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Tres Marcas de los hijos de Dios

1 John 3:18-21
Joel Coyoc September, 26 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc September, 26 2021
Estudio de las Cartas de Juan

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en la primera carta del apóstol
Juan en su capítulo tres primera carta
del apóstol Juan en su capítulo tres dice la palabra de Dios Dice, mirad cuál amor nos ha
dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios. Por esto
el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora
somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos
de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes
a Él, porque le veremos tal como Él es. Y todo aquel que tiene
esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado,
infrinque también la ley, pues el pecado es infracción de la
ley. Y sabéis que él apareció para
quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel
que permanece en él no peca, todo aquel que peca no le ha
visto ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe. El que hace justicia es justo
como él es justo. El que practica el pecado es
del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para
esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios
no practica el pecado porque la simiente de Dios permanece
en él y no puede pecar porque es nacido de Dios. En esto se
manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo
aquel que no hace justicia y que no ama a su hermano no es de
Dios. Porque este es el mensaje que
habéis oído desde el principio, que nos amemos unos a otros. no como Caim, que era del maligno
y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque
sus obras eran malas y las de su hermano justas. Hermanos míos,
no os extrañéis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que
hemos pasado de muerte a vida en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano permanece
en muerte. Todo aquel que aborrece a su
hermano es homicida, y sabéis que ningún homicida tiene vida
eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor,
en que él puso su vida por nosotros. También nosotros debemos poner
nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este
mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él
su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos,
no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y
en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros
corazones delante de Él. Pues si nuestro corazón nos reprende,
mayor que nuestro corazón es Dios, y Él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no
nos reprende, confianza tenemos en Dios. Y cualquiera cosa que
pidiéremos, la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos,
y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento,
que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos
unos a otros, como nos lo ha mandado. y el que guarda sus
mandamientos permanece en Dios y Dios en él. Y en esto sabemos
que él permanece en nosotros por el espíritu que nos ha dado. Vamos a meditar los versículos
del 18 al 21 que dice, hijitos míos, no amemos de palabra ni
de lengua sino de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que
somos de la verdad y aseguraremos nuestros corazones delante de
Él, pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón
es Dios, y Él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón
no nos reprende, confianza tenemos en Dios. Nuestro tema esta tarde es tres
marcas de los hijitos de Dios. Tres marcas de los hijitos de
Dios. El apóstol Juan ha estado dejando claridad en asuntos que
nosotros podemos saber con certeza. No somos llamados a caminar en
oscuridad, que la oscuridad es presentada como un sinónimo de
andar en pecado. pero tampoco con inseguridad
o con oscuridad con respecto a cosas prácticas que nosotros
podemos saber de la obra que Dios está haciendo internamente
en nuestro corazón. Él está dejando ciertas cosas
muy claras acerca de lo que los hermanos pueden saber que se
hace evidente en sus vidas por la obra interna que el Señor
hace en sus corazones, en el corazón de aquellos que han oído
lo que los apóstoles han predicado. ¿Y qué es lo que ellos han predicado?
Juan dice, lo que hemos visto y oído esos anunciamos para que
también vosotros tengáis comunión con nosotros y nuestra comunión
verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Y Él
está hablando acerca de aquellos que han oído y han creído el
mensaje que ellos han recibido de Dios. Y ese mensaje es que
Dios es luz y no hay ninguna tinieblas en Él. Ese mensaje
