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JC

Escucha la palabra de Dios

Romans 9:6-9
Joel Coyoc December, 25 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc December, 25 2022
Estudios en Romanos

En la predicación titulada "Escucha la palabra de Dios," Joel Coyoc expone la infalibilidad de la Palabra de Dios utilizando Romanos 9:6-9 como texto central. La temática está enfocada en cómo la verdadera condición espiritual no depende de la descendencia carnal, sino de la fe en las promesas de Dios. A través de ejemplos de Isaac y Jacob, Coyoc argumenta que no todos los que descienden físicamente de Israel son verdaderos israelitas, destacando que solo aquellos que son hijos de la promesa son considerados como tal, enfatizando la soberanía de Dios en su elección. Coyoc subraya la importancia de escuchar la voz de Dios por sobre otras voces en el entorno, ejemplificando cómo la Escritura es el único fundamento infalible para la salvación y la vida cristiana. Esta enseñanza tiene importancia práctica al animar a los creyentes a rechazar la confianza en tradiciones humanas y enfocarse en la verdad revelada en la Escritura.

Key Quotes

“La razón por la que debemos escuchar la palabra de Dios es porque, en primer lugar, la palabra de Dios es infalible.”

“No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.”

“La salvación de un pecador es una obra sobrenatural de la gracia de Dios, donde no tiene nada que ver una persona humana.”

“La verdadera iglesia del Señor no es ni presbiteriana, ni bautista, ni... Esas son etiquetas que los hombres han puesto.”

Sermon Transcript

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en la carta del apóstol Pablo
a los romanos romanos capítulo 9 La Palabra de Dios dice, Verdad
digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en
el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor
en mi corazón. porque deseara yo mismo ser anatema,
separado de Cristo por amor a mis hermanos, los que son mis parientes
según la carne, que son israelitas, de los cuales son la adopción,
la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas,
de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne
vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito
por los siglos. Amén. No que la palabra de Dios
haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel
son israelitas. Ni por ser descendientes de Abraham
son todos hijos, sino en Isaac te será llamada descendencia.
Esto es, no los que son hijos según la carne son los hijos
de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados
como descendientes. Que la palabra de la promesa
es esta, por este tiempo vendré y Sara tendrá un hijo. Y no solo
esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro
padre, pues no habían aún nacido ni hecho ni habían hecho ni bien
ni mal para que el propósito de Dios conforme a la elección
permaneciese, no por las obras, sino por el que llama, se le
dijo, el mayor servirá al menor. Como está escrito, a Jacob amé,
mas a Esaú aborrecí. ¿Qué pues diremos? ¿Que hay injusticia
en Dios? En ninguna manera. pues a Moisés
dice, tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y
me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende
del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la escritura dice a Faraón,
para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder,
y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera
que de quien quiere tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás, ¿por qué, pues,
inculpa? ¿Porque quién ha resistido a
su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú para que alterques
con Dios? Dirá el vaso de barro al que
lo formó, ¿por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el
alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso
para honra y otro para deshonra? ¿Y qué es si Dios queriendo mostrar
su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los
vasos de ira preparados para destrucción? Y para hacer notoria
las riquezas de Su gloria, las mostró para con los vasos de
misericordia que Él preparó de antemano para gloria, a los cuales
también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos,
sino también de los gentiles. Como también en Oseas dice, llamaré
pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se le dijo,
vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del
Dios viviente. También Isaías clama tocante
a Israel, si fuera el número de los hijos de Israel como la
arena del mar, tan solo el remanente será salvo. Porque el Señor ejecutará
su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud. Como antes dijo Isaías, si el
Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia,
como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. ¿Qué pues diremos? Que los gentiles
que no iban tras la justicia han alcanzado la justicia, es
decir, la justicia que es por fe, mas Israel que iba tras una
ley de justicia no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iba tras ella
no por fe, sino como por obras de la ley. Pues tropezaron en
la piedra de tropiezo, como está escrito, y aquí pongo en Sion
piedra de tropiezo y roca de caída, y el que creyera en él
no será avergonzado. Vamos a meditar los versículos
