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JC

1¨ parte La ley De Dios

Romans 7:7-13
Joel Coyoc August, 21 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 21 2022
Estudios en Romanos

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos. En su capítulo siete, Romanos
capítulo siete. La Palabra de Dios dice, ¿Acaso
ignoráis, hermanos? Pues hablo con los que conocen
la ley, que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste
vive. Porque la mujer casada está sujeta
por la ley al marido mientras éste vive, pero si el marido
muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que si en
vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adultera,
pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera
que si se uniere a otro marido, no será adultera. Así también
vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo
de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los
muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras
estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley,
obraban en nuestros miembros, llevando fruto para muerte. pero
ahora estamos libres de la ley por haber muerto para aquella
en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen
nuevo del espíritu, y no bajo el régimen viejo de la letra.
¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna
manera. Pero yo no conocí el pecado sino
por la ley, porque tampoco conociera la codicia si la ley no dijera,
no codiciarás. más el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, produjo en mí toda codicia, porque sin la
ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo,
pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y ayer
que el mandamiento, que el mismo mandamiento que era para vida,
a mí me resultó para muerte. porque el pecado, tomando ocasión
por el mandamiento, me engañó y por él me mató, de manera que
la ley, la verdad, es santa, y el mandamiento santo, justo
y bueno. Luego lo que es bueno vino a
ser muerte para mí, en ninguna manera, sino que el pecado, para
mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo
que es bueno, a fin de que por el mandamiento, el pecado llegase
a ser, sobremanera, pecaminoso. Porque sabemos que la ley es
espiritual, mas yo soy carnal, vendido al pecado. porque lo
que hago no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo
que aborrezco eso hago. Y si lo que no quiero esto hago,
apruebo que la ley es buena, de manera que ya no soy yo quien
hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en
mí, esto es en mi carne, no mora el bien, porque el querer el
bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero,
sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero,
ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo
yo hacer el bien, hallo esta ley, que el mal está en mí, porque
según el hombre interior me deleito en la ley de Dios, pero veo otra
ley en mis miembros, que se revela contra la ley de mi mente, y
me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros,
miserable de mí. ¿Quién me librará de este cuerpo
de muerte? gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro
así que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios más con
la carne a la ley del pecado vamos a a meditar los versículos
del siete al trece y el tema es ¿Cuál es la relación del creyente
con la ley? El apóstol Pablo estaba hablando
acerca de que el creyente debe considerarse muerto a la ley,
y uno pudiera pensar, bueno, hay algo de malo con la ley.
Y justamente el apóstol Pablo, previendo esto, empieza con una
pregunta, porque alguien podía concluir, bueno, pues el pecado,
la ley es igual al pecado. Y él empieza con esta pregunta,
¿qué diremos, pues? La ley es pecado. Y la respuesta
de Pablo es la expresión que ha utilizado varias veces en
este capítulo siete, que es, en ninguna manera, o diciendo
rotundamente, no, no es así. La ley no es pecado. Ahora, hay
algo de malo con la ley. Y lo primero que el apóstol Pablo
va a presentar en este pasaje es, la ley de Dios es pecado. Y la respuesta es no, en lo absoluto
la ley de Dios no es pecado. No hay absolutamente nada malo
con la ley. Nosotros pudiéramos pensar acerca
de la ley y podríamos pensar, por ejemplo, en el Salmo 19. El Salmo 19 dice, habla de la revelación de Dios
en la revelación natural pero también habla de la revelación
que Dios ha hecho en su palabra y específicamente menciona y
dice el Salmo 19 en el versículo 7 dice la ley
de Jehová es perfecta que convierte el alma el testimonio de Jehová
es fiel que hace sabio al sencillo los mandamientos de Jehová son
rectos que alegran el corazón El precepto de Jehová es puro,
que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio,
que permanece para siempre. Los juicios de Jehová son verdad,
