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JC

1¨parte Muerto a la ley sirviendo en el Espíritu

Romans 7:1-6
Joel Coyoc August, 28 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 28 2022
Estudios en Romanos

Sermon Transcript

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100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos. En su capítulo
siete. Dice la palabra de Dios así,
acaso ignoráis hermanos, pues hablo con los que conocen la
ley, que la ley se Porque la mujer casada está sujeta
por la ley al marido mientras éste vive. Pero si el marido
muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que si en
vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adultera. Pero si su marido muriere, es
libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido,
no será adultera. Así también vosotros, hermanos
míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,
para que seáis de otro, el que resucitó de los muertos, a fin
de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en
la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley, obraban
en nuestros miembros, llevando fruto para muerte. pero ahora
estamos libres de la ley por haber muerto para aquella en
que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen
nuevo del espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es
pecado? En ninguna manera. Pero yo no
conocí el pecado sino por la ley, porque tampoco conociera
la codicia. Si la ley no dijera, no codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, produjo en mí toda codicia, porque sin la
ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo,
Pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y ayer
que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó
para muerte. Porque el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, me engañó y por él me mató. De manera que
la ley a la verdad es santa y el mandamiento santo, justo y bueno. Luego lo que es bueno vino a
ser muerte para mí, en ninguna manera, sino que el pecado, para
mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo
que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase
a ser sobremanera pecaminoso. Porque sabemos que la ley es
espiritual, mas yo soy carnal, vendido al pecado, porque lo
que hago no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo
que aborrezco eso hago, y si lo que no quiero, esto hago,
apruebo que la ley es buena, de manera que ya no soy yo quien
hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en
mí, esto es en mi carne, no mora el bien, porque el querer el
bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero,
sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero,
ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo yo hacer el
bien, hayo esta ley, que el mal está en mí, porque según el hombre
interior me deleito en la ley de Dios, pero veo otra ley en
mis miembros, que se revela contra la ley de mi mente, y me lleva
cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros, miserable
de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo, Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente
sirvo a la ley de Dios más con la carne a la ley del pecado. Hemos estado meditando este capítulo
7 y Dios ha puesto en mi corazón
el poder hacer un repaso, no sólo del capítulo 7, sino también
de todo lo que hemos venido estudiando hasta este punto en la Epístola
a los Romanos. Y vamos a meditar nuevamente los versículos 7,
1 al 6. Un asunto que es muy importante
es que podamos tener claridad de cuál es nuestra relación como
creyentes con la ley y no tener equivocaciones con respecto a
nuestra relación con la ley. Nosotros somos salvos de la pena
por el pecado y somos salvos de la pena por el pecado por
gracia, solo por la fe, solo por la obra del Señor Jesucristo.
nosotros somos llamados a crecer a la imagen del señor jesucristo
y de igual manera tiene que ser exactamente igual de la misma
de la misma manera es por el evangelio y comenté cuando empezamos a estudiar
que Estudiar la Epístola de los Romanos es como ascender a un
gran monte, pensemos, el Monte Éveres. Es la proclamación más
clara y la explicación más clara y precisa del Evangelio en la
Escritura. Y quisiera que pudiéramos hacer
un recorrido por toda esta... hasta lo que hemos estudiado
hasta este momento, Cuando nosotros recordamos qué es lo que Pablo
ha hecho desde el versículo 1 del capítulo 1 hasta el capítulo
3, versículo 20, Pablo ha estado mostrando cuál es la condición
sin esperanza de todos los humanos debido a nuestro pecado contra
Dios. Esos prácticamente capítulo 1,
capítulo 2, hasta versículo 20, eso es lo que Pablo ha estado
haciendo, mostrar la condición sin esperanza de todos los humanos,