seis hasta el versículo nueve. Dice, no que la palabra de Dios
haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel
son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos, sino
en Isaac te será llamada descendencia. Esto es, no los que son hijos
según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son
hijos según la promesa son contados como descendientes. porque la
palabra de la promesa es esta, por este tiempo vendré y Sara
tendrá un hijo. Nuestro tema es, escucha la palabra
de Dios, escucha la palabra de Dios. Hay dos cosas que nosotros
solemos hacer de continuo y es una es hablar. Nosotros hablamos
desde que amanece hasta que damos buenas noches y algunos dormimos
y continuamos hablando. Hablamos porque Dios habla. También
la otra es que escuchamos y es una necesidad el escuchar Una
de las cosas importantes que tenemos que recordar es que Dios
dio la comunicación. Las palabras no son nuestras,
son prestadas. Las palabras son propiedad de
Dios. Las palabras pueden ser pronunciadas
para edificar o pueden ser utilizadas para destruir. Y somos responsables
de nuestras palabras. Ahora, una de las cosas importantes
que nosotros debemos escuchar es escuchar la voz de Dios, escuchar
la palabra de Dios. Nosotros vivimos en un mundo
en el cual hay una multitud de voces que escuchar que demandan
nuestra atención. Puedes ir por la calle y vas
a escuchar voces que demandan tu atención. aparte de las voces
de tu familia, vas a escuchar voces de algunos políticos, las
voces de algunos cantantes, las voces de la publicidad, las voces
de diferentes personas que están demandando tu atención, pero
una de las cosas que tenemos una importante responsabilidad
de escuchar es escuchar la voz de Dios, escuchar la palabra
de Dios. La Escritura dice, el que tiene
oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu dice. Y la Palabra
de Dios tiene características similares a Dios mismo. Dios es eterno, Su Palabra es
eterna. La Biblia dice, el cielo y la
tierra pasarán, pero mis palabras nunca pasarán. y escuchar la
voz de Dios. ¿Qué tanto estamos valorando
la voz de Dios? ¿Estás cada día buscando escuchar
atentamente la voz de Dios? ¿Eres en verdad una oveja del
buen pastor? Porque las ovejas del buen pastor,
dice el buen pastor de ellas, dice mis ovejas, oyen mi voz,
yo las conozco y me siguen. Eres una persona que ha probado
que el Señor es bueno. Dice la Biblia, desead como niños
recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella
crezcáis para salvación, si es que habéis gustado que el Señor
es bueno. Quizá, si no estás anhelando
la palabra, así como un bebé desea la leche, es porque no
has probado que Dios es bueno. El apóstol Pablo, en el capítulo
ocho, empezó con una gran promesa, que es, no hay condenación para
los que están en Cristo Jesús. Durante todo el capítulo ocho,
él se dedicó a describir a aquellos que están en Cristo Jesús, para
los cuales no hay condenación, los cuales no pueden ser separados
del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Nada los puede separar,
no hay nada creado que los pueda separar del amor de Dios que
es en Cristo Jesús. Y en el capítulo nueve, el apóstol
Pablo empieza hablando acerca de su dolor porque otros no han
conocido el gozo que él ha conocido en el Señor. Después de describir
a aquellos que eran sus parientes, estábamos estudiando el domingo
pasado acerca de los privilegios, aquellos privilegiados. Y en
el versículo cinco, versículo seis, el apóstol Pablo dice algo
que es impresionante y es la palabra de Dios es infalible. La razón por la que debemos escuchar
la palabra de Dios es porque, en primer lugar, la palabra de
Dios es infalible. Algunas personas pretenden decir
que el magisterio de la iglesia es infalible. Eso es mentira. Lo que es infalible es la palabra
de Dios. El apóstol Pablo dice, no que
la palabra de Dios haya fallado. y la palabra de Dios jamás va
a fallar. El cielo y la tierra pasarán,
pero sus palabras nunca pasarán. Leímos en Mateo capítulo 2, y
Mateo capítulo 2, varias veces va repitiendo algo que sucedía,
dice, para que la palabra dada por el profeta se cumpliese,
porque la palabra dada por el profeta es palabra de Dios, y
su palabra es infalible. Aquello que Dios dice ocurre. Dios dijo, sea la luz, y fue
la luz. Dios dijo a Adán y Eva, el día
que comas de este fruto, ciertamente morirás, y efectivamente murieron
espiritualmente, y con ellos toda la raza humana El Señor
ha hablado acerca de una promesa, ha hablado acerca de Israel,
y uno, después de ver todo lo que Pablo ha descrito, y ha dicho
que nada nos puede separar del amor de Cristo, es probable que
en la mente de algunos hubiera una pregunta, y la pregunta fuera,
pues, el pueblo de Israel rechazó al Mesías. no ha fallado entonces
la palabra de Dios y la respuesta es no la palabra de Dios no ha
fallado porque su palabra es infalible su palabra no puede
fallar Dios habla y todo lo que él dice es perfecto la palabra
de Dios es perfecta la ley de Jehová es perfecta dice que convierte
el alma el testimonio del Señor es fiel que hace sabio al sencillo
La palabra de Dios es infalible. Hermano, yo espero que ninguno
de nosotros piense que hay alguna otra palabra que sea infalible.
