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JC

Edificándonos en la fe 2

Jude 20-23
Joel Coyoc March, 20 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 20 2022
Estudio de la epistola de Jud

El sermón de Joel Coyoc titulado "Edificándonos en la fe 2", basado en Jud 20-23, aborda el tema de la fe cristiana como una lucha espiritual en medio de la infiltración de falsas enseñanzas en la iglesia. Coyoc argumenta que la congregación debe contendidamente mantenerse firme en su fe, cultivando una vida de oración en el Espíritu Santo, lo que es necesario para el crecimiento espiritual y la defensa contra los falsos maestros mencionados en la epístola de Judas. Utiliza ejemplos bíblicos, incluyendo la salvación del pueblo de Israel y la condenación de los ángeles caídos y de Sodoma y Gomorra, exhortando a los creyentes a recordar la verdad del Evangelio como la base de su fe. La importancia de este sermón radica en su insistencia en que la oración no solo es un medio de comunicación con Dios, sino que también es vital para edificar la fe y mantener la unidad en la verdadera doctrina, con el fin de anticipar la misericordia de Dios para la vida eterna.

Key Quotes

“La estrategia no es estar tratando como un investigador de mirar y luego empezar a sacar a esas personas... si eres trigo, édificate sobre tu santísima fe.”

“Orar en el Espíritu es como la respiración a la vida física; es esencial para nuestro desarrollo espiritual.”

“Orar en el Espíritu es una oración que se conforma a la Palabra de Dios.”

“El gozo no está en la buena salud, el gozo no está en una buena economía, el gozo no está en hijos bien portados, el gozo está en un solo lugar y ese lugar es en tu presencia.”

Sermon Transcript

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hermanos vamos a abrir de nuevo
nuestras biblias en la epístola de Judas gracias a Dios porque la repetición
de leerlo va haciendo que se nos quede mucho de lo que la
palabra dice allí dice la palabra de Dios así Judas siervo de Jesucristo
y hermano de Jacobo a los llamados santificados en Dios Padre y
guardados en Jesucristo misericordia y paz y amor o sean multiplicados
Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca
de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros
exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez
dada a los santos. porque algunos hombres han entrado
encubiertamente los que desde antes habían sido destinados
para esta condenación, hombres impíos que convierten en libertinaje
la gracia de nuestro Dios y niegan a Dios el único soberano y a
nuestro Señor Jesucristo. Más quiero recordaros, ya que
una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al
pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.
Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron
su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad en prisiones eternas
para el juicio del gran día. como Sodoma y Gomorra, y las
ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos
habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra la naturaleza,
fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego
eterno. No obstante, de la misma manera,
también estos soñadores mansillan la carne, rechazan la autoridad
y blasfeman de las potestades superiores. Pero cuando el arcán
Calmiguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo
de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él,
sino que dijo, el Señor te reprenda. Pero estos blasfeman de cuantas
cosas no conocen, y en las que por naturaleza conocen, se corrompen
como animales irracionales. Hay de ellos porque han seguido
el camino de Caim, y se lanzaron por lucro en el error de Balam,
y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en
vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros, se
apacientan a sí mismos. nubes sin agua, llevadas de acá
para allá por los vientos, árboles otoñales sin fruto, dos veces
muertos y desarraigados, fieras ondas del mar que espuman su
propia vergüenza, estrellas errantes para las cuales está reservada
eternamente la oscuridad de las tinieblas. De estos también profetizó
Enoch, séptimo desde Adán, diciendo, y aquí vino el Señor con sus
santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos y dejar
convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que
han hecho impíamente y de todas las cosas duras que los pecadores
