Buenos días a todos hermanos
y hermanas. Es un placer estar otra vez aquí
con ustedes. Vemos que llegamos un poquito
tarde. Nos trajo mi hijo Abraham, pero
él se quedó allá. Estuvo trabajando toda la noche. Dice que tiene sueño. Está durmiendo
un rato allá. Bueno hermanos, estoy muy contento. de poder venir otra vez aquí
hermano Cody me invitó y este gracias a Dios que ya estoy aquí
con ustedes ahorita vamos a abrir nuestras Biblias en el libro de San Lucas capítulo
diez. San Lucas capítulo diez. desde su versículo treinta y
ocho hermanos hasta versículo cuarenta y dos Voy a leer desde versículo treinta
y ocho, hermanos, hasta cuarenta y dos, dice así, Aconteció que,
yendo de camino, entró en una aldea, y una mujer llamada Marta
le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se
llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús, oía Su palabra. Pero María o sea Marta se preocupaba
con muchos quehaceres, y acercándose dijo, Señor, ¿no te da cuidado
que mi hermana me deje servir sola? Dile pues que me ayude. Respondiendo Jesús le dijo, Marta,
Marta, afanada y turbada, estás con muchas cosas pero sólo una
cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual
no le será quitada." Amén. Acostumbramos de que al venir
en un templo a sentarse a escuchar la Palabra de Dios, vamos a venir
con ánimo. Vamos a venir con interés. Vamos
a venir a prestar atención para poder adquirir aquello que nuestro
corazón necesita. No venimos a sentarnos aquí en
vano para luego decir que no le resultó nada, no le resultó
en bendición venir al culto. No tiene sentido venir
al culto si no venimos por la Palabra de Dios. No tiene sentido
venir solamente a cantar. el culto no sólo es cantar, especialmente
es para oír la Palabra de Dios. Y yo no les he visto siempre, sólo
cada vez que me invita el hermano Cody, pero voy acostumbrándome
y este, comunicarme con ustedes a través del mensaje de Jesucristo
nuestro a esto estamos aquí. Abrimos la Biblia, ahora vamos
a escuchar la Palabra de Dios. Este nos narra las Escrituras
acerca de estas dos mujeres. Una de ellas fue la que invitó
a Jesús a ir a Su casa. Dice la la Biblia de que aconteció
que yendo de camino entró en una aldea, y una mujer llamada
Marta le recibió en su casa. Bueno, ésta tenía una hermana que se
llamaba María. Ustedes han escuchado que muchos
hablan de Y junto a la cruz de Jesús parece
que hay tres Marías. Esta María que se sentó a los
pies de Jesús no es María la madre de la encarnación del Hijo
de Dios. No a esa María se refiere. Se
refiere a María la hermana de Lázaro, la hermana de Marta, y de Lázaro. Esta María siempre estuvo atenta,
porque esta María según las Escrituras es a esta María de quien fue
sacado los siete demonios. Esta María es la que derramó
el perfume, y este, lavó también los pies del Señor. y lo enjuagó
con sus cabellos. Bueno, podemos aquí ver un ejemplo que
para nosotros es muy necesario, por lo que en el mundo entero
acontece y está sucediendo hoy en día, de que El mensaje de
Jesucristo está ahorita en el último término, en cualquier
lugar. Lo que hay en primer lugar ahora,
lo más importante, lo más interesante ahorita son los cantos, las alabanzas,
la música y todo. Nosotros nos hemos dado gusto
de ver esto, como la gente acude donde llega un artista cristiano
así lo llaman, un artista cristiano cuando llega alguien de lejos
como acude la gente a verlo dicen que allá en Ofichen llegó uno
y en la mañana siguiente se ven las hermanas en el mercado, en
