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JC

Misericordia Soberana

Romans 9:14-18
Joel Coyoc January, 1 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc January, 1 2023
Estudios en Romanos

En su sermón "Misericordia Soberana," Joel Coyoc explora la doctrina de la soberanía divina en la expresión de la misericordia de Dios, tal como se refleja en Romanos 9:14-18. El predicador argumenta que la relación de una persona con Dios no depende de su herencia biológica o esfuerzos, sino de la elección soberana de Dios, apoyándose en ejemplos bíblicos de Isaac y Jacob, quienes fueron objeto de la misericordia divina a pesar de no merecerla. A través de la historia de Faraón, Coyoc ilustra cómo la soberanía de Dios se manifiesta en el endurecimiento de algunos, destacando que incluso el juicio lleva consigo la demostración de Su gloria. La importancia de este mensaje radica en reconocer que toda salvación es obra de Dios y que la verdadera misericordia no se basa en mérito humano, lo que alienta a los creyentes a confiar en la soberanía de Dios tanto en la vida como en la muerte.

Key Quotes

“No que la palabra de Dios haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel son israelitas...sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.”

“La misericordia soberana... es algo que Pablo va a estar repitiendo vez tras vez, una misericordia que es soberana, una misericordia que es rica en misericordia.”

“No depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”

“La respuesta humilde y correcta es, ¿por qué Dios, debiendo condenar a todos, está salvando una multitud que nadie puede contar?”

Sermon Transcript

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100%
en la carta del apóstol Pablo
a los romanos. Romanos capítulo 9. La palabra de Dios dice, verdad
digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en
el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor
en mi corazón, porque desearé yo mismo ser anatema. separado
de Cristo por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según
la carne, que son israelitas, de los cuales son la adopción,
la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas,
de quienes son los patriarcas y de los cuales y de los cuales,
según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las
cosas, bendito por los siglos. Amén. No que la palabra de Dios
haya fallado, Porque no todos los que descienden de Israel
son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos, sino
en Isaac te será llamada descendencia. Esto es, no los que son hijos
según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son
hijos según la promesa son contados como descendientes. Porque la
palabra de la promesa es esta, Por este tiempo vendré y Sara
tendrá un hijo. y no solo esto, sino también
cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre, pues
no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para
que el propósito de Dios, conforme a la elección, permaneciese,
no por las obras, sino por el que llama, se le dijo el mayor
servirá al menor. Como está escrito, a Jacob amé,
mas a Esaú aborrecí. ¿Qué pues diremos? Que hay injusticia
en Dios, en ninguna manera. Pues a Moisés dice, tendré misericordia
del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me
compadezca. Así que no depende del que quiere
ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque
la escritura dice a Faraón, para esto mismo te he levantado, para
mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por
toda la tierra, de manera que de quien quiere tiene misericordia,
y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás, ¿por qué puedes
sin culpa? Porque ¿quién ha resistido a
su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú para que alterques
con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que
lo formó, por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el
alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso
para honra y otro para deshonra? que es Dios queriendo mostrar
su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los
vasos de ira preparados para destrucción, para hacer notoria
las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de
misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales
también ha llamado, esto es a nosotros, no sólo de los judíos, sino también
de los gentiles. Como también Auseas dice, llamaré
pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se le dijo,
vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del
Dios viviente. También Isaías clama tocante
a Israel, si fuera el número de los hijos de Israel como la
arena del mar, tan solo el remanente será salvo. porque el Señor ejecutará
su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud.
Y como antes dijo Isaías, si el Señor de los ejércitos no
nos hubiera dejado descendencia, como Sodoma habríamos venido
a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. ¿Qué pues diremos? Que los gentiles
que no iban tras la justicia han alcanzado la justicia, es
decir, la justicia que es por fe, mas Israel que iba tras una
ley de justicia no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella,
no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en
la piedra de tropiezo, como está escrito, y aquí pongo en Siom,
piedra de tropiezo y roca de caída, y el que creyera en él
no será avergonzado. Vamos a meditar en los versículos
del 14 al 18 dice que pues diremos que hay injusticia en Dios en
ninguna manera Pues a Moisés dice, tendré misericordia del
que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere,
ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque
la escritura dice a Faraón, para esto mismo te he levantado, para
mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por
toda la tierra. de manera que de quien quiere
tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Nuestro tema es misericordia
soberana. Misericordia soberana. Dios es
soberano. Si hay algo que puede dar paz
a nuestros corazones es saber que tenemos un Dios que es soberano
sobre todas las cosas, no sobre algunas cosas o no casi sobre
todas las cosas, sino nos trae una profunda paz saber que tenemos
un Dios que es 100% soberano. Todo lo tiene en absoluto control.
dado que él es soberano. Su misericordia también es soberana. El apóstol Pablo ha estado explicando
lo que él sentía como creyente hacia aquellos que eran sus parientes.