no importa si es judío, no importa si es gentil, no importa si conoce
la ley mosaica o no conoce la ley mosaica, cada uno de los
seres humanos está en una condición sin esperanza debido a su pecado
contra Dios, versículo 23 que dice por cuanto todos pecaron
están destituidos de la gloria de dios todos hemos menospreciado
su gloria en el versículo 23 del capítulo 1 él explica en
qué consiste el menosprecio de su gloria en que hemos cambiado
la gloria de Dios por otras cosas que Él ha hecho, y atesorando
otras cosas más de lo que lo atesoramos a Él. Él es el ser
más digno de admiración, de confianza, de amor, de honra, y sin embargo
nosotros solemos cambiar todo eso por atesorar otro tipo de
cosas, por intentar encontrar el gozo en otro lugar, En el
versículo 10, Pablo muestra que somos pecadores en la práctica
y somos pecadores por naturaleza. No hay justo ni a un uno. Dice,
no hay justo ni a un uno. Somos todos pecadores en la práctica
y somos pecadores por naturaleza. Es bien importante que nosotros
podamos tener en claridad, no somos pecadores porque pecamos,
sino pecamos porque somos pecadores. Todos somos responsables, versículo
19 del capítulo 3, Pablo dice que todos somos responsables
y toda boca sea cerrada. Capítulo 2, versículo 8, un Dios
santo, justo, bueno y todo glorioso, ahora está revelando su ira contra
nosotros. Dice, en el Evangelio de la justicia
de Dios se revela. y está revelando su ira contra
nosotros, y si no hay forma de salvación, pereceremos bajo su
ira y su furor eterno. Vamos a mirar el versículo 8
del capítulo 2. Dice, porque la ira, pero ira
y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino
que obedecen a la injusticia. Pero comenzando en Romanos capítulo
3, del versículo veintiuno en adelante, y continuando hasta
el capítulo cinco, Pablo nos presenta una forma de estar bien
con Dios, que es absolutamente impresionante, versículo veintiuno
del capítulo tres, dice, pero ahora, aparte de la ley,
se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley,
y los profetas, y note cuán importante es, y qué impresionante es, porque cumplir la ley, dice, pero ahora
aparte de la ley, aparte de la ley se ha manifestado la justicia
de Dios testificada por la ley y por los profetas. ¿Qué es lo que hace impresionante
a esto que Pablo está presentando como la forma de estar bien con
Dios? La forma de escapar de la justa ira de Dios, que es
absolutamente diferente a lo que el hombre puede imaginar,
y lo que lo hace impresionante es que es lo más alejado a un
programa de mejora moral. Lo que Pablo está presentando
es lo más alejado, lo radicalmente sin tener nada que ver con una
reforma moral, es lo más alejado de un mejor mantenimiento de
las reglas, o una vida más disciplinada, o ser personas más amables, o
arreglar nuestras relaciones, o descubrir cómo tener éxito. Es algo completamente diferente
a todo esto. Lo que Pablo está presentando
se llama justificación por la fe. Ser contado justo ante Dios
solamente por la fe. Dice que en el Evangelio la justicia
de Dios se revela por fe y para fe. Lo que Pablo abre para nosotros
en estos capítulos es el significado de la obra de Jesucristo, su
vida, muerte y resurrección. Y el significado es que vino
a hacer por nosotros lo que nosotros nunca podríamos hacer por nosotros
mismos. El significado es que Jesús vino
a hacer por nosotros lo que nosotros nunca podríamos hacer por nosotros
mismos. A saber, nosotros no podríamos
soportar un castigo infinito En nuestro... no podríamos soportar
un castigo infinito, tampoco podríamos tener una justicia
perfecta. Y el Señor Jesucristo vino justamente,
Su obra fue que Él vino para soportar un castigo infinito
y para dar un cumplimiento perfecto a la ley. En otras palabras,
para que tengamos una posición correcta ante Dios, nuestro pecado
debe ser perfectamente castigado y la ley de Dios debe ser perfectamente
obedecida. Para que tengamos una posición
correcta ante Dios, para que podamos estar bien con Dios,
nuestro pecado debe ser perfectamente castigado y la ley de Dios debe
ser perfectamente obedecida. De esto se trataba la gran transacción
entre Dios Padre y Dios Hijo durante el tiempo de Jesús en
la tierra. Él vino a morir por nuestros pecados y a vivir por
nuestra justicia. Jesús vino a esta tierra a morir
por nuestros pecados y a vivir por nuestra justicia. Lo que
significa que la justificación se basa en una obra totalmente
ajena a nosotros mismos. La justificación se basa en una
obra totalmente ajena a nosotros mismos. Esta es la gran maravilla
de todo. Por eso dije anteriormente que
este es un trabajo que está lo más alejado de un programa de
mejora moral, o un mejor mantenimiento de las reglas, o una vida más
