En el sermón titulado "El Dios de los cielos," el predicador Joel Coyoc aborda la soberanía de Dios en la historia y su especial relación con Su pueblo elegido, reflejando así un pilar central de la teología reformada. A través de la narración de Ezra 1:2-4, se destaca cómo Dios movió el espíritu del rey Ciro de Persia para permitir que los judíos regresaran y reconstruyeran el templo en Jerusalén, simbolizando que Dios utiliza incluso a autoridades paganas para llevar a cabo Su propósito redentor. Coyoc subraya la realidad de que Dios tiene un pueblo elegido de cada nación y que Su providencia no solo asegura la redención espiritual, sino también la provisión material. La importancia de este sermón radica en la defensa de la proclamación pública del evangelio, en lugar de argumentaciones o coerciones, enfatizando que es Dios quien despierta los corazones y produce generosidad en Su pueblo.
“El hombre quiere hacer todo menos la voluntad de Dios. El hombre está muerto, y siempre que miramos a alguien que es útil al Señor, lo que estamos mirando es un milagro de Dios.”
“Dios ya tiene un pueblo. Él ha elegido un pueblo de todo linaje, de toda lengua, de toda nación.”
“El poder está en la proclamación del Evangelio. No se trata de argumentos, sino de proclamar lo que Dios ha hecho.”
“La generosidad auténtica es también milagro, es la obra de la gracia.”
La Biblia enseña que Dios ha elegido un pueblo para sí mismo desde la eternidad, llamado en Cristo.
Romanos 8:28-30, Mateo 1:21, Juan 10:26
La generosidad es un fruto de la gracia de Dios que actúa en su pueblo, manifestando la obra del Espíritu Santo.
2 Corintios 8:1-5, Hechos 4:36-37
Dios está con su pueblo como un acto de Su gracia, prometiendo que nunca los abandonará.
Mateo 1:21, Romanos 8:31
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