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JC

La realidad de la esposa de Cristo

Romans 7:1-6
Joel Coyoc August, 14 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 14 2022
Estudios en Romanos

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la carta del apóstol Pablo a los romanos, en su capítulo
siete. Romanos, capítulo siete. Dice la palabra de Dios, ¿Acaso
ignoráis hermanos? Pues hablo con los que conocen
la ley, que la ley se enseñorea del hombre en tanto que éste
vive? Porque la mujer casada está sujeta
por la ley al marido mientras éste vive, pero si el marido
muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que si en
vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adultera,
pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera
que si se uniere a otro marido, no será adultera. Así también
vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo
de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los
muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras
estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley,
obraban en nuestros miembros, llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de
la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos,
de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del espíritu, y
no bajo el régimen viejo de la letra. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna
manera. Pero yo no conocí el pecado,
sino por la ley. porque tampoco conociera la codicia,
si la ley no dijera, no codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, produjo en mí toda codicia, porque sin la
ley el pecado estaba, está muerto, y yo sin la ley vivía en un tiempo,
pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y hallé
que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó
para muerte. Porque el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, me engañó y por él me mató. De manera que
la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo justo
y bueno. Luego lo que es bueno vino a
ser muerte para mí, en ninguna manera, sino que el pecado, para
mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo
que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase
a ser sobremanera pecaminoso. Porque sabemos que la ley es
espiritual, mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo
que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo
que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago,
apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien
hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en
mí, esto es en mi carne, no mora el bien. Porque el querer el
bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero,
sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero,
ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo
yo hacer el bien, hallo esta ley, que el mal está en mí. Porque según el hombre interior,
me deleito en la ley de Dios. Pero veo otra ley en mis miembros,
que se revela contra la ley de mi mente, y me lleva cautivo
a la ley del pecado que está en mis miembros. Miserable de
mí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de muerte? gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro
así que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios más con
la carne a la ley del pecado amén vamos a meditar los primeros
seis versículos de este capítulo siete de de la carta del apóstol
Pablo a los romanos Cuando estábamos estudiando el
capítulo seis, llegamos al versículo catorce, donde el apóstol Pablo
dice, porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues
no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Y del versículo 15
al 23, el apóstol Pablo empezó a explicar la relación del creyente
con la ley, y cómo, pues, él está usando algunas expresiones
muy fuertes que quizá nuestras expresiones en español no alcanzan
totalmente a la respuesta a las preguntas retóricas que él hace
cuando dice en el versículo 15 que, pues, pecaremos porque no
estamos bajo la ley, sino bajo la gracia, y ese en ninguna manera. Y después de hacer un paréntesis
explicando la relación del creyente con respecto al pecado por no
estar bajo la ley, sino bajo la gracia, y después de usar
la figura de la esclavitud, de ser siervo, de ser esclavo, El
apóstol Pablo va a retomar y va a empezar en torno a otra figura,
que es la figura del matrimonio. Y en diferentes relaciones siempre
hay obediencia, pero hay diferencias entre el motivo de la obediencia. En el matrimonio, por ejemplo,
hay relaciones de obediencia. en la relación amo-esclavo hay
obediencia, en la relación padre-hijo hay obediencia, y después de
haber hablado acerca de lo que es la relación como amo-esclavo,
y al final de cuentas terminamos, nosotros fuimos hechos para ser
siervos, sea siervos del pecado, o sea siervos de la justicia,
o vivir esclavos de el príncipe de este siglo, o ser siervos
del Señor Jesucristo. Y el apóstol Pablo empieza usando
ahora una figura, él está hablando Y va a dejar clara cuál es la
relación del creyente con la ley, y cómo el hecho de que no
estamos bajo la ley tampoco es de ningún modo, de ninguna manera,
es un rotundo no. El hecho de que no estamos bajo
