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El Futuro de los Creyentes

John 21:18-19
Joel Coyoc July, 14 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 14 2021
Estudio del Evangelio de Juan

El sermón "El Futuro de los Creyentes" por Joel Coyoc aborda principalmente la esperanza cristiana en la vida eterna y la gloria que espera a los creyentes tras la muerte, fundamentándose en el pasaje de Juan 21:18-19. El predicador enumera varios puntos clave, incluyendo la restauración de Pedro, la predestinación y el control soberano de Dios sobre el futuro, incluso en medio del sufrimiento y la adversidad. Coyoc utiliza el Salmo 139 para enfatizar que Dios conoce el futuro de cada uno de sus hijos, y que la muerte, aunque inevitable, es un medio de glorificación. La significancia práctica de este mensaje radica en la certeza de que, a pesar de las aflicciones, los creyentes pueden vivir confiados en la victoria de Cristo sobre la muerte, sabiendo que su futuro es seguro y glorioso en Él.

Key Quotes

“Damos gracias a Dios porque el futuro para el creyente es un futuro glorioso.”

“La muerte es un enemigo vencido. La Biblia dice, ¿Dónde está o muerte tu aguijón? ¿Dónde o sepulcro tu victoria?”

“El Señor no sólo sabía el futuro de Pedro, el Señor sabía el futuro de Pedro porque él lo diseñó, pero el Señor sabe nuestro futuro y él ha diseñado nuestros días.”

“Si ponemos la mira ahí, el futuro es glorioso. El futuro es con Cristo.”

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en su capítulo veintiuno dice la palabra de dios Después
de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al
mar de Tiberias. Y se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás
llamado El Dídimo, Natanael, el decaná de Galilea, los hijos
de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo,
voy a pescar. Ellos le dijeron, vamos nosotros
también contigo. Fueron y entraron en una barca
y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se
presentó Jesús en la playa, mas los discípulos no sabían que
era Jesús. Y les dijo, hijitos, ¿tenéis
algo de comer? Le respondieron, no. Él les dijo,
echad la red a la derecha de la barca y ahí haréis. Entonces
la echaron y ya no la podían sacar por la gran cantidad de
peces. Entonces aquel discípulo a quien
Jesús amaba dijo a Pedro, es el Señor. Simón Pedro, cuando
oyó que era el Señor, se ciñó la ropa, porque se había despojado
de ella, y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron
con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban
de tierra, sino como doscientos codos. Al descender a tierra,
vieron brazas puestas y un pez encima de ellas. Y pam, Jesús
les dijo, traed de los peces que acabáis de pescar. Subió
Simón Pedro y sacó la red a tierra llena de grandes peces, 153 y
aún siendo tantos la red no se rompió. les dijo Jesús, venid,
comed. Y ninguno de los discípulos se
atrevía a preguntarle, ¿tú quién eres?, sabiendo que era el Señor. Vino pues Jesús y tomó el pan
y les dio. Y asimismo del pescado. Esta
era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos
después de haber resucitado de los muertos. Cuando hubieron
comido, Jesús dijo a Simón Pedro, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas
más que éstos? Le respondió, sí, señor, tú sabes
que te amo. Él le dijo, apacienta a mis corderos.
Volvió a decirle la segunda vez, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió, sí señor,
tú sabes que te amo. Le dijo, pastorea mis ovejas.
