en la carta del apóstol Pablo
a los romanos, en su capítulo cinco. Romanos capítulo cinco. La Palabra de Dios dice, justificados
pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta
gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza
de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también
nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce
paciencia, y la paciencia prueba, y la prueba esperanza. Y la esperanza
no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en
nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque
Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno
por un justo, con todo, pudiera ser que alguno osara morir por
el bueno. más Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más estando ya justificados
en su sangre, por él seremos salvos de la ira. porque si siendo
enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su
Hijo, mucho más estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y
no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el
Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la
reconciliación. Por tanto, como el pecado entró
en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes
de la ley había pecado en el mundo, pero donde no hay ley,
no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte
desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera
de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había
de venir. Pero el don no fue como la transgresión, porque
si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron
mucho más por los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia
de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en
el caso de aquel uno que pecó, porque ciertamente el juicio
vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don
vino a causa de muchas transgresiones para justificación. pues si por
la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán
en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia
de la gracia y el don de la justicia. Así que como por la transgresión
de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera,
por la justicia de uno, vino a todos los hombres la justificación
de vida. Porque así como por la desobediencia
de un hombre, los muchos fueron constituidos pecadores, así también
por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para
que el pecado abundase, mas cuando el pecado abundó, sobreabundó
la gracia. para que así como el pecado reinó
para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida
eterna mediante Jesucristo Señor nuestro. Vamos a a meditar los versículos
del cinco hasta el versículo ocho. Dice, y la esperanza no
avergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros
corazones por el porque Cristo, cuando aún éramos
débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente apenas
morirá alguno por un justo, con todo pudiera ser que alguno osara
morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Y nuestro tema de esta tarde
es La esperanza no avergüenza. La esperanza no avergüenza. Vivimos un tiempo donde parece
que lo que menos hay es esperanza. Y algunas personas decían de
este país que había un partido que era la esperanza de este
país. Y es triste poner la esperanza en algún lugar que no sea el
lugar correcto. El único que puede dar esperanza
es el Dios de toda esperanza. Y el apóstol Pablo dice aquí,
la esperanza no avergüenza. Él ha hablado antes de que los
creyentes pueden gloriarse, pueden regocijarse aún en las tribulaciones. Y es que en verdad estamos viviendo
en un mundo lleno de tribulaciones. Últimamente se ponen de moda
las publicaciones tratando de explicarle a la gente lo que
está pasando. Alguien puso allí cuánto costaba
un tipo de aceite que se usa para la comida, intentando explicar
qué está sucediendo con la inflación. Y está habiendo inflación, está
habiendo guerras, está habiendo miedo de la gente porque se le
dice que aún seguimos con una enfermedad y viene otra enfermedad
y pareciera que no hay razón de tener esperanza. Sin embargo,
los creyentes pueden tener esperanza. Este mundo es un mundo de sufrimiento
y de tribulación, y eso es por causa del pecado. Cuando nosotros
miramos que el sufrimiento llega a la vida, no sólo de los creyentes,
este es un mundo de sufrimiento, y todo este sufrimiento, toda
esta tribulación, es un recordatorio de que somos seres que hemos
pecado contra Dios, es la consecuencia de la caída. Sin embargo, para
los creyentes, ellos pueden regocijarse aún en la dificultad, en la tribulación,
ellos pueden tener esperanza, Es interesante que la Escritura
dice que antes estábamos sin Dios, dice, y sin esperanza. Y en verdad, Dios es llamado
en esta misma epístola, el Dios de toda esperanza. Y no busquemos
esperanza adonde no hay esperanza. Y la Biblia cuando habla de esperanza
no es como nosotros cuando metemos el auto al taller y dice el mecánico,
probablemente te lo entregue el sábado a las tres de la tarde.