Él deja muy claro, él tenía una profunda tristeza que era motivada
por un profundo gozo. Él había hallado gozo en el Señor.
Él es, por la gracia de Dios, él puede escribir regocijaos
en el Señor. Otra vez les digo regocijaos.
Está siempre gozosos. No obstante que él estaba en
la prisión, él podía animar a los hermanos a estar regocijados
en el Señor porque se le había mostrado la senda de la vida.
En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra
para siempre. El Señor había tenido misericordia
soberana de él. Él no se levantó para decir,
hoy he tomado la decisión de creer en el Señor Jesucristo.
Pero misericordia, Él fue objeto de misericordia soberana. Y el apóstol está explicando
que no es que la palabra de Dios haya fallado. Está explicando
que la relación de una persona con Dios no tiene nada que ver
con alguna afiliación de familia biológica. O sea, nadie llega
a tener una relación con Dios por ser hijo de un arzobispo,
o de un pastor, o de algún anciano, o de algún diácono. Nadie llega
a ser hijo de Dios o tener una relación con Dios por estar afiliado
a un cierto grupo de personas, por creer incluso en una religión
que pueda ser una religión correcta. El judaísmo, en un sentido, era
una religión correcta, pegada a la Escritura. Era la manera
que Dios había revelado cómo debía ser adorado. Y no obstante,
estar afiliado allí no significaba una relación con Dios. El verdadero
Israel no es por la voluntad de Dios, y Pablo va hablando
acerca de la misericordia soberana y llega un punto en que él ha
explicado y ha dicho pues que no se trata del que quiere. Él
dice, no es los que son hijos según la carne, Isaac e Ismael,
no es porque Isaac era mejor que Ismael, es porque Dios tuvo
misericordia soberana de Isaac. Isaac e Ismael, ambos debían
ser condenados. Ambos merecían una sola cosa
de Dios, ser objeto de su ira. Sin embargo, Dios tuvo misericordia
de Isaac. Quizá alguien pudiera objetar,
bueno, pues, es que Ismael fue hijo solo de Abraham, pero no
de Sara. Bueno, el apóstol Pablo presenta el ejemplo de Jacob
y de Saúl, y que ambos eran hijos biológicos, tanto de Isaac como
de Raquel, y sin embargo, el Señor dice, a Jacob amé, a Esaú
aborrecí, Y el apóstol Pablo, ante la presentación
de la misericordia soberana, sabe que va a haber una objeción,
porque es la condición del corazón rebelde contra Dios. El corazón
que no quiere que Dios se rebele tal y como él es. El corazón
que le gusta tener un corazón como él se imagina que Dios debe
ser, y pues no es algo nuevo. yo no sé si usted tuvo algún
periodo así, yo puedo recordar en mi vida un periodo en el cual
había rebelión en mi corazón y había una lucha de aceptar
y pensar pues justamente esta objeción, pues Dios no es justo
porque Dios no está haciendo que todos tengan la posibilidad
de salvarse. Y hermanos, en esos versículos
El apóstol Pablo va a repetir varias veces la frase que domina
sus versículos es misericordia, misericordia, misericordia. Ante la pregunta y la pregunta que surge es entonces
Dios es injusto y la respuesta es misericordia. Por supuesto
que Dios no es ha sido siempre la tendencia
del corazón del hombre el querer imaginarse cómo es Dios y querer
que Dios sea como él cree que debe ser Dios. Yo creo que en
estos tiempos en que estamos tan llenos de hablar de derechos,
estamos quizá más propensos a este tipo de situaciones, pero no
es algo nuevo, es algo que a lo largo de la historia ha sido
así, es la tendencia del corazón engañoso y perverso. Y la respuesta
a la objeción ante la misericordia soberana, lo primero que nos
muestra el pasaje es la objeción de la mente carnal, la objeción
del hombre natural, la objeción del hombre arrogante que cree
que tiene muchos derechos. Para empezar, un hombre ignorante
que para empezar no es justo, porque la Escritura dice con
