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JC

Jesucristo la ley de Dios

Romans 7:7-12
Joel Coyoc September, 11 2022 Video & Audio
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Joel Coyoc September, 11 2022
Estudios en Romanos

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Vamos a abrir nuestras Biblias en la carta del apóstol Pablo
a los romanos. Capítulo 7. Maravilloso es el gran amor que
Cristo el Salvador derramó en mí. Siendo rebelde y pecador,
yo de su muerte causa fui. Grande, sublime, inmensurable
amor. Por mí murió el Salvador. Vamos a leer el capítulo siete. Dice la palabra de Dios. ¿Acaso ignoráis, hermanos? Pues
hablo con los que conocen la ley. Que la ley se enseñorea
del hombre entre tanto que éste vive, porque la mujer casada
está sujeta por la ley al marido mientras éste vive. Pero si el
marido muere, ella queda libre de la ley del marido, así que
si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adultera. Pero si su marido muriere, es
libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido,
no será adultera. Así también vosotros, hermanos
míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,
para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin
de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en
la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley, obraban
en nuestros miembros, llevando fruto para muerte. pero ahora
que estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella
en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen
nuevo del espíritu, y no bajo el régimen viejo de la letra.
¿Qué diríamos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna
manera. Pero yo no conocí el pecado sino
por la ley, porque tampoco conocía la codicia. Si la ley no dijera,
no codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, produjo en mí toda codicia, porque sin la
ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo,
pero venido el mandamiento el pecado revivió y yo morí. Y ayer que el mismo mandamiento
que era para vida, a mí me resultó para muerte. porque el pecado
tomando ocasión por el mandamiento me engañó y por él me mató de
manera que la ley a la verdad es santa y el mandamiento santo
justo y bueno luego lo que es bueno vino a ser muerte para
mí en ninguna manera sino que el pecado para mostrarse pecado
produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno a fin de que
por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso
porque sabemos que la ley es espiritual mas yo soy carnal
vendido al pecado porque lo que hago no lo entiendo pues no hago
lo que quiero sino lo que aborrezco eso hago y si lo que no quiero
esto hago apruebo que la ley es buena, de manera que ya no
soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo
sé que en mí, esto es en mi carne, no mora el bien, porque el querer
el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien
que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo
que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en
mí. Así que queriendo yo hacer el
bien, hayo esta ley, que el mal está en mí, porque según el hombre
interior me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en
mis miembros, que se revela contra la ley de mi mente, y me lleva
cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable
de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy
a Dios por Jesucristo, Señor nuestro. Así que yo mismo con
la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del
pecado. Vamos a meditar los versículos
del 7 al 12. Y nuestro tema es Jesucristo
y la ley de Dios. Jesucristo y la ley de Dios. Pablo va, en estos versículos,
presentando una defensa de la ley de Dios. Empieza el versículo
uno con la frase, ¿qué diremos? Pues, la ley es pecado. y la respuesta es en ninguna
manera había explicado que es una expresión bastante fuerte
que quizá no se no se logra expresar todo el peso de lo que Pablo
está diciendo cuando en nuestras Biblias aparece en ninguna manera
puede ser traducido como un rotundo no o definitivamente no hay una
traducción de la escritura que dice que diremos pues la ley
es pecado en ninguna manera Es la traducción 60 que nosotros
tenemos. Otra dice, ¿qué diremos entonces?
Es la ley pecado que nunca lo sea, que nunca lo sea. ¿Y por
qué es que Pablo está presentando una defensa de la ley? Bueno,
él ha dicho algunas cosas que puede escandalizar a algunas
personas en su audiencia y puede llevarlos a conclusiones equivocadas. él argumentó de la misma manera
cuando él dijo pues estamos bajo la gracia entonces vamos a pecar
para que la gracia abunde y pues rotundamente no rotundamente
la ley no es no es mala pero Pablo ha explicado algo que definitivamente
es la verdad y es definitivamente la verdad que la ley no es el
medio a través del cual el hombre puede ser justificado. Él ha
escrito y ha dicho que la justificación es aparte de la ley, aparte de
la ley, es en el Señor Jesucristo, justificados pues por la fe tenemos
paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Pero
también él ha dicho que después de ser justificados,
somos justificados y Dios nos justifica con un propósito, el
propósito es conformarnos a la imagen de su hijo, y él ha dicho
que la justificación es totalmente aparte de la ley, Es aparte de
la ley que Dios declara justo a un pecador culpable, pero es
aparte de la ley que un pecador redimido y justificado puede
crecer en conformidad a la imagen del Señor Jesucristo. Si nosotros
intentamos ser justificados por medio de la ley e intentamos
crecer a la imagen de Cristo por medio de la ley, lo que vamos
a lograr es un efecto totalmente contrario. Lejos de ser justificados,
lo único que vamos a alcanzar es condenación. Y lejos de crecer
a la imagen del Señor Jesucristo, pues vamos a lograr exactamente
lo opuesto. La ley no justifica del pecado. Pablo ha estado hablando constantemente
acerca de ello. La ley lo que hace es revelar
el pecado. Romanos 3.20 dice, por las obras
de la ley, nadie será justificado. Ahí en nuestra traducción 1960
dice, ya que por las obras de la ley, ningún ser humano será
justificado delante de él. Es rotundo, es contundente. Nadie puede ser declarado justo
por las obras de la ley, ningún ser humano. por la razón de que
ningún ser humano es capaz de cumplir la ley, porque la ley
demanda un cumplimiento no solamente externo, sino un cumplimiento
en espíritu, un cumplimiento de aquello que va en los motivos
de por qué hacemos lo que hacemos, un cumplimiento interno que el
Señor puede ver cuál es el motivo por el que hacemos lo que hacemos,
y no simplemente cumplir externamente la ley. Hay varios pasajes en
el Antiguo Testamento donde el Señor hace algunas preguntas.