todos justos. Deseables son más que el oro,
y más que mucho oro afinado, y dulce más que miel que la que
destila del panal. Tu siervo es además amonestado
con ellos, en guardarlos hay grande galardón. ¿Quién podrá
entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. La ley de Jehová es perfecta,
que convierte el alma. El mismo apóstol Pablo, bueno,
antes podemos pensar en el Salmo 119. Si usted piensa en el Salmo
119, que es uno de los pasajes, quizá el capítulo más largo de
toda la Escritura, Y usted se va a encontrar que pues no hay
nada de malo con la ley. Dice, bienaventurados los perfectos
de camino, los que andan en la ley de Jehová, bienaventurados
los que guardan sus testimonios y con todo el corazón le buscan,
pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos. Tú encargaste
que sean muy guardados tus mandamientos. Ojalá fuesen ordenados mis caminos
para guardar tus estatutos. Entonces, ¿no sería yo avergonzado
cuando atendiese a todos tus mandamientos? Te alabaré con
rectitud de corazón cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos
guardaré. No me dejes enteramente. ¿Con
qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo
mi corazón te he buscado. No me dejes desviarme de tus
mandamientos. En mi corazón he guardado tus
dichos para no pecar contra ti. bendito tú, oh Jehová, enséñame
tus estatutos, con mis labios he contado todos los juicios
de tu boca, me he gozado en el camino de tus testimonios más
que de toda riqueza, en tus mandamientos meditaré, consideraré tus caminos,
me regocijaré en tus estatutos, no me olvidaré de tus palabras. Y pudiéramos seguir, casi en
cada uno de los versículos va hablando acerca de la ley de
Dios, dice, haz bien a tu siervo que viva y guarde tu palabra,
abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley. Forastero soy yo en
la tierra, no encubras de mí tus mandamientos, quebrantada
está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo. Reprendiste a
los soberbios, los malditos que se desvían de tus mandamientos.
Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, porque tus testimonios
he guardado. Príncipes, también se sentaron
y hablaron contra mí, mas tu siervo meditaba en tus estatutos,
pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros. Y
podríamos seguir leyéndonos todo el Salmo 119, y va hablando el
creyente que haya deleite en la ley de Dios, y no hay nada
de malo con la ley de Dios, la ley de Dios no es pecado. El
apóstol Pablo, en el mismo capítulo siete que estamos meditando,
dice, versículo trece versículo doce dice de manera que la ley
a la verdad es santa y el mandamiento santo justo y bueno No hay nada
de malo. La ley no es pecado. La ley es
la expresión del carácter de Dios. La ley es la expresión
del carácter de Dios. Es aquello que era un deleite
para el Señor Jesucristo. El Salmo 48, que dice, es un
Salmo mesiánico, que dice, la ser tu voluntad, Dios mío, me
ha agradado y tu ley está en mi corazón. Y la ley es la expresión
del carácter de Dios. La ley manifiesta la gloria de
Dios. Podemos pensar, por ejemplo,
por qué la ley dice, no cometerás adulterio, porque Dios es fiel. La fidelidad no es algo que Dios
hace, sino es su carácter. Y todo lo que no se conforma
en la ley de Dios es contra el carácter de Dios, no glorifica
a Dios. ¿Por qué es que se nos llama
a hablar verdad? Verdad no es algo que Dios hace.
Dios mismo es Dios de verdad. Dice la Biblia, el Señor Jesucristo
dice, de sí mismo. Yo soy el camino, soy la verdad,
soy la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. ¿Por qué dice, no matarás? Porque Dios mismo es vida y el
dador de la vida. Hermanos, no hay nada de malo
con la ley. Es un rotundo no. La ley es pecado. La ley no es pecado. La ley es
santa, justa, es buena. Es algo que, ¿cuál debe ser la
relación del creyente con la ley? No es que el creyente tiene
que aborrecer la ley como algo pecaminoso. La ley, el creyente
está muerto a la ley como sistema para alcanzar la salvación. La
ley, el hecho de que el creyente está muerto a la ley es porque
el creyente no ve el cumplimiento a la ley como el medio de la
salvación. ¿Por qué? porque somos incapaces
de cumplir la ley de Dios. Nadie, aparte del Señor Jesucristo,
ha sido capaz de cumplir la ley de Dios. El pasaje que leyó nuestro
hermano José Luis dice, el hijo mayor le dice al padre, yo siempre
te he obedecido. Alguien dijo que cuando nosotros
decimos siempre y nunca, estamos mintiendo. No era cierto que
él siempre había obedecido a su padre. El joven rico vino al
Señor Jesús y le preguntó, maestro bueno, ¿qué bien haré para heredar
la vida eterna? Y Jesús le dice, los mandamientos
sabes. Y él preguntó, ¿cuáles? Y el
