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Yo soy, el que Soy

Exodus 3:14
Daniel Fernandez July, 16 2025 Video & Audio
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Daniel Fernandez July, 16 2025

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Bueno, esta tarde, esta noche, quiero hablar de el Yo Soy, que es el Dios Eterno revelado en las Escrituras. Siempre desde el principio de la revelación de las Escrituras, Dios se ha manifestado en diversas maneras, que eso representan su identidad, por medio de nombres definen lo que Él es como en su carácter. La Biblia desde el principio, desde el Génesis 1-1, se representa como Elohim, que es el Dios Creador. Se presenta en la Biblia como el Señor, o como Adonai, en Salmos. Se representa como el Shaddai, toma el nombre del Shaddai, que es el Dios Todopoderoso en Génesis capítulo 17. Toma el nombre de Jehová Jiré, que es el Señor Provera. Toma el nombre de Jehová Shalom, que es el Señor de nuestra paz. Y en el Nuevo Testamento aparece como Kirios, o como Nuestro Señor. Aparece como Emmanuel, que es Dios con nosotros. Y aparece como Jesús, que es el Señor salva. Pero uno de los nombres más significativos revelado a Moisés fue el nombre de Yo Soy. Esto fue en el monte, en el monte Oreb, y este nombre representa la eternidad, la autosuficiencia, la inmutabilidad, el que existe por sí mismo, el que no depende de nadie más para su existencia y no depende de nadie. En el Nuevo Testamento, el único que se atribuyó a sí mismo ese nombre fue nuestro Señor Jesús. usándolo de manera importante y de manera particular para sí mismo. Vamos a leer en Éxodo 3, 13 y 14. Éxodo 3, versículos 13 y 14. Dijo Moisés a Dios, he aquí que llego yo a los hijos de Israel y les digo, el Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren cuál es su nombre, qué le responderé? Y respondió Dios a Moisés, yo soy el que soy. Y dijo, así dirás a los hijos de Israel, yo soy, me envió a vosotros. Y el título para esta noche es Yo Soy el Dios Eterno Revelado en Cristo Jesús. Leemos que esta parte del pasaje ocurre cuando el pueblo de Dios se encontraba por muchos siglos en Egipto, siendo esclavo de Egipto. Y Moisés recibe esta revelación en la zarza ardiente. Moisés no simplemente estaba preguntando un nombre, Jesús, eh Moisés estaba preguntando de la manera en la que se debería de revelar a las personas porque ahí menciona en la Biblia que pregunta, que dice Moisés, eh aquí llego a los hijos de Israel y les digo el Dios de vuestros padres. Y el Dios de nuestros padres es el Dios que siempre ha existido, es el Dios que está de manera inmutable, es el Dios que existe por sí mismo y que no depende de nadie. No buscaba una manera simplemente de nombrar a Dios, sino una revelación de quién era en realidad, quién lo enviaba a hacer la tarea de sacar al pueblo de Egipto. La respuesta de Dios, yo soy el que soy, es una revelación de existencia absoluta. Este nombre fue tan sagrado que en el pueblo judío Cuando ellos redactaban o escribían para los copistas de los libros de la Biblia, ellos en algunas ocasiones reemplazaban el nombre por el nombre de Adonai, por ser un nombre tan excelso que ellos no podían pronunciar. Y ellos no se atrevían a pronunciar ese nombre tan sagrado que fue revelado a Moisés en las Escrituras. Pero vemos, sin embargo, que siglos después, Jesús lo pronunciará abiertamente atribuyéndoselo a sí mismo. Y por esta misma causa, muchas de las veces, el pueblo judío intentó apedrearlo, porque ellos entendían perfectamente que estaba él tomando un nombre que sólo se le puede atribuir al Dios Todopoderoso del Antiguo Testamento. Jesús declara, yo soy, en Juan 8, 58, Jesús hace la declaración de que Él es el Dios del Antiguo Testamento en cuerpo humano vino a esta tierra para salvar a su pueblo y dice en Juan 8 versículo 58 Jesús le dijo, de cierto, de cierto os digo, antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo, atravesando por medio de ellos, y se fue. El pueblo de Israel entendía perfectamente que este nombre era un nombre tan sagrado que no se le podía atribuir a cualquier persona. En la declaración, ellos entendieron él se estaba haciendo igual a Dios. Ellos entendieron para ellos que era una blasfemia, porque ese nombre sólo puede ser atribuido al Dios Todopoderoso del Antiguo Testamento. Pero esta afirmación estuvo acompañada de sus obras y de sus promesas que cumplió. Él no solamente dijo ser Dios, sino que lo demostró siendo el pan de vida, siendo la luz siendo la puerta, siendo el pastor, siendo la resurrección, siendo el camino, siendo la verdad, siendo la vida y siendo la vid verdadera. Leemos en Juan seis treinta y cinco. Jesús le dijo Yo soy el pan de vida, el que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. El Señor Jesús es el pan que descendió del cielo. Él es el pan verdadero, el pan que si nosotros comemos no vamos a tener hambre jamás y no vamos a tener sed jamás. Él es el único que puede satisfacernos. Él no únicamente nos indica dónde está la comida. Él es la misma comida y él es el mismo alimento. Vemos