sino la
cabeza, aunque coordina demasiadas cosas, necesita todo lo demás
que coordina, sino qué es lo que coordinaría. La analogía
que el Señor está utilizando es tan clara para poder mirar
cómo somos en cuestión de pensar de los demás, pensar y estimar
a los demás miembros del cuerpo. Hermanos, quiera Dios que cada
uno de los que estamos aquí pensamos en la iglesia como una familia.
Son mis hermanos en Cristo, comprados por la misma sangre, necesitados
de la misma gracia, Probablemente mucho mejores que yo, con toda
seguridad. Probablemente con más capacidades
que yo. No pensar que todas las capacidades Dios me las ha dado
a mí exclusivamente. Dios ha repartido a cada uno
como Él ha querido. Hermanos, la necesidad de que
nuestra mente, nuestros pensamientos sean renovados. ¿Cómo estamos
pensando del resto de la congregación? No me gusta la palabra resto.
De los demás hermanos de la iglesia. ¿Cómo pienso de mis otros hermanos?
Estoy pensando que ellos son importantes. Estoy pensando que
yo vengo a la iglesia para hacer una bendición para ellos, a la
misma vez que ellos son una bendición para mí. y que puedo ser corregido
por ellos y es una bendición, y que sin temor yo puedo acercarme
y corregir en amor a mis hermanos y bendecirlos, en poder compartir
nuestros gozos por lo que el Señor está haciendo en la semana,
y poder animar a nuestros hermanos. En verdad, hermanos, es un gozo
y una bendición ver personas que te pueden compartir lo que
Dios está haciendo en sus vidas. Y damos gracias a Dios porque
es Dios quien lo está haciendo. Y que nadie de nosotros se pierda
esa bendición de que estamos en un cuerpo, de que somos miembros
los unos de los otros. Pensemos. Clamemos al Señor para
que nos dé pensamientos correctos acerca de nosotros mismos y pensamientos
correctos acerca de los demás hermanos. Los demás hermanos
son miembros de este cuerpo en el cual nosotros podemos ser
bendición para ellos y ellos bendición para nosotros. Después
dice... Bueno, cuando Él dice que repartió,
que somos miembros del cuerpo, habla de los dones que Él ha
repartido. Y el don es una habilidad dada por Dios. No es precisamente
algo natural. Al final todo Dios nos da. Hay
dones y hay talentos. Los dones espirituales son específicamente
dados por el Espíritu Santo y fortalecidos por el Espíritu Santo y para
cumplir lo que Dios ha asignado a cada uno. Y hermanos, tanto
dones como talentos somos llamados a presentarlos para el servicio
del pueblo de Dios, para edificarnos mutuamente, para que podamos
crecer hasta la estatura del varón perfecto. Presentarlos
al servicio de Dios para su gloria. los dones los da Dios a la iglesia
a través de personas a través de nosotros y hay algo importante
hermanos que nosotros tenemos que pensar y es esto hermano
yo no sé cuántos dones Dios te ha dado pero sin importar la
cantidad de dones que Dios te haya dado es importante que un
pensamiento correcto es Los dones que Dios ha dado no te los dio
a ti, se los ha dado a la iglesia a través de ti. Dios dio dones
a la iglesia a través de los miembros de la iglesia. Y eso
nos hace responsables de ponerlos al servicio de los demás, ya
que somos miembros los unos de los otros. Hay algo que es bien
necesario que nosotros podamos pensar también. Hay algo que
no es válido en el cuerpo de Cristo. Hay algo que suelen decir
los niños cuando empiezan a caminar o cuando empiezan a manejar bicicleta.
Los papás están tratando de ayudarlos y usted sabe qué dicen los niños.
