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JC

En la Consumación

John 19:28-30
Joel Coyoc June, 6 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 6 2021
Estudio del Evangelio de Juan

En la predicación titulada "En la Consumación", el predicador Joel Coyoc se centra en la declaración de Jesucristo "Consumado es" en Juan 19:28-30, explorando su significado teológico y su relevancia en la obra redentora. Coyoc argumenta que la consumación indica el cumplimiento de la ley y el sacrificio perfecto de Cristo, cuya muerte satisface la justicia divina y cierra el antiguo pacto, inaugurando el nuevo pacto con mejores promesas. Usa versículos como Juan 17:4 y Romanos 10:4 para resaltar que Jesucristo era el único que pudo cumplir la ley perfectamente y que la salvación solo se recibe a través de la fe en Él, no por obras. La importancia práctica de este mensaje radica en exhortar a los oyentes a acercarse a Dios con humildad, reconociendo que la salvación está completa solo en Cristo, y enfatizando que cualquier intento de añadir obras a la redención ofende a la obra de Cristo.

Key Quotes

“Todo lo que había ocurrido antes, todos los sacrificios del Antiguo Testamento, no habían quitado un solo pecado, y eran simplemente sombras de aquello que había de venir.”

“Él dijo, no he venido para abrogar la ley, sino para cumplirla. Y él cumplió a perfección lo que ningún hijo de Adán ha podido cumplir jamás.”

“La salvación de su pueblo está completa, lo único que su pueblo tiene que hacer es mirar a Él con ojos de fe.”

“El final de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree.”

Sermon Transcript

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100%
en el Evangelio según San Juan en su capítulo diecinueve Evangelio según San Juan capítulo
diecinueve vamos a leer todo el capítulo
diecinueve dice la palabra de Dios. Así
que entonces, tomó Pilato a Jesús y le azotó, y los soldados entretejieron
una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron
con un manto de púrpura, y le decían, salve, rey de los judíos,
y le daban de bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez
y les dijo, mirad, os lo traigo fuera. para que entendáis que
ningún delito hallo en él. Y salió Jesús llevando la corona
de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo, He aquí el
hombre. Cuando le vieron los principales
sacerdotes y los alguaciles, dieron voces diciendo, Crucifícale,
crucifícale. Pilato les dijo, Tomadle vosotros
y crucificadle. porque yo no hallo delito en
él. Los judíos le respondieron, nosotros tenemos una ley, y según
nuestra ley debe morir, porque se hizo asimismo hijo de Dios.
Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo. Y entró otra
vez en el pretorio y dijo a Jesús, ¿de dónde eres tú? Mas Jesús
no le dio respuesta. Entonces le dijo Pilato, ¿a mí
no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad
para crucificarte y que tengo autoridad para soltarte? Respondió
Jesús, ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuese dada
de arriba. Por tanto, el que a ti me ha
entregado mayor pecado tiene. Desde entonces procuraba a Pilato
soltarle, pero los judíos daban voces diciendo, si a este sueltas
no eres amigo de César, todo el que se hace rey a César se
opone. Entonces Pilato, oyendo esto,
llevó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado
el Enlosado, y en hebreo, Gábata. Era la preparación de la Pascua,
y como la hora sexta, entonces dijo a los judíos, he aquí vuestro
rey. Pero ellos gritaron, fuera, fuera,
crucifícale. Pilato les dijo, a vuestro rey
he de crucificar. Respondieron los principales
sacerdotes, no tenemos más rey que César. Así que entonces lo
entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron pues a Jesús
y le llevaron. y él cargando su cruz salió al
lugar llamado de la Calavera, y en hebreo Golgotha. De allí
le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús
en medio. Escribió también Pilato un título
que puso sobre la cruz, el cual decía, Jesús Nazareno, rey de
los judíos. Y muchos de los judíos leyeron
este título, porque el lugar donde fue crucificado estaba
cerca de la ciudad, Y el título estaba escrito en hebreo, en
griego y en latín. Dijeron a Pilato, los principales
sacerdotes de los judíos, no escribas rey de los judíos, sino
que él dijo, soy rey de los judíos. Respondió Pilato, lo que he escrito,
he escrito. Cuando los soldados hubieron
crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro
partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la
cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces
dijeron entre sí, no la apartamos, sino echemos suertes sobre ella,
a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese
la Escritura que dice, repartieron entre sí mis vestidos, y sobre
mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.
