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Walter Groover

La Salvación es de Jehová

Walter Groover October, 22 2017 Video & Audio
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Walter Groover
Walter Groover October, 22 2017

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Buenos días, hermanos. ¿Está funcionando esto? Muy bien. Vienen más personas. El tema por esta mañana será
las salvaciones de Jehová. las salvaciones de Jehová, solamente
en Cristo. No van a oír otra cosa de mí. Yo tengo un mensaje, un mensaje
del Señor Jesucristo, mi Señor, mi Salvador y mi Dios. ¿Pueden
decir lo mismo? Hay muchos que no pueden decirlo.
Bueno, Él no es Dios. Él es mi salvador, pero Él no
es Dios. Está equivocado, ¿verdad? Es
mal. Si Él no es Dios, ¿cómo puede
un mentiroso ser salvador? Él dijo, Yo soy el Padre. Uno
somos. Si conocemos a Cristo, conocemos
al Padre. El Espíritu Santo reveló Cristo
a nosotros, ¿verdad? Conocemos el único Dios verdadero
y creador de todas las cosas. El que viene otra vez para nosotros. Cristo viene ya. Ya Él viene. Seguro está. Solamente en Cristo. Las salvaciones de Jehová. Como
dice en Galatias 3. Ahora bien, habrán fueron hechas
las promesas y a su cimienta No dice a las simientes, a su
simiente fue establecido todas las bendiciones y las promesas
a Abraham. A su simiente, no a las simientes
como si hablase de muchos, sino como de uno, ya tu simiente la
cual es Cristo. Cristo Jesús nació llegando a
María y José, pero María era virgen, pero de la casa de David
y todo es de la misma promesa. Cristo nació de la simiente prometida,
la cual es Cristo. La cual es Cristo. La simiente prometida de Dios,
Cristo. En nosotros es la esperanza de
gloria, ¿verdad? María dijo, no conozco hombre. Pero Dios, el Espíritu Santo
le dijo que el santo ser que nacerá de ti será llamado hijo
de Dios. Él fue hecho hombre verdadero
del linaje de Abraham. El eterno verbo fue hecho carne
para salvar a los escogidos de Dios en Cristo Jesús. Sin fe en Jesucristo es imposible
agradar a Dios. No se puede, de ninguna manera
puede agradar a Dios sin fe en el Señor Jesucristo. Si no puedes
decir Él es mi Señor, mi Salvador y mi Dios, no puedes agradar
a Dios en ninguna cosa que haces. Y hay muchas religiones que rechazan
esto. Bueno, Él, Él es mi Señor, pero
Él no es Dios. Si Él no es Dios, Él es mentiroso.
Porque Él y yo, Él es Padre, uno somos. Él dijo a Simón, bienaventurado
eres, Simón, porque Simón había dicho, contestar, tú eres el
Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y él dijo, bienaventurado, el
Señor dijo, bienaventurado eres, Simón, porque no te lo revaló
carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. ¿Sabe cómo revaló Dios Cristo
en su corazón? Por la locura de la predicación
de ese evangelio que predicamos, usando instrumentos débiles. Pero nuestra fe está en el poderoso,
el único mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, hombre.
Sin la fe en Cristo es imposible agradar a Dios. sin la fe en
Cristo. Pero sin fe es imposible agradar
a Dios porque es necesario que el que se acerca a Dios cree
que le hay y que es galardonador de los que le buscan. ¿Quién es su Dios en esta mañana?
Puedes decir el Señor Jesucristo es mi Señor, mi Dios. Bienaventurado
eres entonces. Síguele. Confiésele. Sea bautizado en el nombre de
Cristo, testificando de su fe en Él. No haga nada para hacer
porque ya eres. Ya eres. Ha creído. Bienaventurado
eres ya. Si ha creído de todo corazón. La fe salvadora es don de Dios. En Mateo 16 nos dice, Él les
dijo, Cristo preguntó, Él les dijo,
¿Vosotros quién decís que soy yo? ¿Quién soy yo? Una pregunta muy importante. ¿Quién es Cristo Jesús? ¿Qué
dices tú? Vosotros, ¿quién decís que soy
yo? Respondió Simón, dijo, tú eres
el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces respondió Jesús, bienaventurado,
eres Simón, hijo de Jonás, porque no te lo revaló carne ni sangre,
sino mi Padre que está en los cielos. La fe del creyente es el fruto
de la salvación y no la causa. La fe, don de Dios, es fruto
de la salvación, no es la causa. No somos salvos por causa de
nuestra fe, es por la fe de Cristo. Creemos en Él, es don de Dios.
