romanos capítulo cinco la palabra
de Dios dice justificados pues por la fe tenemos paz para con
Dios por medio de nuestro señor Jesucristo por quien también
tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes
y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios Y no sólo
esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo
que la tribulación produce paciencia, y la paciencia prueba, y la prueba
esperanza. Y la esperanza no avergüenza,
porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando
aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente
apenas morirá alguno por un justo. Con todo, pudiera ser que alguno
osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. pues mucho más estando ya justificados
en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo
enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su
hijo, mucho más estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y
no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el
Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la
reconciliación. Por tanto, como el pecado entró
en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes
de la ley había pecado en el mundo, pero donde no hay ley
no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte
desde Adán hasta Moisés, aún en los que no pecaron a la manera
de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había
de venir. Pero el don no fue como la transgresión, porque
si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron
mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la
gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en
el caso de aquel uno que pecó, porque ciertamente el juicio
vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don
vino por causa de muchas transgresiones para justificación. pues si por
la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinará
en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia
de la gracia y el don de la justicia. Así como por la transgresión
de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera,
por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación
de vida. Porque así como por la desobediencia
de un hombre, los muchos fueron constituidos pecadores, así también,
por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. pero la ley se introdujo para
que el pecado abundase, mas cuando el pecado abundó, sobreabundó
la gracia, para que así como el pecado reinó para muerte,
así también la gracia reine por la justicia, para vida eterna,
mediante Jesucristo, Señor nuestro. Vamos a a meditar los versículos y quisiera leer el versículo
en otra traducción de la escritura que dice pero Dios demuestra
su amor por nosotros en esto en que cuando todavía éramos
pecadores Cristo murió por nosotros y ahora que hemos sido justificados
por su sangre con cuánta más razón por medio de él seremos
salvados del castigo de Dios porque si cuando éramos enemigos
de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de
su hijo, con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados,
seremos salvados por su vida, y no solo esto, sino que también
nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias
a él ya hemos recibido la reconciliación. Y nuestro tema esta tarde es
el amor de Dios. Una de las cosas que se suele
hablar mucho es del amor de Dios, pero algo que es necesario es
que podamos escuchar lo que Dios mismo ha revelado acerca de su
amor. Muchas de las cosas que se hablan acerca del amor de
Dios en realidad son distorsiones que el hombre ha hecho. La gente
pretende hablar del Dios verdadero y muchas veces nos encontramos
ante la tragedia que tenemos Dios de nuestra imaginación y
pensamos en el amor del Dios de nuestra imaginación. El hombre
se esfuerza demasiado y en últimos tiempos se suele hacer demasiado
énfasis en el amor de Dios, al punto de que muchas veces la
gente evita hablar de pecado. un hombre estaba predicando en
una ciudad, en la calle, y se acercó, él estaba llamando a
la gente y diciendo, arrepentidos, y creed en el evangelio, y una
mujer se acercó a decirle que estaba mal lo que él estaba haciendo,
porque debía hablar del amor de Dios, y bueno, él le mostró
a la mujer que cuando el Señor Jesucristo empezó su ministerio,
él habló a la gente al arrepentimiento, ella quiso decirle que, por ejemplo,
pues, cuando la mujer adultera, el señor, pues, le mostró solo
el amor, y en verdad que amar a las personas es hablarles acerca
de la necesidad del arrepentimiento, porque no es amor verdadero decirle
a a una persona que todo está bien y después termine pensando
que todo está bien en la condenación eterna de su alma. es un tema de de gozo y de regocijo
y es un tema de ánimo para el pueblo de Dios cuando reflexionamos
en el amor de Dios justo cantamos que Cristo me haya salvado tan
malo como yo fui me tiene maravillado dice oh grande amor cuán grande
amor y podemos pensar en los santos que a lo largo de la historia
han dice el himno maravilloso es
el gran amor que cristo el salvador derramó en mí dice siendo rebelde
y pecador yo de su muerte causa fui dice grande sublime inmensurable
amor por mí murió el salvador y pudiéramos pensar en más himnos
y podemos pensar en escrituras en escrituras que pues regocijan
el corazón del pueblo de dios deben producir en nosotros pues
emociones santas, escuchar hablar acerca del amor de Dios, ese
amor que es inmensurable, que no puede ser medido, ese amor
que es el único amor verdadero, ese amor que dice la Biblia es
eterno porque Él dice con amor eterno te he amado. Y cuando
nosotros podemos leer en la Escritura, nosotros le amamos a Él. ¿Por qué? Porque Él nos amó primero.