Señor le empezó a decir los mandamientos. Y él dijo, todo eso lo he guardado
desde mi juventud. Y el Señor Jesús le dijo, una
cosa te falta. Y lo que el Señor Jesús le estaba
diciendo no era que haciendo eso, él iba a heredar la vida
eterna, sino el Señor Jesús lo estaba confrontando para que
mirase de qué manera había mentido, porque él no había guardado siempre
la ley desde su juventud. Todos nosotros sabemos que los
hijos no siempre honran a sus padres. La ley dice, honra a
tu padre y a tu madre. Sin embargo, Los hijos no siempre
obedecen a sus padres, no siempre honran a sus padres. Sin embargo,
él dijo, todo eso lo he guardado desde mi juventud. Y el señor
le dijo, una cosa te falta, anda vende todo lo que tienes y dale
a los pobres y ven, sígueme. Y el joven se fue triste porque
tenía muchas riquezas. Ahora, no era que si él iba y
vendía, él iba Él iba a heredar la vida eterna por vender sus
cosas. El Señor le quiso mostrar algo. algo que era repetitivo
para los israelitas era, oye Israel, Jehová nuestro Dios,
Jehová uno es, y amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con
toda tu mente, con todas tus fuerzas, y a tu prójimo como
a ti mismo. El Señor Jesús dijo que este
es el primer y gran mandamiento que es, amarás al Señor tu Dios
con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas,
y el segundo es semejante a tu prójimo como a ti mismo. Y el
Señor le estaba haciendo ver que él había quebrantado toda
la ley, porque no era posible amar al Dios de Israel con toda
el alma, con toda la mente, con todas las fuerzas, y amar a la
vez al Dios de la riqueza. Y por eso él se fue triste. Y él vino desde el principio
con una pregunta equivocada, que no era qué bien he de hacer
para heredar la vida eterna. Ahora, el problema no está con
la ley, y Pablo deja clara la respuesta, la primera respuesta,
la primera verdad importante con respecto a la ley es, la
ley no es pecado, la ley es buena, la ley es perfecta, es santa,
es justa. Ahora, ¿por qué la ley es buena? El apóstol Pablo dice, en ninguna
manera, pero yo no conocía el pecado sino por la ley, porque
tampoco conocía la codicia. Si la ley dijera, no dijera,
no codiciarás. Y la ley es buena en primer lugar
porque nos revela el pecado. La ley es buena porque nos revela
el pecado. Podemos pensar en una analogía. Cuando usted tiene algún accidente
y de pronto se cae sobre su brazo y de pronto siente demasiado
dolor en su brazo y está bastante inflamado, entonces usted va
al médico y el médico le manda hacer una radiografía y la radiografía va a revelar algo
y probablemente ahí se pueda ver que su hueso está fracturado. Y cuando pensamos en esta analogía,
sería una tontería pensar que usted se parara enojado con la
máquina de los rayos X, porque está mostrando que usted tiene
un hueso roto. Y no hay nada de razonable en
estar enojado con la máquina, porque la máquina no rompió el
hueso. La máquina sencillamente está mostrando lo que usted ya
traía roto. Usted ya venía con el hueso roto
y la ley hace exactamente lo mismo. No es que la ley nos hace
pecar, sino que la ley revela el pecado que ya está en nosotros. Ahora, por eso la ley es buena. Porque la ley nos saca de nuestra
ignorancia. La ley revela nuestra pecaminosidad. dice después el apóstol Pablo,
porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera, no codiciarás,
más el pecado tomando ocasión por el mandamiento, produjo en
mí toda codicia, porque sin la ley el pecado está muerto, el
pecado tomando ocasión por el mandamiento, y el problema y
lo malo no está con la ley, sino el problema está conmigo, que
estoy vendido al pecado, que estoy, nazco, mi, he nacido en
este mundo, y mi nacimiento ha sido en rebelión contra Dios,
incapaz de conformarme al carácter de Dios, como dice la Escritura,
por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios,
y la ley, la ley incita nuestra nuestra rebelión contra Dios cuando pensamos en un hombre
que Dios salvó cuando era un joven, un hombre que su madre
oró muchas veces por él, por su salvación, y él vivía en rebelión
contra Dios, y él escribió algo que él experimentó, y él dice, Cuenta una experiencia, dice,
había un árbol de peras cerca de nuestro viñedo, lleno de fruto. Una noche de tormenta, nosotros
jóvenes pícaros, nos propusimos para robarlo y llevarnos los
despojos. Tomamos una gran cantidad de peras, no para comerlas nosotros,
sino para arrojarlas a los puercos, aunque comimos las suficientes
para tener el placer de la fruta prohibida. Estas eran buenas
peras, pero no eran las peras que mi alma miserable codiciaba
porque yo tenía mejores en casa. Yo las tomé simplemente para
convertirme en un ladrón. El único banquete que tuve fue
el banquete de la iniquidad, el cual disfruté hasta lo máximo.
