Vamos a abrir nuestras Biblias
en la Carta del Apóstol Pablo a los Efesios. Efesios capítulo
5, versículo 1. y vamos a buscar también primera
de Juan capítulo dos, versículo seis dice Efesios capítulo cinco versículo
uno pues Sed pues, imitadores de Dios,
como hijos amados. Primera de Juan, capítulo dos,
versículo seis, dice, el que dice que permanece en él, debe
andar como él anduvo. El que dice que permanece en
él, debe andar como él anduvo. Es importante que nosotros podamos
escuchar el consejo de Dios. La verdad revelada, de la cual
jamás debemos tener sombra alguna de duda, es la palabra de Dios.
Fuera de la palabra de Dios, debemos cuestionar todo. La misma
Biblia dice, examinad lo todo, retened lo bueno, desechad lo
malo. Uno puede ir a lugares como una
librería cristiana y comprarse algún libro que se pudiera llamar
Cómo Criar Hijos Felices y Obedientes. Y de pronto encontrarse ahí a
alguien que habla de los conflictos en el tema de los niños y la
educación de los niños y él dice que los niños son crueles y hay
que enseñarles a nuestros hijos a no empezar nunca una pelea
pero si se empieza la pelea hay que enseñarles a terminarla y
en otras palabras es lo que comúnmente muchas veces decimos a los hijos
Cuando un hijo viene a casa a veces y se queja de que pues alguien
en la escuela lo fastidia con algún apodo o diciéndole algo
que es muy molesto para él, a veces los padres decimos cosas como
No le hagas caso. O podemos decirle, como dice
este doctor, que no empiece la pelea, pero siente necesario
que la termine. Y cosas en las cuales lo que
más necesitamos, lo más que se puede necesitar es sentido común. Si el que está molestando es
más débil, pues él puede, sin nada de temor, terminar la pelea.
Si el que está molestando está mucho más corpulento, pues entonces
quizá aplique más el consejo de no le hagas caso. Tú sabes
que no eres lo que te dicen. Ahora, en ambos casos, es algo
que se puede hacer en la carne, es algo que no requiere el Evangelio,
y la Palabra de Dios, estamos estudiando acerca de los conflictos,
y estamos estudiando el hecho de glorifique a Dios en el conflicto,
y estábamos mirando la semana pasada glorificamos a Dios al confiar
en Dios, glorificamos a Dios al obedecerle, pero glorificamos
a Dios como dice el versículo, sed pues imitadores de Dios como
hijos amados, podemos imitar a Dios. Ahora, para imitar a
Dios se requiere el evangelio, para imitar a Dios se requiere
estar en Cristo. Juan dice el el pasaje del lo dice con toda la claridad
y dice el que dice que permanece en
él debe andar como él anduvo el que dice que permanece en
él y la la idea es estar en cristo sólo cuando alguien está en cristo
es nueva criatura y nosotros requerimos del Evangelio. No
hay manera de estar en Cristo si no es porque Dios nos da una
comprensión clara de nuestra condición. Si Dios no nos hace
mirar que no somos capaces de vivir mostrando el carácter de
Dios, imitar a Dios es es mostrar su carácter, es ser como Él es,
y no hay posibilidad porque todos hemos pecado y estamos destituidos
de la gloria de Dios, sino solamente cuando Él, cuando nosotros estamos
en Cristo. Cuando se presenta un conflicto,
nosotros tenemos dos opciones. Podemos conformarnos a este siglo,
seguir los patrones y los estándares del mundo en cómo enfrentar el
conflicto o escuchar la exhortación y el amado de Dios a través del
apóstol Pablo que dice, sed imitadores de Dios como hijos amados. Ahora, cuando nosotros nos llevamos
en conflicto, no tenemos que olvidar de la palabra, es una
oportunidad. No tenemos que olvidar los pasajes
de la escritura que nos recuerdan que a los que aman a Dios, todas
las cosas les ayudan a bien. A veces tendemos a mostrar cansancio
del conflicto, y la verdad es que conflicto vamos a tener en
todas nuestras relaciones, pero son oportunidades para imitar
a Dios, son oportunidades para ser conformado a la imagen del
Señor Jesucristo. Es la oportunidad de seguir el
ejemplo de Cristo, de amar a sus enemigos. El Señor Jesucristo
nos amó cuando éramos enemigos. orar por quienes nos ultrajan
y hacer bien a quienes nos persiguen. Algunos pasajes que describen
a Dios. Es importante que al mirar la
escritura, nosotros podamos mirar cómo es Dios. Al final de cuenta,
nuestra necesidad es conocer a Dios para poder glorificar
a Dios, para poder imitar al Señor Jesucristo, para poder
obedecer la exhortación escritural de ser, de imitar a Dios como
hijos amados. El Salmo 103, versículo 9 al
10 habla acerca de cómo es ¿Cómo es nuestro Dios? Dice... Dice, no contenderá para siempre.