Por ejemplo, uno está en los Salmos, y en Isaías hay abundantes
pasajes como este pasaje, Salmo Isaías, capítulo uno. Versículo diez, el Señor dice,
príncipe de Sodoma, oí palabra de Jehová, escucha la ley de
nuestro Dios, pueblo de Gomorra. Y el Señor aquí está hablando
en un sentido En verdad, el Señor no está hablando
a Sodoma y a Gomorra. El profeta Isaías vivió después
que Sodoma y Gomorra habían sido destruidos. El Señor que ve el
corazón está viendo que Israel tiene un corazón como el corazón
de Sodoma y Gomorra. No importa que ellos hacen cosas
externamente, no importa que ellos aparentemente cumplen la
ley, Él se está refiriendo a su pueblo y le está llamando Sodoma
y Gomorra. Y después dice el Señor, ¿para
qué me sirve? Dice que va la multitud de vuestros
sacrificios. Astiado estoy de holocaustos
de carneros y de cebo de animales gordos. No quiero sangre de bueyes,
ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién me manda esto de vuestras
manos cuando venís a presentaros delante de mí para hoyar mis
atrios? Y alguien podría responder, ¿quién
lo demanda? algún judío podría decir pues señor eso está escrito
en la ley y cuál era el problema el problema es que había un cumplimiento
externo de la ley a un cumplimiento sin falta con una total falta
de entendimiento de la ley confiando de que ellos podían pecar y trayendo
un animal y ofrecerlo pues con eso ya estaba todo resuelto y
en verdad nadie en el antiguo testamento fue quitado ni un
pecado por la sangre de ninguno de esos animales. En el Antiguo
Testamento corrieron ríos de sangre y ninguno quitó un solo
pecado. Si no eran figuras, la gente
que era perdonada era porque ofrecían su holocausto no confiando
en lo que estaban haciendo externamente, sino porque Dios les había dado
entendimiento y tenían fe en aquel que había de venir. no
era confianza en el cordero que estaban trayendo sino confianza
en aquel que esto era una sombra y ellos pensaban que por hacer
ciertas cosas externas Y dice el Señor, después no me traigáis
más vana ofrenda, el incienso me es abominación, luna nueva
y día de reposo, el convocar asamblea no lo puedo sufrir,
son iniquidad vuestras fiestas solemnes, pues las lunas nuevas
y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecida mi alma, me
son gravosas, cansado estoy de soportarlas. Y uno pudiera pensar,
bueno, pues Señor, todo esto está en la ley y nosotros estamos
cumpliendo la ley. Y dice el Señor, cuando extendáis
vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos. Asimismo,
cuando multipliquéis la oración, yo no oiré, llena está de sangre
vuestras manos. Lavaos y limpiaos. Quitad la
iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos. Dejad de
hacer lo malo. Aprended a hacer el bien. Buscad
el juicio. Restituid al agraviado. Haced
justicia al huérfano. Amparad a la viuda. Venid, luego
dice Jehová, y estemos a cuentas. Si vuestros pecados fuesen como
la grana, como la nieve, serán emblanquecidos. Y aquí el Señor
está hablando, y está hablando contra lo que es personas que
creen cumplir la ley, y que pudieran argumentar y decir, pues todo
esto que estamos haciendo, pues tú lo has demandado. Pues todo
lo que estamos haciendo lo dice la ley. hermanos, uno puede hacer
cosas externamente que pueden impresionar a las personas, pueden
parecer que la ley se está cumpliendo, pero el Señor Jesucristo explicó
el sentido espiritual de la ley, y es que el propósito de la ley
era que se pudiera ver a Cristo, no era simplemente vivir como
quiera y traer un animal y pensar mi pecado se quitó, sino pensar
esa sangre es el reflejo de alguien, es la sombra de alguien que va
a venir en verdad a quitar el pecado. El Señor Jesús después
explicó, por ejemplo, oíste que fue dicho a los antiguos, no
cometerás adulterio, pero yo les digo que cualquiera que mira
a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón. Y en
ese entonces había hombres que se mostraban bastante respetables.