el parque preguntan, no, no fuiste, no fuiste, llegó tal culano no
fui, ah, lo perdiste parece que llegó Dios parece que llegó Dios. Es muy importante para ellos
la presencia de una persona, la presencia de un artista que
canta o toca. Pero para nosotros, si nos interesa
el Evangelio de Cristo, si nos interesa nuestra salvación, lo
que más necesitamos es la Palabra de Dios. Lo que más necesitamos
es sentarnos y escuchar la Palabra de Dios. Así que lo que venimos
a hacer en esta noche, en esta mañana, el atender, el apropiarse
de lo que estamos escuchando, es lo normal para un creyente. Oír y aprender a tomar para sí
mismos lo que estamos escuchando. aprender a interesarnos las cosas
que nos están diciendo. Porque en ello Dios nos trae
bendiciones, nos trae salvación. Así que, hermanos, vamos a ver
en esta mañana la importancia de la persona que es Jesucristo. La importancia de la palabra
de Cristo, la atención de la mujer que recibió
a Cristo en su casa, vamos a ver en primer lugar cómo la mujer
llamada María atendió y oyó a Jesús con toda la atención de su corazón. Es necesario que los creyentes Es necesario que los creyentes veamos que el Evangelio de Jesucristo,
el que nos trae la vida, la salud, la salvación, y el que alimenta
nuestro espíritu y preserva nuestro corazón en la salvación, es necesario
que lo escuchemos, es necesario que lo aprendamos. Oír a Cristo es oír nuestra salvación. Es oír a nuestro Salvador. Entonces
aconteció que yendo de camino entró a una aldea, y una mujer
llamada Marta le invitó a su casa. Ésta tenía una hermana
llamada María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía Su palabra. En primer lugar, vamos a ver,
vemos su especial atención a Jesús. Esta mujer mostró su atención
especial a Jesús cuando vio a Jesús entrar a su casa. Entendemos
de que deben estar trabajando las dos, las dos mujeres deberán
estar ocupadas en su trabajo cuando Jesús llegó a su casa,
pero una de las dos prestó atención a Jesús, prestó más atención
a Jesús, y ella ocupó un lugar a los pies de Jesús. Esto es algo que nos enseña mucha
lección. Ella se centró a los pies de
Jesús. Vemos su especial atención, olvidándose
de todas las cosas, dejando a un lado todas las cosas, sus quehaceres,
y prestó mucha atención al Señor. La posición que ella en que se
puso a los pies de Jesús, podemos pensar con las Sagradas Escrituras
juntamente como, como Ruth. ¿En qué parte se puso Ruth? A su Redentor. Ruth se puso también junto a
los pies de Aquel que lo iba a rellenar. Esta mujer se sentó
a los pies de Jesús porque vio en Jesús algo que no lo vería
en otra parte. Porque ella encontró en Jesús
algo que no lo encontrará en otro lugar. Halló en Cristo su
todo. entonces se sentó a sus pies.
Con esa dedicación de su corazón se sentó a sus pies y oía Su
palabra, olvidando sus quehaceres, olvidándose de toda otra cosa
importante, y prestó atención a Jesucristo. Miró en Jesús la persona más
necesaria para ella, así como nosotros lo vemos. Nosotros miramos
en Jesús todas nuestras esperanzas. Miramos nosotros en Jesús y encontramos
en Él toda la promesa de Dios que nos ha dado en Cristo. Esas
bendiciones que encontramos en Cristo Jesús son las bendiciones
que están pactadas en el pacto eterno de la gracia de Dios.
encontramos solamente en Jesús. No lo podemos encontrar en otra
persona, o en otra parte, sino solamente en Jesucristo nuestro
Señor. II. En segundo lugar, vamos a
ver SU POSICIÓN DEL SEÑOR. Primero vimos Su especial atención.