Cuando leemos, mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos
llamados hijos de Dios. cuando leemos y miramos y vamos
siguiendo toda la historia de la escritura y nosotros vamos
a ver que Dios amó a un pueblo que él conoció en Cristo desde
antes de la fundación del mundo y que amó a ese pueblo sin que
en ese pueblo hubiera algo por lo cual debiera ser amado. Dios
nos conocía anticipadamente cuando él nos eligió, él sabía de nuestro
nuestra rebelión contra él, él sabía de nuestra indiferencia,
y más que indiferencia, una oposición real hacia que Dios reine sobre
nosotros. Y no obstante, Él dice en la
Escritura, con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué
en misericordia. Cuando nosotros podemos mirar
que por amor eligió a ese pueblo en Cristo, desde antes de la
fundación del mundo, y lo hizo por el puro afecto de su voluntad,
no por nada en nosotros. Sólo hay una persona a quien
Dios ama, tal y como Él es, y esa persona es el Señor Jesucristo.
A su pueblo lo ama a pesar de lo que somos. Él nos ama a pesar
de lo que somos. Cuando nosotros leemos la historia
La historia bíblica, nos vamos a dar cuenta de que Dios, en
amor, sabiendo todo, porque todo es presente en su mente, Él planificó
una creación que hizo toda para su gloria, para mostrar su carácter.
En amor, Él quiso dar, darse a conocer. Él no hizo nada de
lo que hizo porque le hiciera falta algo. Él hizo todo lo que
hizo motivado por su gran amor para darse a conocer en un acto
de amor y hacer a sus criaturas saber quién es el sumo bien,
quién es el gozo, quién es el único digno de ser creído, de
ser en quien podemos hallar todo bien. Y Dios hizo una creación
maravillosa donde al final Él colocó al hombre Y Dios le mostró
amor a ese hombre. Cuando Moisés escribe el Génesis
a la audiencia primaria que le estaba escuchando, es en verdad
maravilloso el poder imaginar lo que pudieron experimentar
los hebreos. que Dios, el Rey de la Gloria,
puso al hombre en el huerto del Edén y le dio permiso para comer
de todos los frutos, excepto uno. Y ellos vivían con el faraón
que ellos no podían tocar ninguno de los frutos que producían a
menos que se les autorizara que pudieran comer algún fruto. Y
vamos viendo siempre una relación de amor, vamos viendo una relación
de amor aún más allá de su pueblo. Para su pueblo él tiene un amor
especial, él tiene un amor que es amor eterno. Para su pueblo
él tiene, su pueblo es su especial tesoro. Sin embargo, en Mateo
capítulo cinco dice, oísteis que fue dicho, amarás a tu prójimo
y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo, amad a vuestros
enemigos y bendecid a los que os maldicen. Haced bien a los
que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y os persiguen.
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos,
que hace salir su sol sobre malos y buenos, que hace llover sobre
justos e injustos, porque si amáis a los que os aman, ¿qué
recompensa tendréis? No hacen también lo mismo los
publicanos. Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis
de más? no hacen también así los gentiles, si pues vosotros
perfectos como vuestro padre que está en los cielos es perfecto
y aquí está implicando el hecho de un amor común que a pesar
de que la gente pasa por alto y a pesar de que la gente pues
quiere vivir una vida sin Dios no obstante son objetos del amor
común de Dios y todo El trato que Dios tiene es una relación
de amor, pero sobre todas las cosas, aquello que es maravilloso
y que ha hecho reflexionar a su pueblo y emocionar a su pueblo,
es el amor de Dios para con su pueblo. Ese amor que el apóstol
Pablo escribe y dice, más Dios muestra su amor para con nosotros,
en que siendo un pecadores. Y algo importante, cuando nosotros
reflexionamos en el amor de Dios, inmediatamente tenemos que reflexionar
en el aborrecimiento de Dios. Porque a la gente le gusta hablar
del amor de Dios creyendo que es un amor que todo lo acepta,
y que todo está bien, y que hay gente que se atreve a decir,
Dios es amor y Él no castiga a sus hijos. Dios por supuesto
no castiga a sus hijos, porque el pecado de sus hijos ha sido
castigado en el Señor Jesucristo. Por causa de que Dios ama, Dios
aborrece. Dios ama la santidad, Dios aborrece
el pecado. Dios muestra su amor y en la
misma demostración de su amor está su aborrecimiento por el
pecado. Cristo murió por nosotros cuando
éramos pecadores, porque debiendo ser aborrecidos y debiendo tener
muerte, Cristo ocupó nuestro lugar y murió nuestra muerte.