Y pues eso es algo que tenemos la esperanza que puede ser, pero
ese no es el tipo de esperanza que da el Dios de esperanza. El Dios de esperanza da una esperanza
que es cierta, que es segura. Y la esperanza no avergüenza. sabemos que la la esperanza no
no avergüenza por causa bueno el el pasaje nos va explicando
por qué es que podemos tener una esperanza que no avergüenza
y el apóstol Pablo no sólo habla en esta epístola acerca de tener
los conceptos correctos sino también de poder tener sentimientos
correctos acerca de estos de estas verdades de lo que Dios
ha hecho uno uno de los pasajes que Pablo expresa, después de
estar explicando acerca del Evangelio y lo que Dios ha hecho en Cristo
Jesús, él de pronto llega a un momento en que hay una explosión
que definitivamente refleja emociones, cuando dice, oh profundidad de
las riquezas, de la sabiduría y de la ciencia de Dios, cuán
insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos, porque quien entendió
la mente del señor o quien quien fue su consejero o quien le dio
a él primero para que le fuese recompensado porque de él y por
él y para él son todas las cosas a él sea la gloria por los siglos
de los siglos amén y la esperanza es algo que debe llenar nuestro
corazón de regocijo debe producir emociones santas en nuestro corazón
el poder estar no sólo entendiendo las verdades de Dios para su
pueblo, sino experimentando la verdad y la realidad de lo que
Dios ha hecho en nuestros corazones. La esperanza no avergüenza, y
la primera razón que da Pablo es, dice, porque el amor de Dios
ha sido derramado en nuestros corazones, porque el amor de
Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Hermanos, cuando pensamos
en el amor de Dios, El amor de Dios no es algo que Dios da como
se administran los medicamentos con un suerito que va cayendo
así por gotitas que se gradúan. habla de el Señor derrama abundantemente
su amor en nuestros corazones. Y no solamente es el hecho de
escuchar y saber y poder explicar acerca del amor de Dios, sino
en verdad el poder experimentar el amor de Dios que ha sido derramado
en nuestros corazones, dice, por el Espíritu Santo que nos
fue dado. Experimentar el amor de Dios
en nuestros corazones. cuando nosotros escuchamos la
palabra de verdad el evangelio de nuestra salvación somos sellados
con el espíritu santo de la promesa y hermanos por razón Por razón
de que Dios ha derramado su amor por el Espíritu Santo que nos
ha sido dado, nosotros tenemos una esperanza que no avergüenza,
una esperanza que es segura. En medio de sufrimientos, en
medio de tribulación, en medio de escasez, en medio de persecución,
en medio de enfermedad, nosotros podemos recordar, somos un pueblo
bendito y con esperanza. Hay razones para tener esperanza. Aunque todo parece fuera de control
y parece un caos, en verdad todo está en absoluto control. El
Señor de la Gloria está desarrollando sencillamente un plan que nadie
puede estorbar y los tiempos en verdad son peligrosos, son
terribles. tiempos de tanta mentira, donde
dice la Biblia que si fuese posible engañar aún a los escogidos,
pero esto no es posible. Y en medio de tanto engaño, en
medio de tantas malas noticias, en medio de dificultades, el
pueblo de Dios es un pueblo que tiene esperanza por causa del
amor de Dios que ha sido derramado en su corazón. Ahora, el apóstol
Pablo después dice, Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a
su tiempo murió por los impíos. Y la razón por la que somos un
pueblo con esperanza es, un pueblo que tiene una esperanza
que no avergüenza, es por lo que Cristo hizo. ¿Y qué es lo
que Cristo hizo? Dice, porque Cristo, cuando aún
éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Cristo murió por nosotros. ¿Quiénes son nosotros que está
hablando aquí el apóstol Pablo? Él está hablando a creyentes
de una iglesia, en aquel momento específicamente la iglesia en
Roma, pero él está hablando a creyentes, está hablando a creyentes que
habían sido justificados por la fe, por medio del Señor Jesucristo. Algunos de esos creyentes venían
de una descendencia judía, eran del linaje de Abraham, otros
eran gentiles. Y eso no tenía nada que ver para
tener esperanza, sino sólo una cosa. tenía que ver con haber
confiado en el Señor Jesucristo. Y esos nosotros es el pueblo
de Dios. Dice la Biblia, llamará su nombre
Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Dice el
versículo, porque Cristo, cuando aún éramos débiles a su tiempo,
murió por los impíos. En este versículo específicamente
no usa la palabra nosotros, pero está implícita. En el versículo
8 menciona y termina justamente por nosotros. Pero nosotros son
las ovejas del Señor. Dice, aquellas de las cuales
el Señor Jesús dice, mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco y
me siguen, y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás,
ni nadie las puede arrebatar de mi mano. Y Cristo murió por
esas ovejas. Él dijo, yo soy el buen pastor.