Estaba junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su
madre, María, mujer de Cleófas, y María Magdalena. Cuando vio
Jesús a su madre y al discípulo a quien él amaba, que estaba
presente, dijo a su madre, mujer, he ahí tu hijo. Después dijo
al discípulo, he ahí tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo
la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús
que ya todo estaba consumado, dijo para que la escritura se
cumpliese, tengo sed. Y estaba allí una vasija llena
de vinagre. Entonces ellos empaparon en vinagre
una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a
la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre,
dijo, Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza,
entregó el espíritu. Entonces los judíos, por contraria
a la preparación de la Pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen
en la cruz en el día de reposo, pues aquel día de reposo era
de gran solemnidad, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas
y fuesen quitados de allí. Vinieron pues los soldados y
quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había
sido crucificado con él. Mas cuando llegaron a Jesús,
como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero
uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al
instante salió sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio. Y su testimonio es verdadero,
y él sabe que dice verdad para que vosotros también creáis.
Porque estas cosas sucedieron, para que se cumpliese la Escritura,
no será quebrado hueso suyo. Y también otra Escritura dice,
mirarán al que traspasaron. Después de todo esto, José de
Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por
miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el
cuerpo de Jesús. Y Pilato se lo concedió. Entonces
vino y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que
antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto
de mirra y de aloes, como 100 libras. Tomaron pues el cuerpo
de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas,
según es costumbre sepultar entre los judíos. Y en el lugar donde
había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un
sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.
Allí pues, por causa de la preparación de la Pascua de los judíos, y
porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. Vamos a meditar los versículos
del 28 al 30, que dice, después de esto, sabiendo Jesús que ya
todo estaba consumado, dijo para que la escritura se cumpliese,
tengo sed. estaba allí una vasija llena
de vinagre entonces ellos empaparon en vinagre una esponja y poniéndola
en un hisopo se la acercaron a la boca cuando Jesús hubo tomado
el vinagre dijo consumado es y habiendo inclinado la cabeza
entregó el espíritu nuestro tema esta tarde es en
la consumación en la consumación Venimos estudiando toda la narración
que está haciendo Juan acerca de lo que ocurrió en el Monte
Calvario, en el ofrecimiento de la Pascua de los cristianos,
en el ofrecimiento de la Pascua del verdadero Israel, en el ofrecimiento
de aquel sacrificio del cual se dice sin derramamiento de
sangre no hay remisión de pecados. Y llegando ya al final, sabemos
que está en el final porque el Señor, en los versículos que
acabamos de leer dos veces, aparece la palabra consumado. Ya en el
final el apóstol Juan empieza a mostrarnos qué es lo que estaba
ocurriendo exactamente allí en la consumación de ese sacrificio
perfecto, un solo sacrificio con el cual el Señor Jesucristo
hizo perfectos para siempre a los santificados. Todo lo que había
ocurrido antes, todas, todos los sacrificios del Antiguo Testamento,
todos los miles de sacrificios que se ofrecían cada año en la
Pascua, no habían quitado un solo pecado, y eran simplemente
sombras de aquello que había de venir. Siempre El pueblo de
Dios ha sido salvo sólo por la fe en el Señor Jesucristo. Nunca
ha sido de otra manera. Aquellos a los cuales el Señor
les daba fe podían visualizar en las sombras el cumplimiento
futuro en la promesa del Mesías, del Señor Jesucristo, y creían
en el Señor Jesucristo. Y eso es lo que daba salvación
a los creyentes de todas las épocas. Jamás ha habido forma
distinta de ser salvos. Jamás nadie se salvó por cumplir
la ley, porque la única persona que ha cumplido la ley de manera
completa es el Señor Jesucristo. Ahora, de las cosas que nos muestra
el apóstol Juan, guiado por el Espíritu Santo, es que en la
consumación, lo primero que nos muestra es lo que Jesús sabía,
lo que Jesús sabía. Dice el pasaje, después de esto,
cuando empieza el versículo diecinueve, sabiendo Jesús que ya todo estaba
consumado. ¿Qué es lo que Jesús sabía? Después,
El apóstol Juan, guiado por el Espíritu, nos habla acerca de
lo que Jesús dijo. ¿Qué es lo que Jesús dijo? Y
por último, lo que Jesús hizo. Y cuando empezamos a mirar, ¿qué
es lo que Jesús sabía? Ahí el versículo nos dice claramente,
Jesús sabía que todo ya estaba consumado. Jesús sabía que todo
estaba ya consumado. ¿Y qué es ese todo que Jesús el Señor Jesús sabía que él había
consumado, había concluido, había finalizado, y había cumplido
con su ministerio terrenal. Había venido, y había tenido
una pasión en su corazón que dice, la ser tu voluntad, Dios
mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.
