Segunda de Juan. Dice la Palabra de Dios, el anciano
a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad,
y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad. causa de la verdad que permanece
en nosotros y estará para siempre con nosotros. Sean con vosotros
gracia, misericordia y paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo,
Hijo del Padre, en verdad y en amor. Mucho me regocijé, porque
he hallado alguno de tus hijos andando en la verdad, conforme
al mandamiento que recibimos del Padre. Y ahora te ruego,
Señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el
que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros,
Y este es el amor que andemos según sus mandamientos. Este
es el mandamiento que andéis en amor, como vosotros habéis
oído desde el principio. Porque muchos engañadores han
salido por el mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador
y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para
que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón
completo. Cualquiera que se extravía y
no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios. El que
persevera en la doctrina de Cristo, éste sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y
no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis
bienvenido, porque el que le dice bienvenido participa en
sus malas obras. Tengo muchas cosas que escribiros,
pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta, pues
espero ir a vosotros y hablar cara a cara para que nuestro
gozo sea cumplido. Los hijos de tu hermana, la elegida,
te saludan. Amén. Vamos a meditar el versículo
siete de este capítulo, de esta carta. Dice, porque muchos engañadores
han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha
venido en carne. Quien esto hace es el engañador
y el anticristo. Porque muchos engañadores han
salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne.
Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Una de las palabras claves de
la epístola es la palabra verdad. Ahora que leíamos intenté hacer
énfasis cada vez que aparece verdad. la verdad es Dios mismo, Dios
es verdadero Dios, Cristo que es el hijo del padre, de la misma
substancia del padre, que es eternamente engendrado del padre
no creado, vino a esta tierra y él dijo de sí mismo, yo soy
el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida, nadie viene al
padre si no es por mí. Y el tema de esta mañana es los
engañadores, los engañadores. La Biblia, la palabra de Dios,
la fuente de toda verdad, declara algo que es muy importante que
nosotros podamos prestar suma atención. Dice la Biblia que
el mundo en que nosotros vivimos, o el sistema de valores está
bajo el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que opera
en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos
vosotros anduvimos en otro tiempo. ¿Y quién es este príncipe de
este siglo? ¿Quién es el príncipe de la potestad
del aire? La Escritura nos contesta en
palabras del mismo Señor Jesucristo, quien es la Verdad, Él dijo a
los judíos, les dijo, vosotros de vuestro padre el diablo sois
y los deseos de vuestro padre queréis hacer, porque él ha sido
homicida desde el principio y padre de mentira. Cuando habla mentira
de suyo habla porque es mentiroso y es padre de mentira. Y todo
el sistema de valores que nos rodea, el sistema de valores,
el sistema de gobierno de este mundo, la escritura dice que
está bajo el príncipe de la potestad del aire. Y él es engañador,
él es el príncipe de este siglo. Si nosotros analizamos la historia,
si nosotros analizamos la gran historia de la redención, nos
vamos a encontrar con dos con dos linajes, con dos familias.
Dos familias que es la familia de Dios, la familia de la verdad,
la familia de la luz, la familia de aquellos que pueden ser de
esa familia por una sola razón clara en la escritura que dice,
más a todos los que le recibieron, hablando del Señor Jesucristo,
a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios. Y la otra familia es aquella
familia de la cual el Señor Jesús dijo, vosotros sois de vuestro
padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.
Una familia de tinieblas, una familia donde se ama más la gloria
de los hombres que la gloria de Dios, una familia donde se
busca más que todas las cosas tener la aprobación de este mundo. Es lamentable, pero muchas veces
aún dentro de personas que profesamos fe en el Señor Jesucristo, vivimos
muchas veces con una preocupación, por ejemplo, ante la educación,
la gente pregunta, y está reconocido por la sed. Y muchas veces tenemos
preocupaciones porque nos reconozca este sistema de valores. La Biblia
dice, procura con diligencia presentarte a Dios como obrero
aprobado. Pero pareciera que la preocupación
mayor es que nos apruebe el sistema de este mundo. Y nuestra preocupación
debe ser que seamos aprobados, que usamos bien la palabra de
verdad. Y estamos bajo, bueno, toda la
historia de la redención se va siguiendo a lo largo de, o se
es de la familia que vive en la luz, o se vive en la luz,
en la verdad, o se vive en las tinieblas espirituales y en la
mentira. Algo que la Escritura va dejándonos constantemente,
llamando con claridad, es que estamos viviendo en una guerra
espiritual. No tenemos lucha contra carne
y sangre, sino contra huestes espirituales de maldad en las
regiones celestes. No estamos de día de campo. Hay
una batalla espiritual entre estas dos familias. Y la Biblia
nos advierte aquí de un asunto que es los engañadores. Y una
primera cosa que el escritor nos quiere llamar la atención
es, estos engañadores no es uno de vez en cuando. dice la escritura,
porque muchos engañadores han salido por el mundo. Muchos engañadores
han salido por el mundo. Toda verdad procede de Dios.
