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JC

Parte. 4. Muerto a la ley sirviendo en el Espíritu

Romans 7:4
Joel Coyoc September, 7 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 7 2022
Estudios en Romanos

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos. En su capítulo siete, Romanos
capítulo siete, La palabra de Dios dice, ¿acaso
ignoráis hermanos? Pues hablo con los que conocen
la ley. Que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste
vive. Porque la mujer casada está sujeta
por la ley al marido mientras éste vive. Pero si el marido
muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que si en
vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adultera,
pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera
que si se uniere a otro marido, no será adultera. Así también
vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo
de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los
muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios, porque mientras
estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley
obraban en nuestros miembros, llevando fruto para muerte. pero ahora estamos libres de
la ley por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos,
de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del espíritu y
no bajo el régimen viejo de la letra. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna
manera. Pero yo no conocí el pecado sino
por la ley, porque tampoco conociera la codicia. Si la ley no dijera,
no codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, produjo en mí toda codicia, porque sin la
ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo,
pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y hallé
que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó
para muerte. Porque el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, me engañó y por él me mató. de manera que
la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo
y bueno. Luego lo que es bueno vino a
ser muerte para mí en ninguna manera, sino que el pecado, para
mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo
que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase
a ser sobremanera pecaminoso. Porque sabemos que la ley es
espiritual, más yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo
que hago no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo
que aborrezco eso hago. Y si lo que no quiero esto hago,
apruebo que la ley es buena, de manera que ya no soy yo quien
hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en
mí, esto es en mi carne, no mora el bien, porque el querer el
bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero,
sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero,
ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo
yo hacer el bien, hallo esta ley, que el mal está en mí. Porque
según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios. pero
veo otra ley en mis miembros que se revela contra la ley de
mi mente y me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis
miembros. Miserable de mí. ¿Quién me librará
de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo,
Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente
sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado. Estábamos durante algunas, varias
ocasiones meditando los primeros seis versículos y específicamente
los cuatro, el versículo cuatro y el versículo cinco. Primero, estuvimos recordando
acerca de la justificación por la fe sola, la justificación
como una obra que es aparte de la ley, que no tiene nada que
ver con nosotros, con ser más morales o convivir con un mejor
esfuerzo, sino que es algo totalmente fuera de nosotros, que es por
la obra del Señor Jesucristo. Después estuvimos mirando cómo
hace referencia al contraste entre el antiguo pacto y el nuevo
pacto, recordando la importancia cuando pensamos qué es lo que
inauguró el nuevo pacto. Dijo el Señor, esta es la copa
del nuevo pacto en mi sangre. Y poder recordar y pensar constantemente
en lo que implica que es por la sangre de Cristo que nosotros
podemos participar de un nuevo pacto. Es por la sangre de Cristo
que podemos tener perdón de nuestros pecados. Es por la sangre de
Cristo que podemos tener el Espíritu Santo morando en nosotros. Es
por la sangre de Cristo que podemos conocer a Dios en Cristo Jesús. El domingo estábamos mirando
el énfasis en qué es ese fruto que dice el versículo 4, que
es para que llevemos fruto para Dios y que es lo mismo que habla
cuando dice el contraste entre el régimen nuevo del espíritu
y el régimen viejo de la letra. y mirar cómo es el fruto para
Dios, es el fruto que produce el espíritu, y es muerto a la
ley para poder vivir una vida de amor. O sea, si no morimos
a la ley, no podemos ser personas amorosas. Y hoy vamos a a mirar un poco más acerca de
lo que El Apóstol Pablo, guiado por el Espíritu Santo, nos muestra
a través de estos versículos, y quisiera que pudiéramos pensar
como introducción en la siguiente frase, que es, no una lista de
reglas, sino una persona. No una lista de reglas, sino
una persona. Lo que vimos el domingo en el
versículo 5 fue Que cuando la ley se encuentra con nuestra
carne, se convierte en las manos de la carne en el instrumento
para derrotar sus propias demandas. Cuando la ley se encuentra con
nuestra carne, cuando no somos salvos, cuando no tenemos el
espíritu, se convierte en las manos de la carne en el instrumento
para derrotar sus propias demandas. El versículo 5, leemos, dice,
porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas
que eran por la ley, obraban en nuestros miembros, llevando
fruto para muerte. mientras estábamos en la carne,
cuando éramos personas naturales, sin una nueva naturaleza. Como
dice Pablo, el hombre natural no percibe las cosas del espíritu.