hombres que sentían bien consigo mismo hombres que pensaban ser
justificados por el cumplimiento de la ley hombres que sorprendieron
dice la biblia ellos dijeron sorprendimos a esta mujer en
el acto mismo del adulterio y la trajeron al señor le dijeron
en la ley moisés mandó pues que esta mujer debe ser apedreada
tú qué dices Es interesante cómo el corazón engaña. Si había que
cumplir la ley, y es verdad que la ley decía eso, pero si fue
sorprendida en el acto del adulterio, pues ella no podía adulterar
sola. Pero trajeron sola a la mujer, y el hombre también debería
ser apedreado. El Señor Jesús contestó y les
dijo, el que de vosotros esté libre de pecado, que tire la
primera piedra. hombres llenos de soberbia, hombres
que externamente decían cumplir la ley. Ellos hablaron alguna
ocasión con el Señor Jesús y dijeron que, pues bueno, Moisés les había
dado que ellos podían dar carta de divorcio a una mujer y decían
ellos por cualquier causa. Y ellos aparentemente no cometían
adulterio porque ellos se divorciaban Y muchas de las razones porque
muchos de ellos se divorciaban es porque de pronto habían visto
a alguien que a su vista era más atractiva, quizá más joven.
Entonces, si se quemaban los frijoles o se pasaban de sal,
pues tenían una argumentación para divorciarse y después ir
y casarse y aparentemente en cumplimiento de la ley. Y lo
que ellos ya habían hecho era adulterar en su corazón, porque
ellos habían codiciado a otra mujer y por esa causa habían
dado carta de divorcio por cualquier causa. Y por eso el Señor les
dijo, oíste que fue dicho a los antiguos, no cometerás adulterio.
Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla
ya, adulteró en su corazón. No es necesario llevar la acción
externamente. Podemos parecer personas impecables,
pero el salmista dice, tú me has examinado y conocido. Y hermanos,
el punto es no es la ley el instrumento ni para la justificación del
pecador como lo dice romanos 3 20 ya que por las obras de
la ley ningún ser humano será justificado delante de él y la
razón es que ningún ser humano es capaz de cumplir la ley no
sólo externamente sino en el sentido espiritual de la ley
porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado el
propósito es conocer el pecado Tampoco nos da crecimiento a
la imagen de Cristo. Lo que hace la ley es suscitar
más pecado. Versículo 8 del capítulo 7 de
Romanos dice, Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento,
produjo en mí toda codicia, porque sin la ley el pecado está muerto. La ley revela el pecado y suscita
más pecado. Luego, la santa, justa y buena
ley de Dios no es el medio decisivo de justificación ni de crecimiento
a la imagen del Señor Jesucristo. No es la primera y decisiva forma
de estar bien con Dios. Y no es la primera y decisiva
forma de dar fruto para Dios. La ley no es ni la primera ni
la forma decisiva de estar bien con Dios. ¿Quieres cantar, estoy
bien con mi Dios, y estás intentando hacerlo guardando la ley? Esa
no es ni la primera ni la forma decisiva. ¿Quieres ser, dice
el himno, quieres ser salvo de toda maldad? El poder no está
en la ley. ¿Quieres vivir y gozar santidad?
El poder no está en la ley. Hay poder, poder, sin igual poder,
en la sangre del Señor Jesucristo, en el Señor Jesucristo. ¿Quieres
poder cantar? Aleluya, estoy bien con mi Dios,
es por el Señor Jesucristo. En cambio, Pablo nos dice algo
sorprendente, que si vamos a dar fruto para Dios, lo hemos estado
estudiando durante varias semanas, en el versículo cuatro, lo que
tiene que suceder es morir a la ley. Versículo cuatro del capítulo
siete, que ya hemos estado estudiando, dice, así también vosotros, hermanos
míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,
para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin
de que llevemos fruto para Dios. Si vas a dar fruto para Dios,
debes morir a la ley y unirte a Cristo vivo. Pero ahora, dice versículo 6,
Romanos 7, 6, Pero ahora estamos libres de
la ley por haber muerto a aquella en que estábamos sujetos, de
modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu, y no bajo
el régimen viejo de la letra. Si ahora estamos libres de la
ley por haber muerto a ella, y estamos bajo un nuevo régimen,
que no es el régimen viejo de la letra, sino el del Espíritu.
¿Qué es lo que está comunicando Pablo? Pablo está diciendo que
estar bien con Dios, en primer lugar, como un pecador que no
lo merece, ni uno de nosotros merece estar bien con Dios. En
verdad, lo único que merecemos, lo único que Dios nos debe, es
derramar su justa ira sobre nosotros. Nadie de nosotros merece estar
bien con Dios, pero en primer lugar un pecador que no lo merece
puede estar bien con Dios y puede estar bien con Dios solamente
si muere, si muere a la ley y puede aprender a servirle y dar fruto
para él como un pecador justificado y lo puede hacer por el régimen nuevo del espíritu
y no por la ley. Y esto tiene todo que ver con
el Espíritu de Jesucristo. No tiene que ver con el antiguo
pacto que era por la ley escrita en piedra. Tiene que ver con
el nuevo pacto que es con la ley escrita en nuestro corazón.