Le dijo la tercera vez, Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro
se entristeció de que le dijese la tercera vez, ¿me amas? Y le
respondió, Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo. Jesús le dijo, apacienta mis
ovejas. de cierto, de cierto te digo,
cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías, mas cuando
ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te
llevará a donde no quieras. Esto dijo dando a entender con
qué muerte había de glorificar a Dios, y dicho esto, añadió,
sígueme. Volviéndose, Pedro vio que le
seguía el discípulo a quien amaba Jesús, El mismo que en la cena
se había recostado al lado de él y le había dicho, Señor, ¿quién
es el que ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús,
Señor, ¿y qué de este? Jesús le dijo, si quiero que
él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Este dicho se extendió entonces
entre los hermanos que aquel discípulo no moriría, pero Jesús
no le dijo que no moriría, sino, si quiero que él quede hasta
que yo venga, ¿qué a ti? Este es el discípulo que da testimonio
de estas cosas, y escribió estas cosas, y sabemos que su testimonio
es verdadero, y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús,
las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aún
en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. Vamos a meditar los versículos
dieciocho al diecinueve. que dice, de cierto, de cierto
te digo, cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías,
mas cuando ya seas viejo, extenderás tu mano, y te ceñirá otro, y
te llevará a donde no quieras. Esto dijo dando a entender con
qué muerte había de glorificar a Dios, y dicho esto, añadió,
sígueme. Nuestro tema es, el futuro de
los creyentes es glorioso. estábamos meditando sobre la
manera en que el Señor restauró a a Pedro y al finalizar esta
restauración el Señor le habla acerca del futuro. Es interesante
que hay algo que Pedro había aprendido del Señor y es que
el Señor sabe todo. Él le dijo las tres veces cuando
Él respondía a la pregunta de si amaba al Señor. Y la respuesta
de Pedro fue cada vez, tú lo sabes. Y al final fue, tú sabes
todas las cosas. Y Él sabe todas las cosas acerca
de nosotros. Él puede discernir los pensamientos
y las intenciones de nuestro corazón, pero Él sabe no sólo
lo que pensamos, no sólo la palabra antes que esté en nuestra boca,
sino realmente Él sabe absolutamente todo, nos conoce a tal profundidad
que conoce absolutamente todo de nosotros, porque porque él
nos nos diseñó, porque él nos creó, dice el hacía yo conexión
con el Salmo ciento treinta y nueve, y el Salmo ciento treinta y nueve
dice, me has examinado y conocido, has visto mi andar y mi reposo,
pero dice también tú me tejiste en el vientre de mi madre, y
aún el Salmo ciento treinta y nueve habla de que el Señor en el versículo
dieciséis habla de antes que no hubiera ninguno
de nuestros días. Y damos gracias a Dios porque
Cristo es un rey victorioso, que venció el pecado, venció
la muerte, y Él está sentado en el trono y Él gobierna. Y
él puede hablar acerca del futuro porque él diseñó el futuro. Él tiene un plan que está desarrollando
en la historia y todas las cosas ocurren tal y como él las ha
diseñado, como él las ha predeterminado. No hay nada que ocurra de una
manera distinta, aunque a veces Se nos hace como que todo está
fuera de control. Sin embargo, todo está en perfecto
control. Dios tiene todo en absoluto control. Damos gracias a Dios porque van
ocurriendo cosas que a gente en el mundo le toma por sorpresa.
Y damos gracias a Dios porque vemos cosas terribles ocurrir
pero no nos toma por sorpresa porque ya en la escritura el
señor nos ha hablado acerca de las cosas que están ocurriendo
el día de hoy el señor ha hablado que en los últimos tiempos la
maldad va a aumentar y efectivamente es esa la realidad la biblia
habla de de apostasía y esa es una realidad de este tiempo la
biblia Habla a los creyentes acerca de sufrimiento. Y no nos
toma por sorpresa el hecho de saber que hay sufrimiento. Jesús
dijo, en el mundo tendréis aflicciones. Y después de restaurar al apóstol
Pedro, el Señor habla acerca de su futuro. Y el Señor empieza
con una declaración de importancia. Todo lo que el Señor dice es
importante, pero Él siempre se tomaba el tiempo de marcar esto
que te voy a decir, es para que lo recuerdes. Por eso Él le dice,
de cierto o de verdad, de verdad te digo, o dos veces decir, amén. El Señor está diciéndole a Pedro,
presta mucha atención a lo que te voy a decir. Esto no debes
olvidarlo. ¿Y qué es lo que el Señor le
va a decir, que le dice, de cierto, de cierto te digo? Y el Señor
empieza hablándole sobre su pasado, porque le dice el Señor, cuando
eras más joven, te ceñías e ibas a donde querías. Y pues el Señor está hablando evidentemente
de aquellos tiempos de juventud, cuando pues no tenemos tantas
responsabilidades, donde se puede pensar que uno se siente en cierto
modo más libre. Y después el Señor empieza a
hablar acerca de lo que es el tiempo futuro. Y le dice, cuando
seas, más cuando ya seas viejo, extenderás tu mano y te ceñirá
otro. Y hablando de las limitaciones,
no sólo de las limitaciones de ser viejo de edad, de ser viejo
físicamente, sino también la implicación de la madurez en
el Señor, la implicación del sometimiento al Señor y del deleite
en hacer la voluntad de Dios. el hecho de vivir en una verdadera
libertad, que es la libertad de hacer la voluntad de Dios.