impíos han hablado contra Él. Estos son murmuradores, querellosos
que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas,
adulando a las personas para sacar provecho. Pero vosotros,
amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas
por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, los que os
decían que en el posterior tiempo habrá burladores, que andarán
según sus malvados deseos, Esos son los que causan divisiones,
los sensuales que no tienen al Espíritu, pero vosotros, amados,
edificandos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,
conservados en el amor de Dios, esperando la misericordia de
nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan,
convencedlos. A otros, salvad arrebatándolos
del fuego, y de otros, tened misericordia con temor, aborreciendo
aún la ropa contaminada por su carne. Y aquel que es poderoso
para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria
con gran alegría al único y sabio Dios nuestro salvador sea gloria
y majestad imperio y potencia ahora y por todos los siglos
amén vamos a a continuar meditando los versículos veinte veintiuno
que empezamos a meditar en la en la estudiando y que la escritura
nos enseña es cuál es la estrategia para esta batalla espiritual,
cuál es la estrategia ante la infiltración que no debe hacérselos
algo raro, siempre va a ser así, no sólo Judas lo dice aquí sino
lo dice Juan, También lo dice en Hechos 20 cuando Pablo habla
a la iglesia de Éfeso y se despide de los ancianos y les dice que
de entre ellos mismos iba a surgir gente que iba a causar problema
en la iglesia, divisiones en la iglesia, engaños dentro de
la iglesia. Y eso siempre va a ser así. La estrategia no es estar tratando
como un investigador de mirar y luego empezar a sacar a esas
personas. Porque la verdad es que la gente
viene a la iglesia y todos podemos venir por diferentes motivos.
Pero la verdad es que aún el que viene con el motivo más equivocado,
si Dios lo ha elegido para salvación, lo va a salvar. Así que la estrategia
lejos de estar tratando de de ver quién es cizaña, quién es
trigo, es, si eres trigo, edifícate sobre tu santísima fe. Y la manera
es orando, orando en el espíritu. Y es interesante que las las
comparaciones y las figuras que la escritura utiliza, y es que
Imagine un bebé que nace y no puede respirar bien, seguramente
no va a poder tener tampoco un correcto desarrollo. Si todo
el tiempo tiene que estar asistido de alguna manera para poder respirar,
es probable que no logre avanzar mucho en su desarrollo físico.
Igual es en el sentido espiritual. Y en la mañana estábamos mirando
por qué es que tenemos que orar en el espíritu, y la razón es
porque es como la respiración a la vida física es la oración
a la vida espiritual. Es algo que incluso la Escritura
nos dice, orad sin cesar, orad sin cesar. Ahora, la pregunta,
¿cómo orar en el espíritu? Y justamente el Judas está terminando
en el versículo diecinueve de decir, hablando de aquellos que
se han introducido de manera encubierta,
aquellos que se han infiltrado. Y justamente terminando de hablar
de ellos, dice, esos son los que causan divisiones, los sensuales,
que no tienen al espíritu. Y después habla a los creyentes,
a aquellos que han recibido la santísima fe. Y aquí se hace
necesario algo, algo necesario que nosotros debemos estar como
iglesia constantemente escuchando y por lo tanto constantemente
predicando es el evangelio. porque es por el evangelio proclamado,
por la verdad divina, por el evangelio de salvación que viene
la fe, el don de la santísima fe viene por escuchar el evangelio,
la fe viene por el oír y por oír la palabra de Dios. Y un
asunto importante es mantener constancia en la proclamación
del evangelio, porque no hay manera que alguien pueda orar
en el espíritu si no se le ha dado una santísima fe, porque
está oyendo constantemente el evangelio de salvación. ¿Y cómo oramos en el espíritu? Una
primera respuesta es por la fe. por la fe es que podemos orar
en el espíritu, y esa fe viene por oír el evangelio, por oír
la palabra de Dios, y esa fe es la fe que se ha dado una vez
a los santos. No solamente es necesario el
evangelio por causa de de la fe, sino también porque es por
el evangelio que las todo creyente puede orar en el
espíritu porque el espíritu santo habita en él. Aquellos que están
se han introducido encubiertamente y que dicen no tienen el espíritu,
la escritura nos dice, si alguien no tiene el espíritu de Cristo,
