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Por que se amotinan las gentes

Psalm 2:1-6
Roberto Tutzim April, 30 2017 Video & Audio
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Roberto Tutzim April, 30 2017

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Hermanos, todos, muy buenos días.
Como decía el hermano José, yo vengo de la iglesia de Seyer,
Iglesia Bautista Príncipe de Paz. Mi nombre es Roberto. Mi apellido, un poco difícil
de mencionar para muchos, pero para mí no, ¿verdad? Porque es
mi apellido. Mi apellido es Tutsim. Tutsim,
T-U-T-Z-I-M, Roberto Tutsimpech, mi segundo apellido. En esta
mañana me acompañaron mi esposa Rosalía, mi cuñada María Noemí y su familia,
mi hija que acaba de ir al baño con sus hijos y mis nietos definitivamente. En esta mañana con la intención
y por la gracia del Señor de hablar de su mensaje, de hablar
de la gracia del Señor que es la razón por la que todos estamos
aquí en esta mañana para alabarle y glorificarle. Hemos cantado
himnos de alabanza a su nombre y en esta mañana voy a hablarles en el libro de los salmos, salmos
2 le voy a dar lectura hasta el número 6 del versículo número
6. Antes de continuar con esto creo
que cabe mencionar que yo soy un mensajero del Señor nada más,
no soy un pastor y yo soy alumno de esta escuela que cada lunes
venimos acá a prepararnos en la Palabra del Señor y hoy estoy
con ustedes acá, el Señor me trajo y seguramente Él me irá
a preparar para el mensaje este. La Palabra del Señor nos dice
de esta manera ¿Por qué se amotinan las gentes y los pueblos piensan
cosas vanas? Se levantarán los reyes de la
tierra y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra
su ungido diciendo, rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros
sus cuerdas. El que mora en los cielos se
reirá El Señor se burlará de ellos, luego hablará a ellos
en su furor y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi
Rey sobre Sion, mi santo monte. Entonces, hermanos, ¿por qué
se amotinan las gentes y los pueblos hablan cosas vanas? Todas las acciones hechas en
el Antiguo Testamento y en el Nuevo, por todos los hombres,
siempre ha sido por alguna razón. Y en esta mañana vamos a ver
que por qué la gente se amotina. Amotinar no precisamente es el
mundo completo. si no es una multitud de gente,
una multitud de gente que se amotina, que es decir, desde
tres, cuatro, cien personas, es una multitud. Entonces, la gente se amotinó
en ese tiempo. Estamos hablando de cuando nuestro
Señor Jesucristo estaba ya por ser sentenciado a muerte, la
gente se amotinó por dos razones, una razón que es para salvación
y otra razón que es para perdición. Ahora vamos a ver que la gente que se amotinó en
aquel entonces buscaba algo aparte de que Nuestro
Señor Jesucristo fuera crucificado, fuera colgado en la cruz del
Calvario y ciertamente Dios en su infinita paciencia soportó todo esto y entre esos
amotinados estaba también el pueblo de Dios. Y hoy nosotros
estamos acá como pueblo de Dios, entre esos amotinados estaban
los escogidos, que por naturaleza todo hombre
es rebelde. Sin embargo, son escogidos del
Señor. Nosotros, antes de venir a servir
al Señor, antes de creer en el Señor, también éramos rebeldes,
también nos amotinamos en contra del Señor. Pero, ¿lo hicimos
para qué y por qué? Por alcanzar tal vez la gracia
del Señor, si lo podemos decir así, pero guiados por el poder
del Espíritu Santo, guiados por la gracia del Señor. El hombre
en su naturaleza y por rebeldía no busca a Dios. El hombre tiene que ser buscado
por Dios. El hombre jamás va a buscar a
Dios por su propia cuenta. sino que Dios es el que le busca,
Dios es el que le atrae hacia él para alabar y glorificar su
bendito nombre. Entonces, nadie busca a Dios. Y si nosotros buscamos a Dios,
porque Él produjo en nosotros ese querer y el hacer por su
propia voluntad, por su buena voluntad. Él produjo en nosotros
el deseo de buscarle. Porque como dije, primero Él
nos buscó, no nosotros. ¿Por qué? Porque en este mundo,
desde la antigüedad hasta hoy y mañana también, no hay nadie que busca a Dios
y no hay ningún justo. Nadie es justo. Nadie tiene ese
deseo personal de buscar a Dios si no has producido en él ese
deseo por la bendita gracia de Dios. Entonces no hay ninguno
solo. En Salmo 53 lo podemos ver de
que no hay nadie, absolutamente nadie, ninguno que busque a Dios. Entonces Yo creo que todos nosotros
estamos agradecidos de nuestro Dios que con ese amor con que nos
amó, nos ha traído a Él, aunque no teníamos esa intención. Pero
qué intención va a tener el hombre, qué intención buena va a tener
si solamente piensa en constante maldad, nada más. Entonces, esa fue causa de un
amotinamiento en contra del señor para que él sea crucificado.