En verdad, que nosotros podamos tener toda nuestra confianza
y podamos escuchar la palabra de Dios porque es infalible.
Las palabras de los políticos son palabras que suelen ser equivocadas,
que frecuentemente fallan. Ellos hacen muchas promesas que
probablemente alguno que otro tenga la intención de cumplir,
pero no pueden, porque el hombre hace lo que puede. Y algunos
probablemente hagan promesas que no tenían la más mínima intención
de cumplir. En estos tiempos se nos habla
mucho de los expertos. Hermanos, tengamos cuidado con
la voz de los expertos. La palabra que debemos escuchar
es aquella que es infalible. la norma de nuestra vida, la
palabra necesaria que escuchar de manera constante es la palabra
de Dios, es infalible, es infalible para traer salvación, es infalible
para traer vida, es infalible para traer dirección, la palabra
de Dios revela su voluntad, su voluntad es buena, es agradable,
y es perfecta, escucha la la voz de Dios, escucha la palabra
de Dios, Clama al Señor que en tu corazón pueda haber deseo
para escuchar esa bendita palabra que dice el himno que escribió
Martín Lutero, esa palabra que permanece firme, esa palabra
que el mundo no apetece, pero que los nacidos de Dios apetecen,
como niños recién nacidos desean la leche espiritual no adulterada
para crecer para salvación porque han probado que el Señor es bueno. Esos que no son más personas
que viven sólo de vida natural. Dice la Biblia, no sólo de pan
vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de
Dios. ¿Está tu vida marcada por hambre de escuchar la palabra
infalible de Dios? Si tu vida no está marcada, es
probable que es porque no tienes vida espiritual. El hombre natural
puede vivir solo de tortillas y frijoles y comida material,
pero el hombre espiritual, aquel que se le ha dado vida en el
Señor Jesucristo, aquel para el cual no hay condenación, aquel
que ha sido traído al Señor Jesucristo y nada lo puede separar del amor
del Señor, aquel en cuya vida todas las cosas están obrando
para su bien, aquel que es más que vencedor sobre las cosas
que pudieran separarle del amor de Cristo, ese hombre necesita
palabra de Dios. Necesita esa palabra infalible. Esa palabra a través de la cual
él puede crecer a la semejanza del Señor Jesucristo porque Cristo
le es cada día revelado a través de la palabra infalible. Hermanos,
procuremos que nuestra vida en verdad pueda tener como infalible
a la palabra de Dios. No infalible a la tradición.