En la misma expresión del amor de Dios está expresado cómo Dios
demuestra su amor. Y el pasaje que vamos a meditar
nos enseña tres tres cosas que deben producir regocijo en nuestro
corazón y es el amor de Dios ha sido mostrado a su pueblo
el amor de Dios ha sido mostrado a su pueblo la segunda cosa el
amor de Dios con mucha más razón seguirá siendo mostrado a su
pueblo y la tercera cosa es el pueblo de Dios por el amor de
Dios se gloría o se jacta y se regocija en Dios por Jesucristo
Una de las cosas que Pablo está haciendo es, primero estaba dejando
a todo el mundo bajo sentencia de pecado, y después Pablo está
siendo redundante y repetitivo, porque es necesario ser repetitivo. Y es necesario, si usted va leyendo
todo este capítulo cinco, es necesario ver cómo la centralidad
del Señor Jesucristo no hay amor de Dios sino en Cristo Jesús
dice más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo
aún pecadores nosotros está hablando del pueblo escogido de Dios aquel
pueblo que fue escogido en Cristo desde antes de la fundación del
mundo aquel pueblo que ha sido comprado por la sangre del Señor
Jesucristo a ese pueblo Dios ha mostrado su amor y lo mostró
con la muerte de su hijo lo mostró al morir Su Hijo por nosotros,
cuando no había ninguna razón para amarnos, pues éramos pecadores. Dios es no sólo santo. La Biblia
no dice nunca que Dios sea amor, amor, amor, ni que sea justicia,
justicia, justicia. Pero Dios sí dice que Dios es
santo, santo, santo. y el hombre es pecador. Y si
Dios es santo, santo, santo, pues Dios no puede tener ninguna
relación con el pecado, más Dios muestra su amor para con nosotros.
Él ama a su pueblo y lo ama a pesar de lo que su pueblo es. el el
versículo justo el versículo ocho habla de esta expresión
que es más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo
aún pecadores Cristo murió por nosotros Isaías capítulo uno
versículo cuatro al seis dice oh gente pecadora y está antes de ser redimido en Cristo. Dice, pueblo cargado de maldad,
generación de malignos, hijos depravados. Y esto es, esto está
pintando un cuadro de cómo es el pueblo de Dios antes de estar
en Cristo. Cuando Dios le amó más Dios muestra
su amor para con nosotros. Cuando éramos gente pecadora,
gente cargada de maldad, generación de malignos, hijos depravados,
dejaron a Jehová, provocaron a ir al santo de Israel, se volvieron
atrás, Dice, ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía
os rebelaréis? Toda cabeza está enferma y todo
corazón doliente. Desde la planta del pie hasta
la cabeza, no hay en él cosas sanas, sino herida, hinchazón,
y podrida llaga. No están curadas, ni vendadas,
ni suavizadas con aceite. Y lo que Dios está expresando
aquí por medio del profeta es ¿Cómo Dios mira al hombre que
está muerto en sus pecados? ¿Cómo es la condición del pueblo
de Dios antes de que la obra de Cristo sea aplicada a ellos?
Y es una descripción que no nos deja, en verdad, mostrándonos
algo que sea digno de amar. No hay nada amable en este pueblo.
Es hinchazón y podrida llaga. Una persona dice que uno de los
cuadros más terribles que uno puede contemplar es una persona
enferma de lepra. Y si usted trata de taparlo y
cubrirlo con alguna tela limpia y bonita en pocos minutos, esa
tela queda totalmente corrompida y es la figura que está hablando
cuando dice toda cabeza está enferma y todo corazón doliente
desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosas
sanas sino herida hinchazón y podrida llaga imaginen el cuadro terrible
a los ojos de dios Esa es la manera en la que Dios ve al hombre,
en la que estábamos delante de Dios. No obstante, a pesar de
eso, dice, Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros. El amor de Dios que
se ha manifestado no tiene nada que ver con el hecho de que nosotros
seamos alguna clase de gente especial y distinta. alguna clase
de gente más inteligente que pudo entender el mensaje de Dios,
y es algo que tenemos que recordar constantemente. Ahora, a veces
solemos decir, está tan claro, está tan claro por la gracia
de Dios, porque si recordamos, no siempre nos fue claro. no
está tan claro, sino es porque Dios ha querido, en su momento,
hacerlo claro para nosotros. Pero estando en esta condición
terrible, en esta condición que no había nada que moviera el
corazón de Dios a amarnos, la Biblia por eso dice claramente
que cuando él eligió a su pueblo en Cristo, lo hizo por el puro
afecto de su voluntad, para la alabanza de la gloria de su gracia.