Esta fe que Dios le ha dado es preciosa, pero no es la causa. Es el fruto para ser confesado
en el bautismo, estar en comunión con los hermanos, testificando
de la misma fe. La fe del creyente es el fruto
de la salvación, no la causa. Porque por gracia sois salvos,
por medio de la fe. Y esto no de vosotros, no es
vuestra fe. Pues es don de Dios. ¿De dónde? Don de Dios. La fe cumplida en
Cristo Jesús y nuestra fe también es don de Dios. La fe salvadora viene al creyente
por el oír y el oír por la palabra de Dios. Estoy diciendo lo que
dice la palabra de Dios. Así que la fe es por el oír,
dicen romanos dios, la fe es por el oír y el oír por la palabra
de Dios. Estoy leyendo la palabra de Dios
aquí. ¿Dónde estaba Abraham cuando
Dios le llamó? Abraham es una persona muy especial en
la historia, pero ¿Dónde estaba Abraham cuando Dios le llamó?
Él estaba en el paganismo, en Ur de los Caldeos. Él vivía entre
los paganos, en Ur de los Caldeos. Era uno de ellos. Nos dice Rómeros 10, 3, 3, 10,
como está escrito, no hay justo ni a un uno. Dios le llamó para
salir de la idolatría de los caldeos. Solamente los necios dicen que
no hay Dios. Los demonios creen en Dios. No hay salvación en esto. Los
necios dicen que no hay Dios. Pero creer hay Dios. Creer el testimonio de Dios. Creer a Dios y su testimonio
referencia a su Hijo Amado. Es mi Hijo Amado en quien tenga
complacencia. A él oíd. Es el testimonio de
Dios. Referencia a su Hijo. A él oíd. Como está escrito, no hay justo
ni a uno. Dios le llamó para salir de la
idolatría de los caldeos. Llamó a Abraham y él salió. Toda la humanidad está en la
misma condición como Abraham. Por naturaleza, somos todos perdidos. Creemos que hay un Dios, ¿verdad?,
aunque somos perdidos. Solo los necios dicen que no
hay Dios. Los demonios creen, creen que
hay un Dios y tiemblan, pero no son salvos. Toda la humanidad
está en la misma condición como Abraham antes de oír y creer
la palabra de Dios. Como dicen los romanos tres,
Por cuanto todos pecaron y están desistidos de la gloria de Dios,
es nuestra condición en que nacimos en este mundo, perdidos. La fe
salvadora vino a Abraham por el autor y el consumador de la
fe. ¿Quién es el autor y el consumador
de la fe? Jesucristo. Es la fe de Jesucristo
la que nos salva. y creemos en él. Gracias a Dios que nos dio nuestra
fe, abrió nuestro entendimiento, nuestro corazón y nació en nosotros
esperanza y fe, en la fe que cumplió Cristo al favor nuestro. Por esa razón vino y fue hecho
hombre, para cumplir como hombre lo que nosotros, ningún hombre,
que nació en el pecado, pudo haber cumplido. Pero Cristo no
conoció pecado, vivió sin pecado, pero en la cruz fue hecho pecado. Fue cargado sobre él los pecados
de todo su pueblo. Dios castigó y condenó los pecados
de sus escogidos en Cristo, en Cristo mismo. Sólo Dios, el Dios hombre Jesucristo,
pudo haber cargado y cumplido un sacrificio para justificar a todos los que
son creyentes en Él. Puesto sus ojos en Jesús, como
dicen Hebreos 12, puesto sus ojos en Jesús, el autor, el consumador
de la fe, el autor y el consumador de la fe. Hemos creído en esta
fe, verdad, que Él cumplió, el autor y consumador de nuestra
fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz,
malexpresiando el oprobio, y se sentó a la dieza del trono de
Dios. Hay un hombre en el cielo, el
Dios hombre Jesucristo, Jehová, Justicia Nuestra. Es Jehová el
Hijo. Justicia Nuestra está a la dieza
del Padre sobre el tono. Él cumplió todo para que yo sea
el justo. Él que justifica al que es de
la fe de Jesucristo. Ahí está nuestra justicia. La
prueba de la fe de Abraham manifestó el autor y consumador de la fe. el Señor Jesucristo. Es lo que
manifestó Abraham hace años antes de la venida de Cristo. Las pruebas