El Señor Jesucristo fue verdaderamente libre, porque Él hacía la voluntad
de Su Padre, y Su deleite era hacer la voluntad de Su Padre.
Y podemos recordar otros personajes en la Escritura, como el apóstol
Pablo, cuando decía, hay de mí sino predicar el Evangelio, porque
me es impuesta necesidad. Él estaba haciendo, no precisamente
su voluntad, como antes de venir al Señor, pero era, no es una
esclavitud, sino es una libertad. Él experimentaba el hacer lo
que Dios quería que haga, y Él se deleitaba en predicar el Evangelio. El profeta dice que él llegó
un momento en que él quiso resistir de predicar pero dice me sedujiste
o Dios y fui seducido había un fuego dentro de mí que no podía
resistir Y bueno, también está hablando de lo que significa
el ser una persona dependiente de otras por causa de la edad.
Pero al final, Juan hace una nota editorial donde él da una
explicación para nosotros acerca de qué es lo que estaba diciéndole
o qué implicaba el hecho de extender las manos. Y es que el Señor
estaba dando a entender de qué muerte Pedro iba dice, dando
a entender con qué muerte habría de glorificar a Dios. Dando a
entender con qué muerte habría de glorificar a Dios. Y es notorio
por el contexto que entendieron que es lo que Jesús quería decir,
porque quizá de momento tal vez le haya dado un poco de escalofrío
a Pedro y después preguntó por Juan y le dijo, señor, y este
pues yo ya entendí de qué muerte voy a glorificar a Dios, pero,
y este, entendieron con claridad que Jesús estaba hablando de
la muerte con la cual Él habría de glorificar a Dios, y damos
gracias a Dios porque el futuro para el creyente es un futuro
glorioso. Estamos estudiando esto en el contexto de la resurrección
gloriosa de nuestro Señor Jesucristo, y en verdad, hay algo que nuestra
vida desde que nacemos hay algo que vamos caminando bueno solemos
decir y la gente dice que hay una cosa que es segura y esa
cosa segura es es la muerte desde que nacemos estamos muriendo
lentamente no obstante damos gracias a dios porque la muerte
me llaman la atención que no dice con qué muerte había de
morir, sino que en qué muerte, dando a entender con qué muerte
había de glorificar a Dios. Y la Biblia nos llama a los creyentes,
si comes, bebes, o haces cualquier otra cosa, hazlo todo para la
gloria de Dios. Pero qué maravilloso es que el
creyente glorifica a Dios en la vida o en la muerte por causa
de que Cristo resucitó de los muertos. cantamos un himno que
dice, porque él vive, triunfaré mañana, porque él vive, ya no
hay temor. Damos gracias a Dios porque si
bien es verdad que algo que va a ocurrir, si Dios quiere que
así ocurra, porque puede que no ocurra con nosotros. La Escritura
dice que cuando el Señor venga, dice que con voz de mando, con
voz de arcángel, descenderá del cielo y los muertos en Cristo
resucitarán primero. Pero yo decía que es relativo
eso de que la muerte es segura, porque si Cristo viniera en este
momento, pues sencillamente nosotros no moriríamos. Si nos dice la
Escritura, seríamos transformados, seríamos arrebatados y transformados. Y, de hecho, le dijo, hablando
de Juan, si yo quiero que Él quede hasta que yo venga, ¿qué
a ti? Y eso hace referencia a cuando Pablo escribe, los que vivimos,
los que hayamos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos
a los que durmieron, porque el Señor mismo, con voz de mando,
con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo,
los muertos en Cristo resucitarán primero, y nosotros, los que
hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes
para recibir al Señor en el aire. no veríamos la muerte. Sin embargo,
aquí, si vemos la muerte, no hay temor porque la muerte es
un enemigo vencido. La Biblia dice, ¿Dónde está o
muerte tu aguijón? ¿Dónde o sepulcro tu victoria?