No es como algunas personas pretenden que él vio en los corredores
del tiempo y él vio a los que iban a creer y entonces los salvó
porque iban a creer, los eligió porque iban a creer. No, no íbamos
a creer si Dios no tenía misericordia de nosotros. En realidad, Pretender
eso es dar mérito y poner como una obra la fe del hombre. Y
no olvidemos, aún la fe es don de Dios. Nadie de nosotros podría
creer. La razón por la cual Dios ha
mostrado su amor, está diciendo Pablo, es en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros. es es interesante que nos hace
recalcar grandemente el amor de Dios, el reflexionar, el mirar
no solo lo que está explicado en la Escritura, sino que Dios
lo ha ejemplificado con retratos muy vivos. Dice, el señor no
se trata del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene
misericordia. Y ¿Acaso era mejor Jacob? Y la
respuesta es, Jacob no era mejor. Humanamente hablando, quizá uno
pudiera inclinarse más por Esaú, pero Dios tuvo misericordia de
él y le amó con amor eterno. Y humanamente podemos decir,
pero Dios conoce el corazón. Y conociendo sus corazones, tanto
Jacob como Esaú, eran hinchazón y podrida llaga, sin nada amable
en ellos. Ambos merecían solamente ser
aborrecidos por Dios, pero maravilloso es el gran amor que Cristo el
Salvador derramó en mí, siendo rebelde y pecador, yo de su muerte
causa fui. Y cuando pensamos, por ejemplo, ¿Qué estaba haciendo Faraón cuando
Dios lo destruyó en el mar? Estaba persiguiendo al pueblo
de Dios. Y la pregunta, ¿qué estaba haciendo
Saulo de Tarso cuando Dios lo salvó? Ambos estaban haciendo
lo mismo. Ambos estaban persiguiendo al
pueblo de Dios con la intención de destruirlo. O sea, ambos tenían
todas las ganas de terminar con el pueblo de Dios. pero faraón recibió lo que justamente merecía
y Pablo experimentó más Dios muestra su amor para con nosotros
en que siendo un pecadores Cristo murió por nosotros faraón no
quería Pablo tampoco Ni querían ni podían. No depende del que
quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Y Dios mostró su misericordia
al apóstol Pablo y Dios lo salvó. Dios muestra su amor para con
nosotros. Pablo y Faraón eran hinchazón
y podrida llaga, cosa detestable, una putrefacción total, algo
que los ojos del Señor no podían soportar. Sin embargo, Pablo
había sido escogido en Cristo desde antes de la fundación del
mundo, y a su debido tiempo Dios mostró ese amor. Pero Cristo
ya había muerto por él antes. Dice más, Dios muestra su amor
para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros. El Salmo 5, 4, 6 dice, porque
tú no eres un Dios que se complace en la maldad, el malo no habitará
junto a ti. los insensatos no estarán delante
de tus ojos, aborreces a todos los que hacen iniquidad, destruirás
a los que hablan mentira, al hombre sanguinario y engañador
abominará Jehová. Y si somos rectos delante de
Dios, tenemos que admitir que estamos dentro de esta descripción, y
si nos podemos acercar, nos acercamos no por nuestra bondad, sino por
la multitud de su misericordia. Nos acercamos porque Dios muestra
su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros. Dice él, empezando el versículo
nueve, dice, pues mucho más estando ya justificados en su sangre. Dice, estando ya justificados
por su sangre. Hay algunas cosas que el apóstol
Pablo está hablando en tiempo pasado. Dios muestra su amor
para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros. Dice, estando ya justificados
en su sangre. Dios muestra su amor al declarar
declararnos legalmente justos por la sangre de Cristo. somos
toda la raza humana culpable. Toda la raza humana está en esa
descripción tan desagradable que es la descripción o la manera
en que Dios ve a la humanidad. Sin embargo, después de mostrar
que todos hemos pecado, no importa cuál sea nuestro linaje humano,
no importa cuál sea nuestra religión, no importa si eres judío de nacimiento
y si practicas el judaísmo o el catolicismo, o lo que tú quieras
practicar, eres culpable delante de dios porque una sola cosa
hemos hecho y es quebrantar toda la santa ley de dios en verdad
somos desagradables delante de dios porque conocemos a dios
pablo ha dejado claro toda la humanidad sea judío o gentil
usted conoce a dios usted ha conocido a dios y la maldad está
en que habiendo conocido a dios no quiere glorificarle como a
dios no le quiere dar gracias Es más, se atreve a decir que
es ateo. Y la Biblia no le llama a usted
ateo, la Biblia le llama a usted un necio. Dice, el necio en su
corazón no hay Dios. Y es una necedad. Cristo es Dios
mismo que tomó forma humana. Y lo que el hombre hizo con el
Señor Jesucristo fue matarlo. Y ha habido filósofos que han
escrito acerca de la muerte de Dios porque en su arrogancia
y su jactancia La creación dice demasiado de Dios que el hombre
no quiere escuchar. Y es suficiente para dejar al
hombre sin excusa. Y no hay excusa. Somos culpables. Pero hay algo que Dios en su
amor ha hecho para su pueblo, y es declarar a su pueblo legalmente
justo por la sangre de Cristo. La sangre de Cristo, dice la
Biblia, que sin derramamiento de sangre no hay remisión de
