Bootstrap
JC

En el Huerto

John 19:38-42
Joel Coyoc June, 13 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc June, 13 2021
Estudio del Evangelio de Juan

En el sermón "En el Huerto" de Joel Coyoc, el predicador aborda la victoria de Cristo sobre el pecado y el miedo al hombre, centrándose en el relato de la crucifixión de Jesús en Juan 19:38-42. Coyoc argumenta que, aunque el primer Adán cayó en el pecado en el huerto del Edén, el segundo Adán, Cristo, logró la victoria en el huerto en la cruz. La cruz no solo es vista como un símbolo de sufrimiento, sino como el lugar donde se cumple la redención y se aplasta la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15). Las Escrituras revelan cómo, a pesar del temor de José de Arimatea y Nicodemo, ambos terminan defendiendo a Cristo, lo que demuestra que la verdadera victoria radica en confiar en Dios y no en las opiniones de los hombres. El mensaje enfatiza la necesidad de enfrentar y superar el temor al hombre mediante la fe en Cristo, quien ha triunfado sobre todos los enemigos y ofrece verdadera libertad y salvación.

Key Quotes

“Ahí se había conquistado la victoria. El Señor había aplastado la cabeza de Satanás.”

“Cristo está ya en el trono. Y él no está preocupado ni desesperado.”

“El temor al hombre es una experiencia común. Hermanos, no les estoy predicando solo a ustedes, me estoy predicando a mí mismo.”

“Si elijo libertad, seréis verdaderamente libres, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
nuestra biblia en el evangelio
de san juan evangelio según san juan en su capítulo diecinueve Dice la escritura, así que entonces
tomó Pilato a Jesús y le azotó. Y los soldados entretejieron
una corona de espinas y la pusieron sobre su cabeza. y le vistieron
con un manto de púrpura y le decían, salve, rey de los judíos,
y le daban de bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez
y les dijo, mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que
ningún delito hayo en él. Y salió Jesús llevando la corona
de espinas y el manto de púrpura y Pilato les dijo, he aquí el
hombre. Cuando le vieron los principales
sacerdotes y los alguaciles, dieron voces diciendo, crucifícale,
crucifícale. Pilato les dijo, tomadle vosotros
y crucificadle, porque yo no hallo delito en él. Los judíos
le respondieron, nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley
debe morir porque se hizo a sí mismo hijo de Dios. Cuando Pilato
oyó decir esto, tuvo más miedo. Entró otra vez en el pretorio
y dijo a Jesús, ¿de dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato, ¿a mí
no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad
para crucificarte y que tengo autoridad para soltarte? Respondió
Jesús, ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuese dada
de arriba. Por tanto, El que a ti me ha
entregado, mayor pecado tiene. Desde entonces procuraba a Pilato
soltarle, pero los judíos daban voces diciendo, si a este sueltas,
no eres amigo de César. Todo el que se hace rey a César
se opone. Entonces Pilato, oyendo esto,
llevó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado
El Enlosado, y en hebreo, Gábata. Era la preparación de la Pascua
como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos, He
aquí vuestro Rey. Pero ellos gritaron, fuera, fuera,
crucifícale. Pilato les dijo, a vuestro rey
he de crucificar. Respondieron los principales
sacerdotes, no tenemos más rey que César. Así que entonces lo
entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron pues a Jesús
y le llevaron. Y él cargando su cruz salió al
lugar llamado de la calavera y en hebreo Golgotha. Y allí
le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús
en medio. Escribió también Pilato un título
que puso sobre la cruz, el cual decía, Jesús Nazareno, rey de
los judíos. Y muchos de los judíos leyeron
este título, porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba
cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en
griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales
sacerdotes de los judíos, no escribas rey de los judíos, sino
que él dijo, soy rey de los judíos. Respondió Pilato, lo que he escrito,
he escrito. Cuando los soldados hubieron
crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro
partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la
cual era sin costura, de un solo tejido de arriba a abajo, entonces
dijeron entre sí, no la apartamos, sino echemos suerte sobre ella,
a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese
la escritura que dice, repartieron entre sí mis vestidos, y sobre
mi ropa echaron suertes, y así lo hicieron los soldados. estaba
junto a la cruz de Jesús, su madre, y la hermana de su madre,
María, mujer de Cleófas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a
su madre y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente,
dijo a su madre, Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo,
he ahí tu madre, y desde aquella hora el discípulo la recibió
en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús
que ya todo estaba consumado, dijo para que la escritura se
cumpliese, tengo sed. Y estaba allí una vasija llena
de vinagre, entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola
en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo
tomado el vinagre, dijo, consumado es. y habiendo inclinado la cabeza,
entregó el espíritu. Entonces los judíos, por cuanto
era la preparación de la Pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen
en la cruz en el día de reposo, pues aquel día de reposo era
de gran solemnidad, rogaron a Pilato que se le quebrasen las piernas
y fueran quitados de allí. Vinieron pues los soldados y
quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había
sido crucificado con él. Mas cuando llegaron a Jesús,
como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero
uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al
instante salió sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio,
y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para
que vosotros también creáis. Porque estas cosas sucedieron
para que se cumpliese la escritura, no será quebrado hueso suyo. Y también otra escritura dice,
mirarán al que traspasaron. Después de todo esto, José de
Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente, por
miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el
cuerpo de Jesús. Y Pilato se lo concedió. Entonces vino y se llevó el cuerpo
de Jesús. También Nicodemo, el que antes
había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de
mirra y de aloes, como 100 libras. Tomaron pues el cuerpo de Jesús
y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es
costumbre sepultar entre los judíos. Y en un lugar donde había
sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo
en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí pues, por
causa de la preparación de la Pascua de los judíos, y porque
aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. Vamos a meditar
los versículos del treinta y ocho al cuarenta y dos y nuestro tema
está tomado del versículo cuarenta y uno y es en el huerto en el
huerto dice el versículo cuarenta y uno y en el lugar donde había
sido crucificado Jesús había un huerto y en el huerto un sepulcro
nuevo en el cual aún no había sido puesto ninguno en el huerto. Damos gracias a Dios por lo que
ha ocurrido en el huerto. La Biblia empieza con un paraíso
o un huerto perdido y termina con un huerto o un paraíso restaurado. Y hay mucha relación de nuestra
vida con respecto a lo que es el huerto. Y vamos a estudiar
qué es lo que la Escritura nos enseña acerca de lo que ha ocurrido
en el huerto. Si nosotros hacemos memoria es
que fue en un huerto en que el primer Adán fue derrotado. Fue
en un huerto donde el primer Adán fue derrotado. Allí en el
huerto del Edén, Adán y Eva escucharon la voz del gran mentiroso, escucharon
la voz del engañador y rechazaron la verdad de Dios.