no es de él, pero también la escritura nos dice, en él también
vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra
salvación, y habiendo creído en él, fuiste sellados con el
espíritu santo de la promesa. entonces hermano no es para una
clase exclusiva de creyentes el orar en el espíritu no es
algo así místico y extraño como algunas personas hacen creer
el orar en el espíritu si tú has creído el evangelio de salvación
la biblia dice que ha sido sellado con el espíritu santo de la promesa
y si tú has sido sellado con el espíritu santo de la promesa
también has recibido el don de la fe entonces tú puedes orar
en el espíritu y se hace necesario el hecho del evangelio, el recordarnos
constantemente el evangelio, pero también el hecho de ser
intencionales en entender y creer lo que Dios dice en su palabra,
el poder creer que con relación a nuestra vida espiritual, no
debemos tener ninguna confianza en la carne, ninguna confianza
en la carne. El apóstol Pablo dice a los filipenses,
dice, porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu
servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo
confianza en la carne. y si servimos a Dios en el espíritu
y no tenemos ninguna confianza en la carne es para orar en el
espíritu es exactamente lo mismo oramos en el espíritu sin ninguna
confianza en la carne venimos al trono de la gracia y no confiamos
en nosotros porque en nosotros no hay ningún mérito es más somos
conscientes de que por nosotros mismos pues no somos ni siquiera sabemos orar como
conviene y la escritura dice que justamente es el espíritu
santo que compone nuestras oraciones porque
no siquiera sabemos pedir como conviene. El apóstol Pablo ahí
escribiendo dice que es el espíritu que que tiene ese ese ministerio
de llevar nuestro nuestro clamor al padre. Hermanos, no podemos
confiar ni que no tengamos ninguna confianza
en la carne. El apóstol Pablo no quería ser
hallado en nada que viniera de él, ni de su sabiduría, ni de
su conocimiento, sino solamente confiando en la obra del Señor
Jesucristo. Y en cuestión de la oración,
Tener mucha claridad en un asunto. Orar a veces pensamos que es
algo gratuito. Y sí, es gratuito, porque todo
lo que Dios nos ofrece en Cristo es gratuito, pero eso no quiere
decir que es sin precio. Todo eso costó la sangre del
Señor Jesucristo. Él nos ha abierto el acceso al
lugar santísimo. Y hermanos, allí es donde es
necesario el evangelio, porque ni siquiera oramos como es debido,
pero damos gracias a Dios porque nos alienta y nos recuerda de
que edificarnos en nuestra santísima fe es orando en el Espíritu,
y orando en el Espíritu es hacerlo en dependencia de que no soy
capaz por mí mismo. de que es el evangelio que necesito
cuando a veces estoy enojado y no quiero orar, no es razón
para no orar, porque ahí está la obra del Señor Jesucristo,
es venir en arrepentimiento y fe y en dependencia del Espíritu
Santo. Cuando estoy débil, cuando No hay ganas de orar cuando estoy
fatigado, cuando estoy con tantas circunstancias que agobian nuestra
vida, en esos momentos son momentos de venir en arrepentimiento y
fe y en dependencia del Espíritu Santo, reconociendo que separado
del Señor nada puedo hacer, aun para hacer necesito del poder
del Espíritu Santo. Y venir, y a veces podemos venir
y tal vez no haya palabras. pero postrarnos delante del Señor
y entrar a ese lugar donde hay plenitud de gozo y delizas a
su diestra para siempre. Hermanos, clamar al señor que
nos haga cada día valorar ese hecho de que por gracia nosotros
hoy somos cercanos el salmo que leyó el hermano y que leímos
al principio habla el pueblo a él cercano y hermanos eso es
una gran gran bendición que el señor nos haga ser sorprendidos
de eso que no nos acostumbremos clamemos al señor para que estemos
maravillados de lo que significa estar a él cercanos recuerde
que en el antiguo testamento solo el sumo sacerdote podía
entrar una vez al año al lugar santísimo pero hoy porque cristo
nuestro sumo sacerdote rasgó el velo y él nos abrió el camino
y no simplemente que se rompió el velo en el templo sino el
velo de su propia carne por los padecimientos del señor jesucristo
hoy nosotros podemos entrar al trono de la gracia y hallar el
oportuno socorro. Pero eso no es simplemente gratuito. Es gratuito, pero el Señor pagó
por ello. Él tuvo que clamar en la cruz,
Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Olas de ira cayeron sobre él.
