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Austin Cody Groover

Fe y Arrepentimiento

Austin Cody Groover May, 27 2018 Video & Audio
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Buenas noches. De nuevo es mi
privilegio estar aquí con ustedes. En el mundo feliz. Reinaremos
con el Señor. Se acerca el día. Se acerca el
día. Abran sus libros conmigo al libro
de Marcos. Libro de Marcos capítulo uno. Marcos capítulo 1, versículo
14. Después que Juan fue encarcelado,
Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
diciendo, el tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. Arrepentíos, y creer en el Evangelio. Arrepentidos y creer en el Evangelio. Estos dos siempre van juntos. Estos dos, el arrepentimiento
y la fe. Estoy seguro que has oído el
ejemplo, pero lo voy a repetir. Son como los dos lados de una
moneda, ¿verdad? De un lado tienes fe, y del otro
lado tiene desarrepentimiento. Y es imposible tener el uno sin
el otro. Y así como la fe, así como la
fe es don de Dios, la fe es don de Dios, como dicen las escrituras,
porque por gracia sois salvos por medio de la fe y esto no
de vosotros, pues es don de Dios. También el arrepentimiento es
don de Dios. No es algo que el hombre por
su mucho estudio o por su esfuerzo o por su inteligencia puede obtener. Es que la condición del hombre
por naturaleza no es que está espiritualmente herido. El hombre
no está espiritualmente herido. El hombre por naturaleza está
muerto espiritualmente. está muerto espiritualmente.
Y Dios nos tiene que dar vida. Nos tiene que dar esta vida.
Y si tienes vida espiritual, tienes fe. Si tienes vida espiritual,
tienes fe. Es como, es como la vida física
y el respirar. ¿Verdad? Si tienes vida física,
estás respirando. Si tienes vida espiritual, tienes
fe. Fe en el Señor Jesucristo. fe
en el Señor, en su persona, en la obra que Él cumplió. Esa fe
que nos dicen hebreos, esa es la definición que tenemos en
hebreos, es la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve. Esa es la fe, la certeza Nosotros
que creemos en el Señor Jesucristo, que tenemos esta fe preciosa,
tenemos certeza de que Dios es poderoso y fiel para cumplir
su palabra. ¿Verdad? Tenemos esa certeza. Él es fiel para cumplir su palabra
que nos ha prometido en Cristo. Y nos arrepentimos fe en el Señor
Jesucristo y nos arrepentimos. ¿Qué es el arrepentimiento? ¿Qué
es el arrepentimiento? Es un cambio de pensar. El arrepentimiento es un cambio
de pensar, es un cambio de parecer. Y nosotros tenemos mucho, mucho
de qué arrepentirnos. Nos arrepentimos de nuestros
pensamientos acerca de Dios. Nos arrepentimos acerca de nuestros
pensamientos de Dios. Antes de ser salvos pensábamos
muy bajo o muy poco de Dios. Esta mañana lo estábamos hablando
Tomás y yo. Nosotros servimos un Dios grande.
Un Dios grande, pero por naturaleza nosotros pensamos que Dios es
pequeño. Y nos tenemos que arrepentir
acerca de nuestros pensamientos acerca de Dios. El hombre por naturaleza no tiene
temor de Dios. No tiene temor de Dios y habla
de manera casual. Y usan el nombre de Dios en vano. Piensan que pueden manipular
o poner a Dios en alguna obligación. Si yo hago esto, entonces Dios
tú tienes que hacer esto otro. Así piensa el hombre por naturaleza.
Como si la salvación fuera un treque. Es lo que piensa el hombre
por naturaleza. Piensa que la salvación es un
treque entre Dios y el hombre. Nos tenemos que arrepentir de
esto. Y nos tenemos que arrepentir de nuestros pensamientos acerca
del Señor Jesucristo. Antes de ser salvos, con todo
nuestro ser, clamábamos, no queremos que este reine sobre nosotros.
Nos tenemos que arrepentir de eso. Y nos arrepentimos de nuestros
pensamientos acerca de nosotros. Si antes teníamos muy altos pensamientos
de nosotros, Y es algo, saben, esto es algo que continuamente
nos tenemos que arrepentir de, ¿verdad? Si, esa... el orgullo del hombre. Siempre
nuestro orgullo nos levanta, tenemos pensamientos muy altos
de nosotros, nos tenemos que arrepentir de nuestros pensamientos. ¿Se acuerdan? Así como el fariseo,
¿verdad? ¿Se acuerdan? El fariseo dice
que que oraba consigo mismo. Porque eso es lo que estaba haciendo.