Cambiaron la verdad de Dios por la mentira. Buscaron por el engaño
del gran mentiroso la satisfacción en la criatura en lugar que en
el creador. Cambiaron la verdad de Dios por
la mentira. Y fue la derrota. Adán había sido creado y puesto
con una santidad que tenía que ser confirmada para ser probada. Adán podía pecar o no pecar. y él fracasó en la prueba. El
primer Adán, nuestra cabeza federal, nuestro representante, falló
en la prueba en las mejores condiciones ideales. Él falló. Él fracasó ante la prueba y juntamente
con él toda la raza humana, cambiando la verdad de Dios por la mentira,
dando culto a la criatura antes que al creador buscando en la
creación lo que sólo el creador puede dar buscando en el lugar
equivocado el gozo en tu presencia hay plenitud de gozo delicias
a tu diestra para siempre y ahí ellos fueron derrotados dice
la escritura Ahí en Génesis capítulo 3 dice, pero la serpiente era
astuta más que todos los animales del campo que Jehová Dios había
hecho. La cual dijo a la mujer con que
Dios os ha dicho no comáis de todo árbol del huerto y la mujer
respondió a la serpiente del fruto de los árboles del huerto
podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del
huerto dijo Dios, no comeréis de él, ni le tocaréis para que
no muráis. Entonces la serpiente dijo a
la mujer, no moriréis, sino que sabe Dios que el día que comáis
de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios sabiendo
el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era
bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable
para alcanzar la sabiduría, y tomó de su fruto y comió, Y dio también
a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos
los ojos de ambos y conocieron que estaban desnudos. Entonces
cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales. Y oyeron
la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire
del día. Y el hombre y su mujer se escondieron
de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Mas Jehová Dios llamó al hombre y le dijo, ¿dónde estás tú? Y
respondió, oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo
y me escondí. Y Dios le dijo, ¿quién te enseñó
que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que
yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió, la mujer
que me diste por compañera me dio del árbol y yo comí. Entonces
Jehová, Dios dijo a la mujer, ¿qué es lo que has hecho? Y dijo
la mujer, la serpiente me engañó y comí. Y Jehová Dios dijo a
la serpiente, por cuanto esto hiciste, maldita serás entre
todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre
tu pecho andarás y polvo comerás todos los días de tu vida. Y
pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y
la simiente suya. Esta te herirá en la cabeza y
tú le herirás en el calcañar. A la mujer dijo, multiplicaré
en gran manera los dolores en tus preñeces, con dolor darás
a luz los hijos y tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará
de ti. Y el hombre dijo, por cuanto
obedeciste a la voz de tu mujer y comiste del árbol que te mandé
diciendo, no comerás de él, maldita será la tierra por tu causa,
con dolor comerás de ella todos los días de tu vida, espinos
y cardos te producirá y comerás plantas del campo, con el sudor
de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque
de ella fuiste tomado, pues polvo eres y al polvo volverás. Y ahí fue la gran derrota. Allí por primera vez el hombre
en lugar de disfrutar de comunión con Dios, en lugar de cantar
el himno a solas al huerto, yo voy, se estaba escondiendo en
el huerto, intentando esconderse de la presencia de Dios. Oí tu
voz en medio del huerto y tuve miedo porque estaba desnudo.
Y todas nuestras tragedias iniciaron en el huerto del Edén. El primer
pecado, Cosa que no tomó a Dios por sorpresa. Ya todo, Dios tenía
preordenado. El primer pecado no hizo a Dios
rascarse su cabeza y pensar ¿qué es lo que vamos a hacer ahora?
Dice la Biblia que Cristo ya hubiese destinado como un cordero
sin mancha desde antes de la fundación del mundo. Aquellos
que iban a ser ordenados para salvación ya estaban escritos,
dice Apocalipsis, en el libro de la vida del cordero desde
antes de la fundación del mundo. Sencillamente El diablo, actuando
de acuerdo a su naturaleza, en rebelión abierta contra Dios,
estaba sencillamente haciendo algo, cumpliendo el propósito
eterno de Dios. Él tiene un plan y un propósito
eterno, un plan que nunca puede ser estorbado ni quebrantado,