la ley no significa que vamos a perseverar en el pecado para
que la gracia abunde. Y ahora el apóstol Pablo va a
traer aquí la figura de lo que es la relación matrimonial para
ilustrar lo que es nuestra relación con la ley. Hermanos, qué importante
es que podamos tener claridad en cuanto a cuál es la relación
del creyente con la ley, y nuestro tema es la relación de Dios con
su pueblo. de comparado con la relación
del matrimonio. Recuerde que el Apóstol Pablo
escribe en Efesios y dice que las casadas estén sujetas a sus
maridos como al Señor. Y después dice él, grande es
este misterio, pero yo digo esto respecto de Cristo y de la Iglesia. En el versículo cuatro del capítulo
siete dice así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto
a la ley mediante el cuerpo de Cristo para que seáis de otro
del que resucitó de los muertos a fin de que llevemos fruto para
Dios. El tema es la realidad de la
esposa de Cristo. ¡Qué figura más maravillosa y
qué privilegio más grande! Hay tantas figuras en la Escritura
a través de las cuales Dios muestra su relación con su pueblo. Sin
embargo, una figura predilecta es la figura de la esposa o la
novia del Cordero. El Apocalipsis nos recuerda y
dice, y a su esposa se le ha concedido que se vista de lino
fino, puro, resplandeciente. Dice que él está cada día hermoseando
a su esposa para presentarse a sí mismo una esposa sin mancha,
ni arruga, ni cosa semejante. Y él está obrando cada día en
beneficio de su esposa. y el apóstol Pablo va a dejar
algunas cosas claras con respecto a lo que significa la realidad
de ser parte de la esposa de Cristo, de ser una oveja del
buen pastor, ovejas, novias del cordero, esposa del cordero,
el ser haber sido injertados en la vid verdadera, pero aquí
está usando la figura del matrimonio, y el apóstol Pablo empieza diciendo,
acaso ignoráis hermanos, pues hablo con los que conocen la
ley, que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste
vive. Y después va a hablar y decir, porque la mujer casada está sujeta
por la ley al marido mientras éste vive, pero si el marido
muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que si en
vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera. Pero si su marido muriere, es
libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido,
no será adúltera. Y lo primero que está ilustrando
aquí es tanto con respecto a la ley, a la ley mosaica, como respecto
a cualquier ley. Cuando una persona muere, uno
queda totalmente fuera del alcance de la ley. De hecho, si alguien
muere y tiene, por ejemplo, un crédito hipotecario, pues automáticamente
ese crédito está liquidado. No se puede obligar más al finado
a cumplir la ley. Y el apóstol Pablo está mostrando
esto aquí y mostrándonos una realidad. Y la realidad es que
la esposa de Cristo nace casada con la ley. al igual que cada
ser humano que nace, nace casado con la ley. Hay una ley que el
apóstol Pablo explicó en los primeros capítulos de Romanos,
esa que está grabada en el corazón del hombre, en su conciencia,
que le excusa y le acusa, en diferentes lugares, en diferentes
culturas, aun aquellos que jamás han leído el Antiguo Testamento,
ellos saben, saben que está mal robar, ellos saben que está mal
ser infieles, ellos saben porque Dios ha puesto su ley moral en
su corazón y toda persona nace con una relación de matrimonio
con la ley, con una obligación de cumplimiento de la ley, Y
Dios dio esa ley para que el propósito de la ley es mostrar
lo totalmente incapaces que somos. El hecho de que esa ley demanda
un cumplimiento y la ley es sin misericordia. La ley demanda
lo que tienes que hacer, pero la ley no te da ni una ayuda
para hacerlo. La ley exige cumplimiento. Y
si tú no cumples la ley, pues la consecuencia de no cumplir
la ley es la muerte. Y nacemos así, y nacemos sabiendo
que hay una ley, sin embargo, nacemos en rebeldía contra la
ley. Hay frases que poetas han escrito,
cada quien es arquitecto de su propio destino. Y nacemos en
rebelión no queriendo que nadie, ni siquiera Dios gobierne sobre
nosotros. Rebeldes a Dios. Y esa es la manera en que nacemos,
sujetos a la ley, con obligación de cumplimiento de la ley, pero
con incapacidad total de dar cumplimiento a esa ley. Ahora,
el apóstol Pablo, en el versículo 4, dice, así también vosotros,
hermanos, y aquí él está hablando a aquellos aquellos que por gracia
y por misericordia de Dios les ha sido dado el don de la fe,
aquellos que han confiado en que la justificación es gratuita
por medio de la fe, es la redención que Cristo realizó en la cruz,
aquellos que han creído que la única manera de ser de ser libres
de la esclavitud, libres de la relación de matrimonio con la
ley, que demanda cumplimiento sin misericordia, aquellos que
el apóstol Pablo les está llamando hermanos porque han nacido en
la familia de Dios y él les dice una realidad es ustedes nacieron
casados con la ley pero si ustedes han creído el evangelio, si les
ha sido dado el don de la fe, si has oído la voz del buen pastor,
si has confiado únicamente en la obra del Señor Jesucristo,
a la ley, has muerto a la ley, y esto es debido a la frase que
constantemente el apóstol Pablo utiliza en Cristo, cuando Él murió, nosotros morimos.