Yo solito. Yo solito. Eso no es válido en
el cuerpo de Cristo. Dios no nos ha salvado y Dios
nos está transformando a la imagen de Cristo, pero no se puede tú
solito. Dios te puso en un cuerpo. La
figura que el Apóstol Pablo, guiado por el Espíritu Santo,
utiliza es poderosísima para comunicarnos que no funciona
eso de yo solito. Porque es como que nuestra mano
quiere hacer algo aparte del cuerpo y eso es imposible. Eso
es un pensamiento de niños y esperemos en Dios que nadie de nosotros
aquí esté portándose como un niño. Yo solito no es posible. Necesitamos relacionarnos con
relaciones significativas entre hermanos para hablar con otros
acerca de lo que Dios está haciendo en nuestra vida. Primera de Corintios 12.25 dice en el versículo 22 primero dice
antes bien los miembros del cuerpo que no parece que nos parecen
los miembros del cuerpo que parecen más débiles son los más necesarios
hermanos una de las cosas importantes es Aquellos no que son más débiles,
sino que parecen más débiles, son los más necesarios. A veces,
quizás, somos tentados a aquellos dones donde uno aparece más,
pero, hermano, esos que parecen más débiles son los más necesarios. Y versículo 25 da la razón de
los dones. Se dice, para que no haya desavenencia
en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por
los otros. Desaveniencia. Hermanos, los
dones son para ejercitarlos en bien y cohesión del cuerpo y
no en división del cuerpo. Tenemos que clamar al Señor que
renueve nuestros pensamientos también acerca del uso de nuestros
dones. El apóstol Pablo dice Dice allí, versículo 6, de manera
que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada,
si le profecía, úsese, úsese. Esto pareciera obvio, pero el
Señor se encarga de decirnos algo. Hermano, tienes dones,
es para usarlos. Si no los estás usando, no estás
pensando correctamente acerca de los dones que el Señor ha
dado. Usa los dones, usa los dones. A veces compramos queriendo
bajar de peso algún equipo para caminar y termina siendo el perchero
y no bajamos de peso. No lo usamos. Dios nos ha dado
dones y aunque parece obvio, dice que se usen los dones. Pensar correctamente acerca de
los dones es usarlos y usarlos para bendición del cuerpo de
Cristo. Es para usarlos en beneficio de los demás, beneficiando a
los demás y recibiendo beneficio de los dones que nuestros otros
hermanos tienen. varios pasajes no hay listas
de dones pues no son precisamente exhaustivas
sin embargo algo importante es usar los dones para beneficio
de los demás en el cuerpo de cristo el apóstol pablo vamos
a concluir con la mención a siete y primero menciona el de profecía
se le profecía puse se conforman a la medida de la fe Hermanos,
el de profecía era para hablar revelaciones espontáneas de parte
de Dios a la iglesia, aunque frecuentemente no eran precisamente
de predecir el futuro, como algunos piensan. Y la razón por la que
eso se estaba haciendo en ese tiempo es porque la escritura,
el canon, no había sido completado. Es interesante que en Efesios
capítulo 2, versículo 20, ya no se menciona la profecía. El
apóstol Pablo menciona a los apóstoles y a los profetas como
el fundamento, y yo creo que todos sabemos que el fundamento
de un edificio se pone una sola vez, y ahora ya está puesto. Estrictamente el don de profecía
no es más vigente, aunque podemos entender que profecía es hablar
de parte de Dios al pueblo, no con nuevas revelaciones. Los
pastores ahora no son inspirados, pero proclamando la verdad inspirada,
la palabra profética más segura. Y el apóstol Pablo dice que se
use conforme a la medida de fe. Y lo que quiere decir aquí es
que se use en conformidad al conjunto de doctrina que nos
ha sido dado, por esa fe una vez dada a los santos. En consecuencia,
si alguien está haciendo el don de profecía en el sentido de
proclamar la verdad de Dios y lo hace fuera del cuerpo de doctrina