O sea, el Señor no va a estar constantemente en conflicto.
No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.
O sea, dice, no ha hecho con nosotros conforme a nuestras
iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Hermanos, ¿cómo es Dios? Dios
no es alguien que está todo el tiempo perseverando en el conflicto. De hecho, nosotros nacimos en
conflicto con Él, pero Él es nuestra paz. Él dio al Señor
Jesucristo y Él nos reconcilió consigo. Él nos justificó por
medio de la fe y tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Dice, ni para siempre guardará
el enojo. No ha hecho con nosotros conforme
a nuestras iniquidades. Y recordar, así es nuestro Dios.
En cambio, nosotros algunas veces pensamos en lo que nos hicieron
y estamos pensando cómo le vamos a pagar lo que nos hizo. Pero
nuestro Dios no es así, dice, no ha hecho con nosotros conforme
a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros
pecados. Y en esto está el Evangelio. Somos llamados a ser hacedores
de la paz, pacificadores, porque hemos sido pacificados con Dios. El Evangelio es Es eso, el hecho
de que estamos en paz con Dios, habiendo nacido en conflicto.
El hecho de que Él nos amó cuando éramos enemigos. Dice, más Dios
muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
enemigos, hostiles, dice, Cristo murió por nosotros. Ahora, Lucas
capítulo 6, versículo 27 al 28. Dice el Señor Jesús, pero a vosotros
los que oís os digo, amad a vuestros enemigos, haced bien a los que
os aborrecen. Hermanos, Cristo no nos está
llamando a hacer algo que Él no ha hecho. Él nos amó cuando
éramos enemigos. Él, en oración intercesoria,
oró por nosotros. No sólo te ruego por esos, sino
aún por los que han de creer por la palabra de ellos. Y oró
por nosotros cuando aún éramos sus enemigos. Dice, pero a vosotros
los que oísos digo, amad a vuestros enemigos, haced el bien a los
que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen, y orad por los
que os calumnian. Versículos 35 y 36. Amad, pues, a vuestros enemigos,
y haced bien, y prestad, no esperando de ellos nada, y será vuestro
galardón grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es benigno
para con los ingratos y malos. Versículo treinta y seis, Sed,
pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. Y esas son descripciones de cómo
es nuestro Dios, cómo es aquel a quien somos llamados a imitar.