Él había venido, y él nunca habló nada por su propia cuenta. Siempre
habló lo que el Padre le dio para hablar, siempre hizo la
obra que el Padre le dio para hacer, Y Él dice ahí en capítulo
17, versículo 4, yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra
que me diste que hiciese. Yo te he glorificado en la tierra,
he acabado la obra que me diste que hiciese. Y el Señor allá
en la cruz está diciendo, Él está hablando, porque Él sabe
algo, y Él sabe que todo ha sido consumado. Dice, sabiendo Jesús
dice el versículo, después de esto, sabiendo Jesús que ya todo
estaba consumado, en su sabiduría infinita, él sabía que todo estaba
cumplido, todo estaba terminado, él había declarado antes, he
terminado la obra que me diste que hicieses, y qué maravilloso
es poder mirar que los siervos del Señor Pablo dijo sete imitadores
de mí, como yo de Yo ya estoy para ser sacrificado,
y el tiempo de mi partida está cerca. He peleado la buena batalla,
he guardado la fe. Es interesante que los siervos
del Señor también llega un momento, y qué hermoso es poder llegar
al momento de decir, he terminado lo que tú, Señor, me diste para
hacer. Así como Cristo tenía la convicción
de haber cumplido, Él sabía 100% seguro que había terminado lo
que Él había venido a hacer a esta tierra. Un día vamos a estar
cerca de la consumación de nuestra vida. Y qué hermoso será poder
decir como Pablo, he peleado la buena batalla, he guardado
la fe. Hermanos, alguien ha dicho que
cuando llegue la hora de morir, estés seguro que lo único que
te hace falta es morir. ¿Y cómo podemos estar seguros
que lo único que nos hace falta es morir? entendiendo qué es
lo que ocurrió en la cruz, solamente cuando entendemos qué es lo que
el Señor estaba diciendo que estaba consumado, es cuando podemos
decir, sólo me falta morir, he terminado, qué hermoso es poder
terminar cada día de nuestra vida y vivir cada día de nuestra
vida con la intensidad como si fuera el último día. estando
siempre preparados y amando su venida, estando siempre con la
seguridad de que hemos confiado en aquella obra completa que
el Señor Jesucristo hizo. Dice, el Señor sabía que su ministerio
estaba completado, que Él había glorificado al Señor. ¿Qué más
sabía el Señor que estaba consumado? Y es importante que relacionemos
esto en la consumación de la obra de salvación, en la consumación
del sacrificio del Cordero de Dios. El Cordero de Dios, el
Señor Jesucristo, sabía que todo estaba consumado, sabía que había
cumplido todo por lo cual Él había venido a esta tierra, pero
Él sabía también que había cumplido toda la ley. Él estaba terminando
en ese momento de cumplir, Él cumplió toda la ley. Mucha gente
le gusta pensar en la ley como 10 mandamientos, pero la ley
es más que 10 mandamientos. La ley es los 10 mandamientos,
pero es la ley sanitaria, es la ley ritual, es la ley de los
sacrificios y las ceremonias, y el Señor la había cumplido
completamente. Ahí estaba terminando el último
momento, Recién, versículos antes, Juan menciona que no rompieron
su ropa porque estaba hecha de una sola costura. Y eso habla
de que él estaba cumpliendo como sumo sacerdote. Así era la ropa
del sumo sacerdote, de una sola costura. O sea, era un tejido
sin costura. Y ahí estaba el Cordero, que
él era el Cordero de Dios, pero él también era el altar. Él es
el templo. No esperamos más construcción
de un tercer templo, porque el tercer templo es el Señor Jesucristo,
y Él ha sido levantado. Él dijo, destruid este templo,
y en tres días lo voy a levantar. Y ellos dijeron, estás loco.