claridad no hay justo ni a un uno. De pronto, alguien injusto
intenta pararse para definir qué es justicia y cuestionar
a aquel que es la justicia misma. Dios es perfectamente justo. La respuesta del apóstol Pablo
es una respuesta contundente. de ninguna manera. Ni siquiera
es correcto pensar de esa forma. Es una afrenta grave el pensar
de esa forma. Hoy doy gracias a Dios porque
puedo agradecer que por el tiempo que yo pensé así, cuestioné el
hecho de que Dios pudiera amar a Jacob y aborrecer a Esaú, y
me pareciera algo que no es justo, Dios fue misericordioso y fue
tolerante conmigo, porque por su gracia, Él tenía misericordia
también de mí. Si Él no hubiera tenido misericordia
de mí, yo seguiría aún hoy día discutiendo y enojado, porque
Dios amó a Jacob y aborreció a Esaú. El pastor Charles Spurgeon contestó
a una mujer que traía la misma lucha en su corazón, y él le
dijo, mi problema no es que el Señor haya aborrecido a Esaú, mi problema que yo no logro
todavía es que Dios haya podido amar a Jacob, que Dios haya podido
amarme a mí. Yo espero en el Señor que cualquiera
que esté con esa lucha en su corazón, Dios en su gracia pueda,
Dios en su gracia transforme eso, rinda esa mente, y sabemos
que su palabra es poderosa para hacerlo.
Yo no puedo explicar el momento cuando Dios obró Y Dios me hizo
entender que la pregunta humilde y correcta no era por qué Dios
está salvando a algunos. La respuesta es, la pregunta
humilde y correcta es, ¿por qué Dios, debiendo condenar a todos,
está salvando una multitud que nadie puede contar de todo linaje,
de toda lengua, de todo pueblo y de toda nación? ¿Por qué Dios,
debiendo condenarme a mí, me ha dado salvación en su Hijo? Esa es la pregunta humilde y
correcta. Y que Dios quiera que ninguno
de nosotros siga con ese pensamiento de que hay injusticia en Dios.
En muchas partes la Biblia habla acerca de que Dios es justo.
específicamente hay un pasaje que dice, Dios no es injusto,
en el libro de Hebreos, y en verdad Dios es justo, su justicia
es santa y es perfecta, si hay justicia es porque depende del
carácter de Dios, y que Dios nos guarde de estar cuestionando
si hay injusticia en Dios, no hay injusticia en Dios de ninguna
manera, lo que hay en Dios es rica misericordia, Es más, mientras
estás parado cuestionando aún si hay injusticia en Dios, Dios
te está extendiendo misericordia, porque de lo contrario habría
sido ya consumido. La Escritura nos recuerda constantemente
y dice, por la misericordia de Jehová es que no hemos sido consumidos. Hermanos, quiero recordarles,
cuando oremos por gente que amamos, Pidámosle a Dios no que les tenga
misericordia, sino que les extienda la misericordia, porque el hecho
de que estén vivos, el hecho de que estén con vida física,
es que Dios está teniendo misericordia. Y nuestra oración debe ser que
Dios extienda su misericordia, y si es su voluntad, si Él los
ha elegido en Cristo para salvación, que su poderoso Evangelio obre,
que su Espíritu Santo les dé vida. Esa debe ser nuestra oración,
porque Dios es rico en misericordia. Estamos comenzando un año nuevo.
Y, hermanos, es por la misericordia del Señor. Por la misericordia
del Señor es que no hemos sido consumidos. No confiamos. Yo espero que nadie de nosotros
está confiando en lo bueno o lo bien que hace las cosas, sino
que estamos confiados en su misericordia. Espero que nadie de nosotros
está y cree que puede venir y adorar porque tiene algún mérito. No
venimos porque hay algo bueno en nosotros, sino venimos por
lo grande de su misericordia. Porque en él hay abundante redención. Venimos a él por los méritos
del Señor Jesucristo. Porque si algo es que nosotros
merecemos del Señor, es solamente la justa condenación, la justa
ira de Dios. La respuesta es contundente.