Dios es verdad. Cuando hablamos del lenguaje
verbal, algo que nos hace imagen de Dios es el hecho de que el
ser humano está dotado de la capacidad de comunicarse verbalmente.
Las palabras no son nuestras. Las palabras tampoco son del
gran engañador. Las palabras son de Dios. La
Biblia habla del mismo Señor Jesucristo como la palabra viviente.
Dice en el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el
verbo era Dios. Todas las cosas por él fueron
hechas, es en él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. El Señor
Jesucristo es la palabra viviente, la palabra verdadera. Y Él habló
y dotó a la criatura de la capacidad de hablar, pero desde el inicio
de la historia de la redención, nosotros sabemos que no sólo
Dios habla, sino justamente el príncipe de la potestad del aire.
Y él no habla y se presenta negando rotundamente la palabra de Dios. Él hace uso de esas palabras,
manipula esas palabras, pone en duda esas palabras, cambia
esas palabras, Él vino a Eva haciéndola cuestionar la palabra
de Dios, distorsionando y manipulando la verdad de Dios, y el mundo
quedó sumergido en tinieblas. La Biblia, no obstante, desde
ese momento, el Señor reveló su plan. El Señor no es que pues
empezó a rascarse la cabeza y empezó a pensar qué hacer. Él desde
ese momento reveló su plan. Génesis capítulo 3, versículo
15 habla, es la primera promesa de un Salvador, el Evangelio.
Y esa primera promesa deja muy clara una verdad que es contundente
y es sumamente importante. Vamos a mirar el versículo y
a leerlo. Génesis 3, 15. dice, y pondré en amistad entre
ti y la mujer, entre tu simiente y la simiente suya, esta te herirá
en la cabeza, y tú le herirás en el carcañar. Y aquí está hablando
de la simiente de la mujer, el apóstol Pablo, guiado por el
Espíritu Santo, dice, la simiente la cual es Cristo, Cristo es
la simiente. Y evidentemente, si es la simiente
de la mujer, pues aquí está implícita una verdad fundamental, de nuestra
fe en el Señor Jesucristo, que Él tenía un cuerpo, porque Él
fue concebido en el vientre de la Virgen, como anunció el profeta
de aquí, que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo. Un asunto
fundamental de nuestra fe es que el Señor Jesucristo vino
en carne. Ahora, este mundo está lleno de mentira, lleno de tinieblas,
de personas que no vienen diciendo y negando abiertamente a Jesucristo,
sino presentando una variante, algo siempre Jesucristo, pero
hay algo que no es de acuerdo a la verdad que está revelada.
Y esto no es nuevo. La Biblia dice que aún el mismo
diablo se disfraza como un ángel de luz. Y muchos engañadores El profeta Isaías dice, el pueblo
que andaba en tinieblas vio gran luz. Y cuando habla de morar
en tinieblas, está hablando de la abundancia de la mentira.
Si usted mira el Antiguo Testamento, pareciera que el mal reinaba.