tienen el fin precioso, como dice el primer de Pedro, para
que sometida a prueba vuestra fe, mucho más precioso que el
oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallado
en alabanza y gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,
el autor y consumador de la fe. Esa fe que Dios le ha dado en
Cristo es preciosa también, pero no es la causa, es el fruto. Todo fue preparado. Todo fue preparado, pero Abraham
puso a su hijo sobre el altar y tomó Abraham la leña del oro
caos y le puso sobre Isaac su hijo y tomó en su mano el fuego
y el cuchillo y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac
a Abraham su padre y dijo padre mío y él respondió He aquí mi hijo, y él dijo, he
aquí el fuego y la leña, ¿dónde está el cornero para el holocausto? Eso fue hace años y años anteriores,
antes de la venida de Cristo. Abraham se llama padre de la
fe, pero Cristo es el autor de la fe, el consumador de la fe. Pero Abraham fue llevado por
fe, en Dios, por fe en el venidero. Y respondió Abraham, Dios se proveerá
de cordero para el holocausto, hijo mío. Y iban juntos, Abraham
y su hijo, su unigénito hijo, también de Abraham. Y cuando
llegaron al lugar donde Dios les había dicho, edificó ahí
Abraham un altar y compuso la leña y ataó a Isaac, su hijo,
y la puso en el altar sobre la leña. Imagínate. Era un joven fuerte, pero estaba
cargado de la leña. Pero él se acostó sobre la leña. Él fue muy obediente y fue atado. Compuso la leña Ató a Isaac,
su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Extendió a Abraham
su mano y tomó el cuchillo para negoyar a su hijo. Entonces el
ángel vale dio voces desde el cielo y dijo, Abraham, Abraham, Abraham. Y él respondió,
eme aquí. Y dijo, no extiendas tu mano
sobre el muchacho ni le hagas nada porque ya conozco. que temes
a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo tu único. Porque de tal manera Dios el
mundo, el mundo de los escogidos en Cristo, que ha dado a su hijo
un para que todo aquel que cree en él no se pierda y mantenga
la vida eterna. Esa fue una cosa, una sombra
del venidero en Abraham ofreciendo a sus hijos. Estaba, cuando él alzó el cuchillo para
degollar su hijo entonces alzó a Abraham sus ojos y miró y aquí
a sus espaldas un carnero trabado en el zarzal por sus cuernos
y fue Abraham y tomó el carnero y lo ofreció en en holocauste
en lugar de su hijo. En lugar de. Llamó Abraham el nombre de aquel
lugar Jehová proveerá por tanto Se dice hoy en el monte de Jehová
será provisto. El monte de Calvario, ¿verdad? El monte de Calvario. Dios probó
a su hijo un ejemplo sobre la cruz de San Calvario. Y él fue
hecho pecado. No era una cosa típica, una sombra. Era la realidad. El más vil pecador
fue allá. clavado sobre la cruz. Él fue
cargado con los pecados de todos los escogidos de Dios en todo
el tiempo. Y Él cargó en sí mismo los pecados
de ellos, el justo por los injustos. Pero Él es el único que pudo
cumplir una justicia y una obediencia, una justicia para justificar
Los corneros que sacrificaron en el Antiguo Testamento, los
animales, los bueyes, corrió sangre como un río de los altares
de los judíos, pero esas cosas no quitaron ningún pecado. Todos
eran una sombra rudimental del venidero. Pero cuando Cristo
Jesús, el eterno verbo hecho carne, vino a este mundo y vivió, hombre verdadero y Dios verdadero,
sin pecar. Y él fue entregado en las manos
de hombres iniquos y clavado sobre la cruz como un criminal. Pero él entregó su vida a la
justicia divina porque él fue hecho pecado. Cargó Dios, el
Padre, los pecados de todo su pueblo escogido en Cristo. Cargó los
pecados de ellos en Cristo Jesús sobre la cruz. Y cuando Él exclamó,
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Fue desamparado. No, yo no puedo explicar esto.