El buen pastor su vida da por las ovejas. La esperanza que
tenemos no a vergüenza por causa de lo que Cristo hizo. Él murió
por nosotros. Y la pregunta es, ¿cuándo murió
por nosotros? Dice, Dos cosas dice respecto
al tiempo. Él murió, dice ahí en nuestra
Biblia, cuando aún éramos débiles, cuando aún éramos débiles. Algunas
traducciones de la escritura dicen cuando éramos flacos y
otras traducciones hablan y dicen A la verdad, dice, como éramos
incapaces de salvarnos en el tiempo señalado, Cristo murió
por los malvados. Y esta debilidad, está hablando
una manera más exacta de entenderla, es incapacidad. Incapacidad de
tener salvación por nosotros mismos. Y qué maravilloso es
que cuando éramos totalmente incapaces, Cuando éramos totalmente
incapaces, Cristo murió por nosotros. Cristo murió por nosotros cuando
en nosotros no había ninguna capacidad. Si no fuera por causa
de lo que Cristo hizo, pues seríamos un pueblo sencillamente avergonzado,
un pueblo sencillamente sin esperanza. Pero hoy tenemos una esperanza
que no avergüenza. La gente puede reír, la gente
se puede burlar, la gente puede hacer lo que hizo al mismo Señor
Jesucristo. Él, decían burlándole, se encomendó
a Dios, líbrele a Él, pues en Él confiaba. Y en verdad, nadie
que confía en el Señor será avergonzado. Serán avergonzados los que se
rebelan sin causa. Pero tenemos una esperanza que
no avergüenza por causa de que el Señor Jesucristo, cuando éramos
totalmente incapaces, Él murió por nosotros. Y hermanos, si
no es por Cristo, somos incapaces totalmente. Nuestra capacidad
para todas las cosas, empezando con la salvación, procede de
Dios, procede de la obra del Señor Jesucristo, dice que Él
murió cuando éramos débiles, cuando éramos incapaces, y después
dice, a su tiempo, a su tiempo, Hermano, cuando pensamos en esta
expresión, esta expresión, a su tiempo, también es para confortar
nuestro corazón de saber que las cosas no están ocurriendo
azarosamente. Esta no es, como muchas personas
creen, un círculo interminable de cosas que se van repitiendo
y sin sentido. Esta vida es el desarrollo de
una historia que tiene un inicio y que tiene un clímax, y que
el Señor tiene un plan que nadie va a estorbar jamás, el Señor
Jesucristo murió a su tiempo. Y no sólo está dicho en este
pasaje, en muchos otros lugares de la Escritura se nos enseña
que fue a su tiempo, y esto nos habla de esperanza también, porque
hay un Dios que tiene todo en control. algunos discípulos,
después de que el Señor Jesucristo resucitó, estaban caminando tristes,
porque ellos pensaron que la esperanza que ellos habían puesto
en Jesús, pues había terminado, porque ellos pensaban que era
el Mesías, pero ya estaba, había muerto. Y resulta que ellos estaban
hablando con el mismo Señor Jesucristo resucitado. Y Él les dijo, hoy
insensatos y tardos de corazón para creer. Y les abrió la Escritura
y les mostró cómo había un plan que estaba trazado. Y en verdad,
Cristo murió, pero Cristo resucitó. Y esa era la razón por la cual
no tenía sentido que ellos estuvieran tristes. Y ellos cuando sus ojos
fueron abiertos y vieron al Señor Jesucristo, al Dios de esperanza,
por cuya obra podemos tener una esperanza que no avergüenza,
ellos volvieron gozosos y no estuvieron más tristes porque
tenían esperanza en el Señor Jesucristo. Y dice en Gálatas
capítulo cuatro, versículo cuatro, dice, pero cuando vino el cumplimiento
del tiempo, Dios envió a su hijo nacido de mujer y nacido bajo
la ley. para que también tu hijo te había un momento que Dios había
diseñado y ese era el momento en el cual todo estaba listo
políticamente y en todos los aspectos económicamente para
que el Señor Jesucristo viniera y en ese momento el Señor Jesucristo
irrumpió en la historia, Él tomó forma humana, Él vino y en su
tiempo Él entregó su vida en el tiempo que Dios había señalado,
el Señor nada ocurre Con respecto al Señor Jesucristo, nada ocurrió.