Y aquí Pablo explica y dice, habéis muerto a la ley mediante
el cuerpo de Cristo. Y es tal la relación de intimidad,
es tal el privilegio que Dios nos traslada del reino de las
tinieblas al reino de su amado Hijo. está la intimidad que su
muerte es nuestra muerte y hemos muerto al pecado como explica
el apóstol en el capítulo seis pero hemos muerto a la ley ya
no más tenemos esa esa obligación de la ley para alcanzar el favor
de dios porque además somos incapaces pero dado que cristo ha muerto
nuestra muerte hemos muerto en el cuerpo de Cristo, dado que
Él ha sufrido el castigo de nuestro fracaso, de nuestra incapacidad,
todo nuestro quebrantamiento de la ley fue cargado sobre el
Señor Jesucristo, y su muerte es nuestra muerte, y el ser uno
con el Señor Jesucristo nos lleva a estar muertos, muertos a la
ley, muertos a la ley. Y hermano, bien importante que
nosotros podamos entender cómo es la relación del creyente con
la ley y después el apóstol Pablo dice empieza a explicar lo que
significa haber muerto a la ley dice después porque mientras
estábamos en la carne las pasiones pecaminosas que eran por la ley
obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte y
lo que la ley hacía era que incitaba el pecado en nosotros. Siempre
aquello que es una persona dice que había un
hotel que estaba cerca de la playa al punto de que desde los
balcones se podía pescar y a alguien se le ocurrió poner un letrero
que estaba prohibido pescar desde los balcones y de pronto constantemente
había problemas con gente que estaba pescando desde los balcones.
y de pronto alguien pensó en quitar el letrero y cuando quitaron
el letrero también dejó de haber problema con gente pescando en
los balcones y es que normalmente esa actitud de no querer que
nadie gobierne sobre nosotros, esa actitud de querer hacer lo
que nos venga en gana y la ley lo que hace es incitar esa actitud
de rebeldía, esa actitud de no querer ser gobernados y como dice el versículo 5 dice
porque mientras estábamos en la carne las pasiones pecaminosas
que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto
para muerte y después dice el versículo la segunda parte del versículo
4 dice para que seáis de otro del que resucitó de los muertos
y qué bendición que hemos muerto a la ley hemos muerto al pecado
pero hemos resucitado para andar en vida nueva para ser de un
esposo y ya no más no en una relación de adulterio porque
hemos muerto a la ley, estamos fuera del alcance de la jurisdicción
de la ley para ser esposa del Señor Jesucristo, para ser de
aquel que resucitó de los muertos, y ese es el Señor Jesucristo. Ahora, ¿qué bendición ser esposa
del Cordero? ¿Qué bendición el poder saber
que hemos sido muertos con Cristo, pero hemos sido resucitados?
para andar en novedad de vida. Y después el versículo dice,
para llevar fruto para Dios. Y hermano, una de las cosas que
hemos de clamar al Señor que en verdad nosotros dejemos de
estar en total dependencia únicamente de la obra del Señor Jesucristo.