De ninguna manera no hay injusticia en Dios. lo que hay en Dios es
lo que Pablo va a estar repitiendo vez tras vez, una misericordia
que es soberana, una misericordia que es soberana, Dios es rico
en misericordia. Dice, después de decirnos en
el versículo catorce, dice, en ninguna manera, y empieza a hablar
de la misericordia soberana, que no es algo que algún predicador
inventó en el siglo XVI como algunas personas quieren hacernos
pensar. apóstol Pablo va al éxodo capítulo treinta y tres versículos
dieciocho donde el Señor le habla de mostrar su gloria porque Moisés
pues no quería ir si la presencia de Dios no iba y él Moisés le
hace una petición al Señor y la petición es muéstrame tu rostro,
muéstrame tu gloria. Hermanos, Que Dios obre de tal
forma que este año sea este nuestro deseo. Que Dios nos muestre su
gloria. Y Dios ha mostrado su gloria
en el Señor Jesucristo. Un aspecto importante de su gloria
es su misericordia. que podamos ver, pero Dios que
es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó,
nos dio vida juntamente con Cristo. Y cuando nosotros podemos ver
su misericordia y tener siempre esa petición de Moisés, quiero
no estar contentos. Moisés quería ver más, y el Señor
le dijo, voy a pasar todo mi bien delante de ti, y él le dijo,
y tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré
del que yo me compadezca. No es algo del siglo dieciséis,
fue revelado a Moisés, ahí está en el libro de Éxodo, Dios tiene
una misericordia que es soberana, Dios cuando el hombre pecó, Dios
dijo el día que comas de ese fruto ciertamente morirás, Y
en ese momento ellos murieron espiritualmente, y Dios pudo
haberlos terminado no sólo espiritual, sino físicamente, y eso no afectaba
en nada el carácter de Dios. Pero Dios ya tenía un plan desde
la eternidad, y ese plan era que Él tenía el propósito de
mostrar no sólo no sólo algún aspecto de su gloria, sino toda
su gloria. Y dentro de ello era mostrar
su justicia. Y él, en su justicia, pues Adán
y Eva murieron espiritualmente. Pero él quería también mostrar
su misericordia. Y por esa causa, desde ese momento
en que ellos pecaron, él prometió un Salvador. Prometió que la
simiente de la mujer iba a herir a Satanás en la cabeza. Ahí fue
la primera proclamación de misericordia. Debiendo el hombre ser muerto
en ese momento, Dios proveyó un sustituto. Dios lo ilustró
a través de proveer un cordero. Ellos trataron de tapar su pecado
con hojas de higuera, lo cual no era adecuado. Y el Señor mostró
una figura de su misericordia al sacrificar un cordero inocente
que proveyó una mejor vestidura. Sin embargo, esa no era la vestidura
adecuada. La vestidura adecuada era la
que el Señor Jesucristo por misericordia iba a proveer para su pueblo.
Es vestirnos de su propia justicia. En el Señor hay rica misericordia. Dice, Versículo 15, pues a Moisés dice,
tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré
del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere
ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque
la Escritura dice a Faraón, para esto mismo te he levantado, para
mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por
toda la tierra. de manera que de quien quiere
tiene misericordia y el que quiere endurecer, endurece. Hermanos,
el énfasis de la respuesta está en misericordia, en una misericordia
que Pablo en la carta a los Efesios dice que Dios es rico en misericordia,
pero aquí hace énfasis en que esa rica misericordia es una
misericordia también soberana. El Señor Es Señor. Una de las cosas que nosotros
tenemos que entender y que el Señor, por Su Espíritu, nos ayude
a entenderlo. Hemos vivido de niños en un mundo,
nacemos, nacemos pensando que el mundo gira alrededor de nosotros.
Y los padres tienen que ayudar a sus hijos a entender que el
mundo no gira alrededor de ellos. Pero después estamos en medio
de una cultura que nos sigue haciendo pensar que el hombre
es el centro del mundo. Es una tristeza. En verdad es
una tristeza, sin embargo, sabemos que aunque es algo triste, es
algo que está en control de Dios, el que en muchos lugares se está
predicando un evangelio donde el hombre es el centro, pero
ese no es el evangelio. El centro del evangelio es Cristo.