al azar, sino ocurrió en un tiempo, en un plan específico, de igual
forma es en nuestras vidas. Nada ocurre. La Biblia dice que
ni siquiera la hoja de un árbol se cae si no es la voluntad del
Padre. Y eso debe traer paz a nuestro
corazón, el saber a su tiempo Cristo murió por nosotros y Dios
está ahora obrando y está ejecutando su plan, su propósito, el cual
va a culminar con la manifestación de su gloria. Eso es por la obra
del Señor Jesucristo, por la obra de Dios Trino, que está
haciendo todo en su tiempo. Él murió cuando éramos débiles,
Él murió en el tiempo señalado. No murió cuando los romanos o
los judíos quisieron que Él muriera. Él dijo, nadie me quita mi vida,
yo de mí mismo la pongo, tengo poder para ponerla y tengo poder
para volverla a tomar. Ese mandamiento recibí de mi
padre. Ahora, El versículo termina diciendo
que Él murió por los impíos. A su tiempo Él murió por los
impíos. Cuando éramos débiles, incapaces, pero no simplemente
incapaces, sino impíos. Y ahí está implícito el hecho
de que ha empezado el capítulo diciendo, justificados pues por
la fe tenemos paz para con Dios. y los impíos no tienen paz, y
los impíos están en guerra con Dios, y aún cuando éramos enemigos,
Cristo murió por nosotros. Cuando éramos débiles, cuando
éramos incapaces, el hombre es totalmente incapaz de salvarse,
al tiempo señalado, y murió cuando estábamos en la condición de
enemigos, de impíos, de aborrecedores de Dios, En este versículo, Pablo
usa la palabra impío y en el otro usa pecadores. ¿Y cuál es
la diferencia entre uno y otro? Pues propiamente no hay en sí
mismo una diferencia. Quizá uno de los dos términos
habla del grado de perversión, pero en sí es rebelión contra
Dios, es la esencia del pecado, dudar, no confiar en Dios, todo
lo que no se hace en fe es pecado, y siendo Dios el ser más digno
de confianza, el hombre vive cuestionando a Dios, aborreciendo
a Dios en orgullo, queriendo hacer su propia voluntad, y estábamos
en esa condición. pero a su tiempo Cristo murió
por los impíos y esos impíos hoy son redimidos y tienen una
esperanza que no avergüenza y todo es no por si nosotros podemos
admirar lo que dice este pasaje pues no es por causa de nosotros
es totalmente por la obra del Señor Jesucristo es por la obra
de Dios es por la obra del Espíritu Santo después dice versículo
7 Dice, ciertamente apenas morirá
alguno por un justo, con todo pudiera ser que alguno osara
morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo un pecadores, Cristo murió por nosotros. Tenemos una esperanza que no
avergüenza, porque Dios mostró su amor para con nosotros. Dios
mostró su amor para con nosotros. Algo que empieza a mostrar el
apóstol Pablo es que este amor no tiene nada que ver con lo
humano. Y él empieza a presentar algo
en términos humanos que pudiéramos pensar que es amor. Y dice él,
ciertamente apenas morirá alguno por un justo. Y después dice, pudiera ser que
alguien se atreviera a morir por el bueno. Dice, con todo
pudiera hacer que alguno osara morir por el bueno. Y cuando
pensamos en que alguien pudiera morir por alguien justo, un comentarista
dice que probablemente Pablo tenía en mente dos tipos de personas. Una persona justa, recta, que
vive haciéndolo recto, pero que no es carente de bondad hacia
las personas. y pues como que no daría muchas
ganas si él tiene que morir de que alguien pues se atreviera
a morir por él por mucho que sea justo y el otro habla de
una persona bondadosa una persona que se identifica mucho con las
personas y que es buena esta persona pues probablemente tal
vez alguien se atreviera o se animara a morir ahora una de
las cosas que Pablo ha dejado claro es En los primeros capítulos,
Él se ha encargado de mostrar que todos nosotros, sea que seamos
judíos, sea que seamos gentiles, todos hemos pecado, todos somos
culpables. Él se ha presentado en el capítulo
3 como un fiscal sentando a todos en el banquillo de los acusados.