pecados. Y durante todo el Antiguo Testamento
se estuvo derramando sangre, que era una sangre que estaba
apuntando al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Toda aquella sangre no quitó ningún pecado, pero Dios, en
el amor para su pueblo, dio provisión en Cristo Jesús como el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. para poder declarar a
su pueblo legalmente justos. No hay justo ni a uno, pero somos
justificados por la fe, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Y Pablo está repitiendo y haciendo énfasis, es en la sangre de Cristo,
es el amor de Dios en que Cristo murió por nosotros. Y no hay
manera de estar correcto legalmente delante de Dios, de poder decir
estoy bien con Dios, si no es por la sangre del Señor Jesucristo.
Dice la Escritura, y casi todo es purificado según la ley con
sangre, y sin derramamiento de sangre no se hace remisión de
pecados. fue pues necesario que las figuras
de las cosas celestiales fuesen purificadas así, pero las cosas
celestiales mismas con mejores sacrificios que estos, porque
no entró Cristo en el santuario hecho de mano figura del verdadero,
sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios
y no para ofrecer muchas veces como entra el sumo sacerdote
en el lugar santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera,
le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio
del mundo, pero ahora en la consumación de los siglos, se presentó una
vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en
medio el pecado. Se presentó una vez para siempre
por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
Cristo es la la sangre de Jesucristo su Hijo
nos limpia de todo pecado. Hermanos, es solamente por la
sangre del Señor Jesucristo, esa sangre que se ponía en el
propiciatorio, la verdadera sangre del verdadero Cordero, ese el
Señor Jesucristo que él fue el propiciatorio, él fue el mismo
sacerdote, él fue el mismo sacrificio, y él ha hecho propiciación por
nuestros pecados. Nuestros pecados han sido lavados,
han sido limpiados. Dios nos ve en Cristo justos. Dios dice, y nunca más me acordaré
de tus pecados y de tus rebeliones. No simplemente porque se hizo
al desentendido de ellos, sino porque se pagó lo que se tenía
que pagar por nuestros pecados. La sangre de Jesucristo, su Hijo,
es la propiciación por nuestros pecados. El amor de Dios, si seguimos
leyendo, en el versículo diez va a hablar otra vez en tiempo
pasado, dice, porque si siendo enemigos fuimos reconciliados
con Dios por la muerte de su hijo, el amor de Dios se ha mostrado
a su pueblo cuando cuando siendo enemigos, él nos Y esto lo vemos, nosotros nacimos
enemigos de Dios. Yo no sé si usted puede recordar,
pero yo puedo recordar tiempos en que el Evangelio verdadero
me enojaba, me chocaba, hasta que Dios me humilló y me hizo
mirar que el evangelio verdadero no tiene lugar para el mérito
humano que el el evangelio verdadero es una obra que Dios hace de
principio a fin para salvar al pecador y como cuando siendo
enemigos él nos reconcilió mediante la muerte de su hijo aún antes
de que nosotros naciéramos él ya había efectuado esa obra en
el señor Jesucristo y no obstante viene el nosotros en el debido momento
Dios abre nuestros ojos Dios nos da vida y es algo que Dios
hace Faraón iba con todas las ganas
de su alma en una actitud de enemistad y de guerra y así murió
y con esas mismas ganas estábamos yendo y con esas mismas ganas
estaba yendo el apóstol Pablo no él fue a Dios tomando en cuenta lo que
Cristo había hecho en favor de él, porque Cristo Jesús se llama
Jesús, dice, porque salvará a su pueblo de sus pecados. Y estaba
su pueblo ahí en rebelión camino a Damasco, pero Dios lo reconcilió. Dios le salió al encuentro y
Dios lo reconcilió. Dice, en segunda de Corintios cinco
dieciocho al veintiuno dice y todo esto proviene de Dios quien nos
reconcilió consigo mismo por Cristo y note como Pablo hace
otra vez énfasis en Cristo porque no hay reconciliación con Dios
sino es por el Señor Jesucristo dice y Corintios hace lo mismo
dice y todo esto proviene de Dios quien nos reconcilió consigo
mismo por Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación
que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles
en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra
de la reconciliación. Así que somos embajadores en
nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros,
os rogamos en nombre de Cristo, reconciliados con Dios. al que
no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros
fuésemos hecho justicia de Dios en él. Y Pablo, aquí, hablando
otra vez acerca de la justicia, hemos sido, por causa de la justicia
de Cristo, hoy somos justos delante de Dios, y porque somos justos,
entonces, podemos estar reconciliados, porque Dios no puede tener comunión
con aquel que no es justo. Somos justos no por nuestra justicia,
sino por causa de la justicia del Señor Jesucristo. Ahora,
el apóstol Pablo usa algunos otros verbos que usa en tiempo
presente y futuro. Y el segundo punto es el amor
de Dios con mucha más razón seguirá siendo mostrado a su pueblo.