disciplinada, o ser personas más amables, o arreglar nuestras
relaciones, o descubrir cómo tener éxito. Ponerse bien con
Dios no implica nada de eso. Se basa en una obra totalmente
fuera de nosotros, realizada por otro. Jesucristo, el justo,
Él vivió y murió como un sustituto por nosotros antes de que naciéramos. El fundamento de nuestra posición
correcta ante Dios no está en nosotros mismos, sino está en
el cielo, y es Jesucristo. Quisiera repetir esto, porque
es importante que podamos tener claridad. El fundamento de nuestra
posición correcta ante Dios no está en nosotros mismos, sino
está en el cielo, y es Jesucristo mismo. Durante todo este tiempo, en
la Epístola, Pablo se ha esforzado por aclarar en que nosotros nos convertimos
por la fe en beneficiarios de esta gran obra al estar unidos
a Cristo sólo por la fe, aparte de las obras de la ley. Dice,
ahora, aparte de la ley, el versículo 21, se ha manifestado la justicia
de Dios. Capítulo tres, versículo veintiuno
y versículo veintiocho dice, concluimos pues que el hombre
es justificado por fe sin las obras de la ley. Es decir, no
guardamos ninguna ley para mostrar que toda o parte de nuestra justicia
que nos justifica es nuestra. En cambio, reconocemos con alegría
que todo nuestro castigo estuvo en el sufrimiento y la muerte
de Cristo. Y toda nuestra justicia estuvo
en su gran acto de obediencia. versículos veinticuatro y veinticinco
del capítulo tres dice siendo justificados gratuitamente por
su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús a quien
Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre para
manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su
paciencia los pecados pasados y toda nuestra justicia estuvo
en su gran acto de obediencia capítulo cinco versículo diecisiete
al diecinueve Dice, pues si por la transgresión
de uno solo reinó la muerte, mucho más reinaremos en vida
por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de
la gracia y el don de la justicia. Así que como por la transgresión
de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera
por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación
de vida. y qué es lo que hacemos por la
fe lo recibimos como un regalo gratuito y como el tesoro todo
satisfactorio así que nuestra justificación ante Dios no se
basa en nuestra obra sino en la obra de Cristo y el don eterno
de la vida eterna en él se vuelve nuestro al recibirlo como el
tesoro de nuestras vidas el recibir al Señor Jesucristo como el tesoro
de nuestras vidas como la provisión Recuerde que todo lo que Dios
demanda, Él lo provee. ¿Y cómo es que Él ha provisto
todo lo que demanda? Lo ha provisto en el Señor Jesucristo.
Él es quien llevó un castigo infinito. Él es quien cumplió
de manera perfecta. Él no demanda, como mucha gente
cree, pues yo voy a hacer mi mejor esfuerzo y seguramente
Dios lo tomará en cuenta. el Señor demanda perfección,
y la única perfección que puede satisfacer la justicia de Dios
es la perfección del Señor Jesucristo. Cuando vamos avanzando en todo
esto, surge una pregunta inquietante, que es, entonces, ¿pecaremos
para que la gracia aumente? Llegamos al capítulo seis, y
en el capítulo seis se presenta una gran objeción, ¿Qué es lo
bueno de esta objeción? Es que nos demuestra que estamos
en el camino correcto, porque no tendría sentido si no lo estuviéramos. La objeción se expresa dos veces
en el capítulo 6, está en el versículo 1 y en el versículo
15, que pues diremos, perseveraremos en el pecado para que la gracia
abunde. Versículo 15, que pues, pecaremos porque no estamos bajo
la ley, sino bajo la gracia, en ninguna manera. Si la justificación es sólo por
la fe, aparte de las obras de la ley, y si nuestro castigo
ya pasó y nuestra justicia está en los cielos, entonces sigamos
pecando y mostremos cuán grande es la gracia de Dios. La justificación
libre realmente lo es. Es una objeción, es una objeción
posible. Y eso demuestra que estamos en
el camino correcto. Si Pablo hubiese enseñado que
la base de nuestra buena posición ante Dios era nuestra mejora
moral, esta objeción nunca habría surgido. Surge debido a cuán
radical es realmente la doctrina de la justificación por la fe
sola. Algo totalmente radical, el hecho
de creer la verdad de Dios, de creer que todo lo que Dios demanda
está en el Señor Jesucristo y poner la confianza plena en la obra
del Señor Jesucristo. Como vimos hace un momento, la
objeción está en el versículo 1 y también en el versículo 15
del capítulo 6, que dice, entonces, ¿qué pecaremos? Porque no estamos
bajo la ley, sino bajo la gracia. Alguien o algunos estaban diciendo
que esto es exactamente a lo que se dirigía la enseñanza de
Pablo. Enseñar a las personas que la justificación es sólo