Pero no se percataban, no sabían que esa rebeldía en que se amotinaron
era para bien de ellos. Por eso prontamente Dios, Cristo
Jesús, cuando estaba allá en la Cruz del Calvario, por eso
Cristo Jesús, al ver todo esto, prontamente dijo, perdónalo Señor,
perdónalo Señor, en su oración. Esto fue lo que dijo, porque
no saben lo que hacen. Sabíamos nosotros que íbamos
a estar, que estamos aquí, que íbamos a venir a adorar verdaderamente
en nombre de Dios. Creo que nadie lo sabía. No sé
si valga la pena mencionar que yo ni en mente tenía de que un
día yo iba a adorar a Dios. Ni en mi mente tenía que un día,
como hoy, iba a venir a hablarles a ustedes de la palabra del Señor. Ni en cuenta lo tenía. Pero gracias
a mi Dios, a nuestro Dios, quién me tenía reservado todo
esto para hablar de su santo nombre, al cual le agradezco
infinitamente, definitivamente, sí. Y creo que todos nosotros
estamos agradecidos porque esa es su voluntad, que seamos hijos
agradecidos porque nos ha sacado de esa inmundicia donde estábamos
sumidos. Y hoy le alabamos y glorificamos
de todo corazón, entonces por rebeldía todos nos
amotinamos contra nuestro Salvador, contra el ungido de Dios, contra
el unigénito de Dios. Nuestro espíritu gemía entre
nosotros y nosotros para buscar las bendiciones
del Señor. Pero nosotros como carnales buscábamos
siempre los beneficios personales y también carnales. Pero hoy
todos nosotros buscamos el beneficio espiritual. ¿Por qué? Porque
Él nos ha llamado, porque Él nos ha traído Entonces hace aproximadamente
dos mil diecisiete años, porque el calendario que nosotros
manejamos comenzó en el año de Cristo cuando él nació hasta
la fecha, entonces hace aproximadamente dos mil diecisiete años cuando una multitud de gente
se amotinó en contra del Señor, ¿sí?, para sentenciarlo a muerte. Esa multitud, hermanos, representa
a todos los escogidos, perdón, una parte de esa multitud, una
parte de esa multitud representa a todos los escogidos del Señor,
a todos los elegidos desde antes de la fundación del mundo. Así
como por Adán en su desobediencia todos nosotros
somos desobedientes, así como en Adán en su pecado todos somos
pecadores, hacía una parte de esta multitud que se amotinó
en contra del Señor Jesucristo hace aproximadamente dos mil
diecisiete años, en ellos y con ellos estábamos sin
haber estado presente. Adán pecó y nosotros pecamos. esta parte de la multitud se
amotinó y nosotros nos amotinamos también por rebeldía. Pero también
entonces, qué bonito, qué maravilloso,
que también por uno solo nosotros fuimos perdonados. por ese hombre que murió en la
Cruz del Calvario, nosotros fuimos perdonados. Y con ese perdón
se perdonó a todos los escogidos también del Antiguo Testamento.