Él es el centro del evangelio. Cristo, Dios y Cristo, Dios el
Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, ellos son el
centro del Evangelio. Y hermanos, se trata de Dios
y de su gloria. Esta vida no se trata de nosotros.
Dios nos haga entender que esta vida es Dios ha hecho todo para
su gloria, no solo nuestra vida, sino la vida de toda persona
que ha vivido sobre esta tierra, lo quiera reconocer o no lo quiera
reconocer, es para la gloria de Dios, y Dios va a glorificar
si se está glorificando, porque ese es su propósito, él ha hecho
todo lo que ha hecho para mostrar su carácter, y Dios muestra justicia. Ha habido momentos en la historia
en que Dios ha mostrado su justicia, así como quizá muchas veces nosotros
hubiéramos querido. Ha habido momentos en que Dios
ha fulminado al pecador en el momento, pero el hecho de que
no lo haya hecho contigo, que no te haga pensar Dios no lo
va a hacer. Dios no tiene prisa. Dios tiene
toda la eternidad. Su agenda no coincide con la
nuestra. No te sientas tan bien que te estás saliendo con la
tuya. Dios tiene toda la eternidad y una de las más grandes cosas
que puede ocurrir y que es nuestra oración es que Dios quiera salvarte
por la proclamación del evangelio, por la proclamación de su rica
misericordia que es en el Señor Jesucristo, porque fuera del
Señor Jesucristo, el Señor es fuego consumidor, y esa misericordia
es soberana. Un punto que tenemos que tener
muy claro, hermanos, es el hombre pecó y Dios dijo que la consecuencia
del pecado era la muerte. Por cuanto todos pecaron, están
destituidos de la gloria de Dios, y la paga del pecado es muerte.
Dios dijo, el día que comas de ese fruto, ciertamente morirás.
Y hemos nacido en este mundo muertos espiritualmente. Por
eso es que somos indiferentes a las cosas de Dios. Por eso
es que de pronto pues alguien te dice que vengas a la iglesia
y pues no tienes muchas ganas de venir a la iglesia. O alguien
te dice que leas la escritura y muchas veces sueles decir que
no hay tiempo. La verdad es que lo que no hay
es deseo de hacerlo. Porque muerto espiritualmente
El muerto espiritualmente puede vivir solo con pan, solo comiendo
tortillas y tacos, pero Dios tiene que dar vida, y esa vida
es en el Señor Jesucristo. Nacemos rechazando a Dios, enemigos
de Dios, y lo único que en verdad merecemos de Dios es su condenación.
Dios es soberano. Su gracia y su misericordia es
soberana. La salvación no depende del hombre. Hermanos, a veces,
yo recuerdo un tiempo en el que yo decía hace rato, eso me causaba
enojo. Yo le doy gracias a Dios porque
hoy, por su misericordia, puedo entender. Porque si se tratara
de que dependiera de mí, pues sencillamente seguiría yo haciendo
lo mismo que estaba haciendo hace 15 o 20 años. no estaría
haciendo nada diferente y seguiría pensando que hay algún mérito
en mí, pero Dios dice claramente, y no es algo que está únicamente
en este pasaje, no es una verdad de un solo pasaje en la Escritura,
es una verdad que está en toda la Escritura. Ya en Éxodo estamos
viendo que dice que Él tiene misericordia de quien Él quiere
tener misericordia y se compadece de quien Él se quiere compadecer,
Pero si nosotros vamos al Evangelio de Juan, el Señor dice esa misma
verdad. Dice, a los suyo vino y los suyos
no le recibieron, mas a todos los que le recibieron, a los
que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos
de Dios, los cuales no son encendrados de voluntad de carne, ni de voluntad
de sangre, ni de voluntad de varón, sino de la voluntad de
Dios. Y nosotros podríamos recorrer
pasajes tras pasajes, y la Escritura nos va a mostrar siempre que
la salvación es obra de Dios. Si vamos al apóstol Pablo, antes
de que Dios lo salvara, ahí está claro que no fue por su voluntad.