Él no estaba orando a Dios. Él estaba orando consigo mismo.
Dios, te doy gracias que no soy como los otros hombres. Y así,
eso es por naturaleza. El hombre, nos comparamos el
uno con el otro. Y, bueno, sí, es que no soy perfecto,
pero este otro, ese es pecador. Yo no soy como ese. El hombre, El hombre perdido siempre se
está comparando y siempre sale un poco mejor que el otro hombre. Tengo mis errores, pero no soy
como ese pecador. Dios, te doy gracias que no soy
como los otros hombres ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como
este publicano. Ayuno dos veces a la semana,
doy diezmos. ¿Cómo nos tenemos que arrepentir
de nuestros pensamientos? Nos tenemos que arrepentir de
nuestros pensamientos acerca de nosotros mismos. Y nos arrepentimos
de nuestra actitud y pensamientos acerca del pecado. Acerca del pecado. Antes amábamos
a nuestro pecado. Amábamos a nuestro pecado y los
placeres de este mundo. Ahora vemos nuestra corrupción,
verdad? Vemos, vemos lo que somos. Si
Dios te ha dado arrepentimiento, te ves realmente como eres y
ves, ves tu corrupción. Y decimos como Pablo, porque lo
que hago no lo entiendo, no lo entiendo, pues no hago lo que
quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Aborrecemos nuestro
pecado. Quisiéramos poder no pecar nunca
más. Nos molesta nuestro pecado. El
creyente no tiene una actitud de indiferencia acerca del pecado. Fe y arrepentimiento siempre
van juntos. Y tenemos un muy buen ejemplo
de esto en Filipenses. Y es ahí donde quiero que estudiemos
esta noche para el mensaje. vean conmigo en Filipenses capítulo
3. Vamos a ver esto en la experiencia
del apóstol Pablo. Ahora la mayor parte de mi mensaje
se encuentra en versículos 7 y 9 pero quiero leer estos otros versículos
y hacer unos, unos breves comentarios que Dios, que me bendijeron a
mí, espero que Dios les bendiga a ustedes con estos pensamientos.
Empieza en versículo, en capítulo tres, filipenses, versículo uno. Por lo demás, hermanos, gozaos
en el Señor. Gozaos en el Señor, Nuestras
circunstancias en esta vida cambian continuamente. Continuamente. Nos estresamos en el trabajo.
Nos preocupamos por algo en la casa. Nuestra salud viene. Nuestra salud se va. Nuestras
finanzas cambian. Cambio continuo. Esta vida cambio
continuo. El himno que cantamos hace un
minuto en inglés se llama Abide With Me. Y no se puede traducir
exactamente así palabra por palabra, pero si lo traduzco así, la canción
dice, el autor escribió, cambio y decadencia está en todo lo
que veo a mi alrededor. Oh, tú que no cambias, quédate
conmigo. Es muy buen verso ese, verdad?
Muy ciertas esas palabras. Y me estoy predicando a mí mismo. A veces nos olvidamos que somos
extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Nuestra morada eterna
está en los cielos. Está en los cielos. El Señor
Jesucristo dijo, voy pues a preparar lugar para vosotros. Voy pues
a preparar ese mundo feliz. Yo voy para preparar lugar para
vosotros. Todo esto es temporáneo. Todo
lo que puedes ver con tus ojos va a pasar. Es, es un, es un
momento en nuestra vida. Es muy, es temporáneo, pero como
nos distraen las cosas de este mundo. Hermanos, gozaos en el
Señor. Gozaos, nos gozamos de su persona. Quien el es, el es Dios y hombre. No te da gozo pensar eso. Que Dios fue manifestado en la
carne. Sé que saben esto, pero vamos
a leerlo. Segundo de Corintios. Quiero
que leamos estos versos. Gozaos en el Señor. Nos gozamos
en su persona. pensando en él y este versículo
en segundo de corintios capítulo 8 versículo 9 porque ya conocéis
la gracia de nuestro señor Jesucristo que por amor a vosotros piensa
en eso por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico para que
vosotros con su pobreza fueses enriquecidos. Qué riquezas tenemos
en el Señor Jesucristo, riquezas que este mundo no conoce, pero
nosotros todos aquí que conocemos al Señor somos ricos, somos ricos. Nos gozamos de su obra, lo que
Él cumplió en la cruz, nos gozamos Piensa eso, nos gozamos que él
está sentado a la diesta de Dios y que vive para siempre para
interceder por su pueblo. No estoy tratando de minimizar
las tribulaciones de esta vida. Son reales. Son reales las tribulaciones
que todos tenemos en esta vida. Pero hermanos, gozaos en el Señor. Jesucristo es el mismo ayer y
hoy y por los siglos. Volvamos a nuestro texto, Filipenses
capítulo 3. Por lo demás, hermanos, gozaos
en el Señor. A mí no me es molesto el escribir
las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Los creyentes no se
cansan de oír las mismas cosas. Yo los vi esta mañana, esta noche
les voy a decir las mismas cosas. Y los creyentes no se cansan,
no se cansan de oír el Evangelio, porque el Evangelio son buenas
nuevas para pecadores. Son buenas nuevas para un pecador.
