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JC

El proposito de la vida

Philippians 3:10-11
Joel Coyoc August, 10 2022 Video & Audio
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Joel Coyoc August, 10 2022

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en Filipenses, capítulo tres. Dice la palabra de Dios, por
lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto
el escribiros las mismas cosas y para vosotros es seguro. guardados de los perros, guardados
de los malos obreros, guardados de los mutiladores del cuerpo,
porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos
a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza
en la carne. Aunque yo tengo también de qué
confiar en la carne, si alguno piensa que tiene de qué confiar
en la carne, yo más. Circuncidado al octavo día del
linaje de Israel de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos,
en cuanto a la ley, fariseo, en cuanto a celo, perseguidor
de la iglesia, en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. pero cuantas cosas eran para
mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aún estimo todas
las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y
lo tengo por basura para ganar a Cristo. y ser hallado en él,
no teniendo mi propia justicia que es por la ley, sino la que
es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe, a fin
de conocerle y el poder de su resurrección y la participación
de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,
sin alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.
no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino
que prosigo para ver si logro asir aquello para lo cual fui
también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo
haberlo ya alcanzado, Pero una cosa hago, olvidando ciertamente
lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo
a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo
Jesús. Así que todos los que somos perfectos,
esto mismo sintamos. Si otra cosa sentís, esto también
os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado,
sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. Hermanos sed
imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen, según el
ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos de
los cuales os dije muchas veces, y aún ahora lo digo llorando,
que son enemigos de la cruz de Cristo, el fin de los cuales
será perdición, cuyo Dios es el vientre y cuya gloria es su
vergüenza, que sólo piensan en lo terrenal, mas nuestra ciudadanía
está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador,
al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la
humillación nuestra para que sea semejante al cuerpo de la
gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar
a sí mismo todas las cosas. Vamos a a meditar versículo 10
y versículo que dice, a fin de conocerle y el poder de su resurrección
y la participación de sus padecimientos llegando a ser semejante a él
en su muerte, sin alguna manera llegase a la resurrección de
entre los muertos. Y nuestro tema es el propósito,
el propósito de la vida. Tenemos que definir el propósito
de nuestra vida. Y damos gracias a Dios porque
para los creyentes no tenemos que pasárnosla divagando o tratando
de inventar cuál es el propósito de nuestra vida. Damos gracias
a Dios porque Dios ha querido revelarse a nosotros y ha revelado
su propia persona, ha revelado también el propósito para el
cual Él nos ha creado. La gente puede tener diferentes
metas, diferentes propósitos, pero el propósito de la vida,
en realidad el propósito de la vida no sólo para aquellos que
Dios ha redimido, sino en realidad es el propósito de la vida para
todo ser humano. No obstante, aquellos que viven
en este mundo sin Cristo, sin Dios, sin esperanza, pues nunca
van a poder vivir para lo que Dios los creó. No importa que
ellos se tracen metas, alcancen ser brillantes y reconocidos,
jamás llenarán el propósito para el cual ellos fueron creados. Nosotros estábamos en la misma
condición, nacimos muertos en delitos y pecados, también incapaces
de cumplir o de vivir el propósito para el cual fuimos creados. De diferentes maneras a lo largo
de toda la escritura, la escritura nos define el propósito para
el cual fuimos creados. Desde que empieza la escritura
y dice que Dios nos creó hombre y mujer, y dice a imagen de Dios
los creó, varón y hembra los creó, esto define la vocación
de nuestra vida, sea que seamos hombres o que seamos mujeres.
Fuimos hechos a imagen de Dios con el propósito de mostrar el
carácter de Dios, con el propósito de gobernar a su creación en
su nombre. hacerlo en representación suya
él es el rey el rey de reyes él es el rey del universo él
es el rey de la creación y él formó imágenes suyas para que
toda la creación pudiera tener en claro quién es el rey sin
embargo sabemos por la escritura cuando dice por cuanto todos
pecaron están destituidos de la gloria de dios Fuimos privados
de la capacidad de vivir para aquello que Dios nos creó. Ahora,
el apóstol Pablo está comenzando este versículo. Sin embargo,
desde versículos antes, él está hablando acerca de un propósito.
