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JC

Vivamos nuestra union con Cristo

Romans 6:10-14
Joel Coyoc August, 3 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 3 2022
Estudios en Romanos

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en Romanos, carta del apóstol Pablo a los Romanos. En su capítulo
seis, Romanos seis la palabra de Dios dice, ¿Qué
pues diremos? Perseveraremos en el pecado porque los que hemos muerto al
pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los
que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados
en su muerte? Porque somos sepultados juntamente
con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó
de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente
con él, en la semejanza de su muerte, así también lo seremos
en la de su resurrección. Sabiendo esto, que nuestro viejo
hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del
pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. porque el que ha muerto ha sido
justificado del pecado, y si morimos con Cristo, creemos que
también viviremos con él. Sabiendo que Cristo, habiendo
resucitado de los muertos, ya no muere, la muerte no se enseñorea
más de él, porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas,
mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros, consideraos
muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor
nuestro. No reine, pues, el pecado en
vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. ni tampoco presentéis vuestros
miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentados
vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado
no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino
bajo la gracia. ¿Qué pues? ¿Pecaremos porque
no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis
a alguien como a esclavos para obedecerle, sois esclavos de
aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte o de la
obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque
eráis esclavos del pecado, Habéis obedecido de corazón a aquella
forma de doctrina a la cual fuisteis entregados y libertados del pecado,
vinisteis a ser siervos de la justicia. Hablo como humano por
vuestra humana debilidad, que así como para iniquidad presentasteis
vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad,
Si ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir
a la justicia, porque cuando erais esclavos del pecado, erais
libres acerca de la justicia, ¿Pero qué fruto teníais de aquellas
cosas, de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de
ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados
del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto
la santificación, y como fin la vida eterna. porque la paga
del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna
en Cristo Jesús, Señor nuestro. Vamos a meditar los versículos
del 10 al 14. Sin embargo, antes de meditar
en ellos, me gustaría leer el comentario de un hermano que
sobre los primeros versículos que dice, para empezar, el pecado
en sí mismo no es la causa de la glorificación de la gracia
de Dios. Para empezar, el pecado en sí
mismo no es la causa de la glorificación de la gracia de Dios. Con respecto
a la conclusión que Cuando el pecado abundó, abundó
la gracia. No es a causa del pecado que
brilla, que se hace más preciosa la gracia de Dios. El pecado
es la causa de la ira y el juicio de Dios, no de la gracia. A Dios
le ha placido magnificar su gracia en el perdón del pecado. No es
por la comisión del pecado que la gracia es glorificada, poniendo
fin al reino del pecado, no fomentándolo. La gracia capacita a los hombres
a aborrecer el pecado y terminar con el pecado, no a amarlo y
seguirlo. La gracia de Dios Capacita a
los hombres a aborrecer el pecado y terminar con el pecado, no
a amarlo y seguirlo. Estábamos también meditando acerca
de lo que es el bautismo y Muchas veces cuando pensamos
en el bautismo solemos hacer énfasis en lo que el creyente
hace. Pero es importante que nosotros
podamos mirar que el énfasis en el pasaje es en lo que Dios
hace. El énfasis es en lo que Dios hace. Si miramos los verbos
que se utilizan allí en los primeros versículos, dice, los que hemos
muerto al pecado. Dice, porque los que hemos muerto
al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? Dice, ¿o no sabéis que
todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados
en su muerte? Porque somos sepultados juntamente
con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó
de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros
andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente
con Él en la semejanza de Su muerte, así también lo seremos
en la de Su resurrección, sabiendo que nuestro viejo hombre fue
crucificado. Y cada uno de esos verbos están en una forma que
se llama voz pasiva. Y eso quiere decir que no es
el sujeto el que hace la acción, sino alguien más. Y el que hizo
todas esas acciones es Dios. ¿Y qué es lo que Dios hizo? Si
bien el pasaje explica el significado del bautismo en agua, habla de
más que el bautismo en agua. Habla primeramente del bautismo
que Dios hace cuando nos salva y Él nos bautiza en Cristo. Y yo creo que una de las frases
más abundante y que tiene total sentido es el hecho de que nuestra
unión con Cristo, Todo lo que está explicado en este pasaje
no tiene sentido si no entendemos que la base de todo es la unión
del creyente con Cristo. Es por causa de nuestra unión
con Cristo, todo es por causa de nuestra unión con Cristo que
somos justificados. Es por causa de nuestra unión
con Cristo que somos, que no hay condenación para el creyente.