Las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros
miembros, llevando fruto para muerte. Así que el pecado tomó
la ley santa, justa y buena de Dios, de manera que la ley a
la verdad es santa, el mandamiento es santo, justo y bueno, y lo
convirtió en un instrumento de fruto para muerte. Ahora, También
estuvimos explicando el domingo cuál es la esencia del pecado. Y el pecado no es en sí propiamente
quebrantar mandamientos específicos. la esencia del pecado o la esencia
de la carne. Recuerde que la mente carnal
no se sujeta a la ley de Dios. No quiere y no puede, dice. Y
la esencia de la carne es la autodeificación. No sé si recuerda
que estaba hablando de la importancia de entender qué es cuando un
niño desde pequeño quiere hacer su propia voluntad, porque se
erige en Dios para sí mismo. Preferimos ser nuestro propio
Dios. No nos busquen, nos digan qué hacer. No somos sólo infractores
de la ley, somos enemigos de la ley. Amamos la autonomía,
odiamos la sumisión. En el corazón del hombre hay
odio. Yo decía también el domingo cómo
a veces experimentamos cuando alguien te dice, aún con buena
intención, incluso con buenas palabras, te dice algo que es
correcto, que debes hacer, y de pronto experimentas algo así
como caliente adentro. Y esa es nuestra carne. Amamos la autonomía, odiamos
la sumisión. De hecho, en este tiempo, como
que la sumisión para la gente es una mala palabra. Y esto es
lo que somos por naturaleza desde la caída de Adán y Eva, quienes
prefirieron su propia sabiduría a la de Dios. Y cuando, entonces,
Efesios 2.15 habla de la ley de los mandamientos expresados
en ordenanzas. Y cómo el Señor Jesús dice, Efesios
dice, aboliendo en su carne las enemistades de la ley de los
mandamientos expresados en ordenanzas. Y bueno, así fue que el Señor
abolió en su carne la enemistad de la ley de los mandamientos
expresados en ordenanzas. Porque esos mandamientos expresados
en ordenanzas Cuando vienen a nosotros, en nuestra carne, sin el Espíritu
Santo y sin fe, no producen precisamente el fruto de amor que la Biblia
enseña, que es el cumplimiento de toda la ley. Recuerde que
Pablo dice allá en Romanos 13.10, el amor no hace mal al prójimo,
así que el cumplimiento de la ley es el amor. Pero cuando esos
mandamientos vienen a nosotros, cuando estamos en la carne, lejos
de producir precisamente amor, producen exactamente lo contrario,
no produce el amor que es el cumplimiento de la ley. Gálatas
5.14, También el Apóstol Pablo dice
ahí, porque la ley en esta sola palabra se cumple, amarás a tu
prójimo como a ti mismo. Y en lugar de que se produzca
eso, dice el versículo 4 que produce fruto para muerte. ¿Por qué razón? Porque el versículo
5 nos dice, porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas
que eran por la ley, obraban en nuestros miembros, llevando
fruto para muerte. Ahora, el apóstol Pablo nos va a explicar,
si vamos a dar fruto para Dios, si vamos a ser personas transformadas
como Cristo, hay una sola cosa que tiene que ocurrir y es, versículo
4, debemos morir a la ley dice así que también así también vosotros
hermanos habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de cristo
sólo quien muere a la ley en mediante el cuerpo de cristo
tiene posibilidad no lo que se requiere no es más
fuerza de voluntad sino morir a la ley eso es la frase que
está ahí en el versículo cuatro dice así también vosotros hermanos
míos habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de cristo para que
seáis de otro del que resucitó de los muertos a fin de que llevemos
fruto para dios ahora esto nos habla de cuál es cuál es la clave
para vivir la vida cristiana cuál es la clave para que seamos
fructíferos para dios para que podamos llevar mucho fruto y
la clave para una vida de amor y sacrificio que exalta a Cristo,
es morir a la ley. y unirnos no a una lista nueva
no a una lista nueva de reglas porque de pronto nosotros decimos
que no estamos en la ley pero ya nos hicimos una lista y nosotros
queremos vivir tras esa lista y a veces queremos ponerle esa
lista a los demás y vamos calificando al que no se ajusta a mi lista
y la verdad es que la clave no son listas de reglas ni una nueva
lista sino una persona La Biblia habla de una relación de unión,
de matrimonio, y la clave es la relación, la unión con la
persona del Señor Jesucristo resucitado. El camino hacia el
amor es el camino de una relación personal dependiente del Espíritu,
totalmente satisfactoria con el Cristo resucitado. no la resolución
de guardar los mandamientos. Lo que tenemos que hacer, hermanos,
es que muchas veces de pronto nos equivocamos y pensamos que
lo que hay que hacer es resolución de guardar los mandamientos.