Oía la palabra del Señor. Ahora vamos a ver en segundo
lugar su posición del Señor. Se sentó a los pies de Jesús,
es decir, fue hallada por Jesús. Porque nadie puede, nadie puede
escoger a Jesús si no ha sido escogido por Jesús antes. y donde entró Jesús a predicar,
entró allí porque había ahí un escogido de Dios. Jesús entró
en la casa de Marta porque habían escogido de Dios ahí. Y María
escogió estar en esta posición con Jesús, a Sus pies. Así que, se sentó a los pies
de Jesús, fue hallada por él, y ella halló al Señor." Nosotros,
¿dónde queremos ser hallados si no es en Jesús? Cuando ella fue hallada por Jesús,
fue hallada por Su Redentor. Cuando ella encontró a Jesús,
encontró a Su Redentor. Cuando ella se puso a los pies
de Jesús, se entregó a Jesús, como dice el apóstol San Pablo
a Filipenses, quiero ser hallado en Él. Que sea visto yo en Él. Quiero estar en un lugar donde
Dios pueda verme, y no hay otro lugar donde Dios me pueda ver
sino en Cristo. Y la mujer se posicionó junto
al Señor. se posicionó junto al Señor.
Esta es su posición del Señor. Esto se llama posición amorosa. Posición amorosa. Se posicionó
de Aquel que es su Salvador. Se posicionó en Aquel que le
trae la vida verdadera. No la vida que uno disfruta por
bienes de este mundo, sino la vida, verdadera vida, que se
encuentra en Cristo nuestro Salvador. En Jesucristo, en Jesucristo
la Santa Biblia dice que en la cruz se quedó desfigurado su
divino rostro, según la profecía de Isaías, no le quedó nada de
parecer ni hermosura para que le veamos y le deseamos. Sin
embargo, aquel corazón que ha visto a Jesús, aquel corazón
que puede ver a Jesucristo por fe, en Cristo existe toda la
belleza que no existe en este mundo. Existe toda hermosura
que no existirá en este mundo. Todos aquellos que ven a Jesucristo
por fe ven toda la belleza que en el mundo no existe. Así que Hay una cita bíblica
allá en Cantares trece, como nos dice aquí, es algo maravilloso, Dice así, versículo uno, Por
las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma. Lo busqué y no lo hallé. Dije, me levantaré
ahora y rodearé por la ciudad. Por las calles y por las plazas
buscaré al que ama mi alma. lo busqué y no lo hallé. Me hallaron
los guardas que rodan la ciudad, y les dije, ¿habéis visto al
que ama mi alma? Apenas hube pasado de ellos un
poco, hallé luego al que ama mi alma. Lo hací, no lo dejé, hasta que
lo metí en casa. de mi madre, en la cámara de
la que me dio a luz." Es maravilloso pensar en esto,
porque ¿cuántas personas vieron a Jesús y no le creyeron? ¿Cuántos hasta comieron con Él
y no le creyeron? ¿Cuántos escucharon Su palabra
no le creyeron? ¿Cuántos vieron Sus milagros
no le creyeron? ¿Verdad? Pero, si nos ponemos
a pensar nosotros, ese privilegio inmerecido que nos tocó a nosotros, de que
creemos en el Señor este es milagro de Dios, es el milagro más grande
jamás acontecerá otro milagro en tu vida que eso que creas
en el Señor Jesucristo cosa que la gente no creyó ¿verdad? porque el creer no solamente
es es decir creo sino como lo encontramos aquí es hallar al
que ama nuestra alma. Hallar al que nos ama, hallar
al que nos salva. Esto es lo que dice la profecía
aquí, ¿verdad? Es lo que dice la profecía. Lo
encontré. Trabé de Él, no lo solté. ¡Qué
maravilla! Lo hallé, yo significa amor,
amor posicionado. Trabé de es un amor en comunicación. No lo solté. Es amor en comunión. Y cuántos también creen en creer
a Jesucristo, creen un tiempo, luego se apartan, no siguen creyendo
en el Señor. Conozco muchas personas en varios
lugares que los vi una vez escuchando la Palabra, los vi una vez en
el templo tan animados que estaban. Luego los vi otra vez y pregunté
qué tal cómo le ha ido, dice que ya no asiste ni al culto
ni nada. Lo dejan, pero imaginaron creer,
y empiezan a sacar la cuenta porque no me sentía cómodo, no