El hermano Walter, al terminar el servicio, dijo, vamos a cantar
ese corito solamente en Cristo. Y dijo, porque no te cansas de
ese corito. No se cansa de la canción por
el mensaje, ¿verdad? Es por eso que no nos cansamos
de ese corrito, porque solamente en Cristo, solamente en Él, la
salvación se encuentra en Él. Y es seguro. No necesitamos oír
una y otra y otra vez. Esto me da seguridad a mí. Esto
me da seguridad a mí. Yo cuando, si a veces te empiezas
a examinar, te empiezas a examinar tu vida, eso te puede dar angustia. Pero solamente en Cristo, cuando
nos enfocamos en el Señor Jesucristo, es ahí donde tenemos consuelo.
Es ahí donde tenemos consuelo. Ahora, versículo 2. Guardados
de los perros, guardados de los malos obreros, guardados de los
mutiladores del cuerpo, no les des tiempo. No los escuches,
no les des tiempo. esas personas que te quieren
predicar otro evangelio, porque no hay otro. No hay otro evangelio. Vimos hoy en esta mañana que
hay un solo Dios, un solo Mediador, hay un solo evangelio. Hay un
solo evangelio. Y esos falsos predicadores de
ese día enseñaban, eso es lo que decían, está bien que crees
en Cristo, Está muy bien eso que crees en Cristo, pero ahora
es necesario que te circuncides. Que están intentando añadir a
la obra del Señor, que está perfecto. Si intentas añadir algo, ya lo
destruiste. Pero eso es lo que ellos estaban
enseñando, que está en es en contra de la Palabra de Dios,
porque la Palabra de Dios enseña que estamos completos en el Señor
Jesucristo. Si tú estás en el Señor Jesucristo,
si estás confiando en el Señor Jesucristo, estás completo en
Él, no te hace falta nada, no te hace falta ninguna cosa. Guardados
de los perros, no entretengas a esos hombres que te quieren
enseñar eso, porque no conocen el Evangelio, no conocen a nuestro
Señor. no conocen el Dios de la Biblia.
Versículo 3, Porque nosotros, nosotros somos la circuncisión,
los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo
Jesús, no teniendo confianza en la carne. ¿Qué está diciendo
Pablo aquí? Ellos, los judíos tenían la señal
física, ¿verdad? tenían la señal física de la
circuncisión hecha con manos, que era un símbolo de un pacto
con la Nación de Israel. Pero ese símbolo, que era hecho
en la carne, era eso nada más, era un símbolo. La circuncisión
verdadera es la que Dios hace en el corazón. Esa es la circuncisión
verdadera, la que Dios hace en el corazón cuando, cuando quita
ese corazón de piedra. que está en contra de Dios, en
contra de su voluntad, que no crea a Dios y nos da un nuevo
corazón que sirve a Dios en espíritu, que sirve a Dios en espíritu,
que se gloria en Cristo y no tiene confianza en la carne.