en contraste esta afirmación del Señor Jesús de Juan en Éxodo 16.4. Donde dice, y Jehová dijo a Moisés, he aquí yo os haré llover pan del cielo y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día para que yo lo pruebe si andan en mi ley o no. Jesús se presenta como el pan que descendió del cielo, aquel pan físico que sustentó al pueblo de Israel por 40 años en el desierto. Pero Jesús ofrece un pan espiritual que no sólo da alimento, sino que es nuestro alimento, el único que es capaz de salsear nuestro espíritu por completo. La segunda representación de Jesús la encontramos en Juan 8, 18. dice, yo soy el que doy testimonio de mí mismo y el padre que me envió da testimonio de mí. Y en Juan doce cuarenta y seis. Yo la luz he venido al mundo para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Jesús declara ser la luz verdadera que disipa las tinieblas, declara ser la luz verdadera que disipa el pecado, el engaño, que disipa el error y la ignorancia. Así como el Dios Todopoderoso del Antiguo Testamento dice que Él es la luz, Jesús es la misma luz encarnada que guía, revela y salva. podemos encontrar en Salmos veintisiete versículo uno donde Jehová dice que él es la luz y es la salvación el mismo atributo que Jesús dice ser en el Nuevo Testamento Salmo veintisiete uno dice Jehová es mi luz y mi salvación de quien temeré Jehová es la fortaleza de mi vida de quien he de de atemorizarme Jehová en el Antiguo Testamento es la luz para el hombre, es la salvación, pero Jesús es el Dios encarnado que vino como la luz para salvar y dar luz a su pueblo. Lo mismo que nos dice en Isaías 60, 19 y 20. Isaías 60 en los versículos 19 y 20. El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna, porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados. Vemos como en el Evangelio Jesús es esa misma luz que en el Antiguo Testamento se revela. Viene a la tierra para dar luz a su pueblo. El tercer punto es, se revela como la puerta de las ovejas. Encontramos en el Salmo 118 del 19 y 20 que Jehová es la puerta. Salmos 118, 19 y 20. Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas a la vara de Jehová. Esta es puerta de Jehová, por ella entrarán los justos. Y sabemos que para que una persona puede ser justo, sólo puede estar vestido de la justicia de Dios. Y Él es la puerta por la que pueden entrar los que Él ha justificado desde antes de la fundación del mundo. Dice Juan 10, 7 al 9, que Él es la puerta de las ovejas. Ya en Salmos él había dicho que él es la puerta por la que entran los justos. Pero viene nuestro Señor y Salvador Cristo Jesús en Juan diez siete al nueve a revelarse como esa misma puerta que en el Antiguo Testamento ya había sido dicho que es Jehová. Juan diez siete al nueve. volvió pues Jesús a decirles de cierto de cierto os digo yo soy la puerta de las ovejas todos los que antes de mí vinieron ladrones son y salteadores pero no los oyeron las ovejas yo soy la puerta el que por mí entrare será salvo y entrará y saldrá y hallará pastos entonces hermanos vemos que el yo soy del antiguo testamento el yo soy que se revela como la puerta, el yo soy que se revela como el pan, el yo soy que se revela como la luz, es el mismo Señor y Salvador Cristo Jesús que se revela como la luz que alumbra el creyente, como la puerta de las ovejas para salir y hallar pastos, él es el mismo que es el pan de vida para nuestras almas. Ahora dice la Biblia igual que él es el buen pastor, Él es el buen pastor, el que guía a su redil. Dice Salmos veinte, Salmos veintitrés uno, Jehová es mi pastor, nada me faltará, en lugar de delicados pastos, me pastoreará, confortará mi alma. Y leemos en Juan diez, once al quince, Juan 10, 11 dice yo soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por las ovejas, más el asalariado y que no es el pastor de que no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye porque es asalariado y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas y las mías me conocen. Así como el Padre me conoce, yo conozco al Padre y pongo mi vida por las ovejas. El Señor Jesús cumple la promesa de Jehová de ser él quien personalmente apacienta a sus ovejas. los guía, las protege, las disciplina y da su vida por ellas. Sabemos que pues las ovejas son muchas veces en una forma torpes, se extravían, se desvían y él mismo dice la palabra de Dios que las regresa al redil y las llama cada uno por su nombre porque él las conoce. Es el Dios del Antiguo Testamento, el Dios Todopoderoso, el Pastor. Y Jesús es el mismo que viene en el Nuevo Testamento para salvar a su pueblo y pastorear a su pueblo. Ahora leemos en Deuteronomio 30.20. De Euteronomio 30, 20. Dice, amando a Jehová tu Dios, entendiendo a su voz y siguiéndole a él, porque él es vida para ti y prolongación de tus días, a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había dedad. Dice, siguiéndole a él, porque él es vida para ti. Y Jesús viene de nuevo, de nueva cuenta en Juan 11, 25 al 26 presentándose como la vida, como la resurrección. Leemos en Juan 11, 25 y 26. Les dijo Jesús, yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Nuestro