aunque el hombre se oponga. Dios no tiene plan A y tiene
plan B, como algunos piensan. Dios tiene un solo plan y lleva
a cabo su plan para su gloria sin que nadie pueda jamás estorbarlo
y allí se presenta la semilla de un grave problema que es temor
un temor reverente que debía haber hacia Dios se empieza a
manifestar como un temor hacia el prójimo Adán y Eva empezaron
a hacer algo Algo que los relacionaba con Dios y era que en primer
lugar intentaron esconderse de Dios, cosa que es imposible. Sin embargo, nuestro corazón
engañoso y perverso repetidas veces nos tienta a intentar hacer
lo imposible. Intentar esconderse de Dios es
imposible. Todas las cosas están desnudas
ante los ojos de aquel que tenemos que dar cuenta. El libro de Apocalipsis,
cuando leemos al Cristo victorioso, dice que sus ojos son como llamas
de fuego. su rostro es como el sol cuando
resplandece en su fuerza y dice que está caminando en medio de
los siete candeleros de oro y si seguimos leyendo apocalipsis
a cada una de las iglesias le escribe y le dice yo conozco
yo conozco tus obras empieza a cada una de las iglesias y
es imposible esconder algo de la vista de dios pero no sólo
estaban intentando lo imposible, esconderse de la vista de Dios,
sino empezaron a intentar algo que era esconderse el uno del
otro. Se dieron cuenta que estaban desnudos y se sintieron avergonzados
e inapropiados delante del otro y empezaron a intentar cubrirse,
pero en primera instancia este era un problema con Dios. Eran
inapropiados para presentarse delante de Dios. intentaron resolver
ese problema con hojas de higuera pero no eran suficientes y desde
allí inicia en nuestro mundo la derrota por el pecado la derrota
derrotados por el pecado allí se perdió se perdió si pensamos
fuera términos humanos no había ninguna esperanza ya para el
ser humano pero si pensamos en términos de la gracia de dios
y en términos del plan eterno de dios el señor ahí presenta
predica el evangelio la primera predicación evangélica está en
el versículo 15 cuando dice pondré en amistad entre ti y la mujer
entre la simiente tu simiente y la simiente suya y tú tu simiente
le va a herir en el calcañar, pero la simiente de la mujer
va a herir a la simiente de la serpiente en la cabeza. Y ahí
está una proclamación gloriosa del evangelio. El Señor revelando
ya su plan para revertir esta gran derrota. La simiente de
la mujer es la simiente de Abraham y es el Señor Jesucristo. Es la simiente. Todo esto iba
a ocurrir según el evangelio de Juan. Detalla allí al final
pareciera solo un detalle. Dice en el lugar donde fue crucificado
Jesús había un huerto. En el huerto, el Señor Jesús
tuvo victoria. En el huerto, el segundo Adán
derrotó a Satanás y al pecado al ser crucificado. Allí, en
el huerto, fue levantado en una cruz, entregó el espíritu, los
enemigos se burlaron. Y ahí el diablo, el enemigo,
causó una herida en el carcañar. La muerte en la cruz fue la herida
en el carcañar. Una herida en el carcañar difícilmente
nos maten por cortarnos el carcañar. Pero una herida o un aplastar
la cabeza definitivamente es una herida mortal. Y allá en
el huerto había una cruz. Y allá en esa cruz, el Señor
había dicho, así como Moisés levantó la serpiente en el desierto,
así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para
que todo aquel que en Él cree no se pierda, más tenga vida
eterna. Y allá en la cruz, Él dijo, consumado es. Y estaba
consumada la victoria sobre Satanás, la victoria sobre el pecado.
victoria total para el pueblo de Dios. Ahí se había conquistado
la victoria. El Señor había aplastado la cabeza
de Satanás. Aparentemente había, era un momento
de tristeza, de dolor. Era un momento en el cual los
discípulos, muchos de ellos no tenían un entendimiento exacto
de lo que estaba ocurriendo. Pero la escritura se había cumplido. Y Satanás, la serpiente antigua,
había herido al Señor a la simiente de la mujer en el carcañal. Pero
el Señor le había herido en la cabeza. Una herida mortal estaba
a punto de ocurrir en ese mismo huerto. Todo estaba preparándose
para que, así como un huerto, La descendencia de Adán cayó
en condenación, cayó en esclavitud, cayó en muerte, cayó en pecado,
cayó en temor al hombre. Temor al hombre. Uno de nuestros
grandes problemas es, por haber fallado contra Dios, solemos
no sentirnos apropiados. A veces sentimos avergonzados. Hay cosas que nos gusta hacer
y lo podemos hacer. Cantar, por ejemplo, en la regadera