Es por causa de nuestra unión con Cristo que el creyente puede
vivir en victoria sobre el pecado. De hecho, si pensamos en que
Él nos bautizó en Cristo, tenemos que recordar el significado de
la palabra bautismo, es poner dentro de o sumergir. Y es interesante
que esta es una verdad que el apóstol Pablo recuerda constantemente,
no sólo a los romanos, No sé, no he contado cuántas veces en
romanos está en Cristo, pero en todas las epístolas el apóstol
Pablo, por ejemplo, dice, pues habéis muerto con Cristo y vuestra
vida está escondida con Cristo en Dios y la unión con Cristo. nos bautizó en Cristo, nos bautizó
en la muerte de Cristo, nos sepultó con Cristo, nos resucitó con
Cristo a una nueva vida. Y todo eso es lo que significa
el hecho de que Dios nos bautiza en Cristo. Somos uno con Cristo, todo lo
que ocurre a Cristo por causa de estar sumergidos o está la
misma idea en el versículo 5 plantados, y es la idea de lo que dijo el
Señor Jesús cuando dijo que yo soy la vid verdadera, mi padre
es el labrador, somos los pámpanos. Y el apóstol Pablo usa también
la figura de que hemos sido injertados. Eramos pámpanos o ramas silvestres,
pero hemos sido puestos en la vid verdadera. En ese contexto,
el Señor Jesús habló y dijo, separados de mí, nada podéis
hacer sino solamente pecar. Y quería compartir eso con respecto
a los primeros versículos. Nuestra unión con Cristo. Ahora,
A partir del versículo once, nuestro tema es vivamos nuestra
unión con Cristo. El apóstol Pablo ha hecho énfasis
en lo que implica nuestra unión con Cristo y lo que ha sucedido
porque estamos somos uno con el Señor Jesucristo. Esta es
una una verdad muy muy fuerte que el apóstol Pablo incluso
dice que es un misterio que estaba antes la relación del esposo con la
esposa. Y dice, pero yo digo esto, dice,
respecto de Cristo y de la iglesia. Y nuestra unión con Cristo. Y por causa de nuestra unión
con Cristo, el apóstol Pablo, a partir del versículo once,
empieza a llamarnos a vivir de una manera práctica nuestra unión
con Cristo. En el versículo once dice, así
también vosotros considerados muertos al pecado. ¿Y cómo ¿Cómo
vivimos nuestra unión con Cristo? En primer lugar, considerándonos
muertos al pecado, muertos al pecado, que es como Él empieza,
dice, pues, en el versículo dos dice, porque los que hemos muerto
al pecado, ¿cómo viviremos aún en Él? ya hemos muerto al pecado
si estamos en el Señor Jesucristo, si Dios nos ha revelado al Señor
Jesucristo, si Dios nos ha dado arrepentimiento para vida, si
Dios nos ha hecho escuchar la voz del buen pastor, si por la
obra del Espíritu Santo hemos sido atraídos hacia el Señor
Jesucristo, entonces, somos de sus ovejas, y entonces, él ya
nos ha nos ha hecho morir juntamente con Cristo. Entonces, lo que
toca ahora aquí, recuerde que es todo descansa por causa de
nuestra unión con Cristo y todo descansa en el hecho de lo que
Dios hace. Dios es el que produce en nosotros
el querer como el hacer por su buena voluntad. la soberanía
de Dios en la obra de salvación y en nuestro crecimiento en la
gracia, pero también es una realidad la responsabilidad humana y como
parte de nuestra responsabilidad humana somos llamados a considerar,
a considerarnos cada día lo que realmente ya Dios ha hecho por
la obra del Señor Jesucristo. Ya Dios nos ha hecho muertos
al pecado. Es necesario que nosotros lo
consideremos así cada día. Cada día, cada momento, recordar
yo ya no estoy vivo para el pecado. Yo he muerto juntamente con Cristo.