¿Qué fue lo que yo amaba del robo? ¿Fue el placer de haber
actuado en contra de la ley? El deseo de robar fue despertado
simplemente por la prohibición de robar. hermanos el hecho de
la ley revela lo que nosotros traemos en el corazón nos gusta
el hecho de que aquello que está prohibido es justamente lo que
más se desea hacer. Y él cuenta aquí, él no robó
por necesidad, él tenía mejores peras en su propia casa que aquellas
que estaba robando. Y si bien la mayor parte se le
echaron a los puercos, él comió algunas simplemente para disfrutar
el placer de la fruta prohibida. Y esto es lo que lo que sucede
y que muestra que lo malo está no con la ley, sino lo malo está
con nosotros que nacemos en rebelión contra Dios. Esa ley que está
expresada en la ley de Dios, pero esa ley que conoce aún la
gente que no, dice el apóstol Pablo en el capítulo dos de Romanos,
versículo catorce, Dice, porque cuando los gentiles
que no tienen ley hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque
no tengan ley, son ley para sí mismos. Versículo 15. Mostrando la obra de la ley escrita
en sus corazones, dando testimonio a su conciencia y acusándoles
o defendiéndoles sus razonamientos. Hermanos, aún en las culturas
más apartadas, que jamás han leído el Antiguo Testamento,
Ellos saben que sencillamente hay cosas que no son aceptables. Ellos saben, a pesar de no conocer
los diez mandamientos, que robar no está bien. ¿Por qué? Porque
ellos han sido creados a imagen de Dios, y porque la ley de Dios
está grabada en sus corazones. Después el apóstol Pablo dice,
9. Y yo sin ley vivía en un tiempo,
pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y yo
sin ley vivía en un tiempo. Y aquí lo que Pablo está expresando
es el hecho de cuando nosotros sabemos He hablado varias veces
la ilustración de, por ejemplo, pequeños bebés de menos de 15
días que no saben decir una sola palabra, pero son capaces de
mentir sin hablar español. Todavía no hablan español. Su
manera de comunicarse es a través del llanto, pero pueden manipular
a sus padres. Cuando un bebé está limpio, está
cómodo, no tiene fiebre, no tiene nada, él debe estar tranquilo. Pero su manera de comunicar es
con llanto, y a veces ellos manipulan a sus padres con llanto, y mienten
sin poder hablar todavía el lenguaje. Bebés que, por ejemplo, mamá
cuidándolo del sereno, del fresco, le pone la gorrita y él se la
quita. y mamá se la vuelve a poner y
él insiste en quitársela. Y de pronto va subiendo de tono
el coraje del niño. Y damos gracias a Dios porque
ese niño no tiene la fuerza de un joven de 18 años, porque no
quiere saber usted cómo va a terminar ese encuentro si ese pequeño
tuviera la fuerza de un joven de 18 años. Él impondría su voluntad
sobre su madre. Ahora, no obstante, él no tiene
una comprensión de la ley, pero ya está revelando su naturaleza,
su naturaleza pecaminosa, su madre está protegiéndolo por
amor, su madre lo está cuidando, Dios en amor ha puesto a este
bebé bajo autoridades que le protegen, pero él está resistiendo
a la autoridad y dice la escritura que el que resiste a la autoridad
a lo establecido por Dios, resiste, y él está mostrando la rebeldía
de su corazón, y Pablo dice yo sin ley vivía, y ese bebé digamos
que en cierto modo en esa edad pues él vive sin ley porque él
no tiene una comprensión de la ley y él está hablando del tiempo
cuando uno está en ignorancia y en falta de comprensión de
la ley hasta que llega el tiempo en que viene el entendimiento
de la ley y entonces dice y a mí me resultó el pecado revivió
y yo morí Y uno lo puede mirar de manera simple. Cuando llega
un tiempo en que los niños empiezan a caminar, y empiezan a darse
no precisamente la ley de Dios, aunque en cierta manera sí, porque
Dios llama a los hijos, hijos, obedeced a vuestros padres en
el Señor, porque esto es justo. Y de pronto cuando el bebé está
empezando a caminar, Y el bebé agarra y empieza a querer meter
algo metálico en esas cositas que ve en la pared. Y de pronto
mamá dice que no lo haga. ¿Y qué cree que es lo que más
hace el niño? Lo que más el niño quiere hacer
cuando mamá dice que no lo tiene que hacer, es que él insiste
en querer meter algo a donde ya le dijeron que no hay que
meterlo. Y empiezan a venir los mandamientos, y esos mandamientos
son para vida. O sea, mamá no le está diciendo
que no meta algo allí porque mamá quiere hacerle mal. Muy
por el contrario, sabemos que el mandamiento es para vida.