es mi ambiente, por eso no seguí. No es por esto lo que pasa es
que no ha sido llamado, no ha sido salvado, no ha creído en
el Señor. Nunca creyó. Por esa razón lo
dejó. No hay hombre que crea a Cristo
de verdad conforme a la Palabra de Dios, no hay alguien que crea
en Cristo que luego sea parte de Jesucristo, porque Cristo
es necesario para nosotros. Jesucristo es lo que más necesitamos,
no otra no nos importa otra cosa más, lo que más nos importa es
Jesucristo nuestro Señor, porque es el Salvador de nuestra alma,
es el único que ama nuestra alma, es el único que nos vivifica,
es el único que nos da salvación, es el único que nos da entrada
al cielo, nos da entrada al trono de la gracia de Dios, solamente
por medio de Él. No hay otro que ame nuestra como
Cristo lo hace. Y si hemos creído en Él, entonces
quedémonos con Él. No, no cambiamos de lugar, porque
nuestro Salvador es único. No tenemos un lugar para que
cambiemos de otro. Si podemos llamar lugar, esto
es junto a los pies de Jesús, y ahí debemos permanecer. porque
siempre es nuestro Salvador. No habrá otro. Bueno, así que,
hermanos, pero sobre todo esto que les
acabo de decir, qué dicha tan grande es encontrarlo y ser encontrado
por Él. ¿Debe sentir uno una dicha tan
grande? Así como cuando una persona trata
de encontrar a alguien que se le ha perdido, con una ansiedad,
con un hambre, busca a aquel que está extraviado. Con ansiedad
se asoma por las esquinas de la ciudad buscando y averiguando
dónde está, hasta que lo encuentra. Lo encuentra, se apropia de él,
lo abraza y lo lleva. No lo va a soltar. Eso es creer
en Cristo. Quedar con Él. Quedar con Él. No volver otra vez a la desdicha,
porque es dicha, inexplicable, estar con Jesús. Y no queremos
volver otra vez a ser desdichados, que dejemos o que Él nos deje. Es lo que siente un cristiano,
un creyente en Cristo. Sería una desgracia para nosotros
si Cristo nos deja, o si dejamos al Señor. La tercera cosa trata
de su interés en oír al Señor. Trata de su interés en oír al
Señor. Se sentó a los pies de Jesús
y oía Sus palabras. Oía al Señor, a la persona, y
a Su palabra. No podemos interesarnos solamente
de la persona, y no interesarnos de lo que nos dice. Nos interesa
Cristo porque es el que salva. Nos interesa Su Palabra porque
nos trae salvación. Muchos querían el milagro de
Jesús, pero no querían creer a Jesús. muchos querían seguir a Jesús
pero no querían creer a Jesús. Pero en la salvación de nuestras
almas tenemos que creer a Jesucristo. Esto lo dijo a los judíos que
creyeron tener la Palabra de Dios, que creyeron escudriñar
bien las Escrituras. Se les dijo a ellos, ¿ustedes
han escudriñado las Escrituras, y para ustedes les parece que
ahí tienen ustedes vida eterna. Sin embargo, sucede que ustedes
no quieren venir a mí para que tengan vida. ¿Por qué? Porque la Palabra es la Palabra
de vida eterna, pero tienes que creer dónde está la vida eterna
en la persona que es Jesucristo. Así que interesarse de la persona,
y no de Su Palabra, eso no trae salvación. Tienes que creer a
Cristo, creer Su Palabra y estar con Él. Son tres cosas. Oír Su Palabra, creer a Él, creer
Su Palabra y estar con Él. Esto significa unión con Cristo. Unión con Cristo. Nadie cree
a Cristo que esté luego lejos de Cristo. No, tiene que estar
en Cristo. Oír en posición de obediencia. Oír en posición de fe. No simplemente con un seco interés, o cero interés. No oír con oídos religiosos,
sino oír con los oídos de la fe. no con religiosidad, sino
con fe. Interesarnos mucho de lo importante que es nuestro
Señor para nosotros. Si Cristo, si Cristo te sirve
de algo, esto no está bien. Pero si Cristo te sirve de todo,
y que ves que no hay en otro no lo encontrarás en otro. Lo
que necesitas, entonces, tómalo. Así puedes tomarlo, así puedes