En tantos años se hizo este templo. Pero él, dice Juan, no hablaba
sino del templo de su cuerpo. Y el tercer templo fue levantado. El Señor Jesús ha levantado el
tercer templo. No importa cuántos templos quieran
construir los judíos hoy, no tiene nada que ver con la Escritura. Y tiene todo que ver con el Señor
Jesucristo. Cristo es el tercer templo que
ha sido levantado. Y el Señor sabía, Él estaba cumpliendo
en ese momento. Él es el templo, Él es el sacrificio,
Él es el altar, Él es el cordero, Él es el sumo sacerdote, Él es
el rey, Él es el profeta. Y Él sabía que todo estaba consumado. Estaba consumado el cumplimiento
de toda la ley. Él dijo, no he venido para abrogar
la ley, sino para cumplirla. Y Él cumplió a perfección lo
que ningún hijo de Adán ha podido cumplir jamás. La única persona
capaz de cumplir la ley fue el Señor Jesucristo. Si alguien
más hubiera podido cumplir la ley, se hubiera salvado por la
ley. Pero por las obras de la ley, nadie será justificado,
dice el apóstol Pablo, enseñado por el mismo Espíritu Santo.
Y es que el Señor sabía que estaba consumado ya el cumplimiento
de la ley. Dice la Escritura, porque ignorando la justicia
de Dios y procurando establecer la suya propia, no sean sujetado
a la justicia de Dios, porque el fin de la ley es Cristo para
justicia a todo aquel que cree. El fin de la ley es Cristo a
todo aquel que cree. El Señor sabía que estaba ya
consumado. la satisfacción de la justicia
divina, la satisfacción de la justicia divina. Sabía, el Señor
Jesús sabía que en la cruz se había resuelto, se había resuelto
el mayor conflicto de toda la historia. El mayor conflicto
de toda la historia es cómo Dios, siendo justo, puede perdonar
pecadores como nosotros. Durante todo, la Biblia habla
de que Satanás es el acusador de los hermanos. Los ángeles,
Satanás pecó y hubo justicia perfecta. ¿Sabe? Para Satanás
no hay salvación. Justicia perfecta se hizo. Ángeles
pecaron detrás de Satanás y no hay salvación para ellos. Justicia
perfecta fue hecha. Pero Adán pecó y el Señor prometió
un Salvador. Y Satanás probablemente muchas
veces protestó delante de Dios. ¿Cómo puedes tú perdonar pecadores
como estos? Pecadores miserables, que te
ofenden constantemente y quebrantan toda tu ley. Y allá en la cruz
se consumó la solución de este gran conflicto. Es que el Señor
no simplemente pasó por alto nuestros pecados. Es que ni un
pecado quedará sin castigo porque Dios es tal que no tendrá por
inocente al culpable. Y siendo culpables, el castigo
de nuestra paz fue sobre él. Y estaba consumado el hecho de
que la justicia divina estaba satisfecha. Cristo pagó por los
pecados de su pueblo, quien llevó nuestros pecados en su cuerpo
sobre el madero. Todos nosotros nos descarriamos
como ovejas, cada cual se apartó por su camino. Pero Jehová cargó
en él, castigó en él el pecado de todos nosotros. Jesús sabía,
es el conocimiento perfecto de Dios, aquel que todo lo sabe,
y dentro de ese todo que sabe, Él estaba declarando por Su sabiduría
y por Su misma obra, que todo estaba consumado, que la obra
de redención estaba ya completa. Él nos redimió de nuestros pecados
con Su sangre, sabiendo que fuimos rescatados de nuestra vana manera
de vivir, la cual recibimos de nuestros padres, dice la Escritura,
no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre
preciosa de Cristo como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
dice, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero
manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros. Eso es lo que el Señor Jesús
sabía. Cuando alguien pretende venir
y buscar su salvación, pensando que él tiene algo que ofrecer
o hay algo más que hacer, sencillamente está ofendiendo la sabiduría
del Señor Jesucristo. Él sabía que todo estaba consumado. y pretender que hace falta algo,
que hay algo más que tú tienes que hacer, es ofender a aquel
que es la sabiduría misma, y ofender a aqueles que es la sabiduría
misma es la más grande necedad que puede ocurrir, y no quedará
sin castigo. Cualquiera que pretenda venir
y presentarse fuera del Señor Jesucristo, o ofendiendo a Cristo,
pensando que hace falta, cuando el sabio declaró y dijo, sabiendo
que todo estaba consumado, pretender pensar y venir pensando que hace
falta que haga algunas buenas obras. O cuando yo pretenda,
pensando que debo cumplir con ciertos ritos y ceremonias, estoy
haciendo simplemente que ofender al Señor de la gloria. Estoy
menospreciando al Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo. Estoy ofendiendo tremendamente al Rey de la gloria. Y Él vino
una vez en humillación, pero Él no aceptará nunca más una
humillación. En su segunda venida, Él viene
como un vengador. Viene a vengar, viene a vengarse
de sus enemigos. Viene a ejecutar justicia perfecta. Ahora, ¿qué es lo que Jesús dijo? Cuando pensamos en qué es lo
que Jesús dijo, tenemos que darnos cuenta por qué es que Jesús habló.