La voluntad de él era seguir persiguiendo a la iglesia. Sin
embargo, la misericordia soberana le alcanzó. Si leemos en el libro
de Hechos, Lidia escuchó el a la palabra. Y pudiéramos ir
por diferentes partes de la Escritura y ver que la salvación de un
pecador es obra de Dios. Somos salvos por la voluntad
de Dios. Es clara la Escritura cuando
dice, no depende del que corre. Dice, no depende del que quiere
ni del que corre. Y un asunto nos tiene que quedar
claro, hermanos, la verdad es que no depende del que quiere,
porque sencillamente nadie quiere. Nosotros, si alguien de pronto
dice cosas como, toda mi vida busqué a Dios, es mentira. La experiencia no puede estar
por encima de la Escritura. Quizá buscó toda su vida a un
Dios, pero no al Dios verdadero. Se pasó su vida buscando al Dios
de su imaginación. Porque la Escritura es clara
cuando dice, no hay quien busque a Dios. No hay justo ni a un
uno. La Escritura dice claramente,
nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. La Escritura
enfatiza demasiadas veces, dice, mis ovejas oyen mi voz y yo las
conozco y me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán
jamás. Y todo es obra del Señor. Hermanos,
no depende del hombre, porque el hombre no tiene el poder hacer
algo por sí mismo, porque el hombre no está simplemente discapacitado,
no está medio atarantado. Alguien decía que estaba la chispa
y sólo había que abanicarlo, pero la escritura dice que estábamos
muertos en delitos y pecados, y lo que hizo la diferencia es
que Dios es rico en misericordia. Dios tiene diferentes vasos,
y mi deseo es que cada uno que estamos aquí podamos ser vasos
de misericordia. todos vamos a glorificar a Dios,
todos un día vamos a decir, Cristo es Señor, para gloria del Padre. Espero que sea que tú digas,
como el apóstol Pablo, ahí tendido en el polvo, quién eres Señor,
y pueda haber salvación para ti, que puedas experimentar esa
rica misericordia, y no que simplemente digas, Cristo es Señor, y seas
lanzado al infierno. Ahora, dice la Biblia también
que el Señor versículo dieciocho, de manera que de quien quiere
tiene misericordia, el que quiere endurecer, endurece. Hermanos,
algo que es maravilloso es, pone el ejemplo de Faraón. ¿Y qué es lo que Dios hace cuando
dice la Biblia que endurece? Lo que Dios hace es dejar al
hombre en su estado natural, simplemente no dar luz, pero
es interesante notar que Faraón nunca va a poder decir que no
fue objeto de misericordia. Y eso es lo más terrible. No
fue objeto de la gracia especial y esa misericordia y ese amor
especial que es para el pueblo elegido de Dios. Pero el hecho
de que Dios lo haya permitido vivir, el hecho de que Dios le
revelara maravillas, Dios le estaba mostrando su carácter
a Faraón, lo mismo que Dios usa para atraer con amor a su pueblo.
Es lo mismo ante lo cual cuando Dios nos deja en estado natural
hace un corazón duro y rebelde, un corazón que sigue obstinado.
Dios envió al Señor Jesucristo, que es la máxima expresión de
su rica misericordia. Y Dios tenía un pueblo elegido,
tenía unas ovejas que les dio la capacidad de escuchar su voz.
No eran los más inteligentes ni eran los más brillantes de
ese tiempo. La obra de salvación es para alabanza de la gloria
de Dios. Él reveló a los niños, a aquellos
que eran menospreciados. Y hermanos, la misericordia de
Dios es soberana. Dios es soberano en mostrar misericordia. Y si Dios te está hablando, que
clames al Señor para que Él te salve. Dice, decía el predicador Charles Spurgeon,
muchos Hemos tenido la bendición de estar en familias donde se
ha orado por nosotros, por nuestra salvación. Quizá muchos de nosotros,
nuestras madres, han derramado lágrimas orando por nuestra salvación
y nos mantenemos en una obstinación de rebeldía contra Dios. Y ya
lo que él decía, tienes que saber que un día Dios va a enjuagar
las lágrimas de los ojos de tu madre y de tu padre. Y él dice,
lo último que un pecador rebelde, lo último que alguien que rehúsa
creer en el Hijo de Dios va a escuchar es a toda la creación aplaudiendo
a Dios porque se habrá hecho justicia. Ahí Dios va a mostrar,
hay vasos para ira, hay vasos que van a alabar su gloriosa
justicia. Y hermanos, otros son vasos de misericordia. Y él decía,
no pienses que tu madre va a llorar por la eternidad. tu padre y
tu madre, cuando Dios enjugue sus lágrimas, no sólo la creación
va a aplaudir, sino ellos van a decir amén a tu condenación. Porque tuviste el privilegio
de escuchar el evangelio, de escuchar de la misericordia de
Dios. Clama al Señor que te salve.