Y si somos creyentes, Dios nos ha dado entendimiento que eso
es lo que Él ha hecho con nosotros. Lucas 23, 34. Y Jesús decía, Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos,
echando suerte. Y Jesús decía, Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen. Cada vez que enfrentamos un conflicto,
tenemos la oportunidad de... Cada vez que enfrentamos un conflicto,
tenemos la oportunidad de mostrar algo. Lo que usted piensa acerca
de Dios, yo no lo puedo ver ahora. Nadie puede ver sus pensamientos
acerca de Dios, pero cuando usted y yo nos encontramos en un conflicto,
es la oportunidad de mostrar lo que realmente pensamos de
Dios. Es la oportunidad de mostrar
que realmente confiamos en Él. Es la oportunidad de mostrar
que le obedecemos, que le imitamos. Es la oportunidad de mostrar,
como dice Mateo 22, 37, dijo Jesús así, Jesús le dijo, amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Y esa es la oportunidad de mostrar
que le amamos con toda nuestra alma, con toda nuestra mente,
con todo nuestro ser. Nosotros, es fácil, por ejemplo,
hasta cierto punto en el culto decir cuánto amamos a Dios y
cantar que le amamos. Pero el conflicto en la semana
es la oportunidad de poder mostrar lo que pensamos acerca de Él,
que confiamos en Él, que le obedecemos e imitamos, y mostramos que le
amamos con todo el corazón, con toda el alma y con toda nuestra
mente. Esto honra a Dios y muestra a otros cuán digno es Él de nuestra
devoción. Quisiera que pudiéramos recordar
cómo el apóstol Pedro demostró esto en su vida. Juan capítulo
veintiuno, versículo nueve, palabras del Señor Jesucristo hablando
acerca de Pedro, dice Juan capítulo veintiuno, versículo
diecinueve, dice el Señor Jesús esto dijo, dando a entender con
qué muerte había de glorificar a Dios, y dicho esto, añadió,
sígueme. Aquí el Señor Jesús está hablando
de con qué muerte Pedro iba a glorificar a Dios. Y esto es algo que el
apóstol Pablo también tenía claramente, él escribió y dice en Filipenses,
dice, también ahora dice, estoy confiado de que nada seré avergonzado,
sino que Cristo será magnificado en mi cuerpo, dice, o por vida
o por muerte, porque para mí el vivir es Cristo y el morir
es ganancia. y ¿qué es lo que estaba diciendo
Jesús? Dice, ¿cómo glorificaría a Pedro
a Dios por morir? era una situación evidentemente
de conflicto donde Pedro estaba ante la oportunidad de dar gloria
a Dios de imitar al Señor Jesucristo y él iba a mostrar que Dios está
en excelso y digno de confianza y sus caminos son tan perfectos
que es mejor morir que volverle la espalda o desobedecer sus
mandamientos. Hay una Hay un libro que se llama El
mártir de las catacumbas y cuenta el testimonio de un militar romano
que había estado sirviendo al imperio fuera de la capital y
le trajeron otra vez a la capital y una de las cosas que se le
ofreció a él fue por pues se le estaba honrando por su valentía
y se le ofreció un grado superior dentro del ejército y uno de
sus encargos era perseguir a los cristianos y estando él en Roma él empezó
a mirar en el circo romano a los cristianos y él empezó a sorprenderse
y en lugar de perseguir a los cristianos él terminó creyendo
en el Señor Jesucristo y la razón era que que él estaba impactado de poder
ver como un gladiador de los mejores reconocido en todo el
imperio estaba luchando y él prácticamente derrotó a su enemigo
y lo tenía para matar y sin embargo él no lo hizo porque Dios lo
había salvado y él era cristiano y su enemigo se levantó y lo
mató Y él sabía que ese hombre pudo haber terminado con su enemigo,
pero él se negó a hacerlo por causa de su fe en el Señor Jesucristo. Y eso fue un primer impacto.
El siguiente impacto fue ver a creyentes, señoritas creyentes
de entre 13 y 14 años, verlas ponerse en el centro del circo
romano y verlas con paz en su rostro. esperando que los leones
las comieran y cantando al que nos lavó y nos salvó de nuestros
pecados con su sangre. Y algo que él cuenta es que a
él, él siendo un militar supuestamente valiente, él nunca había visto
esa clase de valentía y de paz a la hora de enfrentar la muerte.