Jesús varias veces dijo que Él nunca hablaba por su propia cuenta.
Nosotros solemos hablar por nuestra cuenta. Hermanos, clamemos al
Señor que nos haga recordar algunas cosas con respecto a lo que decimos.
Hermanos, las palabras no son nuestras. Las palabras son prestadas. El hombre habla porque Dios habla.
Dios es el dueño del lenguaje. Dios es el gran orador que siempre
habla verdad. Hermanos, nuestras palabras no
son cualquier cosa. Nuestras palabras son poderosas
y pueden construir como nuestras palabras pueden destruir y pueden
herir. Irmanos, seamos atentos. La Biblia
habla tanto acerca de nuestras palabras. Que sean nuestras palabras
sazonadas con sal, de forma que demos gracia a los oyentes. Y
hemos de responder y pensar. Jesús siempre habló lo que el
Padre le mandó. No habló por su propia cuenta.
Yo tengo que reconocer que muchas veces hablo por mi propia cuenta.
Y en las muchas palabras, no hace falta el pecado. hermanos,
abstengámonos de hablar simplemente para que no haya silencio. Es
preferible que haya silencio y no que yo salga diciendo una
necedad que no edifica a nadie. Una necedad que destruye al que
me escucha. El Señor Jesús siempre habló
lo que el padre le dio para hablar. Otra cosa importante dice en
la Biblia allí en el versículo sabiendo Jesús que yo ya todo
estaba consumado dijo sabiendo que ya todo estaba consumado
dijo Lo que Jesús dijo, lo dijo porque lo sabía. ¿Cuántas veces
nosotros hablamos cosas que no sabemos? A veces nos gusta opinar
de cosas en las que somos ignorantes. Hermanos, no hablemos de cosas
que no sabemos. Dice la Biblia cuando habla de
los falsos maestros que están vanamente hinchados por su mente
carnal y que hablan de cosas que no entienden. es preferible
guardar silencio y reconocer soy un ignorante. Jesús habló
porque tenía conocimiento de causa. Jesús habló porque él
sabía. Proverios dice que no tiene placer
el necio, sino en que su corazón se descubra. Y a veces tenemos
el placer, pues, de hacer el ridículo, porque lo único que
decimos, y la gente que sabe de lo que están hablando, y nosotros
no sabemos, a veces por respeto, pues, o se aguantan la risa,
o nos tienen compasión. Pero, hermanos, Jesús habló lo
que sabía. Sabiendo Jesús, y porque sabía,
fue que Él dijo. Ahora, no sólo habló porque sabía. La otra cosa por la cual Él habló
es para que la Escritura se cumpliese. Dice el versículo, sabiendo Jesús
que ya estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese.
no hablaba por hablar, y estaba hablando para que se cumpliese
la Escritura. Y todo lo que él hacía, lo que
él decía, lo que él pensaba, era en cumplimiento de la Escritura.
Y eso nos habla al poder ajustar nuestra palabra a la Escritura.
Al hecho de que, como habla de la mujer de Proverbio, que dice,
la ley de clemencia está en su boca. que nuestras palabras puedan
ser forjadas por la palabra de Dios, que podamos hablar como
habla el gran orador que siempre habla verdad. Hay dos maneras
de hablar, o hablamos como el gran orador que habla siempre
la verdad, o hablamos como el padre de mentira, que habla siempre
mentira, y cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso
y es padre de mentira. Ahora, el Señor Jesús Habló para
que se cumpliese la escritura. ¿Y qué es lo que habló el Señor
Jesucristo para que se cumpliese la escritura? ¿Y cuál escritura? El Salmo sesenta y nueve, en
su versículo veintiuno, dice, me pusieron además hiel por comida,
y en mi sed me dieron a beber vinagre. Si usted lee en su casa,
hace dos semanas, el domingo en la mañana, leímos el Salmo
sesenta y nueve. Y es un Salmo impresionante. La descripción
tan real, que el salmista hace siendo, por supuesto, profeta
de los padecimientos del Señor Jesucristo en la cruz. Le dieron
hiel y se cumplió. Juan no lo menciona, pero los
otros evangelios mencionan. Le dieron una mezcla de vino
con mirra y era algo analgésico para mitigar el dolor y el Señor
Jesús se rehusó a tomarlo. Pero para que se cumpla la Escritura,
después él dijo, tengo sed. y el Salmo dice que le dieron
a beber vinagre y justamente eso es lo que hicieron, eso es
lo que hicieron los soldados romanos. Ahora, no es que le
dieron, nosotros tenemos la idea de vinagre, bueno el vinagre
es un vino que se fermenta más de lo demás y produce ácido acético.