que Dios guarde en nuestro corazón del sutil engaño de querer vivir
como si estuviéramos aún bajo la ley. ¿Y eso qué significa? Es el hecho de pensar que hacemos
las cosas que la ley demanda y hacerlas para alcanzar el favor
de Dios. es la esposa del Cordero. dentro de un contexto de cultura
evangélica, personas que, por ejemplo, suelen hacer tratos
con Dios buscando bendición de Dios, personas que deciden, por
ejemplo, ser diezmadores o ofrendar, y no está mal ofrendar, pero
si lo haces con la intención de alcanzar la bendición de Dios, estás viviendo como si estuvieras
casado aún con la ley, el ya nos ha bendecido con toda bendición
espiritual, y el creyente ofrenda no para alcanzar la bendición
de Dios, el creyente ofrenda porque ha alcanzado la bendición
de Dios, porque ha sido bendecido con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales con Cristo, y el creyente ofrenda
como un acto de gratitud a Dios, el creyente ofrenda porque Dios
está transformándolo cada vez a la imagen del Señor Jesucristo.
Y el Señor Jesucristo es generoso. Si hay algo que caracteriza a
Dios es que Dios está constantemente dando. Todas las cosas son de
Él y Él nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
Pero qué importante es recordar, yo no estoy ofrendando porque
yo tengo la ley encima que demanda. Yo ofrendo porque estoy agradecido
a Dios porque Él me ha bendecido con toda bendición espiritual.
Para mí es un placer el hecho de crecer cada vez a la imagen
del Señor Jesucristo. Es un deleite el poder vivir
y eso es distinto. Hay una diferencia tan grande
entre obediencia como esclavitud. En verdad que los que estamos
en una relación de matrimonio, Pues en verdad que ya hay una
diferencia cuando éramos solteros. El soltero piensa qué va a hacer
el fin de semana. Y los que son casados piensan
en qué es lo que vamos a hacer el fin de semana. Y, en cierto
modo, hay una diferencia, hay una relación de ser siervo, pero
no es la relación de aquel que es siervo pero sirve por temor,
sino es la relación motivada por el amor. Y, en verdad, cuando
usted va mirando cómo el Señor Jesucristo obedecía a su Padre,
usted va a mirar que el Señor Jesucristo cumplió perfectamente
la ley porque dice el salmo que cité en la mañana cuarenta versículo
ocho el hacer tu voluntad Dios mío me ha agradado y tu ley está
en medio de mi corazón y el señor cumplió perfectamente la ley
y no era como alguien temeroso ah era un deleite para él hacer
la voluntad de su padre porque él conocía a su padre y su padre
es digno de su amor y la relación es la relación del matrimonio,
es una relación que debe estar motivada por el amor, el obedecer
como un deleite, el obedecer porque ahora nos ha dado de su
espíritu, en la carne nosotros no podemos obedecer, no es simplemente
obedecer externamente lo que dice la ley, sino es obedecer
aún el espíritu de la ley, hacer nuestra obediencia a la ley con
un motivo correcto, y es sin Cristo Lo único que nosotros
hacemos es quebrantar la ley de Dios. Alguien dijo que sin
Cristo lo que nosotros hacemos es pecar aún cuando respiramos,
porque Dios nos da aire para respirar, para sostener nuestra
vida y para mostrar siempre su carácter y hacer su voluntad
y hacer lo que le agrada. Y de pronto nosotros hacemos
las cosas y no las hacemos con el motivo de mostrar su carácter. Y podemos aún estar haciendo
cosas que son correctas y moralmente correctas, pero si no son hechas
con el motivo, Si nosotros, por ejemplo, no matamos a alguien,
o no robamos, o no hacemos cosas vergonzosas con tal de no ser
mirados por nuestro prestigio, por nuestra... Porque miren a
nosotros bien, y no por la gloria de Dios. Eso es pecado. Todo aquello que no se hace para
la gloria de Dios es pecado. Todo aquello que no se hace en
el poder correcto, que es el poder del Espíritu Santo, es
pecado. Pero hermano, hemos muerto a
la ley. No venimos en obediencia a la
ley para alcanzar el favor de Dios. Hemos alcanzado el favor
de Dios por la obra del Señor Jesucristo. Él ha muerto nuestra
muerte. Éramos totalmente incapaces.