Y en realidad lo que estos creyentes estaban mostrando era la gloria
de Dios. Estaban siendo imitadores del
Señor, morían... adorando al Señor y orando por
sus perseguidores, y es la oportunidad de glorificar
a Dios. En la Escritura hay tantos ejemplos
de esto, y esto no es algo que es posible hacer, no hacer caso
no se requiere el Evangelio, y darle una paliza al que es
más débil tampoco requiere el Evangelio, pero se requiere estar
en Cristo, creer el Evangelio, reconocer mi incapacidad personal
y venir al Señor Jesucristo, Y eso lo podemos ver tanto en
el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En su casa me gustaría que usted
pueda leer Daniel capítulo 3, versículo 1 al 30. Y en este,
este, este pasaje es un pasaje impresionante. A mí me emociona mucho cuando
leo este pasaje. El rey Nabucodonosor se mandó
a hacer una enorme estatua y proclamó que todos debían de inclinarse.
Y resulta que tres jóvenes no se inclinaron. Y no faltó alguien
que fuera corriendo a acusarlos. Y de pronto estos tres jóvenes
estaban en un conflicto. En ese conflicto uno podía dejarse
llevar por las emociones. Pero una de las cosas que ellos
tenían claro era que imitar a Dios porque él es digno de glorificar
a Dios, de estar obedeciéndole y confiando en Él. Y Nabucodonosor
los confronta y les dice, así que ustedes no se han inclinado.
Dice, pues sepan que no va a haber nadie que les pueda salvar de
mi mano. Y dice Nabucodonosor, bueno,
les voy a dar una segunda oportunidad. Y esos jóvenes dicen, no hay
nada de oportunidad, o sea, que te quede claro de una vez que
no nos vamos a inclinar y haz lo que quieras hacer, porque
sabemos que el Dios en quien confiamos, al Dios a quien servimos,
Él puede librarnos de tu mano, rey. Y hay algo impresionante
en el pasaje que dice, y aún si no nos salva, Él puede. Y
lo va a hacer si esa es su voluntad. Pero aún si le place a Él que
tú nos quemes, de todos modos no importa. Es mejor morir quemado
que desconfiar del Señor. Es mejor morir quemado que darle
la gloria a alguien más que al Señor. Y es impresionante ese
pasaje. Y bueno, el Señor El Señor los
libra de la mano de Nabucodonosor, pero ellos estaban dispuestos,
aunque no hubiera sido así. Luego, en Daniel capítulo 6,
versículo 1 al 28, otra situación de Daniel y cómo, por causa de
su convicción, pues tiene que enfrentar el ser echado al foso
de los leones. Y otra vez, esa Esa confianza
en el Señor, esa oportunidad de poder mostrarle a Dios que
Él se le amaba con todo el alma, con toda la mente, con todas
las fuerzas. Eso lo podemos ver en Hechos
capítulo 15, versículo 5, 17 al 42. Tampoco lo vamos a leer todo.
Léanlo en su casa. Son pasajes impresionantes donde
no es que eran personas de otra carne que nosotros. Eran personas
con pasiones semejantes a las nuestras. Pero eran personas
que habían creído en el Señor. Eran personas que Dios les había
dado la fe. eran personas que estaban en
el Señor Jesucristo y por causa de ello ellos habían mirado que
Dios es el sumo bien, que Dios es lo más valioso que puede haber.
Personas que pueden decir con el apóstol Pablo, porque para
mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Ahora, Pedro pagó
el más alto precio posible su vida misma por mostrar cuánto
Él amaba a Dios, cuánto confiaba en Él. Glorificar a Dios, glorificar
a Dios también trae beneficio, porque Dios es el sumo bien.
No existe bien para mí que esté fuera de ti, dice el salmista.