En realidad no es lo que le dieron a beber, sino era la bebida que
los romanos bebían, los soldados bebían un vino con agua, aguado,
mientras ellos estaban ahí vigilando la crucifixión. Y eso es lo que
le dieron al Señor Jesucristo, pero los soldados nunca habían
leído el Salmo 69. Jesús había leído el Salmo 69.
pero ellos cumplieron al pie de la letra. El Salmo 22 dice
que iban a repartir la ropa y después iban a rifarse, por suerte, su
túnica. Exactamente así lo hicieron los
soldados. Y el Señor habló para que se cumpla la Escritura. Y
el Señor, ¿qué es lo que dijo? Primeramente dijo, tengo sed.
Y lo siguiente que dijo fue, consumado es, tengo sed. Ahora, Cuando pensamos en lo
que Jesús dijo en sí mismo, analizando qué es lo que Jesús dijo, esa frase consumado es, y aún
la frase tengo sed, eran cosas que Jesús tenía que decir porque
estaba cumpliendo totalmente lo que se había profetizado acerca
de Él. Y es interesante pensar que en
realidad el Señor Jesús estaba sediento. después de haber estado
casi una noche sin dormir, estaba deshidratado por muchas razones.
Y el Señor, cuando digo consumado, es ¿qué es lo que estaba consumado?
Uno, estaba consumado el cumplimiento de todas las Escrituras del Antiguo
Pacto. El Señor estaba diciendo, el
Antiguo Pacto está cumplido totalmente. Recuerde que en algunas figuras,
del pacto que Dios hizo con Abraham, y en los pactos que Dios ha hecho,
uno de esos pactos fue que los animales se partían a la mitad,
y los dos que estaban pactando pasaban caminando por en medio
de los animales. Y en Génesis nos dice la Biblia
que cuando él tuvo una visión y él vio una antorcha que humeaba
y que pasaba dentro de los animales, y esa antorcha representaba a
Dios, y Abraham no estaba pasando. Y lo que quería decir la gente
que hacía el pacto es, así como estos animales están partidos,
así le pase al de los dos que no cumple el pacto. Pero Abraham
no pasó, porque el cumplimiento del pacto dependía totalmente
de Dios. Y damos gracias a Dios que depende
totalmente de Dios. Cuando Dios hizo pacto con Noé,
puso su arco en las nubes. Y el arco es un arma de guerra.
Y es interesante que Dios puso el arco apuntando hacia sí mismo,
no apuntando hacia el hombre. Y el Señor Jesucristo había cumplido
todas las exigencias del antiguo pacto. Y Él estaba diciendo,
está consumado, el antiguo pacto está satisfecho. Se cumplió el
antiguo pacto. El Señor Jesucristo estaba consumando
también la inauguración del nuevo pacto. Un nuevo pacto mejor que
el antiguo pacto, con mejores y más grandes promesas. un nuevo
pacto en el cual no hace falta un sacerdote que tiene que venir
y ofrecer primero por sus propios pecados, porque nuestro sumo
sacerdote es sin pecado, que fue tentado en todos según nuestra
semejanza, pero sin pecado, y con un solo sacrificio hizo perfectos
para siempre a todos los santificados. El Señor Jesucristo, antes de
decir, y quiero hacer énfasis en esto, pidió humedecer sus
labios y su garganta, porque el Señor quería refrescar sus
labios y su garganta para hacer una proclamación y el Señor quería
intencionalmente que esa proclamación se oyera fuerte y se oyera lejos,
y esa proclamación es consumado es, consumado es, la obra de
salvación de su pueblo está completa y el Señor mismo lo gritó lo
más fuerte posible, humedeció sus labios para poder proclamarlo
con fuerza y que sea escuchado. Y hoy, después de 20 siglos,
se sigue escuchando, consumado es. El sacrificio necesario para
la salvación delante de Dios, el sacrificio suficiente para
poder venir delante de Dios, ya ha sido ofrecido y ha sido
ofrecido completo. No hay nada más que añadirle.