Sin embargo, algunos bebés tienen el éxito de lograr lo que quieren. Y algunos son lesionados. Mamá
dice que no toques la plancha porque está caliente. Y el bebé
insiste más en tocarlo hasta que se convence por qué. ¿Por
qué es que la madre está diciendo que no lo toque? Y ya cuando
siente que está caliente, pues entonces queda muy marcada la
lección. Pero el mandamiento es para vida.
Y eso es lo que Pablo está diciendo aquí, el pecado revivió y yo
morí. Y vamos siendo comprensivos de
la ley de Dios, y cada vez que vamos siendo comprensivos de
la ley de Dios, hay una rebelión en nuestro corazón, y tendemos
a querer hacer justamente lo contrario a lo que Dios nos llama. Dice después, Y ayer que el mismo
mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte.
Porque el pecado tomando ocasión por el mandamiento me engañó
y por él me mató. De manera que la ley a la verdad
es santa y el mandamiento santo, justo y bueno. Porque el pecado
tomando ocasión por el mandamiento me engañó y por él me mató. la palabra ocasión aquí es un
término militar que se refiere a tomar una base de operaciones
y es el pecado toma ocasión y se instala teniendo dónde operar
y dice me engañó y por él me mató y de qué maneras nos engaña
el pecado Una de las primeras maneras en que el pecado me engaña
es haciéndome creer que Dios es un Dios malo, un Dios que
es un aguafiestas, y un Dios que tiene toda la intención de
privarme, de disfrutar de la vida, por lo cual Él pone restricciones. Y esa es una de las maneras del
engaño del pecado. La otra manera de engaño del
pecado es engañarnos y hacernos creer que vamos a encontrar plena
satisfacción en el pecado. Y la verdad es que no hay tal
cosa como una plena satisfacción en el pecado. Y es que el pecado
no ofrece nada que Dios no ofrezca. Por el contrario, el pecado,
después de llevarnos al pecado y después de esclavizarnos por
el pecado, de vivir bajo el dominio del pecado, el pecado paga con
la muerte, tanto física pero sobre todo muerte espiritual
dice ayer que el mismo mandamiento que era para vida a mí me resultó
para muerte porque el pecado tomando ocasión por el mandamiento
me engañó y por él me mató y el pecado nos engaña y por eso el
señor jesucristo dice y conoceréis la verdad y la verdad os hará
libres y cristo mismo es la verdad que nos puede hacer libres del
engaño del pecado El engaño del pecado consiste en llevarnos
a hallar el sumo bien, pretender hallar el sumo bien fuera de
Dios. El engaño del pecado es cuando
nosotros estamos pensando que el gozo está en alguien más que
en Dios o en algo más que en Dios. Cuando nosotros pensamos
que nuestra seguridad está en alguien o en algo más que en
Dios, eso es pecado. Pecado es sencillamente El pecado es procurar encontrar
en la criatura lo que solo está en Dios. El pecado es cambiar
aquel que es digno de toda nuestra admiración, cambiar aquel que
es digno de toda nuestra confianza, cambiar aquel que es digno de
toda nuestra y buscar lo que nosotros necesitamos
en alguna persona o en alguna cosa. Buscar la seguridad fuera
de Dios. Cambiar la gloria de Dios por
la gloria de las cosas creadas. Y ese es el engaño que termina
en no hallar en verdad gozo. El gozo no está en que las cosas
salgan como nosotros las planeamos siempre. El gozo no está en la
comprensión de una esposa. El gozo no está en tener hijos
obedientes y bien portados. El gozo está, dice la Biblia,
en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra
para siempre. El salmista, el profeta, dice,
aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya fruto, aunque
las vacas sean quitadas de los corrales y las ovejas de la majara,
con todo, dice, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios
de mi salvación. Allí es donde está el gozo. Hermanos,
el pecado nos engaña. Pensamos encontrar satisfacción
en la criatura y no hay tal cosa en la criatura. Adán y Eva vivían
en pleno gozo y en plena comunión con Dios y sin embargo fueron
engañados y murieron murieron al instante espiritualmente y
aunque vivió 939 años Adán murió físicamente el pecado le engañó
y él murió nos ha engañado y el problema no está con la ley sino
el problema está con el pecado dice versículo trece luego lo
que es bueno vino a ser muerte para mí en ninguna manera sino
el pecado para mostrarse pecado produjo en mí la muerte por medio
de lo que es bueno a fin de que por el mandamiento el pecado
llegase a ser sobremanera pecaminoso y el propósito de la ley dice
el versículo El pecado, para mostrarse pecado, produjo en
mí la muerte por medio de lo que es bueno. Aunque la ley provoca
nuestra naturaleza pecaminosa, esto puede usarse para bien porque
expone de una manera más dramática nuestra profunda maldad. Después
de todo, si el pecado puede utilizar algo tan bueno como la ley para
su beneficio, a promover la maldad muestra lo malvado que es el
pecado. Y en verdad necesitamos que el pecado se muestre pecado.
Porque el pecado siempre quiere esconderse. Siempre quiere esconderse
en nosotros y ocultar su verdadera profundidad y fuerza. Este es
uno de los resultados más deplorables del pecado. Nos hace daño en
mayor parte al quitarnos la capacidad de saber cuánto estamos heridos. Socava la constitución del hombre
y, sin embargo, lo lleva a presumir de una vitalidad inagotable. Le hace que mendigue y le dice
que es rico. le desnuda y le hace que se gloríe
en sus vestidos elegantes. El Señor le dice a la iglesia,
a una de las iglesias, le dice, tú dices, yo soy rico, y estás
desnudo y desventurado. Y le dice, yo te aconsejo que
de mí compres ingüento para tus ojos. Y hermanos, el pecado tiende
a esconderse y es necesario que el pecado sea visto como pecado. Aún dentro de nuestra cultura,
nosotros vivimos en una cultura que constantemente hace un gran
esfuerzo para hacernos creer que nosotros somos gente buena,
que de vez en cuando hace cosas malas. Hay una clase de noticias
que de pronto Se generan en las redes sociales. De pronto se
sacan noticias de alguien, de alguna persona que hizo algo
bueno como encontrar una cartera y devolverlo. Y después nos dicen
para que todavía tengamos fe en la humanidad. Haciéndonos
creer que somos gente buena que de vez en cuando hace cosas malas.
pero en verdad somos gente no mala, somos gente en depravación
total, gente con un corazón engañoso y perverso más que todas las
cosas, un corazón que sólo puede ser conocido por Dios, que ni
siquiera nosotros mismos conocemos nuestra capacidad de maldad.
Muchas veces lo hemos expresado, de pronto cuando escuchamos de
alguien que ha cometido algún pecado de esos que creemos socialmente
escandalosos, Porque no existe tal cosa. El pecado es pecado
delante de Dios. Esas clasificaciones de pecados
son cuestiones sociales. Pero el pecado es pecado. Es
una afrenta a la santidad de Dios. Y a veces cuando escuchamos
de alguien que hizo algún pecado escandaloso, a veces nos sale
la expresión, no puedo creer que fue capaz de hacerlo. Y eso
habla de cuán poco te conoces. O a veces cuando nosotros mismos
nos hallamos habiendo hecho algo grave, decimos, no creí que fuera
capaz de hacerlo. Y eso habla de que tienes un
concepto demasiado bueno de ti mismo. Eso habla de cuán equivocado
estás al respecto de ti mismo. Y es importante que nosotros
oigamos la voz de Dios que dice, engañoso y perverso es el corazón
del hombre más que todas las cosas. ¿Quién lo conocerá? Dice,
yo Jehová. Y Dios es el que conoce el corazón.