Hermanos, que Dios nos guarde de hacer a la tradición algo
infalible. los judíos en el tiempo del Señor
Jesús tenían. la Escritura, el Antiguo Testamento,
pero habían elevado a la tradición como una fuente de autoridad,
y la tradición es falible. Sólo la Palabra de Dios es infalible. Hermanos, que Dios nos enseñe
a que nunca sea para nosotros un escándalo que de pronto, pues,
cambiemos el día del culto de miércoles a jueves, y alguien
se vaya de la iglesia porque estamos como si fuera algo sagrado,
el que el culto sea el miércoles. Es lamentable, pero hay lugares
donde ocurren cosas de ese tipo, porque hay personas que, como
dice el apóstol Pablo, en la Palabra de Dios, pues, no todo
el que dice que es Israel es Israel. Y para el verdadero Israel
hay una palabra que es infalible, y es la palabra de Dios. La palabra
de Dios es infalible. Esa palabra nunca falla. Isaías
cincuenta y cinco, versículo diez al once, dice el Señor, aun cuando esa palabra es predicada,
y la gente escucha, y nadie creyera esa palabra, esa palabra aún
así no ha fallado, esa palabra sigue siendo infalible. Dice
la Escritura así como, porque como desciende de los cielos
la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra
y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y
pan al que come, Así será mi palabra que sale de mi boca,
no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será
prosperada en aquello para que la envíe. No volverá a mí vacía,
sino que hará lo que yo quiero. Hermanos, el pueblo de Israel
escuchó la predicación de la Palabra, del labio de los profetas,
la escuchó del labio de Juan del Bautista, la escuchó de los
labios del mismo Hijo de Dios, y esa Palabra no falló. A pesar de que ellos no creyeron,
esa Palabra fue dada para aquello que Dios quería, e hizo lo que
Dios quería que se hiciese con esa Palabra. Esa palabra lleva
a vida eterna a aquellos que oyen y creen esa palabra, pero
esa palabra también lleva a condenación eterna a aquellos que rehusan
creer en la palabra infalible de Dios. Su palabra nunca falla. No que la palabra de Dios haya
fallado. Y hermanos, escuchar la voz de
Dios, estar seguros que cuando escuchamos a maestros de la Escritura,
en verdad lo que están escuchando es de acuerdo a la infalible
palabra de Dios. De pronto hay maestros que pueden
citar versículos de la Escritura, pero que en verdad no están trazando
rectamente. Como dice Pablo a Timoteo, procura
con diligencia presentarte a Dios como obrero aprobado, que usa
bien o traza bien la palabra de verdad. escucha la voz de
Dios, porque es infalible, pero escucha la voz de Dios, escucha
su palabra, porque nunca la palabra mostró que la condición espiritual
tenga que ver con descendencia carnal. Nunca la palabra de Dios,
regresamos a Romanos capítulo 9, Después de decir, Pablo, no que
la Palabra de Dios haya fallado, dice, ¿qué es lo que realmente
ha dicho la Palabra? La Palabra dice, Pablo, aquí,
en la segunda parte, dice, porque no todos los que descienden de
Israel son israelitas. Y en ninguna parte de la Escritura
nunca se dijo, nunca la Palabra de Dios mostró o dijo que la
condición espiritual tenga que ver con descendencia carnal. Nunca. En ninguna parte de la
Escritura. Hermanos, que Dios nos guarde
de usar la escritura y torcer la escritura para nuestra propia
perdición. Personas que de pronto tienen
su versículo favorito para defender ideas, a veces incluso aferrándose
a versículos para defender prejuicios. Prejuicios, hermanos, que Dios
nos guarde de eso. Desde el pueblo de Israel, no
es muy distinto. El pueblo de Israel, la nación
israelita, los judíos, no eran muy distintos que nosotros. Las
cosas que ellos hicieron, nosotros podemos hacerlas con la misma
facilidad que ellos las hicieron. ellos llegaron a sentirse el
pueblo elegido de Dios, y en verdad eran un pueblo elegido
por Dios, pero ellos llegaron a sentirse un pueblo superior
a otros pueblos, ellos llegaron a menospreciar a otras personas,
ellos se referían a aquellos que no eran judíos como perros
gentiles. Nunca fue la intención de Dios.
Dios tuvo la intención de elegir un pueblo. Él dijo en Génesis
capítulo doce, versículo dos, a Abraham, le dijo, en ti serán
benditas todas las familias de la tierra, no solo las que llevan
tu apellido, no solo las que llevan tus genes, sino todas
las familias de la tierra, y eso es consistente en toda la Escritura.