Eso era algo que el apóstol Pablo recordaba constantemente. El
creyente dice el versículo también nosotros considerados
muertos al pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús Señor
nuestro no reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal y tenemos
una vieja naturaleza un viejo hombre que ya mencionó en el
versículo seis sabiendo esto que nuestro viejo hombre fue
crucificado juntamente con él y es viejo porque es aquel que
nos acompaña desde que nacimos, cada vez va quedando más viejo,
y no es un cuerpo adecuado para la vida nueva que tenemos en
Cristo. No es en sí mismo que sea un cuerpo malo, pero no es
el cuerpo adecuado. Es el cuerpo que muchas veces
se constituye en una fuente de tentación, pero recordar cada
día, como Pablo recordaba cada día, con Cristo estoy juntamente
crucificado. Y ya no vivo yo, más vive Cristo
en mí, lo que ahora vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo
de Dios. Ahora, Pablo, no sólo nos invita
de manera general, uno pudiera pensar que es muy general considerarnos
muertos. Una primera cosa que hacer es
recordar cada día cuando nos levantamos y cada vez recordar
yo soy un muerto al pecado. yo estoy crucificado juntamente
con Cristo. O sea, yo no vivo para hacer
lo que quiero hacer, yo vivo como Cristo vivió para hacer
la voluntad de Dios. El deseo, el clamar al Señor
para que en nuestro corazón haya el deseo de la voluntad de Dios. De hecho, en la oración que enseñó
el Señor Jesucristo, se nos recuerda, dice, que se haga la voluntad
del Señor como en el cielo, así también en la tierra. El mismo
apóstol nos recuerda en el capítulo doce, versículo uno, cuando nos
llama a presentarnos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,
para que podamos comprobar cuál sea la buena voluntad de Dios. Ahora, Pablo, no sólo se queda
en el aspecto general de llamarnos a considerarnos muertos al pecado,
sino empieza a hablarnos de cosas prácticas. Dice el apóstol Pablo
después en el versículo 12, no reine pues el pecado en vuestro
cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. ¿Cómo vivo mi unión con Cristo?
¿Cómo es eso de considerarme muerto al pecado? Pablo dice,
no permita que el pecado reina en su cuerpo mortal, obedeciendo
sus malos deseos. Nuestros ojos de pronto tienen
ganas de mirar. ¿Y qué es lo que vamos a mirar? Pues, dice Pablo a los creyentes,
pónganos ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, dice pongan
la mira en las cosas de arriba no en las de la tierra porque
habéis muerto con cristo y vuestra vida está escondida con cristo
en dios y la verdad es que nuestros ojos no se cansan de mirar pero
tenemos que ser intencionales recordando yo soy muerto al pecado
yo no puedo mirar así nada más porque si lo que quiera mirar,
lo que me dé ganas de mirar. Recuerde que en ese contexto
dice, no permita que el pecado reine su cuerpo mortal obedeciendo
sus malos deseos. Y podemos ampliar al hecho de
que hay deseos que en sí mismos no son malos, no lo olvide. Juan
Calvino decía que el problema con nuestros deseos es lo mucho
que los deseamos. Y cualquier cosa que deseamos
más que a Dios y a su gloria, pues nos va a llevar sencillamente
a pecar. Y no permitir que el pecado reine
en el cuerpo mortal. Recuerde, hemos muerto al pecado. Ya no estamos en el reino de
las tinieblas. Hemos sido trasladados al reino
de su amado Hijo. Entonces, Tenemos ya otro amo. El pecado ya no es nuestro amo.