Tiene que ver con el nuevo pacto que fue inaugurado por la sangre
del Señor Jesucristo. Tiene que ver con ese nuevo pacto
que nos concede una obra interna del Señor y que nos cambia de
corazón. Dice la Escritura, de modo que si alguno está en Cristo,
nueva criatura es, las cosas viejas pasaron. Dice el Señor,
voy a escribir mi ley en su corazón, hasta el punto, cuando llegue
aquel momento glorioso, cuando dice la Biblia, será la tierra
llena de su gloria. Y va a cubrir la tierra como
las aguas cubren la mar, y nadie va a tener necesidad de decir
a su hermano, conoce a Dios, porque todos me conocerán. Ahora, convertirse en cristiano
y volverse semejante a Cristo. Nuestra justificación y nuestro
crecimiento en la gracia debe perseguirse de una manera que
no haga de la ley el medio o agente decisivo. No es el agente decisivo. El agente decisivo es la persona
y la obra del Señor Jesucristo Ahora, ¿cómo es que debemos de
perseguir la justificación? ¿Quieres estar bien con Dios?
¿Quieres estar en paz con Dios? El himno dice, aleluya, estoy
bien con mi Dios. Y la escritura dice, justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. de Dios, de Dios, de Dios, de
Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de
Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de
Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de
Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios,
de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de
Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de
Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de
Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de
Dios, de Dios, de Dios, de Dios, de Dios Ya leímos el pasaje que dice que
por las obras de la ley nadie será justificado. Y dice la Biblia
que ahora se ha revelado, aparte de la ley, la justicia que es
por la fe en el Señor Jesucristo. Ahora Pablo está explicando en el versículo 4 y en el versículo
6 ¿Cómo es ser justificado aparte
de la ley? ¿Cómo es crecer en gracia y poder
llevar fruto para Dios aparte de la ley? Es necesario morir a la ley para
la justificación. Es necesario morir a la ley para
la justificación. Es necesario morir a la ley para
ser conformados cada día a la imagen del Señor Jesucristo.
Ahora, pensemos un poco en el régimen nuevo del Espíritu. Quizá uno pudiera preguntar,
¿cómo es esto del régimen nuevo del Espíritu? Quizá uno pudiera
preguntar, ¿no estaba el Espíritu Santo activo en el Antiguo Testamento,
ayudando a los creyentes en el Antiguo Testamento, llevándolos
a la fe? Y la respuesta es sí. Por ejemplo,
en el Salmo 51.11, vamos a mirar el Salmo 51.11, Dice David al confesar su pecado,
no me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo espíritu. No me eches de delante de ti
y no quites de mí tu santo espíritu. Y pudiéramos pensar en algunos
otros pasajes, por ejemplo, Isaías sesenta y tres, diez. Pero hay
una diferencia. ¿Y cuál es la diferencia? En
el antiguo pacto, en el antiguo testamento, el espíritu santo
no fue conocido ni experimentado como el Espíritu de Jesucristo.
Como Pablo dice, y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de él. Como el Espíritu de Jesucristo,
como el Dios hombre encarnado, crucificado y resucitado, como
el sustituto mediador, redentor y Señor. Y la razón por la que
esto es importante es que el propósito de Dios es para salvar
a su pueblo de una manera que glorifique al Salvador encarnado,
perfecto que llevó el pecado, el Señor Jesucristo. El propósito
es que Dios tiene como propósito que la gloria toda sea para el
Señor Jesucristo. Por lo tanto, la función de la
ley no era adelantarse a la obra de Cristo o a la gloria de Cristo. En la justificación y crecimiento
a la imagen de Cristo, antes de que entrara en escena el Señor
Jesucristo en la historia, sino el propósito de la ley era señalar
a Cristo, era señalar la obra de Cristo, todo eso que ellos
hacían. Cristo es el Cordero, Él es nuestra
Pascua, Él es el Cordero que muere en lugar del Primogénito,
el Primogénito de los judíos, ¿Era mejor que el primogénito
de los egipcios? No. El primogénito de los egipcios,
como el primogénito de los judíos, ambos habían nacido en rebelión
contra Dios y ambos debían de morir. Sin embargo, Dios provee
de un cordero y una sangre que marca la puerta y eso hace la
diferencia. Y no es que era mejor el primogénito de los judíos,
sino es la misericordia de Dios para con el judío, que Dios dio
un sustituto a alguien que murió en lugar de él y por cuya sangre,
pues, el primogénito de los judíos no murió. Él es nuestra Pascua. Él es, cuando pensamos en cosas
que estaban arraigadas en el corazón del pueblo judío, como
pensar en aquel tiempo cuando Dios dice a Abraham que sacrificara
a Isaac y Abraham, Isaac pregunta a su padre y pregunta, pues está
todo, ¿dónde está el cordero? Y el señor, el Abraham dice a
su hijo, el Señor se proveerá de cordero, hijo mío. Y al llegar
a ese lugar, Isaac es levantado sobre el altar, y Abraham toma el cuchillo para
degollarlo. La Biblia dice en hebreos, no cuando casi lo ofrecía,
él en su corazón ya lo había ofrecido al Señor, y el Señor
detuvo su mano. Y él vio un cortero trabado en
un zarzal, y uno pudiera pensar, qué bonita historia y qué final
más hermoso. Ese no fue el final. Ese no fue
el final de la historia. La historia terminó en el Calvario. Allí fue donde terminó la historia,
donde Dios había dicho al Padre, sacrifíqueme a tu único, al que
amas. Y ahí el padre sacrificó a su
único hijo. Y por causa de ese único hijo
que el padre sacrificó es que Isaac vivió. Isaac no vivió exactamente
por aquel carnero que estaba trabado en el zarzal. Ese carnero
en el zarzal era una figura del Señor Jesucristo como sustituto.