Desde Génesis, Dios tuvo el plan de que de la simiente, de la
simiente, no simientes, sino la simiente la cual es Cristo,
habría bendición, porque Dios había elegido un pueblo para
salvar, y ese pueblo era el verdadero Israel, que no necesariamente
tiene que tener genes de Abraham biológicamente hablando. sino
sus genes espirituales, y el gen espiritual de Abraham es
que Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia. El
plan de Dios es un pueblo elegido que va a estar delante del trono
del Cordero, el cual es un pueblo salvado de todo linaje, de toda
lengua, de todo pueblo, y de toda nación. Hermanos, que estamos
en Cristo. Por eso la Escritura nos llama
y nos dice constantemente, dice Santiago, que no hagamos acepción
de personas. Hermanos, que Dios nos guarde.
A lo largo de la historia, personas con la Escritura se han sentido
soñados y han menospreciado a otras razas de personas. Hermanos,
delante del trono del Cordero va a haber gente de todo linaje,
de toda lengua, de todo pueblo y de toda nación. No tiene nada
que ver, escucha la palabra de Dios que dice que no tiene nada
que ver tu condición espiritual con tu linaje humano. No pienses
porque eres hijo de un anciano o hijo del pastor o hijo de algún
diácono. Eso no significa nada. la relación
con Dios, la condición espiritual no es algo que se hereda, es
algo que viene por oír con fe la palabra de Dios, es algo que
viene por la misericordia de Dios que da vida a los que Él
quiere. Y la Biblia nos presenta la primera cosa que dice después
de dejar claro que no tiene nada que ver con condición de descendencia
carnal, tampoco tiene nada que ver con condición de descendencia
nacional, El apóstol Pablo, guiado por
el Espíritu Santo, nos va a decir, no todos los descendientes de
Israel son Israel. No todos los descendientes de
Israel son Israel. Recuerde que hablamos la semana
pasada de qué es Israel es gobernado por Dios. Y hermanos, Pablo sigue
haciendo descripciones. En todo el capítulo ocho ha estado
describiendo, y él está describiendo el verdadero Israel se caracteriza
por algo. Así como ha dicho en el capítulo
anterior, los que andan no conforman a la carne, sino conforman al
espíritu. Y aquí está diciendo los verdaderos israelitas son
aquellos que ahora son gobernados por Dios, que han dejado de tener
el puño levantado contra Dios y están gozosos de someterse
a su voluntad. Porque están andando como Cristo
anduvo. Mis ovejas oyen mi voz y yo las
conozco y me siguen. ¿Cómo anduvo el Señor Jesús aquí?
El Señor Jesús anduvo haciendo la voluntad de su Padre. del
Señor Jesús se dice, tu ley está en medio de mi corazón, el Señor
es tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, dice el Salmo cuarenta
ocho, y tu ley está en medio de mi corazón. ¿Sabe cómo andan
aquellos que son verdadero Israel? Andan felices, de hacer la voluntad
de Dios, de caminar en la voluntad revelada de Dios. El verdadero
Israel se caracteriza porque se le ha quitado ese corazón
de piedra rebelde, que cree que sabe lo que hace con su propia
vida, y tiene un corazón ahora dispuesto a la obediencia a Dios,
que camina siguiendo los pasos del buen pastor, La segunda cosa
que nos dice es, no por ser descendiente de Abraham, uno es hijo de Dios. Dice el apóstol Pablo, versículo
siete, ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos, sino
en Isaac te será llamada descendencia. Esto es, no los que son hijos
según la carne, son los hijos de Dios, sino los que son hijos
según la promesa, son contados como descendientes. hermanos,
la única manera de ser hijo de Dios, dice la Escritura, Juan,
desde su primer capítulo, él dice, más a todos los que le
recibieron, dice, hablando del Señor Jesucristo, dice, a los
suyo vino y los suyos no le recibieron, más a todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios. No es por nada, sino solamente
por la fe en el Señor Jesucristo. No es por la familia en que naciste. No es porque somos evangélicos.