Por eso David le dice al Señor, examíname, oh Dios, si conoce
mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos. hermanos, no
nos conocemos y nos vamos a conocer en la medida que conozcamos a
Dios. Conforme nosotros conocemos a Dios y su santidad, vamos a
mirar cuán necesitados estamos del evangelio, cuán necesitados
de ser vestidos de la justicia del Señor Jesucristo, cuán necesitados
de ser limpiados por la sangre del Señor Jesucristo, porque
el pecado es es engañoso. El pecado es engañoso y muchas
veces llegamos a tener conceptos equivocados de pecado, conceptos
equivocados del mundo. Hermano, uno puede estar aún
en el mismo púlpito y estar amando el mundo. Irmanos, todo lo que
no se hace para la gloria de Dios es pecado. No importa si
la gente nos aplaude y se impresiona. Todo lo que no se hace en el
poder del Espíritu Santo y para la gloria de Dios es pecado. Así sea algo que la sociedad
pueda decir es correcto. Irmano, la mirada que en verdad
importa es la de Dios y el entendimiento que verdaderamente importa es
aquel La ley no es un camino de salvación. La ley es para
que podamos ver cuán malo es el pecado. Dice, a fin de que por el mandamiento
del pecado llegara a ser sobremanera pecaminoso, el pecado se hace
más pecaminoso a la luz de la ley de dos maneras. Primero,
el pecado se vuelve sobremanera pecaminoso en contraste con la
ley. Segundo, el pecado se vuelve
sobremanera pecaminoso debido a que la ley provoca su naturaleza
malvada. La ley, en lugar de ser un dinamo
que nos da poder para vencer Es un imán que saca de nosotros
todo tipo de pecado y corrupción. Y es interesante que el Apóstol
Pablo dice sobremanera pecaminoso. Dice, para mostrarse pecado. produjo en mí la muerte por medio
de lo que es bueno, a fin de que, por el mandamiento del pecado,
llegase a ser sobremanera pecaminoso. Es interesante que Pablo no dice
sobremanera negro, o sobremanera horrible, o sobremanera mortal,
porque no hay nada en el mundo que sea tan malo como el pecado,
aunque nosotros vivimos en una cultura que está habituada al
pecado. La gente usa el pecado para el comercio. La gente hace
chistes del pecado. La gente dice, por ejemplo, que
las chicas buenas van al cielo y las malas a Cancún porque creen
que el pecado es chiste. Pero no hay nada más horrible
que el pecado, porque es una afrenta a la santidad de Dios,
al punto que lo que Pablo termina diciendo, no hay un adjetivo
que ponerle, sino que sea sobremanera pecaminoso. El pecado es horrible
a los ojos de Dios. El pecado es horrible a los ojos
de Dios. Y el propósito de la ley es que
el pecado se muestre sobremanera pecaminoso. nos lleva al engaño pensando
que cumplimos la ley, como Pablo en algún tiempo pensó que él
cumplía la ley, él decía en cuanto a la justicia que es por la ley
yo soy irreprensible, o como el joven rico que venía y le
decía todo eso lo he cumplido desde mi juventud, o como el
hermano mayor del hijo pródigo que dice siempre te he obedecido,
yo siempre te he obedecido, Eso es demasiado arrogante. Pretender decir que siempre hemos
obedecido la ley es muy arrogante. La verdad es que cuando Dios
obra por medio de la ley nos damos cuenta que hay algo que
hemos hecho todos los días de nuestra vida y es quebrantar
la santa ley de Dios. Y el pecado es horrible a los
ojos de Dios al punto que es por nuestros pecados que
el Señor Jesucristo murió en la cruz. Uno de los, uno de los,
el conflicto, no uno de los, sino el conflicto más grande
en la Escritura es cómo Dios puede, siendo justo y santo,
perdonar seres culpables como nosotros. El gran conflicto de
toda la historia es Satanás reclamando a Dios y diciéndole a Dios, tú
no eres justo. Tú hiciste una promesa a Adán,
dijiste que cuando él pecara iba a morir, y mira, no lo mataste. Satanás diciéndole a Dios, Noé,
Noé debe morir igual que los demás. Mira qué hizo, se emborrachó
y estaba desnudo en su tienda. Él debe morir igual que los demás.
Tú no eres justo. Satanás diciéndole a Dios, Abraham
es tu amigo. Si Abraham es un cobarde y mentiroso,
mintió y puso en peligro a su esposa. Ese es tu amigo. Además,
Abraham ni siquiera tenía fe. Era un idólatra. Y hablándole
de Moisés, Moisés, Moisés es también un asesino. Hablándole
de David, David, dices que ese es tu hijo. Dices que ese tiene
un corazón conforme a tu corazón. Y mira, es un adultero y un asesino.