es que Jesús es la luz del mundo. Que Jesús es el eterno Hijo de
Dios que ha tomado forma de hombre y que ha habitado entre nosotros. Y que es la manifestación del
carácter de Dios. Es la imagen misma de la substancia
de Dios. cuando comenzamos el capítulo
3 el apóstol Juan va haciendo otra vez énfasis en mirad cuál
amor nos ha dado el Padre llamando nuestra atención a la clase de
amor con la cual el Padre nos ha amado no sólo al tamaño de
ese amor que algún himno dice que es inmensurable dice el himno
maravilloso es el gran amor que Cristo el Salvador derramó a
mí, dice, grande, sublime, inmensurable, que no se puede medir el amor
de Dios. Y cuando llega al versículo 16
que estábamos meditando el miércoles, el apóstol Juan dice, en esto
conocemos lo que es amor, en esto conocemos Dicen esto hemos
conocido el amor en que el puso su vida por nosotros y una traducción
que les compartí el miércoles es una que dicen esto conocemos
lo que es amor en que Jesucristo entregó su vida por nosotros
y después el versículo 16 sigue diciendo si Dios nos ha amado
así así debemos también amarnos los unos a los otros y después
el apóstol sigue diciendo que no amemos de palabra sino de
hecho y en verdad Y al llegar al versículo, en el versículo
18 dice, hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino
de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que somos
de la verdad. Y una de las marcas distintivas,
algo que distingue al hijito de Dios, aquel que se le ha dado
tal amor, aquel que se le ha dado fe para creer en el Señor
Jesucristo, aquel que ha sido atraído hacia el Señor Jesucristo,
a él se le ha hecho hijo de dios por la voluntad de dios ha sido
hecho hijo de dios y una de las cosas que le distingue es que
ese hijito ama como cristo el hijito de dios ama como cristo
porque dice no amemos hijitos hijos míos no amemos de palabra
ni de lengua sino de hecho y en verdad no amemos de palabra ni
de lengua sino de hecho y en verdad y esto es amar como cristo
cristo no se pasó diciendo yo les amo en la escritura dios
no se la pasó diciendo les amo el Desde la eternidad amó a un
pueblo al cual le dice, con amor eterno te he amado, por tanto
te prolongué mi misericordia. El Señor tenía un plan y en ese
plan estaba eminente el hecho de mostrar su amor porque su
amor es su carácter. El Señor no es que el hombre
pecó y empezó a pensar qué es lo que él iba a hacer. Él tenía
ya un plan desde la eternidad. La Biblia habla de ese pueblo
que él amó con amor eterno y habla de ese pueblo como aquel pueblo
que está inscrito en el libro de la vida del Cordero desde
antes de la fundación del mundo. Cuando Adán y Eva pecaron, en
Génesis capítulo 3, Dios empieza a hacer muestra de su amor. Dios
viene, no simplemente le dice al hombre que le ama, Él viene
y muestra su amor y da la primera proclamación del Evangelio, diciendo
que iba a haber enemistad entre la simiente de la serpiente y
la simiente de la mujer. Y la simiente de la serpiente
iba a herir a la simiente de la mujer en el carcañar, pero
la simiente de la mujer iba a herir a la serpiente en la cabeza.
Y eso era una prefiguración, un anuncio de lo que Cristo,
que es la simiente de la mujer, iba a hacer en la cruz del Calvario,
al herir a la serpiente en la cabeza cuando Él resucitó de
entre los muertos. Y allí el Señor se encargó de,
en acción, mostrar una figura de lo que Él iba a proveer para
cubrir la vergüenza de Su pueblo. y él sacrificó un cordero que
prefiguraba el amor de Dios en Cristo Jesús y ese cordero proveyó
una túnica en lugar de un simple delantal hecho de hojas que no
era adecuado y era una sombra, una figura y a lo largo del tiempo
Dios muestra su amor. Dios va mostrando pacientemente
su amor hasta que llega el cumplimiento del tiempo y Jesús nace cuando
viene el cumplimiento del tiempo, Él nació de mujer y nació bajo
la ley y Él no simplemente estaba diciendo les amo, Él amó con
acción, Él dejó su trono de gloria, Él se humilló hasta lo sumo. Se hizo obediente hasta la muerte
y muerte de cruz, mostrando en ello su amor al Padre. y también
el amor por su pueblo. Él puso su vida en lugar de su
pueblo. En esto conocemos lo que es el
verdadero amor, en que Jesucristo entregó su vida por nosotros.
El verdadero hijito de Dios ama como Cristo ama. O sea, no se
la pasa diciendo que ama. El Señor Jesús dijo antes a sus
discípulos, nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga
su vida por sus amigos. Pero no se quedó en simple teoría.
En pocos días el Señor Jesucristo puso su vida por sus amigos.