Lo único que hay que hacer es recibirlo. Lo único que hay que
hacer es venir corriendo como un mendigo. Hay canciones que
cantan personas y que tristemente a veces se cantan en iglesias.
Debemos procurar que las canciones que se encantan en las iglesias
las hagan personas que han leído la escritura. Canciones tristes,
una dice, no vengo a pedir, sino vengo a ofrecerte lo mejor de
mí. Esa canción es una canción lamentable y triste. La verdad
es que tenemos que venir y pedir. Porque Dios, la criatura, necesita
todo de Dios. Pero Dios no necesita nada de
la criatura. La otra cosa triste de esa canción
es, dices, lo mejor de mí, lo que te vengo a dar. ¿Sabes qué
es lo mejor de mí? Depravación total, hinchazón
y podrida llaga desde la mollera hasta la planta de los pies.
No hay nada bueno. Las buenas obras del hombre es
trapo de inmundicia. Lo mejor de mí es algo que Dios
no tolera ver. Lo mejor de mí es terrible. no
es posible decirle, no vengo a pedir, debemos venir a pedir
con las manos vacías como mendigos, que no hay nada que podamos ofrecer,
sino sólo recibir todo lo que él ha provisto, todo lo que se
requiere para la salvación de un pecador, Dios lo ha provisto,
no intentes poner tus manos, poner tus obras, porque es ofensivo,
es menosprecio a lo que el cordero de Dios ha hecho. Es necesario
que puedas venir como un mendigo, clamando, Señor, dame fe. Señor, dame arrepentimiento para
vida. Señor, límpiame en tu sangre. La única razón por la cual un
pecador puede hallarse delante de Dios es que esté cubierto
de la justicia del Señor Jesucristo. Justificados, pues, por la fe,
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando
la pared intermedia de separación. No hay paz para los impíos, dice
mi Dios. La paz os doy, dice el Señor
Jesucristo, aquellos que pueden oírle, mi paz os dejo, yo no
os la doy como el mundo la da, no se turbe vuestro corazón,
creéis en Dios, creé también en mí, creé en el Señor Jesucristo,
no hay manera de poder tener paz con Dios si no es justificados,
pues, por la fe, tenemos paz para con Dios, por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Y el Señor se encargó de decir La salvación de su pueblo está
completa. Lo único que su pueblo tiene
que hacer es mirar a Él con ojos de fe. El Señor dijo, así como
Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario
que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en Él
cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Cree en el Señor
Jesucristo. Mira a Cristo con ojos de fe.
Dice, mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra.
Y lo que hay que hacer es, mira al Señor Jesucristo. Así como
esas personas que estaban siendo mordidas tenían que mirar a esa
serpiente de bronce que era una figura del Señor Jesucristo,
hoy estamos mordidos por el pecado. Y la única manera de vivir es
mira con ojos de fe al Señor Jesucristo. Clama que te conceda
fe y arrepentimiento. Clama que te conceda el don de
la fe. clama por misericordia y el Señor
Jesucristo dice en la Biblia que después que él dijo consumado
es dice la Biblia inclinó la cabeza y entregó el espíritu
y qué maravilloso es poder saber y recordar como cordero fue llevado
al matadero emudeció y no abrió su boca él se portó como un cordero
Pero no es porque no tenía otra opción. No es porque sus enemigos
eran más fuertes que él. Es porque él nos amó con amor
eterno. Es porque el Padre le dice a
su pueblo, con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué
mi misericordia. Y es por causa de su amor. No
es que él no tenía otra opción. Él entregó el espíritu porque
él dijo, Yo pongo mi vida por mí mismo. Nadie me la quita.
Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar.
