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Austin Cody Groover

Pensamientos de paz

Austin Cody Groover November, 20 2016 Video & Audio
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Austin Cody Groover
Austin Cody Groover November, 20 2016

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100%
Bueno, es un privilegio estar
aquí con ustedes y tener la oportunidad de predicar la palabra. Abran conmigo sus Biblias al
libro de Jeremías. Jeremías capítulo veintinueve. Jeremías capítulo veintinueve. Mientras abran sus Biblias ahí
Muchos, muchos me han dicho esta semana que están pensando en
mí, que están pensando en nuestra familia. Y yo entiendo lo que
quieren decir. Quieren ayudar, quieren estar
con nosotros. Y yo también se los he dicho
a ustedes. A muchos no los conozco bien,
pero como hermanos y hermanas en Cristo, yo los quiero. y están en mis pensamientos y
doy gracias a Dios por esto y el amor que tenemos entre hermanos
pero la realidad es que mis pensamientos hacia ustedes aunque estén llenas
de las mejores intenciones la realidad es que no pueden hacer
mucho pero los pensamientos de Dios
¿Qué tal los pensamientos de Dios? Y saben, los pensamientos
son algo privado, ¿no? Ustedes no pueden saber cuáles
son mis pensamientos a menos que yo se los diga. Igualmente,
yo no puedo saber sus pensamientos a menos que ustedes me los digan.
Entonces, qué gran cosa que Dios nos ha revelado en su palabra
cuáles son sus pensamientos. Porque Dios es tan grande, ¿verdad? Y sabemos que Él dice, porque
mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos
mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos
que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos,
y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Entonces, qué bueno
que el Señor haya revelado en su palabra. Entonces, este versículo
aquí, en el capítulo 29, es lo que me da consuelo para mí, es
lo que me da consuelo para ustedes, es lo que me da consuelo para
todo el pueblo del Señor. Lean conmigo, Jeremías 29, versículo
11. Porque yo sé, Los pensamientos que tengo acerca
de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros
el fin que esperáis. Pensamientos de paz hacia vosotros. Y tengo dos puntos en esta mañana
para el mensaje. Primeramente, cuando leo esto,
lo que me viene a la mente es cómo ¿Cómo puede Dios que es justo
tener pensamientos de paz hacia mí? ¿Cómo puede Dios que es justo
tener pensamientos de paz hacia mí? Sabemos que por naturaleza
somos pecadores. Y la palabra de Dios dice, Dios
es juez justo y Dios está airado contra el impío todos los días. Airado contra el impío. Ese soy
yo. Ese soy yo y eso somos todos
nosotros por naturaleza. Entramos en este mundo pecadores,
pecadores desde nacimiento y pecadores por práctica. En Romanos capítulo
3 tenemos estas palabras, como está escrito, no hay justo ni
a uno. No hay quien entienda, no hay
quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se
hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno. No
hay ni siquiera uno. Entonces, si Dios está airado
contra el impío, y por naturaleza yo bebo iniquidad como el agua,
¿cómo puede Dios tener pensamientos de paz hacia mí y hacia ti? Solamente
si estamos en el Señor Jesucristo. Quiero que vean esto conmigo
en Colosenses. Abran Colosenses capítulo uno. Colosenses capítulo uno comenzando
en el versículo veinte. Y por medio de él Y por medio
de él, quiero hacer una pausa aquí un segundo. Por medio de
él, yo en el trabajo en el que estoy, hay veces que puedo asistir
a diferentes conferencias donde gente que ha hecho grandes cosas
en mi industria se paran a platicar, a decirte, bueno, cualquier cosa
que hayan inventado en la industria. Y típicamente lo que pasa es
que viene alguien antes de esa persona y te dice, esta persona
estudió en esta universidad y ha hecho esto y lo otro y como para
agrandecer a esa persona antes de que se ponga a platicar. Aquí que tenemos, y por medio
de él, miren lo que nos dice el apóstol Pablo acerca antes
de este versículo. Miren lo que dice de nuestro
Señor en el versículo 15. Vamos a ver algunas cosas. Él
es la imagen del Dios invisible. El del que estamos hablando es
la imagen del Dios invisible. Él es Dios verdadero. 100% Dios
y 100% hombre. Hombre verdadero, pero sin pecado. Y Dios verdadero. Qué misterio,
¿verdad? ¿Quién puede entender esto? Pero
como dicen las Escrituras, porque en Él habita corporalmente toda
la plenitud de la Deidad. Y en Hebreos 2.14 dice así, Por
cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también