Con mucha más razón. En nuestra Biblia, nuestra traducción
dice, al empezar el versículo nueve pues mucho más dice estando
ya justificados en su sangre por él seremos salvos de la ira
y aquí está apuntando de lo que ha sucedido en el pasado a aquello
que está en el futuro y en verdad El mundo entero está bajo la
ira de Dios. Lo que toda criatura nacida de
Adán merece de Dios es su indignación, su justa ira, su furor. Eso es todo lo que nosotros merecemos
de Dios. solemos pensar y decir cosas
como Dios nos da mucho más de lo que merecemos pues es que
en verdad lo que merecemos es dice la Biblia la paga del pecado
es muerte y eso es lo que merecemos merecemos la ira de Dios y no
obstante es eminente el hecho de la de la ira de Dios no obstante
para los creyentes el amor de Dios. trae toda esperanza a nuestro
corazón, porque si él mostró su amor cuando no había nada
amable, si él mostró ese amor declarándonos justos, si él mostró
ese amor reconciliándonos, y reconciliándonos de una manera verdadera, no de
la manera que pudiera ser un político que se sienta ofendido
por un ciudadano, que de pronto le pueda dar un perdón, Pero muchas veces los
políticos cuando perdonan dicen, pues ya te perdoné, pero eso
no quiere decir que vas a venir otra vez. Pero Dios nos reconcilió
y nos hizo de su familia, nos trajo al reino de su amado hijo. con mucha más razón, ahora que
somos justos por la justicia de Cristo, ahora que estamos
reconciliados, estamos en paz con Dios, por la fe, como dice,
justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios, pues
con mucha más razón, Él va a seguir mostrándoos amor, y ese amor
se va a mostrar en el hecho de que no hay ira para nosotros
por Cristo seré este pueblo nosotros seremos salvos de la ira por
la muerte de Cristo porque Cristo ya recibió la ira que era para
nosotros algo que es un hecho es Dios aborrece el pecado y
ni un pecado quedará sin castigo los pecados de su pueblo que
no están siendo tomados en cuenta Esos pecados que están siendo
perdonados, no es que se quedaron sin castigar. Esos pecados fueron
castigados en la cruz del Calvario. El Padre derramó su ira sobre
su único Hijo. Lo más terrible que ocurrió al
Señor Jesucristo en la cruz no fue lo que hicieron los romanos
o los judíos. Lo más terrible que sucedió en
la cruz no era que Jesús tuviera sed, aunque eso fue terrible.