Él entregó su vida en la cruz del Calvario. Él dio su justicia
a favor de sus amigos, a favor de su pueblo. Él tomó la culpabilidad
de su pueblo sobre sí y él fue a esa cruz donde recibió la justa
ira de Dios que era mía. y que era de cada uno de aquellos
que Él ha amado con amor eterno. Y Él murió en esa cruz por amor
de su pueblo. Él murió en esa cruz, no le mataron
los clavos. Podemos saber claramente que
no le mataron los clavos. porque el soldado romano estaba
sorprendido. Los clavos no matan en pocas
horas. La muerte de los clavos se puede prolongar por muchos
días y tener que hacer que se rompan, se quiebren los pies
del crucificado para que se asfixie. Y el soldado romano estaba sorprendido
sabiendo que no había necesidad de quebrarle las tibias de los
pies porque él estaba ya muerto porque él estaba sufriendo algo
más que los clavos él estaba sufriendo la justa ira del padre
por eso él clamó y dijo dios mío porque me has desamparado
él estaba sufriendo mi pecado mi culpabilidad la biblia nos
recuerda en muchos lugares cómo es este amor del señor jesucristo
que no es simplemente palabras la biblia dice que todos nosotros
nos descarriamos como ovejas y que cada cual se apartó por
su camino pero que Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros
en el Nuevo Testamento la Escritura nos dice porque ya conocéis la
gracia de nuestro Señor Jesucristo que por amor de vosotros siendo
rico se hizo pobre para que por su pobreza vosotros fueseis enriquecidos
y por eso muchos de los creyentes cuando iban a la muerte por causa
del nombre del señor jesucristo se iban cantando y diciendo al
que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre y eso era
posible hacerlo porque estaban respondiendo sencillamente al
amor con que cristo les había amado un amor que no era simplemente
palabras un amor que era de hecho y en verdad un amor que se despojó
de su gloria se despojó de su ropa se despojó de su propia
vida como hombre y entregó su vida por los pecados de su pueblo
Ese es amar de verdad. Un amor por aquellos que no merecían
el amor. Un amor por aquellos en que no
había en ninguno de nosotros nada amable. Si algo merecíamos
de Dios es su justa ira. Pero Dios, que es rico en misericordia,
por el gran amor con que nos amó, nos dio vida juntamente
con Cristo. Y los hijitos aman así, como
el Padre les ha amado y como Cristo les ha amado. Los hijitos
tienen esta marca. Los hijitos, por ser hijitos,
tienen nueva vida en el Señor Jesucristo. Los hijitos, por
ser hijitos, han sido sellados con el Espíritu Santo. Y los
hijitos pueden amar a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia.
Y cuando fracasan, vienen otra vez arrepentidos. Vienen vez
tras vez. Y el Señor ha hecho provisión
para sus fracasos. Él es la propiciación por nuestros
pecados. Si decimos que no tenemos pecado,
pues tampoco somos hijitos. Pero si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Y los hijitos se regocijan en
que hay un sacrificio adecuado para sus culpas, pero que también
hay un Espíritu Santo que les capacita para vivir en sus mandamientos. La segunda cosa que nos muestra
el pasaje es los hijitos de Dios ven el fruto del amor, ven en
el fruto del amor la certeza de ser de la verdad. Los hijitos
tienen como una medida de seguridad la evidencia del fruto del espíritu
y digo que ven el fruto del amor, ven en el fruto del amor la certeza
de estar en la verdad porque es el fruto. No es la causa,
no es los hijitos no están confiados en su amor, sino su amor es el
fruto. Nosotros, dice la escritura,
sabemos que permanecemos en él por el espíritu que nos ha dado.
Y sabemos con certeza que cuando la Biblia describe el fruto del
espíritu, dice en primer lugar, el fruto del espíritu es amor. Y entonces el hijito ve esto
y eso le da certeza de estar en la verdad. Eso le da certeza
de que la vida del Señor Jesucristo está fluyendo a través de él.
Eso le da certeza de que él está experimentando la vida del Señor
Jesucristo. Y lejos de hincharse de orgullo
como hace el fariseo, él recuerda siempre algo. Ese no soy yo.
Esa es la gracia de Dios en mí. Ese no soy yo. Esa es la vida
del Señor Jesucristo que está fluyendo a través de mí. Ese
no soy yo, sino es la nueva criatura que Dios me ha hecho en el Señor
Jesucristo. Ese no soy yo, es el fruto del Espíritu Santo.