Y cuando nosotros hallamos gozo en Dios, entre más glorificamos
a Dios, más gozamos de Él. Y entre más gozamos de Él, más
glorificamos a Dios. ¿Y en qué maneras nos va a beneficiar
el glorificar a Dios? En especial cuando estamos envueltos
en un conflicto. Yo no sé si alguno de ustedes
ha estado en un conflicto. Yo espero que sí, que son personas
normales y que enfrentan conflictos a diario. Pero hay algo que se
hace claramente, que aflora rápidamente cuando hay conflicto y es las
emociones. Las emociones son ventanas al
alma. Muchos conflictos, muchas disputas
comienzan o empeoran porque una o ambas partes se rinden a sus
emociones y dicen o hacen cosas que más tarde lamentan. Después de haber dicho las cosas
ya no podemos quitar lo que dijimos, lo podemos lamentar, pero muchas
veces quisiéramos no haberlo dicho, pero nos hemos dejado
llevar tantas veces por las emociones, pero ¿Qué bendición tenemos que
nos podemos concentrar en la confianza? Imagínense a Nabucodonosor
rugiendo como león y así, enojado. ¿Qué emociones pudieran estar
experimentando estos jóvenes? Pero no se dejaron llevar por
la emoción, sino por la confianza, por la obediencia y por el deseo
de imitar a Dios. Cuando hacemos eso, es menos
propenso tropezar en el camino. El Salmo 37, 31 dice, Dice, la ley de su Dios está
en su corazón, por tanto, sus pies no resbalarán. La ley de
su Dios está en su corazón. Y no olvide algo, hermano, cuando
hablamos de la ley de Dios, no es simplemente que estamos hablando
de saber mandamientos de memoria. La ley de Dios es el carácter
de Dios manifestándose, es el haber conocido a Dios por lo
que Él dice, porque Dios es veraz, porque Dios es poderoso, porque
Dios es fiel, porque Dios es todopoderoso. La ley de Dios
está en su corazón, por tanto, sus pies no resbararán. Otro
beneficio de un enfoque centrado en Dios es para resolver un conflicto
es que venimos a ser menos dependientes de los resultados no estamos
tan afanados del resultado aún si otros no quieren responder
positivamente a nuestros esfuerzos la biblia dice en cuanto esté
de vuestra parte está en paz en cuanto esté de nuestra parte
pues no podemos controlar lo que está en otra persona Aún si otros no quieren responder
positivamente a nuestros esfuerzos de hacer la paz, hallamos consuelo
y estímulo en saber que nada que se haya hecho en nombre de
Cristo, o, por decirlo de otra forma, nada que se haya hecho
para la gloria de Dios quedará sin ser tomado en cuenta. Hebreos
capítulo seis, versículo diez dice, porque Dios no es injusto. Para olvidar, Hebreos seis, versículo diez, Dice, porque Dios no es injusto
para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado
hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.
Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo
de vuestro amor. Mi hermano, pensar en glorificar
a Dios en un conflicto es Es trabajo de amor y no va a pasar
por alto, no va a ser que quede sin tomar en cuenta. Este conocimiento
y el gozo hallado en el Señor son una ayuda para perseverar
en situaciones difíciles. Es importante que podamos aprender
algo, que si no glorificamos a Dios cuando estamos envueltos
en un conflicto, inevitablemente glorificaremos a alguien o alguna
cosa más. No hay, no hay, he dicho otras
veces, somos adoradores de la cuna hasta la tumba. Y no es
si vamos a adorar o glorificar, sino la pregunta es, ¿a quién
vamos a adorar o a glorificar? Porque estamos continuamente
adorando, continuamente estamos glorificando a alguien Y lo mejor
que puede ocurrirnos es que estemos glorificando a Dios. Porque no
le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, dice Romanos,
por lo cual Dios los entregó a una mente reprobada. Y qué
mejor que es comprender que de todos modos vamos a glorificar
a alguien o algo. Y qué mejor que glorificar a
Dios y hallar nuestro gozo en Él. Cuando estemos envueltos
en un conflicto, inevitablemente glorificaremos a alguien o a
alguna otra cosa. Por nuestras acciones mostraremos
que tenemos un gran Dios o un gran ego y grandes problemas. Dicho de otro modo, si usted
no pone sus ojos en Dios, indefectiblemente los pondrá en usted mismo y en
su voluntad. Y recuerde que al pueblo de Dios
somos llamados, aun cuando oramos, a poder alinearnos a la voluntad
de Dios, y porque su voluntad es buena, es agradable y perfecta.