Sacrificios de pequeñas criaturas, gente que sacrificaba sus hijos
a los ídolos. engaño, idolatría, hechicería,
gente poseída del del demonio, pero la Biblia dice, el pueblo
que andaba en tinieblas, vio gran luz, luz resplandeció sobre
ellos, y ahí está hablando justamente del Señor Jesucristo, él es el
sol de justicia, él dice la Biblia que la luz vino al mundo, él
es el Señor Jesucristo que vino al mundo, y tan pronto La Iglesia se estableció,
empezó a surgir de dentro mismo de la Iglesia, gente que empezaba
a cuestionar la verdad revelada. Un asunto fundamental de la verdad
revelada es el Señor Jesucristo nació de mujer, nació bajo la
ley. El Señor Jesucristo tomó forma
de hombre. Él se hizo hombre. Él tomó nuestra
humanidad. Y esa es una doctrina fundamental
e importante. Sin embargo, empezó a levantarse
personas que empezaron a decir, no, Cristo no pudo tener un cuerpo,
porque el cuerpo es malo. Pero, hermanos, Cuando vamos
al Génesis, la Escritura dice claramente que Dios iba desarrollando
su creación, y hay algo que constantemente va afirmando la Escritura, que
lo que Dios había hecho vio que era bueno. Y al final, cuando
estaba creado el hombre, Dios dijo, he aquí que lo que él había
hecho era en gran manera bueno, y eso incluía el hecho de que
el hombre tenga un cuerpo. El cuerpo no es en sí mismo malo,
pero había gente que pretendía, influida por el príncipe de este
siglo, que odia la criatura, odia al hombre, porque es la
imagen de Dios de meter ideas de que tener un cuerpo es algo
malo. Entonces, Cristo no podía tener un cuerpo, sino solamente
fingió tener un cuerpo. Ahora, ellos no estaban negando
acerca de Jesucristo, pero estaban negando al Cristo bíblico. Estaban negando al Cristo que
se ha revelado. El Cristo que es el camino, que
es la verdad y que es la vida, es un Cristo que tiene tiene
un cuerpo. Él vino, tomó nuestra humanidad. La Biblia dice claramente, dice
que tal sumo sacerdote nos convenía, uno que fue tentado en todo según
nuestra semejanza, pero sin pecado. Él verdaderamente sintió hambre.
Él verdaderamente sintió cansancio. Él tomó un cuerpo humano, y es
la verdad de la Escritura. Él no fingió simplemente tener
un cuerpo, porque entonces la obra de la cruz fue una mentira.
Y si eso fue una mentira, entonces no hay esperanza para nadie.
Porque la Biblia dice claramente, sin derramamiento de sangre no
hay remisión de pecados. No es cosa menor negar que Jesucristo
ha venido en carne. Negar que Jesucristo tomó forma
humana, que habitó entre nosotros, que se hizo uno de nosotros,
es negar el Evangelio. es negar toda la esperanza que
el creyente tiene. Es bien importante el poder creer
como la escritura, como Dios que es la verdad, ha revelado.
Hay pasajes en la escritura que dicen, por ejemplo, El versículo 16 de 1 Timoteo
dice, e indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad.
Dios fue manifestado en carne, justificado en el espíritu, visto
de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo,
recibido arriba en gloria. Isaías 7, 14 dice, por tanto
el Señor os dará señal, he aquí que la Virgen concebirá y dará
a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel. Negar la humanidad del
Señor Jesucristo es negar su nacimiento virginal, es negar
el hecho de que Él tomó forma humana, que se hizo uno de nosotros
y era necesario. El primer Adán fracasó en la
carne. Pero el segundo Adán tomó carne
humana y él hizo todo lo que la humanidad con Adán hemos fracasado
en hacer. Él hizo siempre la voluntad de
su padre. Él cumplió toda la ley. Él cumplió la ley ceremonial.
Él cumplió la totalidad de la ley. el sumo sacerdote, él fue
el cordero, él fue el altar, él fue el sacrificio, él es nuestro
rey, él es nuestro profeta. Dice en Hebreos cuatro catorce
al dieciséis que cita el el escritor bíblico tomando como referencia
el Salmo cuarenta, dice, por tanto, teniendo un gran sumo
sacerdote que traspasó los cielos, Jesús, el hijo de Dios, retengamos
nuestra profesión, porque no tenemos un sumo sacerdote que
no pueda sino uno que fue tentado en todo
según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia
y hallar gracia para el oportuno socorro. Creemos en un Señor
Jesucristo que en verdad tuvo Y tiene, hoy tiene, un cuerpo
glorificado, porque caminó en el polvo de esta tierra, que
en verdad se cansó, en verdad sufrió hambre, que en verdad
sufrió nuestros dolores en su cuerpo, que el castigo de nuestra
paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados. Él se
identificó con nosotros, no se avergüenza de llamarnos hermanos.