Y todo el tiempo, Satanás acusando no sólo al hombre, sino
acusando al mismo Dios. Hasta que llegó el tiempo en
que Dios trajo un consejo y le dijo al diablo, te quiero mostrar
la razón por la cual Adán no fue fulminado en el momento que
pecó. Te quiero mostrar la razón por la cual Abraham es mi amigo.
Te quiero mostrar la razón por la cual Noé es justo, aunque
se emborrachó e hizo lo que no tenía que hacer. Te quiero mostrar
la razón por la cual David es mi hijo y tiene un corazón conforme
a mi corazón. y la razón es toda mi ira la
he descargado sobre mi único hijo, sobre mi amado hijo, sobre
aquel que nunca quebrantó la ley, sobre aquel que cumplió
perfectamente la ley, sobre aquel que hizo siempre mi voluntad,
y no obstante yo he descargado toda mi ira sobre él por causa
de los pecados de Abraham, por causa de los pecados de David,
y por causa de todos los redimidos de Jehová, hermanos, el propósito
de la ley es que el pecado se mostrare sobremanera pecaminoso,
y uno de los lugares donde más podemos ver lo sobremanera pecaminoso
que es el pecado es en la cruz del Señor Jesucristo. Allí fue
donde Dios descargó toda su ira, olas de ira. Dice la Biblia que
allí en ese momento, cuando el Señor Jesús estaba en la cruz
hubo tal oscuridad en la tierra que no se podía ver ni la palma
de las manos y él no podía ver ni a las mujeres que estaban
llorando y no podía ver absolutamente a nadie que tuviera compasión
de él y ahí estaba en la oscuridad solo sin que nadie más pudiera
compartir ni mirar lo que él estaba experimentando, el dolor
de lo que dice la Escritura, como dice, el castigo de nuestra
paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados. Allí
estaba él siendo castigado por tus pecados y por mis pecados. Allí estaba siendo castigado
por mi falta de perfección. por mi falta de poder mostrar
consistentemente siempre el carácter de Dios. Y ahí estaba Él sufriendo
por nuestros pecados. Como dice la Escritura, el justo
por los injustos. El castigo de nuestra paz fue
sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Hermano, el
propósito de la ley es encerrarnos. El propósito de la ley es llevarnos,
no a un autoengaño de pensar que la podemos cumplir. que Dios
nos guarde, de venir diciendo todo eso, lo he guardado desde
mi juventud, que el Señor nos muestre nuestra incapacidad y
que ante la ley podamos gritar, necesito un Salvador. Ten misericordia
de mí, porque yo he pecado, yo he quebrantado tu santa ley todo
el tiempo. No soy capaz de dar la medida. Tú demandas, no mi mejor esfuerzo,
demandas perfección. La ley, la ley demanda perfección. La ley no tiene misericordia,
pero Dios es rico en misericordia. Y por su gran amor con que nos
amó, nos dio vida juntamente con Cristo. Y hermanos, el punto
de la ley es llevarnos a mirar la incapacidad y a venir, mirar
cómo el pecado ante la ley, el pecado se alborota en nosotros.
El pecado, la ley pone el límite y nosotros queremos sobrepasar
el límite y mirar cómo no está en nosotros el poder tener victoria
sobre eso, sino viniendo al Señor Jesucristo, reconociendo en verdad
cuán incapaz soy, cuán malvado soy, reconociendo necesito la
justicia que es la del Señor Jesucristo. Necesito la limpieza
que da la sangre del Señor Jesucristo. Necesito ser cubierto por su
perfección. Necesito estar en Cristo. Hermanos,
Dios quiera que cada uno de quienes estamos aquí podamos mirar el
pecado sobremanera pecaminoso. Que no desechemos la ley como
algo malo. No hay nada malo con la ley.
Lo malo está con nosotros y nuestra condición de seres que nacimos
en rebelión contra Dios. pero Dios en su misericordia
ha dado la ley para encerrar todo bajo maldición y mostrar
que no somos capaces y que sólo ha habido alguien capaz de cumplir
toda la ley a perfección. Cumplió toda la ley. y Él murió
como si no lo hubiera cumplido por causa de quienes hemos fracasado. Y Él nos invita y nos llama a
venir a Él, a confiar en Él, a clamar para que nos dé arrepentimiento
para vida y nos dé fe, confianza plena en la obra que Él hizo
en la cruz. Vamos a orar.

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