En la oración modelo, el Señor Jesús nos enseñó a orar, Padre
nuestro que estás en los cielos, dice, santificado sea tu nombre,
ven a tu reino, sea hecha tu voluntad como en el cielo, así
también en la tierra. Y otra vez el Señor Jesucristo
no solo nos dejó una oración modelo, sino Él mismo oró de
esta manera. Él dijo, Padre, si es posible
que pases de mí esta copa, pero no se haga lo que yo quiero,
sino hágase, hágase tu voluntad. Si no ponemos nuestros ojos en
Dios, inevitablemente los vamos a poner en nosotros mismos y
en nuestra voluntad, o en otras personas y en la amenaza de su
voluntad. Una de las mejores maneras de
mantener su mira en el Señor es hacerse de continuo esta pregunta. Y la pregunta es, ¿cómo puedo
yo complacer y honrar a Dios en esta situación? Una pregunta
que constantemente debemos de hacer es, ¿cómo puedo complacer
y honrar a Dios en esta situación? hermano, la primer cosa es gracias
a Dios por los que ya estamos en Cristo. Sabemos con claridad
que la manera de complacer y honrar a Dios es primeramente estando
en Cristo, sino lo demás es inútil. Usted no puede complacer y honrar
a Dios si no está en Cristo. Es por estar en Cristo que él
le ha dado de su espíritu y usted puede ser imitador de Dios como
hijo amado. Si usted intenta esto por su
propia cuenta, va a fracasar irremediablemente. No está en nosotros el poder.
De hecho, el llamado a nuestros hijos es llamarlos a lo que el
Evangelio nos llama. Porque cuando son llamados a
ello, pues es algo que les hace ver su necesidad, su incapacidad. Si yo tengo la suficientemente
de fuerza para callar a Juanito que me dice sapo, pues no hace
falta el Evangelio. Pero si lo que tengo que hacer
con Juanito no es darle un trompón, sino bendecirlo, orar por él,
amarlo, hacerle el bien, eso requiere el Evangelio, eso requiere
que pueda reconocer, yo no soy capaz de hacer eso. Lo que yo
soy capaz es de darle una trompada bien dada para que se calle la
boca. Eso lo puedo hacer. Pero venir ante el Señor y reconocer,
yo soy incapaz. Yo no puedo hacer eso. Venir
y confesar al Señor que es lo que yo quiero y puedo hacer,
y clamar al Señor para que Él, para que Él obre en mí. Ese es
el Evangelio. Es reconocer cuán pecador soy,
reconocer cuán incapaz soy de conformarme al estándar divino. y venir creyendo que la única
manera es en el Señor Jesucristo, por la obra del Señor Jesucristo,
por los méritos del Señor Jesucristo, que no sólo ha pagado por mi
incapacidad, sino que Él ha resucitado y vive para que por Su Espíritu
yo pueda vivir en lo que Él me llama. Ser imitador de Dios como
hijo amado es algo que cuando Pablo lo dijo, lo dice en el
capítulo 5, Pero Pablo, antes de llegar al llamado a los creyentes
y en toda la Escritura... En todas las cartas el apóstol
Pablo siempre va a hablar de nuestra posición en Cristo y
después de nuestro llamado a vivir en los mandamientos del Señor.
No es primero el llamado a vivir en los mandamientos. Primero
hay que decirle a la gente quién es y qué es lo que necesita para
poder vivir en los mandamientos. No somos llamados simplemente
a ser personas más morales. Y algo que es seguro es perseverar
de manera constante de esta manera de vivir. Usted puede intentarlo
y quizá lograrlo una, dos, tres veces. Pero si usted lo está
haciendo por sí mismo, déjeme decirle que hacer las cosas correctas
y no hacerlas precisamente por dar gloria a Dios es pecado. Y no va a permanecer. Al final
usted se va a cansar. Pero cuando es el Señor que está
haciendo una obra, porque usted ha creído en el Señor Jesucristo,
Él tiene promesas. Y Él dice, el que comenzó en
vosotros la buena obra, la va a perfeccionar hasta el día de
Jesucristo. Aquello que es genuino y que
es auténtico va creciendo. Tiene sus momentos de fracaso.