Con esa sangre derramada en la Cruz del Calvario también recibieron
perdón todos los que no han nacido. para que cuando llegue el momento,
ellos también entiendan y comprendan que todo lo acontecido fue guiado
por el poder del Espíritu Santo, guiado por la mano de Dios Todopoderoso
para nuestro beneficio, para que nosotros fuéramos salvos,
para que nosotros fuéramos santos en el Señor. los siervos del Señor en ese
momento que por ignorancia gritaron crucifícale, crucifícale. No sabían que ellos iban a ser
salvos. No lo sabían. Pero era necesario. Era necesario
porque solamente con la muerte de nuestro Salvador del unigénito
Hijo de Dios iba a ser sellado el pacto de justicia verdadera
en el Señor, de otra manera no pudo haber sido. Porque cuantos
hoy día en ciertas ocasiones de cada año se hacen pasar por mártires los cuelgan en la
cruz, fingen morir, fingen resucitar, pero nuestro Dios no fingió nada
de esto. Nuestro Salvador fue realmente
crucificado, murió carnalmente, pero al tercer día resucitó.
¡Qué grandiosa victoria! Y con Él todos nosotros resucitamos,
así como todos los que murieron antes de nosotros y así como
los que todavía no han nacido, ya han resucitado en la gracia
del Señor. Entonces, gritamos todo, crucifícale,
crucifícale, Lucas veintiuno veintiuno, así lo dice nuestro Dios, nuestro salvador,
nuestro Cristo, En su infinito amor sólo dijo, perdónalos señor
porque no saben lo que hacen. Lucas 23, 34. No saben lo que
hacen señor. No saben que por ellos estoy
muriendo. Perdónalos. Entonces esa multitud que se
amotinó fue perdonado y en ese perdón también nosotros
nos gozamos en Cristo Jesús. El llamado oportuno del Señor nos ha hecho entender nuestros
pecados. El llamado oportuno del Señor
nos ha hecho reconocer nuestra rebelión, que somos rebeldes,
que fuimos más rebeldes todavía antes de creer en el Señor, antes
que Él nos llamara. El llamado oportuno del Señor nos dio a entender de nuestra
necesidad espiritual. que aunque hicimos todo esto, nosotros hicimos maldad, pero
Él nos pagó con amor, nos salvó, nos redimió, y hoy para todos los fieles creyentes,
para todos los siervos fieles del Señor entre los cuales estamos
nosotros, solo esperamos estar en la gloria de Dios para
cuando todo esto acabe. Su llamamiento fue un llamamiento
santo, nos llamó con un llamamiento firme por
lo cual y por lo consiguiente nosotros tenemos una firmeza
en el Señor porque confiamos plenamente que aquel que nos
llamó es poderoso para guardar nuestro depósito
para aquel día. Como dijo el apóstol Pablo, yo
sé que Él guardará mi depósito para aquel día. Esa es la confianza,
esa es la firmenza de todo siervo fiel del Señor. Entonces, Él
nos llamó para esto. No es maravilloso? Para salvación. No nos llamó para que estemos
de ociosos. Nos llamó para salvación. Nos ha prometido una vida eterna. Y Él no fallará. Él no va a cambiar. Porque nuestro Dios no tiene
sombra de variación. Él cuando habla, Lo que dice,
lo cumple. El nombre natural no lo cumple.