¿Has oído la voz del buen pastor? ¿Has escuchado esa palabra infalible
de Dios que da vida a los muertos? Esa palabra infalible de Dios
que dice, Lázaro, ven fuera. y Lázaro se levanta y sale, no
importa que estaba amarrado, él salió porque es la voz infalible,
esa voz que llama y da vida a los muertos. Para ser hijo de Dios, para tener
una correcta relación con Dios, es necesario nacer de nuevo,
es una obra sobrenatural. Y el apóstol Pablo va a hacer
un contraste, dice, no ni por ser descendiente de Abraham,
Y después dice... versículo ocho, no los que son
hijos según la carne, son los hijos de Dios, sino los que son,
sino que los que son hijos según la promesa, son contados como
descendientes, porque la palabra de la promesa es esta, por este
tiempo vendré y Sara tendrá un hijo. No menciona a Isaac, pero
está implícito Isaac, porque, perdón, a Isaac lo menciona,
a Ismael no lo menciona, pero está implícito. No por ser descendiente
de Abraham. Isaac e Ismael ambos eran hijos
de Abraham, pero su condición espiritual era sumamente distinta.
No significaba nada haber nacido biológicamente de Abraham. significaba
todo, haber nacido por escuchar la palabra de verdad, esa palabra
infalible de Dios, el evangelio de nuestra salvación. Como dice,
en él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el
evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis
sellados con el Espíritu Santo de la promesa. ¿Qué es la diferencia
entre Isaac e Ismael? Isaac es alguien que es hijo
de Abraham, pero es el hijo de la promesa. La promesa fue específicamente
que iba a nacer de Zara. Zara, en Credulidad, usted puede
ver en Génesis 18, versículo 10, está la promesa, y ahí está
incluso cómo Zara se ríe porque no podía creer que ella iba a
tener un hijo cuando era una anciana. y Dios cumplió su promesa. Hermano,
la salvación de un pecador es una obra sobrenatural de la gracia
de Dios, donde no tiene nada que ver una persona humana. Las personas e instrumentos humanos
únicamente proclaman el Evangelio. Pero ellos no pueden hacer absolutamente
nada. No nos paramos a predicar un
evangelio para convencer a la gente con argumentos. Nos paramos
a proclamar la verdad de Dios y el Espíritu Santo de Dios obra
en aquellos que Dios ha elegido y que son hijos de la promesa
desde antes de la fundación del mundo. Y les da vida por su espíritu. Y es un hecho milagroso. Hay gente que va a reuniones
esperando ver que levanten a paralíticos. Pero el más grande milagro que
puede ocurrir es cuando Dios da vida a un muerto espiritual. Ese Isaac que es hijo de la promesa,
ese Isaac que es donde no hay colaboración humana. Abraham
y su esposa Sarah no podían hacer absolutamente nada para que la
promesa se cumpliera. que pudieron hacer algo para
que naciera Ismael y lo hicieron. Ese es un hijo que nació según
la carne. Hermanos, que Dios nos guarde
de intentar replicar la obra de Dios, de intentar argumentar,
de intentar engañar a personas para traerlas y que se queden
aquí como si fueran hijos. y que cada uno de nosotros podamos
estar seguros que en verdad no estemos contentos si no se está
reflejando en nuestra vida nuestra actitud a la palabra de Dios.
Si eres hijo, tú estás deseoso de la palabra de Dios. Si eres
hijo, no estás andando conforme a la carne, estás andando conforme
al espíritu. Si eres hijo, el espíritu da
testimonio a tu espíritu de que eres un hijo de Dios. Y si hijo,
también eres heredero y corredero con Cristo. Si en verdad eres
hijo, estás caminando como Cristo anduvo, porque oyes la voz del
Buen Pastor y le estás siguiendo. Si eres un hijo de Dios, estás
confiando en sólo la Palabra de Verdad y no en tradiciones.