Él dio satisfacción a la justicia del Padre. y es por eso que hoy
podemos entrar a su presencia, porque él nos abrió el camino,
porque él nos vistió de su justicia, y podemos entrar, y eso significa
orar en el espíritu, orar en una dependencia, orar entendiendo
que es difícil orar, pero que el Señor nos ayuda en nuestra
debilidad por el Espíritu Santo, y no hacerlo en ninguna confianza
en la carne. Si de pronto sentimos que hemos
progresado mucho porque se nos hace fácil orar, clamemos al
señor que que nos haga dudar de eso porque probablemente ya
estamos confiando en nuestra carne y clamemos al señor que
nos haga siempre confiar en que Dios ha provisto su espíritu
santo para hacernos hombres de oración a veces solemos leer
de hombres de oración y la verdad es que ellos fueron hombres dice
la biblia de lías por ejemplo y a veces tendemos a admirar
y pensar que ellos eran grandes hombres La verdad es que eran
pequeños hombres que fueron objeto de la misericordia rica de un
Dios grande. Y esa misericordia es para nosotros.
Se suele citar mucho a Martín Lutero, por ejemplo. Hay gente
que dice, Martín Lutero decía, tengo tanto que hacer que si
no oro cuatro horas, jamás voy a terminar. Y dicen los creyentes
ahora, decimos, si oro cuatro horas, nunca voy a terminar.
Y a veces se dice, bueno, la diferencia es que él era un cristiano
de éxito. Hermanos, lo que ocurrió a Lutero
es que Dios lo salvó y le dio su espíritu. Y él, Dios lo enseñó
por su espíritu santo a orar en dependencia del espíritu.
Lutero era una persona como nosotros. Elías, dice la Biblia, oró y
Dios respondió su oración. Y Elías era un hombre con pasiones
semejantes a las nuestras. Era un hombre que probablemente
se parecía también mucho a los discípulos, que iban a orar y
se dormían. Y el Señor les decía, pues, el
espíritu está dispuesto pero la carne es débil y somos de
la misma carne. Hermanos, eso que ocurrió en
Lutero es obra de gracia y misericordia. El mérito, nuestra admiración
no debe estar en Lutero, sino en ese espíritu que es el espíritu
de Cristo, que si alguno no tiene el espíritu de Cristo, no es
de él. Hermanos, ese espíritu es con
el que se nos ha sellado. Ahora, en ¿Qué necesitamos hacer para orar
en el espíritu? Algo que necesitamos hacer para
orar en el espíritu es que todas nuestras oraciones
sean conforme a la palabra de Dios. Hay mucha gente que parece
muy eufórica al orar. Y hay mucha gente que ora oraciones
como exigiéndole a Dios y diciéndole cosas a Dios que no tienen nada
que ver con la Escritura. Recuerdo un hombre que compartía
y decía que un día él era misionero y un día él salió y vio que su
auto necesitaba llantas y entró a orar y le dijo, señor, estás
en problemas porque tú has prometido. Hermano, eso no tiene nada que
ver con la escritura. Eso no es orar en el espíritu.
Nuestro Dios no tiene ningún problema en lo absoluto. Su Dios
de ese hombre tenía problemas porque le había hecho una promesa.
Pero el Dios de la Biblia en ni un momento un hijo de Dios
se refiere al Dios todopoderoso de esa manera. Es que Dios no
nos debe nada. Nosotros, Dios no es deudor nuestro.