Ese mandamiento recibí de mi padre. Y qué maravilloso es saber
que siendo como soy, indigno, pecador, alguien que solamente
ha ofendido a Dios todos los días de su vida, el Cordero voluntariamente
ocupó mi lugar. voluntariamente se subió al altar
del sacrificio y el padre clavó el cuchillo y descargó toda su
ira y él soportó olas de ira y de indignación por causa de
mi pecado y él entregó el espíritu por amor por amor a su pueblo
nuestro castigo fue sobre él y él es el cordero pero él está
próximo a venir, y se va a confirmar algo, él entregó el espíritu,
él se portó como un cordero, pero se va a confirmar que él
tenía, no es porque no tenía otra opción, sino por amor a
su padre, ha bendecido a su pueblo, porque cuando él venga, él va
a venir como el león de la tribu de Judá, él no va a venir otra
vez para ser degollado, él va a venir rugiendo como un león,
dice la Biblia, cuando habla en Apocalipsis dice que va a
venir sobre un caballo y va a pelear. Dice la Biblia que va a ejecutar
venganza sobre sus enemigos. Su nombre es fiel y verdadero.
Y se va a cumplir el Salmo 2, donde todos esos que se ríen
y que aún hoy se siguen riendo y se amontonan, y están diciendo,
rompamos las ligaduras, hagamos leyes que nos dejen hacer lo
que nos dé la gana, casémonos hombres con hombres, mujeres
con mujeres, adoptemos hijos. Todo eso es romper las ligaduras,
pero el Señor se reirá de ellos. No importa de qué nación sea,
el Señor se reirá de ellos y ejecutará venganza sobre sus enemigos.
Y llegará ese día, ese día en que todos esos soberbios de la
tierra, por muy poderosos y admirados que sean, van a tener que doblar
su rodilla y van a decir, Cristo es Señor, y sólo va a ser para
la gloria del Padre. Hoy es para la alabanza de la
gloria de su gracia. Si el Señor te está llamando,
clama que te dé fe para poder decir, Cristo es el Señor. Pero
llegará el día en que va a ser para la gloriosa justicia de
Dios. Lo último que un pecador va a
escuchar cuando sea condenado al infierno, va a ser a toda
la creación aplaudiendo a Dios porque se habrá hecho justicia
perfecta. Hoy, Los salvos somos para alabanza
de la gloria de su gracia. Ningún pecado quedará sin castigo. Nuestros pecados se ha hecho
justicia perfecta. La justicia perfecta de Dios
cayó sobre el cordero inocente. Él llevó nuestro castigo. Pero
aquellos que rehúsen creer en el Hijo de Dios no verán la vida,
sino la ira de Dios está sobre ellos. Y sabe, el tiempo se acerca. Todas las señales indican que
Cristo viene pronto. Y no importa si Cristo no viene
en 100 años. Antes que 100 años, tú y yo vamos
a estar delante de Él. Y quiera Dios que estemos delante
de Él, vestidos de la justicia del Señor Jesucristo, porque
fuera del Señor Jesucristo, Dios es fuego consumidor. Pero en
Cristo hay paz. En Cristo hay perdón. En Cristo
hay abundante redención. Ven al Señor Jesucristo. Vamos
a orar. Señor, te alabamos porque nuestra
salvación es completa. Cristo ha realizado completamente
nuestra obra de salvación. Señor, guárdanos de pensar en
que algo hace falta. Señor, guárdanos de dudar de
tu sabiduría, dudar de tu obra, Señor, queremos gloriarnos solamente
en el Señor Jesucristo. Señor, queremos confiar únicamente
en esa obra perfecta y completa, que no sólo nos libra de la pena
del pecado, que nos libra del poder del pecado, y un día nos
llevará victoria, Señor, en la posibilidad de no poder pecar
más por estar libre de la presencia del pecado. Señor, te ruego que
tú sigas haciendo tu obra, sigas dando fe a los tuyos, sigas atrayendo
a los tuyos hacia ti mismo con lazos de amor. Señor, rogamos
que el Padre siga haciendo la obra que ha prometido. Nadie
viene a mí si el Padre no le trae, y al que a mí viene, no
le echo fuera. Señor, ruego que hables a los
corazones, y aquellos que has elegido para salvación, dales
fe para creer, Señor. Dales arrepentimiento para vida.
Señor, te rogamos que así como nos has salvado de la pena del
pecado, sigamos viniendo al Señor Jesucristo, sigamos confiando
en su obra consumada, que nos enseña a decir no a la impiedad
y a los deseos pecaminosos. Señor, haznos crecer en la semejanza
al Señor Jesucristo, y eso es por el Evangelio. Señor, te rogamos
que sigas obrando. En el nombre del Señor Jesús.
Amén.

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Joshua

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