Desde el versículo ocho dice, de Cristo Jesús mi Señor por
lo cual he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a
Cristo pero en el versículo 10 él define claramente como una
declaración de propósito dice a fin de conocerle sabemos que
él va a seguir enfatizando en que hay propósito porque lo sigue
haciendo en el versículo 12 donde dice no que lo haya alcanzado
ya ni que ya sea perfecto Versículo tres dice, hermanos, yo mismo
no pretendo haberle alcanzado, pero una cosa hago, olvidando
ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está
delante. Y él tenía un propósito de la
vida, y su propósito era conocer a Cristo. Necesitamos, si nosotros
fuimos creados, para reflejar cómo es Dios, para mostrar a
la creación el carácter de Dios, hay algo que sin duda nosotros
necesitamos, es nuestra más grande y más desesperada necesidad y
es conocer a Dios. Sin embargo, Dios no es como
cualquier otra cosa que nosotros nos propongamos a estudiar. Si
nosotros nos proponemos a estudiar y aprender y conocer de la electricidad,
pues nos ponemos a estudiar y vamos a aprender de electricidad, de
mecánica, de lo que sea, y estamos por encima de lo que estamos
estudiando. Pero cuando se trata del conocimiento de Dios, es
un conocimiento que sólo se puede tener si Dios se revela a nosotros. Si Dios no se revela a nosotros,
nosotros podemos hacer todo lo posible, podemos leer la Escritura
misma, podemos investigar. Sin embargo, a pesar de poder
ser expertos en la Escritura, podemos no nunca conocer a Dios. Si nosotros recordamos un poco
lo que fue la vida del apóstol Pablo, Él era un experto en la
escritura. De hecho, en este capítulo, él,
en los versículos primeros, empieza diciendo... dice si alguien versículo tres
porque nosotros somos la circuncisión los que en espíritu servimos
a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús no teniendo confianza en
la carne aunque yo tengo también de qué confiar en la carne si
alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne yo más circuncidado
al octavo día del linaje de Israel de la tribu de Benjamín hebreo
de hebreos en cuanto a la ley fariseo en cuanto a celo perseguidor
de la iglesia en cuanto a la justicia que es en la ley irreprensible
Y él está presentando aquí su currículum, y él era un conocedor
de la Escritura, él era un campeón de cumplir la ley, y no obstante,
él no podía alcanzar el propósito, él no podía conocer a Cristo.
La Escritura está llena del Señor Jesucristo, sin embargo, él estaba
persiguiendo al Señor Jesucristo. ¿Cuándo es que él es transformado
y él entiende que hay un propósito en la vida? Cuando Cristo Jesús
se le revela. Él no estaba precisamente buscando
conocer a Cristo, pero Dios lo había conocido a Él desde antes
de la fundación del mundo. Y Dios lo había elegido para
cumplir Su propósito en la vida, de que Él pudiera conocer a Cristo
para poder reflejar el carácter de Cristo. a si usted mira el
versículo diecisiete hermanos set imitadores de mí y mírate
los que sí se conducen y en romanos él dice set imitadores de mí
así como yo de Cristo en Corintios y lo que él está diciendo es
él imita a Cristo porque él está conociendo a Cristo todo este
capítulo que irá en torno al a lo importante que es el propósito
de la vida dice por ¿Cómo podemos gozarnos en el
Señor si no conocemos al Señor? No hay posibilidad de tener gozo
en el Señor sin conocer al Señor. Y la Biblia es abundante en hablar
acerca del propósito de nuestra vida. La cosa más importante,
dice Jeremías capítulo 9, Así dijo Jehová, no se alabe
el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente,
ni el rico se alabe en sus riquezas. Y algunos de ellos quizás se
sienten muy satisfechos de eso, pero dice la Biblia, pues no
se alaben en eso. Quizá publicaciones que pueden
hablar de hombres que pueden considerarse muy inteligentes
y sabios, pero dice la Biblia que no se alabe en eso, ni el
valiente se alabe en su valentía. Si hay algo que vale la pena
por encima de cualquier otra cosa es, dice, alábese en esto
el que se hubiere de alabar, en entenderme y conocerme que
yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra,
porque estas cosas quiero, dice Jehová. Alábese en esto el que
se hubiere de alabar en conocerme y entenderme que yo soy Jehová,
conocer al Señor. Y con justa razón, entonces,
habiéndosele revelado el Señor Jesucristo. Él entiende que eso
es todo en la vida, al punto de que todo es pérdida. Si nosotros
recordamos en Juan capítulo diecisiete, versículo tres, es de de suprema
importancia, porque conocer a Dios es es la misma vida eterna, dice
la Escritura, dice Y esta es la vida eterna. Versículo dos
dice, como le has dado potestad sobre toda carne para que dé
vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna,
que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo
a quien has enviado. Conocer con justa razón Pablo
decía, a fin de conocerle. Todo ya es sin importancia. Lo más importante es conocer
al Señor Jesucristo. Y el deseo de nuestro corazón es
que todos quienes escuchamos podamos experimentar lo que experimentó
el apóstol Pablo. ¿Cómo es que él llegó a este,
a entender que este era el propósito de su vida? conocer a Cristo,
porque Cristo se le reveló, porque Cristo lo encontró en el camino
a Damasco, y el Señor Jesucristo lo humilló, y él dejó de tener
confianza en la carne. El primer asunto para poder vivir
con el propósito correcto es dejar de confiar en la carne,
dejar de confiar en lo que tú puedes hacer para agradar a Dios,
dejar de confiar en que tú puedes declararte como un cumplidor
de la ley, que pudieras decirse incluso que eres irreprensible
en cumplir la ley. Sin embargo, cuando él vio al
Señor Jesucristo, él pudo comprender que en realidad él no había cumplido
la ley, que en verdad, en el espíritu de la ley, él había
fracasado en cumplir. Él sabía que esa justicia que
él tenía no daba la medida. Él después hablando dice no que
lo haya alcanzado ni que ya sea perfecto. en la carne él no era
perfecto, pero él había alcanzado perfección en Cristo Jesús porque
Cristo es perfecto y lo había vestido de su justicia. Él se
había rendido de seguir pretendiendo presentar lo que él lograba por
sí mismo en cuanto a la ley que podía impresionar a otros como
irreprensible. Él se dio cuenta de que eso no
satisface lo que Dios demanda, que lo único que Dios acepta
es lo que Él provee en el Señor Jesucristo. Él demanda una perfección
superior a lo de los escribas y fariseos, y esa perfección
es la del Señor Jesucristo. Él comprendió que sólo era Cristo
y sólo en Cristo que Él podía conocer a Dios en Cristo Jesús. rendirnos, rendirnos a todo orgullo,
rendirnos a toda confianza en la carne, rendirnos a pensar
de que nosotros podemos cumplir la ley. En verdad, la ley fue
dada para mostrar que somos incapaces de cumplirla. nosotros sabemos
que los niños no siempre honran a sus padres, nosotros sabemos
que desde nuestra más tierna edad fuimos aborrecedores de
la autoridad y el que resiste la autoridad a lo establecido
por Dios resiste. Nuestra única esperanza es clamar
que el Señor haga lo que hizo con el apóstol Pablo, que él
se nos rebele, que él se muestra a nosotros El pasaje que leyó
el hermano en hebreos dice, puesto los ojos en Jesús, el autor y
consumador de la fe. Y una vez que Pablo vio al Señor
Jesucristo, El llamado es a que sigamos mirando a Cristo, porque
sólo mirando a Cristo es que podemos crecer en conocer al
Señor Jesucristo. Conocer a Cristo, conocer a Dios
en Cristo Jesús es la cosa más importante y más valiosa de nuestra
vida, porque no hay manera de gozar de Él, no hay manera de
reflejar su carácter si no es creciendo cada día en conocerle. ¿Cómo podemos conocerle? Primeramente, escuchando la voz
de Dios en el Evangelio. Primeramente, entendiendo que
somos incapaces de agradarle. Primeramente, creyendo que no
hay nada que nosotros podamos hacer por nuestra salvación.
Entendiendo que no tenemos nada que ofrecer a Dios, sino venir
esperando recibir todo de Él. y confiando solamente en la obra
del Señor Jesucristo, confiando en su justicia, confiando en
su perfección, y el crecer en conocerle. No solo es el asegurar
nuestra salvación eterna. De ninguna manera es el hecho
de que algunas personas dicen, creen en el Señor Jesucristo
y todos sus problemas van a estar resueltos. Hay gente por ahí
que dice, pare de sufrir, venga a Cristo. El apóstol Pablo dice,
a fin de conocerle y la segunda cosa que implica el propósito
de la vida es conocer a Cristo es también tener aflicción dice
a fin de conocerle y el poder de su resurrección y la participación
de sus padecimientos conocerle Conocerle, experimentando el
perdón de los pecados, experimentando comunión con Él para poder conocerle,
conocemos a alguien cuando nosotros vamos pasando tiempo con Él.
Y parte de conocerle es experimentar el poder de su resurrección.
Dice, El poder, en otras palabras, el poder que se manifestó cuando
Cristo fue resucitado. Dice la Biblia que la muerte
no lo pudo retener. Él se levantó al tercer día. Él dijo que nadie le quitaba
su vida. Ahí estuvo involucrado el poder
de Dios. Hermanos, en conocer a Cristo
es experimentar el poder de su resurrección. Recuerde en Romanos
capítulo seis nos habla de ese poder que levantó a Cristo de
los muertos. Es el mismo que levanta al creyente. El Señor
cuando creemos, cuando Cristo se nos revela, cuando Cristo
nos humilla, morimos. Dios el Padre nos hace morir
al pecado, pero nos hace resucitar a nueva vida. y ese poder podemos
experimentarlo, está a nuestra disposición para poder vivir
vidas que agradan a Dios, el mismo poder que levantó al Señor
Jesucristo de entre los muertos. Efesios capítulo dos dice versículo seis versículo
cinco dice Bueno, desde el versículo cuatro dice, pero Dios que es
rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún
estando nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo,
por gracias soy salvos, y juntamente con él nos resucitó, y asimismo
nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su
gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque
por gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros,
pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe, porque
somos hechura suya, creados en Cristo Jesús, nuevas criaturas
en Cristo, levantados de entre los muertos, para experimentar
el mismo poder que levantó al Señor Jesucristo entre los muertos,
para hacernos una nueva creación en Cristo Jesús, para buenas
obras las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos
en ellas. Entonces, el propósito de la
vida es conocer a Dios en Cristo Jesús, y conocer a Dios en Cristo
Jesús es también experimentar el poder que levantó al señor
Jesucristo de entre los muertos. Ese que nos levanta a nueva vida
para vivir en novedad, en novedad de vida. Ahora, también significa
participar de sus sufrimientos. No es pare de sufrir, no es usted
cree y todo va a ser color de rosa. Dice nuestro y la participación de sus padecimientos,
y la participación de sus padecimientos. Capítulo uno, versículo veintinueve
al treinta, dice, porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo,
no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,
teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís
que hay en mí. No sólo se nos ha concedido creer
en Cristo, no sólo se nos ha concedido el poder caminar en
novedad de vida, sino en medio de las aflicciones Dios también
se revela a nosotros. En medio de las aflicciones podemos
crecer a la semejanza del Señor Jesucristo. Primera de Pedro
2.21 dice, pues para esto fuisteis llamados,
porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo
para que sigáis sus pisadas. Si leemos el versículo veinte,
dice, pues, ¿qué gloria es si pecando sois abofeteados y lo
soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís
y lo soportáis, eso ciertamente es aprobado delante de Dios.
Pues para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció
por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas.
el cual no hizo pecado ni siguió engaño en su boca, quien cuando
le maldecían no respondía con maldición, cuando padecía no
amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente,
quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos
a la justicia, por cuya herida fuisteis sanados, porque vosotros
erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor
y obispo de vuestras almas. capítulo 4 versículo 12 al 16 Amados, no os sorprendáis del
fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os
aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de
los padecimientos de Cristo, para que también, en la revelación
de su gloria, os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados
por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso
Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente de parte
de ellos él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que ninguno de vosotros padezca
como homicida, o ladrón, o malhechor, o por intrometerse en lo ajeno,
pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique
a Dios por ello. el propósito de la vida, conocer
a Cristo. Y en medio de las aflicciones,
Cristo se revela. Y en medio de las aflicciones
es el tiempo en el cual, por la gracia de Dios y por el poder
que levantó al Señor Jesucristo de los muertos, nosotros podemos
actuar de una manera distinta a la que actúa cualquier otra
persona cuando es maltratada. Es por la obra del Señor Jesucristo,
por el poder del Espíritu Santo, por el Evangelio, que nosotros
podemos bendecir a los que nos maldicen. Podemos hacer el bien
a los que nos persigan y nos ultrajan. Podemos orar por ellos. Capítulo cinco, versículos diez
y once de primera de Pedro dice, Dios de toda gracia que nos llamó
a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un
poco de tiempo, él mismo os fortalezca, él mismo os perfeccione, afirme,
fortalezca, y establezca. A él sea la gloria y el imperio
por los siglos de los siglos. Amén. Y es parte de nuestro llamado. No es cierto que vamos a pasarla
de maravilla, sin ninguna dificultad, sin ningún sufrimiento. Es parte
de conocer, es en medio del sufrimiento, en medio de las circunstancias
que Dios se revela a nosotros. Hay maneras en que nosotros jamás
podríamos conocer a Dios si no es a través de las circunstancias
que enfrentamos. Es interesante que alguien que
quedó huérfano desde niño y conoció al Señor Jesucristo, pues sin
duda él va a conocer aspectos distintos del Señor que los que
no tuvimos esa dificultad. Él va a poder saber, experimentar,
que Dios es el que defiende al huérfano y a la viuda. Él va
a poder identificarse con el salmista que dice, aunque mi
padre y mi madre me dejaran con todo, Jehová me recogerá. Y quizá
los que no hemos pasado eso, pues va a ser una bendición escucharlo.
Y Él va a poder bendecir a otros cuando Él puede compartir con
otros lo que nosotros no entendemos. Cuando alguna familia pierde
un hijo, Hay dolor y sufrimiento. Sin embargo, son maneras en las
que nosotros podemos conocer también en cada situación Dios
se revela de una manera especial. Él es el padre que vio morir
a su hijo unigénito en la cruz y él Él ha sido tentado en todo,
Él ha padecido todo, no hay aflicción que Él no pueda comprender, y
es en medio de esas aflicciones que nosotros podemos crecer en
conocer al Señor, y ese es el propósito de la vida, a fin de
conocerle. Ahora dice, llegando a ser semejante
a Él en su muerte, dice el apóstol Pablo, llegando a ser semejante a él
en su muerte, llegando a ser semejante a él en su muerte. No, no sabemos realmente pues de qué manera es la voluntad
de Dios que nosotros tengamos que llegar a la muerte. Y aquí está hablando del conocimiento
de Cristo y El apóstol Pablo escribió y dijo,
si comes o bebes o haces cualquier otra cosa, hazlo para la gloria
de Dios. Y si bien morir no es algo que nosotros en sí mismo
hacemos, pero aunque otros nos pueden matar, al final nosotros
morimos. Y aún es tan maravilloso el hecho
de que Dios nos haya redimido en Cristo, que el creyente glorifica
a Dios aún en la misma muerte. ah esto lo vemos por el mismo
apóstol Pablo cuando escribe en el capítulo uno dice ah dice
el versículo diecisiete dice versículo dieciocho que pues
que no obstante de todas maneras o por pretexto por verdad Cristo
es anunciado y en esto me gozo y me gozaré porque sé que por
vuestra oración y la suministración del espíritu de Jesucristo esto
resultará en mi liberación conforme a mi anhelo y esperanza, de que
en nada seré avergonzado, antes bien, con toda confianza, como
siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo. Y este magnificar
a Cristo es un sinónimo de glorificar a Cristo. El creyente magnifica
a Cristo. Y la manera en que magnificamos
a Cristo es la manera... No es que nosotros hacemos grande
a Cristo. Él ya es grande. La manera en
que el creyente magnifica a Cristo es como el telescopio magnifica
a la estrella. El telescopio no hace grande
a la estrella. pero nos ayuda a captar lo grande que la estrella
es. No se logra ver qué tan grande
es por lo lejano que está, pero el creyente ayuda, es de testimonio,
mostrando cuán magnífico, cuán grande es el Señor Jesucristo,
cuán admirable, cuán digno de honra, de gloria, cuán abundante
es el gozo que hay en el señor Jesucristo y él dice como siempre
ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo o por vida
o por muerte porque para mí el vivir es Cristo y el morir es
ganancia y recuerde que en el último capítulo de Juan el señor
Jesús habló a Pedro acerca de la vamos a buscar el pasaje Capítulo veintiuno, versículo
dieciocho de San Juan dice, de cierto, de cierto te digo, cuando
eras más joven, te ceñías e ibas a donde querías, mas cuando ya
seas viejo, extenderás tu mano y te ceñirá otro, y te llevará
a donde no quieras. Esto dijo dando a entender con
qué muerte había de glorificar a Dios, y dicho esto añadió,
sígueme, con qué muerte había de glorificar a Dios. Sabemos que tanto el apóstol
Pablo como el apóstol Pedro murieron como mártires por causa del Señor
Jesucristo y tantos otros cristianos. Y en verdad es que ellos glorificaban
a Cristo en la muerte. Y qué es lo que ellos estaban
diciendo, Dios es, Cristo es tan magnífico, Cristo es tan
precioso, Cristo es tan digno, Cristo es aquel que me ha amado
con amor eterno, que la misma muerte no es razón para negar
al Señor Jesucristo. Él es tan digno de mi amor, Él
es tan valioso para mí, que la muerte no puede ser jamás una
razón para negar al Señor Jesucristo. Por esa razón, los creyentes
morían en el circo romano cantando al que nos amó y nos lavó de
nuestros pecados con su sangre, llegando a ser semejante a Él
en su muerte. Hermanos, que Dios nos mantenga,
Sea cual sea la situación, ya sea por una enfermedad extrema,
dolorosa, por situaciones extremas y difíciles, poder recordar que
nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús,
poder recordar que Él es lo más precioso, que Él es magnífico,
que Él es digno de nuestro amor, de nuestra admiración, que Él
es el que nos ha amado con amor eterno y que el hecho de que
alguien nos quite la vida no significa razón para negar y
poder decir como Pablo, yo sé en quién he creído y que es poderoso
para guardar mi depósito para aquel día. El propósito de la
vida, el poder sostener el propósito de la vida, Dios nos creó con
ese propósito, con el propósito de mostrar quién es Él. Y la
verdad es que si no has confiado en el Señor Jesucristo, si no
has dejado de confiar en tu justicia, si aún tienes cosas en que te
jactas y crees que por eso puedes agradar a Dios, jamás podrás
vivir para lo que Dios te creó. que pueda ser una realidad en
nuestro corazón, el que cada día estamos creciendo a la imagen
del Señor Jesucristo, conociéndole que sea el propósito de nuestro
corazón. Y quisiera terminar leyendo el Salmo nueve, algunos
versículos. dice el Salmo nueve, te alabaré
o Jehová con todo mi corazón contaré todas tus maravillas,
me alegraré y me regocijaré en ti, cantaré a tu nombre o altísimo dice versículo diez en ti confiarán
los que conocen tu nombre por cuanto tú o Jehová no desamparaste
a los que te buscaron Versículo trece, ten misericordia
de mi hijo, va mírame aflicción que padezco a causa de los que
me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte para
que cuente yo todas tus alabanzas en la puerta de la hija de Sion
y me goce en tu salvación. Hay algo que es claro en este
salmo. El salmista conoce a Dios. Solo conociendo a Dios en Cristo
Jesús podemos alabarle con todo nuestro corazón. Solo conociéndolo
podemos saber que Él es un Dios que hace maravillas. Y vamos
a contar sus maravillas. solo conociéndole vamos a regocijarnos
en él dice me alegraré y me regocijaré en ti cantaré a tu nombre oh
altísimo y en solo conociéndole podemos experimentar su salvación
para que cuente yo todas tus alabanzas en la puerta de la
hija de Sion y me goce en tu salvación me goce en tu salvación
la salvación es del señor la salvación es por conocer al señor
Jesucristo Nuestra necesidad es clamar que él nos muestre
al Señor Jesucristo. Cuando Pablo vio a Cristo se
dio cuenta que todo en lo que él confiaba era basura. Que sea
el clamor de nuestro corazón que Dios se nos revele, que nuestros
ojos se mantengan en el Señor Jesucristo y que sea el anhelo
de nuestro corazón el mismo anhelo de Pablo a fin de conocerle y
el poder de su resurrección y ser participante en sus padecimientos
y ser semejante a él en su muerte. Y Pablo está confiando en Cristo. No que yo ya sea perfecto en
mí mismo, pero sigo. Nadie de nosotros va a llegar
a la perfección en esta tierra, sino hasta que veamos al Señor
Jesucristo. Esa es nuestra esperanza. Hasta
que dice, en Juan dice, amados, ahora somos hijos de Dios, Y
aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que
cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos
tal como Él es. Vamos a orar.

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