Y nosotros podemos recorrer todo lo que la ley, la escritura va
revelando, y todo va revelando al Señor Jesucristo. Y ahí la
equivocación de personas que pensaban que sólo era atraer
animales gordos y matarlos sin fe en la obra del Señor Jesucristo. La función de la ley no era entonces
adelantarse a la manifestación de Cristo ni a la obra de Cristo. La justificación y el crecimiento
en la gracia Crecer a la imagen del Señor Jesucristo es todo
por nuestra unión con Cristo. Es todo por la obra de Cristo
como sustituto. Dice Gálatas 2.21 ¿Qué es lo que significa si la
justificación es por la ley? Dice no desecho la gracia de Dios,
pues si por la ley fuese la justificación, entonces por demás o en vano
murió Cristo. Pero ese no era el objetivo de
la ley. El objetivo de la ley, la meta de la ley, vamos a leer
Romanos 10, 4, donde se nos habla de cuál es nuestra traducción
dice Dice nuestra traducción, porque
el fin de la ley es Cristo. Porque el fin de la ley es Cristo
para justicia a todo aquel que cree. El fin de la ley. Y pudiera
también ese pasaje decir, la meta de la ley es Cristo. para
justicia a todo aquel que cree. El propósito, el punto final
de nuestro trato con la ley. Ahí puede estar refiriéndose
a lo que hemos visto de morir a la ley. Aquí está el punto
final de tu relación con la ley. El punto final de tu relación
con la ley es Cristo, si tú crees y confías en el Señor Jesucristo. Pero también puede ser entendido
como el propósito o la meta de la ley para el que cree es la
justicia que Cristo da. Justificados pues por la fe,
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Gálatas 3.21.22 Dice, luego la ley es contraria
a la promesa de Dios en ninguna manera, porque si la ley dada
pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa
que es por la fe en Jesucristo, fuese dada a los creyentes. Fuese
dada a los creyentes. ¡Qué maravilloso es! Saber que
la ley fue dada para que pudiéramos conocer el pecado, para que pudiéramos
mirar nuestra incapacidad y llevarnos al Señor Jesucristo. El propósito
de la ley es Cristo. Ahora, el punto es, si la meta
de la ley es Cristo, si el Espíritu Santo sí estaba obrando en el
Antiguo Testamento, pero hasta cierto punto de una manera no
precisamente conocido como el Espíritu del Señor Jesucristo,
de aquel Redentor, de aquel que es Dios, de aquel que es el Sacrificio,
de aquel que es, él es el Cordero, pero él es el Sacerdote, él es
el Profeta, él es el Rey, aquel que es digno de toda la gloria. Y pensemos en que el punto es
la gloria para Cristo. El propósito de Dios es que Jesucristo,
el sustituto encarnado, perfecto, crucificado, que llevó el pecado,
resucitado y glorificado, sea el centro y reciba la gloria
de nuestra justificación y la gloria de nuestro crecimiento
en la gracia. Y eso se veía reflejado en la
vida del apóstol Pablo. Él decía, por la gracia de Dios,
soy lo que soy, y la gracia de Dios es Jesucristo. Por la gracia
de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido en vano conmigo.