Dios da conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Y
Dios puede proveerte de la salud cuando le pides, si esa es su
voluntad y lo que va a traer mayor gloria a su nombre. No
cada vez que nosotros oremos necesariamente Dios va a sanar
la dificultad o el problema que tengamos, ni lo va a hacer en
la manera que nosotros queremos. Hay tanta gente que se pasa diciendo
que lo tienes que declarar y cosas que no tienen nada que ver con
la Escritura. No es, decláralo. La oración, la oración en el
Espíritu es una oración que se conforma a la Palabra de Dios.
Una oración en el Espíritu es orar por todo. Pero una oración
en el espíritu es una oración que se va a caracterizar por
algo, va a ser una oración bastante guiada por la escritura. Porque
recuerde que la escritura, ¿quién la inspiró? El Espíritu Santo. Recuerde que la escritura es
la espada del espíritu. Y estamos luchando en oración. La manera es, no es con espada,
ni es con ejército, más es con su santo espíritu. La manera
de hacer la batalla es doblando nuestras rodillas y orando. Hermano,
orar en el espíritu es orar para que Dios guíe el corazón de los
gobernantes y podamos vivir quieta y reposadamente con toda piedad
y honestidad. Hermanos, orar en el espíritu
es orar por la gente que está legislando y haciendo leyes.
Y eso no quiere decir que Dios necesariamente siempre va a hacer
que nunca haya una ley injusta en este país. Dios dice que lo
hagamos, y nosotros oramos, y la razón no es para que todo lo
que nosotros pidamos, Dios lo haga como nosotros queremos.
No olvidemos una oración en el espíritu, la oración del señor
Jesucristo fue una oración en el espíritu, y es una oración
que no niega el anhelo del corazón, pero que mantiene por encima
del anhelo del corazón la gloria de Dios, y el señor Jesús nos
enseñó cuando él oró y dijo, padre, si es posible que pase
de mí esta copa, Él no negó ni ignoró un deseo de no ir a la
cruz. Pero lo más importante no era
no ir a la cruz, sino lo más importante era que el Señor,
su Padre, sea glorificado. Y por eso él dijo, pero no se
haga lo que yo quiero, sino hágase tu voluntad. Y eso es una oración
en el espíritu. Orar por el hermano que está
enfermo, quizás una enfermedad terminal, y decir, Señor, nuestro
deseo es que lo levantes. Y sabemos que lo puedes hacer,
porque tú todo lo puedes. pero no se haga lo que nosotros
queremos, hágase tu voluntad. Y hermanos, si lo que va a traer
mayor gloria al nombre del Señor es curar ese cáncer terminal,
tenga por seguro algo, el Señor lo va a hacer. Pero si lo que
va a traer mayor gloria a su nombre es que ese hermano pueda
mantenerse con un espíritu de gratitud, fortalecido, y dando
gloria a Dios, y gozándose en el Señor a pesar del dolor y
del sufrimiento, el Señor le va a dar su gracia. Recuerde
el apóstol Pablo oró en el espíritu por un problema que muchos comentaristas
creen que era un problema de su vista. Él no dice exactamente
qué era, dice que era un aguijón en la carne, que Dios le había
dado para que él no se sobreexaltase. Y dice, he rogado tres veces.
eso que Dios le había concedido al apóstol Pablo pues sanar enfermos
de manera milagrosa pero al que Dios le da esa capacidad no se
la da para que ande haciendo despliegue que traiga la vista
hacia sí mismo. Él había a una ocasión estaba
predicando y se alargó la predicación y un joven se cayó y cayó muerto
y Pablo se bajó y pues lo resucitó Pero orar en el espíritu es orar
dependiente de Dios. Y él rogó, dice, he rogado tres
veces, pero se me ha dicho, bástate mi gracia. El Señor no le quitó
a él su problema. Si era de salud, pues el Señor
no le devolvió la salud, pero el Señor le dio la gracia. y
podemos ver sus palabras cuando él dice en todo y para todo estoy
enseñado así para tener abundancia como para padecer necesidad y
yo creo que ahí cabe claro el señor me ha enseñado a vivir
para su gloria aunque me duelan los ojos Bástate mi gracia, porque
mi poder se perfecciona en tu debilidad. Y hermanos, orar en
el Espíritu es orar humildemente delante de un Rey que nada nos
debe. Delante de un Rey que lo que
nos da es la riqueza de su misericordia. Pero la misericordia no se exige.