Y la realidad es que lo que se necesita es considerarnos muertos
a la ley y clamar para que Cristo nos sea revelado. ¿Cómo es que
una persona llega a amar más y más a una persona? Amamos más
y más a una persona en la medida que conocemos a esa persona.
Y la necesidad de nuestro corazón es clamar al Señor que nos siga
mostrando a Cristo para que nosotros podamos crecer en amor hacia
el Señor Jesucristo, más que resolver, tomar la resolución
en nuestro corazón de decir, ahora sí, voy a guardar los mandamientos. Quisiera que pudiéramos pensar
también en esta frase que es, libres del pecado, muertos a
la ley. Libres al pecado, muertos a la
ley. Y para ilustrar lo que estamos
hablando, vamos a hacer una comparación entre dos versículos. Dos versículos
que tienen muchos paralelos que nos van a dar luz, bastante luz,
y uno es justamente el versículo 4 de capítulo 7. Y vamos a compararlo
con el versículo veintidós de capítulo seis. Los paralelos
de estos pasajes van a permitirnos tener claridad. Romano seis veintidós dice, pero
ahora habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de
Dios. Tenéis por vuestro fruto la santificación
y como fin la vida eterna. Y vamos a hacer la comparación
con el versículo cuatro. Si nosotros miramos, hay una
correspondencia en la frase que dice, habiendo sido liberados
del pecado, hay una correspondencia con el 4 en la frase que dice,
también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante
el cuerpo de Cristo. Hay una correspondencia entre
el hecho de que nosotros hemos sido liberados del pecado y el
hecho de haber muerto a la ley en el cuerpo de Cristo. La siguiente
correspondencia está en fuisteis hechos siervos de Dios con la
frase que sigue que dice para que seáis de otro del que resucitó
de los muertos. Ser siervos de Dios tiene una
correspondencia con ser de otro del que resucitó de los muertos.
Y la última frase dice, tenéis por vuestro fruto la santificación
y como fin la vida eterna. Con la última frase del versículo
4, a fin de que llevemos fruto para Dios. Si pudiéramos verlo
en dos columnas, podríamos ver a versículo 22, primera frase,
liberados del pecado. con la primera frase en el versículo
4 del capítulo 7, muertos a la ley, liberados del pecado, muertos
a la ley. La siguiente frase que se corresponde
es en versículo 22 del 6, hechos siervos de Dios con pertenecer
a Cristo en una relación de amor, una relación que la figura es
justamente el matrimonio. y después dice la última sería
en versículo 22 del 6 tendríamos tenéis por vuestro fruto la santificación
y en versículo 4 dar fruto para Dios ahora una pregunta es por
qué decimos que liberados del pecado corresponde a muerto a
la ley ahí en el versículo 4 y lo decimos por lo que dice el versículo
5 Fíjese lo que dice el versículo 5. Es a través de la ley que
el pecado obró en nuestros miembros para dar fruto de muerte. Las
pasiones pecaminosas que fueron provocadas por la ley obraban
en los miembros de nuestro cuerpo para dar fruto de muerte. En
otras palabras, la ley y el pecado, que ya lo habíamos dicho, son
socios para arruinar nuestras vidas. Si vamos a ser libres
del pecado, debemos ser libres de la ley. Si vamos a ser libres
del pecado, debemos ser libres de la ley. Si vamos a morir al
pecado, debemos de morir a la ley. No hay manera de morir al
pecado si no morimos a la ley. Ahora surge una pregunta que
ya hemos mencionado anteriormente, y es, ¿hay algo de malo en la
ley? ¿No es buena la ley de Dios?
Bueno, el apóstol Pablo dice que la ley es buena, es santa,
es justa. Ahora, ¿cómo es que podemos decir
acerca de la ley buena y santa de Dios, que es socia del pecado
y que arruina la vida? Pues lo podemos decir porque...