Hoy tenemos unos planes hasta para la comida de hoy. Sin embargo,
a la hora, no, ya no comemos esto, queremos comer otro. Pero
Dios no. Él dijo que Él tiene una comida buena
para todos nosotros. Y esa comida buena es la que
da a todos y cada uno de sus siervos y nadie puede decir que
no, porque es algo que nos, es una comida que nos llena de satisfacción
espiritual y es una comida que nos va a llevar camino a la salvación,
a la vida eterna. y no falla, porque Él además llama a cada
siervo por su nombre, a cada servidor el Señor lo llama por
su nombre. ¿Acaso estaba Él cuando le pusieron
el nombre de ustedes hermanos y hermanas? Si estaba. Ella sabía en qué familia va
a nacer. Ya sabía cómo se va a llamar usted. Ya sabía todo
lo que usted va a hacer en el transcurso de su vida terrenal. Y como dice Juan XIII, a cada
oveja, Juan XIII llamó por nombre. Llama por nombre. No le dice,
hey tú, ven, cómo te llamas. ¿Eres mi siervo? No. Fulano,
ven. ¿Qué le dijo Mateo, cobrador
de impuestos? Pasó y le dijo, Mateo, sígueme. Mateo no dijo, no. Ese es el
llamado eficaz. Él no pudo decir, nosotros no
podemos decir ahora. Dame tiempo, voy a hacer esto
o voy a hacer lo otro. No. Cuando Dios nos llama, nosotros obedecemos y obedecemos
porque en él no hay vacilaciones entonces nos saca de toda nuestra
ignorancia nos reconcilia y nos lleva de la mano nos lleva de la mano y nosotros
nos aferramos a él. Nosotros, como el niño, que está apenas empezando a caminar,
se agarra de las manos del papá, de la mamá, para poder caminar. Está aferrado y no se suelta
porque sabe que se va a caer. Y nosotros, que ya hemos sido
llamados, aunque fuimos rebeldes, conocemos que el dios que nos
ha llamado es un dios todo poderoso es un dios de firmeza es seguridad
entonces nos aferramos de las manos del señor todo el tiempo
y caminamos con él no vamos a buscar otras cosas en que aferramos
porque nada de otras cosas es válido para llegar a la herencia
de la vida eterna que Dios nos ofreció y que vino o mandó a
su unigénito Hijo en este mundo para confirmarlo, para morir
y sellar con esto esa seguridad, esa garantía de que así va a
ser. Después que aconteció todo esto,
después que fue crucificado, todos aquellos que gritaron,
crucifícale, crucifícale, todos aquellos que luego, entendieron
luego, perdón, Luego entendieron lo que hicieron. Hace válida entonces la oración
del Señor, perdónalo porque no saben lo que hacen. Pero cuando
ya habían crucificado a nuestro Señor, les abrió el entendimiento
y comprendieron entonces que lo que habían hecho habían mandado a la muerte a
su salvador, a nuestro salvador. ¿Qué le dijo el apóstol Pedro? Porque ellos dijeron, ¿y ahora
qué vamos a hacer? Hemos crucificado al Hijo de
Dios. Se confundieron todos de corazón. Entendieron que esa acción de haberse amotinado les trajo ese hombre la salvación. Después que lo comprendieron
y preguntaron al apóstol Pedro, ¿qué vamos a hacer? El apóstol
Pedro le dijo, varones hermanos, bautícese cada uno de vosotros
en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados para recibir el don del Espíritu
Santo no es esto maravilloso hermanos
que después de que fuimos rebeldes nuestro Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo nos ha pagado con bien bien Dios entonces en su paciencia
soportó a esos vasos de ira. Romano 9, 22 al 24. Soportó también
a los vasos de ira. Esos vasos de ira son los hombres
que no creen en el Señor, son los hombres que no van a creer
en el Señor, son los hombres que no creyeron en el Estoy hablando
de hombres en general, tanto para mujeres como para varones. Entonces, pero él soportó en
su infinita paciencia esos vasos de ira, aquellos que estaban
preparados para la perdición. Nosotros somos vasos que no fuimos
preparados para la perdición. no fuimos preparados para ser
destruidos. Pero el Romano 9, 22, 24 nos
dice que Dios soportó con paciencia y por amor a todos sus escogidos,