La misericordia por definición es voluntaria. si nosotros nos
equivocamos probablemente vamos a tener algo y eso no va a ser
precisamente misericordia sino justicia pero la misericordia
por definición es voluntaria y el propósito de la oración
en el espíritu algo que va a ser muy útil para que podamos orar
en el espíritu es justamente algo que acompaña a aquellos
que Dios ha salvado y Dios les ha dado una santísima fe sobre
la cual edificarse es que ellos están deseando y deleitándose
en la palabra de Dios y se va a reflejar cuando ellos oren.
Note como ora María. Dice, engrandece mi alma al Señor
y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado
la bajeza de su sierva. No es una persona que se presenta
como una santurrona, sino una persona consciente de ser un
miserable pecador. La bajeza de tu sierva. Alguien
que se ve a sí misma con necesidad de Salvador. Mi alma se regocija
en Dios, mi Salvador. Su gozo no estaba en ella misma.
Es una falsedad lo que la iglesia católica dice que ella tuvo suficiente
mérito y acumuló tanto que tiene para repartir. Porque por eso
los católicos le oran a ella. Nadie, ningún ser humano tiene
suficiente para agradar a Dios, satisfacer la justicia y después
ponerlo en un altar para que otros le oren porque le sobró
a él en su cuenta. Todos somos deudores y María
no estaría jamás de acuerdo. Su oración en el espíritu es
una oración que refleja la necesidad de un pecador por un salvador.
un pecador que haya gozo solamente en su Salvador y nunca en sí
mismo. Una oración en el espíritu no
muestra ninguna confianza en la carne. María no tenía confianza
en la carne. Pero si usted revisa esa oración,
se va a dar cuenta que esa oración está llena de pasajes del Antiguo
Testamento. Una oración en el espíritu es
orar y pedirle al Señor con esas oraciones que oraba el apóstol
Pablo. Hermanos, después de que no está mal que ores por salud,
oras por salud hermanos, síguelo haciendo. Ora cuando tomes tu
medicina porque lo haces como un acto de fe en Dios. Oramos
por los alimentos, pidamosle a Dios que nos haga hacerlo y
que no se nos vuelva simplemente una costumbre. Tenemos que reconocer
que a veces oramos de costumbre, pero que en verdad haya gratitud
en nuestro corazón y en verdad clamemos para que Dios incluso
nos utilice para aquellos necesitados que no puedan, en un momento
dado, no tener. pero aparte de orar por eso,
hermanos, oremos por la salvación de las personas que nos son queridas.