por la gracia a través de la fe conduce a más pecado, no a
menos. Eso es lo que estaban diciendo
y eso es lo que muchas personas siguen diciendo. Sin embargo,
la respuesta de Pablo a esta objeción es no, En el versículo
1 y también en el versículo 5,
las personas que son justificadas sólo por la fe no continuarán
en el pecado. El pecado no tendrá dominio sobre
ellos. Versículo cinco dice, porque
estuvimos plantados juntamente con él en la semejanza de su
muerte, así también lo seremos en la de su resurrección. Versículo
catorce dice, porque el pecado no se enseñoreará de vosotros,
pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Todo el capítulo
¿Cuál es la respuesta de Pablo a la pregunta? ¿Por qué las personas justificadas
no seguirán pecando simplemente porque no están bajo la ley,
sino bajo la gracia? Si Cristo es toda nuestra justicia
para justificación, y el guardar la ley no es nada de eso, entonces,
¿por qué esto produce personas apasionadas por luchar contra
el pecado y convertirse en ser cada día más como el Señor Jesús? El apóstol Pablo presenta varias
respuestas. Dice que es porque cuando Cristo
murió, los que están unidos a Él por la fe, murieron con Él. Y
los muertos no pueden seguir pecando. Eso lo explica él en
los versículos dos al seis del capítulo seis, dice, en ninguna
manera, porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos
aún en él? ¿O no sabéis que todos los que
hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados
en su muerte? Porque somos sepultados juntamente
con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó
de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva. porque fuimos plantados juntamente
con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos
en la de su resurrección, sabiendo esto que nuestro viejo hombre
fue crucificado juntamente con él para que el cuerpo del pecado
sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado. también
dice que Dios mismo obra en nosotros para liberarnos de la esclavitud
del pecado y llevarnos a la obediencia que lleva a la vida eterna. Versículo
diecisiete del capítulo seis dice, pero gracias a Dios que
aunque eres esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a
aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados. Y esta
es la misma obra de Dios. Gracias a Dios por haberos hecho
obedientes de corazón. Versículo veintidós dice, Dios nos ha libertado del Y ahora que hemos sido libertados
del pecado, tenemos como fruto, dice la santificación, y como
fin, la vida eterna. Dios libera de la esclavitud
del pecado. Dios nos lleva a una obediencia
sincera, no solo externa. Y de esa manera, Dios nos asegura
la vida eterna. Los justificados no hacen las
paces con el pecado, hacen la guerra al pecado, y Dios se encarga
de ello. Ahora, en el capítulo siete,
Pablo todavía está lidiando con la misma pregunta, todavía está
respondiendo a la objeción de Romanos 6.15, pecaremos porque
no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. ¿Por qué la libertad
de la ley no da como resultado personas sin ley? ¿Por qué las
personas justificadas no pecan más y no menos? En los versículos
del 16 al 23 del capítulo 6, que estábamos leyendo varios
versículos, la respuesta de Pablo trata completamente de la obra
de Dios para liberarnos del pecado y nunca menciona la ley. En esos
versículos que nosotros leímos habla de lo que Dios hace sin
mencionar la ley. pero se pide una respuesta, y
Pablo, usted ha dicho en el versículo quince, no estamos bajo la ley,
pero niegas que esto produzca más pecado, e insistes en que
produce justicia práctica y servicio para la gloria de Dios. ¿Por
qué? Y muy posiblemente había exigencia
de una explicación, y Pablo dedica el capítulo, los primeros versículos
del capítulo siete a explicar, Y lo primero que él va a dejar
claro es, no bajo la ley, y no bajo la ley es pecar menos, y
es amar más. Dice, acaso ignoráis hermanos,
pues hablo con los que conocen la ley, que la ley se enseñorea
del hombre entre tanto que éste vive, porque la mujer casada
está sujeta por la ley al marido mientras éste vive, pero si el
marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que
si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adultera,
pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera
que si se uniera a otro marido, no será adultera. Y lo que Pablo
empieza como explicación es una comparación detallada entre la
función de la ley para una pareja casada y la función de la ley
para el cristiano. La esencia de esto es que cuando
ocurre una muerte en un matrimonio, la ley que hace que el matrimonio
con otra persona sea incorrecto ya no es vinculante, o sea, se
rompe el vínculo, se rompe la relación, la mujer queda libre.