No hay nada en que el creyente se pueda jactar, sino solamente
en el Señor Jesucristo, tanto en su justificación, en poder
decir, amén, estoy bien con mi Dios, aleluya, porque Cristo
ocupó mi lugar como un sustituto, porque Cristo vivió por mí la
vida que no soy capaz de vivir, pero Cristo murió por mí por
causa de mi fracaso. A Él es el propósito de Dios
que Él sea toda la gloria, tanto en nuestra justificación como
en nuestro crecimiento en la gracia. Entonces, como vimos, si el Espíritu
de Dios estaba obrando en el Antiguo Testamento, pero no fue
conocido ni experimentado como el espíritu de Jesucristo, y
el propósito de Dios es que Jesucristo sea honrado como el fundamento
y el centro de la justificación. El propósito del Padre es que
Jesucristo sea honrado como el fundamento y el centro de nuestra
justificación. Cristo es, Cristo es digno de
todo honor. Él vino y vino con un propósito
claro, Él vino y tuvo siempre la intención de ofrecerse en
sacrificio por amor de su pueblo. Él siempre sabía que estaba en
el propósito de Dios y él siempre quiso hacer la voluntad de su
padre al respecto. Él habló y él dijo que tenía
la intención de ofrecerse como el sacrificio perfecto. Él dijo,
nadie me quita mi vida, yo de mí mismo la pongo. Él dijo claramente,
yo soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por sus ovejas,
como el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir
y para dar su vida en rescate por muchos. Él es, él es el fundamento
y él es el centro de nuestra justificación, pero hermano,
él es el fundamento y él es el centro de nuestro crecimiento
a su imagen y semejanza. No es por la ley. Por la ley
no podemos ser justificados. Por la ley tampoco podemos crecer
a la imagen y semejanza del Señor Jesucristo. Pablo habla de servir
en el régimen nuevo del Espíritu y no en el régimen viejo de la
letra, y se refiere a la novedad de tener el Espíritu como el
Espíritu de Cristo. Vamos a mirar Segunda de Corintios
3, 17, 18. Dice, porque el Señor es el espíritu,
y donde está el espíritu del Señor, allí hay libertad. y note que viene inmediatamente.
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como un espejo
la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma
imagen como por el Espíritu del Señor. Y este es el régimen nuevo
del Espíritu y no de la letra. Este es el que nos lleva a poder
crecer a la imagen del Señor Jesucristo. Somos transformados
de gloria en gloria. Cristo nos es revelado. Hermanos,
por eso Dios pone en mi corazón el insistir en nuestra necesidad
más grande es conocer al Señor Jesucristo. Hermano, ¿cómo es
que una pareja llega a crecer en amor porque pasan tiempo juntos
y crecen y se conocen? No amamos a una persona que hemos
vivido 20, 25 años igual que podemos relacionarnos
con una persona que vemos por primera vez, y de igual manera
el Señor se ha revelado a nosotros, y por eso hemos sido salvados,
pero el Señor nos transforma a través, nos hace crecer a la
imagen de Cristo a través de que Él se nos revela y crecemos
en confianza, crecemos en amor, crecemos en dependencia del Señor
Jesucristo. Es... me emociona este pasaje
cuando dice, porque el Señor es el Espíritu, donde está el
Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros
todos, mirando a cara descubierta, como en un espejo, la gloria
del Señor, somos transformados de gloria en gloria, en la misma
imagen, como por el Espíritu del Señor. Este es y era y es
el objetivo de la ley, que pudiéramos llegar a ver la gloria de Jesucristo
el Señor como el fundamento y el centro de nuestra justificación
y también de nuestro crecimiento en la gracia. Hermano, somos
llamados. El propósito de Dios es hacernos
conforme a la imagen de su Hijo. muchos lugares y en especial
este versículo dice que es cuando él se nos va revelando somos
transformados y por eso el clamor de nuestro corazón debe ser que
dios nos dé ojos espirituales para seguir viendo al señor jesucristo
para seguir admirándole y lo que decía yo en la mañana querer
ser como el hermanito que admira a su hermano admira lo fuerte
que es y quiere ser fuerte como él admirarlo por las cualidades
de hermano y querer ser como él, como el niño que está en
edad de admiración por su padre y quiere ser como él. Hermanos,
es una relación de amor, no es una cuestión de ley, no es una
cuestión legal, sino es una relación viva, es lo que dice el Señor
Jesucristo, yo soy la vid verdadera, mi padre es el labrador. No es
simplemente que ejercitemos fuerza de voluntad para obedecer mandamientos,
No está mal que uno piense, si leo y hay un mandamiento para
obedecer, pero hermanos, si nos quedamos simplemente leyendo
la Biblia y sacando mandamientos para obedecer, si leemos la Biblia
y nos quedamos simplemente viendo ejemplos que imitar, nos habremos
perdido el verdadero propósito por el cual la Escritura fue
dada. la Escritura nos fue dada para ver al Señor Jesucristo
y nos va a ocurrir lo que hoy le ocurrió al pueblo de Israel,
un pueblo que sabían acerca de Dios y que Dios nos guarde de
ser gente que sabemos acerca de Dios, gente que ha escuchado
acerca de Jesucristo, gente que dice, yo sé de la palabra, hermanos,
que Que pueda ser que nos haya ocurrido
lo que le ocurrió a Job, pero que nos ocurra todo lo que le
ocurrió a Job. Porque hubo un tiempo en que Job había oído.
del Señor. Él dice, de oídas te había oído,
pero ahora mis ojos te ven. Por tanto, me aborrezco y me
arrepiento en polvo y en ceniza. Hermanos, no estemos contentos
con saber de Cristo, con saber de Dios, con saber de la Escritura. sino clamemos al Señor para que
el Señor haga con nosotros lo que hizo con aquellos dos que
venían camino de Maús. Que el Señor, que nos ha dado
Su Espíritu para que nos guíe a toda la verdad, nos abra el
entendimiento y la verdad de la Escritura y podamos ver a
Cristo. así como él les abrió sus ojos y ellos, él les fue
mostrando por todo el Antiguo Testamento. Dice la Biblia que
les fue por Moisés, que son los primeros cinco libros de la Biblia,
y por los Salmos, y por los profetas. En resumen, en todo el Antiguo
Testamento, el Antiguo Testamento está lleno del Señor Jesucristo. El propósito no es leer la Biblia
para ser personas más morales. Ser personas morales es bueno.