Esa es la nueva criatura. Bueno, en los siguientes versículos
de aquí de versículo 4 hasta el versículo 6, el apóstol
Pablo empieza a mencionar algunas de las cosas que el hombre se
confía. Y vamos a leer esto, empezando
en versículo 4. Aunque yo tengo también de qué
confiar en la carne, si alguno piensa que tiene de qué confiar
en la carne, yo más. Circuncidado al octavo día, del
linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos. En cuanto a la ley, fariseo. En cuanto a celo, perseguidor
de la iglesia. En cuanto a la justicia, que
es en la ley, irreprensible. Estas son las cosas que el hombre
por naturaleza pone su confianza. piensa que pone su confianza
en ceremonias. Eso es lo que dice el apóstol
Pablo. Él dice, yo fui circuncidado
el octavo día. Y cuánta gente conoces que piensa
que por seguir un rito, repetir una oración, incluso el ser bautizado
como obra, que de alguna manera garantiza la salvación. Eso es
lo que piensa el hombre. El hombre El hombre está fascinado
con las ceremonias y los hace sentir muy espirituales,
verdad? El hombre se siente muy religioso,
ponen las luces bajas y tocan música suave y prenden una vela,
tienen humo. Ceremonias que los hace sentir
espirituales. Dios no está en eso. Dios no
está en las ceremonias y ceremonia que hagas, eso no te va a salvar.
No hay ninguna ceremonia que te puede salvar. No hay ninguna
ceremonia que te puede lavar tus pecados. Confían en su estudio. Confían
en el apóstol Pablo. Dice, en cuanto a la ley, era
fariseo. Si tú quieres confiar en lo mucho
que conoces las Escrituras, dice Pablo, yo soy fariseo, yo conozco
la Palabra de Dios. Y yo he oído a gente decir, pues
yo leo la Biblia cada año. La leo de principio a fin. Y
como que te presumen el hecho de que han leído toda la Biblia. Y convierten la lectura de la
Palabra de Dios en una obra. pues hoy es primer día de la
semana, tengo que completar el libro de Génesis y mucho lo tengo
memorizado. Pero no tienen entendimiento,
no tienen entendimiento, son como los escribas que el Señor
Jesucristo dijo, escudriñad las escrituras porque a vosotros
os parece que en ellas tienes la vida eterna y ellas son las
que dan testimonio de mí. El Espíritu Santo nos tiene que
dar entendimiento de la Palabra de Dios. Pero la gente confía en su entendimiento, en el hecho
de que lee las Escrituras, y confían en su celo. ¿Cuánta gente confía
en su celo? El apóstol Pablo dice, yo era
perseguidor de la iglesia. Y como dicen ellos, están dedicados
a la causa de Cristo. dedicados y hacen todo menos
lo que Cristo ha mandado que es predicar el Evangelio. Hacen todo menos predicar el
Evangelio. Pero ahí están corriendo maratones para su Dios y piensan
que Dios va a ver su celo y decir, este sí es uno de los buenos.
Como si Dios está, lo puedes impresionar con tu mucho celo. Y confían en sus obras. ¿Cuánta
gente se trata de ganar su lugar en el cielo? Tratan de ganar. Eso es lo que estaba haciendo
el apóstol Pablo antes de que el Señor se le reveló. Sablo
de Tarso, cómo se confiaba en sus obras. Y miran, él dice que
en cuanto a la justicia que es por la ley, irreprensible. O sea que por fuera, si hubiéramos
estado en ese tiempo por fuera, si tú hubieras haber visto la
vida de Saulo de Tarso, no ibas a poder acusarla de algo. Eso
es lo que él decía. Pero miren el versículo 7 y 8. Pero cuantas cosas eran para
mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aún estimo todas
las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y
lo tengo por basura para ganar a Cristo. Ahí está el arrepentimiento. Ese es el arrepentimiento. Todas
esas cosas que antes las contaba como ganancia, ahora las estima
como pérdida. En todo lo que Él confiaba, ahora
lo tiene por basura. ¡Qué cambio de parecer! ¡Eso
es obra de Dios! ¡Eso es obra de Dios! ¿Te ha
dado arrepentimiento Dios? ¿Te ha dado arrepentimiento Dios?
¿Te ha mostrado Dios que todas tus justicias son como trapos
de inmundicia? ¿O sigues pensando que de alguna
manera vas a poder recomendarte a Dios? Vean conmigo, según el
de Timoteo, Dios nos tiene que dar arrepentimiento,
es lo que quiero que veamos. Según de Timoteo, empezando en
el versículo 24. Aquí el apóstol Pablo, lo que
está dando instrucciones a Timoteo, de cómo ha de ser un siervo del
Señor. Ahora, esta palabra es especialmente
para los que predican, pero también a todos nosotros que tenemos
oportunidad de compartir el Evangelio. Como dije, es principalmente
hacia Timoteo, pero es para todos nosotros que compartimos el Evangelio. Versículo 24, Porque el siervo
del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos. apto para enseñar, sufrido, que
con mansedumbre corrija a los que se oponen. Es el hombre,
el hombre se opone a sí mismo, verdad? Eso es lo que, a los
que se oponen, nosotros mismos nos oponemos la gracia de Dios
y nosotros estamos, nos oponemos a la gracia de Dios por naturaleza
y Y dice el apóstol Pablo, corrígelos
con amor. Corrígelos con amor. ¿Por qué? ¿Por qué con paciencia y por
qué con amor corrígelos? Ve aquí la razón. Por si quizá
Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad. Es por eso que con amor y con
paciencia debemos de compartir la palabra de Dios. Tú no le
vas a cambiar la mente. Tú no le vas a cambiar la mente.