Entonces, argumenta que de manera similar, cuando el cristiano
muere con Cristo, la ley ya no es vinculante para el cristiano
como lo era. Es por eso que no estamos bajo
la ley. Ya no estamos bajo la ley, sino
bajo la gracia. Ahora, ¿cómo ayuda eso? Las personas justificadas han
muerto con Cristo a través de la fe, y esta muerte es una muerte
a la ley por la que ya no es vinculante, ya no hay una relación
que obliga. ¿Por qué eso no produce personas
sin ley y sin amor? Versículo 4 al 6, en el versículo,
tanto en el 4 como en el 6, Pablo va a presentar su respuesta en
dos partes. Dice en el versículo cuatro,
así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley
mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que
resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.
Versículo seis, pero ahora estamos libres de la ley por haber muerto
para ella, para haber muerto para aquella en que estábamos
sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del espíritu,
y no bajo el régimen viejo de la letra. Eso es lo que Pablo
quiere decir y es la razón fundamental por la que no estar bajo la ley
no produce personas que pecan más, sino que pecan menos y aman
más. La respuesta de Pablo es que
cuando moriste a la ley fuiste unido a Cristo. No fuiste liberado
de la ley sólo para flotar sin ninguna relación. Fuiste libre
de la ley y unido a Cristo. Cristo es tu nuevo Esposo. Y
fíjate en lo que dice acerca de este Cristo, quien resucitó
de entre los muertos. Esta persona a la que estamos
unidos está viva. Esta no es una lista de mandamientos,
esta no es una lista externa de deberes, esta es una unión
espiritual con una persona eternamente gloriosa, que todo lo provee,
que todo lo satisface, más real que la persona sentada a tu lado.
Y el fin de esta unión, este matrimonio, dice, es que vosotros
lleváis frutos, fruto para Dios. Ahí está, no sigues pecando,
si estás en Cristo justificado y casado con tu Salvador, Con
tu Salvador Jesucristo, das fruto para Dios. Eso significa que
nuevos deseos, nuevas actitudes, decisiones y acciones crecen
como fruto de esta relación satisfactoria entre usted y su Esposo viviente,
el Señor Jesucristo. Cuando nosotros recordamos acerca
del matrimonio, dice, dejará el hombre a su padre, a su madre,
se unirá a su mujer y serán una sola carne. Cuando el apóstol
Pablo explica y dice, grande es este misterio, pero yo digo
esto de Cristo y de la iglesia. Hermanos, así como en el matrimonio
el hombre y la mujer vienen a ser una sola carne, cuando nosotros
somos justificados por la fe, en la obra y la persona del Señor
Jesucristo, venimos a ser uno con el Señor Jesucristo. Si usted
recuerda, por ejemplo, un Salmo que he citado muchas veces, el
Salmo 48, que dice, hablando del Señor Jesucristo, dice, el
hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está
en mi corazón. Y si nosotros somos uno con el
Señor Jesucristo, pues esa es la vida del Señor Jesucristo
que fluye en el creyente a causa de su unión con Cristo. Así que
ser liberado de la ley no significa estar libre del amor y la justicia,
significa libertad para casarse con Él, con Aquel que es amor,
el Señor Jesucristo, Dios es amor, el que produce amor en
nosotros de adentro hacia afuera, como la fruta en una vid. de
adentro hacia afuera por el espíritu, no de afuera, no de afuera hacia
adentro por la ley. Ese es el punto del versículo
seis. Pero ahora hemos sido liberados de la ley, habiendo muerto a
lo que nos unía, para que sirvamos en novedad del espíritu y no
en vejez de la letra. ¿Por qué morimos a la ley? ¿Por
qué somos liberados de la ley? ¿Por qué no estamos bajo la ley?