porque el creyente tiene sus momentos de fracaso, pero el
creyente viene otra vez en arrepentimiento y fe, y el Señor le restaura,
y él sigue creciendo a la imagen del Señor Jesucristo. Ahora,
¿cómo puedo complacer y honrar a Dios en esta situación? Este
pensamiento es el pensamiento que rigió la vida y ministerio
de Cristo. El Señor Jesucristo no estaba
aquí para hacer lo que Él quería hacer. No obstante, él quería hacerlo. Porque era un deleite para él,
no era una imposición. No hizo lo que él quería, pero
él quería hacer lo que hizo. Porque él quería hacer la voluntad
de su padre, porque era su deleite. Y pareciera una contradicción,
pero no es una contradicción. Y eso es lo que el Espíritu Santo
va haciendo en la vida del creyente. Ya no estamos para hacer lo que
nos viene en gana, pero hacemos Tenemos las ganas de hacer lo
que Dios quiere porque Él nos ha amado, porque Él nos ha... Hay un pasaje donde dice el profeta
que él vio un momento en que él ya no quería más hablar las
palabras del Señor. Y intentó no hacerlo. Y Él dice,
me sedujiste, oh Dios, y fui seducido. Y es que esa es la
idea de lo que ocurre por la obra interna del Espíritu Santo. Y dice, Juan capítulo cinco, versículo
treinta, El Señor Jesús dice, No puedo yo hacer nada por mí
mismo. Según oigo, así juzgo, y mi juicio
es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del
que me envió, la del Padre. Y Juan capítulo 8, versículo
29. Porque el que me envió conmigo
está, no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre,
porque yo hago siempre lo que le agrada. Porque yo hago siempre
lo que le agrada. Él siempre estaba haciendo la
voluntad del Padre, por eso vimos su gloria, gloria como del Ingénito
del Padre, lleno de gracia y de verdad. Por eso él es el resplandor
de su gloria, la imagen misma de su substancia. Por eso él
puede decir a Felipe, el que me ha visto a mí, ha visto al
Padre. Yo y el Padre, uno solo, somos. Y ser imitadores de Dios. David sintió esa misma motivación. Y escribió en el Salmo 19, versículo
14. Dice, sean gratos los dichos
de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti. Vamos a buscar el versículo,
Salmo 19, versículo 14. Sean gratos los dichos de mi
boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca
mía y Redentor mío. Cuando complacer a Dios es más
importante que complacerse a usted mismo, confiar en Él, obedecerle
e imitarlo se hace cada vez más natural. Esta actitud y conducta
glorifica a Dios y crea la atmósfera para un acercamiento constructivo
al conflicto. Cuando complacer a Dios es más
importante que complacerse a usted mismo. Esto es una realidad de aquel
que está en Cristo, porque ha muerto al pecado, porque murió
con Cristo y ha sido resucitado para vivir en novedad de vida.