Es que estoy en la vid verdadera y la savia de esa vid es la que
está fluyendo a través de mí. Todo el mérito de que ese fruto
se pueda hacer evidente no es mío. Por la gracia de Dios, aquel
que es hijito no se jacta de ello, sino da gloria a Dios y
reconoce y sabe Y el que es hijito puede decir a sus hijos o a sus
vecinos, y les puede decir, ¿sabes qué? Si tú ves algo distinto,
no soy yo. Cuando tú veas justo las cosas
que son comunes en los hombres, ese soy yo. Pero cuando tú veas
que hay amor en lugar de odio, cuando tú veas que hay paciencia
en lugar de prontitud para enojarse, cuando tú mires eso, ese es Cristo
en mí, la esperanza de gloria. Esa es la vida de Cristo que
está fluyendo a través de mí. Esa es la esperanza que Dios
me ha dado, que me ha sellado con su Espíritu Santo. no digas
cuando el hijito cuando la gente le dice que buena persona que
eres eres una buena persona y a veces la gente en el mundo dice seguro
que te vas a ir derechito al cielo pero el hijito dice no
digas eso eso es terrible yo no voy a ir derechito al cielo
por lo que estoy haciendo yo voy derechito al cielo porque
cristo murió por mí porque cristo me ha vestido de justicia porque
él cargó mis pecados y lo que tú estás viendo es su gracia
en mí. Como el apóstol Pablo podía decir,
por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no ha sido
en vano conmigo. No se enorgullece. Si hay orgullo,
cuidado, porque entonces no es el fruto del Espíritu Santo.
Si te atribuyes mérito. Si no eres capaz de decir, no
digas eso. Eso que estás diciendo es terrible
y es ofensivo a mi Señor. Yo soy un pecador por el cual
Cristo murió. Y si yo amo es porque Él me amó
primero. Es Él que está obrando en mí.
Toda la gloria es para Él. Él lo ha hecho todo. lo único
que yo he hecho fue correr lo más lejos que pude de él pero
su amor me alcanzó y me trajo hacia el Señor Jesucristo toda
la gloria en mi salvación es del Señor y el amor que puedes
ver es el fruto de su obra en mí es su vida en mí es Cristo
Jesús la esperanza de gloria y lo podemos mirar en la tercera
marca del hijito dice el versículo 20 pues si nuestro corazón nos
reprende, mayor que nuestro corazón es Dios y Él sabe todas las cosas. Un hijito de Dios confía plenamente
en Dios. Un hijito de Dios confía plenamente
en Dios. No confía en los impulsos de
su corazón. Un hijito de Dios ha escuchado
la voz de Dios que dice, fíate de Jehová de todo tu corazón.
No te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos
y él enderezará tus veredas. Un hijito de Dios no está escuchando
a la voz de la cultura que le dice, sigue los impulsos de tu
corazón. Un hijito de Dios escucha la voz de Dios que dice, engañoso
y perverso es el corazón del hombre más que todas las cosas.
¿Quién lo conocerá? Yo, Jehová. Un hijito de Dios
ha escuchado la voz de la palabra de Dios que dice, tú me has examinado
y conocido. y termina diciendo, cuando mira
cuan maravillosamente Dios le conoce, termina diciendo, examiname
oh Dios y conoce mi corazón, pruebame y conoce mis pensamientos.
Un hijito de Dios no está confiado en su corazón y un hijito de
Dios puede traer luchas de su corazón y de pronto el engañador
puede acusarlo y su corazón lo puede acusar. Y él puede tener
momentos de lucha espiritual, de incertidumbre, pero él recuerda,
mi confianza está en Dios. Confío plenamente en Dios. Confío
en que Su Espíritu ha dado testimonio a mi espíritu de que soy hijo
de Dios. Nosotros sabemos que estamos
en Él, ¿por qué? Por el Espíritu que nos ha dado.
Todo aquel que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Él. Y la Biblia
dice que su espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos
hijos de Dios y hijos también herederos y coherederos juntamente
con Cristo. Y era correcto cuando el Señor
estaba hablando con Pedro, ahí restaurándolo, y él le dice,
Simón, hijo de Jonás, me amas. Y Pedro dice, Señor, tú sabes,
tú sabes que te quiero. Y el Señor vuelve a decirle,
Simón, hijo de Jonás, me amas. Y él dice, señor, tú sabes que
te quiero. Y la tercera vez dice el señor,
Simón, hijo de Jonás, me quieres. Y Pedro estuvo triste y dijo,
señor, tú sabes todas las cosas. Tú sabes que te amo. Y hermanos,
el creyente no confía en su propio corazón, confía en la promesa
de Dios, confía plena y totalmente en lo que Dios ha hecho para
su salvación en el Señor Jesucristo, confía plenamente en el testimonio
que Dios el Espíritu Santo ha dado de que Él es un Hijo de
Dios y que si es Hijo es heredero y coheredero con Cristo. hermanos
que nuestra confianza totalmente sea siempre siempre en dios que
podamos decir el apóstol pablo lejos esté de mí gloriarme sino