nos gusta. Pero si alguien nos sorprende
de pronto cantando, sentimos algo así como que, como una incomodidad,
como no ser adecuado. Y vivimos con un eterno problema
que se llama temor al hombre. Y un problema que es un problema
que va más allá de simplemente algo inofensivo. La gente dice
que es, le ponen muchos nombres hoy, baja autoestima, presión
de grupo y lo que quieran ponerle, pero en términos bíblicos se
llama temor al hombre y la escritura dice el temor al hombre pondrá
lazo Pero el que confía en Jehová será exaltado. La Escritura dice
el principio de la sabiduría es el temor del Señor y el apartarse
del mal, la inteligencia. El principio de la sabiduría
es el temor del Señor. Y si hay algo que carecemos sobre
todo en esta época es de temor al Señor. No hay temor del Señor. Vivimos en una de las épocas
siempre el hombre ha sido aborrecedor de Dios. Pero vivimos en las
épocas donde el hombre es más descarado en cuanto a aborrecer
a Dios. Pero el temor al hombre no significa
que vemos al hombre y necesariamente estamos temblando. El temor al
hombre significa La mirada de quién es la mirada más importante
para ti. La opinión de quién es la que
más importa para ti. La aceptación de quién es lo
que más deseas. El deseo y el temor son dos caras
de una misma moneda. Si temes ser pobre, deseas riqueza. Si temes a la enfermedad, es
que deseas buena salud. Si temes el rechazo es que deseas
aceptación. Y las preguntas es, ¿cuál es
la aceptación que para ti es más importante? A veces expresamos
cosas con dolor, decimos, sentimos mal porque de pronto pues no
nos invitaron a la fiesta. Y a veces decimos alguna bravuconada
pero en el corazón dolió la no invitación a la fiesta. Y el temor El temor al hombre es
algo que está inmerso en nosotros. Y en última instancia, ¿cuál
es lo grave con cuestión de esto? El Señor Jesucristo dijo así,
les voy a enseñar a quién tienen que temer. No teman a aquel que
puede matar el cuerpo y después nada más puede hacer. Más bien
teman a aquel que puede matar el cuerpo y después destruir
el alma en el infierno. Y ese no es el diablo, ese es
Dios. Al que hay que temer sea Dios
vuestro temor, dice el profeta al pueblo de Israel. Y al que
hay que temer y servir de verdad con todo nuestro corazón es al
Señor. Pero en verdad, caídos en Adán, estamos batallando constantemente
ante el temor al hombre. Y lo grave de temer al hombre
es que sin palabras estamos diciendo algo. Los hombres son grandes,
Dios es pequeño. Eso es lo que quiere decir mi
actitud de temer al hombre. Dios es pequeño, los hombres
son grandes. ¿Por qué estoy hablando del temor
al hombre? Se consumó victoria. en el huerto
entró el temor al hombre, pero en el huerto el Señor Jesucristo
ganó victoria sobre el temor al hombre. Apocalipsis, por ejemplo, el
pasaje que le dio el hermano, pero muchos otros pasajes de
Apocalipsis muestran a un Cristo victorioso, a un Cristo que ha
vencido a Satanás, a un Cristo que ha vencido a la muerte, a
un Cristo que ha vencido el pecado, a un Cristo que ha vencido a
todos sus enemigos. Sus enemigos todavía se ríen. Lo que no saben es que la victoria
ya está hecha. Cristo está ya en el trono. Y
él no está preocupado ni desesperado. Él tiene un tiempo en que va
a venir y no va a venir otra vez como el cordero que enmudeció
y no abrió su boca. Ciertamente es el cordero de
Dios y el cordero inmolado, pero él va a venir otra vez y va a
venir como el león de la tribu de Judá. Y él va a venir para
despedazar a sus enemigos y para ejecutar venganza. Y dice en
Apocalipsis capítulo 5, versículo 1 al 14, Y vi en la mano derecha
del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro
y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi un ángel fuerte
que pregonaba a gran voz, ¿Quién es digno de abrir el libro y
de desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo, ni
en la tierra, ni debajo de la tierra podría abrir el libro,
ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, y lloraba
yo mucho. Hermanos, eso debe ser lo que
estemos haciendo, llorar mucho. Pero el consuelo que le dieron
a Juan debe ser nuestro consuelo. Y dice ahí, y uno de los ancianos
me dijo, no llores, que aquí el león de la tribu de Judá,
la raíz de David, ha vencido. Ese llorar mucho es lo mismo
que está haciendo Pablo cuando dice, ayo esta ley en mis miembros
que el bien que quiero no hago y el mal que no quiero eso hago.
Miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? y la
respuesta del anciano es lo mismo que dice cuando dice él gracias
sean dadas a dios por jesucristo el cual nos libra y confiamos
que aún nos liberará cristo el león de la tribu de juda dice
Y aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido
para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré y vi
en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de
los ancianos estaba en pie un cordero como inmolado, que tenía
siete cuernos y siete ojos, los cuales son los siete espíritus
de Dios enviados por toda la tierra. Y vino y tomó el libro
de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando
hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro
ancianos se postraron delante del cordero, todos tenían arpas
y copas llenas de oro, llenas de incienso, que son las oraciones
de los santos, y cantaban un nuevo cántico diciendo, digno
eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste
inmolado y con tu sangre nos has redimido para Dios de todo
linaje, lengua, pueblo y nación. Y nos has hecho para nuestro
Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré y oí
la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes
y de los ancianos, y su número era millones de millones, que
decían a gran voz, el Cordero que fue inmolado es digno de
tomar el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, la honra,
la gloria y la alabanza. y a todo lo creado que está en
el cielo y sobre la tierra y debajo de la tierra y en el mar, y a
todas las cosas que en ellos hay, oí decir, al que está sentado
en el trono y al cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria
y el poder por los siglos de los siglos, amén. Los cuatro
seres vivientes decían amén y los veinticuatro ancianos se postraron
sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de
los siglos. Cristo es triunfante. Se nos presenta a un león de
la tribu de Judá que ha vencido. Él ha vencido. Inmediatamente después de que
Cristo dijo consumado es, ocurrió un gran milagro, un tremendo
milagro de fe, un milagro producido por la obra del Espíritu Santo
y es el milagro de ver a dos personas. que durante mucho tiempo
habían sido discípulos secretos del Señor Jesús porque tenían
una fuerte batalla con el temor al hombre porque el temor al
hombre les había puesto lazo porque para ellos eran muy grandes
los líderes judíos y Dios era pequeño pero se consumó su obra
de salvación y fueron victoriosos sobre el temor al hombre Y antes
que veamos esto, quisiera leer un pasaje en 1 Corintios 15,
55, 57, que todo el capítulo 15 de 1 Corintios habla de la
gran victoria de nuestro Señor Jesucristo. ¿Dónde está o muerte
tu aguijón? ¿Dónde os sepulcro tu victoria?
Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del
pecado la ley. Mas gracias sean dadas a Dios,
que nos da la victoria. ¿Qué nos da? Victoria por medio
de nuestro Señor Jesucristo. Gracias sean dadas a Dios, que
nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Primera de Corintios 15, 55-57. y qué maravilloso es. En el huerto
los hombres comenzamos a padecer del terrible pecado de temer
al hombre, pero en el huerto fue donde José de Arimathea y
Nicodemo hicieron suya por la fe esa victoria del Señor Jesucristo
y vencieron el temor al hombre. Interesantemente el nombre de
Nicodemo significa victoria del pueblo o victoria sobre el pueblo. Nicodemo es victoria del pueblo
o victoria sobre el pueblo y sabe triunfar sobre el temor al hombre
es tener un triunfo sobre el pueblo es no estar más temeroso
de qué es lo que va a pensar la gente del pueblo o qué es
lo que va a decir la gente del pueblo o es hacer cosas para
agradar a la gente y quedar bien delante de la gente por fin libre
un hombre que tuvo victoria sobre el pueblo pero también tiene
sentido que su nombre sea victoria del pueblo el pueblo del señor
tiene victoria sobre el temor al hombre en el señor Jesucristo
en el huerto el señor Jesucristo ganó victoria y hermanos en fe
vengamos como vino José de Arimatea dice el apóstol Juan guiado por
el Espíritu Santo después de esto José de Arimatea que era
discípulo de Jesús pero secretamente ¿por qué? por miedo de los judíos,
temor al hombre, secretamente. Y también Nicodemo, el que vino
de noche. ¿Por qué vino de noche? Temor al hombre. Tenía miedo
que lo vieran con Jesús. Pero Dios fue obrando gradualmente
en Nicodemo. Llegó un momento en que después
Nicodemo se atrevió a decir en defensa de Jesús, si juzga nuestra
ley a un hombre antes de huirle. Y le callaron la boca y le dijeron,
también tú eres Galileo. y seguramente se asustó y se
volvió. pero su salvación fue consumada.