Él se compadece de nuestra debilidad porque él sabe qué es lo que
nosotros, nadie de nosotros jamás va a poder entender lo que él
sí entiende. Él es varón de dolores. Él es
experimentado en quebranto. Él, a veces, como seres humanos,
sufrimos y pensamos, nadie entiende lo que yo sufro. Puede ser que
muchos no lo entiendan, pero hay alguien, hay muchos que sí
lo entienden porque han sido consolados de aflicciones con
la misma consolación con que pueden consolar a otros. Pero
estoy seguro de algo. No hay dolor, no hay situación
que el Señor Jesucristo no haya experimentado, porque Él cargó
nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores. Todo lo que
debemos nosotros padecer por causa de nuestra necedad de aborrecer
a Dios, Él cargó sobre su cuerpo. Él sufrió desprecio. Él fue menospreciado
sin causa. Le aborrecieron. Él fue despreciado,
humillado, ignorado. Él fue burlado en la cruz. Sin
embargo, Él estaba totalmente confiado y deleitándose en hacer
la voluntad de Su Padre. Él cumplió totalmente la ley
del Padre y Él murió como un maldito en la cruz, como si Él
nunca hubiera hecho la voluntad del Padre por causa de los pecados
de Su pueblo. Y eso Él lo sufrió verdaderamente
en un cuerpo. El apóstol Juan hace énfasis
en esto. Hermanos, esto es fundamental.
Esto no es algo que nosotros podemos aceptar o dejar de aceptar
que Cristo vino en forma humana. Dice el apóstol Juan lo que hemos
visto y oído, lo que contemplaron nuestros ojos, lo que hemos palpado
tocante al Verbo de Vida. El Señor Jesucristo, Él estaba
cerca de Él. Él pudo tocarle. Ellos le pudieron
tocar después de resucitar. Después de resucitar, el Señor
Jesucristo se puso en medio de ellos. Él comió con ellos. Él
vive en un cuerpo de gloria. Y hermanos, Él no sea vergüenza,
y no hay nada de malo en el hecho de que Él haya adoptado nuestra
forma humana. Es como hombre que Él vivió en
esta tierra. Y es importante, si bien sostener
que Él es 100% Dios, pero Él es 100% hombre. Y eso nos da
esperanza, alienta nuestro corazón saber que él es, él es nuestro
hermano mayor. Imagínese, por ejemplo, aquellos
que tuvieron el privilegio de tener algún hermano mayor cuando
había algún problema y alguien los maltrataba, pero cuando venía
el hermano mayor y los defendía. Tenemos ese hermano mayor, el
Señor Jesucristo, uno que se compadece de nuestras debilidades,
uno que No hay nada que nosotros podamos decir que Él no comprenda.
Él entiende a cabalidad cada uno de nuestros sufrimientos
que podemos experimentar en esta tierra. Desde la sed, el cansancio,
hasta lo más terrible, que por su gracia nunca vamos a experimentar.
No importa cuán terrible sea lo que nosotros tengamos que
pasar, jamás vamos a experimentar lo que merecemos, porque Él lo
experimentó por nosotros. La ira de Dios. en su humanidad
sufrió la ira de su Padre Celestial y eso nunca, por gracia, nunca
lo vamos a experimentar. Su justicia nos ha sido dada. ¡Qué glorioso intercambio saber
que Él ocupó mi lugar en la cruz y llevó mi maldad sobre Él! Y
por la fe, su justicia hoy mía es. ¡Aleluya! ¡Gloria sea a Cristo
por su sacrificio! Porque Él se le preparó un cuerpo. Y dice, sacrificio y ofrenda
no te agradan. Y aquí vengo como está escrito
de mí en el rollo, dice, me preparaste cuerpo. Y Él ofreció un sacrificio
perfecto. Esto es central, hermanos, y
esto es la verdad. Y necesitamos clamar al Señor
para que nos haga siempre deleitarnos en la verdad. En la verdad de
que Cristo vino en forma humana. En la verdad de que Él cumplió
perfectamente la voluntad de Su Padre. Deleitarnos en la verdad
de que Él después murió como si no lo hubiera hecho por causa
de que mis pecados fueron cargados sobre Él. y que no hay nada más
que haya que hacer, sino solamente confiar en la obra que el Señor
Jesucristo hizo, que Él es nuestro hermano mayor, Él es nuestro
sumo sacerdote, y que solamente tenemos que confiar en Él. Y
ejercitémonos en la verdad, porque hay muchos falsos engañadores,
que de pronto nos presentan a un Cristo que parece que es el Cristo,
pero no es el Cristo. Si se niega que Cristo vino en
forma humana, ese no es el Cristo de la Biblia. Si se pretende
que Cristo sólo simuló morir, entonces no hay redención, porque
la verdad dice, sin derramamiento de sangre, no hay remisión de
pecado. Hermanos, desean nuestro deleite
escuchar una y otra vez acerca de la verdad. Esta es la verdad. Cristo vino a marcarnos el camino.