que Dios nos ha dado entonces es un falso profeta después el apóstol Pablo de decir
el de fe dice o si de servicio en servir o si el de servicio
en servir Hermanos, otra vez, el apóstol Pablo no es que está
pensando simplemente en ser redundante. Lo que el apóstol Pablo nos está
advirtiendo, y aquí tiene que ver con lo que ya dijo al principio,
de que pensemos de nosotros con cordura, de que recordemos que
todo lo que nos ha dado es para su gloria, que nos ha salvado
para su gloria. Y lo que Pablo está diciendo
es, si tienes el don de servicio, pues hazlo para servir a Dios
y no para servirte de tu don de servicio para sobresalir y
llamar la atención hacia ti mismo, sino en verdad que se muestre
el carácter de Dios. Dice, el que enseña en la enseñanza,
el que exhorta, el que enseña en la enseñanza, el que exhorta
en la exhortación. Marcos, esta es una palabra que
tenemos que orar al Señor que nos haga pensar bien de esta
palabra. Nuestros contextos muchas veces tenemos la idea de que
si alguien, si el pastor le dice normalmente a algún hermano,
hermano el miércoles voy a ir a su casa para exhortarlo. Normalmente
los hermanos no se ponen felices, porque tenemos la mala idea de
que exhortar es regañarnos y nada más lejos de la realidad. Exhortarnos
es animarnos mutuamente, es estimularnos al amor y a las buenas obras.
Puede haber corrección, pero esa corrección de ninguna manera
tiene que ser precisamente un regaño. Recuerde que tenemos
pautas bíblicas para cómo debe ser una exhortación. Entonces,
y qué bendición que haya hermanos que pueden exhortarnos, que pueden
corregirnos y que lo puedan hacer y no se desanimen de hacerlo.
Está más en el sentido de dar consejo, de aconsejarnos. Después dice, cuando pensamos
en la enseñanza, hermanos, un asunto importante con esto es,
Dios ha dado el don de la enseñanza a algunos en la iglesia. Y no
es que son los únicos que siempre tienen que enseñar. Es importante
algo, hermanos. Cada varón casado es el pastor
de su casa. Y pues, pues no van a ir los
hermanos que tienen el don a enseñar en su casa. Pero parte del don
de enseñanza es enseñar y enseñar a los que necesitan enseñar.
Aquellos que Dios no les ha dado el don, ayudarles. A los que
Dios les ha dado el don, pues van a tener una facilidad para
hacerlo. Pero la idea es, esos dones son
para perfeccionar a los santos, para la obra del ministerio,
para la edificación del cuerpo de Cristo. O sea, los que predican
de ayudar a otros para que puedan predicar. para que puedan enseñar
a sus esposas, a sus hijos. Es necesario, es el primer ministerio
de un varón su casa. Y después dice, el que exhorta
en la exhortación, el que reparte con liberalidad, el que preside
con solicitud, el que hace misericordia con alegría. Hermanos, el que
preside con solicitud. Aquí está hablando de dones en
el liderazgo, y hermanos, los que son padres tienen un trabajo
que hacer con sus hijos, son los pastores de su casa y tienen
que presidir en su casa. Algunos en posiciones de liderazgo
en la iglesia también tienen que presidir, y aquí yo quisiera
recordarles algo. Hermanos, el herrero trabaja
con fierros y aunque da trabajo doblar el fierro, le das la vuelta
y el fierro se queda como lo doblaste. El carpintero corta
la madera, las embona y las maderas quedan como tú lo hiciste. Aquellos que tenemos el trabajo
de presidir, de dirigir, de guiar, Tenemos que recordar algunas
cosas importantes. Una de las cosas bien importantes
que recordar es el Apóstol Pablo dice, yo sembré, Apolos regó,
pero el crecimiento lo da el Señor. Una de las cosas difíciles
de trabajar con las personas es no son como el fierro que
le das la vuelta y ahí se queda. Ellos tienen voluntad y ellos
muchas veces van a escuchar. Y una de las cosas que tenemos
que aprender es la que aprendió perfectamente el profeta Ezequiel.