Pablo oraba porque sus con nacionales israelitas pudieran creer en
el señor Jesucristo. Oremos para que el evangelio
siga corriendo. Oremos para que Dios nos utilice. Hermanos, un día Dios oró Un día el pueblo de Dios oró
que Dios envíe obreros a Sumiez y Dios llamó al hermano Walter
y él vino a este lugar y predicó y somos bendecidos. Hermanos,
no podemos hacer menos. le pido a Dios que nuestras oraciones
a partir de ahora puedan estar, señor, úsanos como iglesia, no
solo como lo estás haciendo a través del internet, pero hay lugares
y pueblos aquí, no, no tan lejos, pero aún lejos, donde Dios quiera,
los hermanos dejaron su país porque Dios los trajo, y no tengamos
temor de que Dios puede ser que en nuestra oración de pronto,
pues, Dios llame a alguno de nosotros. viene a mi memoria, por ejemplo,
Sotuta, pero yo creo que hay muchos otros lugares en Yucatán
donde no hay iglesias que estén predicando con fidelidad el evangelio. Hermanos, recuerde que el Señor
Jesús dijo, Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra,
por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones. Hermanos,
si Dios es el deseo de mi corazón y bueno si usted no quiere orar
por su tuta pero pídale a Dios que le dé un lugar por el cual
orar para que el evangelio corra y orar por países. En un tiempo los Estados Unidos
enviaron misioneros al mundo y es probable que ahora nosotros
tengamos que enviar misioneros a los Estados Unidos. Hermanos,
oremos, oremos que aquellos lugares que un día fueron lugares que
estuvieron mandando misioneros y que sea parte de nuestra oración
La oración en el espíritu es para el bien de nuestra alma,
pero también es para el gozo de las naciones, para la bendición
de las naciones, para aquellos que el Señor recuerde que tiene
pueblo de todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo y de toda
nación. Y si Cristo no ha venido aún
es que aún tenemos que estar en nuestra oración clamando porque
ese evangelio siga corriendo. Y para que Dios nos utilice para
ser de bendición, dice la Biblia, si recibimos de gracia, tenemos
que dar de gracia. Y la verdad, hermanos, en esta
iglesia yo creo que hay algo que nunca se nos tiene que olvidar
y es hemos recibido de gracia. Hemos recibido de gracia. Irmanos,
que sea el clamor de nuestro corazón, orar por nuestros hermanos,
orar por el pastor Helio que cada semana tiene que estar viajando
en situaciones de peligro, porque siempre estamos en peligro. No
importa si no salimos a la carretera, estamos constantemente en peligro.
Hermanos, oración en el espíritu. Orar, como dice el apóstol Pablo,
y esto pido en oración que vuestro amor abunde aún más y más en
ciencia y en todo conocimiento. Ciencia y todo conocimiento de
qué? De Dios. Conocer a Dios es nuestra necesidad. Hermanos, no conocer de Dios,
sino conocer a Dios. Que podamos conocerle, que pueda
impactar nuestras vidas y podamos anhelar que ese Dios que nosotros
conocemos, otros puedan conocerle. Y otros puedan tener la bendición
de hallar su gozo en Dios. Porque hermanos, estamos en un
mundo donde cada día No sé usted, pero yo no le veo que sea un
lugar donde podamos pensar que se puede hallar el gozo. Un mundo
lleno de tinieblas, de engaño, de mentiras. Un mundo, en verdad,
hostil y peligroso. Un mundo que cada día se encamina
a la destrucción y que va a ir de mal en peor. Pero mientras
estamos aquí, orar, orar por las autoridades. Eso es orar
en el espíritu, porque la Biblia lo dice. Orar en el espíritu
es orar que nuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en
todo conocimiento para que aprobemos lo mejor y seamos sinceros e
irreprensibles para el día de Cristo. Y cada introducción de
las epístolas del apóstol Pablo tienen modelos de cómo orar en
el espíritu. Y recuerde una cosa, hermano,
la oración en el espíritu no es para doblarle el brazo a Dios
y hacer que Dios haga. lo que nosotros queremos. Cuando
el Señor Jesús enseñó a sus discípulos a orar en el espíritu, y la oración
en el espíritu dice, Padre nuestro que estás en los cielos, santificado
sea tu nombre. Hermano, orar y decirle, Señor,
que tu nombre sea santificado, que es un sinónimo de glorificado,
que tu nombre sea glorificado en mí, que tú puedas ser famoso
y conocido por causa de lo que tú estás haciendo en mí. No importa
si a mí nadie me reconoce, ni me conoce, ni nunca me dan un
reconocimiento, un diploma, ni una placa, ni una medalla, eso
no importa. lo que importa es que cristo sea conocido que cristo
sea conocido en todas las naciones la iglesia del primer siglo se
le dijo que fuera y predicar a todas las naciones y algo que
es sorprendente hermanos es que la iglesia del primer siglo lo
logró cuando estudiamos la epístola de los romanos el apóstol pablo
ahí dice vuestra fe que se está predicando en todo el mundo y
todo el mundo conocido de aquel tiempo había sido alcanzado por
el evangelio Y hermanos, ¿podemos decir lo mismo en esta generación?