Y aún batallamos con una vieja naturaleza, pero es una batalla. El creyente no está entregado
a hacer lo que a él le place hacer, pero le place hacer lo
que hace. Porque está en Cristo, porque
Dios le ha dado una nueva naturaleza. Y el punto es, hermano, no estamos
aprendiendo principios para hacer vidas más moralistas. Estamos
recordando, todo esto es imposible sin venir y estar en el Señor
Jesucristo. Es en el Señor Jesucristo. Usted va a frustrarse si usted
intenta hacer esto por su propio esfuerzo humano. Se requiere
el poder del Evangelio. Lo que nosotros tendemos a hacer
en nuestro esfuerzo humano, en nuestra naturaleza, es hacer
exactamente todo lo contrario. Nuestra naturaleza humana quiere
hacer lo que le da la gana. La naturaleza humana quiere traer
gloria hacia sí mismo, aún cuando se hacen cosas correctas. Hay
gente que en el mundo ha ayudado verdaderamente a resolver conflictos,
y los han premiado, y los han reconocido, y han aceptado el
reconocimiento. Pero eso es pecado. Porque no
se hizo para que Dios sea reconocido, sea glorificado. Porque no se
hizo con el poder correcto, el del Espíritu Santo. Y, hermano,
se requiere que cada día nosotros podamos crecer a la imagen del
Señor Jesucristo, y para hacerlo es igual por el Evangelio. No
puedes crecer a la imagen del Señor Jesucristo si crees que
es algo que puedes hacer en ti mismo. Es necesario reconocer
que no puedo en mí mismo. Es necesario mirarme como el
apóstol Pablo se miraba. Soy un miserable pecador que
encuentro que el bien que quiero, pues, no lo hago, y el mal que
no quiero, eso hago. Cuando yo voy mirando y voy mirando
que mi única esperanza está en el Señor Jesucristo, es cuando
se puede crecer a la imagen del Señor Jesucristo. Lo único que
usted va a lograr es hacerse lo que comúnmente la gente llama
un santurrón y que incluso cae mal, cuando usted va procurando
hacer un cambio por usted mismo. Pero cuando es el Señor que está
obrando, no tenemos No hay vergüenza de decir, yo soy un pecador. Yo soy un pecador necesitado
de la gracia de Dios. Yo soy el primer pecador, Cristo
murió por mí, de venir y reconocer mi pecado. En lugar de decir,
yo no he pecado. Si alguno dice que no ha pecado,
hace a Dios mentiroso y la verdad no está en él. Si confesamos
nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad. Hermano, recordemos,
recordemos, este es el llamado, esta es la oportunidad, los conflictos
son oportunidades de imitar a Dios. Alguien, alguien hablando del
matrimonio dijo, Entre más difícil sea tu esposa, mayor oportunidad
tienes de parecerte a Cristo. Y los conflictos son oportunidades
de imitar a Dios. Y solo podemos imitar a Dios
si estamos en Cristo. Si estamos en Cristo. Cuando
Jesús confrontó a aquellos que le decían que eran hijos de Dios,
el Señor les dijo claramente, vosotros de vuestro Padre el
diablo sois, y los deseos de vuestro Padre queréis hacer,
porque Él ha sido homicida desde el principio. Y en verdad es,
cuando somos hijos de Dios, va a haber en nuestro corazón el
deseo natural de imitar a nuestro Padre. los niños tienden a imitar
a sus padres. Y es lo que Pablo está diciendo
aquí, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y el centro
de todo, hermanos, es estar en el Señor Jesucristo. Estar en
el Señor Jesucristo. Quisiera terminar leyendo el
versículo de primera de Juan, capítulo dos, versículo seis. El que dice que permanece en
Él, debe andar como Él anduvo. El que dice que permanece en
Él. Hermanos, permanecer en Él es algo que es obra de Dios. Él es quien nos injerta. Dice,
yo soy la verdadera, mi padre es el labrador. y es Dios que
nos ha injertado, y asegurémonos de que en verdad hemos sido injertados
en la vid verdadera, y que ese imitar a Dios es la vida de Cristo
que fluye, la savia del olivo que fluye hacia las ramas, estar
en el Señor Jesucristo. Vamos a orar.
Pristine Grace functions as a digital library of preaching and teaching from many different men and ministries. I maintain a broad collection for research, study, and listening, and the presence of any preacher or message here should not be taken as a blanket endorsement of every doctrinal position expressed.
I publish my own convictions openly and without hesitation throughout this site and in my own preaching and writing. This archive is not a denominational clearinghouse. My aim in maintaining it is to preserve historic and contemporary preaching, encourage careful study, and above all direct readers and listeners to the person and work of Christ.
Brandan Kraft
Bible Verse Lookup
Examples: John 3:16, Rom 8:28-30, Psalm 23, Matt 5-7
to
Leave blank for whole chapter
Enter at least 3 characters to search. Example: "grace", "love one another"
0 results
Click a result to view with context
Sign in to save your Bible lookup and search history.
Comments
Your comment has been submitted and is awaiting moderation. Once approved, it will appear on this page.
Be the first to comment!