Hoy es tiempo de salvación. Dios tiene vasos para ir, ahí
tiene vasos de misericordia. estás escuchando y el deseo de
mi corazón es que podamos todos quienes estamos aquí compartir
la bendición de ser vasos, trofeos a la obra del Señor Jesucristo,
a la rica gracia y misericordia de Dios. Él muestra misericordia. El hecho de que estás escuchando
el Evangelio hoy es un acto de misericordia. Por la misericordia
del Señor es que no hemos sido consumidos. Mientras haya vida
física, es tiempo de reflexionar. Estamos empezando una nueva etapa
de vida. Reflexionar cómo está siendo
nuestra relación con Dios. He escuchado en verdad su voz.
Que Dios nos guarde de ser personas que simplemente estamos aprendiendo
cosas de manera intelectual. Es importante que nuestro clamor
sea que el Señor se rebele a nosotros, que podamos experimentar lo que
Dios hizo con el apóstol Pablo, de ver al Señor Jesucristo, lo
que Él ha hecho en todos sus redimidos a lo largo de la historia.
Y aquellos redimidos del Señor se caracterizan porque empiezan
a escuchar la voz de Dios, están siguiendo al buen pastor. Aquellos
redimidos del Señor anhelan la palabra del Señor porque han
probado que Dios es bueno. La palabra tiene un lugar de
importancia en sus vidas. Para ellos se cumple lo que dijo
el Señor Jesucristo, no sólo de pan vivirá el hombre y ellos
saben que no pueden vivir sólo de comer tacos y tortilla y frijoles,
necesitan la palabra de Dios. Ellos están cada día siendo transformados
por la obra la obra de gracia, la obra del Espíritu Santo por
la palabra, están creciendo a la imagen del Señor Jesucristo.
Hermanos, que nadie de nosotros nos conformemos y pueda ver en
nuestro corazón ese deseo que hubo en Moisés cuando dijo, muéstrame
tu rostro. A Dios nadie le vio jamás, pero
el inigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado
a conocer. Él se le reveló al apóstol Pablo,
Él lo vio y Él dejó de pensar que Él era un hombre que estaba
destruyendo su religión, y Él fue transformado en el apóstol
Pablo. Él nunca volvió a ser Saulo de Tarso. El deseo que
había en su corazón de conocer a Cristo. Hermanos, que en el
corazón de cada uno de nosotros pueda haber deleite de saber
que Dios es rico en misericordia. Que podamos recordar cada día
de nuestra semana, Dios es rico en misericordia. Yo era un merecedor
de condenación. Por su gracia, hoy estoy sentado
en los lugares celestiales con Cristo Jesús. Y recordar constantemente,
si hay algo que me hace diferente a los demás, no es que soy más
inteligente, es que Él es rico en misericordia. Es por el gran
amor con que nos amó. Cuando veamos algo diferente,
que es la obra del Señor que podamos ser humildes y recordar,
sigo siendo el primer pecador por el cual Cristo murió, de
poder recordar cada día en mi casa, recordar el primer pecador
no es mi esposa, no son mis hijos, yo soy el primer pecador, en
la iglesia yo soy el primer pecador y recordar porque Dios es rico
en misericordia, Puedo confiar en que el Señor vino a salvar
a pecadores de los cuales yo soy el primero. Cristo es la
máxima expresión de la misericordia de Dios. Él es la expresión de
su gracia y de su amor, y que el Señor nos conceda el poder
conocerle en verdad, el poder asegurarnos de que estamos en
Cristo, asegurarnos de que no simplemente estamos siendo personas
que aprendemos verdades teológicas y las podemos repetir con precisión,
eso es bueno, es importante ser sanos en la doctrina, pero que
sea carne en nuestro corazón, que fluya la vida del Señor Jesucristo,
que sea evidente que andamos como Él anduvo. Vamos a orar.

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Joshua

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