¿Para que pequemos aún más? La respuesta de Pablo es no,
para que podamos servir. La muerte a la ley hace siervos,
siervos de Dios, no pecadores. Después, Pablo empieza a hablar
acerca, dice, el Espíritu Santo, no la letra de la ley. Pero fíjate
cómo, qué tipo de servicio produce la libertad de la ley. ¿Servicio
legalista? No, el versículo 6 dice que produce
servicio en la novedad del espíritu y no en la vejez de la letra. Ahora, notemos esto, el objetivo
de salir de debajo de la ley al morir a la ley, es poner la
vida sobre una base completamente nueva, la base del espíritu y
no de la letra. Aquí está la nueva respuesta
de Pablo a la objeción de Romano 6.15. La razón por la que estar
bajo la gracia y no bajo la ley produce amor y no anarquía. Anarquía
es lo que ocurría en el pueblo de Israel en el tiempo de los
jueces. Cada quien hacía lo que bien le parecía. Y eso no es
lo que produce el estar bajo la gracia. ¿Por qué? Porque Dios derrama su espíritu
en los corazones de las personas justificadas. Y lo que hace ese
espíritu es obrar una novedad de adentro hacia afuera. Él escribe
la ley en el corazón y moldea la voluntad. Se dice del Señor
Jesucristo, al hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado y tu
ley está en mi corazón. y eso es lo que hace en el creyente,
dice, hace y lo que hace ese espíritu es obrar una novedad
de adentro hacia afuera, el escribo y la ley en el corazón y moldea
la voluntad y los afectos en un servicio amoroso como el de
Cristo. Somos liberados de la letra tallada en piedra o escrita
en papel, una lista externa de deberes que presionan su voluntad
desde el exterior para cumplir cuando no hay un corazón para
cumplir, has muerto para eso. Entonces, Si juntamos el versículo
cuatro y el versículo seis, vamos a ver el cuadro más completo.
El cuadro más completo de lo que significa una vida, la vida
de una persona justificada sólo por la fe, sólo por la gracia.
Porque esa persona es libre de la ley y no se produce anarquía
ni pecado, sino amor y servicio. En el versículo cuatro pone la
respuesta en términos de matrimonio con Cristo resucitado. Ahí dice,
para ya no vivir, dice, así que vosotros, hermanos míos, habéis
muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de
otro, o sea, ya no de la ley, sino del que resucitó de los
muertos, y ese es el Señor Jesucristo. El versículo seis pone la respuesta
en términos de la obra renovadora del Espíritu Santo, El versículo
seis habla de servir en la novedad del espíritu. El versículo cuatro
habla de dar fruto para Dios. Ambos basan esta nueva vida en
la muerte, en la muerte a la ley. Entonces, ¿cuál es tu vida cristiano
justificado? ¿Eres una especie de agente moral
neutral que flota libremente y que puede decir, te quemos
para que la gracia abunde? Pablo dice, no, de ninguna manera.
Si eres justificado por la fe, estás unido a Cristo por la fe.
Estás casado con Él. Él es el amor que satisface tu
vida. y estás llevando fruto de la
comunión con Él, o dicho de otro modo, si eres justificado por
la fe, estás habitado por el Espíritu de Cristo, y Él no es
neutral ni pasivo. Él está obrando en ti para crear
una mente y un corazón nuevos que amen y sirvan. Por tanto,
no pecaremos para que la gracia abunde. El pecado no tendrá dominio
sobre nosotros porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Y quizá te estás preguntando
hoy qué debes hacer para ser parte de esta gran salvación,
esta gran justificación y esta gran transformación progresiva.
La respuesta está entretejida a través de todo lo que he dicho.
Confía en Cristo como tu justicia. Confía en Cristo como tu justicia. Si estás con la pregunta y la
pregunta es ¿Qué debo hacer para ser parte de esta gran salvación,
de esta gran justificación, de esta gran transformación progresiva?