Lo más terrible que sucedió en la cruz no era el dolor de los
clavos, o los latigazos previos, o la corona de espinas, aunque
todo eso era terrible, eso no fue lo más terrible. Lo más terrible
fue que Dios el Padre descargó su ira sobre el Señor Jesucristo,
y olas de ira y de indignación fueron sobre él. El profeta dijo,
todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó
por su camino. Pero Jehová, dice, castigó en
él el pecado de todos nosotros. El castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Lo más terrible
fue lo que hizo al Señor Jesús clamar en la cruz y decir, Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? La razón era porque
él estaba cargando todos los pecados de su pueblo, todos mis
pecados. El himno dice, grande, sublime,
inmensurable amor, por mí murió el Salvador. Dice, yo de su muerte
causa fui. Hermano, Cristo murió en la cruz
por causa de mis pecados. No fue por causa de los judíos
o de los romanos. Si yo hubiera estado allí, hubiera
hecho exactamente lo mismo. Y aunque no estuve allí, fui
la causa de su muerte. Él ocupó nuestro lugar. Fue el
justo por los injustos. Ahora, dado que Él ha cargado
sobre Sí la ira que correspondía a mis pecados, por eso la Escritura
dice que Dios va a seguir mostrando Su amor, y el pueblo de Dios
no tiene nada que temer, porque la ira que nos correspondía ha
sido descargada en el Señor Jesucristo. Dice la Escritura, y de la manera
que está establecido para los hombres, que mueran una sola
vez y después de eso el juicio. así también cristo fue ofrecido
una sola vez para llevar los pecados de muchos y aparecerá
por segunda vez sin relación con el pecado para salvar a los
que en él esperan salvos de la ira por causa de su muerte porque
él llevó nuestra ira porque él debió la copa de la ira de Dios
que nos correspondía. Recuerde, en su oración, él dijo,
padre, si es posible que pases de mí esta copa, pero no se haga
lo que yo quiero, sino hágase tu voluntad. Y el Señor tomó
la copa que correspondía a nosotros. Juan 3.36 dice, el que cree en
el Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer en el Hijo
no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. De
cierto, de cierto, os digo el que oye mi palabra y crea al
que me envió, tiene vida eterna y no vendrá a condenación, mas
ha pasado de muerte a vida. Ahora pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús. Ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús. Después el apóstol Pablo
dice en el versículo, al finalizar el versículo 10, dice, Porque
si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su
hijo, mucho más, o con mucha más razón, estando reconciliados,
seremos salvos por su vida. Salvos por su vida. Nos gusta
mucho pensar que Cristo murió por nosotros. Pero es importante
que pensemos, Cristo vivió por nosotros. Cristo vivió por nosotros. porque él vivió la vida que yo
no puedo vivir, él vivió una vida de éxito constante, en contraste
de mí, soy un fracasado, soy un fracasado como padre, porque
soy como padre dejado aquí para modelar al Padre Celestial y
la verdad es que yo no puedo decir que lo he hecho bien, tengo
que reconocer que he fracasado en eso, pero gracias a Dios porque
Cristo, Cristo vivió por mí, doy gracias a Dios porque como
esposo también he fracasado pero Cristo es el esposo exitoso aquel
que ama a su iglesia hasta la muerte y muerte de cruz y él
vivió la vida que yo no puedo vivir él hizo siempre la voluntad
de su padre el salmo cuarenta ocho es un salmo mesiánico que
dice del señor jesucristo dice el hacer tu voluntad dios mío
me ha agradado y tu ley está en medio de mi corazón y eso
fue algo que el señor jesucristo constantemente declaró él dijo
porque he descendido del cielo no para hacer mi voluntad sino
de la voluntad del que me envió hermanos una cosa que tenemos
claro es, nos regocijamos en Cristo, porque aunque nosotros,
nadie de nosotros puede decir, yo siempre he hecho lo que le
agrada al Padre. Nadie de nosotros puede decir,
yo siempre he hecho la voluntad de Dios, pero damos gracias a
Dios, porque Jesús sí lo pudo decir. Y Él estaba diciendo toda
la verdad. Él dijo, porque he descendido
del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
y en hebreos dice más este por cuanto permanece para siempre
tiene un sacerdote inmutable por el cual puede también salvar
perpetuamente a los que por él se acercan a dios viviendo siempre
para interceder por ellos seremos salvos por su vida porque él
vivió la vida que nosotros no pudimos vivir él dio cumplimiento
perfecto a la ley a favor de nosotros también seremos salvos
por su vida, porque él vive para interceder por nosotros. Hermanos,
gocémonos de que Cristo murió por nosotros, pero también que
vivió por nosotros. Él ha vivido la vida que nosotros
fuimos creados para mostrar el carácter del padre y fracasamos,
dice, por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria
de Dios, pero él es el resplandor de su gloria, él es la imagen
misma de su substancia, él es, dice, vimos su gloria, gloria
como del unigénito del padre lleno de gracia y de verdad.