a esos vasos y nos soportó también a nosotros. Nos soportó también
a nosotros manifestando de esta manera su amor, su infinito amor
para con todos sus siervos, para con todos los que le sirven. Entonces les hablé en un principio
de dos tipos de multitud que se amotinaron. Ahorita vamos a ver, vamos a escuchar
que la otra multitud que se amotinó en contra del Señor fueron esos
vasos de ira que les acabo de hablar, los cuales no se amotinaron
en contra del Señor porque su espíritu clamara beneficio para ellos, sino se
amotinaron en contra del Señor porque pensaron creyeron que Dios, que Cristo Jesús está
viendo a quitarle parte de su reinado. Por eso dice en el 3,
versículo 3 de nuestro texto que es en Salmos 2, rompamos
sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas. Y en el versículo dos dice, se
levantarán los reyes de la tierra, se amotinarán los reyes de la
tierra, vean cómo lo dice, los reyes de la tierra, los reyes
con ideas terrenales. Y príncipes consultarán unidos, al hablar se reunirán consultarán, se amortizarán unidos, van a
consultar unidos. ¿Contra quién? Contra Jehová
y contra su ungido diciendo rompamos sus ligaduras. Cristo Jesús dijo que él es el rey de reyes. Sus discípulos así también varias
veces lo presentaron, pero no entendieron cuando Cristo
Jesús nuestro Señor dijo, mi reino no es de este mundo, mi reino no es de este mundo,
Juan 18, 36, no lo entendieron. Ellos creyeron que viene el rey
de reyes, creyeron que él va a gobernar sobre todos ellos. Que ellos quizás se vayan a convertir
en príncipes nada más, en barrenderos, no sé. Ellos no querían soltar
el poder. Dios no vino a buscar el poder
terrenal. Dios vino a manifestar el poder
celestial. Él vino a traer a los hombres,
a los cuales le había tomado y
les ha tomado la buena voluntad, vino a traerles la salvación. A Dios no le interesa nada de
esta tierra, sin embargo es de Él, porque Él la creó. todos los cielos, la tierra,
las estrellas, la luna, todo lo que vemos, absolutamente todo
es creación de Dios. No es nuestro. Todas las riquezas del mundo
son de Dios. Pero ha dejado la parte que le
corresponde al hombre que no cree. Ha dejado la parte que le corresponde
al hombre que le va a servir para complementar su perdición. Para que no diga mañana, yo no
supe de esto Señor. Por eso hoy día, de cualquier
manera, la palabra del Señor se predica en todo el mundo. Y hasta que llegue al último
siervo, al último elegido, Dios vendrá entonces en las nubes
con sus santos ángeles a complementar su justicia. ¿Cuándo va a ser
esto? No lo sabemos. Por eso nos dice
en Tomes Amós cuatro doce, prepárate para el encuentro con tu Dios.
Mantente orando en el Señor, aférrate en las manos del señor no te duermas hermano despierta el señor te llama y cuando el señor te dice despierta te abre los ojos de la fe te
da su fe te abre el entendimiento te da a entender de que todo
lo que habías hecho antes de creer es vano. El apóstol Pablo
dice, todo lo que yo tenía y creía bueno, ya lo tengo ahora por
basura. Ahora prosigo lo blanco, sigue
a nuestro Dios. Ese mismo Dios que nosotros adoramos,
porque no hay otro. Nuestro Dios es totalmente único. Entonces los reyes de la tierra
en aquel tiempo se reunieron, se amotinaron, que es lo mismo, para agitar al pueblo en contra del
hijo del hombre. ¿Por qué la gente, por qué se
amotinan las entes y los pueblos piensan cosas vanas? Porque mucha
gente, recuerden que la palabra Señor nos dice que muchos son
los llamados y pocos los escogidos. Esos muchos llamados, muchos
que se dicen ser cristianos muchos que se jactan de llevar una vida
digna, cosa que nosotros no hacemos. El que se gloríe, dice el Señor,
gloríese en él, no a sí mismo. Pero el hombre natural siempre busca
gloriarse para sí mismo. todos deliberaron contra el Señor, para quitarlo de en medio, como
dice el Salmo que acabamos de leer, que está en nuestro texto,
el Salmo número 3. Quitémoslo de en medio nosotros.