No hay justo ni a un uno, no hay quien busque a Dios, no hay
quien haga lo bueno. Y él dice, bueno, en términos
humanos, pudiera ser que alguien se atreva a morir por un justo,
o tal vez alguien por alguien que sea bueno, pero resulta que
nosotros ni siquiera somos justos, ni siquiera somos buenos. Sin
embargo, lo maravilloso es más Dios muestra su amor para con
nosotros, en que ni siendo justos, ni siendo buenos, sino siendo
solamente pecadores, personas que lo único que hemos hecho
todos los días de nuestra vida es pecar. pecar contra Dios,
hemos quebrantado toda la santa ley de Dios todos los días de
nuestra vida. Hombres no sólo incapaces de
salvarse, sino incapaces de vivir para lo cual Dios nos ha creado,
incapaces de mostrar el carácter de Dios. Algunos podemos pensar,
a veces miramos nuestra vida y solemos mirar fácil lo que
otros hacen mal. Y a veces, casi siempre, nos
cuesta ver lo que nosotros hacemos mal. Pero si vamos revisando,
es que algunos hacen algunas cosas bien, otros hacen otro
tipo de cosas bien, pero al final nadie hace todo bien. Y al no
hacer todo bien, no hay perfección. Y Dios demanda perfección. Dios no demanda tu mejor esfuerzo.
Dios no demanda que tú muestres cómo es Dios en un 99.9%. Dios le dijo a Abraham, yo soy
el Dios Todopoderoso, anda delante de mí y sé perfecto. El Señor
Jesús dijo, sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre
que está en los cielos es perfecto. El Señor dijo, si ustedes no
tienen una justicia mayor que la de los escribas y fariseos,
pues no tienen esperanza. Pero hoy en Cristo podemos tener
una esperanza que no avergüenza. ¿Por qué? Porque Dios mostró
su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, indignos,
enemigos, aborrecedores de Dios, Cristo murió por nosotros. Este
es el amor de Dios que es maravilloso y que no tiene nada que ver con
nosotros. No había absolutamente nada amable en nosotros. No había
nada que moviera el corazón de Dios a amarnos. Él los amó porque
Él es amor. Dice la Biblia, Dios es amor. Y dice, una traducción de la
escritura dice del versículo 16 de primera de Juan dice en
esto conocemos lo que es el amor en que Jesucristo entregó su
vida por nosotros así también nosotros debemos entregar la
vida por nuestros hermanos en esto conocemos lo que es el amor
en que Jesucristo entregó su vida por nosotros Dios mostró
su amor para con nosotros. Dios mostró su amor para con
nosotros, que somos seres aborrecedores de Dios, totalmente opuestos
a Dios, gente que quiere hacer con su vida lo que quiere. Hoy
día está de moda gente que dice, mi cuerpo es mi decisión. Se
suele hablar demasiado de derechos. Yo puedo hacer con mi cuerpo
lo que quiero. Y eso es reclamar derechos absolutos. Pero la verdad
es que nada es nuestro. No existe tal cosa como mi cuerpo
es mi decisión, porque de Jehová es la tierra y su plenitud, el
mundo y los que en él habitan. Porque Él tiene derecho por Creador
Es una ilusión cuando nosotros pensamos y hablamos de cosas
que decimos son mis cosas. De Jehová es la tierra y su plenitud. Y si somos creyentes con mucha
más razón, dice la Biblia que glorificar a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios y la razón
es porque hemos sido comprados por precio. por precio de la
sangre del Señor Jesucristo. No obstante, aquel que tiene
una esperanza que no avergüenza, Dios ha obrado de tal forma en
su corazón que Dios lo ha vencido y lo ha rendido y lo ha traído
con lazos de amor. Ya no vivimos en rebeldía por
la gracia de Dios. Hay una esperanza que no avergüenza.