participó de lo mismo. Bueno, Él es la imagen del Dios
invisible. Versículo 16 dice, Porque en
Él fueron creadas todas las cosas. Él es el creador de todas las
cosas. Todo fue creado para Él y todo
fue creado por Él y para Él. Todo lo que está aquí es para
su gloria, ¿verdad? Está para su gloria. Versículo
diecisiete nos dice que Él sostiene todas las cosas, y todas las
cosas subsisten por Él. Y el versículo dieciocho nos
dice que, y Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. De
este es el que estamos hablando, ¿verdad? del Señor Jesucristo,
Dios hombre, todopoderoso. El que el Padre dijo, Él siempre
hace las cosas que me agradan, el que siempre hizo la voluntad
del Señor perfectamente, el que cumplió la ley de Dios perfectamente,
el que honró a su Padre la ley en cada pensamiento, en todo
lo que Él hizo. lo que Él hizo, y por medio de
Él, versículo 20, reconciliar consigo todas las cosas, así
las que están en la tierra como las que están en los cielos,
y aquí está, haciendo la paz. Haciendo la paz mediante la sangre
de su cruz. Haciendo la paz mediante la sangre. Mediante la sangre. El Señor
Jesucristo tuvo que morir. Él tuvo que morir. Él tuvo que
sufrir la ira de Dios para que su pueblo pueda ser redimido. La justicia de Dios tenía que
ser satisfecho, ¿verdad? Antes de que, cuando ves en los
libros, dice, gracia y paz. Siempre gracia y paz. ¿Por qué? Porque primeramente la justicia
de Dios tenía que ser satisfecha. Antes de que pudiera haber paz
con nosotros, la justicia de Dios tenía que ser satisfecha.
A esto vino el Señor. A esto vino. El Señor vino a
salvar a su pueblo. Miren, el Señor Jesucristo no
vino a hacer que la salvación sea una posibilidad. Él vino
a salvar a su pueblo. Y Él lo hizo. El Señor no vino
para hacer que uno se salve. No. Él vino a salvar. Él vino
a completar la obra que el Padre le había dado. Él es Dios. Él no puede fallar. Sabiendo
quién es Él, es imposible. Él no puede fallar. Él vino a
cumplir algo. Él vino a salvar a su pueblo. Él hizo la paz mediante la sangre
de su cruz, por su sacrificio. ¿Qué dice Romanos 5.1? Justificados
pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Porque mira lo que nos dice versículo
21. Así como eran los creyentes en
Colosenses, así éramos todos. ¿Y a vosotros también queráis
en otro tiempo extraños? y enemigos. Todos ustedes aquí,
como yo, pueden decir, hubo un tiempo que ustedes no creían.
Hubo un tiempo que yo no creía. Yo no podía creer. Yo crecí acá,
escuchando el evangelio, día tras día. Muchas veces hasta
me dormía. Qué temor. Gracias a Dios que no me dejó
dormir. Habló conmigo porque enemigos en vuestra mente. No
quería venir, no quería creer. Enemigos en vuestra mente haciendo
malas obras. Ahora os ha reconciliado en su
cuerpo de carne por medio de la muerte para presentaros santos
y sin mancha e irreprensibles delante de él. Yo en Cristo soy santo y sin mancha
e irreprensible delante de él. Y tú, si estás en el Señor ese
Cristo, eres santo y sin mancha e irreprensible delante de él. ¿Es por eso que puede tener pensamientos
de paz hacia nosotros? Que dice Colosenses 2, 10. Y
vosotros estáis completos. No les hace falta nada. Vosotros
estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado
y potestad. Bueno, volvamos a Jeremías 29. Versículo 11. Leamos esta primera parte otra
vez. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,
dice Jehová, pensamientos de paz. Es por la obra del Señor Jesucristo
y nuestra unión con Él por la cual Dios dice, yo sé los pensamientos
que tengo, pensamientos de paz. Y esto me da Me da mucha alegría
porque Dios no cambia. Dios no cambia y es seguro porque
no depende de mí. Esto no depende de mí. Es por
lo que Cristo hizo y por lo que Cristo cumplió. Imagínate, Dios
dice mis pensamientos son de paz. Aún cuando nuestros pensamientos
mis pensamientos están llenos de duda, llenos de incredulidad. Cosa que qué mal de nuestra parte. Pensamientos de duda y cuestionamos
a nuestro Padre Celestial. Pensamientos de incredulidad.
Y no tenemos excusa para eso, ¿verdad? No tenemos excusa para eso. Dudamos
de su providencia. Dudamos de su providencia aún
con todos los ejemplos que tenemos en las escrituras. Siempre que
pienso en la providencia de Dios, pienso en José. Pienso en José. ¿Quién se imaginaría que el ser
vendido por sus hermanos como esclavo llevaría a que su familia
Y en realidad, el entero mundo antiguo no se haya muerto de
hambre. ¿Verdad? ¿Quién se imaginaría
eso? ¿Quién puede entender la providencia