Vamos a mirar por qué lo podemos decir. Primera de Corintios 15,
56. dice ya que el aguijón de la
muerte es el pecado y el poder del pecado la ley y el poder
del pecado la ley el poder del pecado es la ley eso es cierto
por la capacidad de la ley para condenar podemos ver en romanos
3 19 al 20 Dice, pero sabemos que todo lo
que la ley dice lo dice a los que están bajo la ley, para que
toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de
Dios, ya que por las obras de la ley ningún ser humano será
justificado delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado. Y eso es cierto de la capacidad
de la ley para mantener en esclavitud práctica. El versículo 5 del
capítulo 7, hace otra vez el énfasis en el
papel de la ley. La ley y el pecado son socios
para arruinar la vida y matar a la gente. Ahora, decimos esto
también porque Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, lo dijo
en Gálatas 3, 22 al 23. Ahí usa la palabra escritura,
pero si nosotros miramos el contexto, usa la palabra escritura para
hablar de la ley. dice más la escritura lo encerró
todo bajo pecado para que la promesa que es por la fe en Jesucristo
fuese dada a los creyentes dice pero antes que viniese la fe
estábamos confinados bajo la ley encerrados para aquella fe
que iba a ser revelada el propósito de la ley fue encerrar todo bajo
el pecado para que la promesa por la fe en Jesús pueda ser
dado a los que creen Ahora, ¿qué es el papel de la ley? Dios dio
la ley santa, justa y buena para tener un efecto de prisión temporal,
aprisiona el pecado, aumenta la transgresión, hace que el
pecado se vuelva totalmente pecaminoso. En versículo 13 del capítulo
7, Pablo Dice, luego lo que es bueno vino a ser muerte para
mí en ninguna manera, sino que el pecado para mostrarse pecado
produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno a fin de que
por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. Y no usó alguna otra palabra
o algún otro adjetivo como horrible o feo, porque no hay otra palabra
para que el pecado llegase a ser totalmente pecaminoso. Ahora, la libertad del pecado
a una vida que da fruto para Dios no viene a través de la
ley. Viene al morir a la ley y su compañero el pecado, para
que puedas pertenecer a otro. No al pecado. El pecado es el
primer marido. Eso explica Pablo desde el versículo
uno hasta el versículo tres, sino a una persona nueva, viviente
y poderosa, a Jesucristo, el hijo de Dios, Eso lo dice allá
en los primeros, el versículo cuatro. En el versículo veintidós
habla, fuimos liberados, versículo veintidós del capítulo seis,
más ahora que habéis sido liberados del pecado y hechos siervos de
Dios. Y en el versículo nueve del capítulo
ocho dice, más vosotros no vivís según la carne, sino según el
espíritu. Si es que el espíritu de Dios
mora en vosotros, y si alguno no tiene el espíritu de Cristo,
no es de él. Ya sea, como dice el versículo
22, el Padre, ya sea el Hijo o el
Espíritu Santo, la clave para la vida cristiana, una vida que
produzca fruto, no es la ley escrita, es el Dios vivo que
nos define. nos moldea, que nos guía y que
nos satisface. Hallar nuestra satisfacción plena
en Dios. No hay manera de vivir la vida
cristiana si nuestro gozo no está en Dios, sino recordamos
constantemente que Dios es todo lo que necesitamos. Dios el Padre,
Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, que nuestra satisfacción
se encuentra ahí, que cuando pensamos en hermosura, pensamos
como dice el Salmo, no no precisamente en un ferrario, en una casa,
en una zona exclusiva, sino pensamos en la hermosura de su santidad,
que cuando pensamos en el gozo, no es pues el hecho de que haya
abundancia y que las cosas nos salgan como lo planeamos, sino
que nuestra satisfacción está en Dios y podamos decir como
dice el profeta, aunque la higuera no florezca, ni en las vides
haya fruto, aunque las vacas sean quitadas de los corrales,
y las ovejas de la majada, con todo, yo me alegraré en Jehová,
y me gozaré en el Dios de mi salvación. La clave está en que
Dios sea quien nos defina, en que Dios sea quien nos moldea,
en que Dios sea quien nos guía, y que nuestra satisfacción completa
la hallemos en Dios. ahora surgiría otra pregunta
y la pregunta es y no es nuestro fin el amor y no es el amor el
cumplimiento de la ley vamos a intentar hacer muy práctico
porque podemos equivocarnos con respecto a esto es verdad Nuestro fin es el amor, porque
somos llamados a ser como Dios. Dios es amor. Y es verdad que
el cumplimiento de la ley es el amor. La ley se resume justamente
en amar. Ahora, quisiera leer un pensamiento
de una persona que lo expresó en un ejemplo. Una pregunta, ¿por qué debemos
morir a la ley si nuestro objetivo es el fruto del amor y el amor
es el cumplimiento de la ley? Si la ley se resume en el amor
y el amor es el fruto que Dios quiere, ¿por qué debemos morir
a la ley? Romanos 3, 8 al 10, que ya leímos, dice, No debáis
nada a nadie sino el amaros los unos a los otros, porque el que
ama a su prójimo ha cumplido la ley. El amor no hace mal al
prójimo, por tanto el amor es el cumplimiento de la ley. Gálatas
5.14 también dice, toda la ley se cumple en una sola palabra,
en la declaración, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ahora, ¿Qué es lo que Dios ha
establecido? ¿Qué es lo que Dios ha ordenado
como la meta de la ley? Ese es un asunto que nosotros
debemos pedir al Señor que nos recuerde y que podamos tener
claridad. ¿Cuál es la meta de la ley? Para que esa meta de
la ley se cumpla en nosotros amando a Cristo y no guardando
la ley. Y la ilustración que quiero leerles
es, esta persona escribió así, dice, voy a intentar decirlo
con una imagen y les diré el principio que la imagen, desde
un principio les voy a decir que la imagen tiene una verdad
y una falsedad. Lo usaré por la verdad y luego
lo desecharé por el error. Y la idea es esta, dice, supongamos
que la ley es como una casa con una puerta delantera y una puerta
trasera. Y en la casa está el tesoro del
amor, el cumplimiento de la ley. Queremos estar allí. Queremos
llegar a ser personas radicales, amorosas, sacrificiales, semejantes
a Cristo. En la puerta principal, cerrada
con llave, están escritas las leyes para entrar a la casa.