creerlo. La Santa Biblia, la Santa Biblia,
nos habla de hambre, nos habla de sed, de Jesús. Y esto es lo
que siente nuestra alma cada vez que estamos escuchando Su
palabra. Hambre y sed de Él. Quiero a Él, quiero oírlo a Él,
quiero estar con Él. Quiero estar con Él. No con la
religión, pues la religión engaña. La religión empaña la verdad
y empaña nuestra verdadera necesidad. Lo que hizo María no es una religiosidad,
es una muestra de fe pura. No es una religiosidad lo que
mostró, sino la muestra de una fe pura en el Señor Jesucristo. Vamos a mirar aquí donde Dios
en Su Palabra, aquí en la profecía de Isaías 55, 1-3, Dios nos llama
a oír, Dios nos llama a atender. 3. Nos dice las Escrituras allá,
A TODOS LOS SEDIENTOS, VENID A LAS AGUAS. Y LOS QUE NO TIENEN DINERO, VENID, COMPRAD
Y COMED. Venid comprar sin dinero y sin
precio vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en
lo que no están, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente,
y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura." Inclinad
vuestro oído, y venid a mí, y oíd, y vivirá vuestra alma. Y haré
con vosotros pacto eterno las misericordias firmes a David."
Vemos que las Escrituras nos hablan cómo Dios nos llama a
oír, a atender. Por eso lo más importante para
nosotros es oír, porque ahí encontramos la fortaleza, ahí encontramos
firmeza. ahí estamos tomando el alimento
sólido para nuestro espíritu, para que estemos creciendo en
la gracia del Señor. Dios nos llama a oír, a atender,
y si atendemos bien, con interés,
con mucha atención, dice la Biblia, se deleitará vuestra alma con
grosura. ¿Qué significa eso? Eso significa
cuando una persona, un niño, aprovecha bien su alimentación,
se le ve de que es un niño fuerte, inteligente, y todo. Pero cuando
no aprovecha su alimentación, no crece. Se quedan chiquitos. Se quedan
chiquitos y enfermitos. pero si atendemos a Dios, atendemos
a Él, atendemos Su Palabra, nos deleitaremos con grosura. Esto es como un banquete que
alimenta el corazón del creyente. Bueno, nos llama Dios a oír,
a oír Su Palabra. porque por Su Palabra nos viene
la fe, por Su Palabra nos viene la salvación, y esta mujer María
estaba tan atenta, tan interesada en el Señor, en el Salvador de
su alma. En cuarto lugar, lo que ella
escogió, lo que ella escogió. Jesús le respondió a Marta cuando
dijo, Señor, no te da cuidado que mi hermana esté así sin ayudarme,
dile que me ayude en las cosas que haces. Le respondió Jesús
en el versículo cuarenta y uno, le dijo, Marta, Marta, afanada
y turbada, estás con muchas cosas, pero sólo una cosa es y María
ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada." Lo
que María escogió. Estamos viendo lo que escogió,
¿verdad? ¿Sí? Lo que María escogió. Escogió
la buena parte. ¿Por qué lo escogió? ¿Cómo pudo
escoger ella? Jesús dijo, no me elegisteis
vosotros, sino yo os elegí a vosotros." ¿Por qué ella escogió? Debe estar Su nombre escrito
en el Libro de la Vida. No para que le escriban Su nombre,
sino debe estar Su nombre escrito en el Libro de la Vida. Debe
estar en el pacto eterno de la gracia. Debe estar en la elección
divina de antemano. Por esa razón Entró Jesús a su
casa, y ella escogió a Jesús porque ella ya había sido escogida
por el Señor. Y escogió la parte más interesante,
la parte más necesaria, porque el Señor le dijo una sola cosa
es necesaria, y que María ha escogido esto. Es lo que nos
dice el Señor. Antes de nuestra salvación hubo
una elección. Había una elección desde hace
muchos siglos atrás. Antes de que naciesen nuestros
antepasados, antes que nazca todo hombre, había ya una elección. Dios había elegido cuántas personas
iban a ser salvos. Había visto Dios de antemano
a cuántas personas llamaría, cuántos vendrían a Su llamado. ¿Por cuántos derramaría Jesucristo
Su preciosa sangre? Ni una gota de la sangre de Jesús