de Dios? Sus pensamientos son más altos
que nuestros pensamientos. Y ejemplos en nuestras propias
vidas. ¿Verdad? Yo sé que cada uno de ustedes
puede pensar en algún momento que que pasamos por algo que
no puedes ver, no puedes entender, pero hay veces que nunca entendemos. Pero doy gracias a Dios que hay
veces que nos muestra por qué sucedió algo. Bueno, mi segundo
punto está aquí al final de este versículo. Vamos a leerlo todo otra vez.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,
dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el
fin que esperáis. Para daros. Para daros. Otra vez vemos que es de Dios. Él dice para daros, no que se
la ganen, No que se la merezcan para daros. Dice Dios, yo se
los voy a dar. Esto es de mí. Esto es mi obra. Yo se los voy a dar. Eso me da tanto consuelo, yo
se los voy a dar. De mi propia voluntad, de mi
gracia, la salvación es por gracia. Porque por gracia soy salvos
por medio de la fe. Y esto no de vosotros, pues es
don de Dios, no por obras, para que nadie enseñaría. Para daros,
para daros el fin que esperáis. ¿Qué fin? ¿Qué fin? El fin que Dios propuso antes
de la fundación del mundo. Esto es desde la eternidad. Yo
los he amado con un amor eterno. ¿Quién puede entender eso? Yo no entiendo, pero lo creo. Vamos a ver algunos versículos
de esto, de este fin que esperáis. Primeramente, vean. Van conmigo
a primero de Juan, capítulo tres. Capítulo tres, versículo dos. ¿Amados? ¿Cómo somos amados,
verdad? Amados por Dios. Amados, ahora
somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos
de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes
a Él porque le veremos tal como Él es. ¡Qué fin! ¡Qué fin! Seremos semejantes
a Él. ¿Qué significa esto? No voy a
pretender entenderlo todo, pero sé que será maravilloso. Ser
semejantes a Él. Eso es lo que desea cada creyente,
¿verdad? Eso es lo que deseamos nosotros,
ser semejantes a Él. Yo, ¿cómo quisiera ser más como
Él y menos como yo? Diario pienso esto. Cuando, bueno,
ustedes saben, somos pecadores, somos carne, y hacemos cosas
y, ay, cómo nos duele después. Cómo nos duele que somos pecadores,
¿verdad? Y si yo pudiera, nunca pecaría
más. Ese es mi deseo, verdadero de
mi corazón. Quisiera no pecar. Imagínate
qué va a hacer ser más como él. Primeramente, no vamos a tener
pecado. Sin pecado, con mayor entendimiento. Y vamos a poder
alabar a su nombre perfectamente. Seremos semejantes a él. Yo,
yo eso quiero, ¿verdad? Ese fin, yo quiero ese fin. Vean conmigo en Juan capítulo
14. Es otro, otro texto muy familiar. muy conocido por el pueblo de
Dios. Juan capítulo 14, versículo 1. No se turbe vuestro corazón. Nuestro corazón se turba mucho,
¿verdad? ¿Cuántas veces leemos en las
escrituras no temas? No temas. ¿Por qué? Porque tememos
mucho y Dios lo sabe. Y por eso lo dice, no temas.
Las ovejas son criaturas tiernas, ¿verdad? Las ovejas somos criaturas
tiernas y indefensas realmente, con muchos enemigos. Pero tenemos
la instrucción de no temer. ¿Por qué? Porque Dios es nuestro
escudo. Dios nos protege. Tenemos al
buen pastor. Nada nos faltará. No se turbe vuestro corazón.
Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre
muchas moradas hay. Si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho. Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. ¿Qué fin? Estar en la casa del
Padre. Preparado para nosotros por el
Señor Jesucristo. Donde hay muchas, muchas moradas. Moradas eternas. Moradas eternas. Vean uno más conmigo en Juan
capítulo 17. Estamos viendo este fin que fue
el propósito de Dios desde antes de la fundación del mundo. Mira
aquí en Juan capítulo diecisiete, versículo veinticuatro. Padre, aquellos que me has dado,
quiero que donde yo estoy también ellos estén conmigo para que
vean mi gloria que me has dado porque me has amado desde antes
de la fundación del mundo. Qué fin estar con el Señor Jesucristo
y ver su gloria. Menos voy a intentar explicar
esto. Ver su gloria. ¿Quién puede comprender esto?
Estas cosas. Pero estar con él. Eso es lo que yo quiero. Yo no
entiendo de todas estas cosas, pero yo sé que yo quiero estar
con él. Yo quiero ver su gloria. El fin
de Cody no fue aquí en Mérida. y tampoco es el fin de nosotros
que estamos en Cristo. Porque yo sé los pensamientos
que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de
paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. Gracias, hermano.

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Joshua

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