Son la combinación del gran candado de la puerta. Giro a la derecha,
no mates. Girar a la izquierda, no robar.
Girar a la derecha, no mientas. Dobla a la izquierda, no cometas
adulterio. Dobla a la derecha, no codices, y así sucesivamente. Pablo dice, si quieres entrar
en esa casa, si quieres el tesoro del amor, debes morir a la puerta
de entrada como una entrada. Y cuando mueres a la ley como
la puerta de la casa, te unes a Cristo que te recoge y te lleva
a la puerta de atrás y te lleva adentro. Sólo Él tiene el poder
para hacerlo. Sólo puedes entrar confiando
en Él y cabalgando en Él. Debéis estar unidos a Él si queréis
entrar en el tesoro del amor. En Él y por Él lleváis el fruto
del amor. y podéis cumplir la ley. En otras
palabras, para cumplir la ley, debes morir a la observancia
de la ley como una forma de entrar y reemplazarla por amar a Cristo.
El apego al Cristo vivo, no a la ley escrita, es la clave para
la vida y el amor. Esa es la verdad en el cuadro.
Si quieres cumplir la ley, no te acerques a ella por la puerta
principal del cumplimiento de la ley, sino por la puerta trasera
del amor a Cristo. Si quieres cumplir la ley, y
entrar a esa casa no es, es muriendo a la puerta principal, y que
Cristo te haga entrar es el único que te puede hacer entrar, y
puedes entrar cuando estás unido a Él, en una relación como describe
el versículo 4, una relación de amor. Ahora, ¿qué es lo que
está mal con esta ilustración? Lo que está mal con esta ilustración
es que la verdad bíblica es la ley es la sierva de Cristo. La ley es la sierva de Cristo.
Y lo que ha hecho mal esta ilustración es mostrar un poco a Cristo como
el siervo de la ley. dice lo malo es que pone a la
ley en el centro y hace de cristo el siervo de la ley en lugar
de poner a cristo en el centro y hacerlo y hacer de la ley un
siervo de cristo o para decirlo de otra manera hace de la ley
la meta de nuestro ser en cristo en lugar de hacer de nuestro
ser en cristo la meta de la ley lo voy a repetir dice lo malo
es que pone la ley en el centro y hace de cristo siervo de la
ley en lugar de poner a cristo en el centro y hacer de la ley
un siervo de cristo o para decirlo de otra manera hace de la ley
la meta de nuestro ser en cristo en lugar de hacer de nuestros
ser en cristo la meta de la ley el peligro es que lo que queremos
es entrar en esta casa de la ley y para ello cristo se hace
útil como llave como como portero ¿Qué fácil para nosotros acercarnos
tanto a la vida cristiana correcta, el régimen nuevo del Espíritu
Cristo, en lugar del régimen viejo de la letra de la ley?
Cristo, un nuevo dador de lista, un nuevo medio para finalmente
hacer correcta la vieja lista. Y así terminamos yendo de cuarto
en cuarto en la casa, haciendo todas las combinaciones que recibimos
de Cristo y pensando que ese es el objetivo de la vida cristiana.
¿En verdad? ¿No es eso lo que Pablo está
está expresando cuando dice que morimos a la ley para pertenecer
a otro, a aquel que resucitó de los muertos. Jesucristo no
quiso decir muere a la ley para que puedas pertenecer a quien
realmente te puede ayudar a pertenecer a la ley. Jesucristo no quiso
decir, muere a la ley para que puedas pertenecer a quien realmente
puede ayudarte a pertenecer a la ley. Decía, la ley no es la meta
de la historia. Cristo es la meta de la historia.