¿Qué es lo que debo de hacer para estar bien con Dios? Lo
que tienes que hacer es confiar en el Señor Jesucristo, confiar
en el Señor Jesucristo como tu justicia, dejar de pensar que
tú puedes alcanzar el favor de Dios porque tú te esfuerzas en
cumplir la ley, porque tú te esfuerzas en en hacer cosas que
pueden ser buenas. No obstante, no olvide que lo
único que Dios acepta el demanda y él acepta a esas
demandas solamente lo que él provee y lo que él ha provisto,
lo ha provisto en el Señor Jesucristo. y lo que hay que hacer es confiar
en Cristo como tu justicia, confiar en Cristo como tu castigo, confiar
en Cristo y su poder para transformar, recibirlo como el tesoro de tu
vida, Y Él será todo lo que necesitas, todo lo que necesitas para estar
bien con Dios, todo lo que necesitas para estar fuera del dominio
del pecado. El pecado no se señoreará más de vosotros, pues no estáis
bajo la ley, sino bajo la gracia. Es confiar en el Señor Jesucristo,
confiar en que Él es la satisfacción a la justicia divina. La justicia de Dios demanda un
castigo por el pecado. Y no hay manera en que nosotros
podamos dar satisfacción. De hecho, la condenación es eterna,
porque toda la eternidad no es suficiente para que Dios descargue
su ira. Pero el Señor Jesucristo, Él
es suficiente para llevar sobre Sí el castigo de los pecados
de Su pueblo. El Señor Jesucristo es el que
cumplió a perfección la ley, y nosotros no estamos más bajo
la ley si hemos muerto con Él, porque hemos sido muertos con
Él en Su muerte. Y en cuanto morimos con Él, hemos
muerto al pecado. Y somos justificados y somos
transformados solamente por confiar en el Señor Jesucristo. es su
obra, es por su obra perfecta, porque Él dio satisfacción al
Padre, que Él se levantó de entre los muertos, que Él ascendió
a su diestra, y que Él hizo la promesa del Espíritu Santo. El
creyente vive por el poder del Espíritu Santo. Dice la Escritura
que, si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él, y Él
ha sellado con su Espíritu a aquellos que han oído la palabra de verdad,
el Evangelio de la salvación. Y quisiera repetir otra vez,
Lo que necesitas y lo que necesitamos es seguir confiando en Cristo
y sólo en Cristo, en Cristo y su obra, en Cristo como nuestra
justicia, en Cristo como aquel que fue molido por nuestros pecados,
en Cristo como aquel que vivió la vida que nosotros no podemos
vivir. Cristo dio cumplimiento pleno
a la ley. Él siempre hizo la voluntad de
su Padre. Él tenía deleite en hacer la
voluntad de Su Padre. De diferentes maneras el Señor
Jesucristo declaró y Él dijo, Padre, yo te he glorificado en
la tierra. Y es que Él, eso es lo que hizo
todo el tiempo. Él hizo siempre lo que le agrada
a Su Padre. El Padre dio testimonio de que
esto es así cuando Él dijo, este es mi Hijo amado en quien tengo
complacencia. El Padre dio testimonio cuando le levantó de entre los
muertos. Él no le dejó a su santo que vea corrupción. Él fue levantado
de la tumba. Él vive. Él está sentado a la
diestra del Padre y Él vive para para interceder por los suyos.
Él vive para darnos el poder de ser victoriosos sobre el pecado.
Él vive para dar vida a aquellos que oyen Su voz. Si tú estás
oyendo Su voz, clama al Señor que te salve. Clama al Señor
que te dé arrepentimiento para vida. Clama al Señor que te dé
el don de la fe. No olvidemos que La gravedad
de la caída es tan grave al punto de que ni siquiera somos capaces
de arrepentirnos. El Señor tiene que darnos arrepentimiento
para vida, que ni siquiera somos capaces de creer. La fe es donde
Dios clama al Señor que te dé fe, arrepentimiento y fe. Clama
al Señor Mira al Señor Jesucristo como la provisión que tú necesitas
para estar bien con Dios. Todo lo que necesitamos está
fuera de nosotros. Está en el Señor Jesucristo.
Ven al Señor Jesucristo. Amén. Vamos a orar.

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