Señor Jesucristo no únicamente tiene poder sobre la muerte. Él es la vida misma. Y así como Jehová es la fuente de vida, Jesús se revela como quien ofrece vida eterna a quienes creen en él, venciendo a la muerte más allá de la tumba. Dice también el Salmo 36.9, porque contigo está el manantial de vida. Y él es el único que puede dar vida a su pueblo. El Dios Todopoderoso del Antiguo Testamento, el único que puede dar vida, es el mismo Jesús, nuestro Señor y Salvador, que Él da vida porque Él es la vida misma y Él da resurrección y nos da la victoria sobre la muerte. La siguiente revelación que nos muestra la Palabra de Dios es que Él es el camino y la verdad. Leemos el Salmo veinticinco del ocho al nueve Salmos veinticinco ocho al nueve Bueno y recto es Jehová, por tanto, él enseñará a los pecadores el camino, enseñará a los humildes por el juicio y enseñará a los mansos su carrera. Dice la Biblia que él enseñará a los pecadores. Y sabemos cómo Dios también en el desierto guió a su pueblo. Por el día, como una columna de nube, Y por la noche era como una columna de fuego, según el éxodo. Y se revela Jesús de nuevo en Juan catorce seis diciendo que él es el camino, que él es la verdad y él es la vida. Juan catorce seis. Jesús le dijo, yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí. El único camino hacia el Padre, el único que puede guiar a su pueblo, no sólo mostrándole la dirección, sino siendo él mismo el camino, siendo él mismo la verdad y siendo él mismo la vida. Es el mismo Dios Todopoderoso en el Antiguo Testamento, nuestro Señor y Salvador Cristo Jesús, que se revela como el camino, la verdad y la vida. Y el último punto que tengo en esta noche es la vid verdadera. Leemos en Isaías 5, 1, 2 y 7. Isaías 5, 1 y 2 y versículo 7. Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había acercado y despedregado, plantado de vides escogidas. Había edificado en medio de ella una torre y hecho también en ella un lagar y esperaba que diese uvas y dio uvas silvestres. En el versículo 7 dice ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel y los hombres de Judá planta deliciosa suya, esperaba juicio y aquí vileza, justicia y aquí clamor. Y vemos a nuestro señor que él es en realidad la vid verdadera que en el Antiguo Testamento dice que su padre es el labrador. Leemos en Juan 15, del 1 al 5, cómo Jesús se presenta como Labid. En contraste con la viña infiel que fue Israel, él es fuente de vida espiritual y fruto permanente. Y para tener vida es necesario permanecer en él. Hemos Juan 15, del 1 al 5, que dice, yo soy la vid verdadera y mi padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto lo quitará y todo aquel que lleva fruto lo limpiará para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismos si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. Es necesario permanecer en esta vid verdadera. Esa misma vid que es representada en el Antiguo Testamento como el Dios Todopoderoso, es el mismo Jesús nuestro Salvador, que es la vid verdadera. Y además hay otras muchas otras referencias en la Biblia de Jehová. Como en Isaías dice que Él es el Creador. Y en Colosenses el apóstol Pablo habla del Señor Jesús que por Él fueron creadas todas las cosas. Dice la Biblia, la palabra de Dios en Isaías, que él es el primero y es el postrero. Eso lo dice Isaías 44, 6. Y en Apocalipsis 22, Jesús dice, yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin, el primero y el último. Así que hermano, que no te quede duda, cuando alguien toque a tu puerta diciéndote que Jesús no es Dios, que Jesús no es el mismo Dios Todopoderoso, Recuerda las palabras que menciona la Biblia. Él es el único pan que sacia, que es el mismo Jehová del Antiguo Testamento. Jesús es la luz que disipa las tinieblas y es la misma Jehová que dice que es la luz. Él es la puerta de acceso a la salvación, la única manera de llegar a su Padre. Jehová dice que él es la puerta de acceso. Él es el pastor que nos guía y en el Antiguo Testamento dice Jehová que Él es el Buen Pastor. Él es Labid, que al igual que en el Antiguo Testamento, se representa en el Antiguo Testamento como el Dios Todopoderoso. Nuestro Señor es el creador de todas las cosas, tal como Jehová Dios se presentó en el Antiguo Testamento como creador de todas las cosas. Él es el primero y el último, antes de Él y después de Él no hay nada más, y es el mismo Jehová que dice que soy el primero y el último. Él es la resurrección y Él es la vida, y sólo Jehová puede dar vida y puede dar resurrección. Pero todo esto solo lo podemos entender si hemos escuchado la voz de Dios y si Él nos ha dado vida. Y si no es así, clamemos al Señor, quizás en su bondad y su misericordia te dé vida. Y sigamos alimentándonos del buen pan, tendiendo la luz del Señor, nuestro buen pastor, nuestro guía hacia pastos delicados y fuentes de agua viva. Bueno, así esta la palabra de Dios que quería compartir con ustedes esta noche.

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Joshua

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