La ley no es la meta de nuestra vida. Cristo es la meta de nuestra
vida. Cristo no vino a la historia
para conducirnos a la ley. La ley entró a la historia para
llevarnos a Cristo. La ley no es la meta de Cristo.
Cristo es la meta de la ley. Y algo que nos toca de cerca
es, nosotros nos casamos y nosotros hicimos votos matrimoniales. Y la idea es, nuestro matrimonio
no es por el bien de los votos matrimoniales. Los votos matrimoniales
son por el bien de nuestro matrimonio. No es que Cristo nos lleva a
cumplir la ley para que podamos estar sometidos a la ley. Es
la ley, la meta de la ley es Cristo. Es amar a Cristo, es
morir a la ley, clamar al Señor para que nos rebele a Cristo.
probar que Dios en Cristo es bueno, su misericordia, su bondad,
su capacidad de cumplir perfectamente la ley, nuestra incapacidad de
cumplir la ley, lo totalmente incapaces que nosotros somos.
Poder mirar qué es lo que ocurrió allá en la cruz, qué es lo que
Dios el Padre hizo a Jesucristo, su Hijo, por causa de nuestros
pecados. que cada día podamos tener una
visión más clara del amor con que el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo nos han amado, y buscar cada vez más la intimidad con
el Señor Jesucristo y conocerle para poder confiar cada vez más
en Él. Entonces, ¿qué vamos a hacer
nosotros como cristianos con la santa, justa y buena ley de
Dios? ¿Qué es lo que tenemos que hacer?
Lo primero que tenemos que hacer con esta ley sería estudiar la
ley para ver a Cristo, para que podamos conocerlo y confiar en
Él y amarlo más. Estudiar la ley para poder conocer
a Cristo. La ley muestra el carácter de
Dios. La ley muestra al Señor Jesucristo.
examinar la ley para probarnos a nosotros mismos y ver si conocemos,
confiamos y amamos a Cristo como debemos. La idea de la ley es
usar la ley como aquellos papelitos que se usan para medir el pH.
Y la ley de Dios revela a Cristo de muchas maneras y podemos usarla
para conocerlo y estimular nuestro amor por Él. La ley es como ese
papelito para medir el pH. Cristo es la llave para desbloquear
el significado de la ley. Luego, la ley muestra a Cristo
para la satisfacción y transformación de nuestro corazón. La ley muestra
a Cristo. En Juan 5.39, el Señor les dijo
a los judíos, Escudriñad las Escrituras, porque
a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas
son las que dan testimonio de mí. La Escritura, en general,
y dentro de esa Escritura está la ley, y esa ley tiene el propósito
de mostrar al Señor Jesucristo, y en verdad ellas dan testimonio.
Algo era triste, dice, a pesar de que ellos escudriñaban, dice,
y no queréis venir a mí para que tengáis vida eterna. Y Lucas
24, 27, el Señor Jesús dice, Es el camino, aquellos discípulos
que iban camino de Maús. Y si fueron algunos de los nuestros
al sepulcro, el pasaje es cuando regresaban
esos dos discípulos tristes. y le dijeron acerca de lo que
había sucedido al Señor y el Señor los escuchó y después les
dijo en el versículo veinticinco entonces les dijo oh insensatos
y tarros de corazón para creer todo lo que los profetas han
dicho no era necesario que el Cristo padeciera estas cosas
y que entrara en su gloria y comenzando desde Moisés o sea la ley y siguiendo
por todos los profetas les declaraba en todas las escrituras lo que
de él decían El propósito de la ley es, ya que estamos por
la sangre de Cristo en el nuevo pacto, ya que es morir a la ley
y clamar al Señor. Morir a la ley no es algo que
yo mismo hago, es obra de Dios. Que el Señor me rebele a Cristo,
que el Señor me mate juntamente con Cristo a la ley, y eso me
haga morir al pecado. Y ahora el uso de la ley es ir
a la ley y clamar al Señor que me permita ver al Señor Jesucristo
en la Escritura. Leemos la Escritura no para buscar,
no está mal, como algunas personas han enseñado, que veas si hay
algún mandamiento para obedecer. No está mal si hay alguna promesa
que reclamar, como algunos enseñan. Pero la cosa más importante,
que incluso esa es la vida eterna, y esa es la vida eterna que te
conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo tu Hijo a quien
has enviado. Así que el clamor de nuestro corazón cuando nosotros
tomamos la escritura es, Señor abre mis ojos y muéstrame al
Señor Jesucristo. concedeme poder ver a cristo
así como cristo mismo le abrió sus ojos a aquellos discípulos