Establecieron ellos sus propias leyes, hasta el día de hoy. Muchos se reúnen mencionando vagamente el nombre
de Dios. Esos son los vasos de ira que
van a ser destruidos. Mencionan vagamente el nombre
de Dios y se arrodillan ante sus ídolos,
ante sus imágenes. y ponen sus propias leyes, ellos
manejan todo. Utilizan el nombre de Dios para engañar a la gente. No tienen, no tienen nada de
entendimiento, de discernimiento en las cosas del Señor. prefieren
ellos buscar su propio beneficio antes que buscar las cosas de
Dios y se sienten prosperados y son
prosperados realmente porque engañan ahora sí ya no multitud
de gente sino muchedumbre de gente por eso dice que los pueblos
hablan cosas vanas. Muchedumbre de gente se reúnen
para hablar de cosas que no tienen validez para con el Señor. ¿Por qué lo hacen? Porque saben
que muchos les creerán. al menos saben de que muchos
son los llamados y pocos los escogidos. Bueno, pero entonces,
mientras eso sucede, yo lo aprovecho. Nosotros lo aprovechamos, dicen.
Pero nosotros, hermanos, como siervos del Señor, aprovechamos
cada beneficio del Señor en forma personal, porque la salvación
es personal. por lo consiguiente aprovechamos
todos cada uno pero fíjense que cosa de que aprovecho de usted
hermano de usted hermana y allá adelante o allá atrás proviene de una misma fuente la fe de usted hermano no es
diferente a mi fe la fe de usted hermana no es diferente de mi
fe es la misma fe es el mismo Dios, es el mismo Cristo, es
el mismo Espíritu por el cual nosotros nos movemos.
No hay diferencia. Pero para ellos hay mucha diferencia
con otros ídolos. Cada ídolo tiene puesto su poder,
su límite de poder. A tu no me puedes dar lo que
pido, se lo pido a esta. creo que hay ídolos de comerciantes,
ídolos del amor, ídolos de qué sé qué tantas cosas, pero hay
un montón de ídolos, que ellos saben a veces qué hacer, esa
es su preocupación constante, buscan en vano, hablan en vano,
siguen cosas vanas, no hay poder en él, en esas cosas que ellos
siguen, pero nos dice entonces que ellos hablan vanidades pero
dice entonces en el versículo 4 Dios se reirá de ellos Dios
se burlará de ellos porque todo lo que hacen será
para su propia destrucción pero nosotros todo lo que hacemos
alabando y glorificando el verdadero nombre de Dios, viniendo a él
de corazón, nosotros no vamos a ser destruidos, sino vamos
a ser llevados con el Señor en su santo monte, como nos dice,
yo publicaré el decreto, perdón, el seis, pero yo he puesto mi
rey sobre Sion, mi santo monte, ahí donde todos nosotros vamos
a estar, ahí donde todos sus siervos van a estar, mientras
que aquellos que se amotinaron buscando su propio beneficio,
imponiendo sus propias leyes, haciendo su propia voluntad y
no la voluntad del creador, esos van a ser destruidos. Dios se reirá con ellos, no pueden
ser perdonados, no van a ser perdonados, pronto serán destruidos. Romano 9, 22. Pero todos nosotros que hemos
creído verdaderamente a un Dios verdadero y único, siempre estaremos
buscándole, porque Él ya nos ha hallado. Siempre estaremos
buscando a Dios. No buscaremos otra cosa. Nuestro propósito siempre va
a ser buscar a Dios y como dice su palabra todo lo
demás viene por alegría todo lo demás por alegría no porque
busques a Dios te va a dar riquezas no porque busques a Dios te va
a dar beneficios terrenales te va a dar lo suficiente para vivir
pero vas a estar agradecido siempre en Él porque has entendido que
Él te ha salvado. Has comprendido que tienes una
esperanza de vida eterna porque Él es eterno. Es eterno desde la eternidad
y hasta la eternidad. ¿Quién no quiere estar ahí, hermanos?
Yo creo que todos. todos los que servimos al señor
queremos estar en ese día entonces pongámonos en las manos del señor
busquemos al señor, adoremos al señor, sigamos al señor y
al señor yo estoy seguro hermanos que nos va a bendecir a todos vosotros sois sus ovejas y sus
ovejas oyen su voz, y sus ovejas las siguen. Eso queremos todos
hermanos, que Dios bendiga su mentaje.

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