No es la verdad. Él es el camino. Él es la verdad. Él es la vida. Y nadie va al
Padre si no es por Él. Cristo es el camino. Cristo es
el sacrificio. Cristo es nuestro sustituto.
Cristo es nuestro abogado. Esa es toda la verdad. Podemos
escuchar y vamos a escuchar seguramente muchas cosas de personas que
incluso citan versículos, porque casi todos tienen un versículo
favorito. Pero, hermanos, que Dios nos
ayude a poder comprender la verdad y a poder ir mirando esa verdad
desde el principio hasta el final como es una sola verdad, y es
la verdad acerca del Señor Jesucristo, y es la verdad acerca del ser
humano. Hermanos, necesitamos oír la
voz de Dios. Necesitamos clamar al Señor que
nos haga ser entendidos en Su Palabra, que nos haga ser renovados
en nuestra mente por Su Palabra, porque muchos falsos engañadores
han salido por el mundo, muchos en el tiempo de Juan. Y, hermanos,
hoy día es más vigente. Todavía en el tiempo de Juan,
esos engañadores salían por el mundo, pero tenían que caminar
varias horas para ir de un pueblo al otro. Si usted lee la carta,
Juan está hablando de eso, de viajaban los falsos engañadores.
Y había que, pues, a veces eran confundidos los hermanos y pensaban,
y Juan les está dejando aquí la verdad para no estar apoyándoles.
y caminaban y viajaban y eran un peligro. Hoy día los falsos
engañadores pues ya no tienen necesariamente que caminar. Hoy
usted puede ver al falso engañador haciendo clic, clic, clic y puede
tener el falso engañador que está en China ahorita diciendo
que él es el Cristo y puede tener al falso engañador de la India
o de Australia en cuestión de segundos. En ese tiempo, muchos
falsos engañadores no es la excepción. Hoy vivimos en un mundo en que
pareciera que la ignorancia y la oscuridad dominan. Pero gracias
a Dios y damos gloria a Dios porque Las tinieblas nunca prevalecerán
contra la luz. El Señor Jesucristo es un Salvador
victorioso y vencedor. Los creyentes no serán jamás
engañados. Este va a ser un tiempo en el
que se va a pretender engañar, si fuere posible, aún a los escogidos. Pero damos gracias a Dios porque
no es posible. El Señor, dice, va a cortar estos
días por causa de sus escogidos. Y lo último que termina diciéndonos
el pasaje es, ¿quiénes son estos engañadores? O sea, ¿cuál es
su calificativo bíblico? Y dice, quien esto hace es el engañador
y el anticristo. Quien esto hace es el engañador
y el anticristo. Hermano, quien niega, quien no
está hablando verdad acerca de Jesucristo es un engañador, es
un anticristo, es alguien peligroso. Y muchas veces nosotros pensamos,
por ejemplo, quizá por la cultura evangélica, solemos, mucha gente
suele estar esperando la manifestación del anticristo. Y en verdad va
a haber un tiempo y una persona, porque sí, la Biblia habla de
eso. Pero desde el año 90, Juan está diciendo a los hermanos,
El engañador, el anticristo, ya está en medio de vosotros.
Hermanos, que no seamos distraídos de estar buscando y esperando
y especulando cómo va a ser. Cualquiera que no se conforma
a la verdad revelada de quién es el Señor Jesucristo, ese es
anticristo. Esa persona que estaba con nosotros
y diciendo que Cristo es, que vino a marcarnos el camino, Eso
no es lo que dice la Biblia, y con todo lo sencillo que parezca
esta persona. La Biblia dice que ese es un
engañador y es un anticristo. O sea, no esperemos a alguien
que está viniendo así a casarnos. Cualquiera que no se conforma
en hablar de Cristo como la Escritura habla de Cristo, es un engañador. Y el sentido de la palabra anticristo
no es precisamente alguien que está luchando contra Cristo,
sino alguien que se presenta como un sustituto. Y presentar
a un sustituto del verdadero Cristo, eso es anticristo. El verdadero Cristo es Dios,
que tomó forma humana. Es el eterno Hijo de Dios, que
no es creado, como algunos grupos religiosos quieren decir que
es la primera creación del Padre. Hay otros grupos religiosos que
empiezan a decir que Él es un Dios, el Padre es el Dios con
H mayúscula, el Dios con D mayúscula, y como que ellos tienen un Dios
menor. Eso es politeísmo. No podemos entender a Dios y
definirlo y describirlo y explicarlo, porque Dios es infinito. Pero
por fe creemos que Dios existe en tres personas. El Padre, el
Hijo, que no es creación. El Hijo es eternamente engendrado
del Padre. Es de la misma substancia del
Padre. Él vino, tomó forma humana, es la imagen misma de su substancia. Dice, vimos su gloria, gloria
como del unigénito, del Padre lleno de gracia y de verdad.