Tu trabajo es enseñar, compartir la palabra con paciencia, con
humildad. Dios es el que concede que se
arrepientan. Dios es el que hace la obra en
el corazón y en la mente. Ahora, sé que ustedes lo saben,
pero lo voy a repetir porque es seguro. Este quizá que leemos
acá, dice, que con mansedumbre corrija a los que se ponen, por
si quizá Dios les conceda. No es que Dios, no es que Dios
está indeciso o pensando, le voy a dar arrepentimiento o no
le voy a dar arrepentimiento. No, eso, eso no, no, no, no. Dios conoce a su pueblo. Dios
conoce a su pueblo y Él va a dar arrepentimiento a su pueblo para
conocer la verdad. Él quizá es para nosotros. Él
quizá es para nosotros. Yo no sé quiénes son el pueblo
de Dios. Yo no sé quiénes son el pueblo.
Tú no sabes quiénes son el pueblo de Dios. Y cuando nos hacemos
jueces, cuando nos hacemos jueces de quién se va a arrepentir y
quién no, hacemos mal. Hacemos mal. ¿Acaso Dios no puede
convertir al más vil? ¿O existe tal pecador que está
fuera del alcance de Dios? No. Él puede salvar al más vil. En primera Timoteo 1.15 dice,
palabra fiel y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino
al mundo para salvar a pecadores, de los cuales yo soy el primero.
Eso nos debe servir como ánimo. Eso nos debe servir como ánimo.
Tú enseñales y comparte el evangelio con todos los hombres. Quizá
Dios les conceda que se arrepientan. Y esa es la verdad. Si Dios pudo
darnos arrepentimiento a nosotros, Él puede dar arrepentimiento
a cualquiera. Esa es la verdad. Haríamos bien
el tener ese versículo memorizado y enfrente de la mente siempre.
Primera de Corintios 4.7, Porque quien te distingue? Porque ¿Quién
te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Bueno, veo que todos están yendo
ahí. Lo vamos a leer juntos, entonces. Primera de Corintios,
capítulo cuatro, versículo siete. Este verso, que Dios nos ponga
en nuestro corazón y que lo aprendamos bien. Porque ¿Quién te distingue? o qué tienes que no hayas recibido?
Y si lo recibiste, por qué te glorías como si no lo hubieras
recibido? Esto aplica, esto aplica para
todo. Tienes buen, tienes sabiduría
y por eso tienes un buen trabajo. ¿Quién te distingue? ¿Dios te
dio esa habilidad? Aplica en todo, pero especialmente
en cosas espirituales. especialmente en cosas espirituales,
que tienes que no has recibido. Ten paciencia con tus hermanos. Bueno, volvamos a nuestro texto,
Filipenses capítulo 3. Vamos a ver el versículo 9, pero
vamos a leer otra vez desde el versículo 7. Pero cuantas cosas
eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor
de Cristo. Y ciertamente aún estimo todas
las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y
lo tengo por basura para ganar a Cristo y ser hallado en Él. no teniendo mi propia justicia
que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia
que es de Dios por la fe. Hay mucho en este versículo 9. Vamos a intentar dividirlo. Primero lo que quiero que veamos
es el deseo de todos los creyentes. Aquí está el deseo de todos los
creyentes. Ser hallado en Él. Ser hallado en Él. Este es el
deseo de todos. Estar en el Señor Jesucristo. No de palabra nada más. Pero
realmente estar en Él. Realmente estar en Él. Porque
estar en Él es estar en Él desde la eternidad. ¿Verdad? Es estar en Él desde
la eternidad en elección. Ustedes conocen este versículo,
Efesios 1, 3 y 4. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales, en Cristo, según nos escogió
en Él. Nos escogió en Él, antes de la
fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha
delante de Él. Estar en Él significa que Él
es el fiador del pacto eterno por ti. No sé si en español la
palabra fiador tiene el mismo sentido exactamente, así que
me quiero explicar. Cuando el Señor Jesucristo entró
en el pacto eterno con el Padre, el Señor Jesucristo entró en