El Señor Jesucristo derrotó a la muerte. Y semanas antes, días antes, le había dicho al Señor que si
era necesario, él iba a morir con él. Y el Señor aquí le está
hablando del futuro, pero hablando del futuro, ya no le está, no
simplemente anunciando el futuro, sino hablando de algo que era
seguro, y es de que él no iba a morir como alguien que luego
pudiera ser avergonzado, porque Cristo había consumado totalmente
su salvación, y él no se iba a volver a repetir nunca más
el hecho de que él negara al Señor Jesucristo, por causa de
que la victoria de Cristo sostiene a los suyos para que perseveren
hasta el fin. Es el poder del Espíritu Santo,
es la victoria de Cristo aquella que sostiene a los creyentes
los creyentes perseveran, no por causa de sí mismos, sino
por causa de Aquel que les salvó y Aquel que les hace perseverar. Es el Señor, dice, el que produce
en vosotros el querer como el hacer por su buena voluntad.
En realidad, todos los creyentes que nos han precedido y han visto
muerte atroz Nuestra admiración no es precisamente a ellos. Nuestra
admiración es a la obra de Dios en sus corazones. Es al poder
del Espíritu Santo. Es a la gloria de Dios que ellos
contemplaban, que les hizo mantenerse fieles hasta el fin. Dice la
Biblia, cuando Esteban fue apedreado, él dijo que veía la gloria de
Dios. Y eso les sostuvo hasta el fin. ¿Qué maravilloso es ver la gloria
de Dios en la faz de Jesucristo? ¿Qué maravilloso es que nuestro
corazón sea cautivo del deseo que cautivó aquellos que vieron
a Cristo y tuvieron todo como pérdida con tal de conocer a
Cristo? Y el apóstol Pablo tenía la misma
clase de conflicto, él decía en conforme a mi anhelo, ardiente
anhelo y esperanza, que en nada será avergonzado, sino que con
toda libertad, ya sea que yo viva o muera, ahora, como siempre,
Cristo será magnificado en mi cuerpo, o por vida, o por muerte,
porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Y realmente, hermanos, vivimos
tiempos en que se habla mucho de la muerte. aunque la muerte
siempre ha estado a un paso. Lo que la gente no estábamos
teniendo era quizá la conciencia de la cercanía de la muerte.
Y hoy un bombardeo hace que estemos más conscientes de ello. Pero
damos gracias a Dios porque nuestro futuro está en las manos del
Señor. Y si estamos en Cristo, el futuro
es glorioso. No importa cuál sea la forma
en que hemos de glorificar a Dios con nuestra muerte. Por la gracia
de Dios, Pedro murió crucificado. Dicen los historiadores que él
murió crucificado y él pidió ser crucificado de cabeza porque
no se sentía digno de morir como su Señor. ¿Qué es lo que lo sostuvo? La
gracia de Dios. ¿Qué es lo que lo mantuvo y lo
perseveró? No es Pedro en sí mismo, es la vida de Cristo fluyendo
a través de Pedro, es el que Dios le había dado un nuevo corazón,
es que él lo transformó al mostrarle su gloria, y por eso él pudo
morir de esa manera, y glorificar a Dios en su muerte. Cuando pensamos en la muerte, Bueno, el pasaje, el versículo
que él es, el Salmo 139, versículo 16, dice en nuestras Biblias, Mi embrión vieron tus ojos, y
en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron
luego formadas, sin faltar una de ellas. Mi embrión vieron tus
ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron
luego formadas, sin faltar una de ellas. El Señor diseñó nuestro cuerpo. Y podemos entender que en nuestro
cuerpo no hace falta nada. Aún si un bebé nace, y según
nosotros, tuviera algún defecto y le falta una oreja o un dedo,
Dios lo diseñó así y no hace falta nada, dice la Biblia. Algunas
traducciones de la Escritura amplifican este hecho a la verdad
de que Dios no sólo diseñó nuestro cuerpo tal y como está hecho
y fue poniendo las cosas que fueron luego formadas, sino toda
la vida de aquel que ha sido creado. Dice Hay una traducción que dice,
tus ojos vieron mi embrión y en tu libro se escribieron todos
los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo
de ellos. Y otra traducción dice, tus ojos vieron mi cuerpo en
gestación, todo estaba ya escrito en tu libro, todos mis días estaban
diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. Saber, y el
Nuevo Testamento confirma eso. Dice la Biblia que ni siquiera
un cabello de nuestra cabeza cae si no es la voluntad del
Padre. O sea, no existen casualidades ni accidentes en nuestra vida.