Podemos, podemos hermanos, clamemos al Señor. La oración, oración
en el espíritu, orar en el espíritu es como propósito, es que nuestro
corazón se conforme a la voluntad de Dios. Cuando pensamos en esa
oración que el Señor Jesús enseñó, santificado sea tu nombre, venga
tu reino, clamar para que venga el reino, sea hecha tu voluntad
como en el cielo, así también en la tierra. No tiene nada que
ver con obligar a Dios a que haga algo que nosotros queremos.
Tiene todo que ver con que el Señor haga su voluntad, no la
nuestra. Y Jesús oró así como enseñó.
Él dijo, no se haga lo que yo quiero, hágase tu voluntad. Y
hermanos, hablemos a Dios de nuestros deseos, de nuestros
anhelos. Traigamos todos nuestros deseos, nuestras aflicciones.
El Señor no menosprecia el clamor del afligido, pero siempre con
una mano abierta y diciéndole al Señor, sea hecha tu voluntad.
Yo creo que esto es lo mejor, pero al final tus pensamientos
son más altos que mis pensamientos, y tú eres todo sabiduría. Y yo
corro riesgo terrible de equivocarme, por eso no quiero que se haga
lo que yo te estoy diciendo, aunque eso deseo que se haga
tu voluntad, porque tu voluntad es buena, es agradable y es perfecta. Hermanos, orar en el espíritu
tiene todo que ver con estar alimentándonos y deleitándonos
de su palabra. Con esa palabra que es necesaria
para el creyente, porque el creyente no puede vivir solo de frijol
con puerco y de tortillas. No solo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca del Señor. Que Dios
nos haga anhelar la palabra. Y hermanos, el propósito de la
oración en el espíritu es alinear nuestro corazón con la voluntad
de Dios y estar contentos de estar en la voluntad de Dios,
sabiendo que si él me sana, porque eso le trae gloria a su nombre,
gloria a Dios, pero si su voluntad es que no me sane, es decir gloria
a Dios, porque al final el gozo no está en la buena salud, el
gozo no está en una buena economía, el gozo no está en hijos bien
portados, el gozo está en un solo lugar y ese lugar es en
tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para
siempre. El gozo es el que el profeta
pudo decir, aunque la higuera no florezca ni en las vides haya
fruto, aunque las vacas sean quitadas de los corrales y las
ovejas de la majada, con todo yo me alegraré en Jehová y me
gozaré en el Dios de mi salvación. Y era el mismo lugar donde se
gozaba María. Engrandece mi alma al Señor y
mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. El gozo está en
la salvación del Señor Jesucristo. Allí está el gozo. Ese gozo es
el que tuvo el apóstol Pablo, que podía decir, en todo y para
todo estoy enseñado. Así para tener abundancia. Estoy
gozoso si hay buena economía, pero estoy gozoso si hay escasez.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Hermanos, la fe. La fe viene por oír el evangelio.
Necesitamos constantemente repetirnos el evangelio verdadero. El evangelio
de un Dios que no nos debe nada, sino que en misericordia ha querido
elegir a miserables pecadores. A miserables pecadores que únicamente
merecían su condenación, Él les ha dado un Salvador que es Cristo
el Señor. Ha provisto en Él todo lo que
necesitamos para poder satisfacerle. Lo único que agrada a Dios es
que nos vea en el Señor Jesucristo, porque Cristo es su Hijo amado
en quien Él tiene complacencia. Solamente por Cristo podemos
tener paz. Justificados, pues, por la fe,
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,
y aseguremos de que nos ha sido dada esa fe. Si Dios te está
hablando, clama al Señor Jesucristo que te salve, que te dé fe, que
te dé arrepentimiento, clama al Señor Jesucristo que haga
su obra de salvación y tú puedas decir después engrandece mi alma
al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador. Vamos a
cantar solamente en Cristo y oramos.

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Joshua

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