Felipe dice, muéstranos al padre y nos basta. Y Jesús dice, el
que me ha visto a mí, ha visto al Dios nos creó para que en Adán
nosotros estuviéramos haciendo siempre eso, y hemos fracasado,
pero Cristo vivió por nosotros, y Su vida, somos salvos por Su
vida, porque Él vive para interceder, Él está allí, Su presencia viviente
intercede por nosotros. Ahora, el tercer lugar, el pueblo
de Dios, por el amor de Dios, se gloría, o se jacta o se regocija
en Dios por Jesucristo. Hermanos, el pueblo de Dios,
por el amor de Dios, se gloría en Dios por Jesucristo. Hermanos, el apóstol Pablo tenía
un deseo en su corazón y él él decía lejos de mí gloriarme sino
en la cruz de nuestro señor Jesucristo porque en el mundo me es crucificado
a mí y yo al mundo porque en Cristo Jesús ni la circuncisión
vale nada ni la incircuncisión sino una nueva creación hermanos
una oración de nuestro corazón debe ser reflexionar a dónde
está mi gozo me gozo en en la religión que tengo. Normalmente,
aquello de lo cual nosotros nos gozamos es aquello de lo cual,
pues, podemos decir en palabras comunes lo que está diciendo
Pablo es, pues, aquello en que nos jactamos o nos gloriamos.
Aquello que nos da confianza nos produce regocijo. Y Pablo
está diciendo que el pueblo de Dios se regocija por causa del
amor de Dios en Dios por Jesucristo. Y, hermanos, que Dios nos guarde
y que siempre podamos estar clamando al Señor para que haga lo que
hizo en Pablo, producir ese deseo intenso en su corazón, que esté
lejos de mí gloriarme, sino en la cruz de Cristo. No gloriarnos
en la doctrina, sino en la cruz de Cristo. Eso no quiere decir
que no sea correcto que tengamos una doctrina correcta. No gloriarnos
de lugares o de gentes o de nuestros amigos, o de nuestro entendimiento,
o de nada en nosotros. Todo eso nos va a llevar a simplemente
sentirnos mejor que otras personas. Y Pablo no quería eso. Una de
las cosas que el Evangelio produce En el pueblo de Dios produce
humildad, produce realidad. El pueblo de Dios, entre más
pasa el tiempo, es más consciente de cuán necesitado está de Cristo
y cuán peligroso soy para mí mismo. Lejos de empezar a ser
un santurrón que es desagradable a medio mundo. Un santurrón que
de pronto mira a otros y dice, mira, esos son idólatras. somos
idólatras, que Dios está obrando nuestro corazón, llevándonos
a crecer a la imagen de Jesucristo. No confío en mi bondad, no confío
en mi oración, en mi predicación, en mi asistencia a la iglesia,
confío solamente y mi gloriarme es en Dios por el Señor Jesucristo,
por lo que Cristo ha hecho. Dice, y no solo esto, sino que
también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo,
por quien hemos recibido ahora la reconciliación. Pero cuantas
cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida
por amor de Cristo, y ciertamente aún estimo todas las cosas como
pérdida, por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús
mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por
basura. para ganar a Cristo y ser hallado
en él, no teniendo mi propia justicia que es por la ley, sino
la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por
la fe, a fin de conocerle y el poder de su resurrección y la
participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él
en su muerte. Hermanos, lejos esté de nosotros
gloriarnos, no nos gloriemos en nuestra denominación, no nos
gloriemos ni siquiera de nuestra iglesia local, no nos gloriemos
de nuestra asistencia al culto, de nuestro ofrendar, sino solamente
en Dios, porque todo es obra de Dios. Si estamos reconciliados
es porque Él nos amó, es si estamos perdonados y justificados. Si
hoy tenemos esperanza, es todo por la obra del Señor Jesucristo,
es por la sangre del Señor Jesucristo, es por el amor de Dios. No a
nosotros se nos prendió el foquito y decidimos tomar una decisión
de ser reconciliados. Él nos reconcilió. Nosotros estábamos
corriendo igual que Pablo, tal vez no lo logremos ver, pero
si horas y reflexiones, Dios te va a hacer ver que igual que
Faraón y Pablo estábamos yendo en guerra contra Dios y contra
su pueblo. hasta que Dios en su misericordia
nos alcanzó, hasta que Dios tomó la iniciativa. No olvide, nosotros
le amamos a Él porque Él nos amó primero. Nosotros le amamos
a Él porque Él nos amó primero. Maravilloso es el gran amor que
Cristo el Salvador derramó en mí. ¿Quién soy? Un rebelde, un
pecador que fui causa de su muerte. grande, sublime, inmensurable
amor, por mí murió el Salvador. Y nuestro gloriar nos debe ser
en Dios, por el Señor Jesucristo. Amén.
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