Hermanos, poder escuchar bien claro acerca de quién y cómo
se ha revelado Cristo en la Escritura. Él es el que lo único que hizo
en esta tierra fue cumplir a cabalidad de manera completa y deleitándose
la ley de Dios. Hizo siempre la voluntad de Dios
y Él al final murió en la cruz como estaba trazado desde la
eternidad por su Padre. Pero Él confió totalmente en
Su Padre, y el Padre le levantó de entre los muertos, y Él vive,
y ese es el Evangelio. El apóstol Pablo dice, primero
les he enseñado lo que sí mismo recibí, que Cristo murió por
nuestros pecados, conforme a las Escrituras. Cristo no es un mártir. Él murió no por una causa. Él
murió para consumar la salvación de Su pueblo. Él murió para satisfacer
la justicia de Su Padre. Él vive y Él está sentado a la
diestra del Padre. Y nuestra esperanza, Él viene
otra vez. Cristo viene otra vez por Su
pueblo. Poder escuchar con claridad lo
que dice acerca del hombre. Hermanos, el hombre no es alguien
bueno que de vez en cuando hace algo malo. El hombre es depravado. El hombre es aborrecedor de Dios.
El hombre es enemigo de Dios. El hombre no quiere someterse
a la ley de Dios. Y el hombre por causa de ello
está condenado. Lo único que merece es la ira
justa de Dios. Y Cristo vino para salvar dentro
de esa multitud perdida y condenada, una multitud de todo linaje,
lengua, pueblo y nación. Él vino a salvar a su pueblo
de sus pecados. Decir que Cristo vino a hacer
posible la salvación del hombre es engañador y anticristo. Eso
no enseña la Biblia. La Biblia enseña que Él vino
a salvar a su pueblo de sus pecados. Y Él en la cruz dijo, consumado
es. Y la salvación de su pueblo está
completa. No hay nada que tengamos que
aumentar. Cualquiera que te diga que es Cristo más algo, es un
engañador, es un anticristo. Es alguien que te está presentando
a un sustituto de Cristo. El Cristo de la Biblia no necesita
que pongas nada, sino solamente tu confianza en lo que Él ya
ha hecho. Él es todo lo que el Padre demanda. Es bien importante, hermanos,
poder prestar atención y poder recordar que solamente en Cristo
hay salvación, solamente en Cristo hay crecimiento en gracia. El
mismo Evangelio que nos salva de la condenación eterna es el
mismo Evangelio que nos hace crecer en la gracia y el conocimiento
del Señor Jesucristo. ese mismo evangelio que nos lleva
a mirar que no hay mérito en nosotros sino solamente en la
persona de Cristo y que nos hace venir vez tras vez a Cristo reconociendo
que hemos pecado y buscando la propiciación por nuestro pecado,
buscando la limpieza que puede dar la sangre del Señor Jesucristo,
el engañador y el anticristo. No, no es alguien horrible, puede
ser una persona educada, amable, mucha gente Cuando piensa en
el anticristo, piensa en alguien horrible. Pero el diablo, que
es el maestro de la mentira, se viste como ángel de luz. Él engañó a la mujer no presentándose
como alguien horrible, sino Eva hubiera salido corriendo. Pero
se presentó en una figura que cautivó a Eva, y se presentó
con razonamientos que cautivaron a Eva. Y lo mismo sigue haciendo
hoy día. Su estrategia no ha cambiado.
Las mentiras siguen siendo las mismas antiguas mentiras del
Jardín del Edén. Pero la verdad es la misma. Y
la verdad es el Señor Jesucristo. La verdad es que el hombre solo
merece de Dios su condenación. Pero la verdad es que Dios, que
es rico en misericordia, debiendo condenar a todos, ha escogido
un pueblo para salvarlo en el Señor Jesucristo. Vamos a orar.
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