fue derramada en vano. Cada gota que se derramó fue
derramado por alguien. ¿Quiénes serán esos por quienes
Cristo derramó Su santa sangre? Está en el pacto eterno de la
gracia. Llegó un día, yo no me imaginé
de que hasta por mí fue hecho esto. Llegó un día en que también
Ismael se dio cuenta de que también fue derramada la sangre de Jesús
por él, y aquel hermano, llegó un día en que él también tuvo
que creer por qué, por qué, porque estaba estaba elegido en el pacto
eterno de la gracia, y lo maravilloso es que sólo los que están en
el pacto eterno de la gracia será cumplido perfectamente sin
fallar. Desde el principio hasta el final,
nada se perderá de lo que está pactado en el pacto eterno de
gracia. Nada. Por esa razón, María escogió
esta parte más importante. Vemos que ella escogió a su Salvador,
a su Redentor. Escogió al que ama su alma. Pero lo maravilloso quedó con
Él. Se quedó ella con Él. No se separó. Se sentó junto a Sus pies, y
no dejó a su Señor. No le importó a ella lo que le
decía a su hermana. Ella estaba en posición con Jesús,
estaba sentada junto a Sus pies. No quería apartarse de su Señor
porque es Su Redentor. Es Su Redentor. Es el que redime
Su alma, es el que ha hecho la propiciación por ella, es el
que hizo la expiación por ella, y Jesús es el único que la preservará. y el único que la va a glorificar
hasta el final. No podía escoger otra cosa más
que a Cristo. Por eso ella escogió a Cristo
nuestro Señor. Escogió quedarse y estar con
el Señor en posición. Escogió ella a quien escogió
a ella. escogió estar donde es necesario
que esté. Escogió a quien ella necesitaba. Este es Cristo nuestro Señor.
Ella se quedó con quien necesita estar. Escogió al Señor y estar
a Sus pies como todos debemos estar junto a los pies de Jesús. Esta María También cuando supo
que Jesús venía a ver a Lázaro que ya estaba cuatro días en
la tumba, salió a encontrar a Jesús, también se puso, se postró a
los pies de Jesús. Y esta María es la que fue primera
en el sepulcro a llevar el perfume. Y a esta María fue a quien apareció
Jesús primero. pero esta María no es la madre
de la encarnación de Cristo, es otra María, es María la hermana
de Lázaro. Así es que no vas a confundir
esto con María la madre del Señor, sino que María Magdalena, según
las Escrituras. Cristo es el único Salvador de
cada pecador, no hay otro. Cristo es el único que perdona
pecados y quita pecados. No hay otro. Cristo es el único
que justifica al que no puede ser justo nunca. Él es Dios venido en carne. Vino a salvar pecadores. Entonces María escopió a Jesús. es el que el Padre ha enviado. Cristo es la propiciación que
Dios ha dado. No habrá otro nunca. Estar a
Sus pies, oír Su palabra, es escoger la buena parte, y esto
no será quitado. Al que está así con Jesús, sépanlo,
no le será quitado. No le será quitado. El deseo
de nuestra alma ahora como creyentes es Jesucristo. Lo que más deseamos
en nuestra alma ahora es oír Su palabra y quedarnos para siempre
con Él, como la profecía que vimos en Cantares. Debemos estar
junto al Señor, si es que sabemos quién es. Cristo es el Salvador
de tu alma y de mío. y debemos quedarnos con Él. Preferir a Cristo por encima
de todas las cosas es estar a Sus pies, por eso la mujer estuvo
junto a los pies de Jesús. Y nosotros también, porque no tenemos otro lugar, otra forma
de estar junto al Señor, sino a Sus pies. Ese es nuestro lugar,
es nuestro lugar. ¿Por qué? Nosotros somos inmerecedores,
y porque Él es Señor, y nosotros somos pecadores. Es normal que
estemos postrados a Sus pies, porque Él es Señor, es el Salvador,
es Dios, es Todopoderoso. La parte más Necesaria es estar
con Jesús nuestro Señor. La última cosa que quiero compartir
con ustedes es lo que el Señor declaró. Es la última parte. Lo que el Señor les declaró.