Irmano, venir pretendiendo alcanzar a favor de Dios mediante obediencia,
es comportarnos como estar vivos a la ley, pero si hemos oído
la voz del Señor Jesús, hemos muerto a la ley. El pecado, por
tanto, no puede enseñorearse de nosotros. No estamos bajo
el dominio de la ley como principio de vida. No es con una relación
de esclavitud, de una obediencia por temor, sino una obediencia
motivada por el amor. El apóstol Pablo llama a la iglesia
y le dice, Dice, el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto,
que uno murió por todos, y por todos murió para los que viven,
ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por
ellos. Y un asunto importante es, hermano,
siempre reflexionar, ¿qué es lo que motiva mi obediencia?
Y hermanos, que en nuestro corazón el motivo de nuestra obediencia
pueda ser el amor, el amor que Cristo mostró en la cruz, el
amor eterno con el cual Él me ha amado, el responder a ese
amor, Él murió por mí, y vivir para Él por gratitud, hacer todo
lo que hago simplemente porque ya he sido bendecido, no para
hacer no para ser bendecido. Ya hemos sido bendecidos con
toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo
Jesús. Dice, pero ahora estamos libres
de la ley por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos,
de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del espíritu y
no bajo el régimen viejo de la letra. en una relación de saber que
estamos en Cristo, en una relación de intimidad con el Señor Jesucristo,
de ser su especial tesoro, de ser real sacerdocio, de ser nación
santa, pueblo adquirido por Dios, de ser la esposa del Cordero,
de gozar de toda la bendición que Él ha ganado para nosotros.
de recordar que Él es nuestra justicia, que Él cumplió la ley
en favor nuestro, en una obediencia perfecta, y vivir motivados,
clamando al Señor por el poder del Espíritu Santo, respondiendo
en amor porque Él nos ha amado. Dice la Escritura, nosotros le
amamos a Él porque Él nos amó primero. Poder asegurarnos, hermanos,
que en verdad nuestra obediencia nuestra obediencia a la ley de
Dios es motivada por la gratitud y no no por el pretender alcanzar
favor o gracia de Dios por lo que yo hago nada que yo haga
nada que yo haga es algo que Dios va a aceptar si yo pretendo
hacer una transacción con Dios y muchas veces sutilmente somos
engañados a hacer transacciones con Dios. Hay gente que incluso
habla y dice de oraciones que ha hecho y en especial muchas
personas con respecto al ofrendar. Si ofrendas para alcanzar bendición
de Dios, es mejor que vayas y comas una hamburguesa y gastes el dinero
en algo que te sea de provecho, porque el don de Dios no se compra. Nosotros, si ofrendas, que sea
porque Dios está obrando, transformando tu corazón, haciéndolo generoso
como el suyo es generoso, y no por pretender alcanzar algo,
por cumplir la ley de Dios. Lo que Dios demanda es una obediencia
perfecta, y esa obediencia perfecta es la que ha hecho el Señor Jesucristo. Confiando en eso, nosotros podemos
ser justificados del pecado. Pero confiando en eso mismo es
que nosotros podemos crecer a la semejanza del Señor Jesucristo.
Siempre motivados por el hecho de que todo lo que Dios demanda,
Dios lo ha provisto en el Señor Jesucristo. Y todo lo que yo
hago, lo hago como gratitud por lo que Él ha hecho. Es que aborrezco
el pecado porque Él me ha mostrado que el pecado es horrible a sus
ojos. Y me lo ha mostrado con el sacrificio del Señor Jesucristo.
Dice la Biblia que no es catimónia a su propio Hijo, sino que lo
entregó por todos nosotros. Aquel que no detuvo su ira ni
porque era su Hijo amado, su unigénito, porque estaba cargando
el pecado de su pueblo. Y todo eso lleva en nuestro corazón
a ser motivado siempre por amor y por gratitud y nunca, nunca
en hacer las cosas correctas El Apóstol Pablo, Para él era muy importante esto,
y él dijo, yo no quiero ser hallado teniendo mi propia justicia,
y que el Señor nos guarde, que en ningún momento nosotros queramos
venir delante de Dios en nuestra propia justicia, sino siempre
en la justicia que es la justicia del Señor Jesucristo, siempre
confiado en su obra, siempre recordando. El apóstol Pablo,
cuando termina este pasaje, Él no va a terminar como una persona
que está demasiado confiado en sí mismo. Él termina diciendo,
miserable de mí, y haciendo énfasis en que mi confianza está en mi
relación con Cristo, en el hecho de que, por gracia de Dios, soy
la esposa del Cordero. que por gracia de Dios estoy
en el Señor Jesucristo, que yo siendo su enemigo y persiguiendo
a su iglesia, yendo justamente para matar a los miembros de
la iglesia, el Señor Jesucristo me alcanzó y me salvó, se reveló
ante mis ojos, me hizo mirar que esa obediencia que podía
impresionar a cualquier otro, en realidad era basura. y Él
dice, yo no quiero ser hallado teniendo mi propia justicia.