Y por fe miró al Señor Jesucristo, confió en el Señor Jesucristo.
El Espíritu Santo le recordó, así como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga
vida eterna. Si elijoos libertades, seréis verdaderamente libres,
y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Y la verdad
es que los hombres no son grandes, Dios es grande. La verdad es,
los hombres son pequeños. Los hombres son miserables. Los
hombres pueden destruir nuestro cuerpo, pero no pueden hacer
nada más. La mirada que verdaderamente importa es la mirada de Dios.
Ante Él es ante quien tenemos que dar cuentas. Miraron a Cristo
y el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, los hizo libres del temor al
hombre. Es interesante que en Mateo, en Marcos, Este evento
con José de Arimatea se menciona en todos los evangelios, pero
interesantemente el Espíritu Santo guía a Marcos a usar una
palabrita que hace un contraste fuerte con lo que el Espíritu
Santo guía a Juan a decir en Mateo. En Mateo el Espíritu Santo
guía a Juan a decir José de Arimatea que era discípulo de Jesús pero
secretamente por miedo de los judíos. Pero en Marcos capítulo
quince versículo cuarenta y tres dice José de Arimatea miembro
noble del concilio que también esperaba el reino de Dios vino
y entró y hay una palabra interesante osadamente a Pilato y pidió el
cuerpo de Jesús uno que tenía miedo de pronto vino osadamente
y una gran noticia hermano ese que entró osadamente no era José
de Arimatea era la vida de Cristo fluyendo en y fue injertado en la vid verdadera.
Había sido puesto en la vid verdadera, yo soy la vid verdadera, mi padre
es el labrador, y estaba llevando fruto para la gloria de Dios,
y el Señor lo estaba limpiando para que lleve más fruto. Osadamente,
valientemente, encontraste a los cobardes e incrédulos que no
heredarán el reino de los cielos, pero no era José de Arimatea.
Así como él fue alguien que tuvo miedo al hombre, como nosotros
lo hemos experimentado. Por fe podemos venir al Señor
Jesucristo y clamar que nos dé su vida en nosotros, clamar que
nos haga libres del temor al hombre que pone el lazo. Porque
si el Hijo te da libertad, vas a ser verdaderamente libre. Y
dice, José, Mateo dice entonces fue
a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús entonces Pilato mandó que
se le diese el cuerpo y se le dio el cuerpo del Señor Jesucristo
y juntamente con el Nicodemo también miró al Señor Jesucristo
y fue salvo de la mordedura de esa mordedura del pecado que
influye temor al hombre Él fue libre. Él era de esa clase. Ambos
eran de esa clase de gente que estaban preocupados solo por
lo que el hombre ve. De la apariencia externa, eran
fariseos, ambos. Eran líderes religiosos, pero
miraron a Cristo y Cristo los libró de la mordedura de Satanás. Libres del temor al hombre, crecieron
en la imagen del Señor Jesucristo. Dice en Juan capítulo 12, Versículo 37, en adelante. Pero a pesar de que Jesús, pero
a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no
creían en Él. Para que se cumpliese la palabra
del profeta Esaías que dijo, Señor, ¿quién ha creído a nuestro
anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el
brazo del Señor? Por eso no podían creer, porque
también dijo Isaías, cegó los ojos de ellos y endureció su
corazón, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón,
y se conviertan y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su
gloria, y habló acerca de él. Con todo eso, a un de los gobernantes
muchos creyeron en él, pero a causa de los fariseos no lo confesaban
para no ser expulsados de la sinagoga porque amaban más la