Está bien que seamos tengamos una buena moral, pero nadie será
justificado delante de Dios por ser una persona con una buena
moralidad. Nadie. La justificación es por
la fe en el Señor Jesucristo. ¿Cómo podemos tener fe en el
Señor Jesucristo? Escuchando la palabra de Dios.
La fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios. El propósito
de la ley es de, era el objetivo de la ley que pudiera llegar
a ver que pudiéramos llegar a ver la gloria de Jesucristo el Señor
como el fundamento y el centro de nuestra justificación y crecimiento
en la gracia, y no sólo el fundamento que proporciona una justicia
y un sacrificio perfecto, y no sólo el enfoque que proporciona
un objetivo de fe que todo lo satisface, sino también los medios
para levantar el velo de ver y saborear al mismo Señor. Y eso es lo que Pablo está diciendo
en el final del versículo. Nosotros, dice, por tanto, nosotros
todos mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del
Señor, somos transformados de gloria en gloria. Y es el hecho
de ver al Señor, el hecho de saborear del Señor, de hallar
el gozo en el Señor, de los verbos adecuados que deben relacionarnos
únicamente con el Señor. Los verbos buscar, confiar, temer,
son verbos que deben relacionarnos con el Señor. Y cuando esos verbos
nos relacionan con el Señor, nosotros vamos a encontrar el
gozo en el Señor. Y es saborear del Señor, disfrutar
del Señor, ver al Señor. como aquel que es la persona
más valiosa, la más digna de admiración, la más digna de confianza.
Ese es el fin de la ley, ese es el fin y la esencia del evangelio.
Ese es el fin de todo lo que hacemos. Hermanos, quiero insistir. Yo doy gracias a Dios porque
habemos personas aquí que que por su gracia venimos y escuchamos la palabra.
Yo doy gracias a Dios porque vemos personas que procuramos
ir a la Escritura todos los días. Hermanos, recuerde algo, el propósito
de ir a la Escritura todos los días es que el Señor abra nuestros
ojos y podamos ver al Señor Jesucristo. Hermano, que no nos quedemos
en mandamientos para obedecer, que no nos quedemos en ejemplos
que seguir. que nuestra oración sea, abre
mis ojos para ver al Señor Jesucristo. Mi necesidad es ver a Cristo. Mi necesidad es no saber de Cristo,
no oír de oídas, sino verle. El apóstol Pablo sabía acerca
de Cristo. Él era celoso de Dios. Él vivía
su religión con intensidad. Incluso su religión pues era
correcta. Era una religión basada en el Antiguo Testamento. Pero
había una grave y triste realidad. No conocía a Cristo. Hasta que
Cristo se le reveló camino a Damasco. Y lo tiró del caballo. El Señor
lo humilló. Pablo después pudo decir con
el salmista, bueno mes haber sido humillado. Antes que fuera
humillado, descarreado andaba. hermano, después el salmista
dice, descarreado andaba, pero ahora guardo tus mandamientos.
¿Y por qué guarda los mandamientos? No porque tiene una lista para
obedecer, porque Dios lo ha humillado y le ha dado un nuevo corazón.
¿Sabe que después que Pablo se levantó de ahí, de haber visto
al Señor Jesucristo, nunca más fue Saulo de Tarso? No solo se
le cambió el nombre, sino Dios le cambió el corazón, de él salió
como un perseguidor del evangelio. ver a cristo lo transformó no
la ley de un perseguidor del evangelio en un incansable proclamador del
evangelio de un aborrecedor de cristo que pensaba que cristo
era alguien que iba a destruir la religión judía a alguien que
llega a decir todas las cosas que para mí eran ganancia ahora
son estiércol por el inestimable valor de conocer a Cristo Jesús,
mi Señor. Hermano, eso es lo que transforma. Él fue justificado en ese momento
y Él creció en gracia y lo hizo por la gracia de Dios que es
el Señor Jesucristo. Pablo dice, no por la ley soy
lo que soy. Él dice, por la gracia de Dios
soy lo que soy y su gracia no ha sido en vano conmigo. Al final
de todo, no se olvide que ese es el propósito de todo lo que
hacemos. Vamos a la escritura, exponemos
a nuestros hijos al evangelio y los exponemos para mostrarles
cuál es el propósito de la ley, no para imponerles la ley, sino
para enseñarles que el propósito de la ley es dirigirnos a Cristo
y glorificar a Cristo. Cristo es el centro de nuestra
justificación, la base y el fundamento, y Cristo es quien nos transforma
a su imagen en la medida que nosotros le conocemos. En la
medida que nosotros le conocemos. Y esto es tan importante que
no olvide el pasaje que dice, y esta es la vida eterna, que
te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo tu Hijo
a quien has enviado. Recuerde, dice Felipe, muéstranos
al Padre y nos basta. Y no estaba mal en el deseo de
conocer al Padre. Hermano, que Dios nos guarde
y que no importa si Dios nos tiene que decir lo mismo que
a Felipe, pero qué bueno que nos lo diga y no que sigamos
toda nuestra vida. Qué bueno que nos ocurra lo que
a Job. Que llegue aquel momento en que podamos decir de oídas
te había oído, pero ahora mis ojos te ven. Yo oía de ti y creía
que era por guardar la ley, pero ahora mis ojos te ven. Y dado
que te has mostrado a mí, pues ahora estoy en paz con mi Dios.