Dios, desamparando Dios. Pero Él fue hecho pecado. Y el
Padre, entregó su hijo a la justicia
divina. Y fue hecho pecado. Y Cristo dijo, ¿por qué me has
desamparado? ¿Por qué? Pero tú eres santo. Es por esa razón. El santo padre
y condenó a su hijo santo porque él fue hecho pecado. Para que
yo sea justo al perdonar pecadores como nosotros. Y el sacrificio
fue perfecto. La obediencia de Cristo fue perfecta.
Él es el único que pudo hacer ese sacrificio que cumple la
justicia divina de Dios al favor de los que creen en Cristo Jesús,
al favor de sus escogidos en Cristo Jesús. Llamó el ángel de Jehová Abraham
por segunda vez desde el cielo y dijo, por mí mismo he jurado,
dice Jehová, por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu
hijo, tu único hijo, de cierto, de cierto te bendiciré y multiplicaré
tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que
está a la orilla del mar. Y tu descendencia poseerá las
puertas de sus enemigos. En tus simientes serán benditas
todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz. Cristo Jesús vino de ese linaje. De María, ¿verdad? Era de ese
linaje. La semilla prometida fue dada
en el cumplimiento del tiempo en María la Virgen, heredera
del mismo linaje de Abraham. De la prueba de la fe salvadora
de Dios en Cristo. La prueba de la fe salvadora
de Dios en Cristo. La prueba de la fe de Abraham
manifestó típicamente el sacrificio del Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo fue atado
por el amor eterno de Dios. El hijo de Abraham fue amarrado,
¿verdad? Pero el Señor Jesucristo fue
amarrado con cuerdas de amor eterno por los que el Padre le
había dado. El Señor Jesucristo fue atado
por el amor eterno de Dios para su iglesia y los escogidos de
Dios en él. Juan 3, 16, porque de tal manera
amó Dios al mundo, ese mundo. Cristo dijo, no ruego por el
mundo, sino por los que me has dado, porque tuyos son y me los
diste. Cristo no está rogando Dios por
este mundo entero, sino las ovejas que han sido escogidas en él, para que crean y sean salvos
por medio de Cristo, por medio de fe en Cristo. Si crees, ese es don de Dios
en su vida. Ese es don de Dios. Hemos creído
por la gracia. Cuando Pedro confesó su fe en
Cristo, Cristo le preguntó, ¿qué dicen las personas que soy yo? Bueno, Pedro respondió, Algunos
dicen que eres Juan Bautista, que eres estado. Otros... Pero
él... ¿Qué dices tú? Pedro. Pedro dijo, tú eres... El hijo de Dios. Bienaventurado
eres. que no te lo revaló carne y sangre, sino mi padre que está en los cielos.
Es una cosa tan grande que hace llorar a un hombre de 82 años. la prueba de la fe salvadora
de Dios y Cristo. El Señor Jesucristo fue atado
por el amor eterno de Dios para su iglesia, los escogidos de
Dios en él, porque de tal manera amó Dios al mundo, como dice
Juan 3, porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado
a su hijo un hijito. para que todo aquel que en él
cree no se pierda más tenga vida eterna. ¿Estás creyendo? Bienaventurado eres. Confiesa
tu fe, no para ser salvo, pero para que gozamos y para nosotros
mismos en la fe que Dios le ha dado. Identifícase con Cristo
por medio de su testimonio de fe y por medio de su bautismo,
no para ser salvo, sino porque eres salvo. Para que sea una bendición a
otras personas. La experiencia de Abraham, él
vio el día de Cristo y se gozó. ¿Puede usted creer
en la fe y el sacrificio del Señor Jesucristo? ¿Puede? Bienaventurado eres. ¿Puede usted creer en la fe y
el sacrificio del Señor Jesucristo como su única esperanza de salvación? Si has creído de todo corazón,
debes confesar tu fe públicamente. No para ser, sino porque ya eres. Debes ser confesado en el bautismo. No para ser salvo, sino porque
eres salvo en Cristo. Como Dios probó la fe de Abraham,
también probará Dios nuestra fe para hacer manifestar la fe,
nuestra fe en la fe y sacrificio de Cristo. No hacemos invitaciones para
cantar muchos himnos y andamos doblando los brazos para que
vengan para que sean bautizados. No, no lo hacemos. Sabemos que
Dios es el que obra en nosotros para querer y para hacer su voluntad. Que se ha confesado su fe es
un llamamiento divino de Dios. Gracias a Dios por la esperanza
que nos ha dado en Cristo Jesús.

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