y les mostró que la escritura está llena de él empezó en la
ley y pasó por todo lo que es el antiguo testamento porque
el propósito de toda esa escritura y aún el propósito de la ley
no sólo de los diez mandamientos sino toda la ley ceremonial es
mostrar a cristo él es él es el la pascua Él es ese cordero
que muere como sustituto. Él es el sacerdote. Él es el
sacrificio. Él es el profeta. Y la escritura
está llena del Señor Jesucristo. Segunda de Corintios, capítulo
tres, versículo seis. dice, el cual asimismo nos hizo
ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del
espíritu, porque la letra mata, más el espíritu vivifica. No
simplemente es que nos llenemos de letras. Muchos de esos judíos
que vieron al Señor Jesús estaban llenos de letras. Ellos sabían
la ley, ellos podían citar la ley, ellos habían contado cuántas
veces aparecía el nombre de Dios Tanto detalle, sin embargo, el
espíritu de esa ley es el mismo Señor Jesucristo. Toda la revelación
se dio para mostrar al Señor Jesucristo. Dios nos hizo siervos
competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu,
porque la letra mata, más el espíritu vivifica. Versículos 14 al 17 dice, pero
el entendimiento de ellos se embotó hasta el día de hoy, cuando
leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto,
el cual por Cristo es quitado, y hasta el día de hoy, cuando
se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.
Hermanos, el Señor Jesucristo. Versículo 16, porque cuando se
conviertan al Señor, el velo se quitará, porque el Señor es
el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay
libertad. Dice, por tanto, nosotros todos,
mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor,
somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen
como por el Espíritu del Señor. Y donde está el Espíritu del
Señor, allí hay libertad. Y hermanos, el énfasis es en
conocer a Cristo. Es nuestra necesidad. Nosotros
no podemos crecer en amor a Cristo si no crecemos en conocer al
Señor Jesucristo. En clamar para que cuando nosotros
escuchamos la palabra predicada, podamos oír la voz no de quien
predica sino poder oír en verdad la voz del buen pastor oír la
voz del esposo la voz del esposo emociona a la esposa y la voz
de la esposa emociona al esposo porque hay una relación de amor
y esa es la figura que que el apóstol Pablo usa en el versículo
4. Es una relación de amor, es muerto a la ley, no es esforzarme
y ponerme para poder cumplir, sino es abre mis ojos para ver
al Señor Jesucristo. Pon el deseo en mi corazón, el
mismo deseo que tenía el apóstol Pablo. Él hace un balance y usa
términos de contabilidad y Él dice, todo es pérdida por el
inestimable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Lo que Pablo está diciendo aquí
en este versículo es lo que sucede a nosotros los cristianos en
el cumplimiento del Nuevo Pacto. Se quita el velo que ocultaba
la gloria y el fin de la ley y vemos de qué se trata. Al ver
eso, experimentamos su objetivo legítimo. ¿Y cuál es ese objetivo? Que nosotros podamos mirar a
cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor. La meta
y la gloria del nuevo pacto estamos siendo transformados de gloria
en gloria en la imagen como desde el Señor Lo que vemos cuando
se levanta el velo es la gloria del Señor Jesucristo. Nosotros
todos mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del
Señor, esa es la manera de mirar la ley, para ver a Cristo, para
ver a Cristo. Hermanos, que podamos decir con
el salmista, oh cuánto amo yo tu ley, todo el día es ella mi
meditación, y no es para para hacernos arrogantes, sino para
ver a Cristo y cada vez ser más humildes. Que cuando leemos la
ley nosotros podamos mirar en verdad al Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Que cuando miremos en la ley
la gloria de Cristo, podamos mirar nuestra miseria y podamos
mirar que no hay mérito en nosotros y poder cada día amar más y más
a Cristo porque el Señor nos va mostrando cada vez más y más
lo terrible que es lo que ocurrió allí en la cruz por mi culpa.
es por mis pecados y se haga una realidad sólo de esa manera
se puede hacer una realidad el amor de cristo nos constriñe
pensando esto que uno murió por todos y por todos murió para
que los que viven ya no vivan para sí sino para aquel que murió
y resucitó por ellos ¿Qué pasa cuando lo hacemos así?