Ahora soy justificado por la fe en el Señor Jesucristo. ahora
puedo crecer en la gracia y el conocimiento y hermano no es
alguien ha dicho que no es como el el gordito que está allí detrás
de la vitrina viendo los tacos con grasa y mordiendo sus uñas
porque no lo va a comer dice dice el versículo porque el señor
es el espíritu donde está el espíritu del señor ahí hay libertad
libertad no opresión de la ley libertad y libertad es el tener una nueva naturaleza.
Libertad es el poder. Cuando pienso en la relación
del hermanito que admira al hermano menor, yo creo que hay deleite
en ser como el que admiras. No hay una opresión. No es que
el hermano mayor obliga a ser. Es la admiración, el aprecio.
Hermanos, que Dios obre de esa forma en nuestro corazón. que
pueda tenerlos cautivo el hecho de como dice el himno maravilloso
es el gran amor que cristo el salvador derramó en mí siendo
rebelde y pecador yo de su muerte causa fui grande sublime ese
himno tiene palabras que dice grande, sublime. Esas son palabras
muy grandes. Dice inmensurable amor. Inmensurable
es algo que no puede ser medido, porque no alcanza el mayor objeto
para medirlo, no sirve para medirlo. Y dice, por mí murió el Salvador. El poder pensar y reflexionar
y clamar al Señor que se nos rebele, que el Señor nos dé entendimiento
de lo que es, qué es eso de que Él murió por mí. Dios nos guarde
de tomar a la ligera por mí murió el Salvador no fue simplemente
morir como pues la gente se muere él murió en la cruz grande misterio
inmortal el inmortal muriendo en la cruz y pensar en lo que significó
toda la descarga de la ira de Dios por causa de mis pecados
y hermanos Es cuando Dios nos va revelando lo que significa
el Evangelio, lo que ocurrió en la cruz. Es lo único que puede llevarnos
a aborrecer el pecado, a mirar el pecado como algo horrible.
Y lo necesitamos, dado que vivimos en una cultura que hace bromas
del pecado, en una cultura que toma a la ligera el pecado, en
una cultura que hasta vende con el pecado. hermanos frases tristes
de personas que dicen porque no saben lo que es el pecado
gente que dice que las chicas buenas van al cielo y las malas
a cancún y pareciera que eso es un chiste y eso es jugar con
el pecado porque no se tiene idea de que en verdad lo horrible
que es el pecado a los ojos de un dios santo santo santo hermanos
que dios nos guarde de normalizar y eso va a ser posible solamente
Cristo y sólo Cristo, de poder mirar que Él es nuestro tesoro,
que Él es nuestra justificación, nuestra santificación, nuestra
redención, y llegar al punto en que Dios, en verdad, hermanos,
que Dios nos humille, que Dios nos conceda verle. La gente que
ve al Señor irremediablemente tiene que ser humillada. Isaías
vio la gloria del Señor y pensó morir, lejos de jactarse y sentir,
bueno, yo soy el más recto de toda esta gente. Él dijo, hay
de mí que soy muerto. Job dijo, ahora mis ojos te ven,
me arrepiento y me aborrezco en polvo y ceniza. Y el apóstol
Pablo, si usted lee ese capítulo donde él dice lo campeón que
era en la ley, pues Yo no sé si usted capta, pero hay una
persona arrogante. Pero usted lee todo lo demás
que Dios le llevó a escribir, guiado por su espíritu, y uno
encuentra una persona humilde, que dice, por la gracia de Dios,
soy lo que soy. Nuestra competencia no proviene
de nosotros mismos, sino de Dios. Sólo Dios, sólo el Señor Jesucristo,
y la vida eterna es conocer al Señor en la faz de Jesucristo. Que sea nuestro anhelo, nuestro
deseo, que recordemos que la relación de la ley con Jesucristo
es la meta de la ley es Cristo, el fin de la ley. Termina la
ley, el punto final de la ley. El morir a la ley es venir al
Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo es nuestra
esperanza. La ley no tiene misericordia.
La ley demanda cumplimiento y si no se cumple, muerte. Pero el
Señor es rico en misericordia. Vamos a orar.

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