Si en verdad hemos nacido de nuevo, si en verdad hemos sido
creados en Cristo Jesús, como dice en Efesios, porque somos
hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Hechura suya, creados en Cristo Jesús. O como dice, de modo que
si alguno está en Cristo, nueva criatura es. una nueva criatura
que Dios empieza a poner en su corazón nuevos deseos, porque
hemos probado que Dios es bueno. No es que leemos la escritura
porque alguien nos obliga, no es que leemos la escritura porque
alguien nos va a preguntar y va a apuntar en un libro cuánto
leímos, o porque nos va a dar un premio si leemos muchos capítulos
en la escritura, sino es Nuevos deseos porque estamos conociendo
a Dios, hemos visto que Él es bueno, y deseamos como niños
recién nacidos la leche espiritual no adulterada. Deseamos vivir
en la voluntad de Dios porque hemos aprendido que si Dios es
bueno, y la Biblia dice que Dios es bueno, y sabemos que Él es
bueno, pero la Biblia dice que también la voluntad de Dios es
buena, es agradable, y es perfecta, y anhelamos vivir en la voluntad
de Dios. Después el Apóstol Pablo dice
en el versículo 13, ni tampoco presentéis vuestros miembros
al pecado como instrumentos de iniquidad. Y aquí el Apóstol
Pablo va siendo más específico, no ofrezca sus miembros como instrumentos de iniquidad, como instrumentos
de injusticia. No ofrezca sus miembros. Y la
idea de aquí la palabra presentar u ofrecer es la idea de ofrenda. Por eso Él dice a los creyentes,
dice, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros
cuerpos Y aquí está desmembrando el cuerpo y hablándonos específicamente
de los miembros. ¿Dónde tienen que caminar mis
pies? ¿Qué es lo que tienen que hacer
mis manos? Y pensar, por ejemplo, qué es lo que de pronto nos hallamos
pensando y ser intencionales en detenernos y decir, basta
con este pensamiento. Si este pensamiento, dice el
salmista, gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi
corazón delante de ti, oh Jehová. Y recordar, nadie puede ver lo
que pienso de mis hermanos o de la gente que está alrededor de
mí, pero Dios sí que puede ver lo que estoy pensando. Y en verdad,
ser intencionales de detenernos y aún venir a Dios en confesión,
decir, Señor, perdóname, estoy prestando mi cerebro para pensar
esto que no tengo que estar pensando. Recuerde que todo lo que es honesto,
todo lo verdadero, todo lo justo, todo lo amable, todo lo que vuestre
buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza,
en esto pensar. Y podemos pensar en nuestro cerebro,
podemos pensar en nuestros ojos. Pensando en nuestros ojos, pues
yo creo que tanto hombres como mujeres hay cosas que no debiéramos
de mirar. Y sin embargo, los hombres, pues
el Señor habló específicamente en cuanto a los hombres, que
pues dijo el Señor, cualquiera que mire a una mujer para codiciarle
ya adulteró en su corazón. y que Dios nos lleve a ser drásticos. El Señor Jesús habló y dijo,
si tu ojo es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti. Dice,
pues mejor es que entres a la vida. Y lo que el Señor estaba
diciendo no es que nos mutilemos físicamente, sino hablando de
lo drástico que hay que ser en considerarme muerto al pecado. Uno de los lugares quizá más
problemáticos donde constantemente resbalamos es la lengua. Es un
lugar sumamente resbaladizo. Hermanos, clamar al Señor para
que podamos nosotros ser firmes, no encortarnos la lengua, pero
mejor guardar silencio. que Dios nos ayude a no hablar
simplemente para que no haya silencio. Es preferible que haya
silencio si no hay nada que decir, que decir algo que no trae gloria
a Dios. La Biblia dice mucho al respecto,
dice sean vuestras palabras sazonadas con sal, dice a fin de dar gracia
a los oyentes, sean vuestras palabras con gracia y que el
hecho de que hemos recibido gracia nos haga ser comunicadores de
gracia que podamos saber hablar palabras alcanzado que podamos
saber decir palabras dice la biblia manzana de oro oro con
figuras de plata es la palabra dicha como conviene dios nos ha vivificado en cristo estamos unidos al Señor Jesucristo.
Por lo tanto, somos llamados a vivir de acuerdo a esa unión.