gloria de los hombres que la gloria de Dios. ¡Qué bendición
tuvieron estos hombres! Una vez estuvieron en esta lista
y hoy son libres. libres, no importa que me expulsen
de la sinagoga, no importa que me digan Galileo, no importa
que pierda todos los privilegios, estoy sentado con Cristo en los
lugares celestiales, no importa si me apedrean, pueden matar
mi cuerpo, pero mi espíritu jamás lo podrán matar porque Cristo
ha vencido y Él es el león de la tribu de Judá y su victoria
es la que vence al mundo, nuestra fe, la fe del Señor Jesucristo
es victoriosa sobre el mundo. Hermanos, Clamemos al Señor que
nos haga libres del temor al hombre. El temor al hombre es
una experiencia común. Hermanos, no les estoy predicando
sólo a ustedes, me estoy predicando a mí mismo. Necesito igual que
ellos, mirar al Señor Jesucristo y clamar para ser libre del temor
al hombre y buscar siempre sólo la aprobación de Dios. Recordar
siempre que la evaluación más importante no es de los hombres
sino es la de Dios. Por eso le dijo Pablo a Timoteo
procura con diligencia presentarte a Dios como obrero aprobado,
aprobado por Dios. Que no tiene de acá avergonzarse,
que traza bien la palabra de verdad y que pueda ser la pasión
y el deseo de nuestro corazón. Que la mirada más importante
sea la del Señor, de aquel que mira, no lo que está delante
de sus ojos, porque el hombre mira lo que está delante de sus
ojos, pero Dios mira el corazón. Que podamos tener la confianza
de venir a Él porque estamos en Cristo y decirle, Señor, soy
un miserable. ponernos a llorar como Juan,
pero poder ser consolados. El león de la tribu de Judá ha
vencido y por fe esa victoria es nuestra victoria. Vengamos
al Señor Jesucristo, clamemos al Señor Jesucristo que fortalezca
nuestra fe, que por fe hagamos nuestra su victoria, que podamos
ser vestidos de su justicia. y ya no más sentiremos inapropiados
ya no habrá más necesidad de tratar de ponernos hojas de higuera
porque cristo ha hecho justicia para vestir a su pueblo con su
justicia y justificados por la fe tenemos paz para con dios
por medio de nuestro señor jesucristo hermanos vengamos al señor jesucristo
vamos a orar Dios, te agradecemos porque te
podemos llamar padre. Te agradecemos porque podemos
acercarnos al trono de tu gracia. porque el cordero fue inmolado,
pero él es el león de la tribu de Judá que ha vencido, y hoy
está sentado en el trono victorioso. Señor, ayúdanos a recordar que
ha vencido a Satanás, ha vencido al mundo, ha vencido a la carne,
ha vencido el temor al hombre, Señor, ha vencido la muerte,
y Señor, sabemos que hoy la muerte no puede hacer más. que hacernos
el favor de llegar inmediatamente a estar presentes en Cristo.
Señor, te ruego que obres en nuestro corazón y hagas tal milagro
como hiciste en el huerto con Nicodemo y con José de Arimatea.
Señor, rogamos que nos hagas Nicodemos. hombres que por tu
gracia podemos ver a cristo y podemos triunfar sobre el pueblo triunfar
sobre el temor y sobre la opinión que pueda tener el hombre que
no nos turbe y señor que podamos también tener la victoria que
tiene tu pueblo que es la victoria de tu hijo el señor jesucristo
Señor, ruego que si estás hablando a nuestros corazones, atráenos
a ti, haznos venir a ti, Señor, y hallar nuestro gozo y nuestra
esperanza en ti. Haznos gritar como Pablo que
somos miserables, pero consuélanos como el anciano consoló a Juan
poniendo su mirada en la victoria del Señor Jesucristo. Te rogamos
que hagas tal obra en nuestro corazón. En el nombre del Señor
Jesucristo, amén.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.