Sólo una cosa es necesario. Como dice en el Salmo, una cosa
he demandado a Jehová y esta buscaré, que esté yo en la casa
de Jehová, y he inquirir en su templo." Estar junto a los pies de Jesús,
encontramos nuestro todo. El que ha visto a Jesús, ha visto
su todo en Cristo. Jesús no es uno, más de lo que
necesitamos, sino es el único que necesitamos. No es uno más. No es uno entre tantos. Él es
único. Y no queremos a otro más que
a Jesucristo nuestro Señor. Sólo Él es necesario, sólo Su
Palabra es necesario. Oír por fe, oír con confianza,
oír con la entrega de nuestro corazón, oír con amor así como
oímos al que amamos. ¿Me entienden? ¿Ustedes oyen al que aman? Sí,
¿verdad? Yo oigo al que amo, a Cristo
mi Señor. Yo estoy con el que amo a Cristo
mi Señor. Un joven cuando está enamorado
de una señorita, busca a esa señorita, porque la ama. ama a la chica que le ha caído
bien y le gusta, la ama, la busca, siempre la busca, y si aquella
también ama a Él, también lo buscará. Y van a querer estar
juntos y estar unidos para siempre. Así el creyente, con el Señor
Jesucristo. ¿Vienes a Cristo? ¿Vienes a Cristo? ¿Veniste en esta mañana a Cristo? ¿Veniste a oír Su Palabra? Aquí
venimos a Cristo. Este es un edificio, pero eso
no tiene nada que ver, no es por esto venimos, sino por Jesucristo
nuestro Señor. Porque necesitamos de Cristo
todo momento, todo momento. Necesitamos Su Palabra todo momento. Sería bueno que todos los días
estemos juntos para compartir esta enseñanza. Gracias damos
al Señor que nos da el domingo para que estemos juntos, ¿verdad?
¿No les parece, hermanos? ¿Cómo se sienten ustedes? ¿Contentos? ¿Satisfechos con Cristo nuestro
Señor? ¿Se han deleitado en Su Palabra?
¿Cae adelante de Dios? Escucha atentamente de Él, deleítate
en Él. Deleítate en Su Palabra. ¿Dónde
está la dicha del Bienaventurado, según Salmo uno? El que está
atento a la ley de Jehová. ¿Verdad que sí? Ahí está la delicia
de su alma. Esta, hermanos, es la delicia
de nuestra venir a oír. Y gracias a Dios no sabemos si
lo vamos a escuchar la otra semana que va a venir, no lo sabemos.
Nadie sabe. Sólo Dios sabe, pero nuestro
corazón es lo que espera siempre. Estar a Sus pies, escuchar Su
mensaje, interesado de ello, llevarlo en nuestro corazón,
porque es ahí donde hace milagro, es ahí donde alimenta, es ahí
donde nos fortalece, en nuestro corazón. No lo llevemos solamente
en la mente, en la cabeza, no, sino tómalo con el corazón, porque
es ahí donde Dios nos alimenta y nos fortalece. Hermanos, gracias
doy al Señor por esto. aunque fue breve, pero gracias
a Dios por poder compartir con ustedes este momento. Es una
dicha tan grande. Gracias al Señor. Que Dios les
bendiga a todos, hermanos.
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