Todas las cosas Dios las diseñó así. Romanos capítulo 8, versículo
18 al 19, 28 y 29 dice, sabemos que a los que aman a Dios todas
las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conformen
a su propósito son llamados. porque a los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo. Y Dios ha diseñado nuestros días,
el día en que el Espíritu Santo nos iba a dar vida por la predicación
del Evangelio, Dios lo diseñó así. No pudo haber sido antes.
A veces hay gente que piensa que le hubiera gustado venir
antes al Evangelio. es, es, es entendible que una
vez probado el evangelio, podamos pensar que nos hubiera gustado
venir antes, pero Dios lo diseñó así en su sabiduría, no podíamos
venir antes, tampoco después, Dios tenía un día para nuestra
salvación y ese día nos dio vida. Después, Dios ha diseñado cada
situación que se ha dado desde las más que pudiéramos pensar
irrelevantes, de pronto se daña el auto y a veces entramos en
pánico pero Dios lo diseñó así y todo hasta el día en que nosotros
vamos y la manera en que vamos a dejar este mundo Dios lo ha
diseñado todo así para hacernos conforme a la imagen de su hijo
y cuando pensamos en la realidad de la muerte hermanos Hemos de
vivir con responsabilidad, hemos de ser cuidadosos, pero debemos
vivir con el entendimiento de que mucho deporte que yo haga,
y con esto no estoy desalentándonos a hacer deporte. Si yo como saludable,
y no estoy diciendo que no comamos saludable, pero nada de eso,
hay gente que piensa que hace esas cosas para alargar su vida. Hagamos eso porque debemos glorificar
a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, pero no va
a alargar nuestra vida un día más. El día que Dios ha determinado
y la forma que Dios ha determinado, nuestra vida va a terminar. Y
damos gracias a Dios porque no nos asusta el que la vida termine. porque Cristo resucitó de los
muertos, porque Cristo conquistó victoria para su pueblo, porque
Cristo justificó a su pueblo. Damos gracias a Dios porque el
final es glorioso. No importa si la aproximación
a la muerte pudiera ser dolorosa, el Señor sostiene a los suyos.
Al final, el Señor le dice a Pedro, sígueme. Y la verdad es que aquellos
que son ovejas de Cristo le van a seguir. Dice Jesús, mis ovejas
oyen mi voz, yo las conozco y me siguen, y yo les doy vida eterna. No importa en medio de cuál situación
terrible de aflicción o de sufrimiento tengamos que glorificar a Dios,
si somos ovejas de Cristo le vamos a seguir. Él nos va a hacer
seguirle. No hay nada que nos va a parecer
más atractivo que seguirle. En medio de la aflicción, el
poder pensar que el final es glorioso, el final es con Cristo.
Dice la Biblia que las aflicciones del tiempo presente no son comparables
a las glorias venideras que en nosotros se han de manifestar.
Y eso es lo que ha sostenido a los creyentes a lo largo de
la historia. Algunos han glorificado a Dios
en su muerte, a través de morir de alguna enfermedad larga y
dolorosa. Dios ha querido que otros le glorifiquen con muertes
súbitas. De pronto está bien, y de pronto
ya no está. Pero está en Cristo, y allá lo
dice Pablo, para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Algunos otros han tenido que
ser torturados y afligidos por causa de la fe. Y al final han
tenido que morir y damos gracias a Dios porque muchos de ellos
murieron cantando salmos o cantando a aquel que nos amó y nos lavó
de nuestros pecados con su sangre. Y es el Señor que hace que el futuro
de su pueblo sea glorioso. No importa si hay pandemia, no
importa si vacuna o no vacuna, Dios sabe de qué manera vamos
a glorificar a Dios y que ahí esté nuestra esperanza. El Señor
no sólo sabía el futuro de Pedro, el Señor sabía el futuro de Pedro
porque él lo diseñó, pero el Señor sabe nuestro futuro y él
ha diseñado nuestros días y que el Señor nos obre en nuestro
corazón y podamos tener esa perspectiva eterna que tenía el apóstol,
el apóstol Pablo. ¿Cuáles eran las clases de conflictos
que tenía el Apóstol Pablo? Pues el Apóstol Pablo no sabía
si morirse o seguir viviendo. Él decía, pues, pues quisiera
quedarme porque eso es bueno para la iglesia. Pero yo quisiera
partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor. Y en
verdad, hermanos, cuando algún hermano Dios le lleva, lo extrañamos
y lo sentimos, pero ellos están muchísimo mejor. Ellos han descansado,
están con su Señor, con el Señor victorioso que ha resucitado.