este pacto eterno. Dios el Padre le dio al Hijo
el pueblo. Él le dio el pueblo. Y el Señor
Jesucristo se hizo responsable. Él se hizo responsable por su
pueblo. El Señor Jesucristo le dijo al
Padre, todo lo que estos te van a deber, ponlo a mi cuenta. Ponlo
a mi cuenta. Yo lo pagaré. De tal manera,
de tal manera que Dios siempre siempre ha mirado a Cristo para
la paga de los pecados de su pueblo y por justicia. No es
que, no es que plan número uno era buscarlo en su pueblo y plan
número dos era bueno si ellos fallan, voy a... no. El pacto
eterno desde toda la eternidad, el Padre ha visto al Hijo, al
Señor Jesucristo para cumplir todo lo que está en el pacto
para su pueblo. Eso es estar en Cristo. Estar
en Cristo significa que Él murió por ti. Cristo murió por ti. Si eres
uno de los suyos. Eso es estar en Él. Estar en
Cristo es que eres preservado por Él. Qué bueno que Él nos
preserva, ¿verdad? Que nosotros, si estuviéramos
solos, fallaríamos. Él nos preserva. Estar en Él
es ser representado por Él. Y Pablo está diciendo, mi sincero
deseo es de ser hallado en Él, en la vida, y al morir, en el
día del juicio. Yo quiero ser hallado en Cristo.
Yo quiero ser hallado en Cristo. No teniendo mi propia justicia
que es por la ley. Dice Pablo, esa justicia que
es, que esa justicia que es mía por seguir la ley, no quiero
ser hallado en eso. Porque yo sé que esa justicia
no es suficiente. No confío en esa justicia que
es por obediencia a la ley. porque sé que lo que yo he hecho
es imperfecto, con mancha, y por esa justicia yo no puedo ser
salvo. Yo quiero tener otra justicia. ¿Cuál, Pablo? ¿Qué justicia deseas
tener? No teniendo mi propia justicia
que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia
que es de Dios, por la fe. Aquí vemos la palabra fe dos
veces. La que es por la fe de Cristo,
la justicia que es de Dios por la fe. Y tienen diferente significado. En la primera parte cuando dice
la que es por la fe de Cristo, está hablando de la fe del cual
Él del cual el Señor Jesucristo es el autor y consumador de,
no de su propia fe. Él como hombre tuvo fe en Dios,
pero no está hablando de eso. Cuando vemos la que es por la
fe de Cristo, estamos hablando de lo que el Señor Jesucristo,
lo que Él estableció, la justicia perfecta que Él estableció como
hombre. la justicia que es de Dios, la
justicia que el Señor estableció cuando obedeció la ley perfectamente,
y es la única que es aceptable para Dios el Padre. Y esa justicia
es contada a nosotros por la fe. Esa segunda vez que dice
la justicia que es de Dios por la fe, esa es nuestra fe. Es la fe que Dios nos da. Creo
que creo que es más fácil de entender en Gálatas, vamos a,
aquí vamos a terminar, vamos a leer, creo que a veces intentando
explicar algo lo confundo más, entonces mejor, mejor lo vemos
aquí en Gálatas capítulo 2, aquí, aquí se entiende mejor lo que
estoy tratando de decir, versículo 16 sabiendo que el hombre no es
justificado por las obras de la ley. Eso es evidente. El hombre no es justificado por
las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo. Ahí está la justicia que Él estableció. Ahora dice, nosotros también
hemos creído en Jesucristo. ¿Ven? Esa es nuestra fe. para
ser justificados por la fe de Cristo. ¿Ven? ¿Ven lo que digo? Y no por las obras de la ley,
por cuanto las obras de la ley nadie será justificado. Nosotros
somos justificados por su fidelidad, por su obra. Doy gracias a Dios
que no es mi fe, no es mi fe la que me justifica. Porque mi
fe es débil. Mi fe es débil. Pero el objeto
de mi fe, el Señor Jesucristo, Él es fuerte y poderoso para
salvar. Él es fuerte y poderoso para
salvar. Fe y arrepentimiento, que Dios nos dé ambas.

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Joshua

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