Y las cosas que nos van a ayudar es recordar, he sido objeto de
un bautismo de parte de Dios, he obedecido al mandato bíblico
del bautismo. Recordar esas figuras y recordar
mis miembros no pueden ser instrumentos de iniquidad. Y recordar, es
abundante el llamado en la Escritura. El apóstol Pablo escribe y dice,
porque habéis sido comprados por precio, dice, glorificar,
pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales
son de Dios. Hermanos, no sólo nuestro espíritu
es de Dios, Nuestro cuerpo y nuestro espíritu son de Dios, y hemos
de glorificar a Dios con nuestro cuerpo y con nuestro espíritu. Ahora, muchas veces, muchas veces
los creyentes piensan que la cosa es no hacer, y nos quedamos
en no hacer. Pero el apóstol Pablo no sólo
está diciendo que no permitas que el pecado reine, y después
dándonos los que estamos en Cristo palabra para cada lucha que nosotros
tengamos. Con cualquiera que sea el miembro
con que somos más débiles a pecar, no nos ha sobrevenido tentación
que no sea humana, pero fiel es Dios que no nos va a dejar
ser tentados más de lo que podemos resistir, sino que juntamente
con la tentación va a darnos la salida para que podamos soportar.
Ahora, Pablo, después de decir que nos consideremos muertos,
No es solo considerarnos muertos, nos llama a considerarnos vivos
para Dios. Porque recuerde que fuimos sepultados,
pero no quedamos sepultados. Así como Cristo resucitó por
la gloria del Padre, nosotros somos sacados del agua. y resucitados
a vida nueva. El creyente es hecho una nueva
criatura. Al estar en Cristo, muere al
pecado pero nace a vida nueva. Al estar antes, sin la capacidad
de poder hacer en lo absoluto una buena obra, al estar en Cristo
Jesús, y otra vez la importancia de nuestra unión con Cristo. No puedes estar vivo para Dios
si no estás unido a Cristo. No puedes estar unido vivo para
Dios si no es por causa de la muerte y de la resurrección gloriosa
del Señor Jesucristo. todo lo que ocurrió a Cristo
ocurre a su pueblo por estar en Cristo. El hecho de que Dios
nos ama es que Él nos amó como amor eterno y nos amó en Cristo
Jesús. Todo es en Cristo Jesús. Ahora,
¿cómo es considerarnos vivos para Dios? Y dice, aquí el apóstol
Pablo va a ir de manera directa y específica dice sino presentados
la segunda parte del versículo trece vosotros mismos a Dios
como vivos de entre los muertos y vuestros miembros a Dios como
instrumentos de justicia como vivos de entre los muertos y
vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia y pensar
por ejemplo clamar al Señor para siempre
poder estar meditando en lo que es verdadero, en lo que es honesto,
en lo que es amable, en lo que es puro. Venir a la congregación
con nuestros hermanos y pedirle a Dios que nos dé el poder con
nuestros ojos mirar las evidencias de su gracia, en lugar de mirar
pues las cosas que los hermanos hacen mal. Si nosotros nos ponemos
a mirar lo que los hermanos hacen mal, seguro que vamos a mirar
no nos va a dar demasiado trabajo, pero oremos para que nuestros
ojos, en lugar de estar mirando lo que está mal, podamos mirar
las evidencias de la gracia de Dios en sus vidas. El poder mirar
en la casa lo que es agradable y reconocerlo a los demás, usar
nuestra boca para animar, para consolar, para edificar, es ofrecer
a Dios y hacerlo como dice, en sacrificio vivo, que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios,
que es vuestro culto racional. No olvidemos algo, la vida es
toda adoración, la vida es todo culto, no es simplemente, si
bien este es un tiempo especial que destinamos al culto, en verdad
el creyente está y el no creyente también. Estamos continuamente
adorando y que el Señor nos ayude a estar continuamente ofreciendo
nuestra vida, lo que hacemos con nuestras manos, lo que pensamos
en nuestra mente. Alguien dijo que Dios nos dio
un cerebro para conocerle y para, después de conocerle, pensar
cómo vamos a hacerle famoso, cómo vamos a reflejarle. Y nosotros
podemos hacer tantas cosas y nos pueden dar reconocimientos, pero
si no hicimos que la gloria de Dios sea vista, pues hemos desperdiciado
el cerebro, y pues las manos, la boca, y todo habrá sido un
gran desperdicio. La razón de que estamos aquí,
la razón de que se nos ha dado vida eterna es conocer a Dios
para glorificarle. No olvidemos que la vida eterna
es, y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único
Dios verdadero, y a Jesucristo, tu Hijo a quien has enviado.