Hermanos, que el Señor nos guarde de equivocar en ese sentido,
de siempre recordar, es por la obra del Señor Jesucristo, es
por causa de mi unión con Cristo. Si yo estoy unido al Señor Jesucristo,
ya he sido bendecido con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales. La ley Vamos a mirar después,
más adelante. La ley en sí misma no es que
la ley sea mala. Lo malo no está con la ley, sino
lo malo está con nosotros, vendidos al pecado. Pero Cristo Jesús
vino para vivir. No sólo murió por nosotros, Él
vivió por nosotros. Y porque Él vivió por nosotros,
y porque Él vive, y porque Él nos ha dado de su espíritu, nosotros
podemos andar en novedad, en novedad de vida. Así que también
vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley, mediante el
cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de
los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Hermanos, libres,
verdaderamente libres, por la obra del Señor Jesucristo. Y
libres, libre no es hacer lo que nos venga en gana, sino es
hacer lo que debemos de hacer. Y lo que debemos de hacer es
aquello que es conforme al carácter de Dios. La verdadera libertad
no es hacer lo que nos da la gana, sino hacer lo que debemos
hacer porque nos da la gana. ¿Y por qué nos va a dar la gana?
Porque Dios está obrando. Eso es lo que el Señor Jesucristo
hacía. Él hacía lo que le daba la gana. Y lo que le daba la
gana era hacer la voluntad de Su Padre. Para Él era un deleite
hacer la voluntad de Su Padre. Y lo hacía de buena gana. Irmanos,
eso sólo es posible cuando ha quedado claro cuál es mi relación
con la ley. No es, estamos bajo la gracia,
entonces pequemos. Estamos bajo la gracia. y hemos
muerto a la ley. Pero ahora tengo una relación
de amor con el Señor Jesucristo. Y nosotros le amamos a Él porque
Él nos amó primero. Su amor nos constriñe. Y qué
bendición de ser la esposa del Cordero. Qué bendición de estar
en Cristo y de haber muerto a la ley, de haber muerto al pecado. Qué bendición que Dios ha hecho
en nosotros lo que nosotros no podíamos hacer. estaba explicando
cómo todos los verbos implican algo que Dios nos ha hecho y
es algo que debemos recordar siempre cuando tengamos la oportunidad
de presenciar un bautismo o siempre que podamos recordar cuando fuimos
bautizados, porque todo eso está figurado en el bautismo, como
fuimos muertos al pecado, sepultados con Cristo, muertos a la ley,
sepultados, pero resucitados con Cristo, por ese poder que
resucitó a Jesucristo para andar en novedad de vida. Recordando
que como esposa del Cordero ya estamos bendecidos con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Recordando que dentro
de toda esa bendición espiritual está el hecho de que todas las
cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas
por su divino poder para que por ellas participemos de la
naturaleza divina. recordando que la gracia de Dios
es la que nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos
pecaminosos, recordando que la gracia de Dios no es, no es una
cosa, la gracia de Dios es el mismo Señor Jesucristo, quien
se entregó a sí mismo por nuestros pecados para limpiarnos de toda
iniquidad y hacer para sí un pueblo propio celoso de buenas
obras. Hermanos, Es importante recordar. El apóstol Pablo es insistente
y está siendo repetitivo. Y es importante que sea repetitivo.
Nosotros somos olvidadizos. Y es importante que podamos recordar
siempre es que sea el deseo de nuestro corazón ser hallado en
la justicia del Señor Jesucristo, nunca en nuestra propia justicia,
siempre en la justicia del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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