Él fue llamado a predicar a un valle de huesos secos. Y el Señor
le dejó algo bien marcado que él aprendió. Y el Señor le decía,
profetiza. Y le preguntaba, ¿vivirán estos
huesos? y la respuesta de ese que era el señor tú lo sabes
y esa es la pura verdad nosotros vamos a proclamar la verdad nosotros
vamos a regarlo con oración pero que dios nos guarde de querer
producir el resultado y nos llama a diligencia seamos diligentes
en hacerlo Porque al final, al final, hermanos, no podemos producir
lo que sólo el Señor puede producir de acuerdo a su voluntad. Y que
Dios nos guarde de intentar producir, si nosotros metemos la mano allí,
vamos a producir Ismaeles y no Isaac. Vamos a producir aquello
que se puede manipular. Y hermanos, que Dios nos guarde,
por doloroso que sea, Es mejor que se haga evidente quiénes
son aquellos que nosotros ministramos. En el caso de nuestros hijos,
aunque sea doloroso, es mejor saber por qué vamos a orar y
cómo les vamos a ministrar y no pasar la vida pensando que son
creyentes cuando no, probablemente no lo sean. Hermanos, que Dios
nos guarde de perder un hombre dice que él encontró a un hombre
que lo encontró primero como ingeniero dirigiendo sus cuadrillas
de gente y después de unos años lo volvió a encontrar y le preguntó
de la ingeniería y dijo bueno me cansé y ahora prefiero arriar
vacas porque es más fácil hermanos el liderazgo necesitamos la dependencia
de Dios y recordar que la fidelidad no es resultados El éxito no
es resultados. El éxito en el ministerio es
fidelidad. El resultado es del Señor. El
resultado es del Señor. Nosotros proclamamos y que descansamos
y confiamos en el poder del Evangelio y en el tiempo del Señor. Después
dice, el que hace misericordia con alegría. Hermanos, todos
debemos hacer misericordia, porque hemos sido objetos de misericordia,
pero hay también quienes tienen el don de misericordia, y la
idea es no llegar a hastiarnos, sino siempre hacerlo con alegría,
recordando que una de las cosas más gloriosas y sublimes que
podemos ver del Señor es su misericordia. Él es rico en misericordia por
el gran amor con que nos amó. El poder mirar al Señor Jesucristo
y mirarlo como misericordioso y compasivo. Poder mirarlo como
Él experimentaba el dolor y sentía compasión de las multitudes porque
les veía como ovejas sin pastor. El poder recordar a aquellos
discípulos que dijeron, Señor, ¿quieres que pidamos fuego del
cielo? Pero el Señor misericordioso. Dios es rico en misericordia. Y que aquellos hermanos que se
les ha dado ese don, clamen al Señor para hacerlo siempre con
alegría. Y enseñarnos a aquellos que nos es más difícil a poder
hacer misericordia con alegría. No olvidemos, hermanos, si nos
podemos acercar al Señor es por misericordia. El Evangelio es
misericordia. Cristo es la misericordia de
Dios. Hermanos, él nos amó arrogantes
como éramos, tenían un concepto demasiado alto, nos rindió con
su amor. en amor nos humilló y hermanos
podemos decir con el salmista bueno mes haber sido humillado
antes que fuera humillado descarriado andaba y hermanos que anhelemos
que el señor nos humille dice la biblia dios resiste a los
soberbios da gracia a los humildes dice someteos pues bajo la poderosa
mano del señor y él los exaltará cuando fuere tiempo hermanos
la clave es que Dios nos ayuda a mirarnos como Él nos mira y
a recordar la gran promesa del Evangelio, palabra fiel es esta
y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero, yo
soy el primero, yo soy torpe, torpe en todo lo que el Señor
me ha llamado, pero confío en su gran misericordia, confío
en su gran sabiduría, en su gran salvación. Vamos a orar.
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