En medio de este tiempo, de este mundo que pudiera parecer sin
esperanza, hay esperanza y esperanza segura. Quizá estás escuchando
demasiadas cosas. Hay peligro y falta de esperanza
por la situación de la economía. Hay peligro y falta de esperanza
por causa de que probablemente viene escasez de alimentos. Es probable que hay desaliento
y falta de esperanza porque se nos dice que el cambio climático
va a terminar con nosotros. Y en verdad, muchas de esas cosas
pueden ponernos inquietos, pero ese no es el problema. Sea que
nos mate el hambre, que nos mate un virus, que nos mate la guerra,
que nos mate lo que nos mate. La Biblia dice que está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el
juicio. Y en verdad, la esperanza Si bien no fuera a haber una
escasez, si bien la economía mejorara mañana, si bien la guerra
se terminara mañana, de todos modos está establecido para los
hombres que mueran una sola vez y después de eso el juicio. Y
la pregunta es, ¿tú tienes esperanza? ¿Tú tienes una esperanza segura?
Una esperanza que no tiene nada que ver con economía o con política. En verdad que el problema humano
es un problema espiritual. Es el problema más profundo del
hombre, es su corazón engañoso y perverso. Y lo único que puede
dar esperanza es confiar en lo que el Señor Jesucristo ha hecho. La Biblia dice, justificados
pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. La pregunta importante, que en
verdad debe quitarnos el sueño más allá de una epidemia o de
una pandemia, más allá de problemas con la economía, más allá de
problemas con el Internet y todas esas cosas que pueden asustarnos.
La pregunta, lo que verdaderamente debe quitarte el sueño es, ¿estás
listo para venir y estar a cuentas delante de Dios? ¿Estás en paz
con Dios? Si no estás en paz con Dios,
pues, no hay esperanza. No importa que las cosas estén
saliendo como tú las has planeado. No importa si las cosas cambian
mañana. No hay esperanza. La esperanza
cierta y que no avergüenza es la esperanza que da la obra del
Señor Jesucristo. Es la esperanza por causa del
amor de Dios. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Y tal vez tú pienses, bueno,
es que yo soy muy pecador. Bienvenido. Cristo murió por
pecadores. No importa cuán pecador seas,
Cristo murió por pecadores. Él no vino a llamar a justos,
sino a pecadores, al arrepentimiento. No hay, si Él te está mostrando
y estás viendo que eres pecador delante de Él, ven al Señor Jesucristo. Él vino a salvar pecadores. Cristo
murió por nosotros cuando no podíamos hacer nada para salvarnos.
somos salvos totalmente por lo que el Señor Jesucristo hizo.
Y hermanos, es maravilloso cuando pensamos, más Dios muestra su
amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros. Pecadores indignos, pecadores
inmerecedores, lo único que merecemos de Dios es su ira, su condenación. Eso es todo lo que Dios nos debe.
Pero Dios que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos
amó, nos dio vida juntamente con Cristo. Y juntamente con
Cristo le da sentido a nuestro sufrimiento. Y hermano, es ese
amor de Dios que nos hace tener una esperanza
que no avergüenza, una esperanza segura, no algo que puede ser
o no ser, sino algo que es porque el Señor Jesucristo lo ha prometido.
Y el apóstol Pablo escribe en el capítulo 8, versículo 34 al
39, dice, ¿Quién es el que condenará? Dice, Cristo es el que murió,
más aún el que también resucitó, el que además está a la diestra
de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? Más Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo un pecador es Cristo murió por nosotros.
¿Y quién nos separará del amor de Cristo? tribulación, o angustia,
o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada, como está
escrito, por causa de ti somos muertos todo el tiempo, somos
contados como ovejas de matadero, antes en todas estas cosas somos
más que vencedores por medio de aquel que nos amó, Por lo
cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles,
ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos
podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Mas Dios muestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. ¿Has experimentado ese amor en
tu corazón? ¿Has experimentado ese amor del
cual nada te puede separar? Ese amor que ni la muerte, ni
lo profundo, ni tribulación, ni angustia, ni nadie nos puede
separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Si no has
experimentado ese amor y Dios está hablando a tu corazón, clama
al Señor que te dé arrepentimiento para vida. Clama al Señor que
te dé fe para confiar únicamente en la obra del Señor Jesucristo
y nada más. Fuera del Señor Jesucristo nadie
es capaz, fuera del Señor Jesucristo Dios es fuego consumidor y vendrá
el día tarde o temprano llegará el día que nosotros tenemos que
estar delante de Dios para dar cuentas dice la Biblia está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el
juicio pero no hay condenación para los que están en Cristo
Jesús y nada nos puede
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