La vida eterna es conocer a Dios. y es hallar el deleite en Dios
y al deleitarnos en Dios vamos a mostrar el carácter de Dios
en cualquier cosa que hagamos, sea que seamos albañiles, carpinteros,
amas de casa, cocineras, en lo que hagamos poder mostrar con
nuestros miembros y poder pensar en Ocupar nuestras manos mientras
trabajamos como instrumento de justicia. El ocupar nuestra boca. No simplemente adoramos a Dios
cuando cantamos himnos o predicamos. hablábamos a Dios cuando nuestras
palabras reflejan sabiduría de Dios, cuando nuestras palabras
son de consuelo a personas, son de ánimo a las personas, aún
cuando sacamos la viga de nuestro ojo y ayudamos a sacar la paja,
cuando hablamos después de considerarnos a nosotros mismos, no sea que
también seamos tentado. Ahora, en el versículo trece,
catorce, dice, porque el pecado no se enseñoreará de vosotros,
pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Y vivamos nuestra
unión con Cristo porque el pecado ya no es nuestro amo. Vivo mi
unión con Cristo al recordar estoy en Cristo. Él es mi nuevo
amo. Él es el que me redimió. Él me
redimió para hacerme libre. Y recordar, estamos, dice, porque
el pecado no se enseñoreará, o sea, no volverá a ser tu amo.
No tiene el dominio, no puede dominarte por causa de tu unión
con Cristo. Y porque no estamos bajo la ley,
sino estamos bajo la gracia. Y cuando pensamos en esto, tenemos
que retornar a la cuestión de la unión con Cristo. Hermanos,
la gracia no es una cosa que Dios nos da. No es algo. La gracia es alguien. Estamos
en Cristo. Cristo es la gracia de Dios. Y por causa de estar en Cristo,
el pecado no puede tener dominio, enseñorearse de nosotros, porque
Cristo es la gracia de Dios y no estamos bajo la ley, porque la
ley, la ley sólo demanda y exige cumplimiento, pero la ley no
tiene misericordia, la ley o la cumples o no la cumples y si
no la cumples eres maldito y se acabó, el que no hace todas las
cosas que están escritas en esta ley simple y sencillamente pues
está muerto y sin esperanza. Pero la gracia que es el Señor
Jesucristo, que es un sumo sacerdote, que se puede compadecer la gracia
de Dios, que es Cristo Jesús, se compadece de nosotros. Él
sabe Cuán cruel es la lucha contra el pecado. Él sabe que de pronto
en nuestra debilidad pecamos, pero podemos acercarnos confiadamente
al trono de la gracia. Estamos en la gracia y nos podemos
acercar al trono de la gracia. La ley no te va a socorrer, la
ley no te va a ayudar, pero el Señor Jesucristo, el trono de
la gracia, se compadece y te da el oportuno socorro. La ley
va a soltar todo su rigor, pero la gracia de Dios te va a socorrer. Y en el caso de que hubieras
pecado, esa gracia de Dios también es tu abogado. El pecado, puedes
venir y confesarlo. Si lo dejas sin confesar, va
a ejercer dominio, pero el que está bajo la gracia, se acerca
al trono de la gracia. Y se acerca no confiando en sus
méritos, no confiando en su justicia, sino confiando en la multitud
de su misericordia, en el Dios de gracia. Cristo es la gracia
de Dios que se ha mostrado. Nosotros estamos en Cristo, estamos
bajo la gracia de Dios en Cristo. Él se compadece, Él nos auxilia,
Él nos perdona. La gracia de Dios es la que nos
capacita para que podamos vivir nuestra unión con Cristo. Es
todo uno solo. Y el énfasis es tan fuerte. Pero hermanos, no hay manera
de poder vivir una vida triunfante sobre el pecado. sino es por
la obra del Señor Jesucristo. No importa cuántos años uno pueda
tener en una iglesia, no importa la membresía de la iglesia, lo