Estás contento y feliz de escuchar y te motiva la Palabra de Dios,
pero no te quita el sueño y estás molesto y amargado porque se
va contra la tradición. Hermanos, que Dios nos guarde
de tradiciones. Hay cosas que jamás deben cambiar
porque son de acuerdo a la infalible palabra de Dios, pero hay cosas
que en la iglesia pueden ser distintas. Podemos cantar algunas
veces un himno y no hay nada de mal si un día en lugar de
uno cantamos dos o alguna vez cantamos tres, pero pensar que
Es un error cantar más de dos o más de tres himnos. Allá hay
problemas. Estamos yéndonos por la tradición. No es un problema eso sólo de
la iglesia católica romana. Ese es problema del corazón del
hombre. Todos tenemos algo de fariseo. Hoy, gracias a Dios,
de acuerdo a la necesidad de la iglesia, tenemos culto los
miércoles. A lo mejor el día de mañana sea necesario tenerlos
los jueves. Y no debe haber absolutamente
un problema por ello. Actualmente tenemos cultos domingo
por la mañana, domingo por la tarde. Hermanos, no somos mejor
iglesia que los hermanos que no tienen el culto el domingo
en la mañana. Actualmente no tenemos una escuela
dominical y ni somos mejor iglesia ni peor iglesia por no tener
una escuela dominical. Ni está mal que un día tengamos
una escuela dominical. Lo que está mal es que dejemos
de predicar que la salvación es sólo por gracia, sólo por
la obra del Señor Jesucristo. y que se salvo solamente porque
Dios da vida al pecador, porque Dios le da la fe para que oyendo
la palabra de Dios le da vida por su espíritu. Si nosotros
dejamos de predicar eso, hermanos, pues hay problemas. Tenemos que
tener la autoridad como la Escritura y sólo la Escritura. Y tenemos
que predicar el Evangelio de la salvación en sólo el Señor
Jesucristo. Y tenemos que hablar acerca de
la verdad infalible. Y, hermanos, que cada uno de
nosotros clame al Señor. Y no estemos contentos con nada
menos que en verdad haber escuchado la voz de Dios, esa voz infalible,
esa voz que da vida, esa voz que da gozo, que nuestra vida
esté caracterizada porque en verdad estamos gozosos en el
Señor, porque en verdad se nos ha abierto la senda de la vida
y estamos en su presencia donde hay plenitud de gozo y delicias
a su diestra para siempre. que en su presencia en la cual
hay paz y podemos gozarnos de adorar al Señor, de admirar al
Señor por el gran amor con que Él nos ha amado. Hermanos, clamemos
al Señor que nos conceda escuchar esa voz infalible. Clamemos al
Señor que no confiemos en nada que no sea fe en la obra del
Señor Jesucristo, que no confiemos en la denominación, que nadie
aquí se sienta tan seguro por ser bautista. La verdadera iglesia
del Señor no es ni presbiteriana, ni bautista, ni... Esas son etiquetas
que los hombres han puesto. La salvación está en Cristo y
sólo en el Señor Jesucristo. hermanos, que estemos seguros
en ello, que en verdad hemos confiado y estamos confiando,
no en que venimos y nunca faltamos al culto, es bueno venir y no
faltar, sigámoslo haciendo, pero no confiemos en eso, no confiemos
en que ofrendamos, es bueno ofrendar, si lo está haciendo, sígalo haciendo,
pero no confíe en que usted ofrenda, confíe en el Señor Jesucristo,
La condición espiritual es solamente por confiar en el Señor Jesucristo.
No es cuestión de linaje o de alguna raza en particular. Hermano,
una de las cosas más terribles que nos puede ocurrir es creer
que somos elegidos de Dios y sentirnos superiores a alguien. Hermanos,
el que ha sido elegido por Dios sabe que no es mejor que nadie. El que ha sido elegido por Dios
sabe que él es el primer pecador. El que es elegido por Dios sabe
y mira a sus hermanos como superiores a él mismo. El que es elegido
por Dios sabe que Dios no lo eligió por nada en Él mismo,
sino por el puro afecto de Su voluntad. El que es elegido por
Dios tiene sentido cuando Él canta que Cristo me haya salvado
tan malo como yo fui y me deja maravillado, pues Él se entregó
por mí. Y cantamos con gozo, ¡cuán grande
amor! ¡Oh, grande amor el de Cristo
para mí! poder recordar que todo lo que él enfrentó lo enfrentó
por mí, yo soy la causa de que él haya muerto en la cruz, y
mantener nuestros ojos puestos en el Señor Jesucristo, no soy
mejor que nadie, y soy el primer pecador en la casa, soy el primer
pecador en la iglesia y en cualquier lugar, necesitado siempre del
evangelio, necesitado siempre de seguir viniendo al Señor Jesucristo,
y confiando solamente en Cristo. no en quién es mi papá, no en
quién es mi abuelo, no en qué denominación nací, sino en Cristo
y solamente en el Señor Jesucristo. Vamos a cantar solamente en Cristo.

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Joshua

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