solamente en la cruz de cristo que toda nuestra gloria sea en
el señor jesucristo que dios nos guarde de confiar en nada
que no sea sino solamente cristo y su sacrificio cristo y su obra
completa en la cruz cristo y su justicia Cristo es todo para
nosotros, hermanos, todo lo que Dios demanda para la salvación
de un pecador, Dios lo ha provisto en el Señor Jesucristo. Y nuestra
actitud correcta es venir a Él como mendigos, esperando recibir
todo absolutamente y no pretender traer algo nuestro porque es
ofensivo. Cristo ha provisto todo. En esto
sabemos que estamos en la verdad. El hijito tiene Tiene por la
gracia de Dios y por el Espíritu Santo el poder de amar como Cristo
ama. Y cuando fracasa, tiene provisión
para su fracaso. El hijito ve esto como un fruto
y jamás se jacta de ese amor, sino llama a que Dios sea glorificado. Es humilde y está conmovido porque
él ama así y el mérito es de Cristo. Es Cristo en mí. Es Él
que lo está haciendo. y cuando él mira a cristo y mira
que está lejos de la medida viene corriendo al señor jesucristo
y se encuentra con una propiciación por sus pecados se encuentra
con un abogado que es su abogado ante dios el padre y que es la
propiciación por sus pecados y viene y confiesa su pecado
con confianza él no está pretendiendo ser lo que no es porque él sabe
que dios de todos modos le conoce él dice con pablo Yo soy el primer
pecador y amén. Hay esperanza para el pecador
porque Cristo vino a salvar a los pecadores. Palabra fiel es ésta
y digna de ser recibida por todos que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar a los pecadores de los cuales yo soy el primero. Él juntamente con Pablo dice
miserable de mí. ¿Quién me va a librar de este
cuerpo de pecado? Pues Gloria a Dios que Cristo me libra y
nos librará de este cuerpo de pecado. Toda la confianza del
hijito está en Dios el Padre, en la obra de Dios el Hijo y
en el testimonio del Espíritu Santo. Él no confía en el fruto. El fruto es una señal que le
da certeza, pero no es allí su confianza. No nos equivoquemos. Nuestra seguridad y nuestra confianza
tiene que estar únicamente en el lugar que tiene que estar,
y ese es en la obra perfecta de salvación de Dios el Padre
enviando al Hijo y de Cristo rindiendo el sacrificio adecuado
para satisfacer la justicia del Padre y en la obra del Espíritu
Santo que nos ha dado vida y en esa obra del Espíritu Santo que
da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios y
damos gracias a Dios por ello y si somos hijitos gracias a
Dios sigamos viniendo y confiando en el Señor Jesucristo dice el
apóstol Juan más adelante que este es el testimonio que Dios
nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo, el que
tiene al Hijo tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios
no tiene la vida, dice estas cosas les escribo a vosotros
que creéis en el nombre del Hijo de Dios para que sepáis que tenéis
vida eterna, y dice y para que creáis, si has creído vas a seguir
creyendo y si has creído sigue creyendo en el Señor Jesucristo,
si has venido sigue viniendo al Señor Jesucristo y si no tienes
certeza Pero Dios está hablando a tu corazón, clama al Señor
Jesucristo que te salve. Si Él te está mostrando tu condición
de perdido, tu condición de incapaz de amar, tu condición sin esperanza,
ven al Señor Jesucristo. La Biblia dice, nadie viene a
mí si el Padre no le trae. y al que a mí viene, no le echo
fuera. Y si tú vienes al Señor Jesucristo, Él te va a recibir. Él dice, venid a mí, los que
estáis trabajados y cargados, y yo les haré descansar. Dice,
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis
descanso y paz para vuestras almas. Ven al Señor Jesucristo
si Él te está hablando. Confía en el Señor Jesucristo.
Deja de apoyarte en cualquier cosa que no sea el Señor Jesucristo. Cualquier cosa aparte del Señor
Jesucristo no es suficiente. El Señor Jesucristo dijo, se
necesita una justicia mayor que la de las escribas y fariseos.
Y esa justicia es la del Señor Jesucristo. Justicia perfecta. justicia de aquel único inocente
que ha pisado esta tierra, justicia de aquel que todo el tiempo que
estuvo en esta tierra hizo siempre perfectamente la voluntad de
su padre, de aquel que siempre confió en su padre sin ninguna
sombra de dudas, pero que después murió en maldición porque llevó
la maldición de su pueblo. Ven al Señor Jesucristo. cree
en el Señor Jesucristo, confía en el Señor Jesucristo, clama
a Él que te dé fe, que te dé arrepentimiento para vida. Oremos.

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Joshua

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