que importa es que estás en Cristo. Uno puede vivir una vida que
parece que es triunfante sobre el pecado, pero la verdad es
que la vida triunfante sobre el pecado es una vida que sólo
Dios nos puede dar y que Dios ve, porque Él mira el corazón. Y en verdad Él espera una vida,
una vida verdaderamente triunfante sobre el pecado. El Señor siempre
condenó una vida aparente. Él siempre dijo a los fariseos
y a los escribas hipócritas, porque lo que hacían era vivir
de apariencias. Pero no es necesario vivir de
apariencias. Podemos venir reconociendo nuestra
total incapacidad. Podemos venir reconociendo, pues,
lo miserables que somos, lo pecadores que somos, lo imperfecto que
somos. Porque hay un sumo sacerdote,
el Señor Jesucristo. que fue tentado en todo. Él sabe
lo duro que es esta vida. Él sufrió lo que nosotros jamás
vamos a entender. A veces nosotros podemos pensar,
es que nadie me entiende. Bueno, hay alguien que te entiende,
no importa cuál sea la situación, la tentación, el dolor, el sufrimiento. El Señor Jesucristo es varón
de dolores, experimentado, experto en aflicción. y él es el sumo
sacerdote que se compadece de nuestra debilidad que fue tentado
en todos según nuestra semejanza pero él triunfó sobre el pecado
él venció al pecado venció a satanás venció la muerte y por causa
de nuestra unión con cristo eso nos pertenece su victoria es
nuestra victoria su vida es nuestra vida hermanos no olvidemos estamos
bajo La gracia. La gracia es una persona. La
gracia es el Señor Jesucristo. Y por esa razón, nosotros podemos
vivir fuera del dominio del pecado. Luchando contra el pecado, pero
no sometidos al pecado. El creyente aún está luchando
contra el pecado. Y la lucha contra el pecado es
recia. El apóstol nos está llamando
a cosas La gracia es una persona. Dice un himno que nosotros cantamos,
dice, ¿Quieres ser salvo de toda maldad? Tan solo hay poder, hay
poder en Jesús. Si quieres vivir y gozar santidad,
tan solo hay poder en Jesús. ¿Quieres ser libre de orgullo
y pasión? Hay poder, poder sin igual poder en la sangre que
él vertió. ¿Y cuántos de nuestros himnos
que cantan la gracia, la gracia de Dios? Hermanos, que Dios siga
haciendo cada día recordar no somos uno
más igual que todos los demás, la rica misericordia de Dios
nos ha hecho distintos, somos vivos entre los muertos, vivos
para Dios en Cristo, pero somos muertos al pecado entre los vivos
al pecado. Estamos como nuevas criaturas
por causa de nuestra unión con Cristo y que Dios nos nos nos
capacite cada día y nos recuerde cada día y que podamos recordar
aquel momento cuando nos llevó a la obediencia a la ordenanza
del bautismo. Nos va a hacer bien recordarlo
y oremos para que Dios nos conceda pues volver a mirar bautizos.
Oremos para que Dios obre en el corazón de su pueblo y haya
personas creyendo y obedeciendo porque nos va a hacer bien. Alguien en el pasado dijo que
no sólo es en el bautismo no sólo es el testimonio que el
creyente da de lo que Dios ha hecho en él sino el mismo bautismo
da un testimonio al mismo creyente y hermanos oremos que Dios Que
Dios nos siga haciendo vivir de acuerdo a quienes somos. No
olvidar quienes somos. Somos nuevas criaturas en Cristo. Somos muertos al pecado, somos
vivos para Dios, todo en Cristo y por el Señor Jesucristo. No
estamos bajo la ley y no busquemos estar bajo la ley. La ley es
severa, la ley es exigente, es demandante. Pero el Señor Jesucristo,
que es la gracia de Dios, es compasivo. Ven al Señor Jesucristo. Y si hemos venido, vamos a seguir
viniendo. Vamos a orar.

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