¿Cómo funciona la vida cristiana para producir amor? Si hemos
muerto a la observancia de la ley y no hemos vuelto a ver a
Cristo, mirando como un espejo la gloria del Señor, somos transformados
en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Espíritu
del Señor. Esta es la vida cristiana, una
vida de ver. y saborear a Jesucristo y ser
transformado por esa vida y es saborear de un grado de gloria
al siguiente grado de gloria el apóstolo Juan dice lo que
hemos visto y oído esos anunciamos y hay emoción en el apóstol Juan
y un deseo. Dice, lo que hemos visto y oído,
esos anunciamos. Él había visto, había oído, había
disfrutado del Señor Jesucristo. Su gozo había sido cumplido.
Y el deseo de su corazón era para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros y nuestra comunión verdaderamente es con
el Padre y por su Hijo Jesucristo. Y quisiera que termináramos con
este pensamiento. Por nuestro bien, por el bien
de nuestra alma, Clamemos al Señor que nos haga entregarnos
completamente a conocer a Cristo, a confiar en Cristo, a amar a
Cristo y ser transformados de un grado a otro grado a la imagen
de Cristo. Y es la única manera en que podemos
dar fruto para Dios, no en el régimen viejo de la letra, sino
en el régimen nuevo del Espíritu. Hermanos, que sea la pasión de
nuestro corazón la misma pasión del apóstol Pablo. Es impresionante
ese capítulo donde él hace lo que él está hablando es de términos,
en términos de contabilidad, y él está haciendo un balance.
Y al hacer el balance, él muestra que no hay nada que pueda ser
de valor comparado con el inestimable valor de conocer a Cristo Jesús
mi Señor. Y él menciona una frase, por
amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura. Y como
él refleja allí el hecho de haber muerto a la ley, dice, yo no
quiero ser hallado teniendo mi propia justicia que es por la
ley, sino ser hallado en la fe, en la justicia del Señor, del
Señor Jesucristo. Hermanos, recordar, nosotros,
solo merecemos una cosa de Dios que nunca lo olvidemos si algo
Dios nos debe es condenación y debiendo ser condenados hoy
estamos bendecidos con toda bendición espiritual no por nada en nosotros
no es porque somos más bonitos o más inteligentes no es porque
fuimos más listos y entendimos el evangelio nosotros éramos
lo mismo que los demás la diferencia es pero Dios que es rico en misericordia
por el gran amor con que nos amó en Cristo. Hermanos, no creo
poder enfatizar lo suficiente, pero que nuestra oración sea
cuando estamos con el Señor en comunión es, Señor, abre mis
ojos para verte. Abre mis ojos y muéstrame en
verdad qué es lo que ocurrió allí en la cruz. El hecho de
que el Señor Jesucristo dejara gloria, honor, honra y viniera
a hacerse tomar forma humana, hacerse obediente hasta la muerte
y muerte de cruz y ocupara nuestro lugar y experimentara toda la
ira de Dios en un momento en que él no podía ver ni nadie
podía ver ni sus manos un sufrimiento y una agonía terrible
y el culpable soy yo Él murió en mi lugar. Todos nosotros nos
descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino.
Pero el Señor cargó en Él el pecado de todos nosotros. Hermano,
no hay manera de crecer a la imagen de Cristo si no es conociendo
a Cristo. Entre más conocemos a Cristo,
vamos a sentir más tristeza al pecar. Entre más conocemos a
Cristo, pues van a salir expresiones como la del apóstol Pablo. expresiones
del apóstol Pablo que si él estuviera vivo no nos permitiría decir
muchas cosas que a veces decimos de él. A veces decimos cosas
como el gran apóstol Pablo. Yo creo que él no permitiría
que habláramos cosas de ese tipo. Él decía, no soy yo, sino la
gracia de Dios conmigo. Sólo eso puede hacernos, en verdad,
mansos y humildes de corazón, conocer a Cristo. Él dijo, aprended
de mí, que soy manso y humilde de corazón, y haréis descanso
y paz para vuestras almas. Hermano, la ley no da descanso,
la ley no tiene misericordia, la ley demanda cumplimiento,
y la ley Lo que trae es castigo si no hay cumplimiento. La misericordia
está en el Señor Jesucristo y que el Señor nos enseñe, que el Señor
nos muestre, que el Señor haga una obra en nuestro corazón y
que el Señor nos dé un corazón que desea cada vez conocerle
más y más y que pueda ser el anhelo de nuestro corazón, lo
que escribió Juan cuando dijo, amados, Ahora somos hijos de
Dios. Aún no se ha manifestado lo que
hemos de ser. Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos
semejantes a Él. ¿Por qué? Porque ya no le vamos
a ver como un espejo, como en un espejo. Porque le vamos a
ver cara a cara. Y que ese sea el anhelo de nuestro
corazón. Vamos a orar.

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