Y nuestra esperanza es que se acercan tiempos de la venida
todo lo que está ocurriendo en el mundo muestra y habla acerca
de los últimos tiempos de que Cristo viene otra vez y que eso
nos haga anhelar su venida ya sea que nosotros tengamos que
ir y no sabemos de qué manera pero que el Señor nos haga confiar
de que al final la muerte que Dios quiera que nosotros experimentemos
va a ser para llevarnos y estar con él, va a ser para tener cumplido
nuestro gozo, va a ser para, como dice Juan, ahora somos hijos
de Dios, aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque
le veremos tal y como él es. Y es un gozo para el pueblo de
Dios, porque el pueblo de Dios, la muerte segunda no tiene potestad
sobre ellos, porque Cristo venció la muerte. Y la pregunta es,
¿toda persona aquí en esta tierra va a experimentar muerte física?
¿Por qué hemos pecado? Damos gracias a Dios porque si
nos viene la muerte física, pero hemos confiado en Cristo, como
Pedro confió en Cristo. Pedro dijo, tú eres el Cristo,
el Hijo del Dios viviente. El Señor se lo quiso revelar.
Y toda la esperanza de Pedro estaba en esa confesión de su
fe. Y la pregunta, ¿has confiado
en el Señor Jesucristo? Porque si no has confiado en
el Señor Jesucristo, entonces sí debe aterrarte el hecho de
pensar de que hay algo seguro que va a venir y es muerte. Pero
si muere sin Cristo, entonces el problema no es morir físicamente
sin Cristo, sino morir físicamente sin Cristo y llegar a la muerte
segunda. Esa es una tragedia. es llegar el momento de presentarse
ante Dios y no tener justicia, una justicia mayor que la de
los escribas y fariseos, que es la justicia de Cristo. Eso
es terrible, no es triste, es trágico el hecho de que una persona
tenga que partir de este mundo y no haya confiado únicamente
en el Señor Jesucristo, en su obra en la cruz, en la salvación
que Él conquistó para los suyos, que no haya sido vestido de su
justicia. ¿En qué estás confiando? ¿Estás
confiando en qué? Había, estábamos estudiando anteriormente,
había momentos en que Pedro tuvo momentos de confianza en su carne
y fracasó. Pero Dios ha provisto para el
fracaso de su pueblo. Has hallado en Cristo provisión
para tu fracaso. En verdad, sin Cristo somos un
fracaso. Sin Cristo no somos capaces de
cumplir la ley. Sin Cristo no somos capaces de
de presentarnos como Dios demanda. Dios demanda perfección, demanda
justicia. Y la verdad es que somos personas
depravadas, no personas buenas que de vez en cuando hacemos
lo malo, sino depravados. Y la única posibilidad de poder
estar adecuado es ser hallado confiando en Cristo. Ser, no
obstante nuestros fracasos, el haber experimentado esa restauración
que Cristo hizo para con Pedro, porque estás en Cristo. Ven al
Señor Jesucristo, confía en el Señor Jesucristo y veamos el
futuro. Si vemos el futuro con ojos a
nivel de la tierra, no hay nada de atractivo ni nada, es totalmente
desalentador. Pero Cristo resucitó, y como
dice el pasaje que leyó el hermano, si hemos resucitado con Cristo,
poned la mira en las cosas de arriba, donde está Cristo sentado
a la diestra de Dios. Y si ponemos la mira ahí, el
futuro es glorioso. El futuro es con Cristo.

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Joshua

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