La predicación de Joel Coyoc, titulada "Un llamado final", se centra en la exhortación del apóstol Juan en 1 Juan 5:21, donde se insta a los creyentes a guardarse de los ídolos. Coyoc argumenta que este llamado, aunque brevemente expresado, tiene profundas implicaciones en la relación del creyente con Dios y con las influencias del mundo. Utiliza pasajes de la misma epístola, como los que abordan la importancia de amar a Dios y guardar Sus mandamientos, para enfatizar la necesidad de una fe que triunfa sobre el mundo y la responsabilidad personal de rechazar la idolatría, ya que esta no solo es la adoración de imágenes, sino la búsqueda de gozo y satisfacción en cualquier cosa que no sea Dios. La significancia doctrinal de este sermón radica en subrayar que el verdadero conocimiento y amor por Dios impulsan al creyente a vivir en dependenciade Su gracia, permitiéndoles así resistir las tentaciones del mundo y reflejar la luz de Cristo en sus vidas.
“La idolatría es pecado, el pecado es tinieblas. El no conocer a Dios es pecado.”
“La fe que vence al mundo es nuestra fe. Él, somos sus hijitos, y Él dijo, no les voy a dejar huérfanos."
“Fuera del Señor Jesucristo no hay la posibilidad de glorificar a Dios."
“Cuando Dios nos está alumbrando, creo que la figura más clara es, la luna no tiene luz propia, pero